Gracias por dejar sus comentarios y ponerme como favoritos. Este es el penúltimo capítulo de la historia. En el siguiente habrá lime y enserio siento este terrible retraso de 4 meses, pero no lograba sacar tiempo, muy apenas podía mantener el ritmo con el SasuHina y el IchiRuki que estoy escribiendo, pero ya salí de vacaciones, por lo tanto el último capítulo estará disponible en una semana, sino es que menos ;)

Espero que les guste.

Dejen sus comentarios.

Declaimer:

Bleach NO es mío, es de Tite Kubo.


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*~ Gothic Prince ~*

X

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A veces aquella luz que buscas con tanta desesperación es la causa de la absurda oscuridad en la que vives.

-AmyV

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Escuchó el sonido de la puerta al abrirse, lentamente se separó de de la pelinaranja y clavó sus orbes esmeralda en el recién llegado. Ishida Uryu se veía un poco alterado. El de lentes caminó pausadamente hasta el costado de la cama contrario al de Ulquiorra. Lo miró y el moreno le regresó la acción.

—¿Terminaste?—inquirió mirando de reojo a la chica.

—…

—Cifer-san, creo que es mejor que te vayas—miró la ventana que esbozaba un paisaje tormentoso—, Arizawa-san entrará en un par de minutos, cuando logre calmarse, y no sería bueno que te viera—se acomodó los anteojos.

—No me iré—apuntó. No podía marcharse, mucho menos cuando había prometido estar con la mujer todo el tiempo.

—¿No lo entiendes? No es como si debieras estar aquí desde un principio. Naturalmente es raro que alguien como tú esté aquí—indicó, sin embargo sabía de sobra que el pelinegro seguiría negándose a irse del hospital.

—¿Crees que eso me importa? No me iré, si la amiga de la mujer lo encuentra extraño, no es mi problema, no es como si me resultara difícil decir la verdad—musitó.

—¿Y cuál es la verdad, Cifer-san?—estrechó la mirada.

—Que amo a la mujer—contestó sin tapujos. Ya no tenía sentido que lo guardara, no es como si fuera un secreto en primer lugar.

Ishida suspiró. Eso era lo que esperaba oír.

—Si la amas, no puedo hacer nada contra ello, aunque quisiera que te mantuvieras alejado de ella—estiró una mano hacía Orihime—. En verdad es una distancia increíble entre nosotros—posó su miembro a un centímetro de la de ella—, resulta gracioso—susurró para sí mismo—. Pero, ya no importa cuánto te odie o cuanto deseé que no te acerques a Inoue-san—Ulquiorra se mantuvo callado, observando la situación. ¿Por qué parecía que había algo más?—. Cifer-san, ¿Qué harás?

—Si entendiera la naturaleza de tu pregunta, la contestaría—dijo serio—, si hablas de qué haré ahora con la mujer, mi respuesta es más que obvia: No la dejaré.

—Claro, debo ser más directo con esto— retiró su mano de la de Orihime—, ¿Qué harás cuando Inoue-san sea llevada por sus familiares en tres días? ¿Qué harás cuando ni tú ni yo podamos volver a verla?

Abrió los ojos.

—¿Qué dijiste?

—Lo que escuchaste Cifer-san, la familia de Inoue-san planea llevársela con ellos, quizás ella nunca regrese—apretó el puño, se sentía tan patético, porque indiscutiblemente esperaba que el moreno pensara en algo para evitar aquello.

El ángel dependiendo del demonio, resultaba bastante satírico en realidad. Ya que el único que podría pensar en algo para salvar a la princesa era quien más daño le había hecho y quien se supone que debía rescatarla del diablo, era el que no podía llegar a una resolución para hacerlo. Era bastante frustrante.

Ulquiorra se quedó pasmado sobre sus pies, lo que faltaba, ahora el tiempo sí que se medía con un cronometro burlón, como si lo empujaran a una senda en la que tenía que correr contra el tiempo mientras el camino se desplomaba y todo se volvía negro, corriendo para llegar al final y encontrarse con otro obstáculo para llegar a la mujer. Por vez primera se sintió demasiado desorientado. De esa manera no era fácil hilar idea alguna en su cabeza. La presión que se cernió sobre sus músculos le recordó a una escena de terror, cuando el villano se convertía en la victima ¿Y si no podía pensar en algo? ¿Qué haría si ella fuera llevada lejos de su lado? Confiaba en que podía estar con ella, pero ¿Cómo lo haría si Orihime iba a ser trasladada a un lugar que tal vez nunca podría alcanzar? Giró la cabeza y posó su intensa mirada en el rostro dormido de la pelinaranja.

