Episodio 10: El espíritu enjaulado.

"Y ahí acaba el capítulo." Me dijo Kakashi cerrando el libro. "Supongo que te gusta esta obra."

"Digamos que tanto ese monje como tú siempre habéis sido un poco... salidillos." Afirmé. "Claro que él era ya algo demasiado evidente."

"¿De qué hablarán esos dos?" Preguntó Naruto.

"Desde luego no del tiempo." Afirmó Sakura junto a él.

"Eh, ya vale." Les riñó Sasuke. "Se supone que tenemos que tenemos que aprender esto."

"¿Y para qué sirve lo de controlar un bicho tan simple como un ratón?" Dijo Naruto.

"Al menos a mí me ha tocado una ardilla..." Dijo Sakura. "No soporto los ratones..."

"Dejar de quejaros lloricas." Les dije yo al oirles quejarse. "Un ninja no pregunta cosas tan tontas como esas. Si se os dice que hagáis algo lo hacéis y listo."

"Eres demasiado dura con nosotros, Hachi-sensei." Se quejó Naruto.

"Pero ella tiene razón." Me apoyó Kakashi. "Un ninja recibe unas órdenes, no debe cuestionarlas, nunca. Pueden agradarte o no, pero no debes dejar de cumplirlas nunca."

"¿Y si os mandase mataros el uno al otro?" Nos dijo Sakura. "¿Acaso lo haríais?"

"Sin dudarlo." Afirmamos a la vez.

"Solo que en nuestro caso, hay algo más." Dije yo.

"Un pacto de sangre." Dijo Kakashi. "Que es algo que nos hace imposible cumplir eso."

"Habla por tí." Le dije yo. "Yo no dudaría en matarte, y luego matarme yo por haber tenído que incumplir el pacto que tenía contigo."

"Pero que corta..." Pensó Naruto.

"¿En serio me matarías?" Me preguntó Kakashi cuando los niños se pusieron a entrenar de nuevo.

"Recuerda que sigo siendo una ninja de la hoja." Afirmé. "Debo lealtad a mi hokage. Por supuesto, antes de matarte, habría buscado mil y una formas de evitarlo."

"Así que sigues siendo esa chica que ante todo sigue el código..." Pensó él. "No me lo creo. Estoy seguro de que algo ha cambiado en tí. En otros tiempos, hubíeses dicho que me matarías y no te hubiése importado el lazo."

"Ahora son otros tiempos diferentes." Afirmé sonriendo. "Todos hemos cambiado. Tú y yo."

"Desde luego, tú sigues siendo una caja de sorpresas." Me dijo.

"Eso es porque antes no quisiste aprender a predecirme." Afirmé yo cogiéndo un suriken. "Nunca te interesé mucho, así que nunca te interesó mucho el intentar predecir mis movimientos."

"Te equivocas." Me dijo. "Siempre te vi como una amenaza. No a la villa, sino a mí. Celos." Dijo como explicándose.

Eso me hizo sonreir. Desde que le había conocido yo había sentido celos de él. Por ser mayor, por graduarse antes, por tener unos amigos tan geniales...

"Creo que yo nunca he intentado ser una amenaza para tí." Afirmé. "De hecho, ahora que te pones sincero, yo siempre te admiré. Hice todo lo que pude por ser la mejor, por ganarme el derecho de poder trabajar algún día en tu equipo. Aunque... luego crecí y supe que ser ninja no era interponer la propia voluntad a la de la villa. Decidí concentrarme en el ahora y dejar mis planes, porque al final, ellos vendrían a mí si sabía ser paciente."

Era evidente que así fue, cuando me convertí en una eficiente asesina Ambu fue la primera vez que hice equipo con Kakashi. Y ese día, después de esperar durante años a que llegase, me había sentido indiferente. Había aprendido a trabajar sola y cooperar con otros para formar equipo. Por aquel entonces, mi corazón había comenzado a congelarse.

"Hahiko-sensei." Me dijo Sakura haciéndome girar la cabeza. "Naruto ha traido agua fresca."

"Ah, gracias." Dije sonriendo. "Un poco de agua fresca me vendrá bien para despejarme."

En cambio, cuando la cogí y tenía el cuenco contra mis labios, mi mano comenzó a temblar.

"Maldicion..." Murmuré yo al darme cuenta.

"Maestra¿estás...?"

"Estoy bien." Dije sonriendo. "Creo que el usar tanto chakra en aquella pelea me afectó más de lo que yo creía."

No podía ver, y lo peor era que no podía ni leer pensamientos de nadie que no estuviese muy cerca. Sin darme cuenta, estaba sudando a chorros, y eso le hizo a Sakura asustarse.

"Hachiko-sensei, estas como una sopa." Me dijo Naruto. "Estás... sudando mucho."

"¿Sí?" Pregunté intentando controlar el dolor y concentrandome en cerrar los poros para no seguir sudando mientras me sentía mareada. "Ahora necesitaré un baño."

