Capítulo 10.
Muchos malentendidos.
Gray esperó en la camioneta de Gajeel mientras Natsu iba a su apartamento. Constantemente miraba por los espejos buscando algo extraño que tuviera tendencias de secuestrar, o de atacar, matar o electrocutar.
Miró la cabeza rojiza de Natsu perderse dentro del edificio y suspiró, el chico tenía una actitud irascible y extraña desde que Lucy desapareció, en realidad creía que haría un desastre en cuanto se enterara del paradero desconocido de su novia. Se corrigió, "No Novia", pero Gajeel lo había sabido controlar…al menos lo suficiente.
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La chica de cabello azul volvió a observar con saña la pantalla de su teléfono. ¿Por qué su mejor amiga no contestaba el maldito celular? Si contaba las llamadas, esa era la 2789 aproximadamente…obvio una exageración, pero ya era como la veinteava llamada y Lucy seguía sin contestar.
Había dos opciones, la primera que Natsu hubiera vuelto a hacer de las suyas y dos, que Lucy había sido raptada por alienígenas.
Ok, tal vez habían muchísimas más opciones, pero por alguna razón solo la segunda rondaba su mente. Se podía imaginar a su preciosa amiga extendida en una mesa de metal y un animal-alien acercándose moviendo todo su cuerpo viscoso. Joder. Le habían recorrido los escalofríos con solo imaginarlo.
— ¿Pudiste contactarla? — desvió su angustiada mirada de la pantalla hasta localizar a la albina de la que provenía la voz. Las dos chicas la estaban mirando expectantes—. ¿Todavía no?
—Tal vez…se perdió mientras escribía. Eso sucede luego— Lissana asintió e intercambio una mirada preocupada con su hermana.
—Ha sido demasiado tiempo. Quedamos de vernos hace dos horas— le recordó Mirajane—. Saben que Lucy no juega con esto de la universidad. Mucho menos con esta asignatura.
A Levy se le prendió el foco de forma abrupta. Si ella no contestaba…aún podía buscarla de otra forma.
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Había alguien en el departamento.
Dejó las latas de pescado en la alacena y tomó un cuchillo de la cocina sin perder de vista el pasillo de donde provenían los ruidos. Entrecerró los ojos y se acercó con mucho cuidado para espiar por detrás de la esquina, al ver que no había nadie, se adentró un poco más y se fijó dentro de las habitaciones. Se sentía como un espía, o como uno de esos chicos guays que aparecen en las películas de acción. El silencio reinó en todo el espacio y cuando se aseguró que no había nadie, se relajó por fin y bajó su arma.
El sonido de la puerta detrás de él casi lo mata del susto. Giró sobre sus talones de forma elegante y apunto su arma hacia Lucy, que estaba parada en el marco de la puerta del baño con una pequeña toalla rodeando su cuerpo y una mirada sorprendida. Miró el arma y dio un paso atrás.
— ¿Qué demonios haces con esa cosa? —Natsu se quedó mudo por unos segundos y después soltó el arma blanca como si de repente se diera cuenta que estaba apuntándole a Lucy, a su Lucy—. ¿Estás bien?
Él prácticamente se abalanzó sobre ella y por un milagro no se caen sobre el suelo de loseta vinílica, sus fuertes brazos la rodearon y apegaron a su cuerpo tan fuerte que dudaba mucho que cualquiera supiera donde comenzaba uno y terminaba el otro. Lucy estaba fría, Natsu podía sentir su cabello húmedo contra su cuello y podía oler el shampoo de muy cerca.
— ¿Natsu? ¿Dónde-
La soltó y la tomó de los brazos de manera segura.
—Te secuestraron—Lucy asintió y el entrecerró los ojos—. ¿Cómo…
—Fue mi padre—Natsu la miró confundido—. Quería que regresara con él, ya sabe-
Un golpe vino del elevador e inmediatamente el teléfono de Natsu vibró en el bolsillo de su pantalón.
« ¡Están aquí! Mierda.»
— ¡Mierda! —la rubia levantó ambas cejas con una mirada confundida—. Tenemos que salir de aquí. Ven conmigo.
—Espera, espera, no estoy vestida—no había terminado de decir eso, cuando se escucharon las puertas deslizables del elevador. Ambos jóvenes se quedaron en completo silencio y se escabulleron dentro de la habitación tratando de hacer el menor ruido posible. Natsu abrió las puertas de su armario y ambos entraron cerrando las puertas y escondiéndose detrás de la ropa colgada.
