Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to LyricalKris. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de LyricalKris, solo nos adjudicamos la traducción.
Do The Right Thing
Autora: LyricalKris
Traductora: Itzel Lightwood
Beta: Melina Aragón
Capítulo 9: No sé qué hacer
Bella había descubierto que si se recostaba con la cabeza viendo hacia la ventana, no hacia la puerta, la gente naturalmente asumía que estaba dormida. Normalmente, Bella no era el tipo de persona que engañaba a los demás, pero si eso significaba que ellos no preguntarían cosas estúpidas y ella no tendría que ver la mirada de lástima en sus rostros, estaba bien con eso.
¿Cómo se sentía? Esa era la pregunta más popular.
La verdad era que no tenía ni idea.
Cuando finalmente se despertó por completo de la pesadilla del océano salvaje, calmada por las enfermeras en lugar de su padre, Bella había sido vista por la doctora Snow.
Recordaba a la doctora Snow. La mujer la había cosido más de una vez. Una desventaja al tener a una mejor amiga revoltosa cuando ella tenía dos pies izquierdos que aumentaban la probabilidad de una herida.
El labio inferior de Bella tembló.
Cerró los ojos, deseando poder dormir de verdad. Quizá entonces podría despertar y el mundo tendría sentido de nuevo. Nada tenía sentido ahora. Era peor que su pesadilla de estar perdida en un océano violento. Al menos, si la pesadilla era real, combinaría con lo que físicamente tendría que estar sintiendo, si pudiera sentir algo en absoluto. En su lugar, la habitación estaba tranquila. La gente entraba con cuidado y le hablaban con voces suaves. Quizá lo peor de todo, Bella no decía nada. Cuando la doctora y sus padres suavemente le dijeron cómo había terminado en el hospital, cada trivialidad se estrellaba en ella como un martillo golpeaba un clavo, llevándola más y más abajo lejos de la superficie.
Era como si su corazón y su mente no pudieran aceptar sus palabras. Tenían que estar mal.
Sus recuerdos más recientes, antes de despertar en una cama de hospital, consistían en todas las cosas de las vacaciones de verano. Empezaría su último año de la secundaria en solo dos cortos meses. Trabajaba en Newton´s Outfitters medio tiempo y pasaba el resto de su tiempo con Angela o Jacob.
Jacob, quien era su mejor amigo.
Seguido, cuando estaban juntos, la gente pensaba que Jake era su novio. Molestaba a Bella sobremanera que la gente asumiera que las chicas y los chicos no podían ser simplemente amigos. Sus amigos de la escuela constantemente trataban que ella admitiera que él le gustaba de esa forma.
El pensar en besarlo simplemente parecía… extraño.
Ese fue el primer golpe del martillo. La noche anterior, después de que la doctora le preguntara cosas al azar:
—Sabes dónde estás, sabes cuál es tu nombre, el actual presidente.
Bella se había frustrado. Estaba segura de que había hecho algo estúpido con Jake —quizá él finalmente había sido capaz de convencerla para que se lanzaran del acantilado— y se había golpeado la cabeza. Qué era lo que estaba haciendo, ella se preguntaba. Y Jake estaba bien, o ¿él también había tenido una contusión?
Tomando su mano, su mamá le dijo que había cosas que ella necesitaba saber. Lo primero y más importante, ella y Jake eran una pareja.
Lo habían sido por casi seis años.
Ella había sacudido la cabeza violentamente. Tenían que estar equivocados. Tenía que ser un error.
—¿En dónde está? —demandó. Si esa era una elaborada broma que le estaba jugando, ella lo golpearía sin dudarlo.
—Bella… —La voz de Charlie había sido tan baja y grave como siempre, pero fue la emoción que escuchó en su usualmente plano tono de voz la que mandó escalofríos por su columna.
Él dijo que había sucedido un accidente. Jacob y Sam estaban peleando. Sam empujó a Jacob por una puerta de cristal, y ella se cayó de un acantilado.
Obviamente, Bella entendió que había grandes huecos en esa historia, pero no podía lidiar con esas preguntas en ese momento. Estaba atorada en la parte más devastadora.
Jacob se había ido.
Su mejor amigo estaba muerto.
Muerto y enterrado.
Estaba demasiado sorprendida como para reaccionar, demasiado ida para entender esas palabras.
