Disclaimer: Yuri on ice no me pertenece.

ADVERTENCIA: SHOTACON, repito, SHOTACON, si no te gusta, no lo leas :) si por el contrario, eres igual que yo 7v7 ¡BIENVENIDA/O! contiene fluff y slash...seguramente causará diabetes.Perdonen el OCC Y errores ortográficos.

Nota: No tengo excusax10000000000000000000000000000000.

Al capítulo.


Capítulo 10

En el que Yuuri pide un premio

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Miró por encima de su cabeza, y un gran sol comenzó a besar su piel mientras que el cosquilleo de los nervios calaba en su estómago. Yuuri miró las manos de Minako que mostraban unas mallas de color celeste y enrojeció contemplando como detrás de escena, todos se movían con rapidez, gritando, corriendo, y llevando cosas.

— ¡Minako, necesito más maquillaje!

Yuuri buscó con la mirada a Phichit y al encontrarlo vistiéndose de hada también, suspiró escuchando los gritos de Sara, la maquilladora.

—Pídele ayuda a Mila, ella se encargaba de hacerlo.

Minako suspiró y le entregó las mallas. Él las miro receloso pero ella sonrió señalando un cabina en donde se podría cambiar.

—Sé que estas nervioso Yuuri, pero no debes preocuparte, todo saldrá bien — Respiró profundo y asintió decidido.

La presentación para el festival de verano era hoy y debía de actuar.

Yuuri solito y para su propio orgullo logró colocarse las mallas, que apretadas a sus piernas le incomodaron un poco, sobre todo por su colita que batiéndose, necesitaba un poco de aire. Se asfixiaba la pobre atrapada en esa prenda de seda, pero tragando saliva, solamente se permitió verse en el espejo, y sonriendo imagino el rostro de Viktor al verlo.

Yuuri se ve tan lindo~

Kyaaa, Yuuri estuvo increíble

Se acunó las mejillas ruborizadas y parándose recto, percibió como abrían la cortina que lo ocultaba y le entregaban una faja del mismo color de las mallas.

—Esto te servirá para sostenerlas. A veces se bajaran por si solas y es bueno que te lo pongas.

Minako le hablo con seriedad sin hacer replicas, ella era estricta cuando se lo proponía, y Yuuri lo sabía.

— Si deseas puedo ayudarte a ponértelo, esta algo apretado así que-

—No no, yo puedo solito.

Había crecido, ya podía ponerse la ropa solo. Desde que empezó primavera y por consecuente también despertó, había sido más fácil hacerlo. Viktor insistía en todavía no podía, pero le había demostrado con el tiempo que ya podía hacer varias cosas sin su ayuda.

Para el conejo había sido un golpe bajo, pero debía de comprender que estaba creciendo, que se estaba volviendo en un adolescente, que estaba comenzando a florecer.

Minako asintió y lo dejó solo de nuevo. Así que poniéndose a la obra, se sentó en la banca que por suerte tenia disponible, y buscó la forma de ponerse la faja. Por suerte para él, solo tenía un cierre detrás, nada de botones o broches. Se veía fácil de poner y lo comprobó cuando le vio la semejanza con un maillot: un traje de una sola pieza que se mete desde abajo con tirantes.

Yuuri se lo puso aguantado la respiración y se subió los tirantes poniéndoselos en los hombros. Cuando acabó se desinflo y se miró en el espejo.

—Woah…

Volteó y se miró de espaldas pasando las manos por su espalda. El traje le apretaba demasiado su cuerpo, y resaltaba partes que ni siquiera sabían que existían, tanto así que colocó las manos a cada lado de su cadera y descubrió – Más de lo que ya sabía – que su cuerpo había cambiado. Tenía una figura casi cimbreante, no tan marcada pero si una pequeña curva.

¿Has visto las guitarras? Era algo así.

Yuuri en su inocencia, ladeo la cabeza y sonrió. No importaba.

— ¿Ya estás listo Yuuri?

Se sobresaltó pensando cuanto tiempo se había quedado mirándose y salió. La luz le pego fuerte en su cuerpo mientras que todo seguía igual de ajetreado que desde un inicio.

— Solo te falta esto.

