D&D GENERATION

10.- UNIDOS
Anna y Kristoff

(Correspondencia 35)

Aquella era una soleada tarde de mediados de Julio, la casa Arendalle se había vestido de fiesta, un arco con flores veraniegas daba a la carpa que cubría la mayor parte del patio familiar, sillas, mesas, un conjunto musical, algunos bocadillos y un espléndido pastel podían verse de inmediato, enormes girasoles con ramilletes de margaritas, jazmines y flores silvestres adornaban las uniones de traslúcidos listones de gasa en verde alrededor de la carpa y en la mesa principal donde los novios sostenían en alto sus copas, era la hora del brindis y el padre de Anna, aun estando feliz y orgulloso, estaba haciendo un verdadero esfuerzo por tragarse las lágrimas mientras terminaba su discurso rápido.

-¡POR ANNA Y KRISTOFF! – Dijo al fin el embajador Arendalle.

-¡SALUD! – Respondieron los demás invitados mientras copas chocaban aquí y allá, dando pie a la degustación del champagne.

Anna bebió con una enorme sonrisa sin soltarse de su novio en ningún momento, observándolo de nuevo antes de besarlo en los labios otra vez, estaba emocionada, ver a Kristoff con aquel traje de gala negro con su chaleco café oscuro, el saco largo a pesar del calor, el pañuelo verde esmeralda junto a la solapa y la corbata de moño, la mirada tierna que le dedicaba y aquella sonrisa enorme que no lo había dejado desde que ambos dijeran "Acepto", realmente no podía sentirse más afortunada.

-¡Búsquense un hotel, par de indecentes, esto es una fiesta! – Dijo una voz demasiado familiar conteniendo la risa y obligando a Anna a separarse del novio.

-Jack Frost, ¿Cuándo vas a madurar? – Contestó Kristoff sonriendo antes de aceptar la mano que el albino le ofrecía – es nuestra fiesta de bodas, creo que puedo besar a mi esposa cuanto quiera.

-Es posible – Respondió el peliblanco – pero no deja de ser divertido molestarlos, además, con alguien tengo que desquitarme por esto.

Anna volteó divertida solo para observar a Jack señalando la túnica de gala blanca que le habían regalado en su cumpleaños y que traía puesta en ese preciso momento, había algunas gotas de sudor corriéndole por el rostro, y por alguna razón, había perdido zapatos y calcetines.

-Oye Jack – Dijo Anna abrazando de forma melosa a Kristoff y señalando hacia el suelo - ¿qué le pasó a tus pies?

-Se asfixiaron con este horrible calor y decidieron hacer lo que YO quisiera hacer con el resto de mi ropa.

-Vamos Jack, tranquilo – Intentó calmarlo el novio - ¿porqué no vas a buscar a Elsa? La banda está por comenzar a tocar y aun no he visto a mi linda cuñada bailando.

Por toda respuesta, el Slytherin comenzó a rascarse la cabeza mientras volteaba lentamente a una mesa en especial donde Elsa, MK y Rapy se encontraban riendo y conversando con copas en la mano luego de que Mérida y Astrid las abandonaran para dirigirse a la pista de baile con sus respectivos novios.

-Si, bueno, tu "linda" cuñada se ha estado negando a bailar conmigo desde que Anna dijo "Acepto", cosa que comienza a preocuparme, ¿sabes? no planeo estar sentado toda la tarde del 1° de Diciembre cuando sea mi boda.

-Pues será mejor que la convenzas "cuñado" – Dijo Anna esta vez – o será realmente triste verlos sentados toda la tarde de hoy.

-No vas a ayudarme, ¿verdad?

-Ni un poco.

-Mala amiga, ya me voy.

Ambos rieron luego de ver a un decepcionado Jack Frost caminando cabizbajo hacia la mesa de su prometida solo para salir de ahí aun más cabizbajo con dirección a la mesa de aperitivos y ensaladas, al parecer, Elsa había decidido usarlo de mesero.

Ana miró a su hermana un momento, se veía realmente hermosa con el cabello suelto, solo sostenido por una pequeña trenza francesa a modo de diadema con un lazo lila para evitar que se deshiciera, el collar que acababa de comprarse hacía poco parecía escarcha alrededor de su cuello, la túnica con el corsé morado y las etéreas mangas de tres cuartos en lila bailando al viento como ella debería estar haciendo, la falda un poco por debajo de sus rodillas en azul ultramarino con los detalles de copos de nieve por todo el ruedo y el cinturón plateado, seguro que Jack moría de ganas por sacarla a bailar, aun cuando la chica se hubiera desecho de sus zapatillas de tiras plateadas.

-¡Pobre Jack! – Suspiró la novia – hay días en que de verdad siento lástima por él, quizás debería ir y convencer a mi hermana.