Y luego le habían dado el golpe final, y Bella no había dicho más de tres palabras desde entonces.
—¿Está dormida? —escuchó la voz de su padre preguntar.
Era la tarde. Había estado despierta, luego de su coma, por casi doce horas. Su madre había estado a su lado por las últimas tres, raramente callada.
—Sí —contestó Renée suavemente.
—¿Ha hablado en absoluto?
Renée suspiró.
—No. Esto es… Charlie está catatónica.
—¿Cómo te sentirías tú? —respondió Charlie en un profundo susurro—. No recuerda seis jodidos años, Renée. Piensa que aún es una chica. Incluso sin la herida de la cabeza, esto es demasiado para una chica de diecisiete años.
Bella sintió un suave toque en su mejilla. Aunque sabía que su padre estaba preocupado y dolido, no pudo encontrar la voluntad para girarse y consolarlo.
—Con todo lo que está pasando, me preocupa que este embarazo vaya a ser traumático para ella —continuó su padre después de un momento.
Ante la palabra embarazo, Bella cerró los ojos con fuerza, su mente automáticamente cerrándose.
Era casi como si la palabra hubiera sido dicha en un lenguaje desconocido. Desde que le dijeron que estaba embarazada la noche anterior, el término había perdido su significado.
Oh, eso daba una explicación lógica a las cosas que le estaban pasando a su cuerpo. Intelectualmente, sabía que esa era la razón por la que sus pechos dolían y por la que constantemente sentía náuseas. Visceralmente, no tenía emoción alguna. Simplemente no podía pensar en ello, no podía entender lo que el embarazo significaba. Para ella era simplemente una palabra arrojada con el resto de su diagnóstico.
Una herida traumática en el cerebro.
Amnesia retrógrada.
Embarazo.
Todo se sumaba a esa niebla en su mente que se filtraba en su voluntad de moverse. Era demasiado. Cómo era que una situación la hacía querer correr tan rápido y lejos como fuera posible y al mismo tiempo dejándola demasiado exhausta como para pensar. Estaba lejos de su comprensión.
—¿Bella?
Sus padres debieron de haber sido alertados de que estaba despierta por los jadeos de su respiración. Resignada, Bella giró su cabeza lejos de la ventana para mirarlos. Parte de ella quería intentar sonreír, pero simplemente se sentía demasiado exhausta como para intentarlo.
—Hola, cariño —dijo Renée suavemente, su voz era difícilmente más alta que un suspiro mientras alisaba un mechón del cabello de Bella.
—Hola —contestó de vuelta.
—La doctora dijo que podías intentar con comida de verdad en un rato —comentó Charlie tratando de sonreír. Se veía más como una mueca.
Bella asintió con lentitud. El pensar en comida no era apetecible dado que su estómago se estaba retorciendo incómodamente dentro de ella.
—Bien —dijo más por el bienestar de sus padres que por el suyo.
Mientras sus padres trataban de hacer conversación, Bella hizo su mejor esfuerzo por poner atención. Aun así, su mente estaba dispersa. Aún estaba confundida sobre en qué punto su pesadilla de la noche anterior se había vuelto realidad.
Recordando los confusos y caóticos eventos de la noche anterior, las cejas de Bella de repente se fruncieron. Miró a sus padres.
—¿Puedo hacer una pregunta estúpida?
Sus padres compartieron una mirada de sorpresa. Bella suponía que era la oración más larga que había dicho desde que despertó.
—Lo que quieras —dijo Renée con demasiada emoción.
—Esto es… bueno… ¿Edward Cullen estuvo aquí anoche?
~0~
Había sido pura casualidad que él estuviera con Bella cuando despertó a mitad de la noche.
Él no podía dormir esa noche, sin importar cuánto lo intentara. La necesidad de estar al lado de Bella era tan poderosa que sentía que iba a enloquecer si no la veía. Ciertamente, no había luchado mucho contra eso, rindiéndose fácilmente ante la necesidad de verla. Saludó al guardia de seguridad y esquivó a las enfermeras para entrar a su habitación. Incluso cuando ellas entraron, asustadas de encontrarlo en su habitación, él les enseñó su placa. Dejaron de hacer preguntas después de eso, y porque él sabía que tendría que decir la verdad en los siguientes días, Edward no pensó dos veces acerca de las repercusiones.
Pronto, todos sabrían lo que Bella significaba para él.
