Bien, aquí les traigo el capítulo número nueve editado y súper largo… estuve a punto de cortarlo en dos, pero tómenlo como una compensación por la espera de tres semanas :) Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Comencemos…

Seré la luz que te guíe.

Capítulo 9 – Maldito Shakespeare

La música de los violines de mis alumnos inundaba el salón y me permití relajarme un rato mientras los escuchaba. Era increíble cuán rápido podía pasar el tiempo, permitiéndonos avanzar con él y mejorar nuestras habilidades. Un claro ejemplo eran estos niños que estaban tocando Gavotte para mí. Habían comenzado hace tres meses conmigo, sin saber nada de violín, ni siquiera sabían cómo sujetarlo correctamente, y ahora… el sonido de sus violines era glorioso, aún faltaba mucho por pulir y a penas estaban descubriendo su vibrato, pero estaba muy orgulloso de cuanto habían logrado avanzar. En momentos como este, me encantaría poder verlos para apreciar sus caras llenas de satisfacción.

—¿Qué tal, profesor Li? —preguntó insegura la niña cuando llegó al final de la pieza.

—Tocaron muy bien y en todo momento se mantuvieron en completa sincronía —dije sonriendo—. Parecían un solo violín, los felicito.

Escuché el sonido que hicieron sus manos al chocarlas y sus suaves risas, estaban alegres y yo igual. Esto era precisamente lo que me encantaba de ser profesor… no se trataba solo de enseñar, sino que todo el conocimiento que transmitía era recibido y puesto en práctica, siendo capaz de notar como mis alumnos mejoraban poco a poco.

La alarma sonó y les indiqué que ya era hora de recoger sus pertenencias. Salimos juntos hacia la recepción, pero antes de poder llegar siquiera al lugar donde estaba Rika, unos brazos delgados me envolvieron con euforia.

—¡Xiao Lang!

Suspiré y reviré mis ojos cansado. Amaba a mi prima, pero a veces se pasaba de cariñosa.

—Esta vez no ha pasado tanto tiempo como para extrañarte.

—Eres un necio —dijo ofendida—. No importa cuánto tiempo pase, yo siempre te extraño.

—Bien, bien… Yo también te extrañé ¿Contenta?

—Además de necio, eres un falso.

—¿Qué pasó? Los esperaba en la madrugada.

—Eriol logró conseguir un vuelo que saliera al medio día y aquí estamos.

En seguida, unos brazos pesados me envolvieron con efusividad y de inmediato supe que se trataba del maldito cuatro ojos.

—¿Me extrañaste, lobito?

—No me han dado tiempo de extrañarlos realmente —dije, tratando de sacármelo de encima.

—No seas penoso —dijo volviendo a pasar su brazo por encima de mi hombro—. Sabemos que nos amas y que no puedes vivir sin nosotros.

—¡Solo ha pasado un mes!

—Tiempo suficiente para extrañarnos con locura —dijo Mei.

Que el cielo me diera la paciencia suficiente para lidiar con estos dos…

—Iré a saludar a Kaho mientras esperamos a las chicas.

—Mei… Sakura y Tomoyo no vendrán hoy —dije—. Como hoy es el último día, están dando los últimos toques para que todo esté listo para el festival.

—¿Qué? Pero si vinimos temprano para pasar tiempo con ellas…

—Pensé que habían venido antes para pasar tiempo conmigo —dije frunciendo el ceño.

—¿Ves que si nos extrañaste? —dijo Eriol revolviendo mi cabello—. No seas celoso, lobito, claro que queremos pasar tiempo contigo. Eres nuestro primo favorito.

—Soy su único primo…

—Y por eso te amamos tanto —dijo Mei y enseguida sentí sus labios sobre mi mejilla—. De igual forma, iré a saludar a Kaho y luego podemos ir por ellas e invitarlas a tomar un helado.

La idea no era mala, más bien, me parecía excelente porque ya estaba resignado a no escuchar la voz de mi ninfa hoy. Sonreí con tan solo recordar el primer día que la llamé así… ciertamente le dejé entrever que eran los chicos de la escuela quienes la llamaban de esa forma, pero era una vulgar mentira. Todos hablaban de cuan linda era y de sus hermosos y chispeantes ojos verdes, pero había sido yo quien la había bautizado con ese sobrenombre… y desde aquel día solía usarlo "casualmente" para llamarla.

—¿Estás preparado para mañana?

—¿Estás tú preparado para mañana? —le devolví la pregunta.

—Será como volver en el tiempo, te lo aseguro.

—¿A qué te refieres?

—¿No recuerdas nuestros festivales escolares? ¿Lo que teníamos que hacer para huir?

Mierda… lo había olvidado. Se podía decir que Eriol y yo habíamos sido muy populares durante la secundaria y generalmente éramos acosados durante los festivales y festividades especiales como el día de San Valentín… ¿Y cómo no huir? Era un mar de adolescentes con hormonas alborotadas que estaban dispuestas a todo con tal de conseguir algo nuestro. De solo recordarlo, me daban escalofríos.

—Lo bueno de estar ciego es que no llamaré mucho la atención —dije sentándome.

—No seas ridículo. Sigues siendo un maldito bombón y seguramente mañana seremos acosados por ese mar de chicas. Estoy seguro.

Suspiré cansado, rogando a Dios que eso no ocurriera… no me gustaban los lugares concurridos por temor a chocar con alguien y mucho menos a convertirme en el centro de atención.

—¿Cómo van las cosas con tu ninfa?

—No ha pasado mucho —dije sonriendo.

Era cierto, no habíamos avanzado mucho, pero eso no quería decir que no hubiera pasado nada. Todavía me costaba creer cómo podía saber tanto de una persona sin verla. Sakura era completamente sensible a mi voz y a mi tacto, y por eso me encantaba usar mis herramientas para ponerla nerviosa.

—Esa sonrisa me dice que en realidad si ha pasado mucho.

—Nunca dije que no hubiera pasado nada, Eriol —dije levantándome—. Pero todo a su debido tiempo.

—Te has vuelto todo un cazador —dijo riendo—. Te tomas tu tiempo para poder flanquearla y analizar cuando será el momento correcto para atacar.