Lucy aprovechó para buscar algo que ponerse, pero todo estaba oscuro y no podía ver muy bien—. ¿Qué está sucediendo?
—Shh— la calló con ambas manos tapando su boca. Lucy gruñó.
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Cobra entrecerró los ojos cuando notó que Crawford estaba al teléfono.
Parecía que el hombre estaba concentrado en esconderse detrás de una columna y mascullaba las cosas de manera misteriosa. Sus instintos le decían que no confiara en él, no, en realidad no sólo sus instintos, sino todo su escuadrón.
Recordaba perfectamente a Ángel mirándole con cara de pocos amigos y sus brazos cruzados.
—Sabes cómo dicen que es— Cobra la miró con hartazgo—, ¿Y aun así?
—Es todo un honor ser yo el que tenga que investigarlo de cerca, Ángel— Midnight se recargó sobre su escritorio con sus típicos ojos cansados, que miraban a sus compañeros peleando—. No deben preocuparse por mí.
—Es cierto Ángel— aportó por fin a la conversación—, Cobra sabe rascarse con sus propias uñas.
La chica arrugó la nariz.
—Que horrenda analogía— Cobra le sonrió.
Y sabía que sí que podía investigarlo en cuenta propia, pero aun así había incluido a su escuadrón en la investigación.
Presionó algunos botones de la maquina frente a él para lograr encontrar la fuente de la llamada y se deslizó con avidez y agilidad hacia otra máquina para hablar con Midnight. Presionó el auricular en su oreja sin perder de vista a Crawford.
Racer fue el que contestó. Se lo podía imaginar sentado en la mesa del otro chico presionando botones.
—Entró en contacto.
—Recibiendo señal— cortó la llamada y paró el dispositivo de rastreo. Ahora era trabajo de su división; esperaba que hicieran el trabajo impecable mientras él trabajaba como agente encubierto.
Observó a lo lejos a Metallicana y su hijo desplegando mapas sobre una mesa y hablando, probablemente de lo que había sucedido varias horas antes.
Crawford no tardó mucho tiempo hablando y regresó.
—Agh. Vejiga lista, ahora busquemos a esos psicópatas.
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Lucy sintió que la toalla estaba resbalando. ¡Pero su vida estaba en peligro! ¡Joder!
Era o que Natsu la viera como Dios la trajo al mundo –aunque ya lo había hecho antes, pero ese no es el punto- o que la mataran. Así que se quedó muy quieta aunque sentía la tela moviéndose peligrosamente hacia el suelo.
Jebús, quería que se la tragara la tierra.
Sintió que algo vibraba cerca de su muslo y casi suelta un grito. Por supuesto que no solo sentía eso. Podía sentir la piel del chico contra la suya, podía sentir su calor, su aroma, e incluso su agitación y preocupación de estar ahí adentro. Ocultándose.
Y joder. SENTÍA TANTA VERGÜENZA. ¿Por qué el maldito…secuestrador-asesino tenía que llegar justo en el momento en el que ella estaba desnuda? Es más, ¿Por qué siempre le pasaban esas cosas a ella?
Natsu buscó a tientas su teléfono y Lucy no pudo evitar sentir sus manos tocando sin querer –o al menos eso creía ella- parte de sus piernas expuestas.
—Maldición— susurró Natsu con molestia. Aun en medio de la oscuridad, logró ver sus ojos confundidos cuando vio quién llamaba.
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— ¿Natsu? —Levy se recargó sobre su otro pie. Del otro lado de la línea no se escuchaba nada—. OYE.
—Shh— levantó una ceja. ¿Qué estaba pasando ahí? A lo lejos escuchó otra voz, que reconocería incluso en medio de un estadio de baseball.
— ¿Lucy? — nada de nuevo.
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Inoportuna era la palabra que Lucy buscaba para su mejor amiga en ese instante.
Pero era contestar, o dejar que esa cosa siguiera vibrando y las manos de su amigo la siguieran toqueteando toda… (No era como si realmente, realmente le molestara, pero claro que ella nunca aceptaría eso).
—Levy-chan— le habló por la bocina y logró escuchar lo molesta de Levy por el tono de su voz.