Pero mientras sostenía su mano, hablándole de todo y nada a la vez, sintió que sus dedos se removían contra su piel.
Luego sus párpados comenzaron a moverse.
Dijo su nombre, apenas siendo capaz de moverse, tan temeroso de que fuera un sueño.
Su cuerpo se puso rígido, su respiración enloqueció, y escuchó un gemido de dolor en su garganta. Cuando comenzó a moverse, él entró en pánico, llamando a las enfermeras porque alguien necesitaba ayudarla.
En el caos que se había desatado, fue sacado de su habitación del hospital. De repente se pusieron más estrictos acerca de sus reglas y sin importar lo mucho que gritó, rogó y amenazó, no se le concedió el acceso a la habitación. Solo se calmó cuando los padres de ella llegaron, resignándose a esperar.
Ella preguntaría por él. Estaba convencido de ese hecho.
Renée salió de la habitación antes que alguien más, con la mano presionada firmemente contra su boca y lágrimas en las mejillas. Completamente temeroso de que algo hubiera salido terriblemente mal, que ella se hubiera ido de nuevo, Edward fue hacia ella.
Sin importarle como se viera, le rogó que le dijera que estaba pasando. Sin importar lo que pensara, que su obsesión fuera a causa del trabajo, Edward y Bella eran amigos y él se preocupaba por ella.
A través de las lágrimas, Renée se las arregló para expresar las sospechas del doctor. Luego le pidió que se fuera, diciéndole que Bella estaba descansando y que no quería que la molestara con preguntas acerca del caso.
Devastado no era una palabra lo suficientemente fuerte para lo que Edward sintió entonces. Quedó completamente ido ante las implicaciones de las palabras de Renée. Si no hubiera habido una silla detrás de él, seguramente se hubiera caído. Como iba la cosa se desplomó hacia adelante, con la cabeza contra las rodillas, como si no tuviera un hueso en la parte superior de su cuerpo. Doblado… literalmente doblado ante las noticias.
Por la pura necesidad de hacer algo, Edward eventualmente se puso de pie y se tambaleó fuera del hospital hacia su auto. Difícilmente recordaba cómo llegó a casa, solamente que cuando llegó ahí, estaba tan furioso que no tenía un nombre para eso.
Sentándose solo en el garaje, se retorció con la injusticia de toda la situación. ¿Por qué? ¿Por qué Bella tenía que sufrir esto después de todo? Y después de luchar solo por dos largas semanas, ¿por qué esto les pasaba a ellos?
Ellos.
No había un ellos.
Nadie más sabía. La única otra persona que sabía que estaban juntos estaba muerta, y ahora, Bella no recordaba.
Habían sido borrados.
Edward realmente nunca había comprendido lo que la gente quería decir cuando decían que sentían como si las paredes se cerraran sobre ellos. Ahora lo hizo. Paredes cayéndose, encerrándolo en su espacio, lo dejaron sintiéndose en pánico y claustrofóbico. Un aplastante peso estaba sobre él y si dejaba de moverse, lo mataría.
Podía sentirlo.
Los dedos temblorosos de Edward jalaron la manija de la puerta del auto. Corrió por la casa como si estuviera siendo perseguido. Una vez que estuvo en la casa, cerró la puerta de un portazo detrás de él, sin importarle que fueran las tres de la mañana y los demás habitantes estuvieran durmiendo. En ese momento, el tiempo no tenía significado alguno para él. Todo era insignificante excepto por el hecho de que el mundo estaba destruyéndose.
Y lo más maldito de todo era que él había pedido por eso.
¿Qué tan seguido en las últimas dos semanas había ofrecido lo que fuera —todo— si solamente ella pudiera abrir los ojos?
Bueno, su deseo había sido concedido.
Respirando entrecortadamente, Edward trató de que su mente comprendiera ese concepto.
Si este era el precio a pagar porque ella estuviera despierta y viva, no podría ser demasiado.
Se agachó, sintiéndose mareado, y envolvió los brazos por encima de la cabeza como si eso pudiera hacer que el mundo dejara de girar alocadamente sobre su eje.
Y su relación, lo que habían sido para el otro, no estaba borrada.
Había algo bastante tangible que probaba que nada había sido solo un sueño.
Edward dejó salir un bajo gemido. Aún estaba agonizando, pero se sentía como algo que podía mantener debajo de su piel. Tolerable, aunque muy poco.
