Dos mundos distintos
Disclaimer:
Vampire knight no me pertenece. Únicamente uso sus personajes y parte de historia para entretenimiento. Créditos respectivos a su autora.
Advertencia:
Este fic es un intento de personaje x lector, el nombre y la descripción dada a la protagonista es únicamente para su distinción, ya que no me agrada mucho el llamarla "T/N" o algo por el estilo. En esos momentos para gustos del lector, se puede agregar su nombre si así lo desea, en lugar de Lilika, que es como decidí llamar al personaje principal de esta trama.
Es un personaje x lector, pero se centra mucho más en Kaname, así que léanlo bajo su propio riesgo.
Puede haber algo de OCC.
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Capítulo 10
Revelando la verdad
"Y aquí te dan la última pieza…"
—Impo… imposible… ¡Tú estás muerto! — farfulló Hayashi.
Tu mente ahora volvía a la confusión. ¿Estabas viendo bien?
—Es hora de terminar con lo que dejamos atrás hace años, Masaru—. Tu padre se veía imponente, tal como lo recordabas, pero tenía reflejado el cansancio en todo su cuerpo; —Pagarás por lo que le hiciste a Melody y a Lilika.
No te había mirado en todo ese tiempo, su vista no se apartaba de quien estaba delante de ustedes.
—¡¿Cómo es posible?! — Hayashi estaba tan desesperado, como si hubiera visto un fantasma. Y no tenía la culpa.
—¡¿Padre…?! — tocaste su brazo, era él no había duda.
Te miró y dedicó una de sus cálidas sonrisas.
—Lo lamento, no pude llegar a tiempo, pero esto jamás se volverá a repetir, Lilika. Gracias por no rendirte y seguir viviendo.
—¿Qué les has hecho a mis hombres? Tú provocaste las explosiones, ¿cierto? —entonces el temblor que sentiste, y ese sonido, eran explosiones, eso lo explicaba bien; —¿Cómo has llegado aquí? ¿Cómo es que sigues vivo? ¡Responde!
—Supongo que te debo explicaciones, ¿no es así Lilika? — Dijo él ignorando a Hayashi —Entonces les contaré toda la verdad.
Asentiste automáticamente.
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*Londres, hace 20 años*
—Padre, no iré a Japón.
—No fue una petición, fue una orden, Ackley—. Sentado detrás del escritorio y con una mirada severa, el jefe de la organización, agregó: —eres el jefe de la división de cazadores de licántropos… y en un futuro serás el jefe de esta familia. Debes acatar todas las órdenes que te demos.
—Tengo 25 años, veinte de ellos dedicados exclusivamente a la organización, he acatado cada orden y cumplido toda misión, padre. Pero no veo necesidad de ir a ese país, todo ese asunto terminó, yo mismo lo acabé…
—Sólo irás a verificar que todo se encuentre en orden, míralo como un viaje turístico…
—Puedes mandar a cualquier otro.
—El jefe tiene que verificar.
—Cualquiera de los otros departamentos… el de vampiros, por ejemplo…
—Ellos no están completamente a nuestras órdenes, lo sabes. Y las órdenes que tienen de la asociación es no intervenir allá, y vigilar esta área de Europa.
—Padre…
—No hay cambios, ve ya. Tus hermanos cumplirán tu trabajo mientras estás fuera…
Sin decir palabras, y con una leve inclinación, Ackley salió de la oficina de la gran casa Granger.
Sabía lo que su padre estaba haciendo, le daba un poco de libertad antes de dejarlo a cargo de la familia. Si eso quería, le daría gusto.
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*Japón, hace 20 años*
—Melody, Margarette, Masaru… — la mujer frente a ellos sonreía cálidamente, —dentro de unas semanas, su padre volverá a dormir por otras décadas…
—¿Eso nos debe de importar? — Masaru, un niño de doce años, estaba impaciente por irse.