—Hablas como si todo fuera premeditado —dije haciendo una mueca.

—Quizás lo haces inconscientemente, pero saboreas el arte de la seducción ¡Me siento orgulloso! ¡Por fin mis enseñanzas están dando frutos!

—Piensa lo que quieras…

—¡Profesor Li! —escuché a lo lejos e identifiqué claramente la voz de Hitomi.

—Buenas tardes, profesor.

«Esto va a ser interesante»

—Buenas tardes, señora Daidoji —saludé.

—Vine expresamente para decirle que estoy muy satisfecha con los avances de mi hija —dijo haciéndome sonrojar—. Ella siempre habla muy bien de usted y quiero darle las gracias.

—Hitomi es una niña muy aplicada y le gusta mucho el piano —dije sonriendo—. Por cierto, permítame presentarle a mi primo, Eriol Hiragizawa.

—Él es muy amigo de mi hermana, mamá.

«Esta niña es una genio»

—¿En serio? Tomoyo no me ha hablado de él —dijo confundida—. Luego le preguntaré… Un placer, Sonomi Daidoji.

Eriol aclaró su garganta y se presentó con su "suegra" ¡Esto era demasiado bueno! ¡Pagaría por ver su cara!

Sentí que alguien jalaba de mi ropa y luego tomaba de mi mano para jalarme hacia abajo.

—Está asustado… —murmuró Hitomi en mi oído y reí.

—Gracias.

—Bien, los dejaré proseguir. Mandaré al chofer para que venga por ti cuando termines, hija.

—No hará falta —escuché la voz de mi prima detrás de nosotros—. Li Meilin, prima de Xiao Lang.

—Un placer, señorita Li.

—Estamos planeando invitar a Sakura y Tomoyo a tomar un helado —explicó—. Iremos por ellas ahora y luego vendremos por Hitomi y Xiao Lang.

—Por favor, mami. —Era extraño escuchar ese tono de voz infantil e implorante por parte de Hitomi.

—Está bien, pero avísame cuando estés con Tomoyo ¿De acuerdo?

La señora Daidoji se fue y enseguida Hitomi y yo comenzamos a reír. Desde que éramos niños, siempre había sido la diana perfecta para las burlas de mi primo, pero ahora que había podido estar del otro lado, me dije que debía hacerlo más seguido y más cuando tenía una aliada como Hitomi.

—No es gracioso —dijo Eriol.

—Claro que lo es —dije sin borrar mi sonrisa.

—¡Profesor Li! —escuché ahora la voz de Kai—. Disculpen la tardanza, pero mi madre no pudo ir por mí y tuve que esperar a mi padre.

—Tranquilo, yo acabo de llegar también —dijo Hitomi.

—Bueno, nosotros los dejaremos para que tengan su clase y a penas tengamos respuesta de las chicas les avisamos —dijo Mei y enseguida escuché como arrastraba a Eriol hacia la salida.

—Sus primos son muy particulares —dijo Kai a mi lado y tanteé hasta colocar mi mano sobre su cabeza para revolvérsela.

—Espero que hayan hecho la tarea que les dejé la semana pasada.

Un suave y pequeño "Rayos" se escuchó y me reí. Kai siempre olvidaba las tareas de teoría, pero era muy bueno en la práctica. Nos dirigimos al salón y les pedí que leyeran lo que habían investigado sobre la música barroca, obviamente Kai se disculpó y Hitomi lo reprendió por mí.

A la hora de mostrarme cuanto habían avanzado con sus asignaciones, Kai se mostró muy seguro y podría decir que ya era prueba superada, casi no había tenido fallas y su ejecución había sido muy limpia.

Por su lado, Hitomi se escuchaba bien y se notaba que había practicado, pero aún había mucho que pulir. Y cavilando acerca de eso, no pude evitar pensar en Sakura. Su presentación sería mañana y consideraba que estaba más que lista para hacerlo, pero ayer había estado muy nerviosa y seguramente hoy lo estaría más… y estaba preocupado.

—Profesor Li, si sigue así no podré saber si estoy tocando bien o no —dijo Hitomi, sacándome de mi mundo interno.

—Lo siento, Hitomi. Solo estaba pensando en…

—Sí, ya lo sé. Estaba pensando en Sakura.

—¿Se me nota mucho? —dije riendo y ella se me unió.

—Un poco bastante, diría yo —dijo Kai a mi lado—. Y disculpen que me entrometa, pero ya me aburrí de copiar la tarea de Hitomi.

Vaya, hasta Kai se había dado cuenta de que algo estaba pasando entre Sakura y yo. Quizás no era tan discreto como lo pensé en un principio.

—Vamos a seguir con la clase —dije enderezándome—. Vuelve a empezar y te prometo que esta vez no me distraeré, Hitomi.

—¿Puedo decirle algo antes de eso? —Asentí en respuesta y ella continuó—. En mi opinión, usted haría una bonita pareja con Sakura.

—¿Puedo preguntar la razón de tu deducción, pequeña Sherlock?

—Ella es muy inocente y usted también. Tienen muchas cosas en común y a la vez no, es como si… fueran uno solo. Además, mi hermana dice que harían una "pareja divina" —dijo imitando a su hermana y Kai y yo reímos.

Quizás tenían razón, pero también estaba el asunto de mis inseguridades. Había tomado la decisión de no prestarles atención e intentar algo con mi ninfa, pero a veces, en las noches, los miedos me invadían y mi resolución titubeaba.

—A veces creo que no será así… —dije con un deje de tristeza en mi voz.

—No entiendo por qué dice eso si usted es un sujeto genial —dijo Kai—. Yo lo admiro mucho y creo que muchos otros también lo hacen… No se desanime.

—Son muy pequeños para entender de estas cosas —dije con una sonrisa triste.

—Pues si lo entendemos —dijo Hitomi—. Sabemos muy bien lo que está pensando y creo… o más bien, creemos que es usted quien no se entiende a si mismo… Su limitación no es su ceguera… su limitación es usted mismo.

—No lo pudiste decir mejor, preciosa —dijo Kai.

—Lo sé. Soy genial.