¿Qué podía hacer para evitar que se la llevaran? Más aún ¿Tenía el derecho a siquiera intentarlo? Después de todo, era su culpa que ella estuviese postrada en la cama con peligro de jamás despertar. Sin decir ni una sola palabra caminó hasta la puerta, necesitaba respirar, despejar sus pensamientos, ya entonces podría hallar una forma de evitarlo, si seguía ahí estaba en riesgo de caer en la desesperación. ¿Por qué cuando había resuelto quedarse a su lado, amenazaban con quitársela? Ese era su castigo ¿verdad? Era lo que se merecía por la tortura que había infligido en la ojicastaña ¿no?

Por su parte Uryu desvió la mirada al suelo. Era estúpido como se había vuelto todo de esa manera, la vida da muchos giros, lo sabía, no obstante eso no evitaba que se sintiera impotente. Él también debía pensar en una forma de luchar, no sólo limitarse a depender de Cifer, tenía que esforzarse para no quedarse atrás, aunque ¿realmente valía la pena? Si Orihime despertaba, si lograban hacer que se quedara, sería cuestión de tiempo para que Ulquiorra y ella estuvieran juntos ¿Tendría las entrañas para soportarlo? ¿O el ángel sucumbiría ante la envidia hacía el demonio? Si Inoue se iba, ellos no podrían estar juntos, y él probablemente tendría una oportunidad de estar con la pelinaranja.

No.

Eso sólo era su idealista fantasía egoísta, aún si era difícil de aceptar, el pelinegro de lentes sabía con certeza que la felicidad de la princesa, no estaba entre los brazos del ángel, sino entre las garras del diablo.

La princesa y el demonio eran los que debían estar juntos.

—¿Ese que acaba de salir, era Ulquiorra Cifer?—cuestionó la imprevista voz de Arizawa, el moreno miró a la karateca.

—Sí.

—¿Por qué…?

—Porque él es la razón de que no sea necesario que yo le diga mis sentimientos a Inoue-san—interrumpió—, Cifer-san es la persona que más ama Inoue-san—sonrió con cierta tristeza. Tatsuki se quedó quieta y silente por un par de minutos.

—Lo siento.

—¿Por qué deberías sentirlo?

—Yo…—el mordió el labio—, de alguna manera ya lo sabía—Uryu alzó una ceja—. Quiero decir, he estado al lado de Orihime mucho tiempo, es natural que haya notado cuándo y de quién se enamoró. Lo siento, aún si lo sabía yo te quise animar.

—¿Quisiste animarme en un amor no correspondido, Arizawa-san?

—Sí, porque sé lo que se siente estar en esa situación—sus ojos chocaron—, sé cómo se siente estar esperando por alguien que no te mirará— un relámpago iluminó la habitación, la morena se relamió los labios—. Y sé también como se siente querer que esa persona sea feliz con otro que no eres tu— desvió un poco su mirada hacía Orihime.

—¿Es así?—murmuró.

Un intangible silencio se formó entre ambos. Era gracioso pensar en ello, después de todo, siempre fue una guerra perdida luchar por Inoue Orihime.

—Espero que ella despierte antes de los tres días—expresó la Arizawa al tiempo que se acercaba a su amiga—. Ella no será feliz de estar lejos de nosotros…de él—le acomodó un mechón naranja tras la oreja—, Orihime abre los ojos.

No obstante lo que Tatsuki desconocía era que Ulquiorra Cifer había dañado mucho a Orihime y que estar lejos de él no supondría un dolor tan hondo. A fin de cuentas Ulquiorra era el culpable de su estado. Al menos eso era lo que él quería como consuelo, pues conocía lo que era mantener esperanza aún en la orilla de la línea y Orihime a pesar de todo, podría seguir queriendo al moreno. Que juego tan bizarro presentaba la vida, una princesa y un demonio enamorados, y el ángel sólo siendo capaz de observarlos cada que el diablo dañaba a la frágil princesa. ¿Sería que esa princesa se quedaría rota para siempre? Postrada a en una cama por su pecaminoso amor, llevada lejos a un lugar que representaría un espacio inalcanzable para los demonios y ángeles. ¿Era ese el único final para ellos? ¿Tendrían él o Ulquiorra el derecho de verla nuevamente?