"¿Crées que es lo mejor?" Me preguntó Kakashi. "No quisiera..."

"No tendrás que hacerlo." Afirmé.

No podía leer su mente, pero sabía qué quería decir. Ya tenía que cuidar de dos poseídos, lo que menos necesitaba ahora era que yo demostrase signos de lo mismo.

Con cuidado caminé junto al tigre negro para que me guiase él al arroyo.

"Kakashi-sensei." Le dijo Sasuke. "La maestra..."

"Sí, a mí también me preocupa." Afirmó él mirándo el lugar por donde me había ido. "Ambos sabemos cómo es la marca que ambos tenéis. Con tu poder era terrible, con el suyo..."

En el río yo intentaba poder andar sobre el agua, pero a cada paso me hundía. Era como si de pronto, mi chakra se hubiése secado... del todo.

De nuevo lo intenté y no conseguí nada, no hacía más que caerme al agua. Por suerte, el agua fría me había hecho siempre sentir mejor, mantenía mi sello bajo control.

Hundí mi puño hasta el fondo levantando un poco de limo del fondo.

Estaba frustrada, no podía hacer ni lo más básico; si no podía hacer lo más sencillo, si no podía hacerlo... entonces dependería del resto. Antes que depender de alguien, prefería quedarme atrás, y para quedarme atrás con honor, tendría que morir...

"Hachiko-sensei..." Dijo entonces una voz suave. "Qué ocurre."

"Largate, Naruto." Le dije frotándome la muñeca. "Ka!"

"No voy a irme." Me dijo poniéndose serio. "No hasta que me digas qué ocurre."

"Vete, si no te vas... te mataré." Afirmé mirándole con los ojos ocultos por el pelo.

"¿Pero qué dices?" Me dijo él un poco asustado.

"Vete... por... favor." Murmuré mientras lo que quedaba de mí se comenzaba a dispersar. "Ka!"

"¿Qué ocurre ahora?" Preguntó Kakashi llegando y viéndome doblada en el agua, cada vez hundiéndome más. Eso le hizo abrir los ojos. "¡Hachi¡Aguanta! No Naruto." Le dijo poniéndole un brazo para retenerle. "Esto se escapa a vuestro control..."

"¡Ka!" Grité entonces cuando el agua comenzaba a llegarme a mi boca.

"No puedo ayudarla..." Pensó él preocupado. "No puedo creer que haya alcanzado este punto... otra vez."

Estaba comenzando a ahogarme, entonces, Sasuke fue a cogerme.

"¡Sasuke no!" Le gritó Kakashi.

Pero ya era tarde, cuando fue a ponerme la mano encima, una descarga le golpeó en ella y salió disparado hacia atrás con la mano con quemaduras.

"¡Sasuke!" Gritaron Sakura tirándose a su lado y Naruto mirándolo mientras se frotaba la mano en carne viva.

"No podemos tocarle." Dijo Kakashi. "Debería haberlo sabido, primero se quda sin energía, luego algo dentro de ella le quema... Es como aqu..."

"Como qué." Preguntó Naruto.

Kakashi intentó hablar, pero no pudo. Algo le había robado el habla.

"Como aquella vez." Afirmó sin emitir un sonido, solo moviendo los labios.

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"¡Ka!" Gritaba yo mientras me hundía en el agua. "¡Ka!"

Aquella vez tampoco pudo hacer nada, intentó lo mismo que había intentado Sasuke y así aprendió que no podría salvarme con una técnica física. Luego lo intentó con una forma de movimientos ninjutsu y tampoco lo consiguió.

Entonces lo intentó el maestro suyo, él intentó de todo. Ninjutsu, Taijutsu, tecnicas ocultas...

Se dió de cabezazos contra el muro de su frialdad, una y otra vez mientras él, Kakashi, a quien ella había llamado con tanta vehemencia hasta que no pudo hablar porque su boca y su nariz estuvieron cubiertos de líquido y se desmayó, observaba desde un lado con el resto de alumnos de la clase de ella. Herido en el cuerpo y su orgullo por no poder hacer nada.

Tanto el maestro de la clase de ella como su antiguo maestro del curso intentaron sacarla de allí. Nadie pudo hacer nada, hasta que llegó Yondaime, su actual maestro en esa época.

Él siguió intentándolo, una y otra vez... la protección de ella le hirió y aún sangrando, él no se rindió.

Al final, hubo una explosión y econtraron a Yondaime con Hachiko inerte en brazos. Entonces él puso una mano sobre el pecho y la espalda de ella y presionó muchas veces. Para entonces ella hacer un brillo por todo el cuerpo y volver a su forma normal.

"Llevadla al hospital." Dijo él levantándose con los brazos en carne viva. "Hay que sellarlo..."

"Sensei..." Dijo Kakashi.

"Estoy bien." Afirmó él.

Esa misma noche, él le llamó.

"Kakashi, supongo que te preguntarás por qué te he llamado." Le dijo Yondaime mientras se vendaba los brazos.