Negué con la cabeza y sonreí. Hitomi había sonado muy segura de sus palabras, y hasta podía decir sabia. Era cierto, yo no podía verla, pero eso no significaba que no podría hacer cosas por Sakura. Quizás no podía admirar su belleza real y exterior… pero me encantaba lo que me dejaba ver de su alma y podía escuchar su melodiosa risa.

Esa pequeña gánster podía decir cosas muy buenas y animar a cualquiera, yo era prueba de ello porque había recargado mis ganas de seguir intentándolo hasta lograr que Sakura estuviera a mi lado. Pero como le había dicho a Eriol, todo en su debido momento.

Él sonido de un celular se escuchó y Hitomi se levantó, disculpándose. Por lo que estaba escuchando, estaba conversando con su hermana acerca de nuestra tarde de helados. Al parecer, Meilin había logrado convencerlas y ya venían en camino, lo cual mejoró aun más mi humor.

—Era mi hermana —dijo sentándose de nuevo a mi lado—. Dijo que estarán aquí en diez minutos.

—¿Qué les parece si lo dejamos hasta aquí entonces?

Ambos aceptaron y comenzamos a recoger nuestras cosas. Aproveché la oportunidad para dejarle una nueva asignación a Kai y le dije a Hitomi los puntos que debía reforzar de su asignación anterior para que pudiera pulirla y finalizarla para la próxima semana.

—Yo también quiero helado… ojala mi madre me dejara ir con ustedes —dijo Kai, suspirando a mi lado.

—Podemos hablar con tu mamá para que nos acompañes mañana al festival de mi hermana, si quieres—dijo Hitomi.

—¿Me estas invitando a una cita?

No era que me incomodara estar entre ellos, pero ser el violinista, literalmente hablando, entre dos niños no era algo común. Aun no lograba entender cómo a esa edad podían estar hablando de citas, cuando yo, a los diez, prefería hablar de superhéroes con mis amigos que de niñas.

—No te emociones tanto, amigo —dijo Hitomi riendo—. Es solo un festival… y mi mamá estará presente.

—¡Ha! Pero te has sonrojado, eso es un punto para mí.

—¿Por qué no mejor retoman esta conversación cuando tengan… no se… catorce o quince años?

Ambos rieron y tomaron mis manos para salir de la escuela juntos, encontrándonos de frente con la madre de Kai que ya venía entrando. El niño soltó mi mano y seguramente se acercó a saludar a su madre y le comentó acerca de su "cita" con su "amiga" para el día lunes.

La madre, al igual que yo, estaba sorprendida y lo sabía porque su tono de voz se había hecho más agudo.

—Niños… Ya uno no sabe con que cosas saldrán ¿Cierto?

—Estoy de acuerdo con usted —dije.

—Despídete, Kai. Y si haces tu tarea esta noche, veremos si te dejo ir con Hitomi mañana.

—¿Quieres negociar conmigo, mamá? —preguntó resoplando—. Solo haré la tarea de matemáticas.

—Y también la de historia que tienes atrasada y limpiaras tu habitación o no hay trato.

—Bien.

—Todo lo que haces por ir a un festival a comer —dijo Hitomi riendo.

—Todo lo que hago para salir contigo. Me estoy sacrificando por ti.

—Catorce años, mocoso… catorce —dije y todos reímos, incluida la madre de Kai.

Ambos se despidieron de nosotros y a los pocos segundos Hitomi me hizo saber que los chicos habían llegado. A pesar de estar usando mi bastón, dejé que la pequeña me guiara hasta donde se habían estacionado. No me agradaba usarlo, pero sin Kerberos no me quedaba de otra.

—Espere aquí, voy a abrir la puerta —dijo, pero enseguida la puerta se abrió y supe que no había sido ella.

El agradable aroma a cerezos se filtró por mi nariz y supe que Sakura se había bajado del auto. Ciertamente, me había dado cuenta que ella era sensible a mi voz y tacto, pero mi cuerpo también reaccionaba a su presencia. Mi corazón comenzaba a bombear más rápido y hasta sentía la boca seca… posiblemente anhelando un beso que aun no había llegado… pero que quizás no tardaría en hacerlo.

Hitomi la saludó con entusiasmo, confirmándome lo que mis sentidos me habían hecho "ver" a penas bajó del auto. Mis ojos estaban en total oscuridad, pero mis otros sentidos estaban completamente alertas a ella, a su aroma, a su piel, a su voz… y lo único que me faltaba constatar era… su sabor.

—Hola, primita. Pasa tu primero para que te sientes en las piernas de Tomoyo —dijo y enseguida los vellos de mi nuca se erizaron.

Caminé con lentitud y cuidado, hasta sentir la puerta cerca de mí y pasé mi mano desde el borde hacía arriba, rezando para que ella hubiera posado su mano allí.

«Lotería» pensé sonriendo al sentir su mano bajo la mía y me acerqué un poco más.

—Hola, ninfa.

Su mano tembló un poco y su piel de gallina fue evidente. Era fascinante y, a su vez, desconcertante saber que yo era el responsable de todas esas reacciones en ella.

—Ahm… sí… ho..hola…

Y por su puesto, su gran elocuencia… no podía faltar.

—¿Estamos esperando algo? —pregunté.

Trataba por todos los medios no reírme, pero no podía culparme, se me hacía gracioso y también tierno que sus nervios la hicieran tartamudear y eso solo me hacía notar la inexperiencia que Sakura tenía en cuanto al trato con chicos y eso me hacia sentir condenadamente bien ¡Sí, maldición! ¡Mi ego estaba súper inflado y lo disfrutaba! Disfrutaba ponerla nerviosa y sobre todo, notar todos los cambios que tenía cuando estaba conmigo.

—No… ahm… entraré primero y… ya sabes… te espero del otro lado…

Esta vez no pude evitar reír y con toda calma entré en el auto, sentándome a su lado. Una vez le dije a Eriol que me sentía como un tipo de súper héroe porque mis sentidos se habían agudizado un poco tras el accidente… compensando la pérdida de la vista, y quizás, por eso mi cuerpo estaba totalmente consciente de su presencia y de su cercanía. Su pierna izquierda chocaba ligeramente con la mía y de vez en cuando, su cuerpo se apretaba al mío, permitiéndome sentir su calor corporal. Era una maldita tortura no abrazarla… y realmente estaba haciendo un gran esfuerzo al no pasar mi brazo por su hombro para lograr así una mayor cercanía.

