Capitulo 10. El fin del curso.

- ¡Mierda! ¡Historia de la Magia el ultimo día! ¡Que forma de amargarnos! -exclamó furioso David mirando el horario de exámenes.

El primer examen teórico era el de Transformaciones. Todas las caras, a la salida del mismo, eran parecidas. Todos pensaban que había sido horroroso. La única que salía contenta, era como no, Hermione.

- Pues a mi no me ha parecido tan difícil. En la pregunta veintitrés no nos han preguntado todas las variaciones del conjuro transmutador y en la...

- ¡Hermione! ¡Cállate! -dijo Seamus cabreado mientras intentaba olvidarse del examen.

Hubo una gran diferencia a la salida del teórico de Encantamientos. Ron tuvo que aguantar múltiples bromas debido a que había entrado la teoría del hechizo levitatorio.

- Pues Ron, prepárate que seguro que entra también en practica. -dijo Harry riéndose del pelirrojo.

El resto de exámenes pasaron como un rayo. Jess salió especialmente contenta del examen de Pociones, mientras David presumía ligeramente de que había conseguido hacer bailar a su piña. Su orgullo fue pinchado cuando Hermione le recordó que la piña tenia que bailar claque y no un vals.

Tras salir del examen de Historia de la Magia, salieron al lago y se tumbaron todos en la hierba, disfrutando de la semana libre que tendrían antes de saber los resultados. Hermione quiso repasar los exámenes pero fue detenida por Jess y Ron que la empaparon haciendo levitar agua del lago con sus varitas. Al ver esto, los gemelos Weasley y Lee dejaron de pinchar al calamar gigante y se acercaron a felicitar a ambos. Percy se apiado de Hermione y la seco con un hechizo.

Harry se tocaba mucho la cicatriz de la frente.

- ¿Que te pasa Harry? -pregunto Jess.

- Me duele la cabeza. -mintió descaradamente el moreno.

- Tranquilo. Se te ira ahora que has acabado los exámenes. A mi me ha estado pasando lo mismo. -afirmo con seguridad la chica. Harry se había quedado pensando cuando de repente dijo.

- Me voy a ver a Hagrid, ¿quien se viene?.

- Te acompaño. -dijeron Ron y Hermione.

- Yo paso. Estoy muy cómodo en el césped, ya iré mas tarde. -respondió David.- Y creo que Jess tampoco va. Fijaos se ha quedado dormida. -continuo bajando el volumen de voz.

- De acuerdo, nos vemos para la cena. -susurro Hermione a David para no despertar a Jess. David se limito a hacer un gesto de afirmación con la cabeza.

Se quedo mirando al lago y pensando en que esta era la noche en la cual el trio dorado bajaría a evitar que la Piedra Filosofal cayera en manos de Quirrell. Lo tenia todo planeado asi que se limito a relajarse tumbado en la hierba mientras veía pasar las nubes por el cielo, hablaba con diferentes compañeros que pasaban por ahí y pensaba en el "interruptor". Al cabo de unos minutos, Jess despertó y pregunto por los demás. David le conto lo que había pasado y Jess decidió que se subía a la sala común para poder dormir un rato mas antes de la cena.

- David, despiértame para cenar si no lo he hecho yo antes. - pidió Jess.

- Jess, no puedo subir a tu dormitorio. -le recordó el chico.

- Pues dormiré en tu cama. -dijo riéndose descaradamente mientras iba en dirección al castillo.

David giro la cabeza en señal de resignación y vio como el trio dorado se acercaba al castillo. Se levanto y entro en el antes que ellos. Entro en la sala común y se sentó en un sillón a esperarlos. Estaba solo, el resto de alumnos estaban fuera en los jardines disfrutando de las primeras horas de libertad tras los exámenes. Hermione bajo por las escaleras y salió en dirección al retrato de la Señora Gorda. Ni se fijo en que David estaba allí.

