Disclaimer: ninguno de los personajes perfectos (algunos casi perfectos) no me pertenecen a mí, sino a la fabulosa Stephanie Meyer. Lo lamento con toda mi alma, sería magnífico poder tener a Edward Cullen. Bueno, les dejo leer mientrsa dejo que mi imaginación me guie juntamente con el sueño de conocer al vampiro mas hermoso del mundo.

Summary: Situado en Luna nueva. Cuando Bella cae por el precipicio pierde la memoria. Al creer que Bella ha muerto, Edward regresa a Forks y se encuentra con una Bella diferente. ¿Qué hará al respecto?

¿Nos conocemos?


INOLVIDABLE

BPOV

...

"Por siempre y para siempre."

Llegué a casa con los últimos rayos de sol que alumbraban por pocos minutos más el inmenso horizonte.
A pesar de que sabía que no me quedaba el suficiente tiempo cómo para andarme con rodeos, decidí que me importaba muy poco. Dedicaría todo el tiempo que hiciera falta a arreglarme por que esa noche, pasara lo que pasara, sería inolvidable.

Abrí la puerta de la entrada y encendí la lámpara de la mesita de entrada. Con una débil esplendor de la bombilla, mis ojos lograron visualizar un trozo de papel. Al cabo de unos instantes ya había podido leer la nota que me había dejado Charlie con destreza. Esa noche quedaría a cenar en casa de Billie Black, un muy buen amigo suyo que vivía en la reserva de La Push.
Arrugué la hoja y la tiré en la basura de la cocina, con una sonrisa orgullosa en mis labios, tendría la casa para mi sola.

Subí las escaleras que me llevaban al segundo piso con rapidez, de pronto estaba llena de energía y con ganas de saber de una vez por todas una verdad que me dolería.
Entré al lavabo y me deshice de mi ropa dejándola al suelo. Entré en la ducha y la abrí. Dejé que el agua invadiera cada centímetro de mi piel y quedé libre de cualquier tensión. Allí, con los ojos cerrados, con esa calidez que me rodeaba, con melodías rondando por mi mente, olvidé por un momento el vacío en mi pecho.
Por mi torpeza, resbalé en ese momento de tranquilidad absoluta y destrocé mi paz interior. Para amortiguar el golpe, me agarré cómo pude a la pared de la ducha y logré no caer de morros. Aún que no logré no acabar herida, ya que me di una buen golpe en la muñeca. Me incorporé aún con el agua resbalando por mi cuerpo. Palpé con la yema de los dedos mi muñeca con preocupación y dolor. Fue rara la sensación que me invadió en ese momento. Antes de mirar la herida me aseguré de inspeccionar bien con los dedos, era imposible que me hubiera hecho esos cortes tan profundos. Bajé la cabeza nerviosa y con la respiración agitada y me encontré con una extraña mordedura que afectaba a la arteria que cruzaba todo mi brazo. Las heridas, que en ese caso eran dos, no sangraban ni parecían recientes, pero a pesar del calor de mi cuerpo, estas estaban completamente heladas.
Intenté recordar cómo me había hecho estas mordeduras, o que animal me había atacado, pero lo único que obtuve fueron unos dolorosos pinchazos que cruzaban mi cabeza de un lado a otro. Agarré con fuerza mi cabeza y me agache para amortiguar ésos pinchazos que venían justo cuando estaba a punto de recordar algo importante.

Salí de la ducha y envolví mi cuerpo y mi cabeza con dos toallas, la de la cabeza más pequeña que la otra. Fruncí el ceño preocupada observando ésa desconocida cicatriz. Miré mi reflejo en el espejo en frente de mí. Mi humor debía cambiar si quería que esta noche las cosas fueran tal y cómo lo había planeado. Empecé por ponerme crema hidratante en la frente y los mofletes, aprovechando que tenía la cara libre de cualquier rizo. Me deshice de la toalla en mi cabeza y miré horrorizada mi pelo, necesitaba un arreglo urgente. Saqué el cepillo y el secador de un cajón del armario. Enchufé el electrodoméstico , pero antes me puse los zapatos de andar por casa, ya que lo último que quería era electrocutar me. Cogí el cepillo y, haciendo de vez en cuanto una mueca, logré hacer desaparecer los nudos en mis rizos. Finalmente estuve unos diez minutos en secar mi larga melena azabache. Sonreí ante el resultado, después de todo no había quedado tan mal.

Salí del cuarto de baño con un estuche de pinturas para maquillarme y entré en mi habitación emocionada. Cogí la bolsa con los vestidos y los coloqué sobre la cama para decidir cual ponerme. Finalmente elegí el púrpura brillante. Si me lo ponía a conjunto de mis botas con tacón negras y mi ramera del mismo color, estaría estupenda, y Edward caería en mis redes.
Me vestí y me miré al espejo, estaba perfecta para la ocasión. Saqué unas cuantas pinturas del neceser de maquillaje y me preparé. No me hice demasiados cambios, pero con un poco de pintura en los ojos, un toque leve de colorete y brillo en los labios, ya estaba bien. Cogí la bolsa, ya preparada con el pijama y otras cosas para quedar a dormir en casa de los Cullen, y salí fuera de la casa.
Entré en mi vieja camioneta . Me acomodé y coloqué la mochila en el asiento de copiloto. Al principio, le costó encenderse al motor, pero finalmente se escuchó ése espantoso chirrido y el motor despertó.
Hice marcha a tras y me adentré en la carretera. Llegué a casa de los Cullen en menos de cinco minutos y entonces el temor, empezó a atormentarme.

