Hola, aqui les traigo el capitulo final, agradesco profundamente a todo aquel que leyo publica o anonimamente este fic, el cual me agrado de sobremanera el haberlo escrito, el usar una pareja poco comun, y un contexto por demas raro, pero que al final me dio muchos momentos agradables comforme lo escribia.
Bueno, mas adelante seguire, pero aqui lo tienen, ultimo capitulo.
Capitulo 10
Esa inconciencia no era tranquilidad. Tai aun tenía en su subconsciente la necesidad de ayudar a Jun, era más fuerte que él.
Abrió los ojos repentinamente, la luz era demasiado brillante, lo cegó, no podía ver nada y a decir verdad no tenía la lucidez de nada.
-¡Jun!- Grito el chico tratando de levantarse con desesperación.
De inmediato un grupo de personas ingreso a la habitación, los hombres fornidos de blanco sostuvieron a Tai en la camilla, mientras la enfermera le inyectaba un cálmate.
Tai no gritaba más, pero seguía luchando por levantarse, fue cuando el calmante hizo efecto y lentamente se quedo profundamente dormido…
Jun despertó lentamente. Sentía una profunda debilidad, y la luz blanca del lugar no le permitía distinguir nada claro.
Al paso de unos minutos por fin el mundo se le aclaro. Volvió la mirada a sus pies y observo a su hermano Davis durmiendo apoyado en la cama en la que ella estaba, una con sabanas blancas, una habitación con cortinas y un olor a medicina que inundaba el ambiente.
Se sentía débil, pero al final de cuentas bien. No entendía si estaba en un sueño o era la realidad, era muy extraño, pero sentía que debería estar en otra situación… o por lo menos con alguien mas.
Su mente era un montón de ideas desordenadas, a su cabeza llegaban escenas del bosque, pero no sabia como interpretarlas correctamente, y eso le hacia doler la cabeza.
Cerro los ojos, tratando de concentrase, ordenando sus ideas, y por fin comenzó a recordarlo todo, incluso aquel ultimo momento de desesperación y después nada, solo oscuridad.
Abrió los ojos, entorno la mirada y observo el lugar. La habitación del hospital no le era totalmente desconocida, una vez había estado en una habitación igual, al lastimarse el tobillo de pequeña.
-Gracias.- Murmuro agradecida de estar a salvo. Apretó los ojos con fuera y una lagrima corrió por su rostro, suspiro, agradecida de haber salido de todo los problemas, y en ese momento su hermano despertó.
Davis se froto los ojos y miro a su hermana, sorprendiéndose de verla con los ojos abiertos.
¡Jun!- Grito el chico abrazando a su hermana y con unas lagrimas asomándose por sus cuencas oculares.- ¡Ya despertaste!
-Davis.- sonrió la chica algo conmovida por la escena que su hermano le estaba haciendo. Levanto un poco la mano, que en ese momento le pesaba una tonelada y la descargo suavemente sobre la cabeza de su hermano.- Tonto.
Rápidamente Davis salio de la habitación y llamo a sus padres que llegaron corriendo a la habitación.
Entre abrazos y sollozos todos agradecían que Jun estuviera bien, que hubiera despertado.
-¿Dónde estoy?-Pregunto la chica tomando la primera oportunidad de hablar, una vez que su padres se calmaron un poco.
-Estamos en Odiaba, te trasladaron de Otsu a este hospital.- Respondió su padre, quien al parecer era el mas sereno.
-Ya veo.- Dijo la chica no muy convencida.
-Te encontramos cerca de Imazu, de hay fuiste tratada y llevada a Otsu, estuviste en ese hospital día y medio cuando por fin nos dieron la autorización de trasladarte aquí.- Explico su padre una vez que se dio cuenta de que su respuesta anterior fue muy ambigua.
-Y ¿Tai?-Pregunto, ya se había formulado esa pregunta antes, pero dio por echo que estaría como ella, pero ¿Y si no era así?, su padre había dicho "te encontramos", ¿no debería ser "los encontramos"?, o tal vez solo fue un error por parte de su padre, sin embargo nada mejor que preguntar.
La pregunta sorprendió un poco a los presentes.
-Bueno, él esta aquí también, en la habitación de al lado, pero aun no ha despertado.- contesto Davis para tranquilidad de Jun.- Aunque…
Davis no pudo continuar por que un doctor entro a la habitación.
-Demasiada conversación por el momento.- Dijo el hombre de blanco dirigiéndose rápidamente hacia a Jun.- Ella debe descansar.
Jun iba a decir algo pero el Dr. ya estaba preparando una inyección.
-Lamento no dejar que estés más tiempo con ellos, pero has pasado algunos ratos malos, ahora debes descansar, ya habrá tiempo para hablar.-El doctor aplico el liquido de la jeringa por medio del catete donde llegaba el suero que Jun no había notado que tenia puesto en la mano izquierda.
Sintió como se quedaba dormida una vez más, miro a su familia y todos le sonrieron, comunicándole que todo estaría bien y entonces cayó nuevamente en el sueño.
Jun y Tai habían sido rescatados, en el momento en que mas lo necesitaron, en el justo momento.
Tetsu Kunikida es un viejo granjero adinerado de Imazu que por veinte años había tenido un pasatiempo casi obsesivo. La cacería. En Japón, y en particular cerca del lago Biwako era una actividad permitida, pero aproximadamente diez años atrás se había hecho una practica ilícita. Lo cual poco importaba al viejo Kunikida, el cual en diez años había sido multado en más de cincuenta ocasiones distintas por ser sorprendido cazando. Para su mala fortuna la fauna había descendido casi hasta desaparecer, y desde hace dos años salía una vez por semana y era muy afortunado si regresaba a casa con una lagartija o algún ave pequeña, tal vez una ardilla, pero solo eso, ni ciervos, ni conejos, nada de verdad significativo.
Pero eso cambio aquella tarde. El viejo Tetsu salio de su casa, cargaba consigo una vieja escopeta, la cual siempre lo acompaño en los buenos momentos. Ese día particularmente tenia el presentimiento de que por primera vez en casi dos años llevaría una presa grande a su casa, y le mostraría a su esposa lo excelente que era cazando, aunque no lo necesitaran. Por otro lado sabia que unos chicos de habían perdido en el bosque, si el por casualidad diera con ellos seria un héroe, y aunque Tetsu nunca se considero un hombre que buscara fama tal vez el convertirse en el salvador de dos niños haría que la justicia fuese mas indulgente con su pasatiempo. Y no es que tampoco pusiese todos sus sentidos en buscar a los chicos, después de todo el bosque era muy grande y el solo estaría unas cuantas horas en busca de una presa, además se contaba que cerca de la ciudad se reunían los traficantes de alcohol, era demasiado riesgo para una persona normal como él, con pasatiempos normales.
Ya en el bosque no paso mucho hasta que se olvidara de todo y solo se concentrara en buscar una buena presa. Paso mucho tiempo buscando sin obtener ningún resultado, fue cuando lo escucho. El aviso de que pronto llovería, lo cual lo molesto, la lluvia lo haría regresar a casa con las manos vacías. En algún momento, cuando la lluvia lo hubo sorprendido aun en el bosque, creyó escuchar un aullido, pero pensó que lo había imaginado. Bajo por una ladera y cuando ya tenia a la vista Imazu escucho algo de alboroto a unos metros, detrás de unos árboles. Pensando que podría ser la presa que tanto esperaba corrió hacia el lugar flanqueando los árboles.
Al llegar al lugar se sorprendió de lo que estaba observando, un grupo de animales estaban atacando a dos chicos maltrechos, pudo observar a la chica caer por la ladera y al chico forcejear con uno de aquellos animales que se le había prensado al brazo.
Las cosas pasaron muy rápido, el viejo no supo como siquiera considero disparar, solo observo a la fiera volver a abalanzarse sobre el chico y por instinto el subió su escopeta apuntando. Era demasiado lejos, el riesgo de fallar era altísimo, mucho más en esas condiciones, y sobre todo podía herir al chico, pero al observar como el chico se desvanecía quedado a la merced de sus depredadores lo hizo afianzar el arma. El resplandor de un rayo ilumino todo, y en seguida el sonido del trueno fue ensordecedor, el viejo disparo y su sorpresa fue grande al notar que había dado en el blanco y la fiera caía sin vida, y las demás bestias, al ver a su líder caído salieron huyendo.
El viejo Tetsu Kunikida no tuvo que hacer nada más. El haber disparado tan cerca del pueblo llamo la atención del alguacil local, al llegar observo las cosas, tomo el testimonio del hombre y ayudo a los chicos, enseguida llego el cuerpo de rescate con los familiares de los chicos, lo cual facilito las cosas, todo el mundo se movilizo para atender a los chicos, y Kunikida obtuvo su presa, una que valía mucho, mas tarde descubriría que era un lobo, la presa tan esperada, y que a demás lo convirtió en héroe, cosa que no habría pasado en otras circunstancias, solo habría logrado la cárcel por matar a una especie que se creía extinta, sin duda estaba de suerte.
Al final el gobierno había prometido volver a introducir fauna a esa región, con el objetivo de evitar futuros ataques de parte de los lobos recién redescubiertos, pasando a ser una especia protegida.
Todo esto lo conoció Jun con detalle la siguiente vez que despertó, exactamente un día después de conocerse segura y salvada.
La verdad se sentía segura, amada, sus amigas del equipo de sotfball y una que otra de su clase la fueron a visitar esa tarde, cuando ya se le permitía recibir visitas.
Estaba bien, pero había sufrido una desnutrición peligrosa. Había perdido ocho kilos en los ocho días, lo cual había sido peligroso, pero por los sueros que le estaban administrando ya se estaba recuperando, y aparte de su deshidratación leve no había mas daños a la salud, en cuanto al estado físico tenia muchos rasguños, magullones y demás, contando con el fuerte golpe que se dio en la nuca al caer por el acantilado, el cual le ocasiono el desmayo y un chichón que aun le dolía un poco, pero fuera de eso nada de consecuencias graves.
Su familia se la pasaba visitando su habitación, ya bastante tranquilos pero aun bastante alegres por tenerla sana y salva.
-Jun, amiga, no puedo creer que hayas pasado por todo eso.- Comentaba una de las tres chicas que acompañaban a la chica en ese momento, después de haber escuchado de boca de Jun las cosas que había vivido, claro, omitiendo algunas escenas con Tai, las cuales las guardaría hasta el momento adecuado.
-Capitana, ahora tiene toda mi admiración.- Comentaba una de las que integraban el equipo de softball.
-No es nada de admirar, más bien deberían decir "hierba mala nunca muere".- Dijo Jun y todas comenzaron a reír.
Seguían hablando cuando tocaron la puerta y al permitir la entrada las chicas se llevaron una gran sorpresa.
-Hola, ¿Cómo están?- Entro saludando Matt a las presentes, dejando con la boca abierta a las tres compañeras.
-Buenas tardes.- Dijo Kari entrando también a la habitación.
-Hola, gracias por venir.- Saludo Jun afablemente, de una manera cotidiana.
Sus amigas se sorprendieron un poco de la reacción tan simplista de la chica, ya que aun después de que Jun supiera que Matt tenia novia, aun así se sonrojaba al verlo, claro que ya no le gritaba como loca, pero sin duda aun le gustaba, o eso pensaban, pero ahora ya no sabían si eso se mantenía o había cambiado, lo cual era lo mas probable.
-¿Cómo te encuentras?- Pregunto Kari dejando unas flores que llevaba en las manos en un florero.
-Ahora muy bien, y gracias por las flores.- respondió Jun.
-Son de parte de todos.- Agrego Matt.- Nos alegra que tu y Tai hayan regresado sanos y salvos.
-Gracias, no pensé que se acordaran de mi.- Respondió sonriendo.
-Claro que si, era la hermana de Davis, no podríamos dejar de acordarnos, solo que no te habíamos visitado hasta este momento, de hecho no nos dejaron pasar a todos, pero nosotros venimos en nombre de todos.- Dijo Matt mirando por la ventana y con las amigas de Jun embelesadas aun de él.
-Y yo vengo para agradecerte que hayas cuidado a mi hermano.- dijo Kari tomándola de las manos.
-No tienes que agradecer nada, el me cuido también, y creo que mejor de lo que yo lo hice.- Dijo Jun un poco conmovida por las palabras de Kari.- Tienes una gran persona por hermano, y él una hermana muy bonita.
-Gracias, tu tienes un hermano que se preocupa mucho por ti.- Dijo Kari.
-Si bueno, creo que todos los hermanos son iguales.- Agrego Jun tratando de parecer desdeñosa, lo cual cambio al recordar algo.- Por cierto, ¿Cómo esta Tai?
-Pues él aun sigue dormido, la infección de su pierna lo mantuvo con fiebre durante mucho tiempo, ahora mismo ya esta mejor, los doctores esperan que se reponga rápidamente para poder retirarle los sedantes y que pueda despertar.- Dijo Kari un poco preocupada.
-Ya veo, espero que se recupere rápido.- Concluyo Jun dándole ánimos a Kari.
-Bueno, creo que estas ocupada con tus amigas por él momento, así que cuando salgas del hospital seria muy agradable que te reunieras con todos nosotros para conversar sobre su aventura.- Dijo Matt y junto con Kari abandonando la habitación despidiéndose.
Unos momentos y la habitación quedo en silencio, Jun se sorprendió de que sus amigas no dijesen nada, hasta que…
-¡KYAAAA!- Gritaron al unísono las tres espantando a Jun.
-No puedo creerlo, Yamato Ishida te vino a visitar, debes estar rebosante de alegría.- Decía una con ojos de estrella.
-Que afortunada eres, es lo que siempre has querido.- Continuo otra abrazándola.
-Y te invito a salir.- Dijo la última.
-Esperen, cálmense, solo dijo que podríamos reunirnos, "todos", es decir junto con los amigos de Tai.- Explicaba Tai tratando de calmar a sus amigas que hacían castillos en el aire.
-¿Qué ya no te interesa a caso?- Pregunto una de sus amigas con gesto inquisidor.
-Bueno… el tiene novia.- Dijo Jun rápidamente tratando de excusarse.
-Pero… vamos amiga, que no sea un obstáculo, es tu oportunidad.- Insitito la misma chica.
Jun suspiro profundamente, observo las flores y se encaro a sus amigas.
-La verdad ya no me interesa de esa manera.- Dijo en tono definitivo.
Sus amigas se sorprendieron al escuchar esto, iban a reclamar cuando la enfermera en turno les dijo que la hora de visitas había terminado. Sus amigas tuvieron que irse con la duda y Jun se quedo aliviada de no tener que explicar nada por el momento.
Una vez sola, decidió que dormiría un rato, no le quedaba más que hacer.
Al anochecer el hospital estaba tranquilo, los padres de Tai y Kari, esperaban aun en el vestíbulo, el momento en que el chico despertara.
Tai estaba en su habitación, con un vendaje en la mano derecha, algunas gasas en la pierna izquierda y un suero nutriendo su cuerpo. Claro que en su caso la desnutrición no había sido mayor problema, pero si lo demás. La infección lo había mantenido con fiebre alta desde que fue tratado, lo cual era el principal obstáculo para trasladarlo. Al final había mejorado y parte era gracias a la atención de Jun, si no tal vez hubiese sido mas grave de lo que finalmente fue. Y una de las cosas que más le habían hecho estar en ese estado era la mordida recibida por parte del lobo, la cual le había hecho perder sangre, no mucha, pero en vista de su precaria situación había sido significativa esta pequeña perdida de sangre.
En su letargo había tenido unos ataques causados por la fiebre, uno de los cuales lo paso en Imazu mientras era atendido, tres enfermeros lo tuvieron que detener para poder aplicarle el sedante que al final era lo que lo tenía aun dormido.
Eran cerca de las diez de la noche, el hospital mantenía una actividad pasiva, lo normal para ese tipo de lugares.
Fue entonces cuando Tai despertó con lentitud, abriendo los ojos con varios parpadeos. Su visión era nublosa, y en la oscuridad no lograba distinguir nada, así que aun bajo en efecto del sedante intento levantarse un poco, pero solo pudo mover el cuello, y nada más.
Tras unos cuantos minutos por fin logro tener más lucidez y noto que estaba en una cama de hospital, a pesar de la oscuridad podía distinguir el suero a su lado y pudo sentir como estaba sujetado a la cama por medio de unos cinturones, por los cuales no podía levantarse.
Aun con el efecto del cóctel de antibióticos circulando en su sistema, no podía encontrar lucidez, pero lo primero que llegaba a su mente era saber si Jun se encontraba bien, si igual que él en ese momento estaba siendo atendida, pero nada mas, ni siquiera sentía alivio de estar a salvo.
-Vengan.- Dijo en lo que intento ser un grito y no paso de un leve musitar.
Sin embargo Kari estaba en la habitación, insistió en hacer guardia a Tai y sus padres accedieron, y en cuanto escucho el pequeño murmullo encendió la luz cegando a Tai.
-¿Tai, estas bien?- Dijo Kari con unas cuantas lagrimas corriendo por sus mejillas.
Tai vio a su hermana y sonrió moviendo lentamente su cabeza para asentir.
Trato de hablar, pero noto que lo que había dicho anteriormente era su mejor resultado, no podía, no con lo sedado que aun estaba.
Inmediatamente Kari llamo a el doctor y aviso a sus padres que ingresaron de inmediato a el cuarto.
Todos estaban felices y sonreían, Tai les regresaba las sonrisas como podía.
-Bien, ya esta estable, mañana probablemente despierte sin el efecto de los sedantes.- Dijo el doctor a su familia.- pero por ahora deberíamos dejarlo dormir, ya mañana podrán estar con él.
Tai escucho esto sin poder contener un gesto de incomodidad, y comenzó a susurrar algo que no era audible para nadie, sin embargo su hermana lo vio y acerco su oído a la boca del chico.
-¿Qué quieres Tai?- Pregunto con dulzura.
El sonido que salio apenas fue entendido por la chica.
-"¿Cómo esta?"- Fueron las palabras que Tai pudo formar.
Kari lo miro a los ojos, y rápidamente comprendió a lo que Tai se refería.
-Muy bien, ella esta muy bien.- Respondió acariciando el pelo de su hermano y todos salieron de la habitación dejando que Tai por fin descansara sin ninguna preocupación.
Al día siguiente la habitación de Tai era un hervidero de actividad.
Desde la mañana sus padres y hermana lo interrogaron, abrazaron, besaron y lloraron a su lado, lo cual fue agradable para el chico, por fin había dejado aquella difícil situación atrás y podía ver hacia delante.
Cuando sus padres y hermana por fin decidieron darles la oportunidad a los demás de visitar a Tai entro el siguiente grupo el cual tenia que ser solo de tres personas por indicaciones del hospital.
Aunque antes de recibir a nadie mas atendió una llamada directa de Estados Unidos. Por cerca de hora y media le comento a Mimi que ya estaba bien, que agradecía su preocupación y que en cuanto se pudieran poner de nuevo en contacto le daría todos los pormenores de su aventura. Tai llego pensar que cortar una conversación con Mimi era más difícil que librarse de unos lobos hambrientos.
Después de eso entraron Joe, Izzy y Cody a los cuales les agradeció su visita y sobre todo a Izzy y a Joe, reconociendo que el tiempo que pasaba con ellos en realidad era de calidad y por ende le habían ayudado mucho en esa situación.
Los siguientes fueron Yolei, Ken y Davis. Yolei no dejo de hablar sobre lo fascinante que seria vivir una aventura similar, y que desearía tanto perderse a solas con Ken, mientras el chico solo descomponía su rostro a cada momento con dichos comentarios. Tai aprovecho para hacer unas preguntas discretas sobre la salud de Jun a Davis, las cuales le fueron respondidas con toda naturalidad, al retirarse el ultimo en salir fue Davis.
-Tai, una cosa mas.- Comento en el marco de la puerta.- Gracias por cuidar a mi hermana, es muy importante para mi.
-No te preocupes, ella me cuido también.- Contesto Tai con una sonrisa.
-Pero no le digas que te agradecí, ni que es importante para mi, o lo negare todo.- Termino Davis con una sonrisa que Tai regreso.
El ultimo grupo de sus amigos fue el conformado por Sora, Matt y TK, lo cuales escucharon con mucha atención el relato, el cual ya conocían en una forma general por medio de Kari y Davis, pero no estaba de mas escuchar el original, aunque fuera de una manera tan desprovista de detalles. De todos modos Sora y Matt notaron el hecho de que Tai parecía menos incomodo ante la pareja. No era que Tai lo dijese, pero era algo perceptible para sus dos mejores amigos el hecho de que aun le costaba trabajo aceptar completamente su relación.
Con ese pequeño recorrido de ánimos y buenos deseos se acabo la jornada del chico.
La jornada de Jun había sido tranquila, sus amigas habían vuelto y habían insistido en saber que había provocado su comentario del día anterior, pero Jun fingió demencia exasperando a sus amigas, pero no dio nada sobre el tema, así que al final sus amigas desistieron, con la esperanza de poder saberlo algún día.
Ya en la tarde la enfermera en turno llego a saber su condición.
-¿Cómo te sientes?- Pregunto la enfermera mientras revisaba el suero de Jun.
-Bien gracias.- Respondió Jun con una sonrisa.- Aun estaré mucho tiempo aquí, ¿verdad?
