Los personajes no me pertenecen, son de la gran SM. Yo solo juego un poco con ellos haciéndolos protagonistas de una historia que se me ocurrió enteramente a mí.
Desesperación…madre de todos los males.
(Bella pov)
Me guardé las lágrimas y la rabia para cuando estuviera sola en mi amada habitación.
Ninguno de los que me rodeaban las merecía.
Ni siquiera Rudolph, quien a pesar de sus buenas intenciones me había traicionado ocultándome lo que sucedía.
El viaje de regreso a casa fue silencioso, incómodo. René por supuesto me había abandonado a la salida del restaurante, haciendo alarde de sus múltiples compromisos y había tenido que enfrentar y padecer a los malditos paparazzi sola.
Aunque estuviera del brazo de Mike, que aprovechando la ausencia de mi madre, parecía mucho mas confiado en si mismo y no dejaba de alardear sobre lo afortunado que era por haber podido blanquear nuestra "relación".
Una vez a salvo dentro del vehiculo, al fin pude exhalar largamente e intentar relajarme un poco.
Luego de quitarme los estorbosos zapatos -y jurarme que la próxima vez lisa y llanamente usaría mis converse aunque vistiera un modelo exclusivo hecho a medida por el mas caro de los diseñadores- - subí mis pies sobre el asiento, e intente relajar los agarrotados músculos de mi cuello girando mi cabeza.
Podía notar como Rudolph me observaba de a ratos por el espejo, pero por alguna razón no se atrevía a romper el silencio.
Y no era para menos.
Yo por primera vez en tantos años, no tenia absolutamente ninguna palabra que quisiera decir sobre lo acontecido al más fiel amigo que jamás hubiera tenido.
Pero lo de Rudolph era más que simple preocupación.
Los años de pasar tiempo juntos me daban la certeza de que aun me ocultaba algo, y luego de lo sucedido esta noche, ya no me extrañaba que lo hiciera.
Al fin y al cabo no podía confiar en nadie, ya me había dado cuenta de que todos los que tenia alrededor actuaban según sus conveniencias, manejando la información a su antojo.
Estaba sola.
No iba a ponerme en situación de victima indefensa, nunca lo había hecho y no era mi estilo. Pero sí, luego de esta noche, algo cambio en mí, una parte de la dulce Isabella que todos conocían había muerto, definitivamente, y le daba espacio a una versión mucho más fría y calculadora de mi misma.
Sacudí la cabeza al darme cuenta de que las circunstancias me estaban obligando a ser nada más y nada menos que una versión, apenas algo menos macabra, de mi madre.
Nunca quise ser como ella, y esperaba no serlo realmente. Pero dadas las circunstancias, mi frialdad se volvía algo absolutamente necesario, aunque solo fuera una pantalla para mantener a distancia a aquellos que vinieran a dañarme.
Como era de esperarse, mi padre llamo al día siguiente pidiéndome explicaciones de lo que leía en las noticias sobre mí, y mi supuesto compromiso formal con Mike Newton.
No fue una conversación agradable, pero me di cuenta de que él no sabia absolutamente nada de los planes de René.
Lo que más me dolió fue que mi padre solo me reprochaba que no hubiera tenido la confianza de contárselo….que se hubiera enterado de aquella manera tan irreal.
-mi niña, -me había dicho.- sabes perfectamente que si tu eres feliz yo también lo soy. Y si te gusta ese chico y te hace feliz pasar tiempo con el, no debes preocuparte por mí.
Rompí a llorar cuando lo escuche.
Toda mi determinación se vino al suelo, y desee como nunca antes que estuviera a mi lado para poder explicarle todo lo que había sucedido con lujo de detalles.
-eres mi princesa, Bella, pero estas creciendo tan rapido…ya sabes como me cuesta aceptar que pronto te enamoraras verdaderamente de alguien y me dejaras atrás…
-¡Oh, papa, te extraño tanto! No quise ocultarte nada. En realidad las cosas no son ni de cerca tan serias como la prensa lo hace parecer-comencé a explicar con desesperación - Mike apenas me gusta…En realidad el…
Pero jamás pude terminar, porque la entrometida de mi madre me arrebató el teléfono de las manos y me hizo ir a mi habitación.
-Charlie, qué bueno que llamas…tengo noticias para darte…-dijo, apenas logró alejarme unos metros.
Estaba estupefacta.
Subí las escaleras con rabia. No quería escuchar su versión de las noticias.
Ya lo llamaría yo nuevamente en cuanto me calmara.