Aparqué en el jardín, justo al lado de un descapotable rojo. Bajé de mi camioneta lentamente y con tranquilidad. ¿Estaba preparada para vivir todo aquello? Los últimos acontecimientos eran tan confusos... Era obvio que necesitaba alguna que otra respuesta, pero me daba tanto miedo oír la realidad. No había duda que tras ésas facciones pálidas y perfectas, tras esa sonrisa angelical que hacía que olvidara todos los problemas, tras ésa voz aterciopelada y dulce, se escondía un secreto sobre algo que sucedió en el pasado, que por mala suerte no podía recordar.
Cerré de un portazo la puerta de mi camioneta, que se quejó con un casi inaudible chirrido. Cogí la mochila que había dejado en el suelo, y la coloqué colgando en mi espalda. Empecé a caminar sin prisas, pero por mala suerte mi tranquilidad no duró más que unos instantes más.

—¡Bella! No me lo puedo creer...—Alice salió corriendo de la casa para acercarse a mí y darme un amistoso abrazo con una mueca de sorpresa en el rostro.— ¡Estás hermosa!— Cogió mis manos y justo después un escalofrío recorrió mi columna vertebral de arriba abajo.— Dime la verdad... ¿Quien te ha ayudado a vestirte y a pintarte así? Que recuerde tu no sabías hacer nada de esto.— rió pícaramente sujetando su mentón con los dedos, dudando y preguntando.

—Bueno, en verdad aprendí de una amiga...—logró sacarme una sonrisa que me animó. Mi amiga duende lograba animarme cuando más lo necesitaba sin darse cuenta.— Pero me ha llevado trabajo, no creas, aún necesito aprender más y espero que mi amiga siga enseñándome.

—Claro que si, pero vas por muy buen camino Bella...—me guiñó el ojo, pero no pudo continuar, ya que cierta persona interrumpió nuestra agradable plática.

Noté una corriente de aire ami alrededor y no tuve tiempo de reaccionar. Rodeó mi cintura con sus fuertes brazos y no precisamente con cariño, pero tampoco con malicia. Busqué a Alice con la mirada, pero al cabo de unos instantes supe que se había marchado. Suspiré con resignación y miré a mi acompañante. Sus ojos, ahora más oscuros que la última vez, me observaban con desánimo, supuse el por que, pero necesitaba oírlo de sus labios.

—Hola Edward.—susurré con palabras entrecortadas. Entonces, esperé a que pronunciara ésas palabras en contra de mí.

—Te dije que no quería que vistieras así...—suspiró con rabia y con ésa voz casi inaudible, pero hermosa para mis tímpanos. ¿Por qué siempre destrozaba los momentos que podían ser los más hermosos?

—Ya...—no pude contestar de otra manera, mi auto estima y mis ánimos estaban por los suelos. Me deshice de sus brazos, esta vez no me lo impidió. Caminé lentamente por el jardín y finalmente entré en la casa, puesto que la puerta estaba abierta.

Caminé hacia la sala de estar, que era de donde provenían las voces. Entré y me encontré con la familia de los Cullen. Con vergüenza me acerqué, por lo visto no se habían percatado de mi presencia.

Mis ojos se posaron en Edward, que sin ninguna explicación había llegado antes que yo. Se sentó en el banco del piano y empezó a tocar una melodía que me resultó más que conocida, era cómo si fuera algo que me pertenecía, cómo si formara parte de mi... Cómo si hubiese estado compuesta para que yo la escuchara y para emocionara, ya que ahora las lágrimas bajaban por mis mejillas. Entonces noté que mi corazón empezaba a latir con rapidez y anhelo, echaba de menos esa melodía harmoniosa y llena de sentimiento. La sensación de deja vú me invadió juntamente con unas imágenes en mi mente. Por mucho dolor que me causara ése recuerdo, era lo que había estado buscando desde hacía mucho tiempo, era un paso más hacia la realidad.

FLASH BACK

Me senté al lado de Edward, en el mismo banco del piano. Él tocaba la misma melodía, hermosa y dulce. Ahora, las notas sonaban más alegres. Adoraba ésa sensación en mi estómago, el vacío que hacía unos instantes engullía mi alegría, había desaparecido cómo si nunca hubiese estado allí.

Las últimas notas de la canción terminaron de sonar y Edward me abrazó. Con sus manos heladas, acarició mis mejillas y sujetó con fuerza mi mentón para posar sus labios en los míos.

FIN DEL FLASH BACK

Cuando entré en razón todo mi cuerpo estaba temblando. Si todo éso era cierto, significaba que Edward y yo, sí habíamos estado juntos. Respiré intentando relajarme, pero no podía. Tenía una conversación pendiente con mi Edward.


N/A: Comprenderé que estén enojados, es vergonzoso estar un mes sin actualizar. Lo único que puedo hacer es pedirles disculpas miles de veces, LO SIENTO.

Por favor, dejen reviws. Perdónenme por el Cap, se que no es gran cosa. Gracias por pasarse y por los reviws del Cap anterior. ¡Sigo amándolos!

REVIWS. :)