Wow...capitulo 10, me alegra. La actualización esta vez viene mas temprano que de costumbre, gracias a la inspiración que he tenido ultimamente (Y porque ya estoy libre). Bueno, no tengo mucho que comentar, nada más que lo de siempre, asi que, disfruten.
- Vocaloid no es de mi propiedad.
- Haku Y. & Dell H. fueron creados por CAFFEIN.
- Esta historia me pertenece a mi(?).
X – "Temor"
Mientras la luna iba iluminando entre las oscuras nubes del cielo, su cuerpo se acomodaba sobre la suavidad de una cama. Tenía el cabello amarrado y su pijama puesta. Quería dormir, y al mismo tiempo, quería mantenerse despierta para cerciorarse de no empezar a soñar otra vez.
— Hija de Blanco... — Susurró, dejando escapar un leve suspiro después.
Es complicado, y solo ella lo entiende a la perfección. Ni sus ídolos, ni sus amigos. De hecho, si hay alguien, alguien que la entiende mejor que nadie. Pero ese alguien no está. Será entonces que, ¿Por ese alguien ella no puede dormir por las noches? o ¿Tal vez será el intenso nerviosismo que le causa el no tener idea de lo que sucede a su alrededor?
— Espero que... — Susurró nuevamente. — …te encuentres bien.
Es una mezcla de ambos. La necesidad de saber si ese alguien aun esta ahí. Y el miedo de entorpecer su sueño a materializarse en pocas horas. El cuarto donde se encuentra es iluminado por la ventana abierta que está a su lado y una lámpara que atrae los insectos está parpadeando, igual que sus ojos apunto de cerrarse.
Sin embargo, un pequeño golpe le llama la atención.
— ¿Neru? — Preguntó en voz baja, dándole la espalda a la puerta. — ¿Eres tu?
El sonido de la perilla moverse llega hasta sus oídos.
— Uhg, estúpidas llaves. — Dijo molesta, una voz.
— Ehm... esta a-abierto, Neru-chan.
— ¿Haku? — Preguntó, mientras golpeaba la puerta que se negaba a abrirle paso. — ¿Podrías abrirme, por favor?
Haku suspiró, y se encaminó hacia ella.
— Listo. — Sonrió. — ¿Q-Qué pasa con tus llaves?
— Es la estúpida cerradura que está mal. — Se quejó, entrando al cuarto. Antes de avanzar un poco más, la rubia se detuvo de inmediato, hay algo que le molesta.
— ¿Pasa algo?
— ¿Por qué está tan oscuro?
— Ahm...e-es que….y-yo — Tartamudeó algo nerviosa. — M-Me gusta mucho, la tranquilidad.
— ¿La tranquilidad? — Haku asintió. — ¿O estar sola?
— Re-realmente, Neru-chan… ya-ya estoy acostumbrada a ambas co-cosas
Neru observo a Haku sonreír sin entender el porque, pero de igual forma sintió algo de preocupación. Más que nada, estaba sorprendida.
— Haku.
— Dime.
— ¿Jugamos?
En la casa el silencio era más que suficiente para sacar de quicio incluso a un mosquito. Los habitantes del lugar, estaban ya arropados en sus camas. Todos eran vecinos en esta exclusiva y costosa residencial.
Neru sacó del armario juegos de mesa y los coloco en el frío suelo de la habitación. Haku fue por algunas golosinas y refrescos en la cocina. Solían hacer esto, pero ahora era una ocasión especial.
— ¿Qué qui-quieres jugar, Neru-chan?
— Cualquiera menos Ajedrez. — Haku soltó una pequeña risita.
— Serpientes y Escaleras será, entonces.
Ambas se acostaron sobre el piso y empezaron a jugar. No hacían ruido, más que el sonido del dado rodar por el tablero junto a las pequeñas piezas deslizándose. Neru tenía su celular a un lado, justo antes de su turno, escribía rápidamente y luego volvía al juego. Al instante de recibir un mensaje, repetía todo el proceso. Era una obsesión que nadie entendía, pero a la vez no le cuestionaban al respecto. Conocian la actitud de Neru y como le molestaba que se metieran en su vida privada.
— Haku.
— ¿Hm?
— ¿Estas lista?
— Ehm… s-si, eso creo.
— ¿"Eso creo"? Vamos, ¡Mañana será tu día! ¿No te sientes feliz?
— A decir verdad... — Dijo, tomando los dados y lanzándolos en el tablero. — N-No. No lo estoy.
La rubia miro con desilusión a la chica frente a ella, decir eso con total serenidad y sin pena alguna. Haku movió las piezas y luego observo a Neru, dándole a entender que era su turno, pero esta no estaba dispuesta a seguir el juego. Si bien su "mejor amiga" era totalmente diferente a ella, compartían ciertas cosas en común.
— Espera. — Murmuro, tomando los dados y colocándolos a un lado. — ¿Qué me quieres decir con eso?
— Ne-neru… e-es que…
— ¿Qué?
— Y-yo… — La joven de ojos rojos bajo la mirada, formo un puño con su mano derecha y mordió sus labios para evitar llorar. — No…no se si po-podre hacerlo…y… a-además, extraño mucho a…
— ¡Ay ya! — Haku la vio con algo de extrañeza e impresión a la vez.— Es hora de que empieces a valorar tu presente. Deja de lamentarte por lo que ocurrió, ¿quieres?
— P-pero es que…D-Dell….
— ¡Dell es un completo imbécil! — Exclamó, parándose de golpe y formando puños con sus manos. — ¡Olvídalo ya!
— Yo…Ne-neru-chan — Haku desistió y una pequeña lagrima bajo de sus ojos. — Lo…si-siento. — La chica de ojos miel suspiro cansada y regreso a sentarse.
— No te disculpes, debería disculparme yo. Lo siento. Pero en serio, Haku, estas haciéndote mucho daño. Solo olvídalo, ¿si?
— Tienes razón. L-lo hare.
— Sabes que no soy buena para darle ánimos a nadie, pero por el amor de Dios, deja de llorar que un día se me acabara la paciencia.
— Jajaja… claro, claro.
— Hablo en serio. Sabes bien que tengo que aguantar a la susodicha mejor cantante del momento.
— Neru…
— Es la verdad.
La habitación se llenó de sus risas, risas que pronto serian calladas por la tormenta cayendo con furia sobre el techo de la mansión.
— Bah…estoy harta de esta lluvia.
— Uhm. Supongo que el invierno está a la vuelta de la esquina.
— Ya es tarde. — Neru se levanto del suelo, y dando un salto a la cama, tiro sus calcetines naranjas en el aire. — Deberíamos dormir. — El celular amarillo vibro nuevamente. Neru, increíblemente, lo guardo bajo la almohada e ignoro el sonido alertando un nuevo mensaje.
— No vas a… ¿contestar?
— Estoy muy cansada. — Dijo, tapándose con su cobija hasta cubrir su cuello. — Mañana será.
— Ahmm… esta bien.
— Buenas noches. — Murmuró, dándose la vuelta y acurrucándose entre las sabanas floreadas. Las que más detestaba, por cierto.
— U-uhm, Neru…— Susurró, mientras tocaba la espalda cubierta de la rubia. — Luka-san estuvo preguntando por ti.
Silencio.
— Quiere sa-saber donde estuviste.
Silencio otra vez.
— ¿M-me estás escuchando?
Un leve suspiro salió de su boca.
— Si, Haku. — Respondió de mala gana. — Y no me importa si todos ellos preguntan por mí. — Replico. — Vaya a donde vaya, es mi problema.
— S-si, pe-pero… bu-bueno, últimamente has estado saliendo mucho y…
— Es MI problema. — Remarcó. — A ellos no les debe importar. Además, nunca lo hicieron, ¿Por qué empezar ahora?
— E-entiendo. Ti-tienes razón. — Comentó Haku, alejándose de la cama de su amiga. — Cuando me pregunten, le-les diré que, fuiste a dar u-un paseo… o a-algo así.
— Bien. — Dijo, cerrando los ojos.
— ¿Puedo… decirte algo más? — Pregunto con delicadeza.
— ¿Qué?
— Gracias… — Musitó Haku.
Neru sintió un extraño remordimiento.
— No tienes porque agradecerme. — Respondió un par de segundos después.
Haku estaba cepillando su cabello, sonriendo como si nada. Coloco el peine sobre la mesa de noche, y fue a sentarse sobre la cama. Neru, en cambio, seguía intentando conciliar el sueño, pero hasta ahora no parecía lograr nada. Ni siquiera contando ovejas, o las cabezas de pequeñas Mikus mutiladas flotando sobre una pradera.
Antes de reposar completamente, Haku junto sus palmas y cerrando sus ojos, susurro algo que llego hasta los oídos aun atentos de su compañera de cuarto.
— Espero que estés orgulloso de mí. — Musitó, para luego tomar la almohada y acostarse tranquilamente.
La joven rubia mordió sus labios, y enterró sus uñas negras en el colchón sobre el que se encontraba.
— Maldición... — Masculló.