Aunque después de que hablara con Rene, ya no esperaba que me creyera, pero una parte de mí todavía confiaba en que mi padre me conocía mejor que nadie, y tal vez cuando regresara a casa se daría cuenta por si mismo de cómo eran las cosas realmente…
Solo esperaba poder soportarlo hasta entonces…
Seis meses después…
Definitivamente mi vida apestaba.
Charlie parecía haber decidido estar eternamente de viaje este año, y mi madre directamente me había entregado -como si yo no fuera más que un trozo de carne- al mejor postor.
Ya no tenía casi motivos para alegrarme.
Las repercusiones de la película que co-protagonizáramos con Mike, sumado al condimento de nuestro romance, no me habían dejado siquiera tener la excusa para estar lejos de el.
La productora nos había asignado una apretadísima agenda de promoción, y estaba aprovechando a presentar la película en cuanto festival de cine encontrara a su paso…
Por suerte eran muy respetuosos de las leyes, y al ser menor de 16 años al menos no tenia que padecer compartir el mismo cuarto con Mike en los hospedajes, a pesar de que era "mi novio".
Rudolph, como siempre, me acompañaba en los viajes, pero seguía raro.
A pesar de sentir que de alguna manera me había traicionado con lo que sucedió, mi enojo hacia él se había desvanecido poco a poco, y nuestra relación había sobrevivido.
Aunque ya no éramos los de antes.
De todas maneras, el no dejaba de darme esperanzas cada vez que podía…
El insistía en que había gato encerrado en la actitud repentinamente cariñosa de mi madre hacia Mike…y que descubrir la verdad oculta detrás de aquello solo era cuestión de tiempo…
Un tiempo que para mí pasaba demasiado lento…
Y Mike…
Bueno, no valía la pena siquiera gastar saliva ni pensamientos en el idiota de Mike.
El poco respeto y la consideración que me quedaban hacia él como ser humano se había desvanecido definitivamente luego de que organizara aquella cena.
Y parecía ser inmune a mis desplantes e indiferencia. Algo que no alcanzaría jamas a comprender
¿Cómo alguien podía insistir en pasar tiempo con una persona que solo te rechaza en cada mínima oportunidad que tiene para hacerlo?
El parecía no entender… y mis desplantes no lo afectaban.
Y Como si no me bastasen sus constantes llamadas al celular, ahora tenia que soportar también sus visitas de novio formal a la casa cuando no estábamos juntos en viajes de trabajo.
-¿Quién creerá que es tu novio si no lo ven por aquí? -Replicaba mi madre antes mis quejas de la falta de privacidad en mi propia casa.
Y yo me preguntaba aun…
¿Que tenia de importante para el mundo que se supiera que Bella Swan tenia un novio y que ese era Mike Newton?
Mike era el único que se veía realmente feliz entre todas las personas que rodeaban mi patética vida.
A veces hasta llegaba a envidiar esa capacidad que él tenia de ignorar todos mis desplantes y rechazos. Si yo también la tuviera, al menos su acoso me seria indiferente…
Y claro, los que estaban más que contentos con nuestros asuntos eran los editores de las revistas de cotilleo, ya que "mi chico" se esforzaba para darles letra cada día, si no era con despampanantes regalos cuya compra se "filtraba" siempre en algún canal de chimentos, eran cenas en lugares públicos a la menor oportunidad.
Como era de esperarse, no tardaron en llegar las invitaciones para entrevistas personales en programas de televisión.
Cortesía de Rene Dwyeer por su puesto, y luego también las producciones de fotos para revistas de todo tipo…
Lo que nadie parecía recordar en todo esto, era cuanto odiaba Bella Swan las sesiones de fotos y las entrevistas… y todo aquel circo mediático que había desencadenado nuestra relación.
Lo único que me alegraba un poco en este momento era que los padres de Mike vivían en otra ciudad, y que cuando acabaran en pocas semanas, los compromisos de promoción con la productora, el tendría que regresar al menos una temporada a casa, hasta que otro proyecto laboral saliera en Los Angeles.
Tema por el que yo cada noche rezaba: para que no sucediera.
Pero para mi mala suerte, sus padres decidieron regalarle un departamento cerca de la playa, a escasos minutos de mi casa…
Y ahora, no solo tenía que padecerlo en sus visitas, sino que ya no podía ir a la playa libremente a mis habituales paseos, sino que también tenia que visitar a mi novio en su casa, y por supuesto, padecer a sus amigos: unos idiotas de su misma calaña con los que me molestaba poco y nada en hablar.
Especialmente James.
Sobre todo después de haber comprobado que si en algo se parecían Mike y sus amigos, era en no comprender cuándo no eran bienvenidos a la vida, casa o cercanía de una persona, y que imponer su presencia o conversación a alguien que había dado claras señales de no desearlas, eran claras señales de mala educación.
Y esa tarde no fue la excepción.
Estaba especialmente molesta y de mal humor aquella tarde, por lo que estaba siendo algo ruda con James.
Había bajado a la playa a caminar por mi cuenta cuando me encontré a Mike y sus amigotes y no me quedo mas remedio que unirme un rato a su compañía y apenas lo logre, me había escabullido del interior del departamento en busca de un poco de aire.
La razón de mi mal humor, para variar, era una de esas revistas donde se mencionaban aquellos ridículos "jugosos detalles" de nuestro romance con MIke.
No solía darle importancia a la sarta de estupideces que diariamente se publicaban sobre mi, pero solía inspeccionar de vez en cuando para mantener las cosas bajo cierto control.
A aquella la había descubierto días atrás, y nuestra foto saliendo de un conocido pub de la ciudad estaba en la pagina central. Solo que también otra estrella en crecimiento estaba compartiendo la pagina, un actor extranjero: Edward Cullen, que posaba sonriente junto a una rubia despampanante a la salida de un evento en Londres.
La muchacha era una belleza, y no me extraño que fuera una modelo, aunque poco conocida, llamada Ninna.
Un par de fotos más pequeñas los mostraba a ambos saliendo sonrientes y abrazados de una fiesta de todo el elenco de aquella famosa saga que yo seguía con tanto interés, solo unos días atrás del evento de la foto principal.
Mi corazón cayo al suelo al ver la fotografía por dos motivos.
En ese momento me di cuenta de los alcances que tenia todo este circo que había empezado Mike.
Mucho más al vernos "juntos" a Edward y a mí en la misma pagina central de una revista...
Una pagina que obviamente vería tanto él como yo...
Me di cuenta de que Edward probablemente ya llevaba meses viendo fotos de mi "romance", y de que si no me había olvidado antes, -como solía asegurarme Rudolph con una insistencia un poco extraña que se negaba a explicar-, ahora ya lo estaría intentando, de verdad.
Y no podía culparlo por querer hacerlo.
Nunca antes, en todo el tiempo desde que nos conocimos en Londres aquel verano hasta ahora, había visto una foto suya con alguna chica, a menos que fuera dentro de una campaña publicitaria o algo relacionado con sus co-estrellas en las películas que había participado, y me sentí morir.
Esto se veía serio.
Mire la foto por horas, tratando de encontrar algún rasgo de infelicidad en su cara perfecta que me dijera que aquello no era real, o algún gesto de "foto por compromiso" pero no lo encontré.
Aquella sonrisa era genuina, al igual que el brillo en sus ojos… y en los ojos de ella...
Ese día, en un arranque de furia, termine arrancando de la pared de mi dormitorio todos los póster y fotografías que tenia pegados de el.
Cuando Mike llamo para que salgamos con sus amigos, yo estaba en medio de mi peor tormenta, y no tuve mas remedio que obligarme a tragar todo aquel dolor.
Ni siquiera pude llorar..
Fue en ese momento que algo se quebró en mi, y tantas cosas que antes me importaban dejaron de hacerlo…
y empecé oficialmente una carrera de autodestrucción, que comenzó por robar los cigarrillos de mi madre cuando iba saliendo, y fumármelos todos en la primera oportunidad que tuve de escabullirme al patio de Mike, aunque fuera ridículamente en medio de tremendos ataques de tos.
Pero en ese momento sentía que de alguna forma, fumar me calmaba un poco los nervios, o la rabia.
Ahora, unos dias después, ya sabia que con eso no era suficiente...
….
-¿que haces Bella?
- fumando ¿que no ves? –dije, exhalando una bocanada exagerada de humo.
- ¿y qué estas fumando?
Alce la ceja interrogante y lo miré.
James era uno de los amigotes de Mike que tenia que soportar últimamente en nuestras "salidas". Solía ser simpático conmigo pero no dejaba de notar en el un aura peligrosa, oscura, que por momentos lograba estremecerme.
Era unos años mayor que nosotros, ya tenían 18…. y también me había parecido inteligente.
-¿como que qué fumo? -dije, exasperada por su estupida pregunta y señalando la obvia cajetilla que estaba en el suelo, justo junto a mi zapatilla.
James ladeó su cabeza, observándome con una expresión risueña y burlona mientras seguía con su ridículo interrogatorio.
- esta bien, no hace falta que me muerdas… claro que solo tienes 15 ¿no niña?-agregó con cierto desden.
- ¿y eso que tiene que ver? –definitivamente me había equivocado con el y era aun más idiota que Mike.
-pues que eres demasiado pequeña para conocer la gran variedad e cosas que se pueden fumar...-dijo con suficiencia y una expresión que solo me impacientó.
Odiaba que me menospreciaran y me trataran como niña…
- bueno, tengo casi 16, y la verdad no tengo ganas de soportarte hoy James, así que, si me disculpas...-dije, poniéndome de pie y tomando mi ipod y mi caja de cigarros para marcharme de ahi.
- hey, hey, ¿a donde crees que vas? no te despediste de tu novio. –dijo, reteniendome por el brazo.
Me sacudi ligeramente y mi cara de repulsión ante sus palabras hizo que largara una ruidosa carcajada.
- hay…Bella Bella, ¡tienes que relajarte! sino todo el mundo notara cuanto detestas a Mike… -ronroneo con intención.
Esas parecían las palabras de Rene,
¿y a mi qué mierda me importaba lo que el mundo notara?
Me voltee hacia el con el rostro fruncido en cólera.
- ¿y a ti que mierda te importa eso James? Y para que lo sepas, tu conversacion no ayuda en nada para que me relaje …si quieres saber...
- Esta bien… niña, esta bien… yo solo quiero es ayudar, -dijo alzando los hombros y con gesto de disculpa….-y se que tengo algo que te ayudaría..
- ¿que quieres decir? -pregunté, picada por la curiosidad al ver que metía su mano en el bolsillo de su desgastado pantalón de Jeans.
-que como te dije… hay muchas cosas que se pueden fumar, y podrías probar esto...-dijo, abriendo su mano y mostrándome una pequeña pipa de madera que me recordó a la de mi abuelo por un momento
Me reí.
- ¿fumar pipa?
- si, pero no es cualquier pipa...-dijo, tendiéndomela.
-mmm… no lo se. –dude.
De repente tanta generosidad me pareció sospechosa y ya no me parecía ni siquiera buena idea seguir conversando con el.
- mira Bella, te diré algo... –dijo, acercándose y en tono de confesión. -yo tampoco soporto a Mike, pienso que es un idiota... y a veces, si no fuera por la pequeña hadita mágica, -dijo,
señalando la pipa que yo tenia ahora en mis manos y contemplaba dándola vueltas... -ya le hubiera roto la cara demasiadas veces…
- ¿y porque te quedas con el? No tienes que soportarlo…puedes simplemente irte...
- no es tan fácil y simple como parece…-dijo, y su rostro tomo una expresión sombría. - el tema es que esta pequeña cosa me ayuda a soportarlo y me mantiene de buen humor. ¿o acaso
recuerdas haberme visto tan agrio como estas tu hoy alguna vez?
No pude evitar negar con mi cabeza.
-llevo semanas observándote Bella, … y créeme que tu necesitas esto.-aseguró.
- pero...
- te enseñare, no tiene nada del otro mundo-insistió. - ven aquí.
Caminamos unos metros hasta sentarnos en la escalerita del porche trasero del departamento de Mike, que daba hacia la playa y James encendió la pipa.
Aspiró un par de veces por ella, mostrándome que no era para nada diferente lo que yo hacia minutos atrás con mis cigarros.
El olor era algo más pesado y dulzon... Algo diferente, y me resulto desagradable la verdad, pero no quería quedar como niña cobarde, y cuando me la paso a mi, aspire un par de veces con seguridad, tal como lo había visto hacer a el.
Me sentí algo mareada al principio, como flotando, pero luego me invadió una sensación de calma y bienestar que me resulto muy agradable, además de que ahora todo lo que decía James me resultaba totalmente divertido.
Aquella noche, cuando volví a casa con mi nueva "amiga" en el bolsillo, me sentí estupidamente poderosa, ahora tenia un arma a mi favor y podría soportar a Mike.
Hola a todas alli!
gracias por seguir agregandome a sus alertas esta semana... y bueno... como se que algunas me tienen vigilada (y comienzo a temer... XD) decidi subir antes...
Mis cariños a todas, y gracias por leer y seguir mi locura...
Lakentsb.