«Dios… soy un maldito pervertido» pensé negando con la cabeza, pero también feliz… porque hace muchísimo tiempo que no me permitía pensar de esa forma.

—¿Y… Kero? —preguntó de repente.

—A Sakura le importa más su perro que nosotros, profesor Li —dijo Hitomi con indignación y reí—. Puedes preguntar por lo menos como nos fue en la clase de hoy.

—Lo deje en casa porque sabia que andaríamos en auto —dije sonriendo.

Una de las cosas que me encantaban de Sakura, era la claridad con la que podía "verla". No me refería a su físico, obviamente, sino más bien a sus intenciones, a sus emociones y a su alma. Ella era completamente visible para mí… contradictorio y hasta idiota pensar así… pero cierto.

—Lo siento…

—¿Por qué te abanicas tanto? —preguntó Mei y no pude evitar colocar una sonrisa ladina en mi rostro—. No hace calor.

«Quizás allá adelante no hacía calor, pero aquí, entre nosotros, si que lo hay»

—¿Quieres que prenda el aire acondicionado, Sakura? —preguntó Eriol para empeorar la situación de ella.

Podía imaginármela con sus lindas mejillas encendidas y sus labios cerezas fruncidos, aparentando estar molesta por ser el centro de atención de todos en el auto. Una imagen preciosa que solo podía ver en mi cabeza, pero posiblemente, luego de que ese anhelado beso se diera, podría darle más forma y realismo al saber cómo eran sus labios.

—¡Ah! ¡Te ves preciosa! —gritó Tomoyo dándome la razón—. Hitomi saca mi celular del bolso ¡Debemos grabarla!

—Tienes razón, Tomoyo, sí se ve muy linda sonrojada —dijo mi prima e internamente sonreí.

No quería hacerla sentir incomoda al reírme, porque podría malinterpretarlo. Por eso, preferí darle "una mano" con su problema. Después de todo, yo también era responsable de ello.

—Sakura… —susurré y le hice señas para que se acercara a mí.

Sentí como se movía a mi lado y enseguida sentí su cabello haciéndome cosquillas en la mejilla. Su olor ahondó mucho más en mi sistema y por poco olvido hasta mi nombre… ¡Dios! Era increíble la reacción que mi cuerpo tenía al suyo.

—El secreto para sobrevivir a ellos es no prestarles atención y más bien, darles más material ¿No crees? —dije sonriendo.

—¿A qué te refieres? —me preguntó al oído y en seguida sentí una corriente que me recorrió toda la columna.

Solté un pequeño suspiro y puse manos a la obra para poder cumplir lo que mi cuerpo me pedía a gritos, un mayor contacto con el de ella. Levanté mi brazo y lo pasé por detrás de ella, haciéndola recostarse en mí. Sus manos se posaron sobre mi pecho por la acción y sentí su aliento en mi cuello.

«Vamos, Shaoran. Control… control» pensé respirando un par de veces para poder hablarle nuevamente, sin que mi voz sonara ronca… porque seguramente lo estaba.

—Aunque no pueda verlos, puedo asegurarte que están con la boca abierta —dije en su oído—. No les des más poder, solo relájate y disfruta del paseo. Tú puedes verlo, no lo desperdicies.

Le di una sonrisa ladina y giré mi rostro hacia la ventana. Necesitaba sofocar todo el calor que sentía y disimular la calentura de mis mejillas sin que Meilin o Eriol lo notaran. Desde siempre había sido su blanco de burlas por ser el más "inocente" de los tres y por eso había, de un modo u otro, aprendido a desviar su atención de mí para disminuir sus oportunidades… no siempre funcionaba, pero al no escuchar ningún comentario esta vez, podía darme por satisfecho. Aunque, seguramente, Eriol me agarraría luego para sacármelo en cara.

El auto se detuvo y todos comenzaron a salir. Deshice el "abrazo" que se había formado entre nosotros y esperé sentir a Sakura moverse para salir con sus primas, pero no lo hizo. Con una sonrisa, me bajé del auto y tendí mi mano para que ella la tomara. Tardo algunos segundos, pero cuando lo hizo, sonreí porque su suave mano estaba temblando.

—Apresúrense, chicos. Tengo muchísima hambre —dijo Mei a lo lejos y reviré mis ojos.

«No importa cuantos años pasen… sigue siendo una tragona» pensé riendo.

Suspiré y volví mi atención a Sakura. Aun no soltaba su mano, y tampoco estaba dispuesto a soltarla… porque la necesitaba y… porque no quería hacerlo, punto.

—No suelo venir mucho al centro comercial —dije.

—¿Por qué?

—Demasiadas personas y podría chocar con alguien —dije frunciendo un poco el ceño—. Las personas andan muy centradas en su mundo y no se dan cuenta de lo que hay a su alrededor… aunque a veces es algo bueno.

No pude evitar sonreír al decir eso porque precisamente por eso nos habíamos conocido.

—¿Y cómo eso es algo bueno?

—Porque así fue que nos conocimos ¿Cierto? —dije—. Ibas centrada en tu propio mundo y no notaste que yo me había atravesado en tu camino.

—Hay un lado positivo —dijo apretando un poco mi mano—. Es una buena forma de conocer chicas.

Comenzó a reírse y me uní a ella. Nunca me había sentido tan cómodo con una chica y era sorprendente la facilidad con la que podíamos hablar de cualquier cosa y reír… sobre todo reír. Yo no era el típico hombre que reía, como Eriol, más bien, siempre había sido serio y hasta frío… y lo fui aun más después del accidente, por eso me hacía sentir genial… poder reír a su lado era una de las cosas que más me tenía atrapado… porque debía aceptarlo, esta condenada ninfa de ojos verdes me tenía atrapado.