Encima de su cabeza, le colocaron una camisita blanca de seda con un escote redondo. Yuuri metió los brazos enfundados de seda blanca que llegando a la muñeca, lo dejaron listo.

—Espérame aquí, voy a traerte tus alas, pero mientras tanto, Sara te maquillará.

Okukawa se fue dejándolo en compañía de una pelinegra. Yuuri le sonrió y ella le devolvió la sonrisa enternecida.

—Siéntate aquí pequeño, solo te aplicare un poco de rubor y algo de bálsamo de labios, te los pondrá rojizos pero también te los hidratara un poco.

Katsuki no entendió la mitad de lo que dijo, así que por cortesía solo asintió y se dejó hacer mirando un punto fijo.

— Te veo algo nervioso, escucho el palpitar de tu corazón.

La pelinegra sonrió de oreja a oreja y de pronto de sus brazos comenzaron a brotar plumas hasta convertirlas en alas.

Un cuervo.

—Perdona que sea entrometida corazón pero, ¿Qué pasa? Sé que estas algo ansioso por la presentación, pero percibo que es otra cosa…

La miró por el rabillo del ojo apretándose las manos, luego jugó con sus dedos un momento mientras que la brocha se deslizaba por sus mejillas adquiriendo un tono rosáceo y parpadeó mirándola fijamente.

—Es que…Vitya…—Ella se detuvo sorprendida y alzo la mirada

— ¿Vitya? — Pregunto recibiendo un corto asentimiento— Ah ¡Viktor Nikiforov! Oh sí, ya me acorde – Confundido la volteo a mirar mientras que ella buscaba algo en su estuche y trago saliva

— ¿C-Conoces a- Vit-Viktor?

— ¡Claro! ¡Todos en el bosque lo hacen! —Tuvo la tentación de preguntar porque, pero Sara se le adelantó — Antes de que yo aprendiera a volar, él ya estaba audicionando para ser el hada de azúcar en la obra del cascanueces ¿Y sabes qué? Terminó siendo el cascanueces.

— ¡Wow — ¡Sus ojos brillaron de sorpresa mientras que la mujer aprovechaba esto para aplicar el bálsamo en sus labios.

— Tenía mucho talento, tanto que a sus 16 años ya había sido proclamado como una leyenda. Solo participaba en los festivales de verano, pero lo hacía tan bien que de no admitirlo, ese fue el apogeo de este pequeño teatro. Mas de 1000 visitantes venían solo para verlo brillar, su mejor obra en mi opinión fue el lago de los cisnes, como interpretó a Odette…fue hermoso.

— Ah espere, ¿Vitya interpreto a una mujer? – Sara asintió ruborizada

—En esos momentos tenía el cabello largo, además su apariencia era tan andrógina que muchos pensaron que en verdad se trataba de una mujer. Él obtuvo el papel después de que nadie pudiera remplazarlo, las únicas que podían no llegaban a su nivel y bueno, así fue, terminó siendo Odette, la princesa de los cisnes.

Finalizó aplicando el bálsamo con la yema de sus dedos y miró los ojos cobrizos del pequeño pelinegro. Yuuri estaba imaginando, imaginando a Viktor bailar con su lacio cabello albino y un tutu, corset y medias blancas….era…. realmente…gracioso.

La historia le sacó una risa pero también le saco un rubor. Viktor era increíble, lo admiraba demasiado.

—Entonces ¿Qué pasa con Viktor? – Por un pequeño momento se le habían olvidado sus nervios, sin embargo, con la pregunta regresaron rápidamente y no tuvo de otra que tragar saliva.

—Él…vendrá a verme…pero no sé si lo haré bien… — Omitió el "Quiero impresionarlo" y "No quiero que se decepcione" Porque ya parecía obvio. Sara lo miró enternecida y compresiva antes de colocar una mano en su hombro.

—No debes de preocuparte por eso…lo que importa es como te sientas y como trasmitas el sentimiento. Si te caes y todos se ríen, piensa en como trasmitirás tu caída, no como algo penoso, hazlo algo lamentable y triste, así como si interpretaras el personaje, demuéstrale a Viktor que te esfuerzas y todos tus sentimientos. Dedícaselo a él y no te angusties por como saldrá, solo déjate llevar y piensa que tienes su apoyo.