-Pues por lo menos un par de días mas, y después te iras a casa aunque seguirás un tratamiento por algún tiempo.- Le respondió mientras corría las cortinas y cerraba la ventana.- Pero como ya estas mucho mejor mañana podrás salir un rato al jardín, para que no te sientas tan encerrada.
-Gracias.- Dijo Jun emocionadfa, ciertamente no le agradaba esa reclusión aunque fuese por su bien.- Pero… no se si pueda pedirle un favor.
-¿Un favor?- Pregunto la enfermera frunciendo un poco el ceño.- ¿Qué tipo de favor?
-Quisiera ver a Tai.- Lo comento ocultando un poco su rostro enrojecido.
-mmm, lo sicólogos dicen que no es prudente, pasaron por cosas difíciles y podría ocasionarles problemas.- Contesto la mujer y luego frunció el ceño.- Yo en particular creo que siempre exageran.
-¿Me ayudara?- Jun sintió una esperanza.
Jun no había podido ver a Tai, y era algo que quería hacer, pero no había expresado nada en voz alta, aunque en realidad necesitaba verlo para saber si en realidad estaba bien y hablar de ciertas cosas.
-No puedo reunirte con él, seria contra las indicaciones.- eso provoco la desilusión de Jun.- Pero si mañana accidentalmente erramos el camino al jardín no creo que cause tanto problema.
La enfermera salió sin antes guiñarle un ojo a Jun la cual sonrió con amplitud y luego durmió muy bien.
Tai había tenido un día lleno de visitas, pero por su condición había sido agotador, sin embargo aun tenia la intención de ver a Jun, sabia que no podía salir de su cuarto, los doctores no lo permitirían, y presentía que aunque Jun estuviese mejor que él tampoco le permitirían mucho.
Mientras pensaba en esto la enfermera entro en su cuarto.
-Buenas noches, ¿Cómo te sientes?- Pregunto con naturalidad.
-Como si me hubieran pasado por una licuadora.- Dijo el chico con una sonrisa.
-Es natural, pero te recuperas rápidamente, unos cuatro días y según tu estado de salud, podrás ser dado de alta, aunque con ciertas restricciones por un tiempo.- Contesto la enfermera arreglando cosas que pudiesen estar fuera de lugar.
-Que bien, aunque se me hace mucho tiempo.- Dijo Tai mirando hacia el techo.
-Será mejor que si mañana recibes visitas las despidas antes de las tres.- Comento con aire de inocencia.
-¿Por qué habría de hacer eso?- Pregunto Tai intrigado.
-Por que podrías recibir una visita inesperada.- Contesto y salio rápidamente.
-Será… ¿será posible?- Se pregunto Tai imaginando que pudo significar aquellas palabras, pero por si las dudas decidió que seguiría el consejo de la enfermera.
Al Día siguiente Tai recibió de visita a algunos compañeros del equipo de fútbol, mientras Jun tuvo la visita de algunos familiares, al fin pudieron librarse de toda visita antes de las tres.
-¿Lista?- Dijo la enfermera entrando con una silla de ruedas a la habitación de Jun.
-¿Una silla?- Comento con algo de molestia.
-Sales así o no sales, tu decides.- Jun hizo una mueca y asintió.
Una vez salían de la habitación.
-Bueno, tengo que ir a revisar unos papeles, te dejo aquí.- Dijo la enfermera deteniéndose enfrente de la puerta de la habitación de Tai.- Confió en ti, no hagas nada que te hayan prohibido, volveré por ti en veinte minutos.
La enfermera se perdió por el pasillo.
Jun se quedo un momento sin hacer nada, hasta estar segura de que nadie la observaba, entonces se levanto lentamente de la silla e ingreso en la habitación.
Adentro Tai estaba recostado con los ojos fijos al techo, ni siquiera volteo cuando Jun ingreso a la habitación.
-¿Estas durmiendo?- Pregunto la chica para llamar la atención del chico.
-¿Tu duermes con los ojos abiertos?-Respondió este mostrando una sonrisa y mirándola.
-¿Cómo estas?- Pregunto la chica tomando asiento en una silla al lado de la cama de Tai.
-He estado mejor, ¿Cómo estas tu?- Pregunto Tai Incorporándose un poco para estar mas cómodo.
-Bien, creo que estamos como deberíamos estar.- Dijo la chica señalando algunas vendajes en ambos.
-Si, somos afortunados.- Concluyo Tai, luego miro hacia la ventana.- Ya quería verte.
Estas palabras hicieron sonrojar a Jun.
-Yo también.- acepto con vergüenza.- Cuando salgamos ¿Qué pasara?
-Lo que tenga que pasar.- Respondió Tai mirándola atentamente y tomando su mano.
-¿Te has arrepentido de algo?- Pregunto Jun bajando la mirada.
-Francamente si.- Contesto el chico sobresaltando a Jun.
-¿De que?- Pregunto Jun con duda y miedo.
-De no haberte conocido mucho antes.- Contesto Tai con un tono afable.
Jun sonrió ante estas palabras y acerco su rostro al de Tai, tomando sus labios.
Seguían juntos de una manera diferente y ya no seguían perdidos en ninguna forma posible.
BUeno, asi termino este fic, soy villano lo demas la imaginacion lo dira...
En realidad mi imaginacion es la que lo dira pero en este momento XD, pues esto no termina hasta que termina, asiq ue les dejo el epilogo. No crean que soy tan villano XD.
Epílogo.
Jun había abandonado el hospital tres días después del encuentro con Tai, y regreso lentamente a su vida habitual, por lo menos lo mejor que pudo, sus padres la tuvieron sobreprotegida hasta que ella les puso un alto, poniendo en claro que si había sobrevivido a tantas cosas no iba a pasarle nada por vivir como siempre había vivido.
Davis seguía siendo el hermano molesto, aunque de alguna forma podían llevarse mejor, demostrando con más frecuencia el cariño que se tenían y que hasta ese punto no habían podido demostrar con tanta facilidad.
A la siguiente semana regreso a clases normales, siendo los primeros días llenos de gente que quería hablar con ella y expresarle que era muy bueno tenerla a salvo.
Con su recuperación completa regreso a sus entrenamientos de Softball, ya que se aproximaba el festival deportivo anual de la región y querían tener una buena participación tomando en cuenta que seria realizado en Odiaba, el festival mas importante del año, ya que se llevarían a cabo las finales regionales de cada disciplina, y por supuesto el equipo de fútbol de Odaiba se encontraba en aquella posición privilegiada al igual que el de Softball.
En todo ese tiempo no había podido estar con Tai. Parecía que las circunstancias se los impedían.
Sus clases no concordaban y la hora del descanso ambos comían con sus respectivos amigos.
Cuando el chico tenía práctica ella tenia tiempo, y viceversa, nunca coincidían, y con el festival en puerta ambos tenían entrenamientos extenuantes que los agotaban demasiado para poder pensar en verse. Solo podían hablar por teléfono, pactando que se verían tan pronto pudiesen, aunque finalmente era solo un pacto de palabra que no se cumplía con facilidad.
