Capítulo 10
Una noche agitada.
Era poco el tiempo libre que le quedaba a Speed, especialmente con la gran ayuda que daba en Sugar Cube Corner, la maquina en la que hacían el jugo de los muffins azules había sido modificado para que un solo pony lo utilizara, ahora era como una gran rueda de hámster, que al llegar a los mil golpes seguía girando hasta detenerse, de esta forma se evitaban muchos accidentes.
Los días para Speed comenzaban a ser otra vez una rutina, pero en esta ocasión una muy agradable para él. Todas las mañanas practicaba magia con Twilight, después le ayudaba a los señores Cake en la pastelería y regresaba todo cansado a la casa del árbol.
Por el momento, los únicos hechizos que Twilight le enseñaba a Speed eran muy básicos, levitar cosas, generar comida o agua, cosas simples, a las cuales el ya no les ponía mucha atención, era muy talentoso para la magia, pero tener talento a veces no basta.
Una tarde en Sugar Cube Corner, las amigas de Pinkie llegaron a disfrutar de un buen rato.
-Así que sigues con vida eh?-
Rainbow se burló un poco de Speed al saber sobre sus dos únicas labores del día.
-Es nuestro mejor ayudante, nunca podríamos con un pedido tan grande sin su ayuda-
-Pero aun así, aún le falta mucho que aprender sobre la magia-
Pinkie y Twilight discutían sobre sus propias intenciones sobre su amigo unicornio.
-Pues a mí me parece que es un haragán, mira que solo puede producir un balde de jugo al día, que desperdicio de energía-
-No es para que te enojes, además él no me parece tan malo-
Rarity y Fluttershy discutían por su parte, Rarity casi sin tomar en cuenta los comentarios de sus demás amigas y Fluttershy solo siguiéndole la corriente. A pesar de todo, Apple Jack no decía casi nada; a veces solo defendía a su amigo, pero la verdad es que estaba un poco enojada de que solo hubiera visitado la granja una vez desde que llego.
Los días pasaban y Speed poco a poco se acostumbraba a la rueda de hámster y a las clases de magia, tanto que su collar solo cambiaba a un color azul a pesar de la velocidad que alcanzaba cada vez que subía a la máquina, y su control sobre las cosas a su alrededor era mayor, pero a causa de algo que le paso una noche, se sintió muy extraño los siguientes días.
Una noche, mientras miraba las estrellas, un extraño aroma llego hasta su nariz, era un aroma común, como cualquier otro de la época del año, pero le causo tanta nostalgia que le provocó una lágrima sin que él se diera cuenta.
-¿Qué es esto?-
Paso tanto tratando de entender que le pasaba que se había quedado dormido sin darse cuenta, a la mañana siguiente, a pesar de las intensas clases de magia, aun sentía un poco de la nostalgia de la noche anterior.
La semana paso volando, y el señor Rich llego a recoger su pedido, el cual fue entregado en persona por el señor Cake y Speed.
-Excelente, y ya que han hecho un excelente trabajo, les daré una buena propina a cada uno-
Tal vez no parezca mucho, pero cincuenta bits por pony era bastante dinero, además de la paga por el trabajo de los muffins.
-Podemos irnos ya papá, quisiera terminar con esto lo más pronto posible-
-No seas impaciente Diamond, los negocios son los negocios-
Diamond Tiara, la hija de Filthy Rich, se quejó no porque su padre se tardara, sino por la fiesta que se avecinaba.
-Hija, no seas impaciente, ¿recordaste invitar a todos tus compañeros?-
-Si papá, lo hice-
-¿También a esa niña de la familia Apple?-
-Sí, también, pero me dijo que no podría venir, dijo algo sobre una reunión de palomitas con su familia o algo así, además ¿por qué quieres que los invite a todos?-
-Nunca se es muy joven para las relaciones públicas-
Speed no pudo evitar escuchar la conversación de los Rich, en especial porque si se referían a los Apple, se trataba de su "casi" segunda familia; pero fue la palabra "palomitas" la que le provocó un sobresalto; había recordado por que sentía tanta nostalgia, no era por él, sino por el aroma del ambiente en si, por lo que al terminar de entregar el pedido agradeció a todos y salió corriendo de la tienda dejando la propina del señor Rich en el frasco de propinas.
Mientras en la granja Apple, un pony de color rojo, con cascos grandes y cuerpo musculoso observaba un campo seco, con muy pocos brotes de una planta desconocida, la tierra no se veía removida, pero se veía que varios de los brotes habían crecido por todo el campo.
-¿Aun no viene?-
-Nop-
Apple Jack, preocupada por su hermano, lo trato de persuadir de dejar el campo que cultivaba con Speed desde hacía mucho tiempo, ya que no había seguridad de que el viniera ese día.