—Masaru, no le hables así a madre—. Melody le exhortó.
—Él nunca ha estado ahí para nosotros… ¿a eso se le puede llamar padre? — replicó.
—Sabes los motivos, — dijo Margarette.
—Es cierto, puede que no esté con nosotros, pero se preocupa por todos, de verdad que nos ama… — continuó su madre.
—¿De qué sirve? ¿Te conformas con ser su amante, madre?
—¡Masaru! — exclamaron Melody y Margarette al mismo tiempo.
—Me he dado cuenta hace tiempo, es increíble como toda la familia Hayashi aprueba esto…
—Sabes que es un sangrepura… ha vivido por mucho y ha pasado de todo… además tiene otras responsabilidades… — seguía su madre.
—¡No lo justifiques! El hecho de que Hayashi se haya aprovechado de eso para ganar más poder, no me importa… cuando sea el cabecilla de la familia, cambiaré las cosas, lo juro…
Sin decir más, salió del lugar. En el último año, se había vuelto un chico frío y rencoroso.
—Ya se le pasará, no se alteren por eso…
—Pero madre, es muy joven para guardar tanto rencor dentro de sí… — comenzó Margarette.
—Seguramente heredó el corazón de padre, porque nosotras lo heredamos de ti… — dijo Melody.
—Una vez que nosotras nos enamoramos, no podemos hacer nada por cambiar de parecer, ese es el corazón que heredamos de Hayashi… — su madre se acercó a ellas, y puso una mano sobre el hombro de Melody y una sobre Margarette; —ya tienen 18 años, lo pueden comprender, su unión matrimonial es necesaria…
—Sí, madre, — dijo Margarette; —Tatsuo-san y yo seremos muy felices, lo sabemos…
—Sobre eso, madre… — intervino Melody, —yo no quiero casarme con Shiki-san… lo sabes… no lo amo, déjame elegir, por favor.
—Pequeña… yo no lo puedo decidir, es mi padre quien toma las decisiones… pero si llegas a encontrar a alguien especial para ti, yo te apoyaré, y tu padre también, eso será suficiente para que no te obliguen a casarte…
—Sólo espero que no sea demasiado tarde para ese entonces… — decía Melody con un aire de tristeza.
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*Japón, unas semanas después*
—Es increíble que intentaras eso a plena luz del día, — decía el hombre mientras apuntaba con una pistola a otro, que temblaba de miedo en el suelo, —la asociación está haciendo un pésimo trabajo si no te ha detenido…
—Yo… sólo…
—Está prohibido atacar a los humanos, aunque estés en un lugar retirado… pero ese no es mi trabajo, se lo dejaré a ellos.
Dejó de apuntarle, mientras dos hombres se acercaban. Ni siquiera los miró, giró hacia un lado en busca de la niña que iba a ser atacada. No estaba.
—Cuiden mejor su zona—. Les dijo a los hombres y siguió su camino en busca de la pequeña.
Había una presencia vampírica cerca y tuvo un presentimiento, no supo diferenciar si era bueno o malo. Pero siguiendo sus instintos buscó esa presencia.
Dos cuadras más adelante, visualizó a la pequeña: ya no lloraba, hincada a su lado, una hermosa mujer, joven… vampiro.
Se acercó a toda prisa, no sabía que pasaba.
—No te preocupes. Tu madre debe de estar buscándote, me quedaré acompañándote hasta entonces—. Sonrió la mujer, la sonrisa más hermosa que había visto.
—Gracias one-san.
Las dos volvieron sus vistas hasta él, que ya se encontraba a unos pasos. La niña no pareció alarmarse con su presencia, como si no lo reconociera.
—Es un placer conocerlo, señor cazador—. Le dijo la mujer con esa sonrisa, que de pronto le inspiraba confianza. Ella se puso de pie.
—Ackley… Ackley Granger—. Y por una razón que no conocía, terminó diciéndole su verdadero nombre.
—Yo soy Hayashi Melody… un placer—. Extendió su mano, y él no dudó en tomarla y llevarla a sus labios mientras sus miradas seguían conectadas.
—El placer es mío.
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Melody lo había encontrado. Él era esa persona especial, aquel por quien lucharía contra su matrimonio arreglado. Tenía que ser él. Si no, ¿qué eran esos sentimientos en su interior?
—La niña… está perdida… — mencionó él sin saber qué decir.
—Lo está, estamos esperando que venga su madre por ella—. Respondió Melody, y lo miró significativamente, —Es bueno que no se haya encontrado con nadie peligroso mientras estaba sola, sería perturbador… y difícil de olvidar…
Ackley entendió sus palabras, al parecer ella había borrado esas imágenes espantosas de la mente de la niña.
—¿Quiere usted esperar con nosotras? — preguntó ella.
—Por supuesto.
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Se frecuentaron en esos días, sabían la identidad del otro, por lo que no se negaron a contarse sobre sus vidas. Y sin decir más confesaron su amor al otro.
Ackley no volvió a Europa en el siguiente par de meses. No supo exactamente como pasó, pero lo cierto es que la amaba y daría lo que fuera por ella… aunque eso pudiera causarles problemas. Bastantes problemas.
Melody no tardó en hablarle a su madre y hermana acerca de él.
Incluso lo llevó a almorzar a su casa. Ahí el cazador conoció a la madre de Melody, a Margarette y a Masaru. Pero Masaru estalló en ira por causa de Ackley.
—¡Es un cazador! ¡Un cazador! ¿Sabes lo que eso significa Melody?
—¡Cálmate, Masaru! — Melody estaba perdiendo la paciencia.
Ackley sólo observaba la escena sin decir una palabra, se esperaba algo como eso; por suerte, la hermana y la madre de Melody tomaron bastante bien su relación. Ahora, también le preocupaba el cómo lo tomarían los Granger. Eso sería un problema más serio.
—¡No puedes estar con un cazador! ¡Son nuestros enemigos!
—Él no es nuestro enemigo, ¡entiende por favor!
—No lo soy, — intervino por primera vez Ackley, —si te hace sentir más tranquilo, pertenezco a la división de licántropos, no vampiros… jamás en la vida le haría daño a Melody, y mucho menos le haría daño a su familia.
—¡Mentiroso!
—Además… yo abandonaré la organización pronto… no puedo seguir con ese trabajo.
—¿Lo dejarás de verdad, Granger-san? — preguntó Margarette mientras Melody quedaba muda ante su confirmación.
—Estoy dispuesto a lo que sea por ella…
—¡Mientes! Un cazador no deja de ser uno hasta que muere, así como los vampiros. Esperen que el abuelo sepa de esto…
—¡Basta, Masaru! — su madre intervino por primera vez, estaba furiosa por la actitud de su hijo.
—¿Estás de acuerdo con esto, madre? — Masaru rió sínicamente, —es obvio, creer todas esas tonterías de amor es lo tuyo, después de todo tú eres el vivo ejemplo de una relación fallida…
—¡Masaru! — gritó Melody, pero éste no miró a nadie; salió del comedor sin decir más.
—Perdónalo, por favor—. Dijo Margarette.
—No se preocupen, venía preparado para algo como esto.
—Lo siento, está un poco molesto con los asuntos de su padre, — dijo la señora Hayashi, —de hecho, le he hablado a él de ti, y no parece molestarle, dijo que hablaría con mi padre para que el compromiso previo que tenía Melody quede anulado…
—¿Un sangrepura aceptará esto? — preguntó el cazador escéptico.
—Ha vivido bastante y… bueno, él ya no se interesa por estatus social o razas…
—¿Renunciarás a tu familia? — La voz de Melody salió en un hilo, interrumpiendo a su madre. Él resopló.
