El torneo

A diferencia de la mayoría de las personas, Nathan no estaba particularmente entusiasmado con el próximo torneo. "Parece que organizamos un torneo incluso para la ocasión más leve, además Tío Jaime vencerá como siempre". Pensó para sí mismo mientras se preparaba para el evento.

A pesar de que el torneo no lo entusiasmaba mucho, Nathan honestamente los amaba, ver a los caballeros mas grandes del reino competir entre ellos era épico, además siempre podía regocijarse de la victoria de si tío.

Las justas eran mas visuales que fisicas, a Nathan le encantaban, después de todo no era solo una bestia que quería ver sangre y huesos rotos, rara vez había un peligro real y eran muy elegantes, los movimientos eran geniales para gusto del Rubio.

La única parte que encontró complicada fue el combate cuerpo a cuerpo. Fue entonces ahí era cuando había un 100% de posibilidades de sufrir una lesión mortal. Casi se sentía como una batalla real. El espectáculo por el cual los campesinos enloquecían, querían ver sangre y muerte, muy a menudo se cumplía su deseo.

Nathan se miró en un espejo, se había puesto su habitual atuendo Rojo y dorado como corresponde a un Lannister, también había un ciervo coronado bordado cuidadosamente con hilo de oro, para representar a la casa de su padre. Nunca le importó demasiado el ciervo, siempre parecía mezquino. "Primero soy un Lannister y luego un Baratheon", había pasado años en Roca Casterly y su apariencia era la de un Lannister.

Mientras se ataba la espada a la cintura, su mente se desvió hacia su tío Stannis. Nathan estaba decepcionado cuando se enteró de que el tío Stannis había navegado a Dragonstone poco después de que se fueran a Invernalia. El hombre parecía ser competente, además su partida en la oscuridad de la noche solo alentó la su curiosidad. "traición" su madre decía en privado, ella jamás había confiado en el hombre y ciertamente Nathan tampoco, así que reemplazó esos pensamientos por los de la nueva mano.

Nathan estaba seguro que Eddard Stark no había ido al burdel para fornicar, había ordenado a dos soldados Lannister que le siguieran a todas horas y había descubierto echos sospechosos. Nathan tenía solo 16 años, pero los años que pasó con su abuelo lo habían hecho madurar a temprana edad, Eddard se había reunido con Baelish y con una mujer pelirroja en el burdel. Él no tardó en atar los cabos, Lady Catelyn había entrado en cubierto a la capital por motivos desconocidos.

"que fastidio" pensó el chico.

—Nathan, es hora —Tyrek había dicho.

Tyrek era su pariente mas confidente luego de su tío Jaime y le acompañaba a todas horas. Finalmente él estaba listo para el torneo. El Torneo de la Mano fue de lejos el más grandioso en la memoria del Rubio. La ciudad estaba llena de actividad. Más caballeros y curiosos aparecieron en el que cualquier otro que hubiera sido celebrado, al menos durante el reinado de Robert.

Nathan subió las gradas y tomó asiento junto al lado derecho de su padre. Es una posición que ha ocupado desde que tenía 5 años. Nathan reconoció a los competidores que pasaban y se arrodillaban ante el rey Robert. Jory Cassel, Balon Swann, Beric Dondarrion, Barristan Selmy, Loras Tyrell, Yohn Royce y Jason Mallister. Sus tíos Renly Baratheon y Jaime Lannister también ingresaron ganándose la ovación del publico. Al igual que los otros seis miembros de Kingsgaurd y Sandor Clegane.

Finalmente, allí estaba él, montado en un enorme semental, que medía casi ocho pies de alto, era el hermano mayor de Sandor. La temida montaña, De todos los hombres de todo Poniente. No había nadie a quien Nathan despreciara o detestara más que a Gregor Clegane. Un monstruo entre los hombres. Era tan vil, que el rubio estaba seguro de que incluso el mismo infierno lo escupiría. Nathan entendía la crueldad de la guerra, pero asesinar y violar a Elia Martell junto a sus hijos era despreciable.

Apartándose de sus lugares, Nathan dirigió su atención al lugar donde estaban sentados los Stark. Robert se había asegurado de que Ned y su familia recibieran los mejores asientos, en la parte inferior de las gradas. Pronto, sus ojos se volvieron hacia Sansa. Nathan estaba aliviado de que estuviera de buen humor hoy. La expresión de su rostro dejaba perfectamente en claro lo emocionada que estaba sobre los próximos eventos.

Ella sin duda era una chica que aún creía en los cuentos acerca de caballeros con brillantes armaduras que salvaban princesas en peligro.

Nathan entonces se giró hacia el asiento de su madre, ella parecía solo estar ahí solo por obligación, sus ojos y facciones del rostro no expresaban más que desdén y fastidio. Luego estaba su hermana menor, Myrcella, tan hermosa y elegante como siempre mirando curiosa a los diferentes Caballero, eso caló en el corazón del Rubio, no quería que su hermanita prestará atención a esos burdos hombres. Tommen parecía encantado por los eventos, aunque no parecía comprender muy bien la situación, mientras que su padre parecía haber despertado sin ganas y con resaca.

"como siempre"

El rey Robert dio la señal y comenzó la competencia. Las justas duraron todo el día. Lothor Brune derrotó a Jory Cassel, Jaime Lannister derrotó a Barristan Selmy, Sandor Clegane derrotó a Renly Baratheon, y así sucesivamente, la victoria de su tío no fue ninguna sorpresa, su victoria se ganó el ánimo y los gritos de Nathan y toda la familia real a excepción de Robert.

