Capítulo 10 – Out of Phase
El dolor de cabeza era insoportable. El latido de su corazón retumbaba con fuerza a una velocidad vertiginosa provocándole espasmos en el cuello. Tenía la visión borrosa y sudores fríos invadían su cuerpo. Apoyó la espalda contra la pared. Al zorro le faltaba la respiración.
- ¿Pero qué has hecho? ¿¡Qué has hecho!? –Le dijo ella desesperada, dándole golpes en el pecho mientras sus ojos se empañaban.
La apartó violentamente sin decir nada. Se miró las manos mientras las alzaba. Estaban llenas de sangre. Sangre caliente que bajaba lentamente en forma de pequeños regueros hacia sus muñecas, dejando su pelaje pegajoso y con un cierto olor metálico. Hiperventiló.
- No... Yo no sabía… Esto no… No es… ¿Qué…? ¿Qué he hecho? –El zorro no podía articular palabra. Se puso las manos en la cabeza sin importarle que estuvieran ensangrentadas.
- ¡La has cagado! ¡La has cagado, Nick! ¡Joder! –La angustia de ella era evidente. No podía dejar de caminar de un lado a otro mientras le señalaba de forma acusatoria.
- Pero… Pero si ha sido… –Hizo una breve pausa con la mirada totalmente ida hacia el infinito. Luego, la miró fijamente. –Ha sido tu culpa… ¡Ha sido tu culpa! ¡Desgraciada! ¡Te avisé! ¡Debíamos asegurarnos! ¡Hija de puta! ¡Te avisé! –se abalanzó sobre ella cegado de locura y la agarró por el cuello con fuerza, estrangulándola.
La chica intentó soltarse sin éxito agitándose y dándole patadas en el estómago. Agarró las manos del zorro mientras le miraba con el miedo forjado en sus ojos. Intentó quitarlas con todas sus fuerzas. Intentó hablarle, pero no pudo. No aguantó.
Todo lo que había alrededor se fundió a negro y Nick notó que se ahogaba, como si no hubiera aire a su alrededor. De repente, luz.
Se incorporó de golpe en el sofá. Una gota de sudor le bajaba por la frente. Jadeaba con la boca abierta de par en par. Había sido una pesadilla. Se frotó el pecho lentamente mientras cerraba los ojos.
Otra vez. Otra vez la misma pesadilla. Estoy harto. ¡Harto! ¿Nunca va a desaparecer? ¿Voy a tener que revivirlo hasta que me muera?
Se quedó sentado, en silencio. Los recuerdos bombardeaban su cerebro como si fuera una lavadora llena de dolor y angustia. Se tapó la cara con sus manos. Llevaba un par de meses sin soñar con eso pero tarde o temprano acababa repitiéndose.
El zorro miró al techo mientras respiraba lentamente. Intentó no hacer demasiado ruido. Se alegró de no haber gritado como le había pasado otras veces. Se fijó en el reloj que tenía en la estantería, eran las once y media pasadas. Estaba a punto de ser mediodía.
Miró a su lado y pudo ver como Gabriel seguía durmiendo, de costado. Tenía la boca abierta y un reguero de saliva unía su boca a la almohada. Nick se fijó en la puerta de su habitación, seguía cerrada. Pensó que, con toda probabilidad, Claire seguiría durmiendo. Ver que estaba de nuevo en el mundo real le tranquilizó un poco.
Tras pasar unos instantes en silencio se levantó del sofá sin hacer ruido y notó el suelo fresco bajo sus pies. Se dirigió al aseo y, al entrar, se quedó mirándose en el espejo. Tenía los ojos rojizos, acompañados por una cara de angustia y fatiga que no se podía disimular. Se lavó la cara durante un buen rato con suavidad, intentando tranquilizarse por completo. El sonido del agua corriendo por el desagüe le relajó.
Por un instante pensó en ir a la cocina corriendo y beber un buen trago de whisky. Pero lo descartó enseguida mientras negaba con la cabeza. Sabía que esa no era la solución, por muy tentadora que pareciera. Suspiró.
Se quitó la camiseta sudada, la dejó en el cesto de la ropa sucia, levantó la tapa del váter y orinó. Un escalofrío de gusto recorrió su espalda. Al terminar, tiró de la cadena y se lavó las manos.
Será mejor que espabilemos. Prepararé café y despertaré a Claire y Gabriel.
Al abrir la puerta del aseo Nick se sobresaltó y no pudo evitar alterarse un poco.