—Lucy, ¿Dónde carajo están? —sujeto la toalla que esta vez, sí que estaba cayendo más y casi mostrando sus pechos—, ¿Y POR QUÉ NO ESTÁS AQUÍ?
— ¡Baja la voz! —le siseo y pudo ver la mirada molesta de Natsu para que se callaran.
De verdad, no debía de estar hablando por teléfono cuando su vida dependía de que hubiera silencio. Cubrió el celular con una mano y se intentó desplazar hasta los cajones de su ropa interior, Natsu quiso que dejara de moverse y la tomó del brazo, que todavía desprendía frío de su piel después del refrescante baño.
Se miraron retándose y entonces una sombra pasó delante de ellos.
Joder.
Había un tipo en su habitación y no tenían la menor idea de que hacer. Para Lucy, su prioridad era que sus captores no la encontraran en cueros, así que se estiró un poco más hasta los cajones.
Ya casi estaba ahí.
Podía sentir el límite del cajón con la punta de los dedos.
TAN cerca.
Y fue entonces cuando las puertas se abrieron con fuerza, haciendo que la rubia se tropezara y saliera disparada hacia el frente. Hacia la luz. Hacia su captor.
Y Natsu tenía que verse arrastrado en su torpeza.
Ambos cayeron sobre el suelo de madera con un golpe sordo. El cuerpo del chico sobre el de ella y maldita sea…la toalla apenas la tapaba.
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Gray dejó escapar una maldición cuando los dos cuerpos cayeron frente a sus pies.
Al principio no pudo entender qué demonios hacían escondidos en el armario, hasta que su amigo gilipollas se incorporó un poco y vio a Lucy, debajo de él, casi desnuda.
—Joder. Y yo preguntándome porque demonios estabas tardando tanto—Los ojos de Lucy fueron los primeros en reconocerlo.
— ¡Gray! — una sonrisa le inundó la cara, casi parecía que no habían estado haciendo cosas encerrados en el maldito armario—. ¡Estás bien!
— ¿Gray? — Natsu volteó hacia él con incredulidad en el rostro.
—No. Soy Santa Claus— se cruzó de brazos indignado. Mientras él estaba vigilando que no aparecieran personas sospechosas, él estaba pasándola en grande—. Idiota. Ahora, si dejaran de hacer lo que creo que están haciendo y nos largáramos de aquí, sería perfecto.
Lucy se sonrojó hasta las orejas.
Estaba consciente de que eso se veía muy, muy, muy mal y que cualquier persona pensaría terrible de ellos. Joder, estaba desnuda…y para acabar con su desgracia, Natsu arriba de ella.
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— ¿Lucy? — Levy prestó más atención. Podía escuchar voces lejanas.
Mirajane y Lissana se acercaron a ella hambrientas por saber que sucedía del otro lado de la línea.
— ¡NO! —Esa era Lucy, seguro—, ¡No estábamos haciendo nada!
Una voz incluso más lejana resopló.
—Dímelo cuando no estés en eso. Y…— hizo una pausa. Se escuchó un gruñido que probablemente venía de Natsu—. Tranquilo. Ya me voy, y trae tu trasero aquí. No quiero que se vuelvan a distraer.
— ¡Gray, no! ¡Es enserio! —Lucy no dijo nada hasta después de unos segundos—. Joder. ¿Por qué me pasa esto a mí? ¡Yo solo quería darme un maldito baño!
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Wendy se estremeció al sentir el aire de los autos que pasaban frente a ella, bajó un poco más su vestido verde con azul y se apresuró a cruzar la calle con más cuidado del incluso requerido, pero ya saben: Hombre, en este caso, chica precavida vale por dos.
Llegó hasta el local lleno de autos esparcidos, y miró a todos los lados mordiéndose los labios. El aire tenía un poco de olor a aceite, pero incluso así, era un poco agradable; el techo del lugar era altísimo, uno que otro auto estaba suspendido sobre plataformas que Wendy veía peligrosamente…peligrosas.
Un hombre de cabello azul cuidadosamente engominado hacia atrás y un adorable bigote, se le acercó.
—Buenos días, señorita—se limpió las manos del aceite negro entre su ropa—, ¿Puedo ayudarla en algo?
—Buenos días, sí— señaló hacia afuera con su dedo índice—. Es mi auto, se rompió una de las luces traseras.