- ¡No puedes! -dijo Hermione-. ¿Después de todo lo que han dicho Snape y McGonagall? ¡Te van a expulsar!

-¿Y qué? -gritó Harry-. ¿No comprendéis? ¡Si Snape consigue la Piedra, es la vuelta de Voldemort! ¿No habéis oído como eran las cosas cuando el trataba de apoderarse de todo? ¡Ya no habrá ningún colegio para que nos expulsen! ¡Lo destruirá o lo convertirá en un colegio para las Artes Oscuras! ¿No os dais cuenta de que perder puntos ya no importa? ¿Creéis que el dejará que vosotros y vuestras familias estéis tranquilos, si Gryffindor gana la copa de la casa? Si me atrapan antes de que consiga la Piedra, bueno, tendré que volver con los Dursley y esperar a que Voldemort me encuentre allí. Será solo morir un poquito más tarde de lo que debería haber muerto, porque nunca me pasaré al lado tenebroso. Voy a entrar por esa trampilla, esta noche, y nada de lo que digáis me detendrá. Voldemort mató a mis padres, ¿lo recordáis?

David aprovecho la discusión entre los tres para desaparecer de allí y subir a su habitación. Se acerco a su cama y despertó a Jess, que dormía boca arriba.

- Jess... Jess... -la chica abrió los ojos lentamente.- Venga dormilona, que ya es la hora de la cena.

- Si que tenia sueño, he caído en cuanto he llegado a la cama. -dijo la chica mientras se incorporaba apoyándose en el hombro de David.

Bajaron al Gran Comedor donde se notaba un ambiente puramente festivo. Todas las mesas bullían con conversaciones intrascendentes y con algún pitido ocasional cuando alguien intentaba hablar de los exámenes. David y Jess se sentaron en un hueco entre Neville y unos chicos de cuarto. Jess empezó a servirse pasta a una velocidad bestial.

- Si que tiene hambre... -comento Lavender Brown.

- Y sueño. -continuo David.- Se ha quedado dormida en mi cama toda la tarde. - Jess le lanzo un trozo de miga por respuesta.

- ¿Queda algo interesante hasta el final de curso? -pregunto Neville.

- ¡Jo, Nev!. ¿En que mundo vives? -dijo tras tragar un trozo de empanada Seamus.- Este viernes es el ultimo partido de quidditch, Gryffindor contra Ravenclaw. Si ganamos por mas de setenta puntos, la copa de Quidditch es nuestra. Para la Copa de las Casas necesitaríamos un milagro.

- ¿Que tipo de milagro? -pregunto Dean.

- Que ganemos a Ravenclaw por unos trescientos puntos. -respondió Angelina Johnson mientras cogía la tarta de melaza.

- Entonces es un milagro tamaño Hagrid. - dijo bromeando Lee Jordan.

- Si lo hacemos, creo que seria necesario robar media cocina para la fiesta. -apunto George a su hermano.

- Me lo apunto. -dijo Fred mientras lo escribía con letras doradas en el aire.

El ambiente se amargo notablemente cuando entraron Harry, Ron y Hermione en el Gran Comedor. La mayoría de los Gryffindor dejaron de hablar y cenaron a toda velocidad para volver a la sala común lo mas rápidamente posible. No parecía que ninguno de los tres se hubieran dado cuenta del hecho. Estaban extrañamente callados y concentrados. Comieron deprisa y también regresaron a la sala común. Los últimos en salir fueron David, Jess y los gemelos Weasley.

La sala común estaba extrañamente llena. Todos hablaban sobre las vacaciones, los exámenes o el partido de quidditch. Fred y George gastaron sus últimos petardos del Doctor Filibuster haciendo que la sala brillara como un arcoíris durante mas de media hora. Hasta Percy se animó y le echó una partida de ajedrez mágico a Jess, perdiendo estrepitosamente. La verdad es que no estaba jugando mal pero cada vez que se despistaba de la partida, los gemelos le cambiaban las piezas de lugar, le transformaban los alfiles en peones o los cambiaban de color dándole fichas extras a la chica.