-¿Estás bien? – Preguntó Kristoff sonriendo - ¿desde cuándo te preocupas por Jack?

-Bueno, digamos que compartimos un laaaaaaaaaaaaaaaaaaaargo año en el que nos dimos cuenta de todas las cosas que tenemos en común.

-¿A sí? – Dijo el rubio en tono burlón - ¿Cómo cuales?

-A los dos nos preocupa mi hermana, los dos tuvimos que soportar un larguísimo y tedioso año "solos" y los dos hemos sido incomprendidos en diversas ocasiones.

-Ajá, claro, ¿te presto mi pañuelo para que llores?

-¡Kristoff, hablo en serio!

El chico comenzó a reír un poco ante la cara sonrojada y molesta de su flamante esposa, con todo y eso se veía especialmente preciosa, el vestido blanco con la falda un poco arriba de los tobillos, el cuello en corazón mostrando un escote ligero, las mangas etéreas y cortas colgando libres sobre aquellos hombros de piel suave, los decorados florales de tonos pastel en el ruedo de la falda y el centro del torso solo destacaban el maravilloso encanto primaveral que Anna desprendía de forma natural, Kristoff le dio un beso en la frente, calmándola, antes de observarle el cabello recogido con una trenza francesa detrás del fleco para detenerle la tiara de novia que sus suegros le habían regalado a su pequeña, dorada con diminutas esmeraldas, detrás había un pequeño chongo del cual salían algunos bucles encantadores entre los cuales se enredaba la cinta traslúcida de verde brillante con que se había decorado el cabello, finalmente observó el anillo dorado que había depositado en el dedo de su esposa y el collar del cual caía una lágrima de jade que le había obsequiado para su cumpleaños.

-¿Ya te dije que te ves hermosa? – Preguntó el chico con galantería.

-No, solo te quedaste sin habla y completamente idiotizado cuando salí de la casa.

-Vaya, pensé que te lo había dicho en ese momento – Rió el rubio antes de volver a besar a pareja.

.

-¿No deberías ir a bailar con Jack? – Preguntó Rapunzel, con su cabello castaño corto adornado por una diadema de raso lila a juego con su túnica lila con detalles en rosa y azul pastel.

-Tal vez – Declaró la platina dejando salir un suspiro antes de observar de reojo a su novio albino – es solo que no estoy de humor.

-¿Qué? ¿un recién graduado de Hogwarts no es suficiente para la secretaria del ministerio de Relaciones Muggles? – Dijo MK burlonamente mientras tomaba una galleta de mantequilla antes de limpiar levemente su vestido rojo de cocktail.

-No es eso, es que… no le digan a Jack, hubo un incidente ayer en la Embajada y en este preciso momento no puedo mover muy bien mi pie.

-¿Qué sucedió? – Preguntó Rapunzel acercándose más, notoriamente preocupada.

-No estamos muy seguros, parecía una broma inofensiva, mi padre y yo entramos de pronto a la sala de conferencia para comentar algunos asuntos con el representante del parlamento, pronto será el Festival Vikingo Escocés, hay que preparar muchas cosas, el caso es que cuando entramos…

-Aquí están las ensaladas que pidieron señoritas.

Las tres jóvenes voltearon encontrándose con Frost depositando tres platos con ensalada sobre la mesa, el hecho de que hubiera dejado su calzado debajo de la mesa al cuidado de Rapy solo lo había vuelto un caminante endemoniadamente silencioso.

-Gracias Jack – Contestó MK tomando su plato - ¿Has visto al idiota de Nod?

-No realmente, pensé que no tardaba en llegar.

-Si, bueno también yo lo pensaba… hace una hora, mira, hazme un favor Jack…

-En un momento MK, primero, bueno… Elsa, ¿crees que podrías…

-¿Dejarte ayudar a mi amiga? Por supuesto Jack, eres todo un caballero.

La cara de Jack era agridulce, Rapy sonrió juguetona mientras MK jalaba al chico del brazo para susurrarle al oído el favor, los ojos de Jack estaban realmente abiertos cuando terminaron de transmitirle el mensaje.

-¿Estás segura? – Preguntó el joven más pálido de lo usual.

-Completamente, entonces, ¿serías tan amable de pasarle el mensaje? Hay una chimenea conectada a la red flu en el estadio y otra en su apartamento – La chica se interrumpió un momento para anotar un par de direcciones en una hoja de papel y entregársela al albino – Aquí tienes Jack, por favor, asegúrate de que él lo reciba en persona.

-¿Y si no lo encuentro en ningún lado?

-Bueno, en ese caso te recomiendo que no te acerques a la mesa, podría ser peligroso.

Jack sonrió completamente asustado antes de dirigirse como robot hacia la casa, dejando tras de sí el ambiente festivo y al resto de los invitados que realmente no habían notado su peculiar aspecto.

-¿Qué le dijiste? – Pregunto Elsa completamente asombrada.