- ¡Coño! ¡Gabriel! Que susto me has dado. –dijo Nick viendo que el chico se había levantado y le miraba con los ojos aun entrecerrados por el sueño desde la puerta de entrada al baño. Le colgaban los brazos casi como si fuera un zombi.
- Mucho sueño. Mear. Quita. –la voz de Gabriel sonó casi de ultratumba y con un tono muy malhumorado. Nick se apartó y le dejó entrar. Sonrío.
Menudo despertar tiene el colega.
El zorro entró de nuevo en el salón y corrió las cortinas. Miró desde dentro al exterior. Era un día muy soleado y agradable, las calles estaban concurridas y el tráfico parecía fluido. Dejó el balcón abierto para que se ventilara la estancia. Al dirigirse a la cocina vio que Gabriel salía del baño bostezando y rascándose el pecho.
- Buenos días chaval. –Le dijo Nick en tono amable.
- No pueden ser buenos levantándome tan temprano un sábado. –Dijo el lobo quejándose. –Por cierto, menudo careto llevas Nick, ¿no has dormido bien?
El zorro tragó saliva de forma inconsciente y le respondió. –Mira quién fue a hablar. –Señaló varias partes de la cara del lobo mientras sonreía. –He dormido bien, más o menos. Demasiadas cosas en la cabeza. –Carraspeó un poco. –Tenemos mucho trabajo. Voy a hacer café. ¿Quieres?
- Sí por favor. Lo necesito. –dijo Gabriel sentándose en la mesa del comedor mientras se rascaba las mejillas y volvía a bostezar.
Nick entró en la cocina y llenó el depósito de la cafetera con agua. Estaba muy contento con su máquina de cápsulas puesto que el café salía rápido, bueno y caliente. ¿Qué más se podía pedir?
Viva la modernidad.
- ¿Lo quieres con leche Gabriel? –dijo Nick desde la cocina, elevando un poco la voz.
- Si, gracias. –Le replicó el muchacho.
Mientras se preparaba el desayuno, el zorro aprovechó para ponerse una camiseta cualquiera de la secadora. Una vez tuvo Nick listo el café del chico, cogió la azucarera, salió al salón y se lo ofreció. –Toma. Y aquí tienes la azucarera para que te pongas el azúcar que te apetezca. –El zorro le sonrío.
Gabriel se quedó bastante sorprendido ante esa amabilidad. Por costumbre nunca estaba de más en casas ajenas, solo el tiempo necesario. Que alguien le preparara el desayuno era una novedad agradable.
- Gracias Nick. –Le dijo el muchacho con una leve sonrisa.
- Voy a despertar a Claire. –Nick hizo una pausa mirando hacia su habitación. –Espero que haya podido dormir algo.
Gabriel tocaba suavemente por los lados su taza de café, como esperando que ya estuviera frío para poder bebérselo. –Hombre, no sé toda vuestra historia juntos. Pero vaya, anoche la vi bastante decaída en algunos momentos.
Nick se puso un poco serio. –Ahora luego te pondremos al día no te preocupes. Pero créeme, es normal que la vieras algo ausente. –Suspiró. –Ahora vengo.
- ¡Voy a poner la tele! –dijo el lobo en alto mientras Nick se dirigía a la puerta de su habitación.
El zorro golpeó suavemente con sus nudillos en la puerta y la abrió un poco, solo una pequeña rendija. Acercó su cara a la misma y habló desde fuera. –Claire, ¿estás despierta?
Pudo oír una especie de suaves quejidos desde el interior. Todo indicaba que la leona estaba en proceso de despertarse. Tal vez fuera por su voz o tal vez por el ruido que habían hecho él y Gabriel fuera.
- ¿Puedo pasar? –preguntó Nick con educación. Volvió a escuchar unos cuantos quejidos más y un pequeño bostezo.
- Sí, sí. Pasa Nick. –Claire contestó con una voz un poco más grave de lo habitual.
El zorro entró y pudo ver como la leona se había incorporado y tenía la espalda apoyada sobre el cabezal de la cama. Su pelo pelirrojo estaba bastante enmarañado y sus ojos apenas permanecían abiertos. Nick se sentó en un lateral de la cama sonriendo.
- ¿Has podido dormir algo Claire? –dijo el zorro con dulzura.
- Bueno… –La leona se rascó un poco la cabeza mientras bostezaba, tapándose la boca con la otra mano. –A ratos. No ha sido una noche de dormir a pierna suelta desde luego.
Nick sonrió ante aquel comentario mientras miraba al suelo. –Ya, no te preocupes. A mí me ha pasado lo mismo. –Volvió a mirarla de nuevo. –Mi cara me delata. –Claire esbozó una sonrisa mientras se fijaba en el rostro del zorro.
Tras eso, los dos se quedaron en silencio. A duras penas se podía oír de fondo la televisión que acababa de encender Gabriel. El zorro habló de nuevo –Pero vaya, que es normal. Estamos con algo delicado y ayer fue un día completito. Bastante es que hayamos podido descansar algo creo yo. –Dijo sonriendo para pasar a ponerse algo más serio. –Pero bueno, no quiero que te preocupes. Aunque no haya dormido bien, estoy a tope. Con mis casos siempre me esfuerzo al máximo. –El zorro miró a la chica mientras se levantaba de la cama y le guiñaba un ojo.
Claire le miró con esperanza en sus ojos y asintió. –Confío en ti Nick. –La leona dio una suave palmada. –Bueno, será mejor que me levante ya. No me gusta remolonear en la cama. Y menos si hay trabajo que hacer. –La leona se levantó y Nick se fijó en que llevaba puestos unos pantalones muy cortos de color blanco y una camiseta azul bastante holgada. El estampado de la misma era de un grupo pop que ya no existía. Se notaba que era la típica camiseta para dormir.
El zorro se dirigió de nuevo hacia la puerta. –Le he preparado un café a Gabriel y yo me voy a hacer uno, ¿te apetece?
La chica le sonrió mientras desconectaba su teléfono móvil de la corriente. –Ya te digo. Pónmelo solo y largo, por favor.
El zorro se quedó algo sorprendido. –Vaya, ¿solo y largo, eh? Te cuesta arrancar por las mañanas como a mí. –No pudo evitar reír un poco en alto y Claire hizo lo mismo.
- Ni te lo imaginas, Nick. Ni te lo imaginas. –Se rascó un poco las piernas. –Fijo que tengo muy mala cara. En cuanto duermo mal se me nota muchísimo.
- Que va mujer. ¡Cualquiera diría que has pasado mala noche! Si estás igual de guapa que ayer. –le dijo el zorro con convicción.
Aunque se lo había dicho sin segundas notó como ella se quedó sorprendida ante el comentario.
Vaya, no quería que sonara a ligoteo pero es que es verdad. Está muy guapa. En comparación a mi careto…
- Gracias Nick. Empezar la mañana con un piropo no está tan mal. –Le dijo la chica mientras colocaba su mochila sobre la cama. –Me cambio y salgo enseguida.
- Por supuesto, te esperamos fuera.
Nick se dirigió a la cocina y preparó el café tal y como se lo había pedido Claire. Decidió que se prepararía uno igual. Escuchó como la leona entraba al aseo.
El zorro cogió ambas tazas, se dirigió al salón y las dejó sobre la mesa. Se fijó en la tele. Estaba puesta una serie algo antigua que le encantaba. Se llamaba "Colegas" e iba sobre 6 amigos que vivían en dos apartamentos contiguos en el corazón de Zootrópolis, donde vivían miles de situaciones cotidianas que al final se solían torcer.
No ha habido ni habrá una sitcom tan buena como esta. Me encanta.
- Joder, que olor a café más fuerte. –Dijo Gabriel con cierto disgusto. –¿Es que os lo tomáis solo?
Nick sonrió mientras se acercaba a comprobar su móvil y le contestó sin mirarle. –Claro, es que los mayores nos tomamos el café solo, no con leche como los nenes.
- Ja, ja. Qué gracioso míster arrugas. –Dijo Gabriel con burla. Nick se rió un poco.
Vale, no tengo ningún mensaje ni nada. Después llamaré a Maxwell para contarle mis avances. Aunque no tenga nada "sólido" fijo que lo agradece.
Volvió a dejar el teléfono sobre la estantería y en ese mismo instante apareció Claire. Se había vestido de forma parecida a la de la noche anterior pero había sustituido su camiseta amarilla por una de color blanco y negro.
- Buenos días chicos. –Dijo ella con un tono agradable.
- Buenos días Claire. ¿Has podido dormir algo? ¿O los ronquidos de Nick te lo han impedido? –dijo Gabriel de forma irónica. La chica se rió un poco ante aquella pregunta.
- ¡Oye! Que yo no ronco chaval. –Dijo Nick algo indignado mientras se sentaba de nuevo al lado del lobo y cogía su taza de café.
- ¡Vaya que no, abuelete! –Gabriel se acercó un poco hacia él y le tocó con su dedo índice la nariz. –Menudo trombón llevas ahí. –El chico le sacó la lengua.
- Que va, que va. –Claire interrumpió a ambos mientras se sentaba en la mesa, al lado de Nick. –No he oído nada. Y eso que he dormido de forma intermitente. Me despertaba, me dormía… Así que lo siento Gabriel, pero me parece que voy a creer a Nick. –La leona puso sus manos en su taza con semblante sonriente notando como el calor del café la reavivaba.
El zorro miró con ojos entrecerrados y sonrisa burlona hacia el chico. –Te has quedado solo en este inútil intento de difamación pequeño.
- ¡Bah! –espetó el lobo. Acto seguido dio un sorbo de su café sin añadir nada más. Nick y Claire se iban turnando la azucarera. –Bueno, pues contadme cosas, ¿no? Si voy a ayudarte me gustaría saber en qué me estoy metiendo.
Nick dio un sorbo largo a su café y suspiró.
Tanto él como Claire le fueron contando con detalle todo lo que había sucedido, además de cómo se habían conocido el día anterior.
Le contaron todo: La desaparición de Adam y de Cornelius, el allanamiento del estudio, el extraño libro de recetas, los misteriosos matones. También le hablaron sobre el encapuchado. Al lobo le pareció igual de extraño que a ellos.
Nick sabía que para conseguir ayuda valiosa era necesario que todos se sintieran parte de un todo. Nada de secretos. Al menos, nada de secretos en relación con el caso a resolver.
El lobo mostró un semblante algo confuso y se quedó un rato en silencio. De repente, habló. –Joder. Menuda movida. –El chico miró hacia la leona con un gesto algo serio. –Menuda movida chunga, ¿no?
La chica no sabía si reír ante el lenguaje del lobo o compadecerse de sí misma. –Pues sí, es algo complicado la verdad. Ni te imaginas lo que sentí cuando vi el estudio patas arriba. Y ver que de repente sale alguien diciendo mi nombre, alguien que no conocía de nada.
Nick acarició suavemente el hombro de Claire. –Tú tranquila. Con la pista que conseguí anoche fijo que todo se resuelve pronto. Hoy solo tenemos que ir al sitio de la fiesta, comprobar el terreno y buscar a tu padre. Una vez le encontremos y veamos que está a salvo te prometo que sí que llamaremos a la policía para que les detengan y los encierren. –El zorro dejó de acariciarla. Ella le miró agradecida.
Aunque me preocupa eso de que tengan "Jefa". Pero bueno, una vez esté claro que Cornelius no corre peligro es lo que toca hacer. Podrían ser una organización grande y ahí yo solo sí que no podría hacer mucho más…
- Te lo dije, ¿no? Solo tenemos que asegurarnos que no le hacen daño. O que no le hacen más daño del que ya le han hecho, vaya. No me gustó nada la pinta que tenían esos matones. –Nick cayó en algo. –Por cierto Gabriel, ¿si te enseñamos el aspecto de esos capullos podrías decirnos si te suenan?
El lobo se terminó su café de golpe y se limpió con su mano derecha los restos de sus labios. –Claro, a lo mejor les he visto antes. Conozco a mucha peña del mundillo nocturno.
- Claire, trae tu portátil y le mostraremos las grabaciones, por favor. –El zorro hizo una breve pausa. –No es necesario que las veas de nuevo si no quieres.
La leona se levantó. –No, tranquilo. No te preocupes. Voy a por mí portátil. Dejé mi batería cargándose así que la colocaré y lo traigo.
Gabriel miró con curiosidad a Nick. –Oye, entiendo que no queráis involucrar a la policía si Cornelius está amenazado y todo eso, pero, ¿tú no eras colega de la coneja poli? Seguro que ella te podría echar un cable.
Nick sintió de nuevo una punzada en el estómago.
- Bueno ya, eso era antes. Ahora mismo no nos hablamos mucho. –Hizo una breve pausa. –Por no decir que no nos hablamos nada de nada. Es complicado.
Gabriel sonrió un poco mientras se ponía las manos detrás de la cabeza. –Ah, mal de amores, ¿Eh? ¿Te dejó por otro? ¿La dejaste por otra? –El lobo siguió hablando sin parar. –Siendo el primer policía zorro, seguro que tenías a todas loquitas. ¿Por qué lo dejaste? Recuerdo que en todas partes decían que tú y ella estabais juntitos. Ya sabes que las parejas interespecie venden mucho en las revistas y periódicos. Aunque a muchos no les parece bien que dos… –De repente Nick le miró fijamente y le cortó.