"Sí, claro." Dijo él. "Es tarde, y solo me has llamado a mí..."

"Escuchame, no hay mucho tiempo." Dijo él. "Yo fui nombrado como guardian de esa chica. Pero me temo, que ella tendrá una vida más larga que yo..."

"Aún es joven, sensei." Dijo Kakashi.

"No, quiero que lo sepas. Quiero que sepas qué pasó antes y cómo ayudar." Le dijo él haciéndole callar. "Ella... no nació por un método usual, ni en un día cualquiera. Fue engendrada con un único propósito ajena a ella o sus padres. Su padre era amigo mío, cuando ella nació, él temió por su vida y por ello me pidió que me encargase yo del control de ella."

Eso había sido hacía mucho tiempo, pero las palabras de su maestro acudieron a su mente como si hubiése sido ese minuto anterior.

"¿Lo has entendido?" Le preguntó su maestro entonces.

"Sí, maestro." Dijo él.

"Jurame que lo harás." Le pidió él. "Si algún día yo no estoy para poder ayudarla... júrame que lo harás tú."

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"Lo he jurado." Pensó Kakashi. "Se lo juré a mi maestro."

Entonces él se levantó poco a poco mientras Sakura intentaba usar técnicas ninja contra el agua que contenía a la mujer y Sasuke le enviava fuego.

Él entonces se paró e hizo el signo de que parasen todo. Haciéndo que los tres se parasen mientras él se descubría el rostro.

"No sirve de nada." Dijo él sin emitir sonido. "Sasuke, léeme los labios en alto."

"Sí maestro." Afirmó él. "No sirve de nada."

"¿Cómo que no?" Preguntó Sakura.

"El poder al que os enfrentáis no puede ser parado." Dijo Sasuke leyendo los labios de Kakashi y asombrándose. "Porque no es ni bueno ni malo... se tiñe de uno u otro... ¡según lo recibe!"

"¡¿Cómo?!" Dijeron Sakura y Naruto a la vez.

"¡¿Nos estás diciendo que ella no puede ser parada?!" Dijo Naruto.

"No ella." Dijo Sasuke para entonces parecer que perdía los ojos de las cuencas cuando Kakashi pareció ahogarse.

"¡¿Qué ocurre?!" Preguntó Sakura austanda.

Kakashi entonces se agarró el cuello y se volvió a incorporar para hacer un gesto de que no se moviesen.

Entonces, se metió en el agua, se quitó la ropa superior hasta quedarse en ropa interior. Y entonces, nadó hasta donde yo estaba.

El fuego invisible se elevó, y hubo un resplandor y una tremenda explosión lo siguió.

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"Hum... así que este es el paraíso de..." Pensó Kakashi.

"¿Qué haces aquí Kakashi?" Contestó Hachiko sentada enfrente de él, sin mover la boca, solo con la mente. "Tú no puedes estar aquí."

"Lo sé." Dijo él. "Pero no hubiése tenido que entrar aquí si tú no te hubiéses dejado ir. Es hora de que volvamos."

"Ella no se va a ninguna parte." Dijo una voz ronca tras él.

"Yo creo que sí." Dijo Kakashi. "Tú solo eres un simple pájarraco enjaulado; a la merced de esta chica." Añadió viendo por fin los ojos de aquél monstruo para el que hacían falta dos hombres adultos para llenar un ojo.

"Yo soy el dueño aquí." Dijo el pájaro rodeándose de llamas oscuras y riéndo a carcajadas. "Y ella solo una marioneta en mis garras. Ella lo sabe, por eso huyó de vosotros."

"Ella es mucho más fuerte de lo que crées." Le gritó la mente de Kakashi.

Eso probocó una pelea.

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De pronto, hubo una explosión fuerte.

"¡Ah!" Gritaron los tres chicos cuando tuvieron que hacer mucha resistencia para aguantar la onda expansiva de aire, vapor y polvo que se elevó del epicentro de la explosión hasta ellos.

Entonces, aquel caos fue parando poco a poco y ellos acabaron en el suelo. Cuando levantaron la vista, vieron a Kakashi que tenía mi cuerpo inerte en sus brazos, sangrando y en carne viva mientras yo solo tenía algún ligero rasguño.

Entonces le vieron que me llevaba a la sombra de un árbol, y allí fue justo cuando comenzó a presionar los puntos que había revelado su maestro aquella noche, una y otra vez hasta que mi cuerpo brilló y cuando cesó el brillo, volví a la normalidad.

Tanto Kakashi como yo nos desmayamos, él sobre mí.

"¡Senseis!" Gritó Sakura saltándo sobre nosotros mientras los dos chicos estaban aterrorizados.

"Sakura, no los toques." Le dijo Sasuke. "Hay que llevarlos a un hospital, pero por aquí no hay ninguno..."

"Entonces pararemos aquí." Dijo Sakura. "Ella me enseñó a hacer los nidos, haré uno para protegerles."

"Vale." Dijo Sasuke. "Así será. Esperaremos a que alguno de los dos despierte."