Nada de particular importancia sucedió hasta que Gregor se enfrentó a Ser Hugh del Valle. Nathan lo había visto antes, el caballero recién nombrado había sido el escudero de Jon Arryn. Por lo que el Rubio sabía de él, Hugh era un bruto y pomposo idiota que todavía estaba demasiado verde para ser digno de ser llamado caballero. La armadura que llevaba puesta era conocida por la marca, pero Nathan no pudo evitar pensar. "¿Qué clase de idiota hizo ese casco?" El diseño fue más adecuado para un soldado de infantería. Nathan no dudaba de que el idiota perdería ante un monstruo como la montaña, incluso las justas con él eran mortales.

Sus miedos demostraron ser ciertos cuando, en el segundo pase, la montaña clavó su lanza en ese punto vulnerable, el cuello. Ser Hugh prácticamente voló de su caballo y cayó al suelo. Le tomó al pobre hombre unos minutos antes de morir miserablemente, todo el tiempo tosiendo sangre, una muerte humillante y sucia.

Nathan entonces miró a la montaña con ojos ardientes. "Demonio miserable, cuando sea rey sin duda morirás" pensó. "Tu lo hiciste a proposito maldito" Por alguna razón el Rubio estaba seguro de que Gregor quería matar al joven caballero por puro placer. Le inquietaba enormemente que, por horripilantes que fueran sus crímenes, Gregor nunca había sufrido ni un poco por sus crímenes. Entendía que el abuelo jamás lo castigará, pero la inacción de Robert era incomprensible.

A medida que la luz del sol se escondía para después desaparecer, el torneo terminó. Ahora había llegado el momento de que comenzara la gran fiesta.

Originalmente estaba programado qie Nathan se sentará al lado de su madre y sus hermanos, pero debido a que quería indagar mas sobre la nueva mano, se sentó al lado de Sansa y Eddard. Su madre le había lanzado una mirada fulminante pero el la ignoró.

Nathan estaba tan entusiasmado con la fiesta como con el torneo. Había comida, demasiada comida. Su padre ha sido anfitrión de tantas fiestas, que fue un milagro que él mismo no engordara. Comió solo lo que deseaba, nada más, el Vino era su única debilidad.

—Lady Sansa —, dijo tendiéndole la mano. —¿Te importaría bailar?

Sansa lo miró y asintió. Sus mejillas se sonrojaron y una sonrisa se extendió por su rostro.

"bien ahora me dirás todo lo que sepas de tu madre"

Cuando los dos habían iniciado su baile, recibió una mirada a un mas penetrante de su madre, pero de nuevo la ignoró.

—Dime Lady Sansa, ¿como esta tu madre? —preguntó con una voz seductora, haciendo que la chica se sonrojará aún más.

—¿Mi madre Mi Lord? —preguntó.

Nathan asintió con la cabeza y la pelirroja contestó.

—Ella sigue en el Norte, no se nada de ella —aseguró.

Nathan buscó cualquier señal de mentira, pero no encontró ninguna.

"así que solo habló con si esposo" pensó.

La conversación rápidamente se desvió. Después de unos momentos de silencio, Sansa habló.

—Me doy cuenta de que nunca tuve la oportunidad de agradecerte —.

—¿De que mi Lady? —.

—Apesar de que mi hermana Arya fue una tonta imprudente e irrespetuosa, no fuiste cruel con ella —.

Instintivamente, el Rubio tomó ambas manos entre las suyas.

—Solo estaba haciendo lo que creía correcto mi señora, tu hermana solo fue imprudente. Alguien tenía que hablar por ella —.

Charlaron sobre otras cosas, sus vidas en Invernalia, Desembarco Del Rey y Roca Casterly, sus familias e incluso bromas. Nathan sintió que podía hablar con ella para siempre. La facilidad de hacerlo fue tranquilizante, la misma sensación que sentía al hablar con Myrcella y Tyrek.

De repente, Sansa se adelantó y presionó sus labios contra los suyos. Los ojos de Nathan se abrieron con sorpresa. Antes de que él lo supiera, la estaba devolviendo el beso, no por placer sino por deber, el creía que a Sansa le había dado la impresión equivocada y además estaban prometidos, rechazarla sería desagradable y estúpido. Simplemente no dijo nada y se dejó llevar.

Después de unos minutos, terminó el baile y ambos volvieron a sus asientos. Su diversión terminó cuando escuchó un grito conocido y todos en el lugar se callaron.

—¡Mujer, Respeta a tu rey, no vuelvas a decirme que dejé de tomar! —.

Entonces Nathan miró algo que lo había echo enfurecer como nunca. Un notablemente borracho Robert estaba parado frente a su madre, que tenía la cara de lado y su cachete totalmente rojo, la había golpeado. Todos en el área estaban sorprendidos por el arrebató del rey, Tommen lloraba mientras Myrcella lo consolaba, nadie trató de detenerlo.

Cuando el rey parecía dispuesto a volver a hacerlo, Nathan rápidamente y sin mirar a Lady Sansa, se fue corriendo hacia su madre. El chico se colocó delante de ella desafiando a Robert.

—Padre, deberías irte a la cama —aseveró con calma, aunque sus ojos expresaban desprecio e ira.

Robert pareció enfadarse aún más y lanzó su gordo brazo contra el chico, su agilidad evitó el golpe y causó que el rey cayera de frente.

—Tu maldito mocoso, ¡como te atreves! —.

Robert entonces se levantó, con la cara roja de la ira, su madre instintivamente le abrazo y Eddard Stark entró en escena.

—¡Es suficiente Robert! —gritó.

Robert entonces miró a su alrededor, pareció darse cuenta de la situación y asintió derrotado. De inmediato Ser Barristan Selmy se acercó a él para llevarlo a sus aposentos. El rey se marchó apenas pudiendo caminar y mantener el equilibrio, la fiesta se había arruinado. Nathan jamás había visto a su padre de esa manera.

"¿que habrá causado su arrebató?" pensó.