Como todos los días, las paredes de esa casa guardarían secretos que tarde o temprano saldrían a la luz.
• • • •
"Aquellos que hayan terminado con sus deberes, les espera su comida en la cocina. Los demás, por favor, terminen y no hagan ruido." — Ordeno una mujer a través de un megáfono.
Su corazón latía fuerte, tanto que el sonido retumbaba en su cabeza. El responsable de dicho sentimiento era aquel chico de camisa blanca y pantalones negros. El estaba siendo acompañado por una jovencita de su edad, ambos hablaban muy agusto.
Ella empezó a sentir celos.
"¿Estas bien?" — Le pregunto una chica.
"Ahm... s-si. Estoy bien" — Mintió.
"¿Segura? ¿Terminaste de limpiar las ventanas?"
"No. Pe-perdon, lo haré cuanto antes."
"Jaja, descuida, no te acusare ni nada."
Ella sonrió.
"Gracias."
"Estas viendo a ese chico. ¿Te gusta? Yo lo odio."
"Eh... pu-pues ahm... y-yo..." Empezó a sentirse nerviosa y a jugar con sus dedos.
• • • •
— ¡BUENOS DIAS! — Chilló Miku desde de la sala. — ¿Cómo amanecieron hoy?
— Sordos, eso seguro. — Dijo Rin. Miku la vio con otra de sus miradas fulminantes y luego paso una mano sobre su cabello, casi como una modelo de shampoo.
— Ay, Rini-chan. Agradece que hoy ando de MUY buen humor, porque si no…
— YA. — Interrumpió Len. — ¿Podrían dejarlo por la paz? ¿Si?
— Me temo que eso no es posible. — Comento Rin.
— Por favor… ¿lo harías por mí? — Rogó Len, fingiendo una vocecita de niña para convencer a su hermana gemela.
— Con esa voz menos, Len. — Contestó, el rubio bajo su cabeza y brazos al mismo tiempo, dándose por vencido.
— Uhg, ¿ustedes aun siguen peleando? — Comentó Meiko entrando a la habitación, seguida por Kaito.
— Así parece. — Añadió el peli azul.
— Veo que ya están aquí. — Dijo una voz, era Luka bajando de las escaleras junto a su eterno enamorado, Gakupo.
— ¿Han visto a Neru? — Preguntó el Samurai. Todos negaron con la cabeza.
En las afueras de la residencial, la joven rubia de la que hablaban se iba encaminando hacia la puerta de salida.
— Esto es ridículo.
Sin prisa alguna o razón que la detuviera, trepó las rejas y saltó hacia el otro lado. Siendo guiada, únicamente, por su típico individualismo y gigantesco orgullo.
— Buena suerte, Haku.
— ¿A quien le importa? — Dijo Miku, cruzándose de brazos. — Neru siempre desaparece, y cuando nos damos cuenta, ahí esta. Así que no se preocupen por ella. — Comentó. — A ella no le gusta que nos reunamos, es más… — Continuó. — seguramente se fue porque no quería estar aquí. Que buena amiga es, eh?
— Hubiera preferido mil veces que Neru estuviera aquí en tu lugar, Miku-chan. — Dijo Rin.
— Yo me rindo. — Comentó Len ante la próxima nueva pelea entre su hermana y su amiga. El grupo se encontraba listo y en posición para detenerlas… una vez mas.
— Hoy tus insultos no tendrán efecto, querida Rini. Te sugiero intentar algo más para tener mi atención.
— ¡Nah! Que pereza. — Dijo Rin.
Todos suspiraron aliviados en unísono.
— Bueno...algo es algo. — Dijo Meiko.
— ¿Dejaron de portarse como niños? — Preguntó molesta, Luka.
— ¡Buenos Días! — Exclamó Gumi, encaminándose al centro del salón donde se encontraban el resto de sus compañeros. — Disculpen la tardanza, ¿me perdí de algo?
— La casi pelea numero 1000 de Miku y Rin, pero aparte de eso… nada mas. — Respondió Kaito.
— Ah, ¡Haku-chan! — El grito de Rin hizo que todos voltearan a ver a la figura en lo alto de las escaleras. Una sonrisa se dibujo en cada uno de los presentes.
Haku estaba vistiendo unos pantalones negros algo ajustados, pero que perfectamente delineaban sus largas piernas. Tenía una blusa gris que dejaba en descubierto su plano abdomen, con una pequeña corbata purpura cayendo sobre sus senos. Sus antebrazos estaban cubiertos con una especie de mangas cortas de color negro y con rayas purpuras. Un gran lazo purpura con franjas negras y blancas adornaba su larga cabellera que brillaba mas que nunca.