- Por favor, para. –El zorro no cambió ni un ápice de la seriedad de su rostro y siguió hablando. –Créeme, es más complicado que todo eso. Ni me gusta ni quiero hablar del tema.
- Vale, vale. –El lobo se quedó algo incómodo ante aquella contestación tan tajante. Le sorprendió ver a Nick tan sombrío. –Coneja fuera. Estamos solos. Ya no eres poli. Comprendido.
Claire apareció con su portátil bajo el brazo y se fijó en la extraña cara del lobo y del zorro. –¿Qué ha pasado?
- Nada, nada. Te estábamos esperando. Vamos a enseñarle eso. –Contestó con premura Nick.
- Vale. –Claire se sentó, colocó el portátil delante de ella y a su lado se sentaron Nick y Gabriel. Moviendo rápidamente los dedos la leona colocó en pantalla algunas de las grabaciones que habían obtenido ayer. Comenzaron mostrándole al enorme tigre con el parche en el ojo. Desde varios ángulos.
- Madre mía, es enorme. Está súper cachas. –Dijo Gabriel. –Pues la verdad, no me suena haberlo visto nunca.
- ¿Te suena de algo ese uniforme negro? ¿Recuerdas haber visto a alguien en esas fiestas VIP vestido así? –Le preguntó Nick.
El lobo dudó un instante. –No, la verdad es que no. Normalmente en esas fiestas hay bastante gente y es posible que si hubiera alguien así no coincidiera con el. Es que depende mucho del tipo de fiesta. A la última que fui, estaba casi todo a oscuras.
- ¿Y cómo veis por dónde vais? ¿O cómo sabes con quien hablar? –Preguntó con curiosidad Claire. Nick sonrió un poco.
Sí que es ingenua la pobre.
- Bueno Claire, esa es la idea. Además, no son fiestas pensadas para hablar precisamente. –Dijo Gabriel con una leve sonrisa. –Es el objetivo en esa situación. No ver a nadie. Buscas a la gente por el "tacto", ya sabes. –Hizo un gesto con sus manos como de agarrar algo.
Claire frunció un poco el entrecejo y pareció comprenderlo. –Ah, vale. O sea, ya, ya… Todos con todos ahí a lo loco, ¿no? –La chica se puso un poco colorada aunque sus compañeros no lo notaran.
- Exacto. Son fiestas temáticas. Por ejemplo, la primera a la que fui era de disfraces. El "dresscode" se suele especificar en las invitaciones. Si no pone nada, es que es fiesta libre.
- ¿"Dresscode"? –Claire preguntó algo perdida. Nick habló.
- El "dresscode" es como debe ir la gente vestida a una celebración o evento. En casos más formales suele ser de etiqueta, cocktail, etc. Aquí pues me imagino que serán todo tipo de perversiones.
Gabriel asintió. –Exacto. Y bueno, perversiones tampoco. Solo es gente pasándoselo bien. –El lobo sonrió.
- Entonces, por la invitación que conseguimos, ¿no hay que ir vestido de forma específica no? –Preguntó Nick en tono de duda.
- No, no ponía nada. Cada uno irá como le apetezca. Eso puede ser bueno y malo. –El lobo se rió un poco. –Más que nada porque algunos y algunas no son conscientes del ridículo que pueden llegar a hacer.
- Me sigue flipando que sepas tanto de ese mundillo siendo tan joven. ¿No te da miedo a veces? –Preguntó Claire con cara de intriga.
- El miedo es de los cobardes leona mía. Si te sabes manejar bien, se mueve mucha pasta y se ganan buenos favores en el mundillo. –Dijo Gabriel guiñándole un ojo. –Si te ganas la amistad de ese tipo de gente, tu vida se vuelve mucho más fácil, créeme.
Joder con el chaval. Eso de que las nuevas generaciones están más espabiladas no puede ser más cierto. Como dirían algunos "La culpa la tiene Internet". Pero bueno, no creo que haya muchos más como él.
- Supongo que por eso te quedaste algo sorprendido al ver que tenía una invitación, ¿no?
- Claro. –respondió Gabriel. –Me parecías un pelele cualquiera. Y más al ver que llevabas un libro de recetas encima. –El lobo rió. –Pero cuando vi que tenías eso, pues hombre, sé de buena tinta que los que van ahí no son gente cualquiera. Es gente con mucho poder. Y mucho dinero.
- Interesante. –Nick hizo una pausa. –Oye, antes de continuar hablando de las fiestas. Claire, muéstrale a los otros dos esbirros.
- Ah sí, pondré la grabación del aula. –La leona tecleó, cliqueó y enseguida aparecieron en pantalla el oso y el cerdo husmeando. La chica pausó en el momento exacto para que se le vieran bien las caras.
- A ese tío fue al que se le cayó la caja de cerillas. –Dijo Nick mientras señalaba al cerdo en la pantalla. –El otro es el compañero. –Señaló al oso.
Gabriel se acercó un poco a la pantalla y los observó. –Siento no poder ayudaros, pero no me suenan nada de nada. El uniforme no ayuda, yo diría que nunca lo he visto. Tampoco parecen ser del tipo de perfil que suele buscar mis servicios.
Claire pareció sentirse algo incómoda. Le seguía chocando bastante el hecho de que ese chico, siendo tan joven, se ganara la vida como se la ganaba. Nick notó la incomodidad en Claire y siguió indagando.
- Bueno, pero aunque no te suenen. Si el cerdo tenía esta invitación, ¿crees que es posible que estén esta noche allí?
Gabriel se reclinó sobre su asiento y se cruzó de brazos. –Es posible. Esas invitaciones no son fáciles de conseguir. Aunque la haya perdido si sabe el lugar puede que asista. Que tú la pillaras gracias a su descuido es casi un milagro. –El lobo hizo una pequeña pausa. –Yo creo que sí que es posible que vayan. Es un sitio grande, con recovecos. –El lobo miró primero a Nick y luego a Claire. –Es más que probable que tengan allí a tu padre, esa fábrica es de todo menos pequeña. Es el sitio ideal para que nadie sospeche. Alguien podría pensar que están haciendo un juego de rol o algo así.
Nick se rascó la barbilla, pensó que lo que decía el chico tenía mucho sentido.
Claro, si alguien les ve maltratar al pobre hombre puede que se piensen que es un juego y no se extrañarían lo más mínimo. Ni se interpondrían. Seguro que en ese tipo de fiestas nocturnas uno se puede encontrar de todo. Y más si es de forma secreta en las afueras.
- ¿Tienes idea de quien organiza las fiestas? Tiene que haber alguien que sea el que dictamine como funciona todo, ¿no? ¿El Club Green Mirror está involucrado?
Gabriel negó con la cabeza. –Para nada. Los clubs simplemente tienen cierto número de entradas o invitaciones que acaban dando a sus mejores clientes. Se las dan a los que saben que no les importa gastarse grandes cantidades de dinero en deseos. Pueden llegar a pagar un dineral por obtener una invitación. –El lobo se apoyó sobre la mesa mirando a sus compañeros.
- Sobre quien lo organiza, pues la verdad, no tengo ni idea. –Continúo Gabriel. –Yo oí hablar de esas fiestas gracias a un cliente. Me contrató y me pidió que le acompañara, nada más. Ahí fue cuando fui por primera vez a una de ellas, la que os he comentado de disfraces.
Nick miró a Claire y por un instante le pareció notar que la leona ardía en deseos de saber de qué iba disfrazado el muchacho aquella noche. El zorro sonrió un poco. –Tengo un amigo al que también le van mucho los disfraces.
Gabriel abrió los ojos sonriendo. –¿Ah, sí? ¿También ha ido a fiestas así?
En la mente del zorro apareció la imagen de Finn haciendo cosas indecentes con otras personas mientras iba vestido de elefantito. Negó rápidamente con la cabeza. –¿Eh? No, no. No creo la verdad. Los usa para investigar, como yo con mi traje chaqueta de ayer. Algo así.
Me va a costar quitarme esa imagen de Finn de la cabeza.
Gabriel retomó la palabra. –Ya veo. En fin, mirad. He visto a gente que va solo para tomar una copa y gozar de una mayor libertad. Pero también he visto gente que va a esas fiestas para desmadrarse del todo. Para poner los cuernos, para liarse con alguien más joven, con alguien más viejo… –Gabriel comenzó a enumerar usando sus dedos. –Drogas, juegos sexuales, mazmorras… –Nick le mostró la palma de su mano.
- Vale, vale. Lo pillamos. Sitios donde los ricos pueden pasárselo en grande sin temor a represalias dando igual si es legal o ilegal lo que hacen.
El lobo sonrió. –Muy bien resumido, sí señor. –El chico hizo una pausa y miró a Claire entrecerrando los ojos. –Y por cierto, iba de Caperucita Roja. –Nick se puso la mano derecha sobre la cara y la leona se ruborizó de nuevo.
–Vaya tela. ¿Tú de Caperucita Roja? Pero siendo un lobo… Madre mía. –La chica estaba algo escandalizada. –Yo no tenía ni idea de que este tipo de cosas pasaban en la ciudad.
