La obscuridad de la noche se mezclaba con una quietud y silencio que inundaba toda la abadía. Salvo por uno que otro mercader que llegaba de última hora de algún viaje que había iniciado demasiado tarde, éstos se mantenían en un sueño profundo. El descanso era algo necesario para los ponis que se dedicaban a ese oficio que les hacía conocer mundo y bastantes otros ponis.

Pero, en la habitación 74, dos quinques todavía extendían su luz ante el rostro de una yegua que contemplaba en silencio varias de las hojas que tenía amontonadas para su lectura. Foxtrot había llevado a cabo una investigación propia. No podía entender una buena parte de ella, porque implicaba detalles de S.O.N.R.I.E. que no conocía para nada. Desde ubicaciones, hasta directores de las demás divisiones de la agencia. También estaban escritos nombres clave de varias operaciones. O al menos eso pensaba; pues también tenían señalados números que se correspondían con la lista de los agentes eliminados.

Pero no había ni la menor señal de más detalles sobre Red Tail. La fotografía en esa página de periódico adjuntada era un documento único. ¿Su investigación había terminado ahí? "No está en las listas, él sabe". Corría en su mente esa frase, él sabe. ¿Qué se supone que sabe?

Con su magia volvió a rebuscar entre el pequeño archivo de la investigación de Foxtrot; teniendo frente a ella, la fotografía donde aparecían todos esos corceles y el dibujo del rey de Argia.

Wetbread, Red Tail, esos dos nombres se le quedaban grabados a medida que buscaba alguna conexión, alguna mención a sus nombres; cualquier cosa. Con algo de paciencia por ella, por fin apareció un pequeño papelillo, no mayor al tamaño de su casco, pudo reconocer qué era, pues ella había visto montones de esos papeles antes: un extracto bancario.

"BNE – APE

Se donó por: Filthy Rich

La suma de: 340.800.375 con 00/100 bits

Fecha

08/06/1048"

¿BNE-APE? Banco Nacional de Equestria; ¿Qué era APE? La yegua pronto recordó: Arca del Principado de Equestria. Pero al dar la vuelta al extracto encontró escrito con lápiz azul: "Fondos desviados ¿Celestia está detrás de todo esto?" Ese dato adicional solo llevó a la unicornio menta a hundirse más en el misterio que encubría todo aquello.

Se supone que solo las princesas pueden tener acceso al Arca; cómo era posible que cualquier otro poni accediera a ellos; es más, cómo era siquiera posible desviarlos... a no ser… que las princesas estuvieran dentro del meollo. ¡No! Eso no podía ser cierto. No era posible que una princesa pudiera ordenar semejantes atrocidades.

"Una agencia que le funciona con orden directa de la princesa Celestia" La voz de Bon Bon resonó en su cabeza como si de un martillo se tratara. Solo podía ser Celestia. Ni Twilight, ni Cadance, ni Luna… solo Celestia.

Su corazón se congeló de tan solo pensarlo ¿Celestia? Toda la agencia estaba bajo el mando de Celestia, sus órdenes eran directas. Si ella había ordenado que se lleve a cabo ese infierno del Tártaro; entonces con qué se estaban enfrentando realmente.

Casi gritó del susto cuando la puerta se abrió de pronto. Volteó con suma rapidez, para encontrarse con el rostro de Bon Bon, allí estaba. Su expresión de terror cambió por una de profunda alegría y consuelo. Al instante se levantó para ir a tomarla en un abrazo; desde luego, ella le correspondió con fuerza.

- Ya está Lyra, nos vamos dentro de tres horas. – La voz de su mejor amiga tenía la energía a la cual ya se había acostumbrado.

No lo notó al principio; pero su amiga tenía alforjas medianas que lucían bastante pesadas.

- ¿A dónde?

- A Baltimare.

- ¿Por qué allá? – Cuestionó sin creer las palabras de Sweetie Drops, ella le había dicho que ese lugar estaba bajo mayor vigilancia.

- Allá hay un puerto marítimo y uno aéreo; tiene más salidas y entradas. – Su mejor amiga observó la mesa. – Y allá encontraremos a Red Tail. Es muy arriesgado; pero si logramos entrar en la ciudad sin despertar sospechas de SONRIE, tendremos una vía de escape hacia Argia y también tendremos la información que Foxtrot estaba buscando.

El temor se podía presentar de tantas formas; pero, antes de temer por su seguridad, Lyra temió por la de Sweetie Drops, aquella yegua podía entregarse a su tarea por completo; qué pasaría si de pronto tratase de buscar las respuestas costase lo que costase.

- Y si solo nos vamos a Argia… estoy segura de que hay otras vías para llegar allá.