—¿Edward?
Asustado, Edward miró hacia arriba justo cuando sus padres se arrodillaban a su lado. Su padre quitó el cabello que había caído sobre sus ojos, buscando por señales de trauma. Tomando otra profunda respiración, Edward cuidadosamente alejó las manos de Carlisle.
—Edward, ¿qué está mal? —preguntó Carlisle con urgencia. Esme tocó su mejilla con la palma de su mano como si estuviera revisando si había fiebre.
—Estoy bien —dijo solamente, poniéndose de pie. Se tuvo que reír entonces, el sonido vagamente maniático—. No. No, no estoy bien.
Carlisle puso una gentil mano en su brazo, guiándolo a la mesa para que se sentara. Inmediatamente, Edward enterró su cabeza en sus brazos, aún tratando de ordenar sus pensamientos.
—Papá… —comenzó, su voz sonaba pequeña aun para sus oídos—. Para um… cuando alguien tiene amnesia, ¿qué tan probable es que ellos… no lo sé, salgan de eso? ¿Recuerden?
Cuando su padre no contestó de inmediato, Edward levantó la cabeza. Carlisle lo estaba mirando con una suave pero sospechosa expresión.
—¿Amnesia después de una herida en la cabeza? —preguntó.
Edward asintió.
—Bueno, las heridas en la cabeza son notoriamente difíciles de predecir. Casi siempre es cuestión de tiempo antes de que los recuerdos comiencen a volver —dijo completamente en su faceta de doctor ahora—. Sin embargo, no puedo decir que tengo demasiada experiencia en el área. Esa es una pregunta para un especialista.
—Pero generalmente —presionó Edward—. ¿Algo puede hacerse para ayudarlos a recordar?
Carlisle frunció los labios, mirando primero a su esposa antes de regresar la mirada hacia su hijo.
—Edward… ¿esto tiene algo que ver con Bella Swan?
Edward miró hacia la mesa, sintiéndose avergonzado. Sabía que sus padres se preguntarían cómo es que les pudo haber ocultado esto. Parte de él aún pensaba que era una buena idea mantenerlo en secreto; después de todo, ¿qué podían hacer ellos para ayudarlo a él o a Bella? Pero de repente se dio cuenta de que estaba desesperado por decirles. Necesitaba que lo supieran porque él necesitaba su apoyo.
Necesitaba a sus padres.
—Sí, señor —contestó finalmente, con la cabeza aún agachada.
Sintió la mano de su madre en su espalda.
—Cariño, puedes decirnos.
Edward tomó un profundo respiro. Aunque él no había hecho nada malo —él y Bella habían estado involucrados en una relación amorosa y adulta— extrañamente se sentía como si tuviera que admitir que había metido a una chica en problemas.
—Estábamos… estoy enamorado de ella —dijo finalmente.
—Oh, cariño —Esme suspiró—. Qué tan difícil todo esto debió haber sido para ti… ver a alguien que quieres con otro hombre…
Edward sacudió la cabeza violentamente.
—No lo entiendes. —Pasó una mano por sus ojos, enterrando las uñas en la piel de sus mejillas solo para tratar de anclarse—. ¿El bebé? ¿Su bebé? Es mío. No de Jacob.
Su madre jadeó. Su padre dijo por lo bajo:
—Oh, Dios.
Recargando su cabeza en sus palmas, Edward suspiró y les contó toda la historia.
~0~
Gradualmente, la noche se transformó en la mañana y la mañana en la tarde. Jasper, después de que escuchó lo de Bella, había cubierto todos los deberes oficiales de Edward, algo por lo que él estaba agradecido dado que estaba teniendo problemas para concentrarse en algo en absoluto.
Para la mitad de la tarde, Jasper volvió. Edward no reconoció su presencia. Ni siquiera se giró de donde estaba sentado en la sala de estar, mirando los árboles detrás de la casa.
Era mejor ahora que sus padres sabían la verdad y peor al mismo tiempo. Podían ayudarlo a cargar sus pesados secretos, pero al mismo tiempo, decirles no había activado un interruptor mágico.
Cómo añoraba los días cuando mami y papi podían arreglar todo desde raspones a problemas que parecían más grandes que el mundo.
Escuchó suspirar a Jasper, pero aun así no lo miró, incluso cuando su compañero se sentó en el sofá a su lado.