El lobo suspiró levemente. –Ay hija mía, si tú supieras…
- Yo sabía que había fiestas privadas. Siempre las ha habido. Más de una vez me invitaron a alguna. –El zorro agachó la mirada levemente. –Eso sí, a este nivel y con tanto secretismo nunca. Pero bueno, vamos a centrarnos. –Dijo Nick mientras le pedía el portátil a Claire. –¿Me permites?
La leona se lo dio gustosamente y el zorro abrió el navegador. Buscó información sobre el complejo TriSteel.
- Así que es una fábrica de acero. Partes para coches, utensilios… Pues ya tiene que ser grande. –dijo Nick con un poco de sorpresa.
- Si, sin duda. Es un sitio muy grande. No lo he recorrido todo, pero vaya, que si quieren encerrar a alguien ahí sin que nadie se entere, lo pueden hacer.
- Una pregunta. –Nick miró directamente hacia Gabriel. –Para entrar, ¿basta con pasar sin más? ¿Te cachean por si acaso?
El chico subió una pierna a la silla, se sentó sobre ella y contestó. –Para entrar, basta con decir el código de la invitación. En este caso, Aurora. Si alguien llega y pide "pasar" o "que hay ahí" le despachan sin más. Suele haber seguratas en la entrada. Uno o dos, depende.
El lobo se incorporó de nuevo y miró un instante hacia el techo. –Sobre lo de cachearte… Me suena que no. Pero por las veces que he ido te digo que ahí nadie va armado. Bueno, a no ser que consideres armas a maletas llenas de consoladores de tamaños que van desde el oso hasta la comadreja.
Claire seguía alucinando con las cosas que contaba Gabriel. Nick no lo pudo evitar y se rió ante ese comentario.
- Bueno, ese tipo de cosas en malas manos son peligrosas. –Ahora era Gabriel el que reía gracias al comentario del zorro mientras Claire ponía cara de circunstancia. Nick siguió hablando. –Entonces, por tu experiencia. Si vamos los tres juntos, ¿crees que podremos explorar sin problema?
Gabriel asintió. –Sí. Además, si vamos como "trio" puede que alguien quiera unirse para hacer cosas con nosotros. Pero basta con decir que no necesitamos a nadie más. En este caso, cuantos más seamos, mejor excusa tendremos.
- Perfecto. –Dijo Nick mientras a Claire se la veía algo abrumada ante la situación.
- ¿Trío? Pero… ¿Trío? –Repitió la leona sin saber bien que decir. Gabriel se rió ante su inocencia.
- Tu tranquila Claire, no pasara nada. Estaremos allí los tres juntos. –Nick le puso la mano en el hombro. –Confía en mí.
La chica le miró y asintió de nuevo. Aunque fuera una locura lo que oía sabía que era algo con sentido. Si eso le iba a ayudar a encontrar a su padre, estaba preparada.
Vale, pues parece que están todas las cartas sobre la mesa. Es hora de trazar el plan.
- Bien, pues escuchadme. –Dijo Nick mientras se levantaba y miraba de frente al lobo y la leona. –Esta noche nos acercamos allí los tres. Como podemos ir vestidos de forma normal no hace falta que vayamos dando el cante. Aparcaremos cerca, lo suficiente para salir pitando si es necesario. Aunque espero que no sea necesario. –El zorro se rascó un poco la cabeza.
- Por si acaso nos pondremos tres audífonos de comunicación. –Nick abrió uno de los cajones del salón y sacó tres pequeños dispositivos. –Los llevaremos en la oreja por si nos separamos y tenemos que hablar los unos con los otros. Es muy pequeño y no hace falta hacer nada especial, solo hay que hablar y punto.
Gabriel comenzó a sonreír. –Madre mía, como si esto fuera una película de espías. –Rió en alto. –A quién se lo cuente no se lo cree.
Claire también parecía algo excitada. Tenía miedo pero a la vez se sentía con fuerzas para todo gracias a sus dos nuevos compañeros. Casi se atrevía a pensar ya en ellos como amigos.
- Nos iremos moviendo sin prisa pero sin pausa. Husmearemos un poco, evaluaremos la situación y ya veremos lo que haremos. No me gustan demasiado las armas la verdad. –Nick se rascó levemente su brazo derecho sintiéndose algo incómodo. –De todas formas, como no sabemos si nos cachearan, es mejor no llevar nada cantoso. Me llevaré mi táser de defensa atado al tobillo, por si las moscas. –El zorro se sentó de nuevo, esta vez dándole la vuelta a la silla y apoyándose sobre el respaldo.