David también tuvo su momento de gloria cuando Neville, haciendo alarde de una mala leche desconocida, pidió a voz en grito que David se transformara. Hubo una gran ovación cuando el pelo de metamorfomago tomo los colores de Gryffindor.

Poco a poco, la sala se fue vaciando y todos se fueron a acostar.

- Será mejor que vayas a buscar la capa - murmuró Ron, mientras Lee Jordan finalmente se iba, bostezando y desperezándose. Harry corrió por las escaleras hasta su dormitorio oscuro. Sacó la capa y entonces su mirada se fijó en la flauta que Hagrid le había regalado para Navidad. La guardó para utilizarla con Fluffy. Regresó a la sala común.

- Es mejor que nos pongamos la capa aquí y nos aseguremos de que nos cubra a los tres... si Filch descubre a uno de nuestros pies andando solo por ahí...

- ¿Qué vais a hacer? -dijo una voz desde un rincón. Neville apareció detrás de un sillón, aferrado al sapo Trevor, que parecía haber intentado otro viaje a la libertad.

- Nada, Neville, nada - dijo Harry, escondiendo la capa detrás de la espalda. Neville observó sus caras de culpabilidad.

- Vais a salir de nuevo -dijo mirando a Ron.

- No, no, no -aseguró Hermione-. No, no haremos nada. ¿Por qué no te vas a la cama, Neville?. Harry miró al reloj de pie que había al lado de la puerta. No podían perder más tiempo, Snape ya debía de estar haciendo dormir a Fluffy.

- No podéis iros -insistió Neville-. Os volverán a atrapar. Gryffindor tendrá más problemas.

-Tú no lo entiendes -dijo Harry-. Esto es importante. Pero era evidente que Neville haría algo desesperado. - No dejaré que lo hagáis - dijo, corriendo a ponerse frente al agujero del retrato-. ¡Voy... voy a pelear con vosotros!.

- ¡Neville! - estalló Ron-. ¡Apártate de ese agujero y no seas idiota!

- ¡No me llames idiota! -dijo Neville-. ¡No me parece bien que sigáis faltando a las reglas! ¡Y tú fuiste el que me dijo que hiciera frente a la gente!

- Sí, pero no a nosotros - dijo irritado Ron.- Neville, no sabes lo que estas haciendo. Dio un paso hacia Neville y el chico dejó caer al sapo Trevor, que desapareció de la vista.

-¡Ven entonces, intenta pegarme! - dijo Neville, levantando los puños—. ¡Estoy listo! Harry se volvió hacia Hermione.

- Haz algo - dijo desesperado. Hermione dio un paso adelante.

- Neville, siento mucho esto. -dijo Hermione mientras levantaba la varita.

- ¡Petrificus totalus! –gritó alguien con voz clara desde las sombras de la escalera de los dormitorios de los chicos. El hechizo paso entre Ron y Harry y golpeo a Neville en la cintura. Los brazos de Neville se pegaron a su cuerpo. Sus piernas se juntaron. Todo el cuerpo se le puso rígido y cayó bocarriba, de la misma forma que un tronco cuando es cortado.

David salió de las sombras guardando la varita en la funda que tenia en la cintura. Se acerco a ellos.

- ¿Has sido tu? -pregunto Ron.

- Si, he sido yo. -dijo tranquilamente David.

- ¿Por que lo has hecho? -pregunto Hermione aun blandiendo la varita.

- Hermione, baja la varita. No voy a intentar deteneros. No se concretamente adonde vais, pero si tiene que ver con lo que le oído esta tarde a Harry, es mas importante que cualquier perdida de puntos para Gryffindor. -dijo mientras se sentaba en un sillón.

- ¿Que has escuchado? -pregunto Harry nervioso.