—Sí, en un par de días partiré a Londres para dimitir de mi cargo ante mi padre.
Masaru había alcanzado a escuchar esa parte de la conversación. Si nadie hacía nada, él actuaría.
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*Japón, dos noches después*
—¿Qué pasa, Masaru? — decía su madre detrás de su escritorio mientras miraba unos papeles.
—¿Dónde están mis hermanas?
—Melody fue a despedir en la estación a Granger, y luego iría a alcanzar a Margarette en casa de Yamaoka, — dejó de ver los documentos de sus manos para mirar a su hijo, —¿Por qué la pregunt…?
Las manos de Masaru estaban cubiertas por unos guantes gruesos de trabajo, y sostenían una espada. Su madre se aterró, Masaru sonreía.
—Curiosidad, madre… no me culpes, sabías que esto pasaría tarde o temprano…
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*Londres, dos días después*
Nadie decía palabra alguna. El jefe estaba más que furioso, sus hijos a su alrededor, escépticos. Los líderes de las distintas divisiones de la familia al fondo miraban muy seriamente la escena que se desarrollaba.
—No lo permitiré—. Dijo al fin el jefe.
—No estoy pidiendo permiso, estoy dimitiendo.
—¡¿Estás loco, Ackley?! ¡No te mandé para eso!
—Pero pasó. No hay nada que ustedes puedan hacer para que cambie de opinión.
—¡Son vampiros! ¡Nuestros enemigos! Tarde o temprano te traicionarán… ¿Acaso eres estúpido? ¿Te han lavado el cerebro?
—Nada de eso, padre. Les he servido por veinte años, pero nunca por propia convicción. Ahora he encontrado una propia convicción… a quien amo y por quien lucharé. No les debo nada, no tienen derecho sobre mí.
—Te arrepentirás, lo sé. No seas necio, hijo… — con lo último, su padre casi rogó, casi.
—Lo lamento padre, aunque esto fuera un error, no daré vuelta atrás.
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La mansión Hayashi se hizo un caos. Con un arma antivampiros habían terminado con la vida de la señora Hayashi. Y después de que el padre de Melody hubiera argumentado días antes, sobre romper el compromiso con Shiki, todos lo sabían. Un cazador estaba frecuentando a Melody.
Melody intentó disuadir a todos, el cazador estaba con ella a esa hora… era imposible que matara a su madre. El concilio no le creyó, levantaron una orden de captura en su contra. Ella no les reveló su paradero, sabía que, si la noticia llegaba a los oídos de él, estaría a salvo en Europa con los suyos, y buscaría una solución.
El consejo decidió arrestarla por obstaculizar su investigación, pero eso no fue todo. Shiki los disuadió para darle pena de muerte. Todos estuvieron de acuerdo, y pensaron que las intenciones de él tenían que ver con el compromiso anulado… lo que no sabían, era que se había aliado con Masaru para destruir a su familia. Fue él quien le facilitó el arma antivampiros.
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Margarette, por su parte, fue a ver a su padre, aunque lo tenían prohibido. Le rogó para que salvara a Melody, pues la estaban juzgando.
Abogó también por el cazador, no había sido él el asesino, tenían que descubrir quien había querido inculparlo, y saber por qué atentaron contra su familia.
Después de darle vueltas al asunto, su padre, quien ya no tenía ganas de vivir, aceptó ayudar a Melody y de paso a Margarette para protegerlas de su destino.
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Tatsuo se abstuvo de votar contra Melody. No podía traicionar de esa manera a Margarette, no así; pero eso no bastó para que los demás lo hicieran. Saliendo del senado, se comunicó con su prometida. Las dos corrían peligro y él no permitiría que murieran. Después de todo, amaba a Margarette.
Aún en contra de sus antiguos principios, Tatsuo con sigilo fue a liberar a Melody, antes de que atentaran contra su vida. La llevó lo más lejos que pudo, encontrándose con Margarette.
