Archie rememoraba la conversación que tuvo con su padre solo unas horas atrás, mientras se miraba en el espejo frente a él. Nunca le había visto tan serio como en ese instante.

"tenemos que hablar, pero antes cierra la puerta"

Así lo había hecho, para luego girarse y mirar a su padre, este le invito a tomar asiento frente a él sin decir una sola palabra. "Que está pasando papá?" el ambiente se había vuelto denso, y el silencio con el que su progenitor le miraba comenzaba a ponerle nervioso. "papá…" dijo impaciente.

Neil había apoyado los codos en el escritorio para luego cruzar sus manos frente a su rostro. "Necesito saber si puedo contar contigo" distintas emociones se cruzaron en el transparente rostro de su hijo, asombro, luego le miro extrañado, una tacita pregunta se instaló en su cara y en cosa de segundos la seguridad se apodero de él. "Sabes que si" el hombre no pudo evitar sonreír ante la respuesta de su vástago, pues era la repuesta que esperaba. "He decidido participar de nuevos negocios, ya sabes, hacer crecer las arcas familiares"

"Nuevos negocios?" inquirió Archie. "quieres que me haga cargo de ellos?"

"No" dijo secamente.

Le miro perplejo tras la respuesta "¿tú te harás cargo?" su padre asintió. "venderás tu parte al tío de Anthony? ..."

"No… el negocio está relacionado con los hoteles"

La forma enigmática en que su padre respondía lo puso nervioso. "… y como puedo ayudarte?"

"Manteniendo cerca de los Andley e informándome de cada movimiento que hagan, entraras a la misma universidad de mi ahijado y estudiaran lo mismo, pues ambos están destinados a hacerse cargo del negocio familiar"

"No estoy entendiendo papá, eso es lo que pensaba hacer desde el principio, seguir el negocio familiar… ¿y qué quieres decir con mantenerme cerca… espiarlos? ¿Por qué?"

"William está siguiendo el camino que la tía abuela tenía trazado para él. Así como los ves, tan serios y distinguidos, no son más que unos fanáticos religiosos. Si vieras lo que William es capaz de hacer a una orden de esa mujer" dijo pensativo. "pero en el fondo creo que lo disfruta…" divago, para luego enfocar la vista en su hijo. "pronto Albert dejara el negocio para involucrarse en política y esta puede ser mi oportunidad. Pero si los planes de la vieja salen como ella quiere, y William sale elegido alcalde, podría volverse una espina en nuestro costado, una espina con demasiado poder…"

Archie comenzaba a impacientarse, su padre no estaba revelando nada, hablaba de forma enigmática. La sola idea de espiar a su mejor amigo hacía que se le revolvieran las tripas, sintiéndose molesto. "Puedes ser más claro! ¡¿Por qué tendría que espiarlos?!"

Pudo ver el destello en los ojos de su padre, el hombre odiaba cuando le alzaban la voz o le contradecían. Lo vio respirar conteniendo su ira, cosa que agradeció, porque en el fondo le temía. "tu padre no siempre fue el hombre que ves ahora, tuve que pedir varios favores para poder llegar a donde estoy…"

"Pensé que solo habías tomado el lugar de abuelo…"

"SILENCIO!" Archie se estremeció hundiéndose en el asiento. Neil trato de componer su humor y el tono con el que le hablaba a su hijo "hay personas a las que acudí alguna vez en la vida, y ahora están pidiendo su recompensa. Es mucho lo que piden y de no poder pagar… temo por tu madre y tu hermana" los ojos del muchacho se desorbitaron ante la implicancia en las palabras de su padre. "no te aflijas, no aun" dijo con tono despreocupado. "conocí a alguien, mi nuevo socio. Él está dispuesto a ayudarme con ese problema, mientras yo le ayude a expandir su negocio" su sonrisa era fría. "lo cierto es que con él la ganancia es doble, que es mucho más de lo que gano con los Andley. Se deshace del problema que tengo con esta gente y además me paga una pequeña comisión por cada trato cerrado. Pero el santurrón de William no puede enterarse, ni la tía abuela y muchos menos Anthony. Él tomara el mando de los negocios de la familia Andley, es a él a quien debo mantener en la oscuridad"

La cabeza comenzaba a dolerle. "A quienes pediste ayuda? ¿de qué se trata el negocio?" temía la respuesta, pero debía saber todos los detalles. Se enderezo en el asiento, mirando fijamente a su padre.

"No seré yo quien te conteste" miro su reloj y luego la puerta. Archie hizo lo propio imitando a su padre. Unos golpes, luego una mucama. "El señor Giacomo Colosimo" anuncio la empleada. "Déjalo pasar…"

"ARCHIBALD LEAGAN!" el grito de su amigo lo saco de su ensoñación. "Me puedes decir en que estabas pensando? Llegaremos tarde a la fiesta" tanto Anthony como su hermano le miraban extrañados y divertidos.

"En Annie…" Anthony y Stear reían con ganas ante su respuesta, pero su alma dolía. Esta era la primera mentira que le decía a su entrañable amigo y lo único que quería hacer era llorar, porque sabía que, de ahora en adelante, de su boca solo saldrían mentiras.

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Perdóname, mi nombre es Anthony Brown

Candy se quedó petrificada por unos momentos tras oírle presentarse. Por fin el fantasma que le acoso toda la vida se hacía presente y no podía verle con claridad gracias a las lágrimas.