- Oh, nada en particular. -dijo sonriendo.- Solo que Snape quiere robar la Piedra Filosofal para Voldemort y que si este la consigue... -se paso la mano por el cuello en un gesto claro de decapitación.

- ¿Sabias lo de la piedra? -pregunto Ron.

- Claro que lo sabia. Incluso en el mundo muggle, Flamel y la piedra son famosos. -Harry se llevo la mano a la cabeza.

- Además, fuiste tu quien leíste lo de Flamel en el cromo de Dumbledore.

- ¿Que tiene que ver? -pregunto David haciéndose el sorprendido.

- Fue la forma que descubrimos a Flamel. -reconoció Ron.

- ¡Recuerdo que tenemos que irnos! -exclamo Hermione desquiciada.

- Iros, yo me encargo de Neville. -exclamo David.

- Gracias David. -dijeron los tres mientras se cubrían con la capa invisible y salían de la sala común.

Se acerco a Neville. Estaba petrificado. Solo se le movían los ojos, aunque ahora estaban fijos en David intentando transmitirle un cierto sentimiento de culpabilidad. No funciono.

- ¡Finite! -dijo señalando al chico. Las extremidades se separaron y la cara de Neville recupero su color rosado normal.

David se abalanzo sobre el y le tapo la boca antes de que pudiera emitir cualquier sonido. Le llevo hasta los sillones y se sentaron uno en frente de otro. Neville quiso hablar pero David le interrumpió con un gesto de la mano.

- Escúchame Neville. No me ha gustado hacerte esto, no te confundas. -dijo suspirando.- Pero era necesario. Harry, Ron y Hermione no podían perder tiempo.

- ¿Tiempo?. ¿Para que?. ¿Que pasa?. -pregunto al ver la cara de preocupación del metamorfomago. David se quedo un momento pensando, Neville se merecía saber algo al menos. La forma de enfrentarse al trio dorado era una gran muestra de valentía.

- Bien Neville, te contare lo que se. Harry, Ron y Hermione han salido esta noche porque saben que Snape quiere robar la Piedra Filosofal para dársela a Voldemort. Con el Elixir de la Vida podría recuperar su cuerpo y bueno, ya te imaginas.

- ¿Por que no han avisado a Dumbledore o a McGonagall? - pregunto Neville cuando pudo recuperarse de la impresión.

- Parece ser que Dumbledore ha recibido una carta urgente del Ministerio de Magia para que fuera a Londres. No me parece que sea casualidad.

- Si, huele a trampa. -reconoció Neville.- ¿Y McGonagall?.

- Les he escuchado esta tarde a los tres hablando con ella. Por las caras que ponían no debe de haberles hecho caso.

- Pero, si es verdad. ¡Tenemos que ayudarles! -exclamo levantándose. David no hizo ningún movimiento. -¡¿Que haces?. ¡¿No me has oído?.

- Piensa Neville. ¿Como llegamos hasta el tercer piso sin que nos pille Filch, Peeves o alguno de los profesores?. Nosotros no tenemos una capa invisible como Harry. -dijo mientras se levantaba del sillón dirigiéndose hacia Neville. -Además, ¿tu sabes pasar al perro de tres cabezas?. Yo, por los menos no. Y antes de que preguntes, ellos si que lo saben. Si no, no hubieran ido. Ten en cuenta quienes son esos tres; Ron, que es un gran estratega; Hermione, que es la bruja mas inteligente de nuestra generación y Harry, que si venció a Vold... perdón Quien-tu-sabes -corrigió al ver el respingo que había dado Neville.- cuando aun manchaba los pañales, Snape será un aperitivo.

- Pero... -intento insistir Neville.- Nada, Neville.-dijo interrumpiéndole.- Solo podemos enviarles nuestra fuerza. Vayámonos a la cama.

