Roads Untraveled.

Disclaimer: todo lo que reconozcas como The Walking Dead es creación de Robert Kirkan y AMC. La trama diferente, sí es creación mía. DI NO AL PLAGIO.

Capítulo diez: Estaremos bien.

Rating: M.

¡Espero que tengan linda lectura!


Tic, tac, tic, tac.

Beth jadeaba e intentaba una vez más ajustar su visión. Sintió la transpiración descender y quedar en su espalda baja cuando Andrea agitó una vez más el tronco que estaba en suspensión, sujeto a la rama principal de uno de los árboles.

Tic, tac, tic, tac.

La chica sabía que todos esos ruidos y agitaciones al tronco eran una manera de distraerla para asegurarse de que no acertara en el blanco. Pero ya hacía más de tres horas que estaban allí, errándole a cada disparo que Andrea le incitaba a arremeter.

—Beth, concéntrate.

Ella asintió con la cabeza y una vez más respiro profundo y alzó su arma de nuevo. No quería malgastar balas pero Andrea la había convencido que era mejor malgastar unas balas ahora antes que correr peligro por no saber usarlas. Así que pacientemente había oído cada consejo e instrucción. Para los blancos fijos era buena pero para los blancos en movimiento no tanto, así que Andrea le había exigido mucho más en eso.

Oyó como de un suspiro, Andrea se acercaba a ella.

—Piensa que es tu oportunidad de vivir— comenzó y Beth tensó la mandíbula— piensa que ese tronco, es un caminante. Que puede acabar contigo en horas pero dolorosamente— y se acercó una vez más al tronco, para agitarlo con fuerza— piensa que puede herir a alguien a quien tú amas.

Beth tensó los hombros y ahogo un gemido.

—Piensa que ese caminante fue quien mordió a Dale— Beth creyó oír que la voz de la mujer se quebraba un poco al pronunciar aquel nombre— piensa que es el caminante que atacó a Shawn. Piensa que por ese ser, tu madre está…

Un disparo rasgó el aire clavándose con fuerza en el tronco que por el impacto, se retorció sobre la soga hasta poco a poco detenerse. Beth viró su rostro y sonrió triunfante ante la mirada sorprendida de Andrea. Sin embargo, la mujer sabía que aquello funcionaría porque Shane se lo había hecho a ella misma. Y habían obtenido el mismo resultado: ella había acertado, al igual que su aprendiz.

—Muy bien— le festejó, sonriéndole.

—Gracias.

—Ahora sólo necesitaremos entrenar un poco con los forcejeos de cuerpo a cuerpo. Es un poco más difícil, tendrás que usar mucha fuerza pero principalmente la cabeza— dijo la mujer señalando la propia- posiblemente, más que nada nosotras, nos enfrentaremos con contrincantes de mayor porte y por lo tanto mayor fuerza.

Las siguientes horas Beth comprendió que nada sería fácil pero con esfuerzo lo lograría. Sólo debía usar su cabeza y ella era realmente buena en eso. Pero también sabía que si no descansaban caería muerta del cansancio y por inanición. Así que juntas, emprendieron camino a la granja para almorzar abundantemente.

—¡Hola Maggs!— saludó alegremente antes de sacarse las botas llenas de barro y dejarlas en el lindel de la puerta.

—¡Bethy, llegaste! — exclamó su hermana sonriendo alegremente.

—Voy a darme una ducha rápida, estoy tan sucia— se quejó un poco causando la risa de los que estaban allí.

Velozmente se escabulló escaleras arriba y recogió un poco de ropa para bañarse en el baño de su cuarto anterior ya que el del piso superior estaba ocupado. Entró por la puerta que daba contra la escalera y trabando la puerta del baño, dejó caer el agua del grifo mientras ella se sacaba la ropa y la dejaba en un rincón.