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Las dos huyeron, hacia el hogar de su padre, quién mediante un ritual muy antiguo, las convirtió en humanas. Dando su vida por las de ellas.
Él sabía que, siendo humanas, las leyes vampíricas no les afectarían, y tendrían la protección de los cazadores de vampiros. Una vez que recordaran sus vidas, estarían atentas y descubrirían quién asesinó a su madre.
Además, no quería seguir viviendo, no sin «ella». Él solamente iba a dormir por unos pocos años, para descansar su cuerpo, pero no tenía sentido ya, si cuando despertara, no la vería más. Sabía que, hacía lo correcto.
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Las instrucciones que ella misma había escrito en esa hoja, eran claras. Tenían que buscar a alguien llamado Yamaoka Tatsuo. No recordaban nada, ni ella ni su hermana, pero pronto lo harían.
Llegaron a la mansión Yamaoka, después de obtener su dirección.
Él se sorprendió sobremanera. Después de meditar el asunto, contactó al concilio. Convinieron en lo mismo: habían sido convertidas en humanas. Sus leyes no les afectaban estaban libres de culpa.
Sin más que hacer por ellas, Tatsuo las recibió en casa.
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Ackley había sido encerrado en el sótano de su mansión en Londres. No dejaron que se fuera. Hasta donde estaba, llegó la noticia de que lo acusaban de asesinato injustificado en Japón. No lo dejarían ir, no después de que confiara en vampiros y fuera traicionado.
Alegando la buena voluntad de su madre, fue liberado por ella, y escapó de su familia, dispuesto a resolver este conflicto. Regresó por Melody.
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Llegó directo a casa de Yamaoka, pues sus informantes le contaron todos los pormenores. Gracias a sus habilidades telepáticas, las hizo recuperar la memoria perdida. Todo.
Sabiendo que lo buscaban, decidió huir con Melody, fuera de Japón. Y después de un par de años, tuvieron a su primera y única hija: Lilika.
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Vivieron ocultos, en paz, pero ocho años después, les llegó una nota que les indicaba volver a Japón lo más rápido posible.
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Habían estado en la mansión Yamaoka hacía menos de una hora. Ahora se dirigían en auto hacia el aeropuerto. Según se enteraron por medio de Tatsuo, el abuelo Hayashi falleció. Masaru tomó el control de la familia… y ordenó capturar al cazador que asesinó a sus padres: ahora también acusaban a Ackley de cometer el más grande tabú del mundo vampírico: terminar con la vida de un sangrepura.
Masaru había salido del país al tomar su nuevo cargo. Antes de irse, le mandó una nota de advertencia a Margarette: no pararía hasta encontrar a la traidora de su hermana y al cazador.
Sabiendo del peligro al que se enfrentaban, decidieron que lo mejor era ir a Londres; estar en el país de los cazadores, los protegería por un tiempo.
Pero de camino en el auto, alguien se les atravesó. El auto viró sobre su eje. Ackley, Melody y su hija salieron heridos.
Afuera, Masaru y otros (muchos) vampiros los esperaban.
Después de decirles toda la verdad sobre la muerte de su madre, Masaru los dejó a manos de sus guardias, y se fue.
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Protegiendo a su hija, (quien tuvo lesiones menores), Melody quedó herida de muerte, Ackley también fue herido de gravedad al terminar con todos los guardias. Fue la lucha más dura que tuvieron.
Antes de fallecer, Melody le encargó a Ackley no morir hasta que Lilika estuviera a salvo.
«No dejes que recuerde algo como esto, no está preparada… ella tiene que vivir, Ack…».
Él borró esa batalla de la memoria de Lilika. Quemó el lugar, su amada incluida.
Y con mucho esfuerzo, se trasladó malherido a la mansión Yamaoka. Dejó a su hija en brazos de Margarette, encargándosela, y desapareció de su radar. Lo creyeron muerto.