Por ultimo, antes de irse, le palmeó la cabeza y recogió sus cosas. Katsuki se quedó varado pensando en lo que le había dicho y confirmó que en definitiva, los cuervos no eran tan malas personas.

— ¡Yuuri has quedado de maravilla!

Minako chilló encantada y todos lo voltearon a ver, permitiendo que encontrara a Yuko la cual también era un hada y a Takeshi, el cual interpretaba un duende.

— Solo falta que te pongas tus hadas y saldrás.

—Nos quedan 5 minutos ¡Todos a sus lugaressssss!

La grave voz del rey del drama, Georgie Popovich, resonó por todo el recinto logrando llamar la atención de todos. Yuuri con ayuda de Minako se colocó sus alas hechas de algodón y miró ansioso como organizaban la escenografía, y se ocultaban a los lados, antes de que abrieran el telón.

—Éxitos a todos.


El sueño de una noche de verano, presentación de baile, escrita por William Shakespeare. La historia trataba de como dos jóvenes enamorados no podían quedar juntos porque su amor estaba prohibido, por esa razón decidían escapar del bosque. Clásico de Shakespeare. Una historia de comedia pero drama a la vez, que mostraba los sentimientos más banales como algo espectacular e increíble.

Habían muchos papeles, pero entre todos, Yuuri tenía el suyo. Él era un…hada. No, no el rey hada, solo un hada normal que salía como todos, a bailar en una sola pieza mientras que los enamorados huían. Tal vez ni se notaria cuando saliera, pero tenia la esperanza de que Viktor lo contemplara y se enorgullecerá.

Cuando la primera escena se dio, y paso a la segunda en donde todos los amantes huían al bosque, la escenografía había cambiado, convirtiéndose en una noche oscura y tenebrosa, iluminada por luciérnagas, los arboles que eran reales por cierto, dieron del escenario un toque realista y fantástico. Uno que erizo la piel de más de uno.

Hernia y Lisandro escaparon cogidos de la mano mientras que el sol se ocultaba por el horizonte dejando el cielo naranja y violeta para ellos. Luego, saliendo de los lados, las hadas comenzaron a abundar en el lugar. Yuuri fue el primero en salir, caminando en puntas seguido de Yuko y Phichit. La fila de hadas comenzaron a rodear a la feliz pareja escuchando sus cantos pero de pronto, todos se soltaron de las manos.

Yuuri aprovechó esto para echar una vista al público buscando una cabellera plateada, recorrió la mirada por todo el lugar, de los pequeños a los más grande, pero Viktor no estaba.

Viktor no había asistido.

El siguiente paso era un Fouetté(1), paso básico que había practicado por meses, uno que le torció el pie y casi lo hace caer.

Yuuri sintió vergüenza al verse fallar, así que bajo la mirada rojo hasta las orejas mientras que los reflectores apuntaban solo de vez en cuando, a ellos y al azar. Se supone que todos debían de lograr un Allegro perfecto, uno que dejara sorprendido al público.

Eran haditas que no volverían a escena pero debían hacerlo excelente, por esa razón cuando llego su turno de hacer el Gran Jeté se vio carcomido por el pánico y confundiéndolo con otro paso diferente, fallo.

Desde su lugar alcanzó a oír algunas susurros pero no se detuvo a escucharlo cuando los reflectores se apagaron y saliendo de escena, las lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos.


—No llores cariño, no llores.

Sara recibió en brazos al hada y lo abrazó sintiendo como Yuuri enterraba la cabeza en su vientre. Devastado y avergonzado derramaba lágrimas y sollozaba en silencio mientras que el show proseguía y sus amigos lo veían con lastima y tristeza.

– Puede que tuviera un inconveniente…

—N-N-No vino…M-Me-Me dejó so-solo…

Hipo abrazando con mas fuerza a la pelinegra. Ella suspirando le palmeo la cabeza y lo separó de su cuerpo, pasando las yemas de sus dedos por sobre sus mejillas.

—Mira, te has corrido el maquillaje

Bajó la mirada con gruesas lágrimas cayendo de sus mejillas e hizo un puchero sintiendo los dulces dedos de Sara en sus pómulos.

