Disclaimer: La idea original de Harry Potter, así como sus personajes son propiedad de J.K. Rowling.
EL OCASO DE LOS DIOSES
...
Summary: No fue sino hasta ese momento que comprendieron lo que estaba pasando; precisamente cuando el mundo se desmoronaba frente a unos ojos que ya no podían ver. – Hermione...- susurró una voz rota. – Nada es para siempre- dijo ella como si le hablara a un extraño y eso rompió su corazón un poco más. ¿Cómo llegaron a ese punto? AU EWE
[Capítulo 10: Luparia]
...
"Obtuve bienestar
y también sabiduría.
Salté de una palabra a otra palabra
y de un acto a otro acto..."
- (Las palabras del Altísimo: Hávamál)
…
…Flashback…
La sanadora salió de la habitación con una cansada sonrisa.
- ¿Cómo está mi esposa?- fue lo primero que le preguntó el rubio hombre de aristocrático semblante.
- Ella y su hijo está en perfectas condiciones señor Malfoy- respondió satisfecha con su trabajo.
- ¿Mi…hijo?- el hombre pareció temeroso al decir esas dos palabras.
- Ve a verlos Draco, no esperes más- le instó su madre con una radiante sonrisa.
El aludido asintió entrando en la habitación donde su joven esposa arrullaba a un pequeño bulto entre sus brazos, al verlo ella le sonrió.
- Draco, ven a conocer a tu hijo- su voz sonaba fatigada pero prendada del bebé.
El hombre seguía en un trance, no podía creer lo que estaba pasando pero se acercó a Astoria hasta poder ver con claridad al nuevo integrante de su familia.
El bebé tenía los ojos cerrados y una pelusa de cabello casi blanco sobre su cabeza, sus mejillas estaban sonrosadas e hizo un pequeño mohín con su boca.
- Scorpius- susurró el rubio sabiendo que desde ese momento, su vida le pertenecía al pequeño, a su hijo…por mucho tiempo creyó que jamás podría redimir sus pecados, que su mera existencia contaminaba al mundo, que no merecía lo que la vida le daba…sin embargo, al ver el inocente rostro de su hijo, supo que todo había valido la pena y que sería una mejor persona por él.
- Sostenlo Draco, permite que te conozca- le dijo su esposa ofreciéndole al bebé con suavidad.
El otro lo tomó con la mayor delicadeza posible y amoldó sus brazos a su pequeño cuerpo sintiendo la calidez que emanaba y percibiendo su tierno aroma de recién nacido.
- Bienvenido al mundo hijo- le dijo como si el bebé pudiera entenderlo y la criatura respondió al sonido de su voz abriendo los ojos.
Esos ojos aún lechosos tenían un tinte grisáceo heredado de los Black, y Draco se prometió a sí mismo que daría su vida porque su hijo jamás perdiera la inocencia de su mirada ni conociera el miedo.
Promesas que, en ese momento, no supo que serían imposibles de mantener.
…Fin del Flashback…
Scorpius estaba preocupado.
Su madre y su abuela tenían los ojos repletos de miedo, hasta su estoico abuelo se veía nervioso; una procesión de aurores iba y venía del despacho de su padre para revisarlo minuciosamente, pero a su familia no le decían nada, solamente los interrogaban.
- Hijo, ¿por qué no vas a descansar un poco?- le propuso su madre.
Era mediodía del primero de enero del nuevo año, habían pasado varias horas desde que su padre fuera secuestrado y el mundo que conocía comenzara a derrumbarse.
- Quiero saber si los aurores encuentran algo- negó el niño con terquedad.
- Nosotros te avisaremos si tienen noticias, necesitas dormir- le dijo su abuela Narcisa con ese gesto severo que no admitía réplicas.
El pequeño suspiró.
- Voy a dar un paseo- declaró dirigiéndose a otra sección de la mansión.
Caminó, sin pensarlo, rumbo a una habitación donde reposaba el árbol genealógico de su familia. Contempló los innumerables nombres de sus ancestros inscritos en el tapiz, ordenados por generaciones y afiliaciones, algunos nombres habían sido quemados por razones desconocidas aunque predecibles: preservar la pureza de su sangre.
El concepto le parecía ridículo, y se alegraba que su padre no creyera en esas cosas aunque estuviese convencido de la superioridad de los Malfoy en la escalera social y política.
Si bien su padre no era un fanático de la sangre tenía un secreto, el secreto que involucraba a los Pilares y que quizás fuera la causa de su abducción… ¿Debía decirle a su madre? ¿O solamente provocaría que el Ministerio lo arrestara? El conocimiento era una cosa muy peligrosa y no sabía qué hacer con él.
- Niño- una voz grave lo llamó con autoridad.
El menor se detuvo frente al cuadro de su bisabuelo Abraxas Malfoy, un hombre de rasgos duros y un cabello rubio platinado que les había heredado a todos sus descendientes, además poseía un gran bigote que se unía a sus patillas. Sus ojos claros lo miraban con intensidad.
- Bisabuelo Malfoy- saludó con respeto.
- ¿Qué está pasando en la mansión?- le preguntó con seriedad.
- Mi padre ha desparecido- confesó con una pesadumbre impropia de su edad.
Abraxas tensó su expresión a la vez que emitía un cansado suspiro.
- Draco me pidió que te dijera algo cuando algo como esto pasara- eso captó la atención del otro- 'Para caminar sobre los pasos de un recuerdo, encuentra las raíces del árbol más antiguo'- recitó el hombre con cuidado.
Scorpius escuchó el críptico mensaje repitiéndolo en su mente para aprenderlo de memoria, eso podría significar que su padre sabía que esto le pasaría y quizás le había dejado alguna pista sobre cómo ayudarlo.
El niño entró a la biblioteca familiar con la intención de averiguar el significado del mensaje, supuso que las raíces del árbol se referían a los orígenes de su familia, la cuestión apremiante era que no tenía mucho tiempo pues en una semana regresaría a Hogwarts.