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Margarette la llevó al hospital y desde entonces se hizo cargo de ella.
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Ackley logró sobrevivir. Venganza contra Masaru era su única meta. Regresó a Londres, estaba herido de muerte, tenía heridas muy difíciles de tratar, le dejarían bastantes secuelas y tardaría mucho tiempo para poder recuperarse. Además, estaría allí para planear y vigilar los movimientos de Hayashi no para tomar el control de Granger.
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—Uno de tus más grandes errores, Masaru, es ser tan confiado: creernos muertos solo por dejarnos con tus guardias… o creer que Lilika se rendiría sólo porque te metiste en su mente e influenciaste sus pensamientos de manera negativa…
Tu padre no mentía. Jamás lo haría, lo sabías.
A tu mente volvió ese trágico día.
Las lágrimas se acumularon en tus ojos y te permitiste llorar por primera vez en casi diez años.
De alivio, de frustración, de dolor.
Todo en tu interior se conmovió. Todo llevaba a lo mismo: Hayashi Masaru.
—Dejarte vivo ha sido mi único error. Un error que no volveré a cometer—. Hayashi estaba furioso.
—Lilika, es un alivio verte llorar—. Dijo tu padre mirándote un instante, —por años creí que te habías vuelto de hielo.
—¿Por… años? — Él rió ante tu pregunta.
—No he estado ahí y lo lamento, pero te he vigilado, Lilika… aun cuando Yamaoka te quería traer a la fuerza, llegué hasta ahí a ayudarte.
Ahora que lo recordabas… la presencia que habías sentido… ¡Claro! Era la misma…
—Tú me ayudaste—. No era una pregunta. Él fue quien provocó las explosiones en el patio de tío Tatsuo.
—Lamento haberme quitado pronto. Los Granger se quedaron con la idea de terminar con Hayashi también. Pero ellos no pueden intervenir, porque se armaría una guerra interminable. Tuve que luchar contra ellos para que desistieran de venir.
—¿Granger?
—Ellos te han buscado, Lilika, te querían de su lado para mantenerte a salvo… y que asumas el mando si fuera necesario… amenazaron a Yamaoka para que te dejara ir, pero él se aferró al deseo de Margarette de cuidarte…
Eso tenía mucho más sentido.
—No sigas… — advirtió Hayashi.
—¿No quieres escuchar tus crímenes? —retó Ackley — Yamaoka y yo lo sabemos. Envenenaste a Margarette. Murió por tu causa.
Eso sí era nuevo. Tus lágrimas aumentaron.
—Nadie creerá eso.
—Lo sabemos. Invitaste a Margarette a verte, no le dijo a nadie. Hablaron mientras tomaban té. Dijiste que no tuviste que ver con la muerte de Melody, aunque sí buscabas vengar a tu familia. No creíste a sus palabras de mi inocencia. Acabaron discutiendo y ella se fue.
—Es patético tu argumento.
—Ella empezó a estar mal llegando a casa, y en cuestión de horas falleció. La autopsia reveló el envenenamiento. Ella lo contó antes de morir. Es por eso que Yamaoka te buscaba.
—¡No tienes pruebas!
—No las necesito, yo sé todo sobre ti. Te he vigilado. Sé para quien trabajas, sé lo que has estado planeando, y por eso mismo sé que no tendrás éxito.
—¡No puedes detenernos! Nadie puede…
—No voy a «detenerlos», voy a detenerte que es diferente. Aunque obviamente tu amo tampoco tendrá éxito.
—No estés tan seguro de eso, no hay nadie a su altura.
—Lo hay—. Dijo tu padre sin más; —Hace bastantes meses, mientras me encontraba investigando qué hacer con ustedes y ese ser… llegó a mí un sangrepura, a través de su fiel sirviente. Ella me dijo que se encargarían de ese problema, pues era su responsabilidad. Por su parte, me dijeron que yo me encargara del mío, y de mi hija también.