"Si me permites…"

Una fina tela paso por sus parpados, quiso retirarse al contacto, molesta. Pero el chico solo mostraba caballerosidad y preocupación en su acto. Se mantuvo rígida en todo momento mientras su mente recapitulaba cada pesar por él infringido. Finalmente soltó un suspiro, riendo levemente. Si bien solo quería gritarle y reprocharle todo lo que había perdido gracias a él, su ira no pudo ganar contra el delicado trato que estaba recibiendo de parte del muchacho.

"Gracias" dijo en un murmullo, avergonzada.

"No tienes nada que agradecer" pudo adivinar la sonrisa en su voz

No pudo evitar estremecerse pues cayó en cuenta, no era precisamente un niño lo que tenía en frente, tenía la misma edad de Archie, diecisiete, y según la información que manejaba, gracias a su madre, este Don Juan pronto cumpliría los dieciocho. De pronto se sintió muy consciente de su posición, de su vestido, del escote, apartándose nuevamente arrebatándole el pañuelo de las manos, para ella terminar rápidamente con la tarea. Una vez pudo abrir los ojos le vio con claridad. Llevaba el traje tradicional escoces, una chaqueta corta, abotonada hasta el cuello, el kilt y la capa eran del mismo tartán. Su rostro era similar al de William, pero no igual. Sin embargo, sus ojos, podía apostar que eran del mismo color, y brillaban con la misma intensidad. Sacudió levemente su cabeza, reprochándose por sentirse rápidamente atraída. "qué pasaría si… Anthony… ese es su nombre, ¿verdad?... qué pasa si es un buen chico, y no el monstruo quita familias que nos has pintado todo este tiempo?" Laspalabras de Flammy rondaban en su mente.

"Perdóname" dijo mostrando el pañuelo y disculpándose por su acción al arrebatárselo de las manos. "no me he presentado" sonrió sintiendo el rubor subir por sus mejillas. "mi nombre es…"

"Candice White Leagan" su voz era terciopelo negro.

"¡¿Sabes mi nombre?!" dijo sorprendida, llevándose el pañuelo al pecho. "Pero… cómo? Nunca antes nos hemos visto, no recuerdo que vinieras a ver a mis hermanos, si quiera una sola vez " soltó.

"Así que sabes quién soy" sonrió Anthony sintiéndose feliz. Mientras que Candy solo quería enterrarse en algún hoyo y esconderse. No pudo seguir viéndole a la cara. "tus hermanos siempre me han hablado de ti, pero llegue a pensar que eras una invención de ellos, hasta hoy…" tomo una de las manos de la chica para que le mirara, lo cual surtió su efecto. "llegamos un poco tarde a la fiesta… Los chicos te buscaron entre la multitud y de pronto te vieron. Estabas terminando de bailar con mi tío" la mención de William hizo que Candy se turbara de nuevo, no pudo evitar sentir vergüenza. "se veían felices en la pista" dijo Anthony en tono molesto, para luego añadir. "por eso se, que eres más linda cuando ríes, que cuando lloras" su voz volvía a ser un aterciopelado murmullo. "… en eso apareció Anne Britter y tu hermano me arrastro con él" dijo tomando un poco de distancia, no supo en que minuto se había acercado tanto. Se puso de pie para luego ofrecerle su mano. Turbada, Candy acepto el ofrecimiento, todo el odio que sentía por el heredero de los Andley parecía haberse esfumado de pronto, volvió a sentirse molesta consigo misma. Nunca se había considerado una chica fácil. ¿Lo era? ¿Era incorrecto sentirse atraída, cuando ambos, tío y sobrino, eran tan encantadores? ¿o sí? Su cabeza era un completo desastre, un devaneo entre lo que creía debía sentir, odio; y lo que sentía, una irremediable atracción hacia los jóvenes Andley. El mutismo se adueñó de ella, no sabía bien que decir, ni cómo actuar delante del chico, sin mirarle, comenzó a sacudirse el vestido con el mismo pañuelo, para tomar un poco de valor y enfrentarle. Después de un momento alzando la mirada.

"Gracias" dijo extendiendo su mano para entregarle el pañuelo.

En una movida audaz, Anthony se apodero de la mano y del pañuelo, sobresaltándola. "Me permitirías la siguiente pieza de baile?" dijo sin soltar su agarre.

"Si" dijo nerviosa. La sonrisa que le brindo el muchacho era tan arrebatadora, que hizo revolotear mariposas en su vientre, y su traicionero corazón se saltó un latido. Ella había jurado odiarle. Todo lo relacionado a él solía molestarle; y ahora… se odiaba a si misma por tener una voluntad tan endeble. Anthony le brindo su brazo, volvió a suspirar sintiéndose derrotada. Una acción que hizo a ambos reír, ella sabía bien la razón, pero la de él, no.

Entraron del brazo a la mansión, llamando la atención de los asistentes. Nunca antes habían visto una pareja más perfecta y llamativa. Archie les miraba con una mezcla de impotencia y tristeza. No muy lejos de él una tía abuela escudriñaba la escena molesta, la chica definitivamente no era de su agrado, mientras que William sonreía con resignación. Desde otro rincón del salón un Neil orgulloso y satisfecho, observaba como la pareja tomaba la pista. Por lo visto todos sus sueños se realizarían, su hijo sería parte de la Familia y Candy parecía ya tener en la bolsa al joven Andley.

La joven pareja parecía no estar al tanto de las miradas, absortos en el momento, en ellos. Una canción de amor comenzaba, ellos se dejaban llevar por los acordes, disfrutando del momento, sin importar las implicancias…

CONTINUARA


NOTAS

La canción que imagine que bailaban. watch?v=g5fhZ80XPhY Liebeslieder, traducción literal: Canción de amor.