- ¿No deberías estar descansando?- siseó la familiar voz de su abuelo quien se encontraba sentado cerca de la chimenea.
- No estoy cansado- respondió sin creer prudente confesarle la verdad.
Lucius le dedicó una dura mirada, sus ojos de un azul tan claro que parecían dos bloques de hielo, tan diferentes a los de su padre. Después de todo, los ojos grises eran rasgos heredados de la familia Black.
- Tu madre te enviará con su hermana sino te comportas- espetó el adulto sin tenerle demasiado aprecio a su familia política.
- Tía Daphne no me separaría de mi madre- objetó el menor seguro de ese argumento.
- Eres un niño, pueden enviarte a donde mejor convenga y tu opinión no importará- explicó el otro- Tus padres te han consentido demasiado y lo único que consiguieron con eso fue hacerte tan débil como tu padre- agregó con desprecio.
Scorpius sintió que la ira lo invadía al saber lo poco que su abuelo quería a su propia familia.
- Mi padre no es débil- murmuró apretando sus manos en puños.
- Lo es, si hubiera tenido lo necesario para ser el heredero Malfoy, estaríamos en la cima de la sociedad mágica y no seríamos casi unos parias- declaró- Sin agregar que pasé años encarcelado en la inmundicia de Azkabán por su culpa- agregó amargamente.
- ¿Cómo puedes decir eso abuelo?- inquirió mirándolo con reto- Mi padre siempre ha querido complacerte, aún ahora y a pesar de todo…
- Jugar a los enmascarados difícilmente lo redimirá- soltó el mayor con su usual desdén.
El niño luchó para dominar su expresión pero internamente estaba sorprendido, al parecer su abuelo conocía el secreto de su padre, sin embargo no había hecho nada para detenerlo o para ayudarlo.
- Cuando comprendas cuánto te quiere mi padre, talvez sea demasiado tarde- susurró saliendo del lugar sabiendo que su abuelo lo había decepcionado más allá de lo posible.
Si nadie lo hacía, él ayudaría a su padre a salir de lo que fuera que se hubiese metido.
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'Tragedia en Wiltshire: Draco Malfoy desaparecido
La cabeza de la familia Malfoy, Lord Draco Lucius Malfoy, despareció en la víspera de Año Nuevo pero ni los mejores investigadores de Reino Unido han podido encontrar pistas de su paradero o determinar cuál fue la causa de su presunto secuestro.
La familia Malfoy no se ha mostrado en público; su esposa Astoria Malfoy née Greengrass declaró mediante una carta que ella manejaría los asuntos de su marido mientras éste se encuentre ausente. Esta decisión se deriva a que Lucius Malfoy legalmente no puede ocupar su antiguo lugar como cabeza familiar debido a sus antecedentes, y el actual heredero, Scorpius Hyperion Malfoy todavía es menor de edad como para ocupar el lugar de su padre.
La fortuna de la familia Malfoy sigue siendo incalculable y los negocios que tienen se extienden por varios continentes, si bien Lady Malfoy es una dama educada para asumir esta clase de reto, si algo le pasa a Lord Malfoy, el pequeño heredero deberá asumir la responsabilidad que le corresponde.
Lady Daphne Nott, esposa de Lord Theodore Nott y hermana de Lady Malfoy, declaró públicamente que su familia apoyará a los Malfoy en todo momento.
- Sigue en la página 5-8'
Harry perdió el control de su magia provocando que el periódico que leía se prendiera en llamas.
Malfoy había sido definitivamente secuestrado y eso no le olía nada bien, era curioso que despareciera a escasos días de haber confesado su envolvimiento con los Pilares.
¿Lo habrían descubierto o acaso todo había sido un truco de su parte?
- ¿Papá?- su pequeño Albus lo miraba con esos impactantes ojos color esmeralda que heredó de Harry.
- Visitar a los Malfoy en estos momentos, solamente causaría más problemas- le dijo sabiendo que estaba preocupado por su amigo
- De cualquier modo verás a Scorpius en dos días- agregó su madre para tratar de calmarlo.
En ese momento, James entró al comedor dirigiéndole una mirada suspicaz a su madre, una que le dedicaba desde su última conversación.
- ¿Has sabido algo de ese caso?- preguntó.
- No sabemos mucho y, si supiéramos algo, no podría decírtelo hijo- aclaró su padre con un gesto cansado.
- Esta investigación se ha convertido en una prioridad junto al caso de los Pilares, el Ministro quiere a todos enfocados en el tema- le dijo Hermione a su esposo.
- Lo sé- asintió éste- Esta tarde programé una cita con Kingsley para hablar del tema y necesitamos que estés presente- pidió sin demasiado entusiasmo.
- Ahí estaré, de hecho solicitó ver a todos los Jefes de Departamento una hora antes- confesó habiendo recibido la convocatoria la noche anterior.
Harry la miró a los ojos.
- No me gusta el rumbo que están tomando las cosas- soltó con preocupación.
- Todo tomará su cauce, no te preocupes- respondió ella- Por cierto, ¿dónde está Teddy? Victorie me escribió para decirme que lo habías enviado a una misión- cambió de tema preocupada por su sobrino.
- Es cierto, Seamus descubrió una pista en el Callejón Knockturn y lo llevó con él- asintió el ojiverde, sabía que su esposa adoraba a su ahijado tanto o más que él así que se preocupaba por lo que le pasara.
La castaña asintió, esperaba que todo saliera bien.
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- Creo que este trabajo está hecho a tu medida Teddy- comentó un hombre encapuchado de marcado acento irlandés.
- Eso espero- respondió un fornido hombre de notorias cicatrices faciales.
- Harry quiere que investiguemos sobre el ataque de los licántropos, sospecha que alguien más les ordenó ir al Callejón Diagon pero necesita pruebas- informó- Ayer recibí un mensaje de mi contacto, me dijo que alguien importante estaría hoy en el Callejón Knockturn- agregó en voz baja.
Teddy observó a su alrededor, no era usual que acudiera a ese turbio lugar, además era su primera misión de verdad y estaba emocionado.
- ¿Qué debemos hacer?- preguntó ansioso.
- Esperar- le dijo Seamus caminando hacia una pared para recargar su espalda casualmente, luego sacó un cigarrillo y comenzó a fumarlo.
El joven lo miró enarcando una ceja, no se esperaba aquello.
- ¿De verdad?- preguntó en voz alta, pero no obtuvo respuesta así que suspiró y se colocó a un lado de su mentor.
Pasaron un par de horas sin novedades, las personas que pasaban por ahí a penas les dirigían una mirada suspicaz pero ninguno se veía especialmente peligroso.
Justo entonces un mago de apariencia enfermiza y larga túnica obscura apareció, un instinto en el interior de Teddy le dijo que es era a quien esperaban.
- Es él- susurró avanzando hacia su objetivo.
- Espera- el irlandés se incorporó dejando de lado su quinto cigarro, aunque fue tarde para detener al chico.
- Oye, ¿se puede saber qué haces por aquí?- le preguntó Teddy haciendo su voz más grave para parecer más intimidante.
- No te interesa- respondió el aludido con clara hostilidad.
- Muy cierto señor, nos vamos- intervino Seamus presintiendo que lo mejor sería retirarse, el tipo le parecía sospechoso pero no había sido la mejor forma de abordarlo.
- Sólo buscamos algo de información- insistió el joven sin comprender el mensaje de su compañero.
- ¿Información?- inquirió el mago con una chispa de interés- ¿De qué clase?- preguntó.
- Sobre los Pilares- declaró de lo más relajado, supuso que si decía algo de verdad quizás podría conseguir lo que buscaba.
El mago se tensó al instante y sacó su varita antes de que alguien pudiera detectar sus movimientos; el irlandés conjuró un escudo que logró repeler el rayo violáceo que les fue lanzado.
Su atacante lanzó una serie de maldiciones mientras Teddy reaccionaba sacando también su varita para defenderse, al parecer su mentira había provocado la ira del desconocido quien era más hábil de lo que habían previsto.
Seamus detectó el peligro y jaló a su compañero para correr a protegerse mientras los demás magos del lugar comenzaban a evacuar la zona.
- Teddy, cambia tu apariencia y vete ahora mismo- le ordenó el otro con gesto preocupado.
- No voy a dejarte Seamus, podemos vencerlo- negó el otro sin cambiar su apariencia.
- Solamente me estorbarás cuando tenga que protegerle, lo mejor que puedes hacer es ir por ayuda. Es una orden- añadió al verlo dudar.
El metamorfomago frunció el ceño pero, cuando una ventana estalló sobre sus cabezas, cambió de apariencia y corrió para alejarse del lugar lo más rápido que pudo.
Seamus lo observó hasta perderlo de vista y sus músculos se tensaron listos para combatir, salió al descubierto lanzándole un hechizo al mago enemigo, pero éste fue bloqueado y una ola de energía lo lanzó contra un muro.
Sintió que algo se rompía en su espalda y luego no pudo moverse más.
El desconocido se le acercó lentamente, sin embargo el irlandés solamente pudo verlo esperando lo inevitable ya que su cuerpo se negaba a responderle.
- Trabajar en contra de los Pilares es algo muy serio, auror- espetó su atacante moviendo su varita para hacerlo levitar y así encararlo- Dejaste que tu compañero escapara, por lo que ahora sufrirás su destino- rio.
Seamus se concentró en una aparición de emergencia pero su magia no era suficiente, sabía que estaba en graves problemas y rogó porque Teddy regresara con refuerzos.
- ¿Trabajas para ellos?- preguntó en un intento de ganar más tiempo y algo de información.
- Soy parte de ellos, auror- entonces su semblante se tornó frío cual granito y la sangre del otro se congeló en sus venas.
- ¿Ustedes enviaron a los licántropos al Callejón Diagon?- increpó sabiendo que era su última oportunidad de cumplir con su misión.
- Investigar algo que no podrás informarle a nadie, es inútil- se burló el otro.
Entonces, el mundo se volvió negro para Seamus Finnigan y su último pensamiento fue para su esposa Padma y los tres pequeños que ya no verían a su padre.
- ¡Harry!- la voz de Teddy resonó por toda la Oficina de Aurores, había aterrizado en su punto de aparición de emergencia.
- ¿Qué pasa? ¿Dónde está Seamus?- el jefe se le acercó preocupado, su ahijado se veía histérico.
- Un mago nos atacó en el Callejón Knockturn pero Seamus me ordenó que viniera por ayuda, él se quedó a detenerlo- confesó con desespero.
- ¡Orla! ¡Dawlish! ¡Síganme!- ordenó caminando con rapidez al punto de aparición.
Cuando los tres aurores llegaron al Callejón, el sitio estaba desierto; el ojiverde sacó su varita para buscar el rastro de su amigo hasta llegar a una zona destrozada por hechizos, eran rastros de un duelo.
- ¡Por aquí!- exclamó Orla inclinada sobre una conocida figura.
Harry se detuvo, no quería seguir avanzando pues temió lo peor.
- ¿Está…?- trató de preguntar al ver el cuerpo abatido del irlandés.
- No- negó la mujer tomando el pulso de su compañero- Pero debemos llevarlo a San Mungo.
- Vamos entonces, Dawlish reúne a otros dos aurores e inspeccionen este lugar, encuentren al responsable- ordenó el jefe con furia- Orla- enfatizó levitando cuidadosamente el cuerpo de su amigo.
Aparecieron en San Mungo donde un equipo de sanadores se les acercó para llevarse a Seamus.
- Avisa a su familia- pidió Harry a la auror presente quien apretó los labios pero asintió, estaba preocupada por su compañero.
- ¿Harry?- la voz de su ahijado llamó su atención.
Teddy los estaba esperando en el hospital sabiendo que esa sería su siguiente parada, acababa de ver cómo se llevaban a su mentor y no se le notaba nada bien.