— Wow… — Murmuraron Len y Kaito al mismo tiempo.
— ¡Te ves increíble, Haku! — Exclamó Gumi.
— Es verdad, ¡te ves muy bien! — Dijo Meiko.
— Me encanta ese color. — Comento Gakupo.
— Bueno, bueno, la verdad es que no te ves nada mal, Haku-chan — Dijo Miku.
Haku agacho la cabeza algo ruborizada por la situación. Jamás se había sentido tan admirada, no de esta forma. El cuerpo le temblaba por completo y su corazón latía incesantemente. Nada podía salir mal en este día.
Poco a poco bajo los escalones, los chicos se veían deleitados ante la figura casi perfecta de la chica de ojos rojos. Como desearía congelar el tiempo, vivir así para siempre, con estas personas que genuinamente se preocupaban por ella. Sentirse parte de una verdadera familia, una que no le discriminara, una en la que podía ser igual a todos.
Quizás aun está soñando y no se da cuenta.
— Gracias… le-les prometo que…cantare con el corazón...
— ¿Qué has dicho?
En otro lugar no había cabida para la emoción o la alegría. Era un caso totalmente distinto.
— Teto…yo…
— Está bien, chicos. — Murmuró, casi desquebrajando su voz. — Les agradezco su preocupación.
Su cuerpo estaba cansado y emocionalmente se sentía desecha. Caminó rápidamente hasta alejarse de la vista de ellos, pues no aguantaba las ganas de tirarse a su cama y llorar desconsoladamente. Por su parte, Dell y Akaito respiraban congelados ante la noticia que había llegado a sus oídos.
— No puedo creerlo.
Todo es un juego. Si, alguien juega con ellos.
— …
— ¿Ahora porque no me dices nada, Honne?
— Guarda silencio.
— ¿Que guarde silencio? ¡Es que no escuchaste!
— Cállate, Akaito… — Dijo entre dientes, ahora mas molesto que antes.
— ¡Asesinaron a Ted, por Dios santo! ¿Cómo DEMONIOS QUIERES QUE..?
Akaito sintió un fuerte golpe en su estomago que lo hizo terminar de rodillas escupiendo saliva. El último recurso que habría necesitado Dell para callarlo.
— Q-Que… — Masculló.
Dell tomó uno, no, dos cigarros de una pequeña caja en su bolsillo.
— ¿QUÉ PASA CONTIGO?. — Gritó Akaito, con una mano en su estómago.
— Una muerte no es algo que me sorprenda, ¿sabes?
— ¿Pero qué?
— Estoy casi seguro que todo esto tiene que ver con la misma persona que te envió los mensajes. Es más, apuesto mi vida a que fue Ted quien te los envió.
— Estás loco, Ted no sabía nada. — Respondió
— No, Ted sabía de más.
Una espeluznante brisa congelada movió las hebras del cabello de ambos chicos, haciendo correr hasta el polvo cruzando sus zapatos. No era el mejor lugar para discutir semejante situación. Estaban en su trabajo. Bueno, en las afueras del edificio. Aun así, sabían que no era la zona para hablar sobre ello. No cuando Kiyoteru había tomado el mando de la empresa mientras Big Al estaba fuera de la ciudad.
— En fin...me largo.
— ¿Qué?
— Me voy, tengo trabajo que hacer.
— Eres increíble…
— Nos vemos luego.
— Tengo la sensación de que el próximo serás tú, Dell. — Pensó mientras veía al chico caminar hacia dentro del edificio.
El frío esta mañana es casi asfixiante.
Notas:
Ok... si a alguien le gusta Ted, lo siento xD. La trama requeria su muerte(?). Pero igual, mis condolencias(?).
Por cierto, tambien me disculpo con los fans de Miku que esten leyendo, por la parte de las cabezas flotantes y eso xD.
En fin, debo decir que me encantó escribir este capitulo. Aunque pensé que saldría mas largo, pero bueno.
Neko C: Jaja, yo tambien me siento importante porque te agrada mi fic :D. Siendo sincera, no he leido muchos fics en los que aparece Akaito, pero ahora que lo mencionas, tienes razón. Quice darle una personalidad diferente, me alegra que te guste esa parte de su personaje. Y yo sé, pero hay una razón por la que Dell esta comportándose asi. En cuanto a Al y Kiyoteru pues, se supone que ese es uno de sus roles, que bueno que lo esten cumpliendo xD.
blanca luna: Gracias! pero porfavor, no se peleen xD.
Bueno, agradezco de antemano por sus reviews, tomatazos y demás.
Saludos.
