Disculpas excesivas por la demora de este capítulo. A decir verdad ya los tengo casi todos escritos pero ninguno pasado a la pc. Y el tipeo es lo que más me demora ultimamente, sobretodo estos días, en los que las vacaciones parecen nunca haber existido,se me pasaron en un suspiro y, otra vez estoy corta de tiempos, pero no me he olvidado de ustedes y... por lo visto uds. tampoco del fic. Agradezco enormemente la cantidad de reviews que recibió el cap anterior y todo el fic en general. Me maravilló la gran aceptación que tuvo, muchas gracias y... sepan disculpar mis contratiempos!. Besos. Disfruten.
Capítulo 10: Puesta en escena: Quizás…
-Buenos días- sonrieron al llegar a la cocina, de la mano.
-Hola, hija. Harry- sonrió- ¿Cómo descansaron?
-De diez. Lástima que Harry no me dejó dormir casi nada. Al hombre se le ocurrió leer.
-Tenía insomnio- se quejó. Los gemelos que estaban de espaldas, pusieron un plato sobre la mesa, con hotcakes un tanto quemados.
-Bueno, ¡Coman!
-Están algo quemados- dijo Fred- pero prometemos que el almuerzo será mejor.
-Molly, ¿Qué nos toca?- preguntó el morocho.
-Creo que, acomodar los cuartos y la casa.
-¡Oh!, Bien.
-Ma, ¿No crees que podamos cambiar?- Preguntó Ginny casi en susurro- Sabes cuánto odio hacer las camas.
-Apuesto que en tu casa no te molesta.
-De hecho- interrumpió Harry- si le molesta, por eso siempre la hago yo. Ella cocina y limpia- sonrió mirando a su novia.
-No deberías dejar que te domine una mujer- dijo Ron que acababa de entrar- Y menos una como Ginny, le das la mano y te toman el brazo.
-Bueno, Ron, como suelen decir, "no subestimes la inteligencia de tu mujer, después de todo, mira con quien se casó"- sonrió con egocentrismo.
-Que chistoso ¿no?- Dijo la pelirroja con ironía.
-Pero en este caso es "mira con quien se casará"- Acotó Ron. Harry la abrazó por el hombro.
-¡Ay, Ron!- lo reprochó con obviedad.
-Para nosotros- le aclaró Harry sin despegar la vista de su novia- ya estamos casados. Hay un compromiso y…
-…tanto amor- agregó ella mirándolo con sobreactuada dulzura. Tomó el rostro entre sus manos y lo besó.
-Exacto.
-¡Puaj!- se voltearon los gemelos.
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Y habiendo arreglado su propio cuarto, y siendo éste el último de la lista, al llegar, ella se tiró exhausta sobre la cama.
-Mejor este no lo arreglemos.
-Vamos, Gin.
-No, por favor, ya está. ¡Ven aquí conmigo!
-Alguien debe acomodarlos.
-Pero no quiero acostarme sola; ¡Ven!- lo tironeó del brazo logrando que cayera también- ¡bésame!, quiero que me beses.
-Y yo quiero ordenar.
-¿Estas diciendo que prefieres ordenar que estar aquí conmigo?
-No, estoy diciendo que DEBO arreglar…- la besó- Te amo.
-Y yo te amo a ti.
-Pero aún así debo arreglar- se puso de pie.
-¿Y si arreglamos después?
-Mmm… tengo una mejor propuesta.
-Te oigo.
-¿Qué tal si ambos arreglamos aquí, y en vez de bajar a almorzar, tú y yo… no hacemos algo entretenido?- le guiñó un ojo.
-¿Me dedicarás más de media hora a mí y sólo a mí?
-Como siempre.
-No como estos días aquí- le recriminó bajando la vista.
-¿Qué dices?
-Que siempre estás con mis hermanos y a mí ni me registras.
-Pero que tonta, ¡si tú eres más atractiva que ellos!
-¡Te hablo en serio!
-¿De verdad lo dices?
-Claro.
-¡Estás celosa!
-No, pero… es que… Bueno, tal vez- dijo insegura- Pero ¿Eso qué? No reclamo nada estrambótico, merezco un poco de atención.
-Pero- se acercó a abrazarla, ya ambos de pie- Siempre tendrás toda mi atención, tonta- Le besó el cuello suave pero provocativamente.
-¿Qué haces, Har?
-¿No querías no trabajar?
-Pero… Harry.
-Te amo- le sonrió y besó sus labios.
-¿Con esto pretendes que acepte tu propuesta de saltearme el almuerzo para estar contigo? ¿Aún sabiendo que las comidas son lo mejor de esta casa?
-Bueno, eso esperaría… pero si no quieres, dejo de besarte y ya.
-¿Y quién dijo que yo quería eso?- le sonrió de vuelta.
-Vamos, acabemos de ordenar y…
-Y ¿qué?
-Y seguimos lo nuestro, QUERIDA- remarcó alegre.
Con la expectativa de pasar al menos una hora, solo junto al otro, ambos terminaron de ordenar el cuarto, acomodar la ropa y hasta los muebles que se encontraban fuera de su lugar de origen.
-Bueno- suspiró Harry dejándose caer sobre la cama- al fin terminamos.
-Así es- se acercó y, gateando por encima de su cuerpo, recostado, y mientras le quitaba la remera, se ubicó encima suyo- Entonces… ¿Cumplirás tu promesa?- le susurró al oído. Él, al no disponer de la cercanía de sus labios, comenzó a besar su cuello- ¿Te alejarás de tus allegados por una hora completa?- él cambió de posiciones, quedando así, encima suyo.
-Sabes que soy hombre de palabra, y aún cuando hubiere prometido lo contrario, pasaría todas las horas a tu lado… porque te amo. ¿Tú qué? ¿Tú me amas?
-Yo te amo- asintió con la cabeza mientras sonreía.
-Y, ¿será muy terrible si…?- la interrogaba mientras su mano acariciaba el estómago de la pelirroja por debajo de su remara.
-Si… ¿Qué, Potter?
-¿Si te usurpo un poco?- besó su cuello.
Quizás para ambos era un juego, quizás era una diversión o quizás formaba parte del "COMBO-CASAMIENTO" que habían prometido regalarle a su madre. Sea como fuere, ambos actuaban demasiado bien sus sentimientos, o de verdad estaban enredados en una maraña de emociones encontradas. A veces no se daban cuenta, pero otras, simplemente se aprovechaban de su situación o de la ingenuidad que tenía (o creían que tenía) el otro a la hora de jugar con fuego. Quizás, todo aquello, les recordaba tiempos en los que se amaban por voluntad propia y les ganó la idea de poder revivirlos aunque sea como una vaga ilusión. Quizás…
-¿Sabes?- comenzó Ginny.
-¿Qué?
-No, nada…- suspiró.
-¿Qué sucede?
-Nada- le sonrió y lo besó- te amo.
-Y yo. Eres… hermosa- continuó besando su cuello.
Más tarde bajó a la zona de su vientre a besar su ombligo, a la par que con sus manos, desabrochaba su camisa. Con sus besos recorría el mismo camino que con sus caricias. Desabrochó la camisa por completo, y se dejaron ver sus pechos resguardados por un bello corpiño de encaje lila. Pero no se detuvo allí, sino en sus labios. Se deleitó como si ellos fueran una fruta ciertamente prohibida. Ella sólo lo abrazaba acercándolo más a sí. Harry deslizó su mano por su pequeña cadera, por sus muslos, hasta llegar al dobladillo de la falda que traía puesta. Su mano, más que activa, rozaba la piel de su muslo, por debajo de la misma, y atrayendo a la chica a un roce más real y sensitivo. No sabía si era impulso, pasión o amor de verdad, pero la necesitaba. Era fácil percibir la tensión sexual en el ambiente.
Tocaron la puerta.