- ¿Qué fue lo que pasó?- la pregunta fue clara, el ojiverde sabía de la prudencia de su amigo y de su habilidad para huir de situaciones complicadas, era difícil imaginar que lo hubieran tomado por sorpresa.
El joven miró a su padrino con culpa, después de todo él había provocado esa situación.
- Traté de obtener información de un mago que me pareció sospechoso, creí que estaba protegido por mi falsa apariencia- inició con sincero nerviosismo- Me preguntó qué clase de información buscaba…
- ¿Qué fue lo que le dijiste?- instó Harry mirándolo fijamente.
- No lo pensé, en verdad fue una tontería…
- ¿Qué le dijiste?
- Mencioné que quería saber sobre los Pilares- confesó apenado- Seamus trató de detenerme pero no lo escuché…es mi culpa, lo siento tanto- se lamentó al borde de las lágrimas.
El adulto lo miró son parpadear, asimilando sus palabras detenidamente.
- No, la culpa fue mía- negó con seriedad- No estabas preparado para esta misión y debí saberlo en lugar de confiar en las palabras de Seamus, no debí dejar que te confiara su vida…- declaró con pesar- Ve a casa Teddy, tómate una semana- ordenó.
- Pero quiero ayudar a atrapar al responsable, lo vi y puedo reconocerlo…
- Entonces deja tu memoria de lo sucedido con Dawlish, conoces el procedimiento- le respondió Harry sin variar su expresión.
- Pero Seamus…
- Reza por un milagro y márchate- terminó dando media vuelta.
La decepción en los ojos de su padrino fue como un golpe físico para el peliazul quien también dio media vuelta y se apareció en su casa.
- Teddy, llegas temprano ¿cómo te fue?- lo saludó su abuela dejando su taza de té para levantarse a saludarlo.
- Abuela- el joven parecía ausente y la mujer lo notó de inmediato.
- ¿Qué sucedió?- le preguntó preocupada, su nieto no era una persona fácil de conmocionar.
El joven miró a la mujer que lo había criado y sintió que también la había decepcionado, pero necesitaba decirle a alguien lo que había pasado.
- Seamus y yo tuvimos una misión, y él salió herido por mi culpa…- confesó avergonzado.
Andrómeda miró al chico y supo lo mal que debía sentirse, su propia hija había llegado hecha un desastre luego de su primera misión donde uno de sus compañeros había salido gravemente herido.
- Eso pasa en las misiones, no fue tu culpa- dijo en un intento de consolarlo mientras acariciaba su mejilla con cariño.
Teddy agradeció el contacto, esa era la mano que lo arropó en las noches frías.
- Esta vez sí fue mi culpa abuela…Harry me miró con una decepción tal que no pude aguantar…Seamus puede morir debido a mi imprudencia, ¡yo le exigí una misión de verdad y lo arruiné todo!- soltó con una culpa devastadora y derramando una traicioneras lágrimas.
- Tranquilo, estas cosas pasan y nadie puede ser omnipotente como para predecirlo- le dijo la mujer.
Teddy sollozó abrazándose a la madre de su madre, pensando que quizás su propia madre se consoló en los brazos de esa estoica mujer y se sintió agradecido.
Estaba agradecido por lo que tenía y se culpaba por haber sido tan inmaduro.
¿Acaso ese sería el final de su carrera como auror?
Y, aún más importante, ¿Seamus se recuperaría?
…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…
La sala de juntas del Ministro de Magia era reducida, una mesa con 8 lugares (3 a cada lado y uno en cada cabecera) ocupaba el espacio central. La ventaja era que contaba con poderosos hechizos de privacidad y protección en caso de cualquier eventualidad.
- Buen día, agradezco a todos que estén aquí con tan poco tiempo de anticipación- inició el Ministro en tono formal.
Hermione, sentada a su derecha reconoció a los demás Jefes de Departamento: Agnes Cooper de Juegos y Deportes Mágicos, Huges Bennes de Transportes Mágicos, Robert Wieland de Regulación y Control de Criaturas Mágicas, Susan Bones de Accidentes Mágicos y Catástrofes, Gerard Fritz del Departamento de Misterios y Marcus Flint de Cooperación Mágica Internacional acomodado al otro extremo de la mesa.
- No podemos permitir que estos llamados Pilares sigan poniendo al Ministerio en ridículo- declaró Flint tomando la palabra sin reparos.
Kingsley frunció el ceño.
- ¿Y qué sugieres Flint? ¿Los arrestamos?- intervino Agnes con ese descaro propio de su personalidad, la hechicera había sido jugadora de Quidditch profesional y había poca gente a la que realmente respetara; claramente Flint no era uno de ellos.
- Eso es precisamente lo que debería estar haciendo el Departamento de Entrada en Vigor de la Ley Mágica- soltó el hombre dirigiéndole una dura mirada a Hermione.
- La Oficina de Aurores, en conjunto con los inefables- en ese punto miró a Fritz quien asintió- Están investigando todas las pistas que existen del tema; espero que no estés sugiriendo que nos mantenemos de brazos cruzados ante esta situación- explicó.
- ¿Y por qué no ha habido avances? Según se rumora, no tenemos ni idea de quiénes son estos magos o qué es lo que pretenden- dijo Susan tomando una actitud imparcial al respecto, la joven bruja había cambiado mucho desde el colegio y su carácter se parecía cada vez más al de su fallecida tía Amelia Bones que fuera predecesora de Hermione en el cargo.
- Los Pilares utilizan magia que nos es desconocida- intervino Fritz con un gesto críptico- Estamos tratando de analizarla para lograr obtener su rastro, cuando lo tengamos quizás podamos ubicar a los magos que la emplean- agregó.
- ¿Quizás?- reclamó Flint- No tenemos tiempo para teorías, necesitamos que los aurores hagan su trabajo y arresten a estos criminales antes que sea demasiado tarde…si ya secuestraron a Lord Malfoy, no imagino qué otra cosa pueden hacer- espetó.