—Vamos a retocarte un poco.

—P-Pero…

La miró triste, abatido, sin una pizca de alegría en su tierno y adorable rostro.

– Y-Ya n-no sali-salimos…

Crispino escucho sus réplicas pero lo agarro de la mano y lo sentó de nuevo sin decir nada.

Yuuri se dejó hacer sin ánimos de detenerla y tuvo que dejar de llorar, a pesar de que tuvieron que darle unos 5 minutos para que se desahogara. Viktor le había prometido que vendría, que lo vería, que le daría un regalo si lograba sorprenderlo, que estaría ahí para él…se había preparado todo el tiempo por él…quería que se pusiera orgulloso, lograr que lo viera con ojos de admiración…

Pero…p-pero era tan malo…que ni valía la pena verlo.

Y de nuevo, se hecho a sollozar como el niño pequeño que era, las orejitas de oso apuntando hacia abajo tristes, deprimidas.

Viktor…¿Dónde estabas?


La escena culminante estaba llegando y la pequeña hada estaba sentada detrás de escena mirando todo desde el tocador de maquillaje con los ojos rojos e irritados. No se notaba mucho por el maquillaje, pero era evidente que no estaba bien.

Yuuri estaba realmente decepcionado, de él, de Viktor… No, Viktor no tenia la culpa, de seguro nunca supero sus expectativas, Viktor lo podía querer mucho pero sabia que no valía la pena ir a verlo. Ero era.

Suspiró hundiéndose más en un silla mientras que la canción llegaba a su clímax, la escena mágica, el beso, reflectores, espectadores atentos, emocionante final con música de tambores, a flor de piel y lagrimas de por medio. La percusión haciendo un buen trabajo, mostrándonos el inminente final. La pareja brillaba mirándose feliz mientras que él se preparaba para aplaudir…

O eso tenia pensando antes de que las luces se apagaran de improvisto. Yuuri se vio envuelto en la penumbra siendo su única luz las estrellas que resplandecía arriba, en el cielo. Los jadeos y murmullos de sorpresa no se hicieron esperar. Todos se miraron inquietos a lo que sucedería, sin estar consientes de que pasaba en verdad.

Yuuri se levantó guiándose por sus sentidos y sintió en la absoluta oscuridad, como algo cálido rodeaba sus manos, unas palmas atrapadas en las suyas se cerraron en sus pequeñas manos, y no fue hasta que levantó la mirada que descubrió que los ojos azules brillaban a la luz de la luna mucho mas que cualquier otro iris.

—Yuuri…

La música desconocida para sus oídos, se volvió lenta y tranquila. Casi como el canto de la luna, la media luna que se ocultaba en las tiniebla.

— Ven Yuuri.

Con cuidado y sorprendido quiso hacer algo al respecto, viéndose detenido por las manos de él, que lo llevaba hacia afuera, ante todos los espectadores.

Se paró en el centro con la presencia de Viktor enfrente suyo, y no fue hasta que las luciérnagas iluminaron el espacio con su luz que lo vio por completo. Estaba hermoso ante sus ojos como siempre, fulgurante con sus mallas de color azul, y su camisa gris de escote en v con adornos de hojas verdes, sus mangas transparentes de chifón blanco anudadas a su muñecas y codos, dejando ver su piel blanquecina a la luz de la amarillenta luna llena que se dejaba ver, gracias a las neblina que se despejaba poco a poco.

—Oh Yuuri…

Su nombre sonaba extasiado en esos labios mientras que notaba la corona que tenía en la cabeza el albino. Una grande de ramas secas que aun conservaba algunos copos de nieve, tal vez de mentiras, hechos de tela, pero que se veían tan reales y enigmáticos ante sus ojos. Ojos que después se abrieron grande cuando comprendió quien era.

—Oderón, rey de las hadas…

Susurró tímido y por consecuencia tembloroso. No había leído el libreto completo, así que no sabía que debía hacer, por consecuente, se había arrodillado como cualquier hada hacia su realeza pidiendo clemencia

— Perdóneme, yo en verdad no-

—Levántate Yuuri, no estamos en la obra ahora.

