|| Vanquish ||

Parte II: La sombra

"Nos quitaron todo. Nos arrebataron todo. Jugaron con nuestras mentes y nos volvieron desconocidos.

Incluso si el cielo se tiñe de colores, ¿estarías conmigo?

Incluso si el cielo se cae a pedazos, ¿tomarías mi mano?

Ellos no saben quién es la Sombra ni cuál es su verdadero rostro.

¿Por qué nos estamos volviendo locos? ¿Por qué la gente mira al cielo y se trastorna?

Dicen que es el pago por lo que le hicimos a la madre naturaleza. Dicen que nos está cobrando fractura…

Pero, aun así, ¿me abrazarías esta noche?"

/. . ./

=PRELUDIO: La ascensión de los caídos=

Nadie conoce su rostro —nunca se atrevieron a verlo cara a cara— pero desde el inicio de la existencia de Allegria se ha sabido que existe y que es real.

Existe. De verdad.

Los ancestros se lo explicaron a los antiguos y los antiguos a los ancianos lejanos de aquellos que se refugiaron en la arena y el barro para finalmente llegar a aquellos que decidieron no mirar al cielo.

Siempre, siempre los ancianos les advirtieron a los jóvenes que no debían tocar el corazón de la madre de Sombra. Advirtieron sobre el peligro que podía generar. Pero el humano por naturaleza es cruel y se cree dueño del universo.

Amo y digno Rey cuyo reinado no será para siempre.

Esta es la historia de cómo la humanidad se condenó a sí misma por tomar un ápice de energía.

Así se cuenta la historia de Belgurk. Así se cuenta la historia de la traición.

Así se cuenta la historia del mundo. Del Universo.

Le llamaron Sombra desde el inicio de la humanidad, ¿quién le puso ese nombre y por qué?

Fueron los ancestros aquellos que respetaban a los de las tierras inferiores. A las tierras de lava y magma: los matma.

Así se cuenta la historia de los hombres que vendieron al mundo por una pizca de poder.

Alguien le llamó Sombra, porque era lo opuesto a lo que reflejaba en el cielo. Un cielo de tonos coloridos y hermosos. Pero Sombra no era colorido… era simplemente la nada. Sombra está entre los vivos y también entre los que decidieron poner fin a su vida. Se alimenta de los sueños y desilusiones. Les arranca el cerebro y la razón, los vuelve primitivos. Adictos.

Adictos a magnam. La piedra que ruge desde el centro de la tierra. Magnam es el corazón de todos los habitantes de las tierras inferiores. Los caídos. Los matma.

La sed de ambición de los humanos los volvió ilusos, ilógicos. Quisieron más y más. Pero entonces dedujeron que aquella bestia —que protegía a la madre de las tierras inferiores— era Sombra. El líder de aquellos que residían en el mundo del infierno y de la madre tierra. Pero los humanos son crueles y nunca respetaron, tocaron lo que más amaba Sombra y le quitaron su corazón.

El corazón de la madre tierra.

El precio a pagar, iba a ser demasiado caro.

Pronto se puso orden, después de que las personas decidieran lanzarse al abismo del magma. No perdían ya nada. Su humanidad ya no estaba. Sombra se las había robado. El pueblo de las tierras inferiores había ganado, todos los corazones que perdieron por los estúpidos humanos fueron recuperados al someterlos a colores en el cielo, a espectros luminosos que deformaban su consciencia.

Esta es la historia de cuando los humanos y los matma —los de las tierras inferiores— vivían en armonía. Cuando los de las tierras de arriba no se metían con los de abajo y cada quien vivía como mejor le parecía.

Pero… todo cambió cuando decidieron extraer su energía.

Robar sus corazones…

La energía de magma.

Gran, gran error.

/ . . . [Temari no Sabaku]. . ./

Siempre me pregunté porque los ancianos nos decían que cuidáramos la tierra y que nunca la dañáramos y yo les dije "¿cuál tierra, si ni tierra tenemos?" ellos me miraron con desaprobación. Lloré porque me sentí triste. No entendí sus miradas llenas de resentimiento. Era apenas una niña que había crecido en un ambiente casi desértico.

El que estuviéramos rodeados de barro y de arena no era porque fuera una mala casualidad geográfica. Ni tampoco por el destino. No. Era porque en el pasado alguien había cometido un pecado muy grande y entonces nos dejaron tal y como estamos. Nuestros abuelos, y los abuelos de nuestros abuelos intentaron tocar el corazón de la madre tierra y como castigo nació Belgurk. Así nos cuentan la historia aquí. Así nos cuentan la vida en Belgurk. Así vivimos día a día.

Ahora… Ahora caminamos con la cabeza agachada. El castigo es nunca ver hacia arriba. Nos pusieron un buen castigo ya que por siempre debemos ver a la tierra, la misma que dañamos. Siempre tenemos que ver a quien lastimamos. No podemos mirar hacia el cielo, a akarella porque si lo hacemos nos volveremos…

… Nos volveremos Ignis.

He buscado ayuda. No puedo pelear sola, no sé cómo podría. Últimamente han pasado cosas extrañas en este lugar… y desde hace años he buscado alguien que logre traer de nuevo a mi hermano menor.

Sí. Mi hermano menor cayó bajo un efecto extraño… No es Ignis, pero tampoco es ya un humano. Nadie sabe que podría ser…

Este es nuestro precio. Esto es lo que somos actualmente.

Peleo por días mejores junto con los que un día traté de asesinar. Junto con el país que prometí aniquilar porque así me lo habían dicho los mayores.

Porque así había sido educada…

Sin embargo ahora estamos unidos y somos pocos los que luchamos por reparar el gran error. Somos pocos los que queremos un mundo mejor.

Somos pocos los que sabemos la verdad. O al menos, una pequeña parte.

La energía de magma.

Maldigo el día cuando aquello ocurrió…

… Lo maldigo con todo mi corazón.

Ahora sostengo la mano de mis camaradas. Los camaradas de Braznia.

Y quizá, tan sólo quizá un día logre ver de nuevo un cielo con nubes.

/. . . [Shikamaru Nara]. . ./

Nos convocó como si se tratara de una reunión más sin embargo yo me encontraba huyendo. Huí contra mi propio destino y contra mi propio pueblo. Ellos me necesitaban más. El mundo me necesitaba.

Cuando BIOMEDICS cayó, una parte de mí supo que el destino nos estaba jugando una mala pasada. Supe que ni siquiera ALEJANDRIA tendría la inteligencia de todos los cientos de hombres y mujeres que murieron en aquella organización. Pero al menos tenía las memorias de aquellos grandes cerebros que murieron respirando neurotoxinas. Ahora sus restos descansan ahí, recordándole al mundo que fuimos demasiado estúpidos e ingenuos. Serán eternos guardianes, protegiendo lo que un día amaron.

Por la ciencia.

No sé cómo repararemos el daño que le hicimos. Solo somos parte de un plan. Uno muy grande y oscuro.

Mis ojos se hicieron inmunes al cielo akarella. Mis ojos ya no sienten el efecto. Nunca lo entenderé. Nadie puede ni sabe explicarlo.

La energía del magma. Qué rara y confusa que es. A veces me pregunto, ¿por qué existieron las Marakenas? ¿En verdad había petróleo ahí? ¿Por qué extrajeron el magma? ¿Era necesario?