- No sabemos si la desaparición de Draco Malfoy está relacionada con el caso- aclaró Kingsley poniendo orden- Los convoqué no para discutir un plan de acción sino para que obedezcan uno, estamos entrando en una contingencia y no podemos darnos el lujo de pelear entre nosotros- dijo con firmeza a lo que todos callaron- Agnes, necesito que suspendas todos los partidos nacionales de Quidditch y programes uno grande entre Inglaterra y Francia- inició.
- ¿Señor?- a la mujer le extrañó esa petición.
- Huges, encárgate de monitorear todos los movimientos inusuales en la red flú y restringe los puntos de aparición en lugares públicos, además quedan suspendidos otros medios de transporte mágico- agregó mirando al maduro hombre quien asintió sin protestar- Robert, necesito que revises si existen más comunidades de licántropos en Inglaterra y las mantengas monitoreadas; además, revisa que los vampiros y las banshees no nos causen problemas- ordenó.
- ¿Qué hay de los gigantes?- preguntó el hombre.
- Te enviaré a alguien que podrá encargarse del tema- asintió el Ministro- Susan, necesito que vigiles atentamente cualquier incidente inusual en el mundo muggle y que refuerces todos nuestros hechizos de anonimato, si algo pasa es importante contar con las previsiones necesarias.
- Así se hará Ministro- asintió la joven mujer con resolución.
- Marcus, arregla con Francia que preparen a sus mejores aurores encubiertos para posar como un equipo de Quidditch y solicita refuerzos a Alemania por si necesitamos más apoyo; además quiero que comiences a deportar a todos los diplomáticos que estén en el país- ordenó sin esperar a que el hombre respondiera- Gerard, enfoca tus esfuerzos en analizar los símbolos de la moneda de los Pilares y averiguar cómo se relaciona con nuestro mundo y con su objetivo- siguió- Y Hermione, prepara a tus mejores aurores para suplantar a la selección nacional de Quidditch, necesitamos la mayor seguridad para este partido, asegúrate de establecer puntos de evacuación para los civiles y refugios en caso de ser necesario- terminó tomando aire luego de todo lo dicho.
Los demás se miraron entre sí, ligeramente sorprendidos por la determinación de su Jefe.
- ¿Está planeando una emboscada, señor?- inquirió Huges con duda.
- Si no podemos encontrarlos, entonces los haremos salir de su escondite- asintió el hombre- Está de más decir que esto es estrictamente confidencial, ahora regresen a sus actividades- les dijo en clara señal de despedida.
Todos se retiraron excepto Hermione quien miró a su antiguo amigo con suavidad, se le veía estresado y todavía no empezaba la verdadera acción.
- Lo del partido es una buena idea- comentó la mujer en tono casual a lo que el otro dibujó una tenue sonrisa en su obscuro rostro.
- En realidad, fue idea de Harry- confesó y, como convocado hubo un golpeteo en la puerta- Adelante- concedió el Ministro a lo que el ojiverde entró en la sala.
- Ministro, Hermione- saludó con seriedad, ese era el hombre que comandaba a la Oficina de Aurores.
- Siéntate Harry y deja las formalidades de lado- le dijo el hombre cansado del protocolo- ¿De qué nos querías hablar?- preguntó.
Harry tomó aire y sacó un pergamino lacrado con el sello de los inefables, eso indicaba que el documento en cuestión había sido certificado por ellos.
- Esta es la declaración jurada de Draco Malfoy- soltó- En ella, se declara parte de los Pilares y revela todo lo que puede decir de ellos- agregó.
Kingsley abrió sus ojos con sorpresa y Hermione sintió el primer atisbo de incertidumbre.
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Teddy estaba sentado en una de las bancas ubicadas en el pequeño jardín de su abuela, su té helado había sido olvidado y miraba las nubes de forma contemplativa.
- Harry me dijo lo que pasó- la voz le llegó junto al viento y se giró para encarar a la cansada figura de su tía.
- Ya veo- respondió sabiendo que sería reprendido.
- ¿Estás bien?- la pregunta estaba tan llena de preocupación que su corazón se estrujó.
Hermione se sentó a su lado para mirarlo atentamente, el joven tenía una mirada tan parecida a la de Harry cuando era joven que deseó poder cambiar el pasado.
- Seamus cubrió mi retirada, soy un cobarde- soltó con amargura.
- Eres joven e impulsivo pero nunca un cobarde- aclaró ella- Además Seamus es un mago fuerte, saldrá de esto como siempre hace- consoló sin saber realmente si eso pasaría.
Teddy la miró con agradecimiento.
- Eso espero- murmuró.
- Iré a San Mungo para ver cómo está ¿me acompañas?- propuso.
- No sé si…
- Un auror siempre está para sus compañeros- lo interrumpió recordando que eso era algo que Harry siempre repetía.
Ambos aparecieron en la recepción de San Mungo y fue Hermione quien se adelantó a hablar con la recepcionista.
- ¿Cuál es la habitación de Seamus Finnigan?- preguntó con seriedad.
- ¿Hermione?- otra voz la llamó a lo que la mujer se giró topándose con la devastada mirada de su antigua compañera.
- Padma- la saludó con pesar- Teddy, ella es Padma Finnigan- presentó a su sobrino quien no pudo sostenerle la mirada a la esposa de su compañero.
- Teddy Lupin, hacía mucho que no te veía- lo saludó la mujer regalándole una sonrisa.
- Yo…
- ¿Por qué no vas a la habitación de Seamus? Está en la 224, iré en unos minutos- propuso la mujer a lo que el joven miró a su tía en busca de su aprobación, la castaña asintió y el chico se marchó.
- ¿Cómo está Seamus?- inquirió Hermione una vez que su sobrino hubo desaparecido de su vista.
- Los sanadores dicen que grave, su columna vertebral se facturó y un hechizo le impide sanar como debería...está en coma- explicó con una profunda tristeza.
- ¿Saben quién lo atacó?- preguntó sabiendo que la antigua ravenclaw estaba enterada del caso con el mayor detalle posible.