Esa descripción te sonaba bastante.
—No quise confiar a la primera, pero al fin y al cabo me convencieron. Yo me encargaré de ti, ellos de lo demás.
Sí, en definitiva, te sonaba a Kuran y compañía.
—¡¿Cómo se atreven…?! Insolentes… los dos morirán aquí, mis guardias están afuera, ya lo debes de saber.
—Es cierto, pero déjame decirte que más de las dos terceras partes de ellos ya no existen. No pude terminar con todos… debes de saber que no tenía tiempo para jugar con ellos cuando mi hija estaba en peligro.
El dolor en tu cuerpo era fuerte, te sentías colapsar. Y las lágrimas sólo servían para darte un toque patético.
—Escucha Lilika, — te llamó tu padre, —ellos son casi cien guardias, contando a Masaru. No te muevas de aquí, yo te protegeré…
—¡No…! — tenías un mal presentimiento de su decisión.
—No te preocupes, Lilika. He vivido para este día con ese objetivo. Morir después de acabar con Masaru.
—Pero padre…
—Descansa un poco tus heridas. Antes de venir pasé a ver a Yamaoka… —rió ante el recuerdo, —ahora sé que tienes a personas que aprecias, amigos y familia, puedo irme tranquilo sabiendo que sobrevivirás. Por ellos y por ti, tienes que vivir y salir adelante…
Eso definitivamente era una despedida.
—No puedes dejarme…
—Estás en buenas manos hija, — puso una mano sobre tu hombro, — cualquier decisión que tomes a partir de ahora, está bien. Tu madre y yo estaremos orgullosos del camino que recorras, no importa cuál sea… ¿recuerdas el día que te di mi reloj?, sigo creyendo lo mismo hasta ahora…
—Basta de pláticas motivacionales… — dijo Hayashi exasperado.
Tu padre se acercó y depositó un beso en tu frente.
—Vive, Lilika. Tienes que vivir.
Dejó un arma en tus manos. Y sin decir más, se puso de pie, sosteniendo una katana.
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Tu padre y Hayashi estaban enfrascados en su lucha; tú se encontraban al lado de la ventana rota, junto a la pared. Observaste el suelo. No todo el vidrio era de la ventana, también de las lámparas. Ackley se había asegurado de que las luces no te lastimaran. Aún en la oscuridad, todos podían observar perfectamente.
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La pelea había sido dura, pero Ackley no cedió. Masaru no era tan bueno como tu padre, pero a leguas se le notaba el cansancio que cargaba tu progenitor, lo cual los ponía en igualdad de condiciones. No te podías poner de pie, no podías ayudar, pero querías.
Poco a poco, los guardias que sobrevivieron a las explosiones, llegaron al cuarto.
—Incompetentes, acaben con él… —Masaru no podía salir del lugar. Obviamente deseaba huir.
Tu padre se notaba cansado, había dejado que lo hiriera. La pelea contra su familia de cazadores y el camino que recorrió hasta este lugar debieron de agotarlo, ya no aguantaría mucho.
Los guardias intentaban intervenir, pero no podían acercarse mucho, Ackley no los dejaba.
Viste un brillo especial en sus ojos. Supiste que el siguiente sería el golpe final.
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La cabeza de Hayashi salió disparada de su cuerpo. El movimiento que hizo tu padre con la katana fue magistral, digno de un cazador de élite.
Al fin había consumado su venganza.
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Aunque estabas segura que Ackley hubiera suspirado de alivio, sabías que quedaba menos de un centenar de guardias que no descansarían hasta terminar con ustedes, después de todo, Hayashi Masaru sólo era uno de sus amos.
El cazador estaba en grandes dificultades, no podías quedarte sin hacer nada.
Tomaste el arma en tu brazo izquierdo. Jamás habías intentado disparar con esa mano, pero tu derecha estaba dislocada. Apuntaste hacia los guardias y disparaste.