Alcé mi mano y tanteando un poco, logré posarla encima de su cabeza, y como solía hacer desde hace días, comencé el suave y tentador recorrido hasta su mejilla. A diferencia de las veces anteriores, Sakura me hizo saber que mi caricia era bien recibida, al inclinar su cabeza hacia mi mano para tener mayor acceso a ella ¡Diablos! ¡Sí! ¡Estaba completamente atrapado! Y si no tuviéramos que ir con los chicos, ya la hubiera besado.

No me estaba absteniendo por pena de que alguien nos viera… eso me importaba menos que nada… solo deseaba que el momento en que sucediera fuera especial y sin apuros… quería disfrutarlo, quería sentirla y sobre todo… deseaba "ver" sus labios a través de los míos y devorarlos con parsimonia.

—Sabes que mi madre solía decirme que hay otras maneras de ver —dije, sin retirar mi mano de su mejilla—. Ella decía que a través de las manos podíamos hacernos una idea de lo que teníamos en frente.

—¿Y qué es lo que ves ahora? —preguntó con un tono de voz que me extraño.

No era dulce, ni tampoco alegre. Ese tono de voz ronco estaba lleno de anhelo y sobre todo… de deseo. Moví mi pulgar sobre su piel y no sentí ninguna imperfección en ella… y aunque la tuviera, no me hubiera importado… porque ella era hermosa para mí, fuera como fuera.

—Que en realidad eres una ninfa.

Su piel se erizó de nuevo y… ¡Dios! No podía disimular lo condenamente bien que me sentía.

—¿Puedo pedirte un favor? —le pregunté y sentí como asentía con su cabeza—. ¿Podrías guiarme? No quiero usar el bastón y tampoco conozco muy bien los caminos.

Me negaba a usar ese maldito bastón cuando podía tenerla a ella cerca de mí. Podían llamarme aprovechado, pero ahorita me valía mierda eso… solo quería disfrutar de ella… de su cercanía… y si para eso debía ser un maldito egoísta, pues por primera vez en mi vida lo sería.

—Pero estarás perdiendo la oportunidad de conocer más chicas —dijo riendo.

—La compañía que tengo ahora es más que suficiente, así que no necesito usar ese truco de nuevo. —Le guiñé un ojo y le ofrecí mi brazo.

Sakura era menor que yo y también mucho más inocente, pero eso no significaba que no supiera como responder a mi coqueteo desde su inocencia y eso era malditamente fascinante. Tomó mi brazo con cuidado y comenzamos a caminar.

Ella en ningún momento soltó mi brazo y yo apreté un poco más su agarre con el mío. No quería pensar en los demás, ni en sus opiniones, ni en como nos veían… solo quería enfocarme en ella y en el océano de emociones que me hacía sentir.

—Se tardaron mucho, tortolos —nos dijo Hitomi cuando llegamos, tratando de picarnos.

Esa niña era un autentico dolor de cabeza… solo si la dejaban serlo, pero ya estaba adquiriendo practica para mantenerla a raya y por eso me reí de su intento de hacernos sonrojar.

Le hice señas para que se acercara y me hizo caso, dando pasos indecisos, pero no los suficientes, todavía los escuchaba un poco lejos de mí.

—Más —dije y ella resopló.

—Aún no sé cómo le hace —dijo bufando—. No puede verme, pero, aun así, sabe a qué distancia estoy.

Reí porque no era la primera vez que me lo decía y según ella y Kai… yo tenía súper poderes. Al tenerla lo suficientemente cerca, llevé mi mano hacia su cabeza y alboroté su cabello mientras ella se quejaba.

—Eres una chiquilla muy lista —dije—, pero me sigues cayendo bien.

—Su vida no sería la misma sin mí, profesor —dijo ella y rió feliz.

Era cierto. Hitomi Daidoji se había convertido en parte importante de mi vida, al igual que Kai. Generalmente no tenía preferencias entre mis estudiantes, pero no podía evitar tenerles un gran aprecio a esos dos, en especial a ella.

—Mi hermana y sus primos fueron a comprar los helados. Me dijeron que nos sentáramos en aquella mesa y los esperáramos allí —dijo.

—¿Y los sabores? —preguntó Sakura.

—Creo que nos conocemos lo suficientemente bien para saber cuál es el sabor favorito de cada uno —dijo Hitomi riendo, y le di la razón.

Sakura tomó mi brazo con cuidado y me indicó el camino hasta la mesa que habían elegido. En realidad no me importaba la ubicación, pero si ellos estaban bien con eso, yo también lo estaba.

—Tenía razón —dijo Hitomi cuando nos sentamos.

—¿A que te refieres? — preguntó Sakura con curiosidad, pero yo más o menos me hacía una idea de lo que iba a decir esa pequeña gángster.

—Ustedes dos… hacen una linda pareja —dijo y enseguida pude imaginarme a Sakura con sus mejillas sonrojadas.

Negué con mi cabeza y reí bajo para no incomodar a Sakura. Esa niña no sabía como guardarse las cosas, pero aun así, Hitomi me agradaba.

—No me mires así, Sakura, no me das miedo —dijo, adquiriendo su tono de "matona"—. Yo no tengo miedo de expresar lo que siento, es algo muy común en los adultos y espero no cambiar cuando crezca… en cierto modo deberían aprender de mí.

Sí, ya me imaginaba que iba a decir algo como eso, pero eso no significaba que saliera airoso. Después de todo, los sonrojos son reacciones involuntarias del cuerpo y no pude evitar sentir el ya tan conocido calor en mi rostro y más cuando ella era tan condenamente directa.

—Profesor, ya todos lo llaman por su nombre ¿Puedo yo llamarlo así fuera del salón? —dijo y, extrañado por el cambio de tema, asentí—. Bien, Shaoran sabe que tengo la razón, Sakura. Ya lo hemos hablado en varias ocasiones.

Corrección. No había cambiado de tema, solo quería hacerme sentir peor al hacerlo más personal.

—¿Xiao Lang? ¿Li Xiao Lang? —Fruncí mi ceño al reconocer ese tono de voz… porque yo nunca olvidaba una voz y mucho más cuando pertenecía a una persona como ella—. ¡Dios! Por supuesto que eres tú. Es muy lindo verte de nuevo.

¡Ha! Pues yo no podía decir lo mismo… un segundo… cierto, no podía verla, menos mal. Sí, yo también podía ser cínico y tener un humor negro cuando me provocaban, sin importarme bromear con mi ceguera.