Puesto que uno la rompió y el otro no fue capaz de impedirlo.

—Despierta Inoue-san, por favor.

Sólo ella capaz de dar el veredicto final y para ello debía despertar.


Abrió de golpe la puerta de la azotea y una fuerte ráfaga de agua y viento le golpearon la cara con brusquedad. No le importó. Caminó apresuradamente hacía la baranda y se sostuvo con fuerza de esta. Gritó. Lo hizo tan fuerte que la garganta le dolió, tan alto y tan furioso que el cielo le hizo eco con sus relámpagos y truenos. Parecía que el cielo se burlaba arremedando sus sentimientos.

—Maldición—musitó acuclillándose, dejando que el agua cayera por su espalda a chorros, el torrencial no tenía piedad.

¿Significaba aquello una señal de que había perdido su derecho a estar con Orihime? ¿Sus pecados eran tan horribles en ese caso?

Naturalmente él no era el indicado para la ojicastaña, no lo era y sabía que jamás lo sería, que siempre existiría el peligro de que fuera a hacerla sufrir en el futuro, porque a pesar de todo, esa era su naturaleza. Lo admitía, amaba a Inoue Orihime, pero también admitía que amaba verla sufrir. Debía reconocer esa parte de él, esa retorcida y maldita parte de su ser que se excitaba con imaginarla sintiendo dolor y que disfrutaba acosándola física y psicológicamente. Estaba enfermo, su amor era tan obsesivo y retorcido que su yo sensato apoyaba el que se la llevaran lejos para que sus manos no pudieran dañarla de nuevo; era un demonio y este hecho era el que le daba canonización a su titulo, un Gothic Prince, un heredero de los más bajos placeres, de lo retorcido, de lo oscuro, de lo pecaminoso, del infierno mismo sobre la tierra.

"—Ulquiorra."

—Mujer…—estiró una mano hacía delante donde la silueta de una valkiria le tendía la mano. Una súcubos que robaba la apariencia de Orihime y que era lo más propio para él.

Oscuridad con oscuridad.

La mujer era toda luz y bondad, él sólo la corrompería con sus manos, con sus labios, con su cuerpo, si la toca, si la veía, si egoístamente quería quedarse a su lado. Él únicamente la llevaría a conocer la seducción de las tinieblas, el placer de lo tenebroso. No era correcto que quisiera quedarse con la princesa.

El demonio no tenía ese derecho.

La había maltratado tanto, que con sus propias manos sentencio su destino. Selló su propio suicidio. No podía quedarse con el corazón de Orihime, porque eso no estaba bien. No podía asegurar que ya no intentaría corromperla, era una cuestión que llegaba a ir contra su propia naturaleza, sin embargo amaba exasperadamente a Inoue Orihime.

—Maldita sea—gruñó mientras el agua lo empapaba de punta a punta y los pequeños riachuelos de su rostro se combinaban con las lágrimas que brotaban desde lo más profundo del corazón del demonio.

Sentía tanta desesperación.


Apretó los ojos, apreciaba algo que le tocaba la punta de la nariz y comenzaba a causarle una ligera picazón, manoteó para alejar lo que invadía su rostro más eso pareció insistir; cansada se enderezó rápidamente haciendo un puchero y dejando que los largos cabellos naranjas se le arremolinaran bajo la quijada.

—¡Vale ya!—reprochó—, déjame dormir… ¿Huh? ¿Sora-nii¡?—sus ojos se tornaron confusos, de alguna forma sabia que Sora, su hermano mayor, no tenía que estar sentado junto a él. Para empezar ¿Cuándo se había dormido? ¿Por qué estaban en un campo de girasoles?

Algo no cuadraba y Orihime lo sabía, pero no recordaba la respuesta a ese enigma.

—Has dormido bastante—sonrió con amabilidad el joven de facciones finas y cabellos castaños.

—¿En serio?—miró a su alrededor y el sol pegó con fuerza en sus ojos, el paisaje resultaba mítico ahora que prestaba atención.

Tan irreal.

—Sí.

—Pero, para eso estás conmigo Sora-nii, tú siempre me despiertas—esbozó una sonrisa despreocupada—. Eso es suficiente para mi ¿no? así puedo dormir siempre con la seguridad de que nunca llegaré tarde a la escuela.