Gran error.

Hoy pido por días mejores, deseo que se me conceda la sabiduría de no perder el rumbo.

Ahora sostengo la mano de mis camaradas. Los camaradas de Belgurk.

Y, tal vez… puede que un día vuelva a ver un cielo con nubes.

/. . ./

I. Vanquish: La ascensión

[1972. Ciudad de Cantiverrí, Belgurk. BIOMEDICS-R]

El Mayor Kakashi Hatake sostiene sus manos, las entrelaza y las sube a la altura de su nariz para analizar la situación. Sus ojos recorren la habitación oscura en donde están sentados los hombres y mujeres más importantes. Aquellos que luchan verdaderamente por la patria caída.

Los renegados. Los caídos. Los renglones torcidos de Dios.

Cambió su uniforme verde por una capa oscura. Todos visten con ropas oscuras y gorros del mismo color.

—He convocado a esta reunión por los eventos recientemente ocurridos—Todos dirigieron la vista hacia él, dándole el visto bueno para que continuara—. No hemos tenido ninguna noticia del Teniente Sai. En al menos un año. A partir de la grabación registrada en BIOMEDICS justo antes de que llegara el Presidente.

Karin —cuyo rostro es quizá el menos sereno de todos— se recarga contra la mesa con clara apatía y hace un puchero. Kakashi Hatake nota aquello y resopla por lo bajo, aquella mujer lo irrita sin embargo sabe que debe mostrarse como si confiara realmente en ella.

Porque tiene demasiados secretos, sabe demasiado.

Sabe cosas que no debería.

Pero él, poco sabe de ella…

Fuera de ella, los demás presentes asienten con solemnidad y algunos se miran entre sí con duda. Sai supuestamente era un aliado, un arma al servicio de Braznia.

No. Error.

Sai le debía lealtad al antiguo presidente, a Minato Namikaze, al antiguo régimen.

El primer PROJECT GENOM Zero, aquel que era casi perfecto.

¿Y qué pasó?

La historia era clara y nadie podía borrarla. El hecho de que la caída de BIOMEDICS se dio por él y por una aparente traición aunque algunos especulaban que se trataba de una mera manipulación pero…

¿Cómo? ¿Cómo pudieron alterar la mente de alguien que se supone que le debía fidelidad al antiguo régimen, a la antigua BIOMEDICS?

De las cenizas surgió al ave fénix y así lo hizo BIOMEDICS al seguir como BIOMEDICS-R.

Regeneration, una nueva regeneración de lo que eran ellos. Así como en la biología… BIOMEDICS estaba en un constante proceso de recuperar su antigua estructura y función de sus órganos y partes dañadas. Pieza por pieza. Cimiento por cimiento y hombre por hombre.

Se habían convertido en Renegados, en un círculo de personas que solo tenían un interés en común: Salvar a la humanidad. O al menos, a lo que quedaría de ella después de la tercera guerra, una guerra que ya estaba en desarrollo.

Pero los civiles no sabían la verdad… ellos creían que la guerra se daba por conflictos entre Belgurk y Braznia. Eran ciegos a la realidad, al hecho de que la verdadera guerra aún no comenzaba. La guerra para salvar a la humanidad de los matma, de los de las tierras inferiores.

Por la energía del magma, por ellos, por la ambición… Por culpa de ellos mismos.

No importaba la nacionalidad ni el origen. Si algún día fueron amigos o enemigos. BIOMEDICS-R albergaba entre sus brazos a aquellos hombres y mujeres que aún tenían mentes brillantes y que…

No debían cometer errores. No de nuevo.

Kakashi Hatake era consciente de ello, se arrepentía de haber confiado en las palabras del —aquel entonces— Mayor, Itachi Uchiha. Pero, ¿cómo podía dudar? Si Itachi le había dicho que Sai les sería fiel. Sin embargo haber depositado toda esa confianza había sido un vil error, un error que les costó y caro.

La caída de la antigua BIOMEDICS.

—¡Ey!—Karin tocó el puente de su nariz y se levantó, estaba realmente fastidiada. Odiaba estar en esa clase de juntas. No era una novedad que la mayoría hiciera una mueca de disgusto en cuanto ella hablara. Sabían y reconocían que muy a su manera les era útil, sin embargo era… un poco o tal vez demasiado fastidiosa—. Yo soy testigo de lo ocurrido ese día—y sí que lo era. Ella era de las pocas personas que podía contar que sobrevivió a la caída estrepitosa de BIOMEDICS en aquella fatídica tarde en donde cientos de personas murieron por las neurotoxinas—. Según recuerdo, la doctora Anko y nuestro Ángel dijeron que Sai estaba siendo manipulado. No deberían pensar que ese susodicho fue un verdadero traidor… ¿o sí?

Kakashi tocó una de las sienes de su cabeza y nuevamente resopló.

—El punto aquí no es expiarlo, o decir que fue o no manipulado. Sea como sea, la verdad es que gracias a él BIOMEDICS cayó. Eso no lo podemos cambiar y gracias a ese suceso estamos estancados…

Estancados.

—Sí, sí, pero…—Karin odiaba esa palabra. Si bien era cierto que el número de "cerebros intelectuales" había disminuido drásticamente desde la caída de BIOMEDICS no quería reconocer que su institución estuviera en decaimiento. No en una situación crítica. No tan fácilmente.

Kakashi era consciente de ello. De que la falta de intelectuales los estaba estancando en las investigaciones. Era difícil conseguir personas de Braznia que estuvieran dispuestas a traicionar al nuevo régimen, al Presidente. Era complicado que los científicos e ingenieros estuvieran dispuestos a dar lo poco o mucho de su conocimiento. No en tiempos de guerra. Y si bien había logrado conseguir contactos del exterior, nada se comparaba a la antigua gloria de BIOMEDICS. Lo que antes les hubiera tomado días encontrar ahora les tomaba meses.

No había gente capacitada. No había personas que supieran como continuar las investigaciones. Gente de criterio, de fortaleza. Dispuestas a abandonar todo con tal de pelear cara a cara contra la Sombra, un ente del que poco o nada se sabía hasta el momento pero que actualmente era un enemigo mayor. Poco importaba que en los años pasados les hubieran hecho creer que Braznia y Belgurk eran enemigos. Esos tiempos eran banales, lo que ahora se avecinaba era un futuro poco esperanzador y lleno de incertidumbre.

La posible caída de la humanidad.

Todo por la ambición.

—Gracias por tu comentario, doctora Karin—Doctora… un título que quizá había sido apresurado. Un nombramiento tal vez atrevido. Decisiones y más decisiones. Pero debía fingir que confiaba en ella aunque en realidad no fuera así—. La reunión del día de hoy se basa en dos importantes rublos—Alzó sus dos dedos y los miró a todos, o al menos intentó darles la cara—. El primero, es sobre Sai y que debemos encontrar a como dé lugar a ese hombre. Odio admitirlo—lo odiaba, en realidad— pero él nos pertenece. Fue creado para servirnos. Para BIOMEDICS, para el antiguo régimen.

Usar personas. Experimentos casi fallidos. Pruebas a base de error.