Pero la chica se prepararía para el encuentro, estaba totalmente convencida que lo que fuese que ella y Tai tuvieran seria especial. Siempre trataba de verse lo mejor que podía. ¿Cuándo había hecho algo así?, considerando que nunca se considero vanidosa. Tal vez la única vez que trato de hacer algo parecido era cuando trataba de conquistar a Matt, y en aquellas ocasiones contaba mas el hecho de que el rubio notara su presencia gracias a sus gritos ensordecedores y pancartas espectaculares, que el verse hermosa. Pero ahora era diferente, y sus amigas y conocidos lo notaban. Pero por más que trataran de enterarse de quien era el responsable de tal actitud ella nunca dio su brazo a torcer. Ella misma no sabia por que lo ocultaba, pero sentía que era algo que solo le concernía a ella y Tai, y nadie mas debería meter sus narices, por lo menos no hasta el esperando encuentro.
Tai había estado impaciente de salir del hospital, ya que no había sido posible encontrarse de nuevo con Jun, y estaba cansado de permanecer acostado, afortunadamente solo fueron cinco días más. Rápidamente se reintegro a su vida cotidiana, y con ello la escuela y los entrenamientos obligados para afrontar la final en el festival regional.
Había hablado por teléfono con Jun, había hecho planes de verla y había tenido toda la intención de hacerlo, pero no había sido posible, causándole un poco de malestar.
Sin embargo escuchaba de boca de Davis que Jun estaba un poco cambiada, esmerándose por verse bien, cosa que le causaba mayor malestar, el escucharlo y no poder verla.
Varias veces tuvo la firme determinación de dejar a sus amigos a la hora del almuerzo y buscar a Jun, pero no lo hacia. Ignoraba el por que no lo hacia, pero tenia la impresión de que era un poco de inseguridad, tal vez ella ya había cambiado de opinión, pero realmente no sabia por que no lo hacia. En una ocasión lo intento, pero la verla en compañía de sus amigas le pareció inoportuno hablar con ella.
En alguna ocasión, cuando Davis vino a observar su entrenamiento de fútbol ambos conversaron un rato.
Davis sin muchas vueltas pregunto "¿Qué hay entre mi hermana y tu?", a lo cual Tai respondió con un "¿Te importaría mucho si hubiese algo?", Davis explico que no le importaba mucho, mas bien le alegraba, pero si en verdad había algo no tenían por que seguir haciéndose tontos.
Tai comprendió en ese momento que el chico tenía razón, no tenían por que seguir posponiendo algo que era inminente, era en verdad tonto, así que tomo la determinación de no esperar más.
Al final su oportunidad se presento, tendrían un día libre, el día antes de el festival, el cual los entrenadores se los habían otorgado para que lo dedicaran a relajarse para el gran día.
Ese día Tai se levanto temprano, sorprendiendo un poco a sus padres, pues el no hacia eso cuando tenia un día libre.
Arreglo todo lo que tenia que hacer para ese día y se decidió, ese seria el día para ver a Jun, no se podía retractar, era en ese momento.
Jun no sabia que haría ese día, simplemente no lo tenía contemplado, pensaba en descasar, pero no tenia nada que hacer, tal vez salir con sus amigas, pero como francamente ya se había cansado de las preguntas constantes de sus amigas de por que ya no estaba interesada en Matt, decidió que estaría en su casa, tal vez vería alguna película y… pues lo que se presentara.
Dado que no tenia pensado salir solo se ducho y se volvió a colocar su pijama, para estar lo mas cómoda posible, encendió su televisor y se dispuso a ver una película.
Sus padres salieron a trabajar, su hermano se despidió de ella diciendo que se veía muy floja a esas horas de la mañana, causando que tuviera que correr por la almohada que Jun le arrojo.
No había pasado ni diez minutos de que Davis había salido cuando tocaron la puerta.
-Ya voy.- grito Jun mientras caminaba perezosamente a atender, y se llevo una gran sorpresa al ver de quien se trataba.
-Hola.- Dijo Tai parado en el marco de la puerta, vestido con unos jeans deslavados, una camisa negra de mangas cortas y una flor en la mano.
Ambos chicos se quedaron sorprendidos, Jun por que nunca espero que Tai fuera a verla tan repentinamente, y Tai por que pensó que sorprendería a la chica, pero no de aquel modo, realmente Jun se encontraba aun con pijama como le había dicho Davis cuando se lo encontró en las escaleras, lo cual pensó solo era una broma de parte del chico, pero ahora descubría que era verdad.
-Pasa por favor.- Dijo la chica presurosamente saliendo de su sorpresa y con la cara enrojecida de vergüenza.
Tai pasó al interior del apartamento y observo la película en pausa.
-Pensé que podríamos salir, por lo del día libre, pero no se si tu…- Trataba de explicarse, al parecer no había elegido muy bien el momento.
-¡Por supuesto!- Grito Jun interrumpiendo al chico, entonces rápidamente salio hacia su cuarto mientras seguía gritando.- Siéntate, dame quince minutos y estaré lista.
La chica se metió corriendo al baño, y se ducho lo más rápido que pudo, sin importar siquiera que el agua estuviese fría.
Mientras Tai esperaba en la sala, había tomado asiento en el sillón donde Jun pretendía pasar el día, reviso el lugar, tomo el control y continuo viendo la película que Jun había dejado en pausa.
Jun salio del baño en menos de diez minutos, rápidamente paso a su habitación a buscar que ponerse para la ocasión, volteo su armario sobre la cama y vislumbro entre toda la ropa, ¿Qué seria lo adecuado?, no tenia idea, tenia mucha ropa negra, faldas cortas, mayones rayados y cosas por el estilo, toda esa ropa había tenido el objetivo de darle un toque mas rockero a su apariencia, lo necesario para dejar en claro que era una fan del rock y por lo tanto de Matt Ishida. Pero eso ya no quedaba, necesitaba algo diferente, encontrando ropa deportiva, cosa que no le servia en ese momento, debía haber algo mas. Se habia propuesto verse mejor, pero hasta ese momento nunca pensó en la ropa, al cabo solo usaba el uniforme escolar y la ropa de entrenamiento.
Tai seguía esperando mientras veía la película, buena a decir verdad, una película francesa que nunca había visto y la cual le había hecho la espera agradable, no sabia que Jun gustara de cine internacional.
Fue cuando Jun por fin regreso a la sala, dejando a Tai con la boca abierta. Había encontrado algo confortable y adecuado, según su punto de vista.
Llevaba puesto un vestido que solo había usado una vez en su vida, se lo había regalado su madre en la navidad pasada y lo ocupo cuando uno de sus tíos se caso, solo esa vez, y aunque muchos de sus familiares le dijeron que le sentaba bien, pues ella simplemente no lo había vuelto a usar, hasta aquella ocasión.
Era un vestido negro liviano, la falda era cómoda y le llegaba apenas arriba de las rodillas, con tirantes delgados en los hombros, lo cual no revelaba mas piel de la necesaria ya que debajo del vestido usaba una playera blanca, cosa que le quedaba muy bien, acompañaba el conjunto con unas sandalias.
-Ya estoy lista vamonos.- Dijo Jun y noto como la estaba mirando el chico.- ¿Me veo mal?
-No, al contrario, creo que te ves muy bien.- Dijo Tai rápidamente poniéndose de pie.
En realidad el vestido le sentaba bien a Jun, y con un leve toque de pintura labial la chica se veía muy bien.