-¡Ginny!- Harry intentó, instintivamente, levantarse o alejarse de ella, pero ella lo atrajo con sus piernas y apoyó su índice en sus labios para indicarle que no hiciera ruido.
-¿Si, Herms? ¿Qué sucede?, estoy cambiándome- dijo y continuó besándolo como si nada pasara.
-¿Te falta mucho? Es que está el almuerzo servido- Hubo unos segundos de silencio- ¿Ginny?
-Si, emm… me cambio, acomodo este chiquero de ropa y en quince minutos bajo- comentó mientras él, que ya se había acostumbrado al juego, besaba su cuello.
-Oh, de acuerdo. ¿Has visto a Harry?
-Si, está descansando.
-Dormía, pero bueno- Respondió el morocho con un tono que mezclaba somnolencia fingida y fastidio actuado.
-Lo siento.
-Ahora bajamos- finalizo Ginny.
-Bien- dijo y se fue escaleras abajo.
-En quince minutos ¿eh? ¿Qué será de nuestro plan ahora?
-Bueno, lo cierto es que…
-Debemos irnos- le dijo él volviendo a intentar ponerse de pie. Ella volvió a impedírselo, cambiando de posiciones.
-Es una pena, Harry, que no se te ocurriera como entretenerme en quince minutos- Lo devoró en un beso y luego se puso de pie, abrochando su camisa.
-Es que si se me ocurren un par de cosas, pero no me alcanzarían tan sólo quince minutos. Veremos en la noche si puedes escaparte.
-Creo que estás creando demasiadas expectativas, Potter.
-Y tú, Weasley, estás dudando de mis efectos- se puso la remera.
-¡Oh, no!- se pegó a su cuerpo- De ellos no dudo, los conozco muy bien- lo besó y cruzó el umbral, tras abrir la puerta.
-No tienes idea de lo sexy que eres ¿no?
-Si que la tengo- le dijo en el pasillo y él la siguió.
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Tras el almuerzo, la tarde no fue muy diferente de la del día anterior, con la diferencia de que Arthur había acompañado a Molly a una clínica muggle (consejo de Harry) para ver si los mismos muggles detectaban la enfermedad y, en dicho caso, si eran capaces de darle algún medicamento para sanarla.
Ahora, cada uno estaba por su cuenta.
-Juro que no la soporto- refunfuñaba la pelirroja mirando a través de la ventana, a la rubia junto a su esposo Bill.
-Tranquila- le dijo el morocho mientras le alcanzaba un té.
-Yo te entiendo Ginny.
-¿Y tú por qué Hermione?- le preguntó Harry. Hermione lanzó una mirada a su novio quien no dejaba de mirar a Fleur- Pero que celosa. Él te ama.
-De todos modos- dijo Ginny- ¿Qué hace ella aquí? No es de la familia y, no la soporto.
-Lo mismo que Harry y yo, Ginny.
-No, no es lo mismo, ¿porque entonces no están con sus novias Fred y George?
-Porque ellos no quisieron desviar la atención de tu madre.
-Igual, ella no… Ella no tiene nada que hacer aquí.
-Ella es tu cuñada- soltó Ron, hasta entonces ajeno- Y tiene tanto derecho a estar aquí como Harry o Hermione.
-Oh, ¡¿Ahora la defiendes?!- soltó la castaña levantándose de la mesa.
-Pero…
-No, de acuerdo, ¡ve con tu cuñada, que con sólo mirarla te hace feliz!- dijo y se fue.
-¿Y ahora que dije?
-Eres un idiota Ron- Ginny se levantó siguiendo a su amiga, pero se detuvo en el marco de la puesta- ¿Vienes amor?
-Emm…- Miró a su amigo- ve tú- ella lo fulminó con la mirada y se fue- Creo que se enojó.
-Son todas iguales.
-Creo que mejor vamos a disculparnos.
-¡Harry! ¡Pero que pollerudo!
-¡Yo no soy…!
-Como se nota que nunca pelearon y hace poco que conviven.
