Todavía tengo la esperanza de que el Meichi se confirmará. :')

¡Agradecimientos a todos los bellos lectores y a quienes se toman un momento para dejar sus comentarios!


Como las huellas de un gato

#10: Foto vergonzosa

Meiko tocó el timbre del departamento Yagami. En sus manos llevaba una bolsa con varios libros de comportamiento humano (de la colección de su padre), que parecían ser del interés de Hikari y que por tanto le prestaría.

La puerta se abrió en cuestión de segundos. Una mujer de cabello castaño y expresión jovial la observó con atención, por sus rasgos parecía ser la señora Yagami.

—Bu-buenos días —le hizo una reverencia apresurada—, m-mi nombre es Mochizuki Me-Meiko, vivo en el edificio a un lado. Vi-vine a dejarle esto a Yagami-san.

Yuuko Yagami pestañeó un par de veces, antes de pegar un brinquito en su lugar, visiblemente emocionada.

—¡Ah, no sabía que mi Taichi ya tuviera una novia! —exclamó—, ¡venga, pásate!

Meiko balbuceó un par de cosas ininteligibles, con el rostro poniéndosele de todos los colores cual camaleón, mientras literalmente era arrastrada al interior del departamento por la mujer mayor.

—Taichi se fue al entrenamiento de soccer, pero puedes esperarlo aquí.

—E-en realidad bus-

—¿Dices que vives aquí al lado? —la señora Yagami la interrumpió bruscamente—, ¿no serás de la familia que es de Tottori?

—Eh, s-sí.

Antes de darse cuenta, un jugo de naranja y unas galletas ya estaban puestas en la mesita frente a ella; y las preguntas parecían bombas en un campo minado. Apenas respondía una cuando le caía la otra.

Mei se lamentó internamente.

Taichi abrió la puerta del departamento, una hora después. Lentamente asomó la cabeza a la sala, suponía que tenían visitas donde la voz de su madre se escuchaba desde las escaleras del piso. Cuando lo vio, Yuuko sonrió ampliamente.

—¡Taichi! —lo llamó con la mano. Meiko se sobresaltó—, tu novia está aquí desde hace un rato.

—¡¿Novia?! —repitió alarmado.

Antes de que pudiera preguntar de qué hablaba, algo más captó su atención, un álbum de fotos. Inmediatamente palideció, maldición, ¿acaso la fotografía que estaba mostrando era esa de niño cuando varios de sus dientes de leche habían caído?

Inclusive Daisuke se había burlado.

—¡Mamá! —chilló, inevitablemente como un niño—, ¡no andes mostrando esas cosas vergonzosas!

—¿Por qué? Yo pienso que te ves realmente lindo —replicó—, ¿no, Meiko-chan? —la buscó con la mirada.

Para ese entonces Mochizuki tenía el rostro hirviendo y de un color rojo muy brillante.

—E-en realidad n-no soy la n-novia de Ya- Taichi-san —balbuceó como pudo—, yo vine a dejarle unos libros a Hikari-san.

—¿Eeeh? ¿Por qué no lo dijiste antes? —preguntó—, ¡con lo emocionada que estaba!

—Seguramente porque ni siquiera la dejaste hablar —Taichi la miró con los ojos entrecerrados.

Yuuko puso una expresión infantil, inflando un moflete. Después se levantó del sofá, sonriendo.

—Está bien, está bien —suspiró—, los dejo para que hablen —y sus pasos se dirigieron a la cocina.

Una vez que estuvieron solos, Meiko miró apenada a Taichi.

—Di-discúlpame. Debí decirle antes.

—Está bien… sé cómo puede llegar a ser —suspiró, desviando la mirada.

Era una situación incómoda.

—Uhm… —Mei miró la bolsa que todavía sostenía en las manos—, ¿e-está bien si dejo esto contigo?

—Seguro —la recibió y por curiosidad miró dentro—. Ugh, libros —e hizo un gesto de desagrado.

La pelioscura soltó una risita, a lo que el moreno volteó a verla con confusión. Demonios, se veía…

—¡Pe-perdón!

Linda.

—Entonces tengo que irme —volvió a hablar—. Lamento las molestias —reverenció antes de marcharse.

Yagami cerró la puerta del departamento una vez que Meiko desapareció, casi corriendo por el pasillo.

Detrás de él escuchó una risita. Su madre tenía una sonrisa cómplice.

—Meiko-chan es una niña agradable.

—Sí, supongo.

—¡Apuesto a que será una dulce esposa!

—¡Mamá! —replicó.

—¿Qué? —cuestionó con un gesto de inocencia—, yo no dije que se casaría contigo —se encogió de hombros.

Tai permaneció unos segundos procesando la idea, luego se golpeó mentalmente. Oh no, su madre no dejaría de molestarlo por un buen tiempo.


*Headcanon propio*

Yuuko Yagami piensa que Meiko es la novia de Taichi.