- Sí las hay; pero yo iré a Baltimare; Equestria está en peligro y voy a descubrirlo. – Esas eran las palabras que temía; la yegua menta soltó a su amiga para verla con un desentendimiento total.

- Foxtrot quería que te salvaras. – Sweetie Drops le dedicó su mirada ausente de emociones, que parecía ni siquiera tomarla en cuenta.

- No se trata de lo que él quiera. Equestria puede estar en peligro; lo mínimo que haré será descubrir qué traman. Solo te pido eso; después tú y yo nos vamos a Argia…

Dejando caer las alforjas, se pudo escuchar el sonido metálico de varias monedas en ellas.

- Aquí hay el dinero suficiente para iniciar una vida, la que queramos. Vamos a salir de ésta; pero no debemos quedarnos de cascos cruzados.

Lyra sintió que el semblante de Sweetie Drops finalmente mostraba un lado equino, podía ver una pasión en aquellos ojos inexpresivos, un atisbo de un fuero interno. Y ella… que solo había pensado en su mejor amiga y en sí misma. Equestria podía estar en peligro… esas palabras calaron hondo en su psique.

Equestria, el hogar de las princesas, de sus amigos: su hogar.

- ¿Conoces a Red Tail? – Preguntó de repente, más para no ser víctima del silencio que por estar buscando una conexión.

- Sí. Lo conozco…

…El recuerdo de aquel día resurgía de los abismos, todo era tan vívido. La última vez que lo había visto, fue ese día. Cuando su vida dio un giro de ciento ochenta grados para no volver a ser la misma nunca más.

- Agente Sweetie Drops, Tiene una orden. – Los gritos de Furlong comenzaron a resonar en su cabeza; podía verlo claramente.

Red Tail estaba dentro de una jaula para las criaturas mágicas, el oso insecto rugía amenazadoramente. Sus zarpas fácilmente podían romper la reja de metal e ir tras el corcel. Era una criatura completamente distinta a la que conoció, era una cosa extraña; sus ojos compuestos no reflejaban emociones, pero sí sus zarpas y el movimiento de sus alas, las agitaba violentamente sin levantarse, suscitando una ráfaga de viento violenta.

El arma estaba fuertemente asegurada a su pecho y parte de su sección media; el mecanismo estaba en una herradura falsa, todo listo para ser accionado, sin embargo, no lograba disparar. Su boca parecía estar completamente entumecida. Era Teddy, el oso insecto que había conocido como a ninguna otra criatura, ese que se dejaba acariciar, el que la trataba con un cariño único.

- ¡Agente Drops! – Furlong quería que reaccionara de una vez; debía moverse cuanto antes, lo sabía, entendía el peligro de la situación; era consciente de que no accionar el mecanismo traería una catástrofe… pero no lo hacía.

La duda se apoderó de ella, la duda, el miedo, el dolor. En general, los sentimientos solo pueden traer el desastre… lo entendía a la perfección, mas no lo accionaba. Su garganta vibró con fuerza cuando gritó al tratar desesperadamente de recuperar el control de la situación después de escuchar un grito que nunca supo a quién perteneció.

- ¡Teddy, aléjate!

Las garras del oso finalmente se abrieron paso a través de la reja de metal; pero el pegaso rojo se movía para tratar de escapar. No podía morir, era un poni, era su colega… el rugido que el mamífero insecto clamó le hizo reaccionar. Pero todavía no presionaba el gatillo. La zarpa de Teddy se preparaba para dar el golpe.

- ¡Teddy, aléjate de Red Tail!

Pero la zarpa del oso fue a impactar bajó para golpear al corcel que era inferior en tamaño con respecto al extraño insecto, un sonido seco se produjo cuando el cuerpo del corcel fue golpeado, por lo que pudo ver, el agente se movió a una esquina contra la pared de concreto y la reja de metal, obteniendo como resultado que dos garras del animal se clavaran en su pata derecha. Pero salvándose hábilmente de un golpe mortal. Entonces disparó.

Sin embargo, no fue capaz de disparar a la cabeza. El tiro dio de lleno en el hombro del animal que alcanzó a verla; toda su ira desapareció y en su lugar, un semblante sombrío se dio a conocer, pues sus movimientos se hicieron lentos; mientras que el batir de sus alas cesó. Desde ese momento, Teddy se concentró en correr a tres patas y romper una puerta de madera, saliendo al pasillo que comunicaba con el cuartel general y también con una salida hacia las afueras de la instalación.

- Bonie, ¿Estás bien? – Le preguntó de repente Lyra, que había visto el momento exacto en que los ojos de la yegua se fijaron en el infinito.

Algo pareció apoderarse de la mente de la yegua, pues de inmediato fue a la mesa para comenzar a revolver entre los papeles.