Sentí una mano posarse sobre la mía y mi cuerpo se tensó de inmediato. No se trataba de una acción involuntaria y agradable como me pasaba con Sakura, no, mi cuerpo estaba tenso por la sensación desagradable de sentir su mano sobre la mía.

—¡Oiga! ¿Acaso no ve que está interrumpiendo una cita?

«Gracias por intentarlo, Hitomi» pensé resoplando, porque estaba seguro que esa maldita mujer iba a ignorarla. No la conocía tan bien, pero lo hacía lo suficiente como para poder predecir sus movimientos.

Tratando de no verme "tan" despectivo, retire mi mano de la de ella. Sí, la mujer me caía como una patada en el hígado, pero no quería mostrarle a Sakura nuevamente a un Shaoran mal educado y ácido.

—Nunca pensé que la encontraría en Japón, señorita Xu —dije lo más frío que pude.

—Estoy acompañando a mi esposo en un viaje de negocios, pero me escapé un rato. Las reuniones y comidas con sus socios son bastante aburridas.

«Pobre diablo» pensé, tratando de recordar quien era el idiota que se había casado con semejante mujer.

—Bien por usted…

—Aún me guardas rencor ¿Cierto?

«Vamos, puedes hacerlo mejor, mujer. Después de todo, has logrado atrapar un pez gordo con tu maldita actuación»

—Para guardarle rencor, debería ser usted importante para mí y no lo es —dije con el mayor descaro posible.

—Estaba pensando… ¿Qué te parece si damos una vuelta? Para recordar viejos momentos y limar las asperezas.

—No, gracias —dije sin dudarlo—. Además, estoy muy bien acompañado, como podrá ver.

—¿Desde cuándo te gustan las niñas?

«Habla por Hitomi solamente, porque la que tengo a mi lado esta que te brinca encima» pensé sintiendo como Sakura se tensaba a mi lado.

—No creo que mis gustos sean de su incumbencia —dije con una sonrisa llena de cinismo—. ¿Podría irse? Mi pequeña amiga ya se lo dijo hace rato, está interrumpiendo una cita.

No estaba molesto… estaba malditamente furioso. Lo que había iniciado como una buena tarde, esta maldita mujer me lo había estropeado. Cuando le hablé a Sakura de las mujeres que se acercaban a mí por mi apellido, por lo que significaba ser un Li, intrínsicamente había hablado de Xu Mae. Una maldita arribista que se acercó a mí con el único objetivo de escalar dentro de la clase social china.

Al principio creí en todo lo que me había dicho… pero el encanto no le duro más que un par de meses, cuando me di cuenta de sus verdaderas intenciones, usarme para entrar en la familia más adinerada de China.

El golpe que Sakura dio en la mesa al levantarse me desconcertó un poco y me preocupe por ella. Estaba listo para defenderla e incluso atajarla si fuera necesario, pero su risa cínica me heló la sangre.

—Esto es inaudito —dijo de repente Sakura, usando un tono de voz sorprendentemente frío—. ¿Qué clase de mujer es usted? Buscando salir con un hombre cuando su esposo está trabajando para que usted pueda darse todos los lujos y, más aun, cuando el hombre en cuestión ya está acompañado.

—Bueno, pequeña, cuando la compañía no es suficiente es mejor cambiar ¿No lo crees?

—Tiene toda la razón. Por eso Shaoran está aquí, conmigo, y no con usted.

Bien, estaba sorprendido. Nunca llegué a pensar que Sakura fuera a responder de una forma tan ingeniosa y elegante, y estaba completamente seguro que Xu Mae estaba destilando odio. Estaba sorprendido, pero también orgulloso.

—¿Qué quieres decir con eso, mocosa? —Y se desató su furia.

—Mocosa, niña, pequeña… no importa la palabra que use, eso no cambia el hecho de que usted sea una mujer con… gustos variados y urgidos.

—Te crees muy lista, mocosa, pero dime… ¿Acaso te consideras lo suficientemente mujer para mantener el interés de un hombre en ti? ¿Sabes a lo que me refiero? o ¿Es algo muy profundo para que tu inocente cerebro lo procese?

Sentí claramente cuando Sakura perdió los estribos y por eso, me tomé el atrevimiento de tomar su mano y sujetarla. No iba a permitir que Xu Mae se saliera con la suya, aunque debía admitir que este nuevo lado de Sakura me encantaba, y por eso no pude evitar que una sonrisa ladeada se instalara en mi rostro.

—Querida señorita Xu, esta chica puede mantener mi interés en ella más allá de una intimidad y no le digo lo que se merece porque hay una niña presente y también porque soy un caballero —dije.

—Oh, por mí no te preocupes, Shaoran —dijo Hitomi—. Más bien, tengo un amplio repertorio de groserías que podría usar en contra de esta pelirroja.

Esta niña me caía cada vez mejor… Nah, para que negarlo, esa condenada pulga se había ganado mi corazón.

—Bien, quizás ella puede mantener tu interés, pero ¿Hasta cuándo un ciego como tú podrá mantener el interés de ella? ¿Cuándo pasaras de ser el dulce novio a convertirte en una carga? O no recuerdas que eso fue lo que pasó con nosotros.

No se si lo hice apropósito o… quizás fue solo un reflejo, pero mi agarre en la mano de Sakura se intensifico y mi ceño se frunció… aunque intentara disimularlo. Xu Mae había dado en el maldito clavo.

—¡Oh! Le agradezco mucho su preocupación —dijo con tranquilidad Sakura, entrelazando ahora nuestros dedos—. Pero déjeme decirle que ambos somos muy creativos y podemos mantener el interés mutuo sin ningún problema, si sabe a lo que me refiero. —Sentí mis mejillas arder porque nunca creí que Sakura fuera a insinuar algo como eso—. Y con respecto a su comentario, creo que debería darle las gracias, porque, de no ser así, Shaoran no estaría conmigo ahora. Así que gracias por haberse rendido tan fácilmente y no se preocupe por él, está en muy buenas manos —dijo sentándose a mi lado nuevamente y tomó mi brazo con delicadeza para recostar su cabeza en mi hombro.