El disparo llegó hasta el pecho de uno; seguiste apuntando, no eras nada mala disparando con la zurda.
Al intentar hacer otro, alguien llegó a tu lado y pateó tu mano, haciendo que soltarás el arma.
Sin darte tiempo a reaccionar, te alzó del cuello, levantándote del piso. Era la mujer a la que habías dejado «viuda».
Nuevamente volvías a dudar sobre cómo reaccionar frente a ella.
Miraste de soslayo hacia donde se encontraba tu padre, no les estaba yendo mejor: lo atacaban al mismo tiempo y estaba muy herido y cansado.
No podías depender de él, tenías que hacer algo y rápido.
Con mucho esfuerzo te aferraste de su antebrazo y colocaste tu pulgar en la hendidura del pliegue del codo, tratando de hacer presión en esa área. Tenía que funcionar. Aunque se te dificultaba respirar, hiciste lo mejor posible.
Intentó con su mano libre quitar la presión que hacías, pero tú fuiste más perseverante.
Como resultado, te tiro hacia el piso, algo retirado de donde estabas antes. Dejaste que el aire entrara a tus pulmones.
No te quedarías así, por más que te pesara el hecho de matar, no podías tener piedad con quien no lo tenía con las demás personas.
Te acercaste hasta los vidrios y tomaste en tu mano algunos pedazos. Tenías dislocado ese brazo, pero ahora mismo no podías intentar componerlo. Con la otra mano, tomaste un trozo todavía más grande.
Sí no ponías todo tu esfuerzo, no vivirías.
Lanzaste lo pequeños pedazos de vidrio con todas tus fuerzas, y mientras ella los esquivaba y apartaba, te lanzaste a su ataque con el trozo grande. Lograste herir su costado, su mano estaba algo entumecida consecuencia de la presión que hiciste antes.
Diste una patada lo suficientemente fuerte como para hacerla trastabillar. Lanzaste el vidrio hacia su rostro, y ella te pateó cayendo en ese acto. Tus manos ahora sangraban, y te faltaba el aire.
Al mirarla de soslayo, viste como tomaba otro gran trozo de vidrio y se ponía de pie. Sin esperar nada te lo lanzó. No tuviste tiempo de moverte.
Al virar bien tu cabeza en su dirección, esperando tu fin, miraste la silueta de tu padre atravesarse en su camino.
Cayó estrepitosamente hacia ti. Estaba muy mal, según tus cálculos poco alentadores, no le quedaba tiempo.
—¿P-por…qué…?
Sentiste que en tu mano depositaba un objeto cuadrado. Mientras te miraba con dificultad.
—T-te lo dije… vive, Li…lika.
Levantó una mano ensangrentada hacia tu rostro, el contacto duró unos segundos.
Su mano cayó al suelo, mientras cerraba sus ojos para siempre.
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Hasta aquí termina este capítulo. Me disculpo de antemano por cualquier error ortográfico o de redacción, aunque revisé puede haberse escapado alguno...
Bueno, aquí tenemos por fin, la verdad del pasado de la protagonista, revelada:3
Espero no sea muy tedioso, en lo personal estoy satisfecha con el resultado.
Lo sé, soy muy drástica u.u matando a todos... (¿por qué eres así?):c
Y aprovecho para anunciar que el próximo capítulo será el último de este ciclo, pues marcará un giro en la historia, ¿se pueden imaginar cuál será? Con el capítulo 12, comienza la segunda parte de este fic.
Agradezco a quienes se han tomado la molestia de leer hasta aquí. Recuerden que su opinión y comentarios respecto a la historia, me ayudan a saber qué rumbo tomar y también me inspiran :D
Especialmente, Yuya kinomoto y Cristina. Gracias por sus palabras:3
No me alargo más. En 15 días nos leemos para la actualización:)
¡Saludos!
ShelenyPrice