Sai era eso, una mera arma al servicio del antiguo régimen. Porque había sido concebido a partir de la idea de un hombre que amaba a su patria más que a cualquier cosa en el mundo. Obito Uchiha había concebido el PROJECT GENOM y le pidió al más reconocido de sus científicos que hiciera lo suyo. Y así fue como Sai fue concebido como un genoma humano sintético, sin familia. Sin nadie a quién llamar como padre o madre. Solo era un genoma humano sintético que había sido encarnado para ser leal y fiel a quiénes lo habían concebido. Un mero objeto al servicio de la patria, un arma mental.

Odiaba, de verdad odiaba admitir que tenía que ver a ciertas personas como meros objetos de prueba. Sin embargo, en las circunstancias actuales no había opciones. Ninguna de ellas.

Silencio.

Nadie habló y se formó un molesto e incómodo silencio. Real y verdadero. La habitación se llenó de pesadumbre. Entonces, continuó.

—Nuestro segundo punto es…—¿cómo decirlo sin sonar alarmista? ¿cómo decir que BIOMEDICS-R se estaba quedando sin cerebros?—… que necesitamos más personas que estén dispuestas a servirnos.

Esta vez no hubo un silencio, más bien una especie de murmuros entre algunos. Una de las personas en mostrar su inconformidad fue Temari no Sabaku. Se levantó de su asiento y dejó las hojas a un lado. Sus ojos verdes mostraban fiereza. Su cabello rubio hasta los hombros y su rostro totalmente azorado eran los de una mujer molesta.

—¿A servirnos? Si se me permite decir, somos pocos los que estamos dispuestos a servir a la humanidad. Todo comenzó en Belgurk, ¡lo sé! Sin embargo, creo que debemos recordar los renglones de la historia de la humanidad, ¿no lo cree? ¿Cómo piensa que podemos reclutar "personas" y traerlas a BIOMEDICS-R? ¿No está siendo demasiado ingenuo? Mayor Kakashi, creo que está reincidiendo en lo mismo.

Kakashi suspiró. Algo de lógica tenía el pensamiento de Temari no Sabaku. Ella tenía sus motivos. Ella, más que nadie, desconfiaba de los de Braznia. No podía ser de otra manera. Sin embargo no eran tiempos para hacerse de la vista gorda y pasar de largo los unos a los otros. No cuando la amenaza estaba latente.

—Es verdad—secundó, el que era el hermano mayor de Temari: Kankuro No Sabaku—, no podemos confiar en cualquier persona—aquello lo admitió con pesadez—. Es cierto, BIOMEDICS-R no es ni la sombra de lo que era BIOMEDICS sin embargo… creo que no deberíamos…

—He traído personas de Braznia—Kakashi soltó aquello de repente—, personas que conocí personalmente en el Ejército y que le eran fieles al Mayor Itachi y no al Presidente. Personas que le eran fieles a nuestro antiguo Presidente.

Murmuros y más murmuros.

—No creo que sea la solución más sensata—La voz de Temari era firme—, sin embargo no es como que simples mortales como nosotros podamos hacer algo. Esta guerra no se ganará con armas.

Silencio. Todos sabían aquello. Esa guerra era muy diferente a la primera y a la segunda en donde la victoria se basaba en el número de ciudades y pueblos que estratégicamente lograban conquistar para asentar sus bases militares. No. Esta guerra era diferente en muchos aspectos considerando que su enemigo a vencer no era humano.

Era una guerra que se ganaba con armas biológicas, tecnología y con personas modificadas.

Así como… Vanquish.

Así como ella, como la que un día se llamó la doncella de la muerte.

—Bueno—Shikamaru seguía tecleando cosas en su computadora y paró de repente, para sorpresa de los que estaban ahí y para la apatía de otros tantos—, esta guerra es diferente y lo sabemos, sin embargo creo que debo comunicar algo—bostezó, incluso si el mismísimo Kakashi lo veía fijamente—. Ah, lo siento, esto es problemático. ¿Cómo empezar? He encontrado en el geonig cosas que no deberían estar.

—Al grano—Kakashi entrecerró su único ojo visible e hizo una mueca que nadie más vio.

—Bien, se ha detectado un incremento en la temperatura en Temuk. Esto por supuesto no sería raro, o al menos no del todo, pero se debe considerar que el geonig detecta la temperatura por debajo de la tierra. Esta se ha disparado de forma alarmante—Shikamaru proyectó imágenes tridimensionales en donde se mostraba un delta de temperatura en función de los días, lo cual mostraba una tendencia alarmante—, va en incremento día con día. Esto solo se presenta aquí, en Cantiverrí y en zonas aledañas a Belgurk porque como sabemos aquí está latente la energía de magma y de… los de las tierras inferiores, los matma.

Carraspeó y tomó un leve suspiro. Kakashi hizo un ademán de manos para que prosiguiera.

—Como saben, les llamamos Ignis—Shikamaru caminó alrededor de la mesa pasándose las manos por detrás de su espalda, estaba en cierto nivel nervioso—, a aquellas criaturas que se vuelven adictas al magnam. Más bien, a los humanos adictos a dicha piedra—corrigió, ante la mirada filosa de Temari—. Así pues, la temperatura y su incremento no es un fenómeno aislado. He llegado a una conclusión crucial, ya hay Ignis en Temuk, o al menos en lo que algún día le llamamos Temuk.

—¿Qué?—Temari arrastró su silla hacia atrás y golpeó la mesa, ante la sorpresa de algunos—, ¿infieres que…?

—Sí—Shikamaru rodó los ojos y se dirigió a todos, con sus manos en las bolsas de su pantalón y un tanto encorvado de la espalda—. Sea lo que sea, Sombra ha expandido sus dominios. En otras palabras, Temuk extrajo energía de magma, o mejor dicho Braznia está empezando a extraer energía de magma, en consecuencia las personas encuentran magnam y se vuelven adictas. Lo demás, ya lo sabemos.

—Pero, ¿eso significa que ellos no conocen que ellos se volverán Ignis, o sí?—Temari soltó aquella pregunta desesperadamente. Ante la atenta mirada de Kakashi.

—No lo sé, mujer—Shikamaru volvió a bostezar y se sentó sin más preámbulo—. Pero me temo que las cosas no son tan sencillas como parecen.

Shikamaru dirigió una mirada hacia Karin, aquella que hasta el momento había estado ausente rayando en su libreta garabatos sin sentido. Hizo una mueca de fastidio y comenzó a hablar.

—He detectado en el geonig, además de lo que ya explicó el vago, que Ignis ha adquirido un movimiento más fluido. Nadie que haya vivido lo suficiente se ha enfrentado a un Ignis. En realidad lo que sabemos de ellos es con base a fotografías y videos, pero nada más. Conocemos tendencias de su estado latente pero no su estado activo. Lo que se traduce como que no sabemos cómo se comporten ellos en un combate cara a cara.

—Estúpidos—Todos voltearon hacia dónde provenía esa voz, ausente y con tonos de monotonía. Pero ahí estaba él, sentado y mirando hacia el techo como si aquel espacio físico fuera lo más importante del universo—Es obvio que el gobierno sabe de esto. Es evidente que el Presidente tenía conocimiento de la energía de magma—Sasuke entrecerró sus ojos y trató de serenarse, pero era casi imposible. Se estaba conteniendo.

Apretaba sus puños con brusquedad.

—Sasuke—fue Karin la que se atrevió a interrumpirlo, alzó sus lentes de pasta roja e hizo un mohín—, ¿pero cómo? ¿Cómo puedes asegurar que Braznia está realmente extrayendo la energía de magma? Lo dices demasiado seguro, como si…

… como si supiera algo.

Fue entonces que Sasori intervino.

—Es verdad lo que dice Sasuke y las suposiciones de Shikamaru—cruzó sus brazos y soltó un bostezo—. Si pueden refrescar mi memoria y si no mal recuerdo, el doctor Orochimaru Mitarashi era el científico más antiguo de BIOMEDICS, al menos el que seguía en servicio. Esa serpiente tenía conocimiento de esta información. No es novedad esto de la extracción de la energía de magma. El problema está en que nosotros, como país de Belgurk, nos dimos cuenta primero, ustedes al tener a las Marakenas no debían de que preocuparse.

Las Marakenas… Las islas Vírgenes de Braznia descubiertas en aquella misión liderada por Danzou Shimura en 1935 en donde se descubrieron pozos petroleros…

Kakashi suspiró. Claramente todo indicaba a que Braznia ya estaba condenándose a sí misma. Como si no fuera suficiente de por sí la tercera guerra.

—Estoy segura que la doctora Mitarashi sabría algo…

Silencio. El nombre de la doctora Anko Mitarashi era un completo tabú entre ellos. Todos le dirigieron una mirada de desaprobación a Karin pero ella ni siquiera notó las miradas. Siseó su lengua y cruzó sus brazos.

—De algo estoy seguro—aquella fue la primera participación del chico de ojos zafiro y brazo de PTB—. Tenemos que hacer algo y cuanto antes.

A Kakashi Hatake le irritaba mucho hablar con Naruto Uzumaki. No era realmente odio. No. Era más bien una especie de gran remordimiento. No quedaba absolutamente nada de aquel chico de sonrisa grande y ojos brillantes. Ahora su mirada era decadente y apenas y hablaba. Le dirigió una mirada a Sasuke, quien casualmente estaba frente a Naruto pero ninguno de los dos se veía. Se eran mutuamente indiferentes.

Y lo sabía. Era consciente del dolor y del odio que entre ellos había. Los que alguna vez habían sido amigos casi hermanos ahora eran dos desconocidos.

—No nos desviemos, camaradas—Kakashi cerró sus ojos y habló—. Es cierto que estamos pasando por momentos complicados y que el tiempo no está a nuestro favor. Sin embargo, de momento lo primero que tenemos que hacer es encontrar a Sai y también investigar la zona de Temuk. Hace años que no se sabe mucho de aquella zona fronteriza, al menos desde que se asentó la base militar en 1960. Tenemos que…

—¿Cruzar cara a cara con el enemigo?—Shikamaru frunció el entrecejo—¿ir a la madriguera y estudiarlo en un estado activo?

—Me temo que sí—Kakashi alzó sus hombros—, no podemos estar toda la vida observando su comportamiento en estado latente a través de la tecnología. Es el momento de investigar más a fondo y así poder crear nuestras propias armas. Si hemos de condenarnos debemos estar dispuestos a ganar. Además, si están extrayendo energía de magma debemos impedirlo… de lo contrario estaremos en un riesgo cada vez peor.

Entonces, ella se levantó. Para sorpresa de todos los presentes. Su presencia intimidaba. No hacía contraste con su cabello claro ni mucho menos con aquellos ojos verdes.

No. Ella era diferente.

—Estoy dispuesta a partir—dijo, moviendo con lentitud sus labios.

No fue una sorpresa que él le diera una rápida mirada y apretara de más su bolígrafo. Apretó su mandíbula y se levantó para secundarla.

—También yo—anunció.

Kakashi tocó el puente de su nariz y frunció su entrecejo. Enviarla no sería un problema, finalmente ella también les pertenecía, de alguna u otra manera. Sin embargo… qué difícil era la situación.

No quería mirarla pues le intimidaba lo que ella fuera capaz de hacer. Hasta qué punto habría de llegar si es que perdía el control. Él fue testigo del sufrir de Naruto y de la propia Tsunade. De hecho el resultado fue caótico, mientras Sakura era sometida a una nueva transformación Naruto se adaptaba a una PTB puesto que había perdido una de sus manos. Sí, debido a la vez en que Sakura perdió el control al enterarse de la mentira. De aquella que Naruto construyó con su inocencia con tal de no perderla. Kakashi fue testigo de cómo Tsunade decidió alejarse de ella, mientras aclaraba su mente y sus sentimientos. Era fácil decir que Sakura no estaba totalmente consciente de lo que había hecho, pero también era difícil la situación de aquellos que la rodeaban. Tsunade no podía perdonarla tan fácil, estaba siendo quizá demasiado dura…

Kakashi sintió pena. Sintió tristeza por ella y por toda su vida. Pero ahora, al mirarla de reojo y ver aquel semblante… sólo le hacía sentir peor. Culpable. Caído y destrozado. De nuevo debía usar a aquellos que fueron condenados, a los que fueron producto del PROJECT GENOM.

Ella, la unidad One.

Pero ahora… ella tenía otro nombre. Una nueva identidad. Una que había surgido por su creador de su nueva forma. Aquel que la había transformado en lo que actualmente era.

Una marioneta. Un ser artificial y resistente a todo. Sin memoria. Una chica cuyos recuerdos fueron eliminados con tal de que fuera…

… Vanquish.

—Es claro que debemos enviar un escuadrón hasta LeBrou—Kakashi no quería reconocerlo, pero debía usarla. Una, dos, tres o mil veces si era necesario. Al final… doliera o no, ella ya no era más humana—. Advierto, que la misión no será sencilla. Se trata de reconocimiento y de encontrar a Sai. ¿Estás realmente segura, Vanquish?—Qué cruel sonaba aquel nombre. Qué insípido.

Pero, ella evidentemente diría que sí. Estaba diseñada para eso. Para obedecer. Para ser fuerte, para nunca caer.

Para ser simplemente Vanquish.

—Lo estoy, Mayor—obediente, haciendo el típico saludo militar que tanto disgustaba a Sasuke.

La mayoría, no quería admitirlo pero estaban nerviosos.

Karin no miraba a Vanquish ya que esa mujer le inspiraba desconfianza. No hacía falta saber más de ella. Al final… ya no era humana.

Temari no la miraba porque no podía creer hasta qué punto habían llegado por salvar a la humanidad.

Shikamaru no la miraba porque ella se había vuelto tan… diferente. Ya nunca más sería la misma. Ella le recordaba lo que actualmente eran y lo que en un futuro serían todos. Ya que posiblemente se trataría de buscar de nuevo el genoma humano sintético. De algún modo lograrían recrear aquel milagro que hasta el momento solo un hombre había podido descubrir.

Kakashi no podía verla a los ojos y fingir que todo estaba bien puesto que no lo estaba. Era consciente de que Sakura se había vuelto en eso por… por ellos. Por la guerra, por la nación. Odiaba admitirlo, de verdad. Ella no lo merecía. Por eso, muy en el fondo entendía la mirada filosa y cargada de odio que Sasuke expresaba siempre.