El agua tibia destensó todos sus músculos y suspiró aliviada, al notar como el agua barría con la tierra pegada a su rostro y el sudor en su cuerpo. A pesar de que el invierno estaba en la puerta de su casa, el estar en movimiento en el entrenamiento hizo que su cuerpo subiera unos cuantos grados más.

Cuando estaba por coger los productos de limpieza corporal, fue cuando vio como los hilillos de sus puntos estaban ya soltándose a causa de los constantes roces. Su padre le había quitado la venda ya hacía unos días pero los puntos tardarían un poco más. Casi por inercia, arrastró con delicadeza las gotas de agua que estaban en esa zona y sintió la rugosidad bajo su tacto. Sabía que tendría cicatrices. Pero no sabía cómo reaccionaría ante ellas.

Ya muchos se habían casi olvidado de lo que había hecho, más que nada por la intensa labor y ayuda que había estado dando en el grupo. Y luego de la corrida donde ella había asesinado a uno de ellos por primera vez, Shane la miraba con algo así como respeto. Y aunque Beth se había dicho que debía perdonarlo porque a pesar de todo, ella no debía perder la noción de su alma. Pero cada vez que intentaba mirarlo, las memorias de aquel fatídico día donde él abría el granero y salían todos muertos de adentro, la golpeaban con tal fuerza que retrocedía sobre sus pasos.

Pero en cambio, sus cicatrices estarían allí para siempre, para recordárselo. Aunque conozca personas nuevas y quizá si no las veían, ella si sabría que estarían allí. Largas, irregulares y rugosas.

Enjabonó su cuerpo y lavo su cabello con su shampú favorito con fuerza, intentando alejar esos pensamientos de ella. No quería volver a sentir como todo se desmoronaba sin su permiso. Esta vez pelearía pero no sabría cuándo podría resistir.

Así que finalmente se secó el cuerpo y sacudió su cabello, luego de enfundarse en unos vaqueros y un suéter cómodo para ya quedarse en la granja, y ayudar el resto de lo que quedaba del día allí, entre la ropa para lavar y las conservas que almacenar.

Intentó dejar todo como estaba antes que ella llegara al cuarto de baño y abrió la puerta con algo de brusquedad, porque había tropezado con la alfombra de puerta.

—Hola, Beth.

La chica levantó el rostro y se encontró con Rick Grimes sonriéndole y a Daryl, a su lado, con unos mapas entre sus manos. Su antiguo cuarto ahora hasta olía más varonil, a causa de que ya hacía unos cuantos días la mayor parte del día la ocupaban hombres.

—Hola, Rick— sonrió tímidamente y se peinó el cabello mojado con la mano- Daryl— murmuró.

Recibió un asentimiento de cabeza como toda respuesta. La chica estaba por salir de la habitación cuando Rick la detuvo suavemente sujetando su brazo.

—He escuchado que has estado entrenando.

—Así es, señor.

Rick hizo una mueca extraña.

—Por favor, llámame solo Rick. Me hace sentir viejo— bromeó débilmente y ella asintió con la cabeza— ¿cómo vas?

—Bien. O eso dice Andrea. Los blancos móviles han sido más difíciles pero he logrado dominarlo. Y el cuerpo a cuerpo…

—Es buena— la interrumpió Daryl, aún con sus ojos clavados en las instrucciones del mapa— aunque necesita perfeccionar la lucha cuerpo a cuerpo.

Rick asintió la cabeza.

—Quizá podrías instruirla- opinó, sin notar la tensión que se formaba entre los otros dos cuerpos que ocupaban la habitación.

Los aludidos levantaron sus cabezas con tanta fuerza que sus ojos se conectaron por unos segundos. Daryl entrenarla a ella. Justamente a Beth la chica más torpe del mundo y Daryl, el hombre con menos paciencia del mundo.

—¡No! —exclamó rápidamente ella.

—¿Por qué? — preguntó con el ceño fruncido el líder.