Su olor a cerezas de nuevo se filtró por mi nariz y si no fuera por la condenada situación, hubiera mandado todo al demonio para besarla.

—Ya la escuchó —dije, recuperando un poco la dignidad que Xu Mae me había quitado—. Creo que lo mejor será que regresé con su esposo y nos deje en paz a nosotros.

—Púdranse —dijo furiosa y escuché sus tacones resonar.

—¡Dios! ¡Estuvieron increíbles! —dijo Hitomi—. ¡Su cara furiosa fue épica!

—Puedo imaginarlo —dije riendo… aunque todavía no me había recuperado del todo.

—¿Shaoran, estas bien? —Escuché la voz angustiada de mi prima—. Vimos a Xu Mae saliendo de aquí.

—Tranquila, entre los tres la corrimos de aquí —dije, tratando de restarle importancia.

«Porque no la tiene ¿Cierto?» pensé tratando de convencerme a mí mismo de eso.

—¡Dios! Pensé que… bueno, no importa —dijo suspirando—. Me alegro que no pasara nada malo.

—Puedo preguntar ¿Quién era esa mujer? —preguntó Tomoyo.

—Una arribista que quería conquistar a mi sexy primo —dijo Eriol, colocando sus manos sobre mis hombros, sacudiéndome en el proceso—, pero no contó con que Shaoran es demasiado sabiondo e intuitivo. Se la sacudió muy fácilmente y lo último que supe de ella fue que se había casado con un empresario de cuarenta y siete años… considerando que ella debe tener veinticuatro, ustedes me dirán.

Por fin lo recordé. El pobre diablo que se casó con semejante arpía era nada más y nada menos que el dueño de una importante empresa de computadoras. Vaya… pensaba que el sujeto era extremadamente inteligente, pero al parecer su cerebro se había mudado a su cabeza del sur… No lo critico porque muy bien sabía que esa mujer tenía lo suyo, pero ¡Vamos! Solo se necesitaban dos dedos de frente para saber que clase de mujer era Xu Mae.

—Ahm… ¿Sakura? ¿Estas molesta por algo? —dijo Meilin de repente—. Es que tienes un aura asesina a tu alrededor.

—Para nada —dijo usando un tono malicioso que me hizo sentir escalofríos—. Solo esperemos que esa señorita no vuelva a acercarse a nosotros.

—Sakura, a veces da miedo —dijo Tomoyo y, aunque fuera difícil de creer, le di la razón.

Hitomi y su hermana comenzaron a discutir acerca de cosas que… realmente no me importaron y me desligué por completo de la conversación. Podía escuchar sus voces y sus risas… pero mi mente ya no estaba allí.

¡Maldita sea! No quería admitirlo, pero las palabras de Xu Mae hicieron mella en mí. Me sentía demasiado confundido porque, por una parte, quería seguir adelante e ir hacia Sakura, pero mi yo inseguro, mi yo terco… me decía que debía retroceder para no convertirme en una condenada carga para ella… porque quisiera o no, eso ocurriría tarde o temprano.

Deseaba con todas mis fuerzas que no fuera así y trataba de convencerme a mí mismo de que encontráramos la manera de que eso no ocurriera, pero… aun después de haberla dejado en su casa hace rato… seguí pensando en que quizás todo esto… era un error.

—Estas muy pensativo… —dijo Eriol a mi lado, pero no le respondí—. ¿Volveremos a los mutismos?

—No tengo nada que decir —dije resoplando.

—En realidad, creo que tienes mucho que decir, Xiao Lang, y no te obligare a contarme… pero sé que está relacionado con lo que esa maldita mujer te dijo.

—No puedes afirmar algo que no sabes realmente.

—Créeme, estoy seguro. No necesito que me lo digas porque te conozco malditamente bien ¡Eres mi hermano!

Suspiré cansado y entré de nuevo al apartamento. La noche estaba fría y yo odiaba el frío… más hoy que de costumbre.

—Shaoran, tu celular esta sonando —dijo Mei corriendo hacia mí—. Es Sakura.

Su llamada a esta hora me extrañó y sin esperar mucho contesté, caminando de nuevo hacia el balcón.

—¿Sakura? —pregunté… aunque me pareció tonto porque ya Mei me había dicho que era ella.

¿Cómo supiste que era yo?

—Meilin me pasó el teléfonodije riendo y la escuché suspirar entrecortada—. ¿Qué sucede? Suenas algo nerviosa.

Sí… estoy un poco nerviosa por mañana —dijo—. No estoy segura de hacerlo bien delante de tantas personas.

No podía estar hablando en serio. Había practicado sin descanso por un mes entero y se sabía muy bien su parte. La habíamos tocado juntos muchas veces y habíamos pulido las zonas donde ella solía tener problemas ¡Estaba más que lista!

—Ninfa, te sabes tú parte de memoria ¡La conoces! No hay nadie mejor que tú para tocarla —le dije seguro y tratando de que mis palabras le hicieran recobrar la confianza en ella misma.

Eso se debe a que mi perfecto profesor me ha ayudado a memorizarla —dijo riendo y, por muy difícil que pareciera, me hizo sonrojar—. Fue demasiado estricto conmigo.

—Pues tu profesor es muy sabio —dije riendo—. Y está deseando que sea mañana para poder apoyarte.

—No me dejes embarcada ¿Está bien? Tocare el piano para ti.

Mierda… ¿Cómo diablos podía alejarme de ella si me decía algo así? Solté un resoplido por la frustración que sentía… mi parte racional me gritaba a gritos que me alejara, por ella, para no hacerle daño en un futuro, pero ¡Dios! Mi corazón parecía bombear solo por ella… Vaya, ahora entendía muy bien el dilema de ser o no ser.

—Entonces… estaré allí sin falta —dije después de una pausa.

Sí… debía alejarme, pero por lo menos podía cumplir mi maldito sueño de escucharla mañana y "verla" desplegar sus alas.

¿Puedo decirte algo más?

—¿Qué será?

Sabes cuan especial eres para mí ¿Cierto?