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-No te enojes Herms, es una estupidez- le decía ella a la par que la alcanzaba.
-¿qué hablas si tú también te enojaste con Harry?
-No es verdad. Es muy diferente.
-¿Cómo?
-Yo le HICE creer que estaba enojada.
-¿Para que lo harías?
-¿Ron nunca te ha compensado una pelea?- le dijo con picardía. Hermione sonrió.
-Eres terrible.
-Si, lo sé. Voy a hacer que me suplique. Te sugiero que hagas lo mismo- le guiñó un ojo.
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La pelirroja se encargó de no hablarle al morocho, por el resto del día, y, por la noche, se encargó de estar en el cuarto, mucho antes de que él volviera. Miraba por la ventana hacia el horizonte ya oscuro. Harry entró y cerró la puerta tras de sí, suspirando y apoyándose en ella.
-Llegué…- se le acercó- ¿me extrañaste hermosa?- la abrazó por la espalda.
-No, en realidad no- se alejó con indiferencia.
-¿Qué sucede?
-Nada- destapó la cama y se acostó.
-¿Seguro?
-Si. Apaga la luz, ¿quieres?
-¿Tan temprano? Quería ver tu hermoso rostro varios minutos más- le dijo melosamente para levantarle el ánimo.
-Pues, tú haz lo que quieras, pero yo quiero dormir.
-Es una pena porque tenía ganas de hacerte unos masajes- dijo y apagó la luz- pero si estás cansada…
-Gracias por entender- le dijo con sarcasmo- buenas noches.
-Okay- aguardó unos segundos de pie- Gin…
-¿Qué quieres?
-Un lugar en la cama, estás ocupándolo todo.
-¿Si? ¡Uy! Lo siento.
-Descuida.
-No, lo siento, pero deberás dormir en el suelo.
-Pero, ¿qué?
-Adiós, tengo sueño- se tapó hasta el cuello.
-Bien- aguardó unos minutos- Pero bien sabrás que hoy nos toca sin una prenda- se sacó la remera y la destapó a ella- Así que lo haré cumplir- ella lo miró confundida. El morocho tomó los pantalones de la chica y jaló de ellos, sacándoselos.
-¡¿Qué haces?!
-Reclamando lo que me toca…
-Y eso es… ¿Mi pantalón?- le preguntó con ironía volviendo a taparse.
-No- la destapó y se acostó encima suyo- eso sería, mi lugar en la cama- miró sus labios, al igual que ella los de él- No voy a besarte- le advirtió él- Si estás enojada ¡bien por ti!
-¿Ah si?
-Exactamente.
-Entonces reaccionaré como alguien enojado- lo empujó, tirándolo de la cama. Se volvió a tapar y le dio la espalda.
-Vamos, no seas infantil- no contestó. Él se subió a la cama nuevamente y la abrazó por la espalda- Sé que no puedes enojarte conmigo.
-Te equivocas.
-¿Si?
-Si.
-Que pena que estés enojada- le susurró al oído- hoy tenía ganas de tocarte- acarició sus piernas desnudas- Y de besarte- besó su cuello- Tenía muchas ganas de besarte, ¿No querrás, por casualidad, perdonarme y… dejar que te bese?- la provocaba.
-Tú haz lo que quieras.
-¿En serio?- acarició su espalda por debajo de su pijama- Porque tengo ganas de muchas cosas- le desabrochó el corpiño y besó su cuello.
-¿Cómo que?- dijo ya sin poder seguir con la indiferencia.
-Como…-volvió a acariciar sus piernas- tentarte…
-Harry, ¿Qué…?- se dio vuelta y fue besada.
-Te amo- jugó con su lóbulo unos segundos.
-De acuerdo, ¡basta!- soltó y lo separó- Te perdono.
-¡Lo sabía!-le sonrió- Sabía que no podrías enojarte conmigo.
-Te amo.
-Y yo más- la besó y abrazó para luego quedarse dormido, al igual que ella.