—¡Por qué él— lo señaló con un dedo— no tiene paciencia! Y es obvio que yo no soy la mejor luchadora.

—Oh vamos. Ni que fuera a matarte— contestó secamente el arquero, mirándola fieramente.

Puedes hacerlo— recalcó ella.

—Pero sabes que no lo haría— siseo él.

—No lo haré— sólo dijo en susurro tan fuerte que Daryl se sintió aturdido.

Un golpe seco de la puerta les indicó que la chica había abandonado la habitación. Rick notó el repentino cambio de respiración del arquero y de cómo mantenía sus puños cerrados fuertemente. Quiso preguntar si las sospechas que tenía eran ciertas, si Daryl y Beth acaso se conocían de antes, si acaso ellos dos…

—Iré a cazar. Mejor será cazar y salar la carne de un ciervo ahora que después, con el invierno.

El ex policía quiso decir algo pero la puerta volvía a cerrarse con fuerza, esta vez dejándolo solo. Suspiro cansinamente y volvió a su tarea de analizar el mapa, más tarde comprobaría si aquello era verdad o no.


—Sí, claro. Como si Daryl Dixon pudiera entrenarme a mí. Hola, sí que tal. Soy una bruja y ahora …

—¿Con quién hablas, Beth?

La chica rubia pegó un salto al saberse descubierta en su estúpido monologo. Andrea la miraba atentamente con una diminuta sonrisa en sus labios. Parecía divertida con la situación pero Beth le veía de todo menos gracioso. Se sentía tan idiota.

—Sola— concedió finalmente.

—Pude notarlo.

—¿Entonces por qué preguntas? — gruñó hoscamente.

—Veo que se te pegan los perros de Daryl eh— bromeó haciendo fruncir más el ceño a la chica— ¿sucedió algo?

Beth por fin se dejó caer en el sillón de la sala que era una nueva cama y alzó las manos en un claro signo de hastío. Como si elevarlos al cielo le dieran la solución a semejante lío emocional.

—Rick quiere que Dixon me entrene— masculló entre dientes..

Andrea ladeó un poco la cabeza. La situación le divertía en demasía. Se sentó en el brazo del sillón y le sacudió el cabello del rostro, como solía hacer con Amy. Aún estaba húmedo luego de la ducha que se había dado.

—Creo que es excelente idea— alegó sin embargo, sorprendiendo más a Beth.

—¡Andrea, me matará!- gimió agotada.

—Por dios Bethy, ¿por qué piensas eso? Daryl nunca te dañaría.

Andrea miró los ojos huidizos de la chica. Vio muchos sentimientos en ellos pero no quiso insistir en esa parte. La chica alzó las rodillas y las clavó en su pecho, mientras miraba hacia afuera por la ventana que estaba frente a ella. Mirar como danzaban las flores, pastizales y árboles a causa de la brisa de otoño la tranquilizaban.

—Lo sé. Sé que él no dañaría nada. Tú… ¿lo sabes verdad? — preguntó en un tartamudeo, esquivando su mirada.

—Sí, lo sé— contestó la mayor— lo descubrí sola cuando vi cuan desesperado estaba al saber que te estabas muriendo. Jimmy hasta lo golpeó.

—¡Bromeas! — murmuró la chica aún con la mirada clavada en la ventana.

—Créelo.

Andrea miró sobre su hombro. En ocasiones, Beth parecía que iba a caerse de vuelta pero la verdad era que Andrea confiaba demasiado en ella. Veía en sus ojos la esperanza renovada y la fuerza de voluntad, intentando abrirse paso ante todas las miradas lastimeras que el grupo le regalaba.

—Y... — la trémula voz de la chica la sacó de sus ensoñaciones— piensas que… es…¿algo malo? Digo, él y yo… aunque no sucede ni sucederá nada, alguna vez si pasó y… él…

—¿Por qué sería malo? — contestó con una pregunta.