-Lo usual, los mensajes para Nod suelen ser un poco atemorizantes para la mayoría.

-Si, pero – Se arriesgo Rapy - ¿Cuál es el mensaje?

-¿A grandes rasgos? Que si se atreve a dejarme plantada le cortaré las bolas y las usaré para las prácticas de golpeo – Contestó MK como si nada – ahora, ¿podrías terminar de contarnos que sucedió antes de que el estúpido de tu novio nos trajera todas esas cosas verdes?

Elsa sonrió un poco asustada mientras se acercaba su propio plato de ensalada y comenzaba a revolverlo despacio, recordando la tarde del día anterior.

-Bueno, cuando entramos estalló una de esas bombas oscuras que venden en Sortilegios Weasley, papá me dijo que no me moviera pero, yo, el susto me hizo perder el equilibrio y caí contra uno de los muebles, cuando todo terminó ofrecieron llevarme con uno de los sanadores pero, me negué, tendríamos que avisarle a mamá lo que había pasado y sabíamos que estaba con Anna, así que tengo una torcedura.

-¡Por Merlín! ¡Elsa! Debiste haber ido con un sanador – Dijo su amiga castaña.

-Pudiste haber usado un hechizo de sanación tú misma si no querías ir con el sanador – La reprendió la pelirroja.

-Lo intenté pero, creo que los hechizos de sanación no son mi fuerte – Se defendió la platina – al menos no se ve hinchado, papá quedó de llamar mañana a un sanador, tendré que quedarme aquí a pasar la noche.

-Bueno, supongo que al menos puedes caminar, ¿no? – Preguntó Rapy más relajada.

-Sí, puedo caminar despacio, pero nada más, no me duele tanto, aun así no creo que sea conveniente que haga mucho esfuerzo con el pie por el momento.

-¿Y qué hay de ti "morfa"? – Dijo MK refiriéndose a Rapy - ¿vas a bailar con Flynn? Lo vi dando vueltas cerca de ti hace un rato.

La aludida movió la cabeza en forma de negación, antes de voltear a ver a su acompañante en turno, era muy alto, con unas marcadas patillas negras y una barbita recortada en punta, el cabello peinado hacia atrás, la frente amplia, una masa de puro músculo que bien podría ser golpeador profesional en Bulgaria o luchador de la RAW según MK, vestido completamente de negro con un rostro que atemorizaría a cualquiera.

-No quisiera romperle el corazón a Vladimir – Contestó la castaña sin quitarle la vista de encima a aquel espécimen – podría montarme una verdadera escena.

-Vaya, yo quería preguntarte de donde lo conoces – Susurró Elsa cerca de su amiga.

-Sí, dinos, ¿de qué circo lo secuestraste? ¡Está imponente!

-Es el hijo de uno de los compañeros de escuela del tío Nicolai, no sale mucho, es auror y magizoologista frustrado.

-¿Frustrado? – Preguntó Elsa - ¿cómo podría ser un magizoologista frustrado?

-Bueno, él en serio ansiaba trabajar con unicornios, claro que, ¡ya saben! Los unicornios solo se dejan atender por mujeres.

Tanto la platina como la pelirroja le dedicaron una mirada bastante significativa al famoso Vladimir, quien ya iba por su séptima copa de cerveza de mantequilla sin que pareciera hacerle efecto alguno.

-Bueno chicas – Suspiró la pareja de aquel mastodonte – acabo de ver a Flynn acercándose para acá, si me disculpan…

Acto seguido, la castaña huyó del lugar para llegar con el amante de los unicornios y sacarlo a bailar, era como ver a la Bella y la Bestia intentando encontrar el ritmo sin mucho éxito por parte de la Bestia.

-¿Alguien dígame de donde carajo sacó a ese gorila?

Ambas chicas voltearon encontrándose con que la silla de Rapy era ahora ocupada por Flynn Ryder, quien había llegado solo y con un traje de frac en azul cobalto.

-Parece que se lo presentó el padre de Jack – Contestó Elsa sin poder evitarlo.

-¿Así que ahora le gustan los musculosos con facciones de cavernícola matón?

-¡No hagas dramas Ryder! – Sonrió MK – seguro que este no la manda por un tubo con tanta facilidad.

-Oye, eso hiere mis sentimientos, yo NO la mandé por un tubo, me aseguré de que no se quejara en el futuro de haber cometido un gravísimo error.

-¿Casándose contigo? Bien, supongo que tienes razón, le hiciste un enorme favor al soltarla al mundo, es un ejemplo a seguir para cualquier chica feminista con ganas de salir y salir y salir con todo tipo de hombres.

-¡Un momento rojita! Yo jamás, en ningún momento, ¡nunca le dije que saliera con cuanto patán la invitara a salir! Solo le pedí que conociera algunos otros chicos y se divirtiera su último año en la escuela.

-JA, pues vaya que se divirtió tu princesa, mira que no hubo fin de semana que no la viéramos paseando por Hogsmeade con un tipo diferente, creo que salió con todos los chicos de sexto grado y con los de nuestra generación… menos con Jack, claro, eso sería como una especie de incesto, ¿no?

-No me agrada el rumbo que está tomando esta conversación – Contestó Flynn cruzándose de brazos completamente malhumorado.

-Entonces supongo que no quieres los detalles de lo que morfa hacía en los pasillos con sus novios pasajeros.

-No, no me interesa, es parte del pasado.

-Si, bueno, pero trae un verdadero mastodonte el día de hoy… ¿qué tal si le da por, ya sabes, jugar al pulpo besador con él en algún pasillo oscuro por ahí?

-¡No te estoy escuchando!

-Dicen que los más rudos son los que mejor las tocan.

-¿Ese de ahí no es Nod? – Soltó Elsa casi en un grito señalando a la entrada de la casa.

-¡AL FIN! – Repuso MK levantándose indignada y caminando a pasos largos y rápidos hacia el recién llegado.

Jack no tardó mucho en sentarse en donde había estado MK momentos atrás sin quitarle los ojos de encima a la pareja de jugadores en la puerta, MK acababa de abofetear a Nod, el cual se sobó la barbilla riendo un poco antes de jalar a la pelirroja por la cintura y plantarle un beso apasionado, para cuando la soltó, la futura jugadora de las Arpías de Holyhead se comportaba algo tímida ante el chico que le ofrecía el brazo para llevarla directo a la pista de baile como si la bofetada y el mensaje amenazante no hubieran pasado nunca.

-Espero que no tengan hijos pronto – Se aventuró a exclamar Jack – Seguro que les causarían algún trauma.

-Yo espero no tenerla cerca de nuevo cuando está esperando – Continuó Flynn – se vuelve una perra desalmada cuando está de mal humor.

-Y yo espero poder comer algunos chocolates – Suspiró Elsa – creo que necesito algo dulce después de la impresión de la discusión que acabas de tener con ella Flynn – Finalizó Elsa notando al instante a su acompañante levantándose y dirigiéndose a la mesa de los postres.

-Bueno, al menos tú no tienes que rogarle a nadie – Suspiró Flynn – solo míralo, lo tienes en la palma de la mano, parece tu esclavo particular.

-No seas malo Flynn – Contestó Elsa riendo un poco.

-¿Cómo sigue tu pie?

-Ssht, qué no te escuchen.

-Veo que trabajar en El Profeta tiene sus ventajas, aunque mi jefe no está muy convencido del artículo que le presenté, justo ahora en la mañana se enteró del incidente.

-Yo veo que no es buena idea tener un amigo reportero, estás volviéndote un Skeeter*.

-¡Hey, más respeto para mi pluma señorita secretaria! Yo hago reportajes y una que otra columna, y nada de mi trabajo ha terminado en la sección de chismes.

-Hasta ahora.

-Hasta aho… HEY… bien, tal vez deba poner al tanto a nuestro amiguito ahora que viene con tus postres.

-Ni una palabra Flynn o le presentaré algunos compañeros de buen ver a Rapunzel.

-OK, tú ganas, mis labios están sellados, es más, creo que circularé un poco, a ver cómo te las arreglas para no bailar o soltar la sopa lo que resta de la fiesta… o sea, las próximas dos horas.

.

La fiesta había terminado finalmente, ambos novios se habían divertido bastante, aun cuando una hora antes de que terminara la velada Jack técnicamente secuestrara a Elsa, alegando que no los esperaran despiertos, si bien el padre de ambas lo había perseguido bastante molesto, por alguna razón decidió pedirle que la regresara al otro día temprano luego de algo que el albino le había murmurado al oído… cargando a Elsa, lo cual sería sospechoso y extraño si no se tratara de Jack.

-¿De qué te ríes? – Preguntó Kristoff con su mujer en brazos mientras se peleaba con la cerradura de su casa nueva.

-No es nada amor, solo estaba recordando algo gracioso. – Respondió la castaña abrazándose más a su flamante esposo.

-Mientras no se trate de mi manejo de cerraduras con bellas damiselas en los brazos, todo está bien.

Ambos sonrieron antes de que la puerta cediera y el rubio pudiera entrar con su esposa en brazos.

Anna estaba realmente maravillada, aquella cabaña a la que había llegado era exactamente igual a la casa de sus sueños, realmente quería preguntarle a Kristoff como la había conseguido, sin embargo, el hecho de que el dueño de la casa la estuviera llevando en vilo hasta una recámara con la puerta abierta y una cama dispuesta, la hizo desechar la idea al momento, ya habría tiempo para preguntarle cómo había hecho para conseguir aquella réplica tan exacta de lo que ella tenía en mente.