Levantó la mirada y descubrió misericordia en los luceros índigos de Viktor. Sus ojos azules lo acogieron y su sonrisa tierna le ablandó el corazón que antes enojado, maldecía y difamaba el puro nombre del albino.

—P-Pero

Por sorpresa, los reflectores funcionaron de nuevo y todos voltearon la mirada hacia ellos. Viktor lo tomó de las manos y lo pego a su cuerpo entrelazando los dedos para trasmitirlo algo de calor…La noche fría arrasó con su cuerpo envuelto en los brazos de Oderón, permitiéndole sentir una calidez indescriptible.

—Vitya…no entiendo…

Se supone que le rey Oderón sería otra persona, Viktor no participaría este año, e incluso si no era así, ¿Por qué...por qué estaba bailando con él, una pequeña hada, cuando debería de estar con su esposa Titania?

—Solo estoy aquí porque estoy celoso de que todos vieran a la pequeña hada mas linda de lugar

Le picó la nariz con un dedo mientras que esperaba que hiciera el famoso Promenades(2)

Enrojeció con sus palabras y al verse sujeto de la cintura, pero teniendo la mirada del albino pegada a la suya, tuvo la confianza suficiente para ponerse de punta en una sola posición con una pierna y sentir como Viktor giraba alrededor suyo girándole sobre su propio eje y aunque había problemas de estatura, Viktor sabía manejarlo perfectamente.

—Se supone que me verías…pero no llegaste y-

Viktor detuvo sus lamentos poniendo un dedo en sus labios y lo toma de la cintura elevándolo sin ningún esfuerzo. La estancia aguanta la respiración, y Yuuri levantando en el aire lo mira desde arriba con su cabello despeinado y sus mejillas rojas, los labios brillosos y sus pestañas tupidas. Viktor se alimenta de su imagen, y lo pega a su cuerpo tomándolo desde su espalda baja, mientras que la mirada cobriza del niño lo mira con atención. Sus orejas apenas ocultas que se estremecen por la cercanía, por el ambiente íntimo, y el aliento que exhala el hada muy cerca de su boca.

—Quería regalarte esto.

Ladeó la cabeza respirando profundo y Viktor lo bajó tocando por fin tierra. El Pas de deux Viktor lo conocía bien, pero Yuuri Katsuki no sabía que hacer, que debía de lograr…

—Hey espera, esto no esta en li-

—Déjalos ser.

Georgie le cubrió la boca a Minako mirándolo atentamente, con un aura profunda, él entendía lo complejos sentimientos de esos dos, por eso había accedido al pedido de Viktor.

Quiero dedicarle mi última pieza a Yuuri.

Nikiforov se paró en la cuarta posición mirado fijamente a Yuuri, el pequeño se estremeció por su mirada y se quedó helado cuando la música comenzó Pas de Deux del cascanueces mientras que el albino le seguía el ritmo. Su forma de bailar y su flexibilidad lo dejó anonado. Viendo como hacia las Brissé, o las Pirouette, la forma en la que movía los brazos con lentitud señalándolo siempre a él…solo a él.

Yuuri sintió que estaba siendo dedicado a su persona, y lagrimas de felicidad comenzaron a brotar de sus ojos.

Viktor se movía con gracia, deslizando un pie por el suelo antes de ser levantarlo en el aire. Elevando su pierna mientras que las dos juntas daban un salto logrando un increíble Assemblé. Juntando las pantorrillas en una quinta posición a la cual le seguían el pique, el capriola y un Jeté. Lograba cosquillar los corazónes de todos y sacarle más de un suspiro a cualquiera mientras que apuntándole, lo miraba suplicante por su perdón, sosteniéndose de una pierna en puntas y alargando una mano hacia él, ansiando alcanzarlo como si estuviera lejos.

La última pieza de Viktor, era dirigida a la persona más importante para él.

Las gruesas lágrimas, su voz que enmudecía, Viktor jadeaba de cansancio con una sonrisa en sus dulces labios. Una hermosa sonrisa que le decía miles de cosas, entre ellas "Lo siento".