—Él es mayor. Y él mismo decía que no tenía anda que ofrecerme. Y…

—Eso son sólo prejuicios. Y yo no soy quién para juzgar a nadie. Y menos si a alguien te quiere tanto como lo hace él…

Esta vez Beth levantó su mirada y la clavó en ella. En esos momentos, parecía ser una niña de nuevo. Con los ojos grandes y expresivos, expectantes a la respuesta.

—En tiempos como los de hoy, no merece la pena perder algo tan preciado como eso por diferencias de edad, de clase o algo de eso. Solo sé que deberías aferrarte a ello con fuerza y no dejarlo ir. Porque tú bien lo sabes Bethy, hoy…

—Sí. Podríamos morir todos.


Beth estaba sentada en los escalones enseñándole a Carl como hacer figuras de papel con unos periódicos olvidados cuando escuchó el primer grito. Inmediatamente, ambos salieron corriendo hacia el origen de la discusión y encontraron a los adultos tensos y nerviosos.

Randall se había escapado. No sabían como pero el chico se las había arreglado para abandonar aquel viejo cobertizo y ellos estaban en peligro. Si el muchacho lograba llegar hasta su grupo, podrían delatar su ubicación y Daryl había dicho cosas horribles de ellos.

Shane decía que lo había golpeado y había llevado su arma mientras él intentaba darle de comer así que ahora era mucho más peligroso. El pánico cundió sin permiso en las personas del grupo ante la idea de tener que abandonar un lugar al que podían llamar hogar. Más aquellos que ya lo habían perdido una vez y no querían volver a salir de allí.

Y con Randall fuera, yendo tras su grupo, lo mejor era salirse de allí lo más rápido posible. Beth apretó los puños con fuerza.

—Puedo rastrearlo pero debemos hacerlo ya antes que oscurezca— dijo con voz clara Daryl y Beth no pudo evitar clavar su mirada en él.

No supo si el hombre la había visto pero la verdad era que a esa altura no le importaba. Sin embargo no hizo nada cuando partió con un grupo a rastrear el bosque para encontrar al prófugo…

Beth observó como con un sentimiento extraño en su pecho, Carol les pedía que no fuesen. Y como la mujer parecía suplicárselo con los ojos a Daryl. Sin embargo, apartó de su mente cualquier pensamiento que podía estorbar.

Estaremos bien. Estamos bien.

Pronto las órdenes comenzaron a fluir y la tarea de Beth era estar cerca de Andrea. Se había corrido el rumor en el grupo que la chica era buena con la puntería pero todavía no le habían dado ningún arma. Así que sólo pululó por la casa hasta entrada la noche, cuando todos estaban detrás de las ventanas y sólo habían quedado Glenn, Daryl, Shane y Rick fuera buscándolo. Beth se había abrigado ya que parecía que esa noche el invierno había decidido llegar y por seguridad tenía un cuchillo en su cinturilla. Maggie había asegurado que no necesitarían las armas, que ellos volverían con Randall. Que todo sería como siempre.

Pero algo en el pecho de Beth y en la mirada de su hermana, le decía a la rubia que no saldrían de esta tan fácilmente.


La respiración agitada de Glenn detrás suyo comenzaba a ponerle nervioso pero el miedo del chico lo compadeció. No podía culparlo, las cosas se estaban poniendo extrañas. Habían hallado a Randall hacía segundos convertido en un caminante cuando intentó comérselos. Y lo peor de todo era que no estaba mordido por ninguna parte y parecía haber muerto por una quebradura de cuello.

Quizá Glenn era poco silencioso y dominado por las emociones en ocasiones pero era inteligente y estratega. Todas las corridas a los pueblos eran planeadas entre Daryl y el chico y el arquero debía reconocer que era muy avispado. Por eso no le sorprendió cuando el chico negó con la cabeza y se levantó de un salto.

—Fue Shane. Nos dividimos en vano. Va a matar a Rick.

Y por más ridículo que sonara, esa era la verdad.

—Vamos—masculló comenzando a correr hacia la granja.


Lori se retorcía de los nervios y el terror teñía su mirada. Ya eran las nueve de la noche y nadie se había ofrecido en hacer la cena. Nadie se había movido de la planta baja esperando noticias. De Carl o de los demás. En algún momento de la noche, Carl había abandonada la granja en busca de su padre dejando una desesperada madre que estaba al borde del llanto. Beth no podía culparla, el frío acechaba. Y la muerte también, casi podía olerlo en el aire.

Casi saltaron sobre sí y sobre los asientos cuando la puerta se abrió y por allí pasaron Daryl y Glenn, con las respiraciones agitadas y tiritando de frío. Lori se había arrojado sobre ellos, pensando que detrás de ellos estaban su marido y su hijo. Pero el muchacho coreano cerró la puerta detrás de sí.

—¿Rick no está aquí? — preguntó Daryl rastreando la habitación con la mirada.

—¡Pero si se fue con ustedes! — chilló Lori.

—Nos separamos para cubrir más terreno. Hallamos a Randall. Es un caminante— informó secamente Daryl. No quería dar más detalles, decir las sospecha que tenían solo harían que todos se desesperaran más— oímos un disparo, por eso volvimos.

—Lo raro es que… nadie lo mordió— murmuró Glenn— él murió de otra manera y luego se convirtió.

—¡Carl desapareció! — chilló Lori sin poder contenerse más— por favor— apretó con fuerza los brazos del arquero— ve a buscarlo.

Daryl volteó su rostro y miró a Beth que estaba sentada al lado de Andrea. Esta le devolvió la mirada. El hombre volvió hacia Lori y asintió levemente con la cabeza.

—Haremos esto. No sabemos qué sucede fuera así que debemos actuar silenciosamente. Glenn, vienes conmigo. T-Dog te encargas de proteger la casa. Andrea tú cuida el perímetro de la casa y…— luego volvió su mirada a Beth por un segundo— Greene podría cuidar la espalda de Andrea— murmuró mirando esta vez a Hershel, pidiendo permiso.

Vio como los ojos de la chica se abrían más y miraba a Andrea sorprendida por la muestra de confianza que le estaban cediendo.

—Ella…— comenzó el anciano.

—La he visto. Puede hacerlo.

¿La había visto? ¡Cuándo! Pero cuando su padre asintió con la cabeza se dijo que debía hacerlo. Podía hacerlo.

—¡Entonces yo lo haré también! — alzó la voz Maggie— yo cubriré a mi hermana.

Daryl asintió hoscamente con la cabeza y sin más, se fue de allí hacia fuera con los demás siguiéndoles. Pero en el minuto que todos pisaron las tablas de madera y vieron al horizonte, las respiraciones se atascaron y Beth sintió arder sus cicatrices como si fueran un augurio.

La granja estaba siendo invadida por caminantes.

—¡Patricia, apaga la luz! — Ordenó Hershel, para no llamar la atención de nadie.

—Mierda— masculló Daryl y preparó su ballesta— debemos ir a buscar a Carl y a Rick. Cambio de planes, Greene te quedas dentro.

—¡No! — Beth se acercó con dos grandes zancadas hacia él y lo sujetó con fuerza— yo puedo.

—No me hagas discutirlo— dijo entre dientes, mirándola fieramente.

—Ahora no Daryl— advirtió Andrea— traigan la bolsa de armas de Dale, debajo del ropero.

Daryl miro a Beth y ella lo soltó. Con la desesperación de estar siendo invadidos nadie les prestaba atención. Al arquero le ardía la lengua por insultarla y tratarla de tonta por intentar ayudarlos. Sabía que no era tan buena. Había mejorado, claro que sí. Pero el frío y los nervios podían jugarle en contra. Era la primera vez que Beth estaba en una situación así y él simplemente no quería arriesgarla.