— ¿La calavera? —ella asintió sin tener muy claro de lo que hablaba—. ¿Dónde está el auto?
Wendy fue por su auto para meterlo al taller mientras Macao iba a una de las bodegas para buscar las luces.
—Hey, Romeo— le dio una pequeña patada gentil al chico que se encontraba tirado en el suelo y con medio cuerpo debajo del auto—, ¿Romeo? —enganchó su pie con la parte de abajo del carrito y lo jaló con fuerza. El carrito se desplazó haciendo que las rueditas rechinaran sobre el suelo y sobre él, Romeo se obligó a pestañear cuando la luz tocó sus ojos.
Se tapó los ojos con el antebrazo y sin soltar la pinza.
—Oye, ¿Qué te pasa? —Macao soltó una carcajada—. No es gracioso.
—Tienes toda la cara llena de aceite—el chico se levantó quejándose y Macao lo siguió hasta el baño—. Vino una señorita, atiéndela mientras yo voy a buscar la pieza.
Se perdió de vista y dejó a Romeo refunfuñando.
Odiaba tratar con personas, se le hacía demasiado incómodo. Él no tenía el don que tenía su padre; así que prefirió seguir con su trabajo y dejar que Jet y Droy se hicieran cargo.
Se recostó sobre el carrito y se internó en la oscuridad debajo del auto, donde se colocó los lentes para evitar que las partículas de polvo le entraran en los ojos y lo dejaran ciego. Se dispuso a continuar aflojando los estúpidos tornillos cuando escuchó unos pasos demasiado cercanos para su gusto.
—Disculpe—Él había escuchado esa voz antes, joder. No podía ser ella, ¿O sí? No. Seguro se lo estaba imaginando—. Disculpe—recalcó aquella voz suave y casi suelta una maldición.
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Se escuchó un fuerte golpe debajo del auto y Wendy supuso que el chico se había golpeado la cabeza. Soltó una risita nerviosa mientras enfocaba la vista en las piernas del chico cubiertas con unos vaqueros.
—Aquí está—anunció el hombre de hacía unos instantes; ella le presto su total atención y se olvidó por completo del chico debajo del auto—. Mira esto.
Wendy escucho lo que explicaba, cada detalle que decía y cada palabra que ella desconocía pero que planeaba investigar muy pronto; estuvo a punto de sacar su teléfono para apuntarlas todas.
—En fin—acabó Macao—. Ahora mismo lo cambio. Va a quedar muy bien ese Fiat.
—Gracias—le dedicó una sonrisa tímida y Macao tomo eso como una señal para ponerse a trabajar.
— ¿Sigues usando el Fiat?—se congelo en su lugar.
¿Acaso ese era...Romeo?
Giro la cabeza para encontrarse con los ojos del chico, que rápidamente se engancharon con los suyos. No pudo evitar observar sus brazos expuestos, no musculosos pero si marcados, su playera blanca estaba manchada de aceite en una manga y lo demás, parecía como si se hubiera estado arrastrando -que de hecho, eso hacia-.
Se había recargado sobre el auto de forma desinteresada y acunaba su rostro con una de sus fuertes manos forradas con unos guantes cafés.
—Ro-Romeo—le sonrió de forma perezosa y a ella casi le da un ataque al corazón—. ¿Que haces aquí?
—Trabajo aquí —Wendy juntó sus manos mientras se mordía el labio inferior con los nervios casi en punta.
—No sabía—él le sonrió de nuevo y se enderezó en el mismo lugar.
—Claro. ¿Por qué ibas a saberlo? —No intentaba ser grosero, todo lo contrario. Bastante había hecho ya la última vez diciendo cosas malas –sin querer- de su gato y creo que todos habían visto lo mal que lo tomó.
A veces creía que Wendy era de ese tipo de chicas que se veían adorables de lejos, pero precisamente debían permanecer así, lejos. Porque si te acercabas a ella, podría morderte, podría destrozarte en menos de unos pocos segundos, y claro que Romeo no quería eso.
Ambos se quedaron quietos sin decir nada. Un tipo de silencio incómodo que los hacía querer desear que se abriera un portal a otra dimensión y brincar a él con rapidez. La manzana de Adán en el cuello de Romeo subió y descendió distrayendo a Wendy que seguía pensando en que decir a continuación.
—Eh…—Romeo suspiró.