En el fondo, Naruto tampoco quería mirarla. Le dolía muchísimo. Sin embargo la observaba con tristeza. Su pecho se partía cada vez que miraba aquellos ojos verdes que tanto le hacían recordar tiempos tal vez mejores. Hubiera deseado conservarla de ese modo para siempre. Pero él no fue perfecto y cometió tantos errores… no debió mentirle, no debió darle ilusiones de que Sasuke estaba vivo. Sin embargo, la hirió. Le mintió y al final la prueba estaba en su PTB, un fiel recordatorio que lo perseguiría hasta el día de su muerte.

Y al fondo, Sasuke sí la miraba. Aunque eso provocaba dolor. Un dolor indescriptible que no se comparaba a todo el tiempo que estuvo aislado del mundo. Vivió con la ilusión de volverla a ver y decirle todo lo que quiso y que no pudo. Quería decirle que ella era realmente importante. Pensó que era quizá un cariño temporal, pero conforme el tiempo pasó aclaró sus dudas. Sin embargo, era ya demasiado tarde. Ella no recordaba nada del pasado, él era una mancha negra que nunca existió en su vida. Todo lo que hicieron, todo lo que le enseñó, todo lo que le dijo. Aquellas promesas, aquellos días mirando nubes y viendo los cerezos florecer habían terminado para siempre. Él la recordaría en sus más profundos pensamientos y atesoraría cada uno de los momentos que había pasado a su lado, sin embargo, le pesaba saber que ella nunca recordaría aquellos momentos que tanto se habían empeñado en atesorar.

Pero, de entre todas las miradas no puestas había una que sobresalía. Él bajaba la cabeza y resoplaba. Sasori sentía culpabilidad. Un sentimiento nuevo surgir en él. Sin embargo, sabía que había sido lo mejor. Al menos, para la humanidad.

Si lo veía desde un punto totalmente inhumano, ella no era más que la consecuencia de un experimento. Nunca debió haber sido humana. Nunca se le debió haber permitido tener sentimientos y emociones, pero ahí estaba ella en aquella ocasión… con aquellos ojos verdes llenos de lágrimas y suplicando entre sueños perdón.

"Perdón Naruto, perdón Tsunade. Soy un monstruo…

… Mayor, perdón, nunca pude tener sentimientos reales. Perdón. Perdón. Perdón"

Lo supo aquella tarde en cuanto la analizó. El experimento GENOM One, no era más que una chica sintética, en cuanto a genoma refería pero que en esencia había sido reclutada para un fin mucho más oscuro: el de formar parte de la élite de aquellos que habían sido modificados para tener alta resistencia y ser adictos a la guerra, de aquellos que no tenían sentimientos y luchaban sin parar. De aquellos que serían obedientes al antiguo régimen.

Y él, él no era nadie para dictar los renglones de las personas. No era Dios para decidir el destino de ella… sin embargo, lo hizo. Lo hizo en el momento en que la volvieron Vanquish. Justo en el momento en que todo su cuerpo y sus tejidos fueron reconstruidos. En el momento en el que crearon una Sakura sintética. Una Sakura sin vida, cuyo cuerpo estaba modificado. Todo se fundamentaba en aquellas PTB, aquel sencillo prototipo con el que BIOMEDICS se había lanzado en innovación. Qué curiosa era la cosa, pues él, un simple chico que había crecido como marionetista ahora hacía marionetas humanas, personas con un cuerpo resistente y diferente… modificó estructura por estructura. Ese era su ramo, el hacer cuerpos sintéticos.

La convirtió en una simple Vanquish. En la que lucha, en la que pelea. En un cascaron sin emociones.

Pero… Al final, había cometido una atrocidad mayor que la de crear a Vanquish.

"—Es un última petición, Sasori.

—Es un precio difícil de pagar, Mayor Itachi.

—Todo sea por la humanidad, todo sea por la lucha…"

Se tomó la cabeza entre las manos, para sorpresa de algunos y salió inmediatamente por la puerta. Podía sentir su corazón —su único órgano real— latir. Aquel que no logró sustituir. Le dolía, mucho. Más de lo que quería admitir. Había crecido en un ambiente tenso. Siempre pensó que pasaría sus días como un triste marionetista cuyos padres habían muerto asesinados por una bandida de asaltantes. Creyó que ese era su destino. No el de ser una persona que construyera cuerpos sintéticos.

Pero…

Lo amaba. Le era fascinante. Era adicto a crear cuerpos sintéticos.

Pero también lo odiaba…

Recrearlo todo, tejido por tejido. Tomar parte de las células de un órgano y recrearlo a su antojo. Experimentar. Aquello le tomó años. No fue tan simple como se planteaba. Y fue entonces que él resultó medio muerto en la primera guerra y tuvo que pedirle a su alumno que lo ayudara.

Entonces, abandonó todo rastro de humanidad. Incluso él, Sasori no Akasuna se había vuelto inhumano.

Un humano con cuerpo sintético: un Lakyr.

Inmortalizó su edad y se quedó con una apariencia mucho más joven.

Sí… Él también se había unido a la élite de los renglones torcidos de Dios.

El ruido de la puerta cerrarse hizo sacar de trance a todos. Kakashi admitió que aquello tal vez había sido demasiado extraño, considerando que Sasori era una persona serena que nunca se perturbaba ni azoraba por absolutamente nada y que sin embargo ahora actuaba demasiado extraño.

Como si cargara con un gran peso.

—Entonces, Vanquish, irás a LeBrou e investigarás todo lo referente a Sai. Es tu prioridad. Asimismo, deberás rastrear e informar todo lo que veas en Temuk… Si acaso es verdad que han aparecido Ignis.

Sasuke miró de reojo a Kakashi y frunció su ceño. Él también participaría. No dejaría que Sakura fuera sola. Incluso si ella nunca volvía a recordarlo era una necesidad protegerla. No era una opción dejarla sola ni abandonarla. Él jamás la lastimaría. No como los demás.

—Los Tenientes Sasuke Uchiha y Naruto Uzumaki estarán en la misión—agregó Kakashi, para sorpresa de muchos el nombre Naruto había aparecido. Solo hasta ese momento Naruto alzó sus ojos y negó con la cabeza. No es que no quisiera participar, no era eso…—, es una orden.

Sasuke suspiró por lo bajo y ladeó su cabeza. En sus planes no estaba ya encontrarse con Naruto. No en dichas situaciones. No cuando su mente y su espíritu estaban contaminados del rencor y del odio. No podía ver de la misma manera a su mejor amigo como cuando eran adolescentes. No le era posible…

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Simplemente… Hope

Sasuke salió de la sala oscura tan pronto como Kakashi asignó los nuevos planes del mes. Se prepararía para la misión tan pronto como le fuera posible. Partirían esa misma noche. Mientras recorría los pasillos blancos de BIOMEDICS-R se dio cuenta de que tan vacío y fúnebre se sentía aquel sitio. Demasiado frío para un color blanco. De cierta manera, le recordaba al color de la nieve y entonces se le venía a la mente aquella misión en Limort. En donde por última vez vio a Sakura, a la Sakura que había conocido hacía más de diez años.