Sin embargo, ninguno de los dos podía dormir debido a la intranquilidad. La mañana les encontró aun despiertos en la sala común. Ninguno había hablado en toda la noche. Al recibir los primeros rayos del sol del amanecer en la cara, ambos se levantaron a la vez y bajaron hacia los jardines. Por los pasillos se empezaban a escuchar los primeros rumores sobre lo que había pasado esta noche.

- ¿Has oído lo de Potter? -decían entre susurros dos alumnos de Hufflepuff.

- Se cuenta, que ayer por la noche entro por el pasillo prohibido del tercer piso persiguiendo a un par de mortifagos. -respondió uno.

- Yo he oído que iban Granger y Weasley con el y que seguían a Quirrell que ya había derrotado a otro mortifago mas. -comentó un Ravenclaw uniéndose a la conversación.

Tras una hora de paseo por el lago, ya mas despiertos, entraron en el Gran Comedor y se pusieron a desayunar con desgana. En la mesa de los profesores faltaban Dumbledore, McGonagall, Snape, Quirrell y Flitwick.

- Falta toda la plana mayor del profesorado. -comento Seamus.- ¿Vosotros sabéis algo?.

- Solo los rumores que se oyen por el colegio. -dijo David mientras le echaba una mirada de advertencia a Neville. Este la entendió perfectamente y también negó con la cabeza.

- Lo que es seguro es que Harry, Hermione y Ron tienen algo que ver. -dijo Dean con convicción.- No estaban en su cama cuando me he levantado y Jess me ha dicho que vio entrar a Hermione en el dormitorio de las chicas pero que luego salió de el. -la nombrada confirmo con la cabeza mientras leía El Profeta.

- ¿Por cierto donde estabais Neville y tu? -pregunto Jess.

- Parece que esta noche ninguno de los dos ha podido dormir y, al encontrarnos en la sala común, decidimos salir a dar un paseo por los jardines para hacer tiempo hasta que se levantara todo el mundo. -explico rápidamente Neville, haciendo gala de una imaginación que sorprendió a David.

En ese momento, Terry Boot, Hannah Abbott y Lavender Brown entraron corriendo al Gran Comedor y se abalanzaron hacia sus respectivas mesas.

- ¿Que pasa Lavender? -pregunto Parvati acercandose a ella con un vaso de agua que la chica bebio con ansia antes de poder responder.

- Terry, Hannah y yo bajabamos hacia el Gran Comedor cuando vimos como Dumbledore y McGonagall entraban en la enfermeria levitando a Harry en una camilla. -dijo recuperando el aliento.

- ¿Como estaba? -pregunto Jess con cara preocupada.

- No pudimos acercarnos mucho pero Harry no estaba despierto y por las caras de preocupación de Ron y Hermione ha debido de ser algo serio. -finalizo la chica.

- ¡Tenemos que ir a verlo! -exclamo Neville. Lavender negó con la cabeza.

- Lo intentamos antes de venir aquí pero tanto la señora Pomfrey como Dumbledore nos negaron la entrada. No creo que deje entrar a nadie hasta que Harry se despierte.

La noticia cayo como un jarro de agua fría sobre el colegio. Toda la alegría de la mesa de Gryffindor desapareció, aun mas cuando esa misma tarde perdieron frente a Ravenclaw en el partido de quidditch. Dos días después de que Harry entrara en la enfermeria, Fred y George entraron en la sala común de Gryffindor buscando a David, que era de los mas afectados junto a Neville.

- ¡Eh pequeño cambiante!. -dijo Fred cuando llego al sillón donde estaba sentado el chico.

- Dime Fred. -dijo lánguidamente.

- Alegra esa cara. -exclamo George.- Venga que necesitamos tu ayuda para obtener un regalo especial para cuando Harry despierte. -David levanto la vista y vio el brillo travieso en los ojos de los gemelos. Esto le animo un poco.

- Venga os ayudo. Total, no hay mucho que hacer. -reconoció David.