-Sabes que él pudo haberlo olvidado-
Big miro a Apple Jack con una sonrisa tranquila, luego, sin decir nada volteo la mirada hacia el horizonte, donde una nube de polvo se levantaba y se acercaba cada vez más a la granja. En pocos segundos, un unicornio apareció de entre la nube, saludando como siempre, simple y francamente.
-Hola-
Apple Jack estaba tan contenta que casi lo abraza como Pinkie, pero ya que eso sería muy extraño en presencia de su hermano, solo se limitó a fingir una vez más.
-Llegas tarde, la próxima vez comenzaremos sin ti-
Speed solo sonrió muy feliz, y dejo que lo dirigieran al arado que el tanto extrañaba, pero no recordaba hasta ese momento. Big y Speed comenzaron a arar el campo, removiendo cada rastro de hierbas y brotes, pues era la temporada de siembra de maíz, era mucho trabajo, pero lo hacían divertido. Era casi de noche cuando la abuela Smith y Apple Bloom llegaron con una bolsa llena de maíz para sembrar.
-Manzanas dulces, Speed Runner finalmente se dignó a venir, espero que trabaje como antes-
-No se preocupe abue, yo me encargare de todo-
Speed tenía una forma muy rara de ser con la abuela, era como una forma respetuosa pero informal al mismo tiempo.
El trabajo lo dividirían entre todos; la técnica era fácil, hacer unos cuantos hoyos en el suelo, después con cuidado tomar unas cuantas semillas con la boca y cubrirlas con tierra; lo recomendable era solo poner tres semillas en cada agujero.
Speed solo corrió en diferentes direcciones haciendo hoyos con sus cascos, luego dejando caer muchas semillas. Apple Jack y Big Mack tenían técnicas similares para hacer esto, primero los hoyos y luego de tres en tres semillas. Apple Bloom era muy delicada, hacia un oyó y después depositaba dos o tres semillas, era tardado, pero era su manera de hacerlo. La abuela tenía la forma más inusual, pues solo tomaba las semillas y las disparaba desde su boca al suelo, enterrándolas por su propia velocidad.
Era ya de noche cuando la última parte fue sembrada, era Apple Bloom quien termino de último, pero todos estaban junto a ella como una familia unida.
-Excelente trabajo, es hora de regresar a casa a celebrar-
Todos siguieron a la abuela al granero, donde celebraron con sidra y pies recién hechos, fue un momento muy feliz para Speed, tanto que olvido una lección muy importante de la vida: esta puede ser muy inesperada.
Una vez lejos de la granja, Speed volteo la mirada hacia el campo que acababa de sembrar, se había sentido tan feliz que estaba comenzando a pensar en dejarlo todo y dedicarse de lleno al cultivo, sin embargo, una sensación de frío inesperado lo cubrió, como si una presencia demasiado grande estuviera sobre él.
Al ver el suelo a su alrededor, noto una sombra que se estaba haciendo cada vez más pequeña, provocando que mirara hacia arriba, solo para descubrir a la princesa Luna, bajando como un fantasma, en silencio.
-¿Así que tu tiempo lo dedicas a esto? Esperaba que estuvieras practicando tu magia, pero te encuentro jugando como un simple pony de campo-
Speed quedo completamente confundido y asustado por la actitud de la princesa, pero lo que siguió fue definitivamente inesperado.
-Tal vez estás jugando porque ya conoces suficiente magia; en ese caso detenme, o tus amigos sufrirán las consecuencias-
Todo paso muy rápido. De la boca de la princesa Luna salió una bola de fuego que comenzó a incendiar los arboles de manzana de la granja Apple, y el fuego comenzaba a dirigirse directo a el campo que acababa de sembrar.
-¡Por favor deténgase! Mis amigos…-
-Si quieres ayudarlos, detenme entonces-
Speed trato de pensar en algo para apagar el fuego, y reacciono con uno de los hechizos de invocación de agua, pero el fuego era tan intenso que no surtió ningún efecto. Trato de lanzarle tierra, pero el fuego seguía creciendo.
-Tendrás que hacer algo mejor que eso, porque no intentas detenerme a mí-
Speed realmente no quería lastimar a la princesa, por lo que solo se le ocurrió correr contra las llamas, tal vez podría correr lo suficientemente rápido para no quemarse y rescatar a sus amigos. Era algo arriesgado, pero debía intentarlo, así que se lanzó con toda su velocidad contra el fuego, anticipando el dolor de las quemaduras, pero al momento de entrar en él, este se desvaneció, revelando que todo había sido solo una ilusión que la princesa había creado.
-En verdad me decepcionas, tú me dijiste que deseabas proteger a tus amigos, pero con este nivel tan débil no podrías ganarle a nadie-
Speed se quedó en el suelo, en silencio, con la cabeza agachada, no podía ver de frente a la princesa sin sentirse como un perdedor. La princesa solo dio la vuelta, y emprendió el vuelo de regreso a Canterlot, dejando al pobre de Speed derrotado y llorando.