—Maldición— murmuró huyendo de su mirada.

—Estaré bien— aseguró ella.

Pronto lo dejó plantado allí, en busca de un arma que Maggie repartía entre todos. Daryl se pasó una mano por el rostro, cansado de discutir con ella. Sabía que no iba a poder hacer las cosas tranquilo si sabía que ella estaba fuera. Sin embargo, una pizca de orgullo se encendió en su pecho al verla tan decidida.

Miró el cielo, totalmente despejado. No había nubes, sólo millones de estrella que como era de esperarse, en el campo se veían el triple de claras que en la ciudad. Y se dijo a sí mismo, que quizá hoy era un buen día para empezar a creer que podrían estar bien.


Ágilmente se repartieron deberes y armas, todos estaban decididos a hacerles frente. Beth cargaba su revólver y Andrea le guardaba en su cinturilla más municiones. Maggie le explicaba a Glenn que ella sabía hacerlo, que podría.

—He vivido aquí toda mi vida. Moriré aquí— sentenció Hershel y Beth no tuvo tiempo de rebatirlo porque en ese mismo momento el granero comenzaba a arder.

—¡Fuego!

Beth comprobó tener su cuchillo en la cinturilla y antes de bajar los escalones, un brazo tiró fuertemente de ella. Se encontró atrapada entre un pecho varonil y unos brazos, y rápidamente se percató que era Jimmy. Cuando la liberó, los ojos del chico brillaban de manera extraña.

—Ten cuidado— pidió en un susurro— yo protegeré a tu padre.

—Tú también— respondió ella y se alzó sobre sus pies, para besarlo levemente en la mejilla— ¡te veré aquí! — gritó y saltó los escalones de dos en dos.

Maggie estaba su lado, corriendo con velocidad. Andrea comandaba la fila y rápidamente se subieron a las camionetas. Sin pensarlo mucho, Maggie había quedado con Glenn y Andrea con Beth. Eso pareció aterrorizar a la mayor de las hermanas que buscó la mirada de la rubia.

—¡Bethy!

—¡Te amo Maggie!

Y no dio tiempo a nada más cuando le ordenó a Andrea que pisara el acelerador con fuerza.


El viento frío en su rostro hacía que sus ojos lagrimearan mientras se sostenía con fuerza en el asiento del copiloto conlas piernas.

—¡A la derecha! — gritó Andrea y Beth divisó a unos cuantos caminantes.

Comenzó a dispararle, errándole a unos cuantos pero acabando con varios. Andrea giraba bruscamente y gritaba órdenes, mientras Beth respiraba agitadamente. De repente, la menor de los Greene oyó una maldición de la mujer y luego como algo se atoraba en las ruedas y más tarde como su rostro se estrellaba en la arena del suelo.

Se aturdió levemente y cuando volvió a abrir los ojos se percató que el golpe de la cabeza había sido más duro de lo que esperaba ya que su visión estaba borrosa. Intentó tomárselo con calma pero los gruñidos y gorjeos de los caminantes a su alrededor no la ayudaban.

—¡Levántate, Beth! — gritó alguien y ella débilmente se sentó pero el mareo persistió.

Oyó como alguien incrustaba algo en cerebros pútridos y la levantaban de un tirón. Beth logró enfocar su visión y pudo arreglárselas para liberarse de los brazos de Andrea y ayudarla con los demás caminantes. Poco a poco avanzaron hasta la ruta y Beth divisó una luz . Supo que era un vehículo. No pararon de masacrar cráneos pero la menor de los Greene comenzó a sentir náuseas. Un caminante le llevó más trabajo del deseado y unos segundos después se vio acorralada.

—¡Andrea! — chilló.

Pero la mujer ya estaba corriendo hacia otra dirección, con el pánico de dejarla sola pintando sus ojos pero también con la certeza que la vería de vuelta. Así que eso la animó y Beth no dudó en echarse correr hacia el bosque, en dirección contraria de Andrea y de los caminantes.