—No deberías confiar tanto en ello—rió y ella se dejó caer en el regazó de él, como cuando era niña e iban de vacaciones y se encontraba agotada de tanto jugar.

—Yo siempre estaré con Sora-nii, así que está bien—aseveró mientras el mayor le acariciaba la melena acompasadamente.

El aire hizo bailar a los girasoles.

—Pero Orihime-chan no debe estar aquí.

—¿Qué?—ella miró hacia arriba para verlo.

—Esto también es un sueño—ella negó y él le acarició la mejilla—, lo es. Tú tienes un mundo al que debes regresar cuando despiertes—la pelinaranja no lo comprendía. ¿De qué estaba hablando? Su mundo sólo lo componía él, su única familia, ella no debía regresar a ningún lado.

Pero eso no era verdad.

—¡No! Yo me quiero quedar aquí contigo Sora-nii—lo abrazó y el castaño le correspondió.

—Sería feliz si lo hicieras—pronunció pausadamente—, pero ¿no los oyes?

—Eh…—lentamente abrió los orbes.

El viento volvió a mecer el campo.

"—Orihime abre los ojos."

—Tatsuki-chan…

"—Despierta Inoue-san, por favor"

—Ishida-kun…

"—Despierta, mujer."

—Ulq… ¡No quiero!—se aferró con fuerza al cuerpo de Sora.

—¿Lo oyes verdad? Esas personas te están esperando—la tomó de los hombros.

—No, no, no quiero, es doloroso Sora-nii—ya lo recordaba todo—. Es…muy doloroso—las lágrimas salieron de sus ojos.

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Dejaré un recordatorio, una marca que te hará recordar día tras día que tu silencio debe ser mantenido.

Que Dios me ayude

No creo que lo haga

Hare que te desgarres del miedo

Mujer ¿Me temes ahora?

Ella no es nadie

¿Me tienes miedo?

Sí, tengo miedo

Que aburrido

¿Por qué te devolvería algo en lo que no creo? No seas estúpida

Yo toco lo que es mío

No te lo he quitado todo, pero puedo hacerlo

Aun hay muchas cosas que no te he quitado

Tú me perteneces, si dices que te lo quité todo, lo tomaré todo

No dejaré que te vayas de mi lado

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Ulquiorra.

—Pero, si no fuera doloroso no valdría la pena nada de ello—la voz de Sora la sacó de sus pensamientos, se había hundido en sus memorias tan punzantes que olvidó por un momento su propia existencia.

—Sora-nii…ya no hay nada dentro de mi—bajó la cabeza—, él lo ha roto todo. Ese demonio completa e injustamente me destrozó como si fuera un juguete.

Lloró.

—Hay personas que no son sinceras Orihime.

—¡Pero él es diferente, absolutamente es imposible que me ame! Por eso es mejor que me quede aquí, donde ya no me hará daño.

—¿Realmente quieres eso?—la ojicastaña parpadeó—, ¿ya no quieres verlo? ¿Lo odias?

—Yo…

No dejaré que te vayas de mi lado

—¿Realmente crees que perdiste tu corazón? Acaso no lo sientes—le tocó el pecho y ella se sorprendió de sentirlo cálido y palpitando, ¿cómo es que no había notado a su propio corazón?

—Yo no…

"—Despierta, mujer."

Sus ojos se ensancharon.

—El amor, es un camino lleno de espinas y uno de los dos debe ser lo suficientemente valiente para soportarlas y curar los pinchazos.

—Sora-nii… ¿Por qué las personas se enamoran?

—Por que encuentran a la persona con la cual pueden compartir una parte de su vida, por mucho o por poco tiempo. Una persona cuya existencia, no importa que tan venenosa sea, siempre será importante para ellas, pues son los únicos que lo creen así.

—¿Incluso si es un demonio?

—¿Tú qué opinas?

El sol brilló mucho más de ser posible.

—¿Pero…volveré a ser herida?

—Tú eres la que decide si sigue recibiendo o no esas heridas y si quieres alejarte o quedarte a su lado. Tu corazón es el único que sabe la respuesta ¿Lo puedes escuchar?