«Diablos… Sakura, no me hagas esto» pensé apretando mis puños y cerrando mis ojos para poder imaginarla a mi lado. Era tonto porque era lo mismo tener los ojos abiertos o cerrados… pero para mí era mucho más íntimo hacerlo de esa forma.

—Eres un hombre maravilloso, Shaoran, nunca dudes de eso.

—¿Por qué me dijiste todo esto? —pregunté aun con mis ojos cerrados… esperando que su respuesta me dijera el empuje que necesitaba para darle mayor peso a mi corazón, que a mi cabeza.

Porque no quiero verte ensimismado y con la mirada triste nuevamente, como te vi hoy por culpa de esa mujer —dijo—. Nada de lo que dijo es real y no quiero que permitas que te hiriera… porque si no, ella habrá ganado. Eres un hombre especial y lleno de virtudes.

Ella tenía razón, pero a la vez no. No se trataba de ganar o perder… era saber qué hacer con una verdad que lastimaba tanto. No estaba seguro si era así o no, pero en mi opinión, Sakura me idolatraba demasiado y quizás eso se debía a su corta experiencia con chicos.

—También tengo defectos… y muy grandes—dije, tratando de abrirle los ojos, sin ser brusco.

Como todos —dijo riendo—. Si supieras los míos no te atreverías a estar cerca de mi… pero te diré un secreto ¿Está bien?

—De acuerdo…

La verdad es que… mi hermano me dice monstruo —dijo riendo—. Pero más importante aún ¿Sabes por qué lo hace?

—No eres un monstruo, ninfa —dije frunciendo mi ceño.

¿Cómo diablos se le ocurría a una persona decirle monstruo a ella?

Díselo a Touya —dijo bufando—. Pero el asunto es… que me dice así desde niños porque soy como una caja de pandora. Encierro un montón de calamidades.

—Bueno, eso no lo pongo en duda—dije riendo, porque ya me había dado cuenta de la predisposición de Sakura para los problemas.

¿Lo entiendes? No necesitamos ser perfectos, solo debemos aprender a vivir con nuestras imperfecciones y sacarles provecho.

¿Y que provecho puedo sacarle a la mía? —dije en tono sombrío y hasta resoplando un poco.

¿Quieres que te lo diga?

—Por favor —dije bufando.

Bueno… creo que la más importante de todas… sería que has aprendido a ver realmente a las personas —dijo y en ese momento sentí como mi corazón comenzaba a latir más rápido—. Tú mismo me dijiste que hay muchas formas de ver, y tú has aprendido a ver más allá del físico, puedes ver el alma de una persona y no dejarte llevar por los prejuicios. Eso es muy bueno y admirable.

¡Oh, diablos! Ni mi madre me conocía tan bien… ¿Cómo rayos una chica tan despistada como ella pudo pasar todas mis barreras y aprender tanto de mí? Solté con dificultad el aire que había retenido sin darme cuenta y mi corazón ya latía como un caballo desbocado.

«¿Por qué diablos tienes que ser tan condenadamente tierna?»

—En realidad, me alegra… escuchar algo así de ti. Eso me hace saber cuán sabia y maravillosa eres.

No soy sabia, en especial cuando hablamos de matemáticas y lo sabes —dijo resoplando y, contra todo pronóstico, mi humor mejoró muchísimo—. Pero tengo mis momentos.

—Espero entonces disfrutar de más momentos como estosdije riendo—. Descansa, ninfa, mañana será un gran día.

Entonces, te estaré esperando.

—Y yo estaré encantado de asistirdije con seguridad—. Buenas noches.

Buenas noches y sueña lindo.

—Entonces puede que nos encontremos nuevamente en sueñosdije, estando seguro de haberla hecho sonrojar y sonreí—. Descansa.

Me quedé un rato más en el balcón después de colgar la llamada, después de todo, ya no sentía tanto frío. Sonreí… sonreí como idiota porque me di cuenta que Sakura tenía demasiado poder sobre mí. No quería decir algo tan de nena como "No puedo vivir sin ella", pero gracias a Sakura, me había dado cuenta que en realidad no había comenzado a vivir y… estuviera ella o no en mi futuro, debía comenzar a caminar hacia adelante.

—Te ves más tranquilo —dijo Mei a mi lado.

—Y determinado —agregó Eriol al otro lado.

—Ni lo uno, ni lo otro —dije sonriendo—. Solo que… no quiero volver a mi época oscura… pase lo que pase… debo caminar al frente.

—Y nosotros estaremos a tu lado por siempre —dijo Mei dándome un beso en la mejilla, mientras se guindaba de mi brazo.

—Somos un trío de nenas sentimentales —dijo Eriol abrazándome—. Bueno… tú ya lo eres Mei.

—Gracias por notarlo, idiota.

Reí junto a ellos y esta vez no me molesto la ráfaga fría que se filtró entre nosotros, porque mi cuerpo estaba demasiado calido. Debía tomar las decisiones correctas para poder avanzar hacia un futuro que no me llevara a tener ningún arrepentimiento. No se trataba de mí, no se trataba de ella… se trataba de poder vivir con tranquilidad conmigo mismo y, sobre todo, poder vivir sin ningún remordimiento.

¿Ser o no ser? Maldito Shakespeare…

Bueno, aquí lo tienen. Un capitulo súper largo para compensarlos por la pausa xD Espero que lo hayan disfrutado mucho y créanme cuando les digo que tenía una sonrisa boba al escribirlo haha me gusto más este que el de la versión Sakura por todos los pensamientos de Shaoran xD

MUCHAS GRACIAS por su gran apoyo chicos. Es realmente importante para mí saber cuanto le gustan mis historias.

¿Habrá o no beso entre Sakura y Shaoran? Muchos me lo han preguntando y solo los que ya leyeron la versión vieja lo saben (Y espero que no spoleen a quienes estén recién iniciando xD) PERO… aunque lo sepan, mi forma de narrar las cosas ha cambiado un montón y espero que las emociones que tengo pensadas describir les pongan la piel de gallina xD porque créanme, además de tener la sonrisa boba en mi cara ahorita también se me puso la piel de gallina al imaginarme todo lo que Shaoran siente, piensa y dice haha

Un beso para todos :) FUERA PAUSA :D