-Por cierto, te traje esto.- Dijo dándole la flor a la chica.
-Oh, gracias.- Dijo la chica recibiéndola, realmente era la primera que recibía en su vida.
Jun fue a su cuarto a colocarla sobre su tocador y enseguida ambos chicos salieron del apartamento.
Ambos chicos caminaron un rato hasta que llegaron al parque.
-¿A dónde vamos?- Pregunto Jun mientras caminaban, sin juntarse demasiado, Jun con las manos agarradas y en la espalda y Tai con las manos en los bolsillos.
-No se, donde tu quieras.- Dijo el chico avergonzado por haber dejado eso sin resolver.
-¿Eres del tipo de chicos que invitan a una chica a salir y no saben donde llevarla?- Dijo Jun con un tono de molestia.
-Perdón.- Dijo Tai bajando la mirada.
Jun cambio su mueca por una sonrisa, y tomo a Tai del brazo.
-Creo que tendré que enseñarte, vamos a tomar la malteada que me debes.- Jalando a Tai rumbo a la fuente de sodas.
-Espera, antes.- Dijo Tai parando en seco.
-¿Qué pasa?- Se preocupo la chica ante la reacción tan inesperada del chico.
De un movimiento rápido Tai tomo a la chica de la cintura, la inclino un poco y se adueño de sus labios de una manera rápida y posesiva, aunque de alguna manera con cierta ternura.
-¿Tai?- Dijo la chica confundida.
-Perdóname, por no haberme dado el tiempo de verte, de hablar las cosas.- Se disculpo Tai con una melancolía en la mirada.
Jun se observo en los ojos del chico unos minutos y después no pudo evitar estallar en carcajadas, cosa que hizo que Tai pusiera cara de desconcierto.
-¿Por qué te ríes?- Dijo Tai algo molesto.
-Perdóname Tai, es que nunca imagine que me dirías esto.- La chica suspiro profundamente y luego se pego al pecho del chico.- Mira Tai, no tienes que disculparte, yo también tuve ganas de hablar, de vernos antes, pero simplemente no se podía, pero ahora estamos juntos, que sea algo divertido, ya hemos pasado muchas cosas tristes y extenuantes, ¿no crees?
El chico lo pensó un poco, y después de un suspiro asintió.
-Está bien.- Contesto el chico y tomo la mano de la chica.- Entonces creo que disfrutare y no sufriré como tú deseas, vamos por esa malteada.
-¿Y que?, ¿no me pedirás que sea tu novia?, ¿o crees que será una relación del nuevo milenio?-Dijo la chica colocando sus manos en las caderas a manera de regaño.
-mmm, Esta bien, pero con una condición.- Aclaro el chico.- Que yo sea el novio.
La chica sonrió y contesto.
-Me parece justo.- Dijo la chica regalándole otro beso.- Ahora vamos de una vez por mi malteada, o a este paso jamás llegare a pedirla siquiera.
Ambos chicos salieron en dirección a la fuente de sodas tomados de la mano, disfrutando de la aun agradable mañana.
En la fuente de sodas un grupo estaba reunido casualmente, o no tanto.
-Vaya Mimi, nos hubieras avisado que vendrías.- Comentaba Joe, en una mesa estaban sentados once digielegidos reunidos por medio de llamadas a celular.- Aunque fue facil reunir a todos.
-Es por que tenemos el día libre.- comento Izzy
-Ya chicos, querría darles una sorpresa, pero falta alguien, ¿no?- Comento la chica.- ¿Dónde esta Tai?
-No lo se, salio de mañana y dejo el celular en casa, no se donde buscarlo.- se disculpo Mimi.
-Lo que pasa es que esta con una chica.- Dijo Ken.
-¿Y tu como la sabes?- Pregunto Matt.
-Por que acaba de entrar con la chica.- Respondió Ken y todos voltearon a ver a Tai entrar con una chica muy bonita.
Tai tomo invito a la chica que se sentó y en seguida el lo hizo. La chica quedaba de espaldas a los elegidos y Tai quedo de frente a ellos. En seguida llego la camarera.
-¿Qué desean?- Pregunto la camarera amablemente.
-Dos malteadas de fresa.- Pidió Tai, ante el asentimiento de Jun.
Desde la mesa de los elegidos no se escuchaba nada de lo que Tai hablaba.
-¿Ustedes la conocen?- Pregunto Mimi algo sorprendida.
Todos negaron.
-Ignoraba que Tai estuviera con alguien.- Dijo Sora ante el asentimiento de la mayoría.
-Pero es tan romántico, un amor secreto.- Comenzó a escandalizar Yolei, con estrellas saliendo de sus ojos.
-Creo que esa chica es…- Trataba de decir Cody, pero sin que nadie le prestara atención.
-¡No puedo tolerar que le vean la cara a mi hermana!- Grito Davis ante la sorpresa de todos.
-¿De que hablas?- Pregunto TK intrigado aun mas por los desmanes de Davis.
-Después les explico.- Murmuro Davis mientras se ponía de pie y caminaba con paso firme a la mesa de Tai, dejando a todos preocupados y haciendo que algunos de los chicos se pararan a detenerlo pero demasiado tarde.
De rápidas zancadas Davis se planto al lado de Tai que se sorprendió de verlo ahí y sobre todo llegando de esa manera.
-¿Davis?- Apenas logro articular al ver al chico.
-No puedo permitir esto, eres un falso, pensé que querías a mi hermana, pero creo que no es así, fui un tonto en confiar en ti, ahora estas con esta chica.- Decía Tai llamando la atención de la gente que inmediatamente.
-Oye Davis cálmate, no es lo que piensas.- Trataba de defenderse Tai.
-No me puedo calmar cuando veo que no puedo confiar en ti.- Seguía diciendo Davis.
Esto hubiera continuado si no fuese por el fuerte golpe en la cabeza que sintió Davis.
-¿Qué te pasa tonto?- Se levanto gritando Jun.
Davis enseguida se sobo el golpe y abrió los ojos al reconocer la voz de la chica.
-¿Jun?- Dijo el chico dando unos pasos hacia atrás cuando su hermana se levanto con cara de pocos amigos.
-No tonto, soy la reina de Inglaterra.- Dijo sarcásticamente mientras estiraba las mejillas del chico.
-Espero que ya estés convencido.- Dijo Tai apoyando la cabeza en su brazo derecho con un gesto cansado.
-Es que no la reconocí.- Musito Davis tratando de poner en practica la retirada.
-No molestes mas o te voy a romper esa cabeza de alcornoque.- Termino Jun ante la huida de su hermano.- Perdónalo.
-No te preocupes, se preocupa por ti, eso habla bien de él.- Dijo Tai con una sonrisa.
-Si no fuera tan torpe.- suspiro la chica mas tranquila.
Enseguida fueron abordados por los digielegidos, sobre todo por las chicas que no querían quedarse sin la última noticia, haciendo que a la pareja le saliera una gota de sudor en la nuca.
Una vez que aclararon todo por fin los dejaron solos, claro que eso fue casi al anochecer.
-Lamento todo ese ajetreo.- Se disculpo Tai.- No sabia que Mimi había venido de visita.
-No te preocupes, fue muy divertido conocer a todos tus amigos, de hecho si no los hubiera conocido hoy seguro que lo habría hecho después.- Comento Jun.