Pero la vida había tenido otro plan para él, y en vez de morir, como se suponía que debió haber sido, estaba ahí sobreviviendo y viendo los nuevos cambios de una vida que parecía tan diferente a la que un día tuvo.

Su madre, nada sabía de ella. Era como si simplemente hubiera desaparecido del mundo entero. Su padre, quien había muerto hacia muchísimos años. Su hermano, quién había muerto hacia menos de un año. Nunca pudo decirle lo que de verdad sentía por él. Que sentía odio y amor, que lo odiaba y a la vez quería. Que tiempos tan hermosos habían sido aquellos cuando jugaban los dos bajo la puesta del sol. Cuando corrían y se llenaban de tierra.

Pero, entonces Itachi entró al ejército y pocas veces lo veía. Los juegos se habían terminado y así pues llegó Naruto un día. Tomado de la mano de aquella a la que llamaban Lady Tsunade. La mujer habló con su madre, Mikoto Uchiha, y así pues Naruto creció en la finca.

Sasuke recordaría todos aquellos momentos que pasó con Naruto, el cómo gracias a él logró superar la soledad que sentía sin su hermano. Pronto jugaron a ser soldados y Naruto solía robar galletas de la alacena familiar.

Pero entonces, cuando tenía doce años, Itachi llegó a la finca en un convoy. Bajó del automóvil con una sombrilla y tocó a la puerta. Mikoto Uchiha lo recibió con una sonrisa, pero detrás de su hermano mayor venía una comitiva de soldados. Todos con el uniforme militar puesto y con sus rostros estoicos.

Papá había muerto en combate.

Aquello marcó un antes y un después en su vida. Su madre no volvió a ser la misma. Su hermano rara vez iba a verlos y fue entonces, días después de haber recibido la noticia que la familia Uchiha cayó.

Encontraron los cuerpos de sus tíos, primos, sobrinos muertos.

Nadie le dio explicaciones. Nadie le dijo el motivo.

Sasuke tumba su espalda sobre la pared y se deja caer. Se sienta en el pasillo y toca su rostro. No quería llegar a ese punto. Siempre imaginó que su vida sería diferente. No una marcada por la guerra y por la sangre. No quería odiar, no quería sentir rencor en su corazón, pero tal parecía que estaba destinado a sentir tales cosas.

Y quizá, quizá la única persona que lo había hecho cambiar ahora ya nunca lo recordaría. Como si nunca hubieran vivido momentos juntos. Como si él nunca hubiera sido importante para ella.

¿Lo fue? ¿Él fue importante?

—¡Ven aquí, Hope!

Entonces, la mira.

Es una pequeña niña de cabello oscuro y ojos del mismo color. Su piel blanca y su rostro inocente. Detrás de ella, la doctora Karin la sostiene de vez en cuando.

La niña no debe tener más de dos años de edad, es lo que piensa Sasuke en cuanto la ve. No sabe su nombre real, solo sabe que todos la llaman como Hope. Y en su mente, no puede concebir como una niña pequeña esté dentro de aquel lugar, tan frío y macabro. En donde experimentan con las personas. Es entonces que un pensamiento asalta su mente y lo hace cabrear.

"¿Podría ser ella el resultado de un experimento? O peor aún, ¿podrían estar experimentando con ella?"

Pero la niña ríe y da pequeños pasos a la vez que se cae. Se arrastra por el piso y la doctora Karin no hace más que fruncir su ceño.

—Oye, tengo cosas que hacer—dice, medio enojada y medio en broma—, es momento de que comas Hope.

Sin embargo, la niña no hace caso y parece que quiere seguir caminando más. Sasuke se siente conmovido por aquella escena. El de la inocencia de un ser que nunca ha sufrido, el de un ser que aún tiene esperanzas. El rostro de una niña que no sabe de las atrocidades del Universo.

Karin se hinca y la toma entre sus brazos. La niña parece jugar con uno de los botones de la bata de la doctora y ríe divertida. Sasuke se pregunta si acaso ella podría ser la hija de la doctora.

—¿Es tu hija?—aquella pregunta la había reprimido desde que había tenido oportunidad de cruzársela en más ocasiones. Karin soltó una mueca de disgusto, que no era totalmente intencionada, y provocó que la pequeña niña volteara hacia él—. Tsk.

Mala idea.

Fue entonces que cruzó su mirada con la de la pequeña niña y se dio cuenta que tenían algunas similitudes. Aquello lo sorprendió, pero decidió no darle mayor importancia.

—No, no es mi hija. Pero…—Odiaba admitirlo—. He pasado tanto tiempo junto a ella que casi creo que sea mi hija—dijo Karin con un tono divertido.

Sasuke se sintió algo estúpido por estar preguntando cosas que no le concernían. Pero es que no podía evitar pensar, de vez en cuando, de donde demonios había salido aquella creatura. Sentía que se parecían, pero aquello solo debía ser una coincidencia.

—Ah, seguro quieres saber quiénes son sus padres—dijo Karin, leyendo con claridad la mirada de Sasuke—. Es un pequeño secretito. Bueno, en realidad sé quién es su madre pero su papá no. Supongo que la única que lo sabía era la doctora Mitarashi y…

Sasuke frunció el entrecejo. Ciertamente quería saber más, pero a la vez sabía que sería ser demasiado entrometido. Además, todo lo relacionado a la doctora Mitarashi no le interesaba. No ahora que sabía que gracias a ella y a ese famoso medicamento —Epin— Sakura se había vuelto inestable, al menos en ese tiempo.

No podía decir que la odiaba… No en el estricto sentido. Más bien le asqueaba que ella y su hermano pudieron llegar a tantas atrocidades, a tantos experimentos con humanos. No lo justificaba. Jamás lo haría.

—Está bien—No. No quiero que me des más respuestas.

—¿Quieres cargarla?—Karin extendió un poco sus brazos. Sasuke no supo que responder. Su intención real no era la de cargar a un bebé. Ni mucho menos—. No muerde, eh.

Se debatió entre hacerlo o no. Sin embargo al final negó con su cabeza y se marchó de ahí. Karin suspiró y alzó sus hombros sin mayor interés.

Sasuke se levantó e irguió y le dio una última mirada a la niña. Ahora ésta comenzaba a hacer pucheros. Pudo reconocer que quizá estaba molesta, extendía los brazos y pataleaba. Pero él le dio la espalda y se marchó.

Por algún motivo raro se sintió mal al ignorarla. No supo por qué, era solo una mera corazonada.

La silueta de Sasuke se perdió entre el pasillo y Karin abrazó más a Hope. Tocó su cabello negro. La niña comenzaba a cerrar sus ojos.

—Ay pequeña niña—Karin trataba de cantar—, míranos, qué desdichadas nos vemos. Tú sólo me tienes a mí y yo solo te tengo a ti. Supongo que somos renglones torcidos de Dios, ¿verdad, Sarada?

A Karin le gustaba llamarla Sarada, no es como que le gustara por completo el nombre pero al menos reconocía que sonaba más a una identidad que simplemente Hope. Sin embargo, para el resto de las personas Sarada era simplemente eso… Hope, una esperanza, la última luz del mundo.

"—Ella, ella será un receptáculo Karin…"

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Marioneta

Mientras recorría aquellos pasillos blancos, Sasuke sentía culpabilidad. Recordar aquella mirada inocente y como los brazos cortos se alzaban hacía él. Como queriendo ser amada.

¿Y qué hizo?

Le dio la espalda. Evidentemente la niña no albergaría rencor, pero la imagen mental lo carcomía internamente.

¿Por qué sentía que esa niña era muy familiar?

Su cabeza daba vueltas. No era la primera vez que la veía. Siempre Karin la cargaba y de vez en cuando observaba como la mujer intentaba cantar para ella. Bueno, al menos un intento de canto. Era como si la doctora Karin de verdad sintiera devoción por aquella niña. Desde luego que pensó que ella podría ser su madre, sin embargo ahora sabía que no lo era.

Pero es que la niña tenía una mirada muy similar a la de… ¿Mikoto? Sí, eran esos ojos brillantes que le recordaban tanto a su propia progenitora. Tan alegre, tan sonriente. La niña parecía ser una copia de su madre. Sasuke sabía que aquello debía ser una mera coincidencia. Los ojos negros y el cabello oscuro eran bastante comunes…

Fue entonces que un vago pensamiento llegó hasta su cabeza. Uno muy llamativo que provocó que se detuviera en el pasillo y llevara una de sus manos a la pared para poder mantenerse en pie. Su cabeza giró y giró ante tal cavilación. Abrió sus ojos con sorpresa y negó al instante.

No.

"¿Podría ser ella hija de Itachi?"

Quería creer que no, pero nada estaba escrito. La niña recibía muy buenos cuidados. Siempre la doctora Karin estaba con ella y desde que él pisó BIOMEDICS-R la niña ya existía y para ese tiempo su hermano aún vivía, con lo cual había una probabilidad —alta o baja, aún no lo sabía— de que ella pudiera ser su… sobrina. Ante la idea Sasuke sintió escalofríos. Eran demasiadas preguntas y pocas respuestas y se sorprendió a sí mismo por no haberse cuestionado antes del origen de aquella chiquilla. Debió haberlo previsto, al menos. Y es que la presencia de esa niña siempre lo hacía pensar demasiado, esos ojos, ese cabello, ese tono de piel… ella era demasiado parecida a Mikoto.

Sin embargo, todos sus pensamientos se disiparon en cuanto la vio. Ella caminaba justo frente a él, con un chongo perfectamente hecho y con el uniforme militar puesto. Sus ojos verdes lo miraron y él hizo lo propio: se acercó a ella como si fuera su única luz. Pero para su sorpresa, ella pasó de largo de él, no sin antes dar un ligero asentimiento, a manera muy escueta y vaga de saludo.

Cruzaron miradas y cada quien siguió su rumbo.

Para Sasuke, aquello era sumamente doloroso. Tener que verla y saber que ella nunca volvería a reconocerlo. Los ojos de Sakura estaban secos y carentes de vida, el verde esmeralda con brillo había desaparecido. Y cada que la veía era un recordatorio latente de que pudo haber hecho más por ella, que pudo haberla sacado a tiempo de todo ese infierno del ejército. Que pudo haberla liberado para siempre de sus ataduras, que ella pudo haber vivido una vida normal…

… Pero no sucedió.

Le asqueaba y le cabreaba saber que ella no era más un humano. No. De hecho, nada de su cuerpo era real, todo era sintético. Hasta donde sabía, el único órgano que era real era el corazón, o al menos eso había escuchado alguna vez.

Quería, de ser posible, matar a Sasori no Akasuna y hacerlo sufrir por todo lo que le hizo a Sakura. Por la transformación por la que la hizo pasar. Sin embargo, a nada llegaría pues el proceso era ya irreversible. Nada podía hacer ya por Sakura y a pesar de que ella era un ser sintético seguía queriéndola… ¿importaba que no fuera humana? ¿Importaba de verdad?

No.

Su corazón seguía latiendo con fuerza cada que la veía, cada que observaba su semblante imperturbable. Sus ojos verdes… todo en ella. La seguía queriendo y se seguía aferrando a ella, incluso cuando era ya un imposible. Estaba condenado. La había perdido para siempre sin siquiera saberlo.

Sasuke apretó sus puños y caminó en dirección al vestíbulo en donde sabía que ella se encontraría. A pesar de que su cabeza le decía que aquello era una completa estupidez, a pesar de que sabía que solo se encontraría rechazado. Que no conseguiría absolutamente nada.

Sus botas resonaron por aquel piso blanco pulido y sin siquiera saberlo comenzó a correr, sus piernas se movían frenéticas. Le sorprendió que las PTB's fueran tan buenas. Puesto que él en realidad ya no tenía una pierna… la había perdido en la guerra, en la batalla en Limort.

El recordar el cómo obtuvo sus prótesis —en el brazo y pierna— era un tanto caótico, sin embargo, al menos agradecía que fuera útil tenerlas.

Tuvo que sostenerse en el dintel de la puerta y recuperar el aliento. Su cabello se había desordenado. Fue entonces que la vio, de nueva cuenta, ella estaba ahí, sentada en una silla con ruedas, miraba con éxtasis la vista panorámica de la ciudad. Una vista a la cual Sasuke no tenía acceso… por las akarellas. Ella, por el contrario, podía darse ese lujo. Sus ojos brillaban cual dos piedras preciosas, sus labios se encontraban entre abiertos y aquel semblante lo describían todo: Sakura disfrutaba de la vista. Sasuke conservaba en su cabeza aquella imagen, la retrataba internamente para conservarla. Ella se había vuelto un retrato conmovedor y bello que carecía de toda emoción.

No era más que…

Una marioneta.

Sakura tenía sus manos puestas en sus piernas y estaba inmersa en aquel mundo en donde solo era ella y nadie más. Sasuke solo se limitaba a verla desde las sombras, aquel era su lugar últimamente y no podía acercarse a ella. Era un conjunto de miedo, culpa e incertidumbre. Todo en conjunto hacía de él una persona miserablemente en términos emocionales.

Y pese a que Sakura estaba conmovida por la belleza del cielo, Sasuke no podía permitirse dicho lujo. Había escuchado las descripciones de akarella pero no se le tenía permitido a él ver ese cielo. En realidad, cuatro personas no eran afectadas por la hipnosis que generaba ese cielo sangrante y colorido. Karin era inmune, desde que observó el cielo no sufrió ningún cambio. Sasori tampoco, ni Sakura. Por último, Shikamaru se había hecho inmune pero nadie sabía hasta el momento la explicación para que él hubiese desarrollado dicha inmunidad. El riesgo real de mirar el cielo no era la hipnosis sino que poco a poco las personas se transformaban en seres irreales.

En Ignis.

Sus pies se movieron de forma inconsciente hacia ella, como si Sakura fuera una akarella y lo atrajera como una joya brillante. Su orgullo, sus promesas muertas y sus heridas quedaron atrás cuando pudo estar a pocos centímetros de ella, aun si Sakura parecía no tener emoción alguna por su cercanía.

Era estar tan cerca pero a la vez tan lejos…

—Sakura—. Se atrevió a hablarle por su nombre. Por el nombre por el que tanto luchó. Aquel nombre con el que la nombró viendo los árboles de cerezo florecer. Tomó una de sus manos. Se sentía tan metálica… tan irreal, tan fría. Las PTB's mejoradas habían sido mejoradas estéticamente, sin embargo nunca igualarían el tacto de la piel humana—. Iremos a LeBrou, ¿estás lista?

Pero aquella pregunta era un mero pretexto para tratar iniciar en vano una conversación. Era un simple intento y nada más. Ella, naturalmente no respondió y siguió fijando sus ojos en akarella. Sasuke no quería forzarla a nada, sin embargo el que ella lo ignorara de esa manera dolía. El sufrimiento de más de 7 años sin verla era nada pues ahora que la tenía en frente ella estaba ausente, como un muerto.

La miró. De verdad que lo hizo. En realidad la extrañaba… aun si la tenía a pocos centímetros la extrañaba como si estuviera separado de ella a años luz.

—¿Recuerdas que te dije que estando conmigo nada te pasaría?—Demonios, debe recordarlo—. Te lo dije desde el fondo de mi corazón. Así que… ¿podrías mirarme un poco?—por favor.

Sakura se levantó e hizo resonar sus botas. Entonces, la silla comenzó a girar sobre su propio eje.

Para Sasuke, Sakura lo era todo. Ella había sido la única persona totalmente sincera con él. Sin embargo ahora que la veía tan distante… No sabía realmente que hacer. En el fondo, almacenaba un gran odio hacia todos. No importaba mencionar los nombres pues sería quedarse corto. Entre las personas que más odiaba era a él mismo y en segundo lugar odiaba a su hermano…

Aunque él ya estuviera muerto.

¿Qué le quedaba ya? Nada. Él ya no tenía a nadie en el mundo. Desde hacía tantos años que no sabía de su madre. Ya no contaba con las personas que en el pasado él llamó "amigos". Tampoco contaba ya con camaradas. El único motivo por el cual estaba en BIOMEDICS-R era por Sakura. Porque por volverla a ver tuvo que cruzar el infierno una y otra vez durante siete largos años. Tortuosos y terribles años. Esos siete años fueron las siete puertas del infierno, siete ventanas suicidas y siete diferentes maneras de querer morir.

Y una vez que salió del infierno… quiso creer que podría volver a tocar el cielo pero lo único con lo que se encontró fue con la decepción de todos y cada uno de los que algún día amó.

Lo único que le quedaba en el mundo había sido transformado, en una verdadera máquina. Una mujer cuya única parte humana era su corazón y su cerebro. Sakura ya no existía más, ahora lo sabía.

Dolía aceptar el resultado de los experimentos. Dolía aceptar la realidad.

Sasori fue quien le otorgó un nuevo nombre: Vanquish, "la que derrota". Pero en términos oficiales su nombre real era PROJECT Lakyr: VANQUISH ZERO. Sasuke no lo soportaba. Se sentía un completo miserable al no haber podido hacer nada por ella y es que él lo supo, debió haberla dejado a un lado de todo cuando pudo, cuando todavía tenía las posibilidades de que ella fuera una chica normal, que ella viviera una vida común. Sin embargo fue su hermano, el mismo que le prometió que no se metería más con ella una vez finalizada la batalla en Limort. Se lo prometió. De verdad que sí.

Pero de verdad que creyó en su hermano, como cuando era un niño…

Sin embargo, los hombres no conocen la palabra, debió haberlo sabido.

Ahora es muy tarde.

—Sasuke—Naruto llevaba varios minutos mirándolos desde lo entreabierto de la puerta. Dolía demasiado aquella situación. No tenía fuerzas para reír ni sonreír. Ya ni siquiera intentaba ser un alma alegre. Era ya un desdichado. Todos a los que amaba… todos al final se iban—. Yo…

Pero Sasuke retiró el brazo metálico de Naruto de su hombro de un manotazo logrando que Sakura volteara a verlos a los dos con cierto escepticismo.

Dolía. Dolía mucho. Naruto no lloraba porque ya no sabía cómo hacerlo. No intentó tocar de nuevo a Sasuke. Ni siquiera tenía palabras para hablar ya con él.

"—Si hubiera sido más valiente y un poco menos cobarde. De haberle dicho la verdad lo habría evitado y aún conservaría a los que más amaba. Pero la vida es cruel y todos con los que algún día formé un lazo se van sin decir adiós."

—Tenemos que marcharnos ya—Vanquish no notó la atmosfera densa que se había formado alrededor de ellos. Sasuke evadía a Naruto y le daba la espalda. Sin embargo, Naruto miraba aquella espalda atesorándola mientras su rostro se deformaba en una mueca de dolor—. Nos vemos en la entrada principal.

Dicho aquello cerró la ventana y comenzó a caminar hacia su propia habitación personal dejando a Naruto y a Sasuke solos en aquel frío laboratorio. Los dos vieron como ella se iba, dejándolos atrás. Sin dirigirles ni una sola mirada.

Sasuke fue el segundo en retirarse, con pasos fuertes que sonaban contra el azulejo del piso. Naruto en cambio se resignó a abrazarse a sí mismo. Aquella mano metálica sería recordatorio de que debió haber enfrentado las situaciones cuando debía. Pero algo más lo había cegado y no lo supo en el momento y si acaso lo supo decidió ignorarlo.

El hecho de que estaba enamorado de Sakura. Que su corazón se rompía un poco cada vez que la veía siendo indiferente y que su alma se desgarraba al saber que él tuvo la culpa de que aquello ocurriera. Porque en su afán por no perderla terminó destruyéndola por completo. Aquella mano era el eterno recordatorio de la furia de Sakura cuando descubrió su mentira. Ni las heridas que ella le provocó le supieron tan tristes ni tan dolorosas como las que ahora ella provocaba de manera inconsciente ignorándolo.

Ignorándolos…

Ella, ella lo estaba enloqueciendo.


N/A Un capítulo más, esta vez iniciando el segundo arco. Seguramente les han surgido más y más dudas. Todo se resolverá a su debido tiempo. ¿Qué fue de Mikoto? ¿Qué sucedió con Anko?

Tal vez más de alguno piense "SASUKEEEEEEE IDIOTAAAAA TIENE A SU HIJA FRENTE A ÉL Y NO LA RECONOCE" bueno, hay que explicar lo siguiente: Sasuke no ha tenido relaciones, por ende, bajo su punto de vista ella no es su hija aunque reconoce que se parece mucho a su madre y que tiene rasgos que le llaman mucho la atención, por ello saca la posibilidad de que quizá su hermano sea el padre de Hope ya que no tiene otra explicación.

So... ¿Qué pasará con Sarada ("Hope")? ¿Por qué Sasuke odia a Naruto? Todas estas preguntas se irán resolviendo, actualmente voy en el capítulo 8 de este segundo arco y tengo contemplado que tenga 10 capítulos, pero posiblemente este arco sea más largo que el primero, ya veremos que sucede.

¿Les gustó el capítulo? ¿Odian a Itachi tanto como yo en este fic? ¿Odian a Sasori o lo aman 7u7? Muchas preguntas, pocas respuestas * inserte risas malvadas *

Si les gustó, o tienen algún comentario, sean libres de dejar review.

Nos leemos el 21 de diciembre!

Blossom Lu.