- Un mago de nombre Edric Vosper
La otra mujer reconoció el nombre, él era uno de Ellos, era quien poseía la runa de Astucia y con el que ocasionalmente había intercambiado palabras.
- ¿Edric Vosper?- inquirió queriendo corroborar que había escuchado bien.
- Así es, dicen que era un mago que poseía un próspero negocio como comerciante de ingredientes exóticos; hace algunos años, desapareció dejando a su familia con deudas millonarias- explicó con rencor.
- Harry lo atrapará, sólo es cuestión de tiempo- declaró- Ahora tengo que regresar a la oficina, ¿puedo dejar a Teddy contigo?
- Déjalo aquí, le hará bien- asintió la mujer.
- Gracias
Hermione salió del hospital para desparecer en un parque cercano, cuando aterrizó en el Santuario encontró a Evangeline meditando en su silla.
- Hermione, bienvenida ¿necesitas algo?- comentó la mujer sonriéndole como si nada.
- Llama a Astucia por favor- pidió en el más controlado de sus tonos.
La anciana se desconcertó ante la petición sin embargo no dudó en obedecer; en segundos, el hombre en cuestión se materializó sobre su runa.
- Hermanas, ¿necesitan algo?- preguntó el recién llegado con un gesto despreocupado.
- Déjanos solos Evangeline- habló la castaña con extrema seriedad.
La Dirección la miró fijamente pero no protestó y desapareció sin otro comentario.
- ¿Qué sucede, Hermana?- volvió a preguntar el hombre de apariencia enfermiza.
Ella lo miró con furia, sus ojos marrones parecían dos brazas ardientes y su magia vibró por todo el lugar.
- ¿Cómo te atreviste a atacar a dos aurores, Edric?- lo confrontó- Ellos son los encargados de proteger a los civiles, no son los enemigos. ¡¿Cómo te atreviste a llevar a uno de ellos al borde de la muerte?!- explotó acercándosele peligrosamente- ¡Él es uno de mis amigos y estaba con mi sobrino! ¡Mi sobrino! ¡A quien quiero como a un hijo!- finalizó sacando su varita dispuesta a maldecir al otro.
Edric levantó sus manos en señal de paz.
- Husmeaban en donde no debían Hermione, uno de ellos intentaba averiguar sobre nosotros- le explicó- Además no sabía que era tu sobrino- agregó sin temerle a la varita que lo apuntaba, él jamás lastimaría a uno de sus hermanos y no les temía.
- No estoy interesada en tus excusas Edric- declaró en una fría voz lanzándole un feroz ataque que ocasionó que el mago saliera volando.
En ese momento, aparecieron dos figuras más.
- ¡Hermione! ¡Edric!- llamó Destino observando la escena, el hombre trató de incorporarse luego del ataque pero la castaña lo detuvo con una mirada.
- Voy a matarte- gruñó dispuesta a lanzarle una maldición.
- Tranquila hermana- la mano de Charles se cerró alrededor de la muñeca de la mujer mandándole una oleada de paz que menguó su creciente furia- Estás demasiado alterada para pensar con claridad- agregó.
Hermione luchó por quitarse esa sensación de calma, luchó por recuperar su enojo y su furia, sin embargo su cuerpo la traicionó y todos sus músculos se relajaron.
- ¿Qué sucede Edric?- inquirió Destino, era obvio que la Dirección le había avisado de la reunión.
- Ataqué a dos aurores que husmeaban sobre nosotros en el Callejón Knockturn; al parecer uno de ellos es amigo de Hermione y el otro es su sobrino- explicó tomándose uno de su costados con una mueca de dolor.
- Pudo haberlos matado, Seamus quizás no sobreviva- habló ella.
- Los que hiciste estuvo muy mal Edric, dañaste indirectamente a nuestra hermana- lo amonestó Destino como quien hace con un niño.
- Lo sé y me disculpo, nunca fue mi intención lastimarla- declaró sinceramente apenado.
- ¿Lo ves Hermione? Todo esto fue un malentendido y Edric lo lamenta, ¿podrás perdonarlo?- la castaña quiso gritarle que no, que lo mataría por lo que había hecho pero no pudo hacerlo y la parte más racional de su ser la dominó.
- Trataré- asintió finalmente.
Los cuatro se tranquilizaron relajando aún más el ambiente del lugar.
- Ahora, el Buscador logró encontrar la ubicación del Oro del Rin así que nos iremos en una semana; hagan los preparativos necesarios- informó desapasionadamente.
- ¿Malfoy irá con nosotros?- intervino la castaña sacando a relucir un detalle que la mantenía intranquila.
- Desde luego, él es uno de nosotros pese a todo- asintió Destino desapareciendo sin agregar otra cosa.
…
Hermione entró a Gringotts con un aire demasiado formal pues, en el instante que puso un pie dentro del imponente edificio que era considerado territorio goblin, todas las criaturas detuvieron sus labores y la miraron fijamente, examinando cada paso que daba como era su costumbre para con ella.
Hermione contuvo un suspiro, no pudo evitar recordar su ilícita entrada a ese lugar precursora de su aparatoso escape sobre el dragón guardián de las bóvedas más importantes…quizás los goblins temían que lo volviese a intentar.
Caminó hasta el escritorio más alto donde un ceñudo goblin la miró con poca cordialidad.
- Buen día, necesito ver a Ragnuk- saludó con educación.
- ¿Tiene una cita?- increpó la criatura sin demasiada amabilidad.
- Sí- asintió mostrándole un pequeño pergamino que el goblin leyó e hizo desaparecer.
- Sígame señora Potter- le pidió en un tono mucho más cordial aunque para nada amigable.
Ambos caminaron a través de los intrincados pasillos del lugar, ahora parecía imposible creer que unos adolescentes reamente pudieron burlar la seguridad de esa institución…finalmente, llegaron hasta una oficina de enormes puertas metálicas sobre las cuales el goblin pasó sus uñas para abrirlas.
