CAPÍTULO 10: De cómo hay que tener a tus fans cerca, y a tus antifans más cerca todavía

-Vale, ¿y ahora qué?- preguntó Silvia a sus dos amigas.

Tenía la mirada clavada en el pasillo por donde habían desaparecido los dos chicos, cada uno por una puerta.

-¿Ahora qué de qué?- preguntó Nazaret, un tanto aturdida-que se las apañen ellos joder, no es culpa tuya su Siwon no sabe cocinar y Chinorris sí. Déjalos con sus ralladas.

Silvia se volvió hacia ellas, con la mirada febril. Las otras dos chicas dieron un paso atrás con disimulo.

-¿Es qué no lo entendéis?-graznó con la voz una octava por encima de su tono habitual- el momento cúlmen de mi gran historia ha llegado. El ot3 va a resolverse, ahora tengo que elegir a cual de los dos voy a seguir y entonces abriré la puerta de la habitación por la que ha entrado mi amado, el se girará, verá el amor que reflejan mis ojos y será cuando nos besaremos, me levantará en brazos y me…-dejó de hablar, visiblemente sonrojada.

-Vaaale…-la interrumpió Tatiana-mira Silvia, si vas a hacer eso, si vas a elegir…-pareció buscar las palabras adecuadas- deberías meditarlo bien. Con cuidado, es decir, sopesa claramente quien de los dos en este momento está realmente preparado para corresponderte de la forma que tú realmente esperas.

-Resumen-apostilló Nazaret-qué vayas a por Siwon, que a ese sí que le gustas.

Silvia la encaró, irritada.

-¿Insinúas que a mi Hangeng…¡a mi chinorris! no le gusto?

-No estamos diciendo eso-intervino Tatiana, conciliadora-solo decimos que él es el lento y ya sabes como son los lentos en los doramas…

La chica no parecía demasiado convencida. Observó durante un buen rato a sus dos amigas con el ceño fruncido.

-En realidad…-añadió finalmente, con voz resignada-en eso tenéis razón. Es la filosofía básica del triángulo amoroso. El prota siempre se queda con la chica.

-¡Exacto!-saltó Nazaret, con cierto alivio-además, Siwon está más bueno.

Silvia esbozó una tenue sonrisa.

-En eso tienes razón…

-Claro que sí, -intervino Tatiana, con voz animada- seguro que está ahora mismo haciendo abdominales en alguna parte, triste porque has elegido el plato de Hangeng, esperando que vayas a buscarlo.

-¡Es cierto!-intervino Silvia, con ojos brillantes- Oh my Siwon… ¡tengo que ir a buscarlo!-se giró de nuevo hacia el pasillo y repitió su retahíla- solo tengo que abrir la puerta de la habitación por la que ha entrado mi amado y entonces…un momento.

Se giró de nuevo hacia sus amigas.

-¿Por qué puerta ha entrado mi amado exactamente?

Nazaret y Tatiana la miraron, aturdidas.

-¿Cómo?- intervino la primera- ¿no te acuerdas?

- ¡Claro que no me acuerdo! Estaba tan emocionada por el hecho de que tendría que elegir la puerta de uno de los dos que no me he fijado por cual entraba cada cual. Este es el cúlmen de mi triángulo amoroso, ya os lo he dicho…¿esperabais que prestase atención a esas nimiedades?

-¿Nimiedades? ¡¿nimiedades?!- contestó la Nazaret- tía, ¿se te va la pinza o qué coño? Ahora que por fin te has decidido podrías acabar yendo al encuentro de Hangeng en lugar de al de Siwon…¡y no pongas esa cara! Hemos dicho que el elegido es Siwon, SI-WON-vocalizó.

-Si vaaale, Siwon-repitió ella, irritada, se volvió hacia Tatiana-¿tú si te has fijado verdad Tati?-le preguntó con voz melosa-tú eres la lista de las tres.

La aludida negó con la cabeza, con tristeza.

-Joder Taaaati,-lloriqueó Silvia- eres capaz de reconocer al cutre grupo chino ese en una caja de galletas, el Farineit o como se llame…y no puedes fijarte en si mi Siwon ha entrado por la puerta de la izquierda o la de la derecha. ¡Izquierda o derecha Tatiana, primero de Barrio Sésamo!

-En primer lugar, -contestó Tatiana con una voz peligrosamente calmada- se llaman Fahrenheit no Farineit y en segundo lugar… ¡es tú futuro amoroso el que está en juego, no el mío, joder! No esperes que las demás te saquen las castañas del fuego en todo momento, ¿dónde estabas tú cuando electrocuté a Kyu en pleno casi-beso? O cuando Naza y Heechul…cuando Naza y Heechul …vale, Naza y Heechul no han tenido una sola escena romántica desde que llegamos, pero eso es lo de menos. ¡Elige una puerta y ya!

Silvia reprimió un puchero y volvió a mirar el pasillo con determinación.

-De acuerdo, voy a hacerlo. Esperadme aquí.

Sus dos amigas la vieron alejarse, en silencio, y abrir finalmente la puerta de la derecha, que desembocaba en una de las salitas de descanso de la mansión.

-Espero sinceramente que se encuentre a Siwon ahí dentro y no a chinorris-murmuró Tatiana, con la vista clavada en la puerta entre abierta- porque sinceramente, con Hangeng no tiene ninguna…

-Heechul y yo hemos tenido miles de escenas románticas-la cortó Nazaret, visiblemente molesta.

-No cuentan si al final todo era un sueño de Resines.

-No me refería eso, precisamente, olvidaló-concluyó, cruzando los brazos, enfadada.

Tatiana puso los ojos en blanco pero no dijo nada. Entonces fue cuando se percató de un pequeño detalle.

-Creía que este capítulo lo escribía Silvia. Ya sabes-añadió moviendo un brazo en el aire- esa Silvia.

- Claro que lo escribe ella-intervino Nazaret, todavía molesta- la cursiparanoia de las puertas y el ot3 lleva su firma desde el principio.

-Entonces, ¿por qué estamos tú y yo aquí hablando en el pasillo? ¿por qué no está narrando su punto de vista,- señaló la habitación por la que había entrado su amiga- el romance, la declaración de amor y todo eso…

Nazaret se encogió de hombros: -Ni idea.

- A lo mejor no ha habido romance, tal vez las cosas no están saliendo como las habíamos planeado.

-¿En serio?- respondió Nazaret, sarcástica- ¡debe de ser la primera vez en lo que llevamos de fic en que las cosas no nos salen como planeamos! ¡Si hasta ahora todo iba a las mil maravillas! No se que momento me ha gustado más de todos los que hemos vivido…si cuando me estampé en el suelo nada más verlos en el aeropuerto o cuando tú casi mueres intentando hacer un mísero chocolate caliente.

Tatiana la miró, con gravedad: -¿No ha elegido la puerta de Siwon, verdad?

-¡Pues claro que no ha elegido la puerta de Siwon, joder! Somos nosotras, ¿Cuándo nos sale bien algo a la primera?

Las dos amigas se miraron mortificadas y, sin decir una palabra saliendo disparadas en dirección a la habitación por la que había entrado Silvia.


Sus sospechas se confirmaron nada más cruzar la puerta. No había rastro de Siwon en la sala, ni tampoco de sus abdominales. En su lugar había otros tres chicos. Hangeng, acurrucado en un sillón escuchaba música con los auriculares, sin mirar a Silvia que se encontraba de pie, junto a la puerta.

Kibