Poniéndome al día de forma maratónica. Sorry~

10.- Kyoutani x Yahaba.


La vergüenza nos da resultados impredecibles

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Yahaba era alguien que se consideraba relajado. Para él lo mejor siempre era evitar problemas y tomarse las cosas con calma. Pero era intenso cuando debía serlo, como por ejemplo, en la cancha, también cuando de Kyoutani se trataba.

Era esa personalidad arisca lo que lo ponía de los nervios, porque era un desperdicio ante todo ese talento bestial que poseía.

Y no era en lo único que era una bestia…

—Mierda, Kyoutani, espera —jadeó contra el cuello del blondo, que se limitó a soltar un gruñido sobre su hombro mientras tironeaba su playera sin hacerle caso.

Estaban sudados, el entrenamiento había acabado hacía un rato y Yahaba intentaba recordar cómo es que habían terminado así, con el contra la pared del solitario camerino y con Kyoutani rasgando sus ropas.

Ah, sí. La vergüenza.

Yahaba había estado evitando a Kyoutani desde su incidente en el partido contra Karasuno. Después de que lo había enfrentado, preso de la frustración y la intensidad del momento, también lo había halagado después y el apodado "Perro Loco" le había sonreído. No fue eso lo más extraño, sino lo que había sentido Yahaba ante ese gesto. Pensó que Kyoutani se veía guapo, levemente tierno, sonriendo como un niño pero con el cabello teñido y los ojos delineados, tan rebelde como siempre.

Fue un sentimiento tibio que nació en su pecho y que lo descolocó por completo.

Desde entonces era consciente de toda esa tensión que se acumulaba producto de su interacción, porque aunque su relación se había templado, seguían teniendo choques en el entrenamiento, algo poco, pero estaba ahí.

Yahaba pensaba en un montón de cosas, en sus labios, en esas enormes manos, los colmillos que sobresalían cuando sonreía o si con esa fuerza y pasión lo follaría.

Vergüenza. Eso era lo que sentía al ser consciente de lo que pensaba y deseaba. Por eso había estado evitándolo, no podía ser de otra forma. La tensión pasó a ser puro nerviosismo y no podía parar de pensar en que Kyoutani se daría cuenta, que podría ver el deseo en sus ojos si lo miraba fijamente.

Todo había terminado en su contra, claro estaba.

—Quiero follarte, necesito follarte —jadeó Kyoutani con la voz ronca y los dientes mordisqueando la piel de su espalda.

Yahaba ahora estaba con el rostro contra la pared, sintiendo al blondo atrás, refregando ese duro falo entre sus glúteos, aun cubiertos por su short deportivo.

Kyoutani había esperado a que todos se fueran, el último era Yahaba, encargado de cerrar el camarín, momento que aprovechó el rubio para encararlo. Le estaba preguntando porqué lo evitaba, que había hecho mal si ahora estaba poniendo todo de sí para llegar lejos, quería prestarle su fuerza.

Aquello se le había hecho tan tierno a Yahaba, viendo esos ojos de cachorro, que había terminado por tomarlo del rostro y besarlo. Fue como destapar una botella de champagne, la espuma rebosante caía a chorros sin poder detenerla. Así era Kyoutani, tomando el control del beso y desatando todo aquello.

Yahaba comprobó que Kyoutani probablemente sí lo follaría con fuerza cuando escuchó su short ser desgarrado y el elástico había cedido mientras se lo bajaba por las piernas. Podía sentir toda la extensión de Kyoutani siendo refregada en su trasero, al tiempo que lo tocaba por delante, metiendo la mano en su ropa interior, que esperaba la dejara intacta.

Kyoutani gruñía contra su piel, mordiendo con fuerza y chupando, aferrando su cadera con una mano para que el empuje no lo alejara de su cuerpo. Quedarían marcas, Yahaba sabía que quedarían muchas marcas en su piel, de dientes y chupetones, de esas manos apretando de vez en cuando. Y le gustaba, el castaño podía correrse solo con la idea de tener a Kyoutani tatuado en la piel, quedar impregnado de su aroma.

—Me voy a correr —jadeó Yahaba moviendo las caderas contra su mano, avisando su inminente orgasmo solo por si Kyoutani retrocedía.

—Hazlo, córrete para mí —contestó Kyoutani, subiendo la mano que aferraba esas caderas para detenerse en el cuello del chico e instarlo a que se girara para besarlo.

Kyoutani se las arregló para tomar esos labios y meter la lengua luego. Yahaba sentía que lo abarcaba todo, deslizándose sobre la propia y entre los dientes, bajo el paladar. Se sentía maravilloso.

Así se corrió, mordiendo el labio inferior del blondo con fuerza y soltándolo cuando las piernas no pudieron sostenerlo. Yahaba apoyó la frente contra la fría pared buscando un apoyo y sintió el calor húmedo cuando Kyoutani se corrió contra él.

—Mío… mío… —susurraba el blondo subiendo las manos por su torso y apoyando la frente entre sus omóplatos.

Yahaba apenas podía respirar, retazos del orgasmo y los sentimientos floreciendo en su pecho. Le gustaba, Kyoutani le gustaba, además del deseo que despertaba en su interior, también era ese sentimiento cálido, quería ayudarlo, quería que juntos fueran invencibles.

Él tendría que tomar el lugar de Oikawa y Kyoutani sería el As. Todo estaba alineado.

Yahaba ya no tenía ninguna duda de lo que seguiría después de eso, él sería un buen Capitán y sería el pilar del equipo, pero sobre todo de Kyoutani. Juntos serían imparables.

El castaño se giró entre sus brazos y esos ojos dorados, resaltando entre el delineador de ojos, lo atraparon de inmediato.

—Me gustas, Kyoutani.

—Lo sé —contestó sonriendo, los colmillos sobresaliendo mientras le daba un beso en los labios.

—Aunque me pones de los nervios —soltó Yahaba, entre el abrazo y los besos duros sobre su boca.

—También lo sé.

—Eres un idiota.

—Di lo que quieras, pero debes tener claro que ahora eres mío, Yahaba —dijo Kyoutani, pero ya no sonreía, estaba serio mientras lo miraba con intensidad—. Haré que lo entiendas todos los días si es necesario.

—No es necesario —contestó Yahaba rodando los ojos, pero complacido por esa posesividad.

Se separaron para cambiarse de ropa otra vez. Yahaba tuvo que ponerse el uniforme completo, sus pantalones largos y la sudadera sin playera debajo. Cuando vio la ropa hecha un desastre volvió a sentir vergüenza, pero era distinto, saberse el motivo de aquella pasión despertaba una nueva oleada de deseo, muchos más sentimientos.

—¿Nos vamos? —dijo Kyoutani de pie a su lado y Yahaba dio un respingo, guardando la ropa de una sola vez.

Salieron de la escuela y Yahaba se deleitó con el frescor nocturno. Entre la oscuridad, no pudo contener el impulso de tomar la mano del blondo, que se tensó al instante, pero le correspondió.

Caminaron hasta la esquina donde sus caminos se separaban, pero Kyoutani no le soltó la mano.

—Te iré a dejar hasta tu casa —dijo el blondo.

—En el fondo eres todo un caballero, ¿eh?

Obtuvo un gruñido en respuesta y Yahaba supo que no era el único que sentía vergüenza ante todo aquello.

Tendría que acostumbrarse, porque sería un sentimiento recurrente en el embarque de su relación.

Además de la vergüenza, se sentía emocionado.


Esta es mi OTP. Así de simple. Con solo ver a Yahaba poniendo contra la pared a Kyoutani, fue suficiente para amarlos. Totalmente. Kyoutani es un personaje que me gusta mucho, chico malo, carácter impredecible, pero en el fondo y sabiendo tratarlo es un amor. Como esos perritos de los que tienes que ganarte su confianza. Yahaba es guapo y si bien no me gustó mucho su primera aparición, he sabido amarlo a lo largo de la serie.

Veo tanta pasión acumulada, esa tensión sexual que debe ser desatada y los sentimientos atiborrándose. Sé que ellos terminarán entablando una relación estrecha con el avance de la serie, puede que lleguemos a verlo o no, pero es inminente.

Y los AMO. Carajo. Necesitan mucho más amor y cosillas de ellos, ¡hay tanto que explotar! Ay, creo que esta nota será más larga que el OS si sigo así xD

Besos de Gato~