Kristoff depositó a Anna en la cama, besándola, alejándose rápidamente para cerrar la puerta y regresar con una especie de guitarra en la mano, pequeña y redondeada.

-¿Y eso? – Preguntó Anna divertida y un poco confundida, su madre y sus tías se habían encargado de ponerla al tanto de lo que podía esperar para su noche de bodas y ninguna explicación había incluido instrumentos musicales.

-Te escribí una canción – Contestó el rubio ligeramente sonrojado y tomando asiento en la cama.

-¿Una canción? ¿tú cantas?

-Anna, Anna, mi hermosa, adorable e inocente Anna, soy como un iceberg, ¿sabes? solo conoces una pequeña parte de mi, pero en el fondo, escondo muchas sorpresas.

-¿Cómo el hecho de que sepas cantar?

-Como el hecho de que canto, toco y compongo, ahora señora Siku, atenta, porque tendrá un concierto para usted sola.

-¡Por Merlín! ¿un concierto completo? Esto podría llevarnos toda la noche – Anna sonrió escuchando como algunas notas comenzaban a salir armónicamente del afinado instrumento, el cual retiró de manos de su esposo para colocarlo al lado de la cama.

-¡Hey, en serio te compuse una canción!

-Y me parece muy romántico Kristoff, pero creo que puedo escucharla mañana.

Lo tomó completamente desprevenido mientras se levantaba la falda del vestido para sentarse a horcajadas sobre sus piernas, besándolo despacio, recorriéndole el cuello con sus besos y retirándole la corbata de moño y el chaleco de encima.

-Anna, ¿qué haces? – Preguntó el joven en un suspiro

-Te desnudo, es nuestra noche de bodas ¿o no?

-Si, lo sé, pero…

-Nada de peros, estoy completamente lista para recibirte, con todo lo que eso pueda implicar.

Kristoff estaba realmente atónico, ¿Dónde había quedado su novia santurrona? La observó de cerca, un poco desconfiado mientras ella reía un poco, probablemente pensando que su cara era graciosa.

-Ya no te juntes con Jack, por favor, debió hacerte un buen lavado de cerebro o algo así.

-Nada de algo así, y por cierto, Jack no tuvo nada que ver en esto.

-¿A no? ¿entonces qué pasó? Pensé que esto te asustaría.

Anna volvió a reír divertida mientras terminaba de desabotonar la camisa de Kristoff, obligándolo a enderezarse un poco para retirarle las prendas que le habían cubierto el pecho todo el día.

-Digamos que tengo un marido ardiente que hace que mis hormonas enloquezcan.

-Ajá… soy el mismo chico con el que salías, nunca te parecí ardiente si mal no recuerdo.

-¿Quién dice?

Kristoff la observó a los ojos, había una sonrisa pícara en el fondo de aquella mirada y un brillito especial que jamás le había visto a esa chica en particular, no pudo evitar soltar una carcajada que, obviamente molestó un poco a la joven sobre sus piernas, la cual se cruzó de brazos al instante.

-¿Qué es tan gracioso?

-Te recordaba tan inocente, jajajajajaja, y al parecer has tenido tus propios secretos todo el tiempo, jajajajajajajaja, estas llena de sorpresas.

Anna sonrió también, mientras se retiraba la tiara de novia y llevaba sus manos a la espalda para comenzar a desabrochar uno a uno todos los botones de terciopelo blanco que cerraban su vestido.

-Oye, oye, detente ahí – Soltó Kristoff aun divertido mientras abrazaba a su esposa para detenerle las manos – ¡me estás robando toda la diversión!

-Pensé que te estabas divirtiendo bastante – Dijo ella irónica y algo divertida.

-Si bueno… ¿no te asustarás entonces?

-Soy una adulta, ¡por supuesto que no me asustaré!

-¿Sin importar lo que haga?

-Puedes estar seguro de que… ¡HEY!

Kristoff volvió a reír divertido, había dado un jalón tan fuerte a la parte de atrás del vestido apenas Anna dijo "seguro" que los veinticinco botones que aun faltaban por soltar habían salido volando por la habitación, Anna se bajó del todo de sus piernas para recoger uno de los pequeños botones que habían caído en la cara con cara de fastidio, haciéndolo reír aun más, no podía creer lo cómica que se veía la chica con el rostro tan serio examinando un pequeño botón mientras la parte de atrás de su vestido había sido abierto al menos hasta la mitad de su cadera, dejándole una vista invaluable de la ropa interior de su esposa.

-Dijiste que no te asustarías – Se defendió el rubio cuando la castaña volteó a verlo con el botón en la mano – además me pareció que sería más divertido así, ¿tienes idea de todos los botones que tenía que sacar uno por uno?

-Sé perfectamente cuantos eran, fue uno de los detalles que me había gustado.