- Quiero que os quede clara una cosa. No dejaré que os hagan daño. Si vemos que la situación se complica, salimos por patas y fin. Ya buscaremos una alternativa. –El zorro se quedó en silencio observando la cara de Claire y de Gabriel, notó sin ninguna duda que estaban preparados. El lobo sonreía y la leona tenía los ojos brillantes.
- Vale, sí. Sin riesgos. Me gusta. –Apuntó Claire.
- Bueno, yo solo os digo que puede que veáis cosas que os choquen mucho. Tratad de no llamar la atención. –Dijo Gabriel mientras cruzaba de nuevo los brazos. –Pensad que la gente que va allí va buscando precisamente eso, cosas "diferentes". No busca llevarse las manos a la cabeza y acusar. No lo olvidéis.
- No lo haremos, no te preocupes. –El zorro se acercó hasta su móvil. –Muy bien, pues voy a llamar al padre de Adam para comunicarle cómo va la cosa. Preparaos, saldremos en un rato.
Claire y Gabriel siguieron hablando de sus cosas mientras recogían la mesa y se preparaban para ir al complejo TriSteel. Para el lobo no era nada extraño ir a una fiesta un sábado por la noche pero la leona estaba especialmente nerviosa. Gabriel le aseguró que no pasaría nada siempre y cuando fueran todos unidos. Le confirmó una y otra vez que no habría peligro. Era curioso pero, a pesar de ser tan diferentes, los dos habían hecho buenas migas.
Nick buscó el número de Maxwell en el teléfono y le llamó. Una temblorosa voz le contestó casi al momento. –Señor Bennet, soy Nick. ¿Cómo se encuentra?
El panda le confesó que había pasado mala noche pero recibir la llamada de Nick tan pronto le hizo ponerse muy contento.
- Tengo noticias. Ayer me acerqué al estudio y parece que también ha desaparecido el profesor Cornelius. Ahora mismo estoy siguiendo una pista importante que puede llevarme a él. Si todo sale bien, puede que esta misma madrugada tenga noticias del paradero de Adam.
El panda no podía parar de llorar de alegría. Sabía que no le había encontrado todavía pero ya estaba tranquilo sabiendo que el zorro avanzaba en la investigación.
- Usted no se preocupe, tengo todo bajo control. –Sonrió Nick mientras oía al panda darle las gracias. –Espere noticias mías pronto. Tranquilícese y trate de descansar. Hasta luego.
El zorro colgó y dejó el móvil en la mesita del salón, justo encima del libro de recetas.
Bueno, pues parece que todo marcha bien. En principio no debería de haber problemas. Nunca es bueno afirmar que todo va a salir bien, pero creo que esta vez va a ser así.
Nick sonrió y se fijó en que Claire y Gabriel estaban listos. Gabriel se había quitado el pijama y llevaba de nuevo su ropa callejera. Claire simplemente se arregló un poco el pelo y había sacado su mochila al salón.
- Vaya, veo que estáis ya listos. Pues voy a vestirme y nos vamos. Así cotilleamos antes por la zona.
El zorro se metió en su habitación y decidió que llevaría un par de pantalones vaqueros negros y una camisa de color azul pálido con motivos en azul oscuro. Mejor llevar algo cómodo y sencillo. Se vistió rápidamente, se dio un vistazo rápido en el baño y salió con sus compañeros.
- Bien, que no se nos olvide nada. –El zorro cogió los audífonos y se los dio a Claire para que los guardara en su mochila. Al coger su móvil vio el libro de recetas y también se lo ofreció a la leona para que lo guardara. Mejor no dejarlo por ahí tirado, por si acaso. Estaría mejor con ellos. Finalmente, también se llevó su táser de autodefensa.
El zorro recordó que en el maletero tenía cinta adhesiva. Decidió que se lo ataría en el tobillo antes de entrar en la fábrica.
Por si las moscas me lo pondré de forma que me pueda deshacer fácil de él. Si veo que hay cacheos exhaustivos lo tiro por ahí antes de entrar y se acabó el problema.
- Bien, pues creo que estamos listos. –El zorro miró al lobo y a la leona. Sonrió a ambos. –Tenemos que encontrar al profesor Cornelius. Y a Adam.
Los tres salieron de casa y se dirigieron al coche. A pesar de estar en una situación delicada el ambiente era distendido. Comentaban, hablaban, reían... Estaban decididos a ser ganadores. Estaban preparados para cualquier cosa. O al menos, eso es lo que ellos creían.