- Oye, yo ordené todo eso… - Le replicó la yegua de pelaje menta acercándosele para tomar algunas hojas que cayeron hacia el piso.

Había visto unos cuantos documentos que no parecían tener importancia, había uno en particular, uno que no pudo relacionar con nada en la investigación de Foxtrot. Hasta que lo encontró, buscó como una completa demente.

Era un pequeño informe, tenía la insignia de una tuerca y una llave.

"Informe

Fecha: 12/06/1040 – 16/06/1040

Actividad: Inspección y mantenimiento

Lugar: Instalaciones de la división Manehattan, SONRIE

Resumen: El trabajo de revisión ha dado un estado de B3 al mantenimiento de las instalaciones en el área de trabajo equino, A1 en la sección de control y A3 en la sección de los reclusos.

El mantenimiento realizado en cada zona se dio a cabo de fechas 13 a 15, siendo el día 16 destinado para un control de calidad adicional de la sección de reclusos. Respectivamente, después de realizadas las operaciones, área de trabajo equino volvió a A1 sección de control a A2 y reclusos se mantuvo en su A3".

El 16 de junio del 1040 se quedó plasmado en su mente durante menos de una década. Se sentó para pensar mejor lo que estaba pasando.

- ¿Qué te pasa? ¿Encontraste algo? ¿Es bueno o malo? – Lyra la devolvió abruptamente a la realidad, el pasado le quitó sus garras de encima temporalmente.

- No fue un accidente… - Fue todo lo que pudo decir, la conclusión de varios razonamientos que llegaron de forma ininterrumpida.

- Qué no fue un accidente.

- Lo del oso insecto… Teddy no escapó; ellos provocaron su salida. Lyra… - Bon Bon respiró profundamente, sus ojos se contrajeron y sus orejas se levantaron. – Tenemos que encontrar a Red Tail. Y yo ya sé dónde está.

- No entendí ni una cuarta parte de lo que me dijiste. – Le recriminó su mejor amiga, ganándose una sonrisa por parte de su amiga que la tomó entre sus cascos.

- Lyra, el incidente del oso insecto por el que me dieron de baja fue parte del plan que ellos llevan a cabo; por alguna razón querían que ocurriera el incidente de Teddy. – Una luz propia parecía fluir por las pupilas de la yegua. – Lo que pasó fue parte de un plan. Lo que fuese que estuvieran buscando con él, de seguro Red Tail lo sabe… tal vez hasta conoce la identidad de quienes están detrás de todo esto.

- Un momento. – Lyra frenó la explicación de su amiga de pronto, su rostro parecía llenarse de una seriedad inigualable. - ¿No sé supone que él es un veterano?

- Tienes razón. – Llevándose un casco a la barbilla, pronto la yegua crema frunció el ceño. – pero Furlong también lo era y él dirigió la captura de Foxtrot hasta Ponyville. ¿Y si no eliminaron a todos los veteranos?

- ¿No crees que queden algunos dentro de la agencia que no son nuevos o sí?

- Por supuesto que sí. Es claro. Los que hicieron todo esto tienen que saber muy bien de la agencia; tienen que tener acceso a archivos de alto rango. Saber la identidad de los novatos y veteranos, conocer sus operaciones pasadas, sus historiales. Esto lo planearon agentes de SONRIE.

- Pero… ¿Cómo?

- No lo sé…. Pero si encontramos a Red Tail, lo averiguaremos. Y yo sé dónde está.

- ¿Baltimare?

- Baltimare.

El rostro de Sweetie Drops se perdió nuevamente. Una sonrisa se dibujó en él. Eso era algo diferente en ella, demasiado extraño. Lyra no dudó en acercársele.

- ¿Estás bien?

- Teddy es inocente. Todos estos años pensé que él había tratado de hacernos daño a todos allí dentro. Pero yo sabía, lo vi en su mirada cuando pasó; él no estaba lleno de furia. Trató de hacer algo que no pude comprender.

- ¿Teddy?

- Es el nombre del oso insecto, yo se lo puse, era más listo de lo que podrías pensar. Entendía a la perfección cuando le hablabas. Era especial… Teddy. – Susurró por lo bajo.

- No me contaste nunca lo que pasó.

- No hay mucho que contar; lo que importa es que no pasó por accidente, él no quiso hacernos daño.

- Pero qué pasó.

El relato de la poni terrestre supuso una plática en la cual, Bon Bon recordó más de su pasado, cuando era otra poni, antes de tener a su mejor amiga en todo el mundo. Ese tiempo donde Sweetie Drops era su único nombre y ser invisible era una de sus mejores virtudes.