Salieron de la sala común y David siguió a los gemelos hasta el baño de chicos de la cuarta planta.

- ¿Que hacemos aquí? -pregunto David haciéndose el desconcertado. Sabia de sobra que venían a por un inodoro.

- Es que el regalo para Harry esta aquí. Fue una magnifica idea de nuestra querida madre, cuando nos amenazo en el anden del Expreso de Hogwarts con castigarnos seriamente si recibía una lechuza avisándonos de que habíamos montado algún follón.

- ¿Y que idea era? -pregunto con cara de interés fingida.

- Hacer estallar un inodoro. -dijo orgulloso Fred. Las carcajadas de los tres chicos resonaron en el baño.

- Magnífico. -reconoció David.

- Pero la verdad es que queremos un inodoro concreto y para eso necesitamos tu ayuda. Queremos el inodoro que seguro que atrancaste al principio de curso.

- ¡Ah!. Pues es el segundo empezando por la derecha. -dijo señalando con el dedo.

Los gemelos abrieron la puerta del inodoro y apuntaron con sus varitas hacia la base del inodoro.

- ¡Bombarda! -gritaron ambos a la vez. El hechizo impacto en las baldosas del suelo haciendo que el inodoro saliera despedido por los aires junto a trozos de baldosas.

El inodoro no llego a caer ya que Fred lo mantuvo levitando en el aire antes de que se estrellara contra el suelo. Un chorro de agua a presión golpeo a George tirándolo al suelo quitándole la varita de las manos.

- ¡Glacio! -grito David apuntando a la cañería. Toda el agua se congelo haciendo que dejara de inundar el baño. George se levanto del suelo recuperando su varita.

- ¡Bien hecho! -dijo George poniéndole la mano encima empapándole la túnica. - Hermano, este muchacho nos va a dar muchas alegrías.

- Sin duda. Es un alumno avanzado. -reconoció alegre Fred mientras hacia caer lentamente el inodoro al suelo y se lo metía en el bolsillo tras reducirlo de tamaño.

David volvió a la sala común mientras los gemelos intentaban colar el inodoro entre los múltiples regalos que llegaban para Harry. Por lo menos la aventura sirvió para que el ambiente se relajara un poco cuando conto en la sala común para que habían venido los gemelos a buscarle.

Hermione y Ron aparecian intermitentemente por la sala común, pero no sabían mucho mas que ellos sobre el estado de Harry. Habían podido entrar unos minutos cada día pero el moreno seguía inconsciente. Lo que si que se había aclarado era lo que había sucedido realmente.

- ¡Vaya!. ¿Quien podría haber imaginado que Voldemort estaba escondido en el pescuezo de Quirrell? -dijo Jess provocando un escalofrío a toda la mesa de los leones.

- ¡No digas su nombre! -exclamo Ron que comía lentamente un poco de estofado. Jess iba a responderle cuando la llegada del correo la interrumpió. David miro como Aenea traía una carta para el. Era de su padre. El chico se extraño, ya que en menos de una semana iba a verlos.

Hola David. Voy al grano. Necesito una ayuda mágica rápidamente. En quince días va a ver una mega lotería. Los premios son cuantiosos, asi que necesito que me des alguna pista para elegir el numero adecuado. Busca en la escuela algo y respóndeme rápido.

Un abrazo, papa.

David no pudo mas que echarse a reir con la ocurrencia de su padre. Cuando vieron que se reía, todos le preguntaron que era lo que pasaba. David le paso la carta a Ron que la leyó con cara de no entender nada.

- ¿Que quiere decir esto? -le pregunto el pelirrojo.

- Que mi padre quiere que le busque algún numero mágico o algo asi para un sorteo de lotería muggle.

- ¿Y que dan?

- Dice que el premio económico es cuantioso. -dijo señalando la frase en la carta. Vio como a Ron se le entristecía el rostro al leer la frase. Ese gesto le dio una idea.