Fue entonces, que mucho antes de que la pieza terminara, Viktor ya estaba haciendo su ultima pirueta y pique, antes de que la música cesara, y todo quedara en un profundo silencio solo roto por su agitada respiración y su magnífica y encantadora, quinta posición.


Caminaron en silencio por el bosque en penumbras, la luna amarilla como una gran moneda apuntándolos mientras que desfilaban en sus trajes incómodamente.

Después del show, habían tenido que desalojar el lugar, después de todo ¿Que hacen los depredadores en las noche? Cazar, claro esta, y no es como si todos hubieran esperado a que acabara para salir corriendo hacia sus chozas, no, es porque mas de la mitad tenia que madrugar.

El que madruga Dios le ayuda, decía el gusano

Viktor volteo a ver a Yuuri y se sintió extraño, estar paseando con estos trajes no era nada cómodo, las mallas le apretaban las piernas con extremo atrevimiento, incluso se sentía extraño volver a usar suspensores. Esas cosas nunca le habían agradado. Aunque mas que nada, lo que le tenia cohibido era el silencio imperturbable de Yuuri, creía que había sido realmente claro con su presentación, era un despedida definitiva, una pieza dedicada solo al moreno y nadie mas.

Entonces si era así ¿Por qué no le había dicho nada? Ni un abrazo siquiera, o un gracias tal vez, solo le había dado la espalda y se había ido corriendo, sollozando y escondiéndose en los vestuarios…en verdad lo tenia confundido.

Suspiró y el oso disfrazado de hada se sobresalto chillando entre sus brazos, Yuuri se había negado pero al final aceptó a ser llevado cargado. Después de todo, caminar en mallas, con los pies de esa forma, no era fácil, y aunque él se removió en un principio, debía de estar agradecido ya que hacia un frio horrible que congelaría a cualquiera.

Prosiguieron en silencio por un largo rato, hasta que Viktor harto de la absurda afonía, rompió el calmado panorama.

—Oye Yuur-

—V-Vitya…

Su nombre sonó entre los labios rojizos del pequeño, un murmuro quebradizo y ronco, un hipo que llamaba al llanto de nuevo

– V-V-Vityaa

Yuuri volteó a verlo, sus gruesas lágrimas estancadas en sus parpados y su rostro arrebolado le puso los pelos de punta. Sus orejas de conejo se movieron sorpresivas golpeando la corona que les obstruía el paso mientras que Nikiforov observaba al moreno llorar desconsoladamente.

— ¿Q-Qué pasa Yu-

—¡Y-Yo...LO SIENTO!

Un grito nacido desde sus entrañas despertó a medio nido de cuervos que descansaban en los arboles. Sollozó y lloriqueó agarrándose de su traje con sus pequeñas manos

– L-L-Lo siento.

Nervioso hasta la medula, el albino se quedó callado, nervioso y sin saber que decir, pensó que Yuuri era adorable con sus mocos saliendo de su nariz y sus lágrimas cristalinas mojando sus labios. Sin embargo, confundido, lo atrajo a su pecho y lo miró a los ojos. Una mirada semejante a la de un dios misericordioso.

— ¿P-Porque te disculpas?

Pero no pudo evitar que el tartamudeo de su voz no fuera evidente, él no sabia consolar a las personas, no tenia ninguna idea.

—Es…es que…

Se paso la manga de su traje para limpiarse la nariz, pero Viktor sacó de su bolsillo un pañuelo y le apretó la misma para que se limpiara.

– Cu-cuando n-no t-te vi…pen-pensé que me ha-habias abandon-abandonado y entonces…y-yo odie…odie a… ¡A VITYA!

La explicación le pareció de lo mas tierna, y podía decir que se estaba derritiendo de amor si no fuera por el escandaloso frio.

—E-Eres t-tan bueno en lo que haces… q-que no puedo aferrarme a t-ti…por-porque no soy nada compa-comparado a t-ti

—No digas eso Yuuri.

Dijo severamente. Esta vez Viktor no puedo evitar quedarse callado. ¿Nada? Era la personita que le motivada día y noche, su dulce ángel

— Tú eres mucho mas importante de lo que crees para mi, y eso de ser nada es una completa desfachatez, eres y serás mucho mejor que yo, ahora que me retirare puedes tomar mi lugar y dejar a todos con la boca abierta, eres realmente especial Yuuri, y a veces…a veces pienso que no te merezco por eso.