Sintió como las raíces se enredaban con sus pies y como las náuseas no se iban. Sabía que era a causa del golpe en la cabeza, lo había leído en un libro. Sólo debía mantenerse en pie un momento más hasta encontrar a alguien que le ayudase.

Oyó su propia respiración agitada y lo gruñidos detrás de ella. Pero se sorprendió al chocarse con un pequeño grupo de caminantes a su lado izquierdo que por un segundo, pensó iban demasiado derechos. Pero no tuvo más tiempo de pensar en aquello porque finalmente, tropezó con una de esas malditas raíces cayendo una vez más hacia el suelo.

Vio como uno de esos caminantes se arrojaba sobre ella y no pudo evitar gritar de furia cuando supo su final.

Todo terminaría así. Era realmente desesperante. Maggie no estaría allí como ella había deseado una vez, al final se cumpliría aquello con lo cual había luchado tanto: moriría desangrada en medio del bosque, en una zanja y lejos de todas las personas que quería.

Pero cuando sospechó que la mordida debería estar en algún sector del cuerpo, abrió los ojos y vio como una mano la sujetaba con fuerza y la levantaba.

—¡Levántate, vamos! — urgió una voz tironeándola y Beth gimió a causa del dolor en su tobillo.

Beth miró sobre su hombro y vio como poco a poco dejaban atrás el grupo de caminantes. Y cuando regresó su mirada, era Daryl quien la arrastraba consigo.

—Daryl— murmuró la chica— no puedo…

—¿Qué mierda sucede?

—Yo…— y se dobló en dos cuando no pudo soportar más la sensación de náuseas, vomitando lo poco que había comido ese día.

Sólo era bilis y saliva espesa. Daryl finalmente, acomodó su ballesta y la levantó con sus brazos del suelo. Beth sintió como comenzaba a caminar y pronto estaba sentada en algún lugar.

El hombre le tocó las mejillas e intentó que abriera los ojos.

—Me golpeé la cabeza— logró murmurar ella y vio como el hombre asentía con la cabeza.

—¡No te duermas! — pidió él y Beth asintió con la cabeza— escúchame, debes sujetarte a mí, ¿entendiste? Ahora arrancaré la motocicleta, sólo sostente.

Beth asintió una vez más y frunció el ceño al notar algo muy extraño. Pero con algo de brusquedad, el hombre se sentó delante de ella y volvió a acomodarla, haciendo que enredara sus brazos en su torso. Y el viento poco a poco la comenzó a distraer, para lograr coordinar más de dos palabras juntas.

—Daryl— alzó la voz sobre el viento, mirando sobre su hombro como dejaban el bosque detrás— ¿por qué no nos siguen?


Tilin, tilín.

¿Qué opinan, chiquitinas? ¿Les gustó? Ahora viene lo bueno :D

A ver, a verrr… analicemos. Varias cosas he puesto en este capítulo, un poco más corto de lo usual lo sé pero creo que tiene mucha acción *tira una patada voladora*

Espero les guste la relación que cree entre Andrea y Beth. A mí me gusta mucho :D

Daryl… intenta arreglar las cosas pero Beth se mantiene al margen. Hay que darles tiempo nomás. Están resentidos y cansados.

Beth ha entrado en acción. He puesto que es bueno pero no lo es tanto. Para que no haya esas mutaciones feas de las cuales me quejo tanto de la serie!

He dejado algunas pistas a lo largo del cap, de las cosas que pueden pasar a lo largo de la hstoria. Estaré acá esperando sus conclusiones :D

¡ea, espero que pasen un feliz día del amigo!

Yo hoy voy a merendar por ahí con mi familia porque ya están de vacaciones :3

¡Gracias por sus reviews, alertas y favoritos!

Siempre pienso en ustedes.

¡Cambio y fuera!

Sleevemusic audiocloud mixradio onemusic tunein radio