Tras un enorme escritorio, un goblin de larga barba levantó su mirada hacia ellos.
- Ragnuk-vron, la señora Potter viene a su cita- informó el primer goblin con una breve reverencia.
- Retírate- lo despachó como si nada, el otro obedeció cerrando la puerta tras de sí- Tome asiento señora Potter- dijo dirigiéndose a ella, su aspecto era imponente y la mujer nunca se había acostumbrado a esa apariencia.
- Necesito hacer importantes movimientos bancarios y asegurarme que sean hechos bajo la más estricta confidencialidad- inició mirando a Ragnuk con seguridad.
La criatura, por primera vez desde que se vieron, esbozó una sonrisa de dientes puntiagudos.
- Es necesario tener una bóveda con una suma considerable de oro para procesar ese tipo de solicitudes- declaró entrelazando sus largos dedos de uñas afiladas.
La hechicera conocía que la perdición de cualquier goblin era la ambición, así que debía tomar las medidas necesarias para tentarlo.
- Precisamente por eso vengo, quiero abrir una cuenta ahora mismo, transferiré todos los fondos de mi cuenta en Handelsbanken- recitó con seguridad, después de todo había tenido un acceso reciente a una importante suma de galeones.
- ¿Qué cantidad de oro transferirá?- inquirió el otro con suspicacia, el nombre de ese banco rival lo ponía entre nervioso y emocionado.
La mujer sencillamente sacó una tarjeta de su túnica escribiendo una cantidad en ella, luego la colocó sobre el escritorio del otro; el goblin observó el número y su sonrisa se amplió.
- Será interesante trabajar con usted señora Potter- declaró Ragnuk.
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El expreso de Hogwarts inició su regreso rumbo al Colegio de Magia y Hechicería, la nieve adornaba el paisaje haciéndolo parecer un cuento de hadas invernal.
Albus caminaba con premura en busca de su amigo porque no lo había encontrado ni en la plataforma ni en ninguno de los compartimientos en los que había entrado; así que abrió la última puerta con la esperanza de verlo ahí.
- ¿Scorpius?- lo llamó con duda.
El aludido despegó su mirada de la ventana para mirar al recién llegado, se le notaba demacrado y evidentemente triste.
- Hola Albus- respondió sin ganas de sonreír.
El pelinegro entró al compartimiento cerrando la puerta tras de sí, luego se sentó frente al otro niño.
- Supe lo de tu padre…
- Al igual que toda la comunidad mágica- espetó con amargura.
- Quiero que sepas que estoy aquí para apoyarte- dijo sabiendo que el enojo del rubio era comprensible.
- Lo sé- suspiró- Es sólo que han pasado muchas cosas y no sé qué pensar
- Todo saldrá bien, encontrarán a tu papá y esto será un mal recuerdo- le animó el otro- ¿Sabes que Rose le dijo a mi familia sobre nuestra amistad?- cambió de tema.
El rubio no pudo contener una mueca burlona.
- ¿Se atrevió?- Albus asintió- ¿Y qué dijeron?
- La verdad a nadie le importó demasiado, por lo que Rose estuvo a punto de explotar- bromeó.
- Mi abuelo Lucius trató de hacer lo mismo, pero tampoco surtió efecto- confesó recordando la escena.
- Entonces nuestra amistad ya es oficial ¿no?- rio el otro con alivio.
- Lo es- afirmó y volvió a ponerse serio- Antes de que mi padre desapareciera, encontré algo en su despacho- soltó- Tiene una capa roja y una máscara dorada- agregó desviando la mirada para evitar derramar más lágrimas.
- Muchos magos pueden tener ese tipo de cosas…
- La capa llevaba una runa inscrita repetidas veces- lo cortó con renovada dureza- Es parte de los Pilares…y mi abuelo lo sabía, pero no hizo nada- confesó apretando sus puños con frustración- No quiero que mi padre vaya a Azkabán- agregó mirando a su amigo con súplica.
Albus estaba sorprendido por el descubrimiento, aunque no podía negar que todo encajaba con los recientes hechos y que las sospechas de su propio padre estaban bien fundamentadas.
- ¿Crees que tenga algo que ver con su desaparición?- aventuró.
- Es muy probable…se comportó algo extraño días antes y estoy seguro que sabía que descubrí su secreto- dijo pegando su frente contra la ventana para luego encarar a su amigo nuevamente- Prométeme que no se lo dirás a nadie, mucho menos a tu padre- suplicó recordando que estaba hablando con el hijo de Harry Potter.
El ojiverde frunció el ceño, no quería traicionar a su amigo pero tampoco ocultarle información a su padre…¿qué debía hacer?
- Scorpius…
- Por favor Albus- insistió tomándolo del brazo con fuerza, se notaba realmente desesperado y en sus ojos color mercurio había una chispa de miedo.
Entonces el joven Potter tomó una decisión.
- Lo prometo, averiguaremos qué pasa y lo arreglaremos- asintió, porque Scorpius era su amigo y no lo traicionaría.
Esa declaración calmo al rubio haciéndolo soltar su agarre y recargar su espalda contra su asiento, al menos se lo había dicho a alguien, sólo esperaba que su confianza no fuera traicionada.
- Todo es un desastre- soltó.
- Dices que había una runa en la capa, ¿sabes cuál era?- inquirió decidido a averiguar lo necesario para llegar a la verdad.
- Sí, es esta- el rubio dibujó la runa en la ventana empañada- No sé qué significa, no pude encontrar un libro de runas donde apareciera, además estaba ocupado con otra pista…
- ¿Pista? ¿De qué hablas?
- Mi padre me dejó un mensaje con el cuadro de mi bisabuelo: 'Para caminar sobre los pasos de un recuerdo, encuentra las raíces del árbol más antiguo'- recitó de memoria.
Albus repitió la frase en su mente para tratar de darle sentido, quizás al no ser un Malfoy podía tener otra perspectiva sobre el asunto.
- ¿Cuál es el árbol más antiguo?- se preguntó en voz alta.