- Si quieres saber de números, pregúntale a Percy. Esta dando Aritmancia, que va de eso. -dijo Ron devolviéndole la carta. David le acerco una tostada a Aenea y esta se le subió al hombro ululando. Esta imagen provoco comentarios del estilo "¡Que monada!" en muchas de las chicas en las distintas mesas.

- Oye Percy, tu que estas dando Aritmancia. ¿Qué sabes de números mágicos?. - al escuchar esto Percy hincho el pecho ligeramente.

- Oh, si. El numero mas mágico es el siete, en eso no hay duda y luego el nueve también es muy usado ya que es tres veces tres y el tres se le considera el primer numero completo. -dijo como si estuviera dando una conferencia.- ¡Ah!. Y tampoco podemos olvidar el numero doce, presente en los legendarios Caballeros de la Mesa Redonda o en los doce usos de la sangre de dragón. Espero haberte sido de ayuda. -dijo extendiéndole la mano a David.

- Muchas gracias. -contesto estrechándola. Volvió a su sitio en la mesa. Hermione y Ron ya se habían ido a visitar a Harry. Le pidió prestada la pluma a Parvati y escribió la respuesta a su padre por la parte de atrás.

Hola papa. Tu ocurrencia ha provocado las risas en la mesa de Gryffindor. Bueno te contesto. He investigado un poco y puedo recomendarte que elijas un numero que contenga el siete, el nueve y el doce. Además te quería pedir un favor. Compra un boleto extra y llévatelo a la estación de King Cross el día que vengas a recogerme. ¡No se te olvide! ¡Es muy importante!.

Un abrazo, David.

P.D: Aprovecha para hacer crucigramas que vuelve el gafe.

Enrolló el pergamino y se lo ato a Aenea a la pata, que comía otra tostada del plato de Parvati mientras que esta la acariciaba la cabeza.

- Aenea, puedes ir a la lechuceria a descansar un rato si lo necesitas -la lechuza ululo indignada ante lo que consideraba un desprecio hacia sus capacidades. David se echo a reir al ver tal reacción.- Vale, ya que te sobran fuerzas, tienes que llevar esta carta a papa, ¿ok?. - Por toda respuesta, Aenea salió volando del Gran Comedor, aun con un trozo de tostada en el pico.

Cuando Harry entró al Gran Comedor durante la fiesta de fin de curso se produjo un súbito murmullo y todos comenzaron a hablar al mismo tiempo. Se deslizó en una silla, entre Ron y Hermione, en la mesa de Gryffindor, y trató de hacer caso omiso del hecho de que todos se ponían de pie para mirarlo.

Por suerte, Dumbledore llegó unos momentos después. Las conversaciones cesaron.

- ¡Otro año se va! - dijo alegremente Dumbledore—. Y voy a fastidiaros con la charla de un viejo, antes de que podáis empezar con los deliciosos manjares. ¡Qué año hemos tenido! Esperamos que vuestras cabezas estén un poquito más llenas que cuando llegasteis... Ahora tenéis todo el verano para dejarlas bonitas y vacías antes de que comience el próximo año... Bien, tengo entendido que hay que entregar la copa de la casa y los puntos ganados son: en cuarto lugar, Gryffindor, con trescientos dos puntos; en tercer lugar, Hufflepuff, con trescientos cincuenta y dos; Ravenclaw tiene cuatrocientos veintiséis, y Slytherin, cuatrocientos setenta y dos.

Una tormenta de vivas y aplausos estalló en la mesa de Slytherin. Harry pudo ver a Draco Malfoy golpeando la mesa con su copa. Era una visión repugnante.

- Sí, sí, bien hecho, Slytherin -dijo Dumbledore-. Sin embargo, los acontecimientos recientes deben ser tenidos en cuenta.

Todos se quedaron inmóviles. Las sonrisas de los Slytherin se apagaron un poco.

- Así que -dijo Dumbledore- tengo algunos puntos de ultima hora para agregar. Dejadme ver. Primero, para el señor Ronald Weasley... -Ron se puso tan colorado que parecía un rábano con insolación. - por ser el mejor jugador de ajedrez que Hogwarts haya visto en muchos años, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.

Las hurras de Gryffindor llegaron hasta el techo encantado, y las estrellas parecieron estremecerse. Se oyó que Percy le decía a los otros prefectos: «Es mi hermano, ¿sabéis? ¡Mi hermano menor! ¡Consiguió pasar en el juego de ajedrez gigante de McGonagall!».

- ¡Que te dije Neville!. Nuestro Ron es un gran estratega. -dijo David a Nev que a duras penas pudo oírlo.

Por fin se hizo el silencio otra vez.

—Segundo... a la señorita Hermione Granger... por el uso de la fría lógica al enfrentarse con el fuego, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.

Hermione enterró la cara entre los brazos mientras todo el mundo la felicitaba.

- ¡Probar a Hermione con lógica!. Hubiera sido mas complicado que les hubieran dejado el paso libre. -dijo Jess provocando algunas risas.

Los cambios en la tabla de puntuaciones pasaban ante ellos: Gryffindor estaba cien puntos más arriba.

—Tercero... al señor Harry Potter... —continuó Dumbledore. La sala estaba mortalmente silenciosa—... por todo su temple y sobresaliente valor, premio a la casa Gryffindor con sesenta puntos. El estruendo no tenia nombre.

- Hay muchos tipos de lógica - dijo sonriendo Dumbledore cuando consiguió apaciguar el alboroto.- Y una de ellas consiste en usarla para saber cuando hay que confiar en los amigos. Por ello, premio con diez puntos al señor David Manning.

La cara de David fue un poema cuando escucho esto. Era la primera vez en todo el curso que realmente se sorprendía.

El estrepito fue total. Los que pudieron sumar, además de gritar y aplaudir, se dieron cuenta de que Gryffindor tenia los mismos puntos que Slytherin, cuatrocientos setenta y dos. Si Dumbledore les hubiera dado un punto mas... Pero así no llegaban a ganar.

Dumbledore levantó el brazo. La sala fue recuperando la calma.

- Hay que tener un gran coraje para oponerse a nuestros enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos. Por lo tanto, premio con diez puntos al señor Neville Longbottom.

Alguien que hubiera estado en la puerta del Gran Comedor habría creído que se había producido una explosión, tan fuertes eran los gritos que salieron de la mesa de Gryffindor. Harry, Ron y Hermione se pusieron de pie y vitorearon a Neville, que, blanco de la impresión, desapareció́ bajo la gente que lo abrazaba. Harry y David, sin dejar de vitorear, dieron un codazo a Ron y Jess señalando a Malfoy, que no podía haber estado más atónito y horrorizado si le hubieran echado el maleficio de la Inmovilidad Total.

- Lo que significa -gritó Dumbledore sobre la salva de aplausos, porque Ravenclaw y Hufflepuff estaban celebrando la derrota de Slytherin-, que hay que hacer un cambio en la decoración.

Dio una palmada. En un instante, los adornos verdes se volvieron escarlata; los de plata, dorados, y la gran serpiente se desvaneció para dar paso al león de Gryffindor. Snape estrechaba la mano de la profesora McGonagall, con una horrible sonrisa forzada en su cara. Una noche cojonuda en palabras del metamorfomago.

Comentarios.

Al final van a ser once capítulos. Este capitulo me ha gustado mucho escribirlo. Siento si a alguien le ha decepcionado el no ver a David participando en las pruebas de la Piedra Filosofal. Tal y como el titulo dice, David es la sombra de Harry, alguien que usara sus conocimientos para ayudar al trio dorado de forma disimulada. Tened en cuenta que no debe levantar sospechas. Espero que os guste este capitulo.

Un bratzo, xotug.