Ulquiorra la había herido innumerables veces, era un hecho innegable. No obstante también era obvio que ella lo amaba, por más que quisiera huir de ello, arrojarlo lejos u olvidarse de sus sentimientos, el amor que tenía por ese villano personal era algo que estaba segura jamás podría cambiar. Y si huía de esa manera, nunca tendría la certeza de que ese amor y ese corazón que latían en su pecho, realmente estaban ahí, ya que ¿A caso Ulquiorra no los tenía? y si los sentía ¿No sería porque el moreno estaba con ella? Ahí justo a su lado tratando de traerla desde las entrañas de las tinieblas a las cuales se había sumergido. ¿Mentira o realidad? Si no despertaba no podría ver si era verdad lo que intuía. Nunca vería si el demonio realmente estaba tratando de sacarla de la oscuridad para, como el dijo una vez, impedirle irse de su lado. ¿Significaba eso que la princesa a pesar de todo, seguía deseando estar con el diablo?

Orihime sonrió.


El reloj marcó las 3 de la mañana, el hospital ya estaba en penumbras y la mayoría de los pacientes dormían plácidamente en sus cuartos. Tatsuki había sido obligada por Ishida a irse a su casa cuando la lluvia amainó por un rato, pues la morena tenía que ir con su madre que no había dejado de llamarla desde que pasó su toque de queda, Arizawa no quería dejar a Orihime, pero ella también tenía una familia que se preocupaba de su bienestar; mientras por otro lado Uryu se fue a cambiar y avisarle a su padre que pasaría la noche en el hospital del norte. No deseaba apartarse de lado de Inoue. Por ello velaría por ella la primera noche. El moreno se removió inquieto en la silla donde se había quedado dormido cuando la puerta sonó al abrirse.

—¿Qué haces aquí?—increpó cogiendo sus lentes.

Ulquiorra no respondió. Ishida reparó en sus ropas empapadas hasta la más pequeña de las fibras de algodón, entrecerró los ojos.

—Ishida Uryu, vete—pidió lúgubre.

—¿Dónde te metiste? Estás mojado ¿Cómo llegaste hasta aquí?—ignoró su demanda.

—Nunca me fui.

—¿Quieres decir que estuviste en la azotea?—exclamó aturdido—, quieres morir ¿verdad?

—¿Podrías dejarme con ella a solas otra vez?—sus esmeraldas estaban tan vacías.

—¿Pensaste en alguna solución?—de alguna forma sabia que algo no andaba bien con Cifer.

—…

—Vale—bufó levantándose—, iré por un café y algo para ti. No quiero tener que cuidar a alguien innecesario—rezongó al pasar a su lado.

—Gracias.

Entonces Ishida lo supo.

—Que tontería—escupió por lo bajo antes de salir.

El recinto quedó nuevamente en silencio, las maquinas a las que la pelinaranja estaba conectada eran las únicas que rasgaban la oscuridad y el mutismo. Ulquiorra despertó de su letargo y se movió hacia la cama, se cernió sobre la mujer y no escatimó en las gotas que escurrieron desde su pelo hasta la cara de Orihime, dubitativamente con una mano delineó sus labios, sus cejas, todo su rostro; bajó por su cuello, trazado con la yema de sus dedos la tenue vena que lograba vislumbrar en la penumbra, la clavícula tan frágil y después simplemente dejo reposando su extremidad sobre el pecho de la ojicastaña. Sintiendo su corazón, sus latidos, su calor.

Sintiendo en su mano la vida que él había corrompido.

—Lo siento—susurró acercándose a su rostro, grabando sus facciones dormidas en su memoria, porque la memoria sería lo único que quedaría al final—, lamento ser egoísta—murmuró sobre sus labios—. Mujer no puedo permitir que te vayas.

La besó.

En la desesperación de las tinieblas, el demonio había llegado a la conclusión de que debía restringir sus propios oscuros deseos. Pues no estaba dispuesto a renunciar a Inoue Orihime y su corazón. La amaba demasiado para hacer un acto tan benevolente.

Ese era el más perverso de sus actos.


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Continuara

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Lamento la demora, pueden pegarme si quieren, pero gracias al cielo les tengo ya la actualización. Como ya dije, estoy de vacaciones, por lo que dentro de poco traeré el siguiente.

Espero que lo hayan disfrutado y siento los errores de ortografía que pueda haber, los iré corrigiendo con el tiempo.

El siguiente es el ultimo, así que ya casi se nos va nuestro sensual y perverso Gothic Prince, en fechas decembrinas espero que hayan encontrado un poco de ese placer oscuro en mi historia jejeje.

Akari se despide.

Yanne!