-Creo que deberíamos irnos a descansar, mañana será el gran día.- Dijo Tai.
-Si supongo que es lo mejor.- Asintió la chica.
-Te voy a dejar a tu casa.- El chico se levanto y acompaño a Jun hasta su casa.
En la frescura de la noche, ambos chicos disfrutaron el regreso al hogar de Jun.
Una vez ahí, Pasaron a despedirse.
-Bueno, entonces creo que te veré mañana.- Dijo Tai.- ¿A que hora juegas?
-Jugamos a las dos de la tarde.- Dijo Jun muy sonriente.- En los campos del parque Ogata.
-Iré a apoyarte.- Comento Tai ante la sorpresa de Jun.
-¿Y tu partido?- Pregunto la chica.
-Es en los campos de la escuela, y juego a las cinco, me da tiempo ir a verte.- Dijo Tai con seguridad.
-Muy bien, entonces adiós.- Jun tomo el cuello de Tai y se iba a cercando a el cuando…
-Hey, Jun métete a casa de una buena vez.- Grito Davis desde la puerta del departamento con pose de papá regañón.
Jun lo miro con ojos asesinos, dio un beso rápido a Tai y entro a su casa tronando los dedos. Davis no terminaría muy bien, y lo sabia por que entro huyendo de su hermana.
El día esperado había llegado. Desde las primeras horas de la mañana se podía escuchar el alboroto en Odaiba, simplemente era una algarabía total.
A las nueve de la mañana se hizo la ceremonia de inicio, donde las autoridades locales comenzaron los festejos deportivos.
Los digielegidos estaban en grupo disfrutando de todo lo que ese festival ofrecía, todo tipo de diversiones, y por supuesto los eventos deportivos que se realizaban.
Las finales de basketball, voleibol, y tenis fueron las primeras. Sora estaba un poco triste por que había sido eliminada en semifinales y por obvias razones no participaba ese día, sin embargo con el ambiente y sus amigos al lado, además de su novio, se la pasaba muy bien.
Mimi de verdad se la pasaba bien, había elegido muy bien la visita a Japón.
Tai estaba disfrutando con sus amigos aunque le tenía algo distraído el hecho de que Jun no hubiera querido pasar la mañana con ella.
-¿Qué pasa con Jun, Tai?- Pregunto Yolei queriendo indagar algo sobre la nueva pareja.
-No lo se, me dijo que nos veríamos después de mi partido, tenia algo que hacer en la mañana.- Contesto el chico sudando ante las constantes preguntas de la chica.
La verdad es que Tai no sabia por que Jun no los había acompañado, pero cuando le hablo ella dijo que tenia algo mas que hacer. Supuso que seria algo importante, al cabo no podía forzarla a estar con sus amigos.
La mañana paso rápidamente, la verdad es que Tai se divertía sin forzarse, esperaba con ansias su partido. Pero al mismo tiempo esperaba el partido de Jun, quería verla jugar.
Rápidamente llego la tarde, una y media Tai intento separarse del grupo.
-Bueno chicos, yo los dejo, voy a ver la final de softball femenil.- Dijo tomando su maleta que había estado cargando todo el día.
-¿Softball?, vamos Tai, mejor vayamos a los combates de karate.- Dijo Davis.
-¿Qué no sabes que tu hermana juega esa final?- Pregunto Tai.
Davis puso un gesto de ignorancia.
-No lo sabia.- Acepto el chico.
-Pues yo si lo se, por eso voy a ver la final.- Iba a partir cuando todos sus amigos decidieron acompañarlo.
Jun estaba nerviosa, había pasado toda la mañana haciendo algo que nada tenia que ver con el partido que ahora tenía que jugar.
Le dolían las manos, pero estaba segura que su esfuerzo valía la pena. Quito todo esto de su cabeza y al ingresar al campo de juego decidió darlo todo.
El ánimo en el campo era inmejorable, el juego era muy cerrado, las pancartas marcaban marcador de tres carreras a cuatro a favor del equipo de Jun.
Durante todo el partido el público asistente había estado apoyando a ambos equipos, el marcador al final de la sexta entrada era empate a tres carreras.
Jun estaba tan concentrada en el partido que no había tomado conciencia de que Tai y el resto de los digielegidos la observaban desde las pequeñas gradas.
-Bien chicas, vamos a la ultima entrada.- Decía Jun cuando su equipo se reunía.- Nosotras podemos, el otro equipo es bueno, pero nosotras somos las mejores, así que a ganar.
El equipo de Jun tenia el bat, durante su turno lograron marcar una carrera, la cual fue celebrada, pero sin mayor oportunidad terminaron por marcarles los tres outs, entonces fue el turno de defender, solo tenían que marcar tres outs y ganarían.
Jun tomo la responsabilidad de lanzar.
-Nunca imagine que tuviéramos un equipo de softball tan bueno.- Comento Sora.- Realmente son muy buenas.
-No sabía que mi hermana jugaba bien.- Acepto Davis.
Tai no decía nada, tenía una disyuntiva y no se decidía, arrugaba su pantalón con la presión que sus manos ejercían.
-¿Te pasa algo Tai?- Pregunto Mimi con mucha curiosidad.
-Nada.- contesto Tai no convenciendo a nadie.
En el campo Jun logro ponchar a dos jugadoras, solo necesitaba tres strikes más y ganarían. La presión era máxima, nunca había jugado ante tanta gente, y los nervios amenazaban con traicionarla.
Lanzo, una bola rápida. La bateadora conecto, la pelota salió hacia el lado derecho. La jugadora en esa posición logro tomarla. Demasiado tarde, ya tenían una en primera base.
-Maldición.- Mascullo Jun, había perdido la concentración por un segundo y ahora tenían el peligro de una carrera en contra.
Jun se preparo para la siguiente bateadora, ahora estaba decidida a poncharla costara lo que costara.
Tai no podía soportar mas, había tomado una decisión. Sus mejillas se pintaron de carmín y sintió como la vergüenza lo invadía pero aun así se levanto y tomo aire ante las miradas de sus amigos que no sabia que se proponía.
Jun estaba a punto, de lanzar, entonces se detuvo ante la sorpresa.
-¡VAMOS JUN, TU PUEDES, ERES LA MEJOR!- Grito Tai desde las gradas causando que todas las miradas se pusieran en el, enseguida se sentó rápidamente tratando de esconderse entre sus amigos que reían ante la ocurrencia.
Jun lo escucho y sonrió, pero por dentro detestaba que hubiese pasado, ahora estaba mas nerviosa de lo debido, no había querido pensar que Tai pudiese verla jugar, y ahora no podía evitar tenerlo presente, además vio a los demás chicos unto con su hermano, de hecho nunca pensó que podía estar tan nerviosa.
Suspiro tratando de concentrarse, su mano le temblaba. Tomo la bola con mucha fuerza y lanzo. Sin embargo en el ultimo momento los nervios volvieron a desconcentrarla, la bola no salio como esperaba, salio demasiado lenta, perfecta para ser bateada.
Todo pasó muy rápido, Jun vio como la pelota fue elevándose, a la chica arrancar hacia la primera base, mientras la otra trataba de llegar a segunda base. No supo como reacciono, pero cuando se dio cuenta ya corría buscando la pelota, en verdad había salido muy elevada, pero no muy lejos. Se lanzo con la esperanza de coger la pelota, y en su ultimo esfuerzo logro tomarla, marcando el out final.
Su alegría y la de la gente en las gradas, sobre todo Tai y sus amigos, fue grandiosa, todos vitoreando.
Lo siguiente fue la premiación donde jamás espero que recibir el trofeo seria tan grandioso.
Al terminar el festejo corrió a alcanzar a Tai en las gradas, pero solo encontró a Davis y Cody.
-¿Y los demás?- pregunto la chica.
-Ya tuvieron que ir e l partido de Tai, no falta mucho para que inicie, pero nos quedamos aquí para llevarte.- Dijo Cody con su amabilidad característica.- Y felicidades por ganar.
-Jugaste bien.- Dijo Davis sin mirar a su hermana.
-Ya lo sabia.- Dijo la chica sin mostrar humildad y riendo agresivamente, causando una sonrisa nerviosa en Cody y un suspiro en Davis.- Bueno, entonces ayúdenme por favor.
-¿A que?- Pregunto Davis.
-A llevar algo importante, pero apresurémonos o comenzaran el partido sin nosotros.- Dijo Jun corriendo hacia la banca de su equipo a traer sus cosas seguida por los chicos.
En la cancha de fútbol ambos equipos se preparaban para iniciar el partido. Tai estaba colocándose sus espinilleras, tacos y demás con rapidez. Se había atrasado y el partido estaba a punto de comenzar. Al fin pudo terminar de vestirse y entrar a la cancha a tomar su posición.
El árbitro sonó su silbato y el partido comenzó, realmente los dos equipos eran muy buenos. Tai hacia su mejor esfuerzo, pero hasta el momento su equipo no había logrado concluir en gol sus llegadas, y lo mismo pasaba con el otro equipo.
Jun llego unos minutos de haber comenzado el partido, junto con Davis y Cody llevaban un pedazo de tela enrollado, mediría unos tres metros, pero no se veía que podía ser.
Rápidamente se colocaron al lado de los elegidos.
-¿Qué es eso?- Pregunto Yolei.
-Una sorpresa, ayúdenme a desenrollarlo por favor.- Pidio la chica con entusiasmo.
Fue de cerca cuando Joe noto que Jun tenia las manos algo lastimadas, no creía que fuese por el partido que acababa de tener, parecían causadas por algo puntiagudo.
Tai gano un balón en media cancha, lo condujo quitándose rivales paso el balón y su compañero perdió la oportunidad. Realmente no era un partido fácil.
Jun, con la ayuda de Yolei, Kari y Mimi, desenrollaron la gran tela, la cual tenia bordad un Vamos Tai, con letras gigantes.
Los presentes cayeron de espaldas, aunque Mimi y Yolei hacían pareja con los ojos brillantes.
-Que tierno, es genial.- Dijo Yolei con Mimi apoyándola.
Tai conducía una vez más el balón cuando fue tirado al suelo por un contrincante. El árbitro marco falta. En ese momento, Tai observo las gradas y se sorprendió de ver la pancarta, con su nombre.
-¡Vamos Tai, duro con ellos!- Gritaron las tres chicas, al parecer Jun había encontrado dos compañeras que compartían su animo para las porras.
Mientras Matt nunca pensó que se pudiera hacer una pancarta así, por lo menos cuando Jun iba a sus conciertos nunca llevo una de esa talla.
Tai se sintió de verdad avergonzado con aquella cosa gigante, y con los gritos de las chicas.
-Vaya, no pensé que fueses tan popular.- Dijo uno de sus compañeros de equipo dándole ligeros codazos que solo contribuyeron a hacer que la vergüenza se acentuara en el castaño.
Tratando de olvidar todo Tai trato de concentrarse en el juego, aunque no le era fácil. Sin esperarlo le cayó un balón pasando media cancha, el mismo se sorprendió al darse cuenta, pero recobro el control, avanzo se quito a los únicos dos defensas que impedían su avance. Al estar frente al portero todo fue tan natural, como siempre era cuando jugaba, solo finto ir a la izquierda, pero fue a la derecha, aprovecho el espacio que le genero el portero y clavo el balón.
El festejo fue grande, sus compañeros se acercaron a felicitarlo, en las gradas todos celebraban. Y cuando Tai se libro de sus amigos apunto su dedo hacia Jun que se sonrojo ante el detalle.
Una vez terminaron los eventos, la ceremonia de clausura incluyo la actuación de los Teenagers Wolfs, donde Matt daba lo mejor de si sobre el escenario.
Todos escuchaban en las gradas, aunque no sabían donde estaban Tai y Jun, los cuales se habían separado del grupo después del partido de Tai, y entre la oscuridad de la noche y la gran cantidad de gente no habían podido ver a donde se fueron, aunque no insistieron en buscarlos, pensaron que tal vez los chicos querían estar solos.
Y en los jardines de la escuela, donde no había gente los dos chicos descansaban debajo de un árbol. Era un sitio donde se escuchaba perfectamente la música del escenario.
Tai estaba sentado apoyado en el árbol y Jun apoyando su espalda en el chico, el cual la rodeaba con sus brazos y de vez en cuando la besaba.
-Escogiste un buen lugar.- Decía Jun entre respiros.
-Gracias.- Dijo el chico apoyando su mentón en el hombro de la chica mientras descansaba del ejercicio labial.
-Fue un gran día.- Dijo Jun suavemente.
-Excelente, por que estas conmigo.- Dijo el chico ante la complacencia de Jun.
-¿Cuánto tiempo será así?- Se pregunto la chica.
-No me importaría que fuese para siempre, pero si no es así, por lo menos valdrá la pena cada segundo.- Contesto Tai tratando de librar de dudas la mente de Jun.
En el escenario Matt iba por la última canción de la noche.
-Bien, esta será la última, y se la dedico a l chica que me roba el sueño y a toda la gente que tiene alguien importante en su vida. Gracias.- Declaro Matt y enseguida comenzó una balada.
Tai y Jun la escuchaban y parecía que fuese el sonido de sus corazones al latir juntos.
Se miraron directamente a los ojos. La verdad no importaba cuanto durara su amor, lo único que importaba era que lo disfrutarían.
-Regresemos con los demás.- Propuso Tai, a sabiendas que pronto todos se irían a casa.
Con un último beso lleno de ternura, observados por las estrellas silenciosas y una pálida luna, ambos chicos regresaron tomados de la mano. Avanzaban, hacia un futuro… juntos.
FIN
Bueno, ahora si, este es el final, ojala hayan disfrutado leer el fic como yo lo disfrute al hacerlo, me alegra mucho terminar mi primera serie, no que sea la primera que escribo, pero si la primera que termino en forma.
Cambie un poco el estilo, ya que no es lo mismo la situación central del fic que ahora el final, creo que es entendible, pero por si las dudas lo aclaro.
Y en verdad agradezco muchísimo su apoyo y comentarios que me alentaron a continuar y, por supuesto, a terminar. Hasta un próximo proyecto, el cual ya tengo contemplado y me alegraría mucho seguir contando con su lectura, y de nuevo, muchas gracias por leer
Goshujin Sama