-Pues a mí me encantó hacerlos volar, por cierto, ¿qué es esto?

Anna sintió un escalofrío recorrerla desde la base de su espalda al sentir uno de los dedos de Kristoff delineando y jalando ligeramente la pequeña prenda de ropa interior que se había colocado más temprano.

-E, es ropa.

-Ajá, de haber sabido que la traías no habría bailado contigo, ni siquiera te habría dejado parar, ¿qué tal que te hubieras caído?

-No es para tanto, además te habría arruinado la sorpresa.

Ella relajó los hombros y el vestido fluyó de inmediato hacia el suelo como una cascada, Anna volteó despacio para encontrarse con el rostro completamente sorprendido de Kristoff, haciéndola sonrojar, su ropa interior era corta y provocativa, a pesar de ser blanca, no tenía nada que ver con el inocente vestido de novia que había usado toda la tarde.

-¿Y, te gusta?

No hubo respuesta, las manos del aludido temblaban de forma convulsiva mientras sentía aquellos ojos azules recorrerla una y otra vez, ella sonrió, aun sonrojada, tomando aire para dar un paso que la acercara más a aquel hombre que yacía en la cama y tomarle una de las manos, besándola, pasándose aquella palma cálida por una mejilla, haciéndolo despertar del trance, las manos de Kristoff no tardaron en volar por todos los lugares que sus ojos habían acariciado segundos atrás, Anna se dio cuenta en ese momento de que había mentido, si estaba un poco asustada, más que nada nerviosa, por más que hubiera soñado con lo que haría esa noche desde el año anterior, la sensación de aquellas manos cariñosas tocando y masajeando por todos lados era abrumadora y algo desconcertante, sentía su corazón acelerado y su respiración cada vez más rápida.

Kristoff estaba tan ocupado deleitando su tacto ante aquel cuerpo que siempre había deseado tocar, que no se dio cuenta de lo silenciosa que estaba Anna, la tocó con un poco de desesperación, comprobando que su piel era más tersa de lo que había supuesto, que sus senos se sentían más grandes bajo sus manos de lo que dejaban ver, y sus nalgas eran tan redondas y atrayentes, tuvo que tomar una con cada mano antes de jalarla de regreso, sentándola sobre sus piernas, notando ahora si lo pálida que se había puesto, haciéndolo pensar que tal vez era por sentir una erección bajo ella.

-¿Estás segura de que quieres continuar? – Preguntó Kristoff un poco preocupado.

Anna lo miró a los ojos, confundida, nerviosa y un poco temerosa al darse cuenta de lo que estaba sintiendo debajo de ella, le parecía enorme, aun así asintió despacio.

Kristoff la acercó más, dándose cuenta de que ella en realidad seguía siendo bastante inocente, aun si ya no era ingenua, la besó para tranquilizarla mientras sus manos le acariciaban los hombros en un intento de confortarla, finalmente la sintió un poco más tranquila, con lo cual comenzó a besarla en los hombros, acariciándole la espalda y desabrochando despacio el sostén blanco que apenas y cubría lo necesario.

La llenó de besos, haciéndola suspirar una y otra vez, la abrazó para cargarla y recostarla en la cama sin dejar de besarla en ningún momento, teniendo cuidado de ser amable al usar sus manos para evitar asustarla aun más.

El miedo había desaparecido casi por completo, los nervios seguían ahí, revividos cada vez que Kristoff besaba uno de sus senos o le acariciaba una de las piernas, haciéndola temblar como una hoja en otoño, pensó que tal vez ella también debería de hacer algo, tímida, acercó una de sus manos al conocido cabello rubio y suave que tenía su esposo, aventurándose a enredar sus dedos en él antes de sentir una ligera succión sobre sí misma que le había dejado los cabellos en punta por la sorpresa, la succión volvió a repetirse, esta vez, Anna notó un calor creciendo en su vientre, un cosquilleo que ya había sentido cuando soñaba con su prefecto predilecto, estaba comenzando a excitarse.

-¿Quieres que termine de desvestirme? – Preguntó el rubio en un susurro bastante ronco.

-Ssi – Susurró ella también, observando los ojos de Kristoff ahora oscurecidos por completo.

Aquel hombre que había estado besándola se enderezó entonces, no le quitaba la vista de encima mientras se deshacía del cinturón y desabrochaba sus pantalones, había una prenda de ropa interior blanca debajo de aquel pantalón negro, pero no alcanzó a divisarla completa en ningún momento, él sonrió antes de voltearse para ofrecerle la espalda antes de bajarse toda la ropa de un jalón, sentándose en la orilla de la cama para lanzar los zapatos en dos rápidas patadas y dejar el resto de la ropa en el suelo, ella siguió observando, incapaz de moverse de su sitio en la cama, los nervios habían vuelto a hacerla su presa mientras una de las manos de él dibujaba caracoles y líneas en una de sus piernas, tal vez Kristoff estuviera sonriéndole, pero había un deseo incontrolable al interior de sus ojos que la veían con completa seriedad, nunca lo había visto así.