- Busqué en todos los libros de genealogía Malfoy, pero no encontré nada útil- respondió el rubio con frustración.
- ¿Malfoy? No creo que ese sea el árbol más antiguo…sin ofender- dijo con franqueza.
Scorpius miró a su amigo enarcando una ceja, no era que fuera una purista pero le enorgullecía la historia de su apellido ¿cuál sino sería el árbol más antiguo?
- De los Sagrados Veintiocho, cinco son los apellidos más antiguos: Black, Gaunt, Malfoy, Nott y Prewett- enumeró conociendo esa historia a la perfección.
- Pero sólo uno de esos apellidos tiene otro más antiguo en su linaje- observó el pelinegro recordando la historia que algún día le contó su padre- Los Gaunt fueron descendientes de Salazar Slytherin- aclaró.
- ¿Podría ser tan fácil?- el rostro se iluminó ante la revelación.
- El recuerdo debe ser Slytherin y sus pasos no pueden estar en otro sitio que en tu Sala Común- asintió.
- Papá sabía que pronto regresaría a Hogwarts- conjeturó el rubio- En cuanto lleguemos revisaré cada rincón de mi Sala- concluyó decidido.
De pronto, la puerta de su compartimiento se abrió de golpe.
- Así que aquí estaban escondidos- la chillante voz de una niña pelirroja los tomó por sorpresa.
- Rose…
- No porque toda la familia esté ciega, dejaré pasar tu insensatez por alto primo- espetó mirándolo con dureza- Malfoy solamente traerá problemas- agregó mirando al rubio con rencor.
- Déjalo en paz Rose, no es el momento- le dijo el ojiverde a la defensiva.
- Cuando le des la espalda te traicionará, esa es su naturaleza- siguió la niña- Lo de su padre seguramente es un truco para hacerlo parecer una víctima pero no me sorprendería que los Malfoy trabajaran para los Pilares- soltó con una crueldad infantil que hería como una daga.
Ante eso, Scorpius la miró con un odio abrazador y Rose se estremeció sin poder evitarlo.
- No tienes idea de lo que dices Weasley, mejor cierra la boca- siseó peligrosamente.
Albus se tensó ante ese tono, su prima sacó su varita pero antes de poder levantarla una cuarta persona entró al compartimiento.
- ¿Todo en orden?- era Dominique haciendo sus rondas de prefecta.
- Perfecto- mintió rápidamente Albus.
La rubia examinó a los tres estudiantes de primer año y frunció el ceño sin terminar de creer esa respuesta.
- Rose ven conmigo, Roxanne te está buscando- indicó a lo que la pelirroja soltó un bufido pero salió del compartimiento- La runa del Defensor ¿quién la dibujó?- preguntó la ravenclaw al notar el signo en la ventana.
- Lo vimos en un libro- volvió a decir Albus sin querer implicar a Scorpius.
- No se metan en problemas- asintió la rubia despidiéndose sin más.
El rubio miró nuevamente la runa: el Defensor. ¿Acaso eso era su padre? ¿Qué significaba?
- ¿Quieres algo del carrito?- Albus suspiró cambiando de tema, toda esa nueva información lo estaba estresando.
- Todo menos una rana de chocolate- bufó el rubio tratando de relajarse un poco.
- ¿Por qué? Son las mejores…
- Porque no quiero que me salga el cromo de tu padre nuevamente- confesó con una risita amigable.
- Buen punto- lo secundó el pelinegro animado al escuchar la risa del otro.
El tren siguió su camino mientras afuera se fraguaba una tormenta.
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Astoria despertó alarmada en medio de la noche ante el sonido de alguien tocando su puerta.
Supuso que era Narcisa pues no había nadie más en la mansión que quisiera entrar a su habitación, mucho menos a esas horas. Se levantó y abrió la puerta encarando a la persona del otro lado.
- ¡Daphne!- exclamó sorprendida al ver a su hermana.
- Empaca lo indispensable Tori, tenemos que irnos- le dijo la otra con gesto nervioso.
- ¿Qué dices? ¿Qué haces aquí?- cuestionó sin terminar de comprender lo que sucedía.
Su hermana mayor iba vestida con una túnica de invierno y una capa obscura, además tenía su varita firmemente aferrada en su mano derecha.
- No puedes quedarte en este lugar, no es seguro- le explicó- Theo está encargándose de tus suegros, los tres irán a nuestra mansión hasta que todo acabe- agregó.
- Pero Draco…
- Tu esposo los puso en peligro nuevamente, así que no me menciones su nombre- espetó la mujer mirando a su hermana con severidad- Scorpius estará seguro en Hogwarts, y cuando termine el año vendrá con nosotros- añadió pensando en su sobrino.
Astoria frunció el ceño pero asintió, no sabía en qué se había metido Draco pero si se trataba de algo malo, lo mejor era dejar la mansión Malfoy de momento.
- Gracias- musitó sabiendo que su hermana la protegería.
Entonces Daphne le dedicó su primera sonrisa.
- Somos familia- fue todo lo que dijo.
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A/N: Nuevamente nos encontramos con más intriga y un breve flashback del nacimiento de Scorpius; ¿hacía dónde crees que se dirija esta historia? ¿Funcionará el plan del Ministro? ¿Se recuperará Seamus? ¿Qué pasó con Draco?
Drys.1.- Hola, me da gusto que agraden, ciertamente estamos conociendo a una Hermione que no nos imaginábamos y a un Draco en peligro; además Harry no dejará de buscar la verdad y a los responsables especialmente con lo recién sucedidos. Saludos.
Viridianasag.- Hola nuevamente, sí, Hermione se comporta de una manera peculiar pero como leímos, se preocupa por su familia. Esas respuestas las sabremos durante la historia (no spoilers jeje). Saludos.
Scathach.- Hermione no ha podido evitar que sus decisiones comiencen a repercutir en su vida diaria, Draco desapareció y James sospecha de ella, ¿qué crees que pasa con esos dos? Nos leemos pronto!