—Mejor regreso al trabajo— antes de volver recostarse, le tiró una mirada al Fiat—. Espero que tu auto esté bien.
Sin darse cuenta de las cosas, los ligeros pies de ella viajaron hasta colocarse frente a él, donde estaba a punto de internarse en la oscuridad por más de séptima vez en el día.
—Oye— La miró desde abajo. Su presencia parecía imponente contra la luz que se colaba entre sus oscuros y azulados cabellos—. Em…Lamento lo del otro día.
Le sonrió apoyándose en sus codos y volviendo a sentarse.
— ¿Hablas de la vez que me ganaste o de la vez que me gritaste idiota y desapareciste? —Ella levantó las cejas y después le sonrió de vuelta—. Porque he de decir que me iba a disculpar ese día, pero desapareciste por completo. Y por completo significa "Puff", te esfumaste, ¿Cómo Goku?
Idiota.
Idiota Romeo.
¿Por qué no se había aprendido a callar cuando era necesario?
Ella se llevó una mano a la boca para ocultar su sonrisa divertida.
— ¿Quieres…—comenzó a hablar de nuevo él con las mejillas sonrojadas—, olvidar eso?
— ¿La parte de la disculpa o la parte de Goku? — se mordió el labio aguantando una carcajada que quería abrirse paso entre sus suaves labios. La cara de Romeo era todo un premio para ella; sus mejillas eran rosadas, y sus ojos se veían avergonzados, pero aun así conservaba esa aura de chico…perfecto. Su forma desinteresada de sentarse, y con ese cabello negro revuelto en todas direcciones, ella solo quería…joder, ni sabía que quería.
—Creo que lo segundo— se encogió de hombros y pasó su mano por el costado de su cuello sin saber que más decir. Algo le gritaba que tenía que disculparse de buena manera—. Así que lo siento por lo que te dije de tu gato.
Ella logró retener su risa y le correspondió con solo una genuina sonrisa.
—No te preocupes Romeo—desvió la mirada hacia las puntas de su cabello, que de repente se habían tornado un poco más interesantes—, fui yo la que reaccionó como loca.
—Al menos lo aceptas—ella le tiró una mirada mortífera—. ¡Estoy jugando! —levantó las manos en señal de paz.
Sí. Definitivamente Wendy era una de esas chicas con las que tenía que andarse con cuidado.
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Gray se levantó del sofá mirando su casa llena de aparatos, cables, sábanas y otras cosas tiradas en el suelo. No podía creer que de un día para otro, se hubiera convertido en un tipo de cuartel con dos policías y aparatos que se veían carísimos sobre cada superficie posible.
Pero lo que no se podía creer para nada, era que Natsu hubiera ganado la maldita cama.
En su habitación estaba durmiendo Lucy; todos habían estado de acuerdo en dejarle la habitación más segura, después Metallicana dormía en la de su padre y Gajeel se había adueñado de la otra.
Quedaba una, él y Natsu lo habían echado a la suerte con un: piedra, papel o tijeras. Maldecía su estúpida suerte.
Brincando los montones de cable negros, se dirigió a la cocina, donde Cobra estaba estirado igual a un gato.
—Oye— le dio una patada en la pierna. Cobra abrió los ojos con pesadez, la luz de la ventana caía directo sobre sus retinas; Gray le dio otra patada suave, y Cobra le mostró el dedo del medio sin inmutarse por mirarlo—. Joder. Estás estorbando.
El pelirrojo le gruñó algo y siguió durmiendo plácidamente entre el montón de sábanas.
Revisó su celular para ver si su novia había llamado, y le sorprendió ver que no. Se sirvió un vaso de leche y decidió despertar a todos, porque, hello! Estaban en su casa, y si él estaba ya despierto, todos los demás tenían que estar despiertos también.
Subió hasta la habitación de Natsu y azotó la puerta al abrirla con fuerza.
—Ya despierta, idiota—La espalda desnuda de su amigo lo saludó. Estaba seguro que tenía a Happy envuelto entre las sábanas a las que se aferraba como necesitado. Gray soltó una maldición y se recordó hacer que el imbécil lavara esas sábanas.
Fue por todas las habitaciones abriendo las puertas con fuerza y haciendo escándalo.
¡Arriba todos!
Solo fue un poco, un poco más suave con Lucy. Tampoco era un gilipollas.
Toco la puerta.
— ¡Levanta, Lucy! —espero a escuchar la respuesta de la rubia pero nunca llegó ninguna. Tocó de nuevo con más insistencia—. ¡Lucy! —al ver que no volvía a contestar, se vio obligado a invadir la privacidad de la chica.
Y, ¡Oh, sorpresa!
La cama estaba vacía.
— ¡NO! ¡Otra vez se llevaron a Lucy!
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Comentario: Apostaría a que tienen alguna idea de donde está xD, pero no lo haré por que soy pobre y de familia numerosa .d.
Bueno, antes de seguir con mis pensamientos locos, quería darles las gracias por seguir este fic, por los los favoritos y todos esos hermosos comentarios que me dejan. Quiero que sepan, que cada que leo uno, me hacen sentir con más ganas de seguir, porque veo que sí hay gente a la que le gusta esto y se los juro, que me fascinan.
Gracias a todos y cada uno de ustedes, mis personitas consentidas.
Así que bueno, como escritora amateur y que está intentando aprender, me gustaría responderles a todos y cada uno de ellos, ya que se toman la molestia de dejarlos para que los lea:) (Y sobre todo porque por fin encontré el botón donde se hace xD, jesús, ¿De qué siglo me escapé? Se los juro, soy una H. erectus todavía.)
Así que empezaré desde ahora *Corta el listón rojo*
Aún así, pienso que es demasiado tarde para contestarlos ya que todos fueron escritos miles de años atrás xD, pero aún así les puedo dar las gracias:
Shasha-Dark-Wolf, tobitaka1997, velcarle02, KarenDragneel18, Jazz, Miki nalu, al guest, Mariana2307, Miikuu, keiko-shiro, Noty, Naje, FairyFan, DemigodOnFire, Clara kuchikiii, FluWithMe, AmiSakura, Lacor, Little Luce, aria chan 37, Seithan, guest, AriquRmegustaleer, Jeff the killer, Kazy Tailea, Ochenta, Happytroll, NekoFT, Sharik21, Sakura c11, , Cami, Neko3, Stopletopluto, Nakumuri-chan, Guest y otro guest(eres la misma persona?o.o), Sakura, sore-chan, 01330, CATITA-EDWIN, YessCristopher, Erza, TheHinata y Mirely Houndoom.
Me alegra encontrarme con personitas ya conocidas que, o bien ya los he visto en otras de mis historias, o me han dejado muchos reviews haciendo que esta pobre alma muera de felicidad. G-R-A-C-I-A-S
De verdad los amo :p
Y ya dejando mis cursilerías y mis monólogos larguísimos, vayamos a la historia muajaja.
Espero que les guste el Rowen, porque como que a mí me está empezando a gustar mucho y creo que me gustaría jugar mucho con ellos. AH, y una aclaración, aquí ellos no tienen 12, pff obvio. Tienen como 15 o 16 llegando a 17, no los quería hacer tan grandes pero tampoco tan pequeños, así como de 12. Así que bueno, aclarado eso, podré continuar.
¿Qué les parece mi escuadrón de policía? *-* Yo los amo.
¿Dónde piensan que está Lucy?
¿Sabrá Levy lo que está sucediendo? ¿Es Levy o Gajeel los ultimate shippers de Nalu?
¿Somos nosotros? Yo sinceramente creo que somos nosotros.
Bueno, ya basta con mis palabrerías :)
Reviews:
Shasha-Dark-Wolf: A ti te tengo MUY identificada, se quién eres y dónde vives (jajaja, stalker mil, es broma). Pero enserio, gracias por tus siempre tan lindos comentarios y fangirlear sobre este fic. Me encanta, así del tipo MUERO A LA DECIMA POTENCIA que me digas que te gusta el drama que ahora estoy llevando y lo poquito de acción que llevo, tengo muchas ideas para este fic y aunque todavía estoy tejiendo la telaraña, me alegra saber que hay alguien esperando a que termine. Y mujer, NUNCA PODRÍAS FASTIDIARME! Me haces brincar xD y he de confesar que lo último que me escribiste me hizo avanzar más rápido este capítulo. Espero que te gusteeeee c:, te dejo chocolates y besos.
Los demás los contesté privado nOwOn, así que si dejaron review del capítulo anterior, ahí están mis tontos comentarios xD
¿Algún tomatazo, lechugazo, golpazo o recetazo(?) de cocina? :D
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