Desvió la mirada y el moreno ladeo la cabeza con sus ojitos rojizos mirando como se le aguaban sus luceros azules

—Vitya…Vitya no llores…

Yuuri arrugó el rostro comenzando a hipar de nuevo, sin embargo el albino se paso la manga de su ropa en los ojos y lo miro fijamente.

—Estoy orgulloso de ti Yuuri, de todo lo que has hecho hasta ahora, de como te esforzaste y como a pesar de tus nervios, lograste hacerlo.

—P-Pero…me equivoque…– Replico avergonzado

— ¿Y qué? Equivocarse es parte de aprender, y tú, tú has aprendido algo grande hoy, y se encuentra aquí – Toco su pecho a la altura de su corazón – Con esto lograras hacer grandes cosas…

—Hasta ser… ¿Mejor que Viktor? — Preguntó extasiado, sin creérselo.

—Hasta ser mejor que yo. —Confirmó —Pero primero, por ser tan valiente, y haberme enorgullecido, te concederé cualquier deseo.

Lo miró a sus ojos resplandecientes, borrando toda lágrima.

—¿Cualquier cosa?

Viktor asintió sin titubear imaginándose miles de cosas. ¿Un juguete? ¿alguna comida en especial? ¿Que lo llevara en sus hombros? ¿Que pediría esa mente inocente?

—Que tal…un beso.

Ahora si, la mente de Viktor quedó en blanco. Enmudecido mientras que las mejillas del moreno enrojecían drásticamente. ¿Un beso?

Ahh…

— ¿Un beso en la mejilla?

Yuuri lo miró por un momento y bajó la mirada jugando con sus dedos

—N-No…uno aquí

Tocó sus labios delicadamente y al conejo le pareció de lo mas tentador. Esos carnosos labios pedían a gritos su recompensa, una ligeramente pecaminosa.

— C-Cuando no conocimos…me besaste esa vez…

Viktor rememoro ese momento y se rasco su melena albina. Admitía que no era la mejor forma, sobretodo porque había profanado su boca pero oye, estaba nervioso y además, debía de callarlo

— Y en verdad…en verdad se sintió muy bien…

Algo inhumano se prendió en él, y supo de inmediato que era su sentido animal. Yuuri se veía vulnerable entre sus brazos pidiendo un dulce beso como recompensa. Abochornado y con miedo a que rechazaran su petición. Todo en él era tan evidente que Nikiforov tuvo que desviar la mirada antes de que su mirada lasciva y su sonrojo fueran visto por el pequeño.

—Es-Esta bi-bien si-si no quie-quieres…

El azabache bajó la mirada sin el valor de verlo a los ojos, pero Viktor solamente le despeinó el cabello sedoso y agarró su barbilla tomando con su pulgar, el labio inferior de esa pequeña criatura que tenia su corazón latiendo a miel en esos momentos.

—Seria todo un placer.

Y entonces, su regalo fue dado. Un pequeño beso casto en sus labios dulces a miel, un contacto pequeño que por culpa de un impulso, se volvió en algo mucho mas profano. Yuuri se colgó de su cuello y el beso se profundizó hasta que sus lenguas tuvieron algo de contacto.

Yuuri se ablandó a su contacto suave y Viktor domo su pequeña lengua sin previo aviso apretándole a su cuerpo. Una ola de calor los nubló a los dos mientras que seguían en su pequeño vaivén, hasta que Katsuki sin poder respirar, se separara respirando profundamente.

Jadeó con un hilillo de saliva que colgaba de sus labios y Viktor le acaricio las mejillas arreboladas con suavidad, besándole los cabellos negros.

Yuuri olía igual que las frutas silvestres en primavera.


(1) Espectacular giro donde la pierna que trabaja es estirada y recogida durante los giros.

(2) Movimiento que se ejecuta sobre un pie, en forma lenta y uniforme


Muchas gracias por leer :3 Espero les haya gustado a todos, nos vemos el siguiente domingo~

¿Merezco un review? ¡Me encantaria saber que te parecio! owo

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