El relato no solo atrapó a Lyra, sino que abrió su mente, Bon Bon le había contado casi toda su vida pasada; pero siempre se negó a compartir ese día. La conocía demasiado como para saber que el mutis al respecto se debía a varias de las hebras más delicadas de Sweetie Drops, fallar como agente era algo con lo que había vivido gran parte de su vida. El escape del oso insecto era una marca con la que vivió por mucho tiempo. Sin embargo, algo había extraño en todo eso.

Red Tail estaba relacionado de alguna manera con todo lo ocurrido, la imagen en la mesa revelaba a un pegaso muy atractivo. Conforme su amiga le revelaba lo que había pasado; su mente no dejaba escapar ese nombre, no era una coincidencia que él estuviera ese día, en ese lugar, en ese momento en específico… él estaba metido en todo eso.

El corcel se mantenía serio, mientras los demás sonreían. Pero sus ojos observaban atentamente a la cámara.

- Él entró aproximadamente dos años después de mí. Recuerdo que le vi en el ala de entrenamiento; pasó cuando cambiaron al sistema Blackstone, hace como doce años atrás.

- Qué es eso.

- A veces olvido que eres una novata. Cuando yo fui reclutada, había un sistema de entrenamiento para todos, era Treadhoof. Fueron cinco años donde aprendías inteligencia, combate, trabajo de control, logística y al final, decidías en qué especializarte.

- A ya… seguramente era inteligencia, logística y otras cosas ¿verdad?

- Sí, aunque yo pedí operaciones de campo, que básicamente son los que van a infiltrarse o realizar las misiones de alto riesgo. Después vino el sistema de entrenamiento Blackstone, que consistía en empezar con la especialización, estaba destinado a trabajar en campo desde el segundo año de entrenamiento. Red Tail fue entrenado bajo ese sistema. Ellos tenían menos… problemas mentales.

- ¿A qué te refieres con eso?

- Pues… digamos que el sistema Treadhoof fue uno de los primeros. Involucraba técnicas de acondicionamiento con drogas y substancias diferentes, casi no se desarrollaban adicciones a los fármacos; pero muchos tenían jaquecas, perdían recuerdos específicos, cambios de conducta repentinos. Recuerdo que alguna vez vi a unos agentes con frascos de pastillas del tamaño de un casco.

Cuando instituyeron Blackstone todo eso acabó, hubo psicólogos y terapeutas integrados en el entrenamiento y en el seguimiento de las primeras misiones. Los fármacos se quitaron, eran mejores lidiando con el síndrome postraumático de las primeras veces.

- ¿Tú tienes alguna de esas extrañezas?

- Me autosaboteo en las partidas de cartas; cosa rara, solían gustarme. Ah, y cuando te miento, mis orejas se mueven.

- Con razón te gané todas esas veces. – Sonriéndole, Lyra observaba que su amiga le daba un ligero golpecito en el hombro.

Al primer bostezo, de Bon Bon, por un breve momento, todo pareció relajarse.

- Hay que dormir, mañana partiremos rumbo a Baltimare. – Con una pesadez extrema, la yegua se dirigió hacia la cama frente a la fogata.

Mientras se acurrucaba, la yegua de pelaje crema observaba a su amiga, echándose junto a ella, colocando su cabeza sobre su hombro derecho.

- Después llegó el sistema Whitethorn. En él todos los agentes tienen un examen bajo el cual se toma enserio la evaluación de sus aptitudes; en base a ellas se le asignan los agentes que los entrenarán y el lugar donde serán destinados. Pueden comenzar con un entrenamiento en base o ir directamente a un campo de operaciones. Es el sistema con el cual ingresaste tú.

- ¿Cualquiera puede ser agente?

- Casi cualquiera, desde un mercader hasta un diplomático, las edades también son menos restrictivas y las áreas de trabajo se ampliaron demasiado. Creo que lo instituyeron porque faltaba personal a SONRIE y, además, necesitaban crear una red de inteligencia en toda Equestria. Al menos eso oí de boca de Furlong.

- Supongo que no soy tan buena.

- Ese es el problema, las tareas se separaron enormemente, tú eres de inteligencia interna, eso quiere decir que operas dentro de Equestria, pero también es restringida tu capacidad de tareas, se supone que solo investigas sin inmiscuirte en las operaciones del enemigo, al menos no si puedes hacerlo. Como máximo, deberías dar informes de lo que has visto en la población y nada más. Lo que pasó en Appleloosa fue una excepción. Tu no tenías ningún entrenamiento en operaciones de ese tipo.

Lyra se percataba de la voz fría que su amiga adoptaba.

- Pero tienes talento. Me ayudaste entonces y sé que lo harás ahora.

No había señal de mentira, sus orejas estaban quietas; con una sonrisa, la yegua de pelaje menta se quedó dormida, mientras que Bon Bon tuvo algunos minutos de vigilia en los cuales varias ideas cruzaron por su cabeza.