Finalmente había dejado de acariciarle las piernas, mientras se volteaba para quedar a gatas sobre ella, Anna había alcanzado a ver algunos bellos rubios arremolinándose contra un trozo de carne sonrosada que le había parecido gigantesca, de inmediato, ante el susto de lo que había mirado, volteó los ojos hacia otra parte, buscando desesperadamente una forma de evitar mirar, aun cuando aquella parte que había desconocido hiciera un efecto de imán sobre sus ojos.

-¿Estás bien? – Dijo Kristoff

Anna volteó a verlo, ya no sonreía, su rostro estaba tan serio como su mirada, ella solo asintió con la cabeza, incapaz de producir sonido alguno, sintiendo de pronto que era acariciada con suavidad entre las piernas.

-Aparentemente estás lista, pero…

La mano que había acariciado su cuerpo tomó uno de los extremos con que la prenda iba atada, jalando despacio y aflojando en el momento la ropa interior que se había puesto con tanto cuidado horas atrás, apretó los ojos cuando la cinta del otro lado también se soltó, pudo sentir como era acariciada en esa zona bastante despacio, haciéndola soltar un ligero gemido cuando la caricia llegó hasta sus pliegues.

-Anna, aun podemos dejarlo para mañana, ¿sabes? – Dijo el rubio antes de depositarle un beso la mejilla – yo puedo esperar.

La castaña abrió los ojos, negando con la cabeza, tomando el rostro de su chico entre ambas manos para besarlo en los labios, despacio al principio, sintiéndolo subir el tono de aquella caricia con un poco de desesperación, aquel beso inocente se había convertido en uno apasionado, Anna se negó a cortar el beso cuando Kristoff intentó hacerse para atrás, aferrándolo contra ella, dándose un poco de valor mientras obligaba a sus manos a tocar los hombros trabajados y la fuerte espalda que ya había visto de reojo en el pasado.

-Te dije que te recibiría, con todas las implicaciones que hubiera. – Dijo finalmente decidida.

-Podría dolerte – Contestó él con seriedad.

-También podría gustarme – Contestó ella un poco esperanzada.

-Oh, pero te gustará – Respondió el otro con una sonrisa ladeada – puedo asegurarte que esto te gustará.

Otro beso y pudo sentir algo haciéndose espacio entre sus piernas, se obligó a separarlas poco a poco, haciéndole lugar a lo que fuera que ahora ejercía presión contra sus pliegues, dándose cuenta pronto de que su amante estaba aguantando la respiración mientras intentaba entrar.

-Anna – Dijo él finalmente, un poco cansado, ocultando su rostro a un lado de ella – no vayas a brincar.

-¿Porqué? ¡WOW!... ¿qué…

-Sshhh, estás realmente apretada ahí abajo, ¿sabes?

-¿Qué… qué me haces?

Kristoff se dejó ver con una sonrisa confiada antes de besarla de nuevo, Anna estaba sonrojada, excitada, sorprendida y comenzando a dejarse llevar, había algo delgado jugueteando en su entrada, entrando apenas antes de salir y acariciarla, llenándola con algo húmedo antes de volver a entrar un poco más profundo, finalmente, el beso se rompió y el intruso se alejó de ella.

-¿Me vas a decir qué me hiciste?

-¿Segura quieres saber?

-Por algo te estoy preguntando.

Algo volvió a hacer un poco de presión contra su cuerpo, solo que esta vez, aquello también la acariciaba arriba y abajo de forma juguetona mientras el rubio sonreía cada vez más ampliamente.

-Te metí un dedo.

Acto seguido, lo que estaba haciendo una ligera presión entró de golpe, crispándole el cuerpo al sentir un desgarre que le había sacado un par de lágrimas, unos brazos fuertes, con algo de musculatura, no tardaron en rodearla mientras la voz de Kristoff le susurraba cosas amables y tiernas, intercalándolo todo con pequeños besos en su mejilla y su cuello, el dolor comenzó a bajar poco a poco, lo peor había pasado, aun así no quería moverse, temiendo una nueva oleada de dolor.

-¿Estás bien? – Preguntó aquella voz profunda finalmente.

-Lo estoy… no te preocupes.

-¿Quieres que continúe? Todavía puedo detenerme.

-No… no… continua, por favor, ya llegamos muy lejos como para detener las cosas.

Un beso más y aquel cuerpo que tenía encima volvió a moverse, esta vez más despacio, iniciando con un vaivén tan lento, que había terminado por relajarla.

-No está mal – Suspiró Anna abrazando a Kristoff, quien seguía besándole los hombros.