—Sabes, deprimirte tampoco arreglará algo.
Edward bufó.
—¿Qué es lo que quieres que haga? —preguntó, con la voz seca. No tenía ni idea de cuál debería ser el siguiente paso. La agonía de que Bella no recordara lo que tenían pesaba demasiado con las palabras de Alice unos cuantos días atrás. Quería ser parte de la vida de este niño, especialmente si tenían que tomarse decisiones antes de que naciera. El problema ahora era que él inevitablemente añadiría más a su confusión, y entonces, retrasaría su progreso, si es que fuera a intentar explicarle la situación.
Bella necesitaría apoyarse en otros para restaurar los últimos seis años de su vida. El problema era que, todos en su vida tenían una muy diferente experiencia de los últimos años.
Mientras Jasper intentaba sugerir planes de acción, Edward repetidamente lo silenciaba. Por qué su compañero no entendía exactamente lo inútil que estaba en esta situación, Edward no podía comprenderlo.
Pero lo estaba enojando.
—¿No lo entiendes? —explotó finalmente, girándose para mirar mal a Jasper—. Ella no está enamorada de mí. Tanto como ella sabe, tiene diecisiete jodidos años. Su mejor amigo está muerto y ella está embarazada, ¿y tú quieres que le diga que está enamorada de mí? —Sacudió la cabeza—. No puedo hacer eso. Ya debe estar terriblemente estresada. No añadiré más a eso.
Sintiendo que estaba al borde de la locura, Edward pasó las yemas de sus dedos por sus mejillas.
—No sé qué hacer —admitió a su amigo—. Por un lado, hay que considerar al bebé. Es mi hijo, debería tener una palabra en eso, y sé eso. Se siente como lo correcto, y quizá debería ser la cosa más importante. Pero la quiero, Jasper. Que Dios me ayude, la quiero de vuelta. No quiero que se sienta obligada a amarme, o incluso tratar de amarme, solo porque la amo o porque tendremos un hijo juntos.
Por un prolongado minuto hubo un silencio entre los dos amigos.
—No envidio tu posición, Edward. Realmente no lo hago. Prometo que no estoy tratando de ser un imbécil aquí. Desearía conocer las palabras mágicas que hagan esto correcto otra vez.
»Pero dicho eso, te diré qué es lo que no va a funcionar: tú haciendo nada.
Jasper soltó una pequeña risa.
»Hiciste que se enamorara de ti una vez. ¿No crees que puedas hacerlo de nuevo?
Los ojos de Edward se fueron a los de su compañero.
—¿Quieres que la corteje? —Dejó salir una risa seca—. ¿Estás jodidamente loco? Ni siquiera la cortejé la primera vez, ¿y quieres que lo haga cuando ella piensa que es una adolescente embarazada con el bebé de otro hombre?
—Bueno, mierda, Edward. Tienes que hacer algo —dijo, arrojando las manos al aire—. Este embrollo no se resolverá por sí mismo. —Se tocó la barbilla—. Aunque, considerando todas las cosas probablemente al menos deberías hablar con la chica primero. Quién sabe. Quizá ver tu rostro de nuevo la hará recordar.
Inclinando la cabeza hacia atrás, Edward miró al techo.
—Sabes que no soy tan jodidamente suertudo.
—Cosas más extrañas han pasado —respondió Jasper amablemente.
Antes de que Edward pudiera contestar eso, su teléfono sonó. Sintiendo los huesos tan doloridos como los de un anciano, llevó el teléfono a su oreja.
—Cullen.
—¿Agente Cullen? Es el jefe Swan —dijo la incómoda voz al otro lado de la línea.
Edward se enderezó en su asiento.
—¿Sí, señor?
Hubo un suspiro y una pausa.
—Bella está pidiendo verlo.
¡Hola!
¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: Pili, saraipineda44, Yoliki, Karina, Melany, torrespera172, patymdn, lunaweasleycullen14, Ele, bbluelilas, Annie Cullen Swan-Tudor Boleyn, Techu, Adriu, cavendano13, Tata XOXO, Jade HSos, tulgarita, Liz Vidal, twilight-love1694, Adriana Molina, carolaap, Lady Grigori, kaja0507, alejandra1987, Kriss21, Nadiia16, Esal, Tecupi, Noelia, freedom2604, rjnavajas, Smedina y los Guest.
¡Hasta el próximo capítulo!