Por unos minutos todo parecía igual, el ritmo que no aceleraba, los labios de aquel hombre sobre sus hombros, sus mejillas y sus propios labios, las manos de él levemente afianzadas a sus costados y las de ella sujetándose una a otra detrás del cuello de su amante, demasiada calma.

Anna no tardó en soltar sus manos para comenzar a delinear los músculos que el ejercicio le había desarrollado a Siku en la espalda, podía sentirlos trabajando con cada ligera embestida, decidió inspeccionar un poco más, pasando ambas manos por aquel pecho trabajado en la misma medida, lo sentía fuerte y un poco tenso por el esfuerzo de estarse soportando para no dejarse caer y lastimarla, bajó un poco más antes de volver a salir a la espalda de Kristoff, acariciando tímidamente antes de comenzar a bajar, encontrándose con piel suave y acolchada que no tardó mucho en comenzar a apretar, dándose cuenta de que estaba tocando el trasero de aquel hombre con demasiado descaro.

-¿Te gusta? – Preguntó él divertido.

-¿Qué cosa?

-Lo que estás tocando.

-¡Claro que no! – Profirió ella seriamente sonrojada.

-Pues para no gustarle, las estas acariciando demasiado.

El ritmo comenzó a aumentar sin que la novia retirara sus manos de donde las tenía, aquello se sentía cada vez mejor, más y más rápido, más y más embriagante, pronto Anna podía escucharse soltando gemidos de placer mientras se aferraba al cuerpo de su amante, el cual ahora acariciaba con deleite o jalaba contra si para acelerar más el paso.

Finalmente, Kristoff se desplomó con un gemido ronco de satisfacción, abrazando a su mujer antes de rodar un poco sobre su costado, estaba seguro de que al fin había alcanzado el cielo y ahora descansaba en una nube con la mujer que lo había vuelto loco tantas veces.

-Te amo Kristoff – Suspiró ella devolviéndole el abrazo y comenzando a bostezar.

-Yo te amo a ti Anna – Contestó él casi completamente dormido, a medio camino fuera de su esposa – mañana te cantaré esa canción.

-No, mañana me harás el amor de nuevo. – Dijo Anna técnicamente inconsciente, robándole a Kristoff una sonrisa inmensa que lo acompañaría el resto de la noche.

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NOTAS DE LA AUTORA:

*Skeeter.- Para los que leyeron la saga de Harry Potter, recordemos que esta historia transcurre muchos años después del último libro, yo creo que incluso de la última escena porque ninguno de los hijos de Harry y compañía aparecen en la escuela mientras pasa esta generación, ahora bien, ¿qué es un Skeeter? Bueno, en uno de los libros, sino es que en dos, y además en algunos artículos interesantes que Rowling ha publicado en su site, aparece una reportera amarillista llamada Rita Skeeter, la cual se hace de una pésima reputación luego de transgiversar todo lo que sucede durante las pruebas de El Cáliz de Fuego en las que participa Harry a fin de hacer todo tipo de chismes y correr rumores de lo más aparatosos, supuse entonces, que luego de tantos años, Skeeter sería sinónimo de un "pésimo reportero que solo busca notas rojas", tómenlo como una especie de insulto periodístico.

REVIEWS… dicen por ahí que si se pega de vecinos xD creo que algo debió pegarle Jack a Elsa porque vaya que anda juguetona últimamente, en cuanto a que Elsa quiera apresurar la boda, bueno, podemos estar seguros que Jack no iba a dejar de "molestarla" cuando comenzara a trabajar como auror, o en entrenamiento de auror, todavía tengo que averiguar cuanto tiempo tardan con el entrenamiento, en todo caso, no se vería muy bien que Jack estuviera durmiendo en el departamento de Elsa seguido o viceversa cuando aun no están casados, y a Elsa creo que la calentura ya la afectó xD, apresurar la boda es la mejor forma de evitarse preguntas complicadas en el trabajo, por otro lado, no, Elsa sigue sin quedar embarazada, para eso todavía falta, no importa cuantas veces le ponga la señorita xD mujer precavida se divierte más, por ahí siguen preocupados por Rapy, no se preocupen, ya solo está en la etapa de "castiguemos a Flynn", puede ser bastante divertido a decir verdad, especialmente si con esto Flynn empieza a hacer algo que jamás había hecho… rogar xD, prometo que les dedicaré un capítulo pronto, y bueno, espero que este cap los haya hecho más felices que el anterior, muchas gracias por todos los comentarios

Bueno, ahora si solo me queda despedirme por esta semana, trataré de tener listo algún cap la próxima pero, realmente no prometo nada, aun estoy pensando que poner exactamente, no quiero saltarme de una boda a otra, así que pensaré que pareja podría ser divertido stalkear, digo, para escribir xD, muchas gracias por seguir leyendo esta locura de historia, muchas gracias más si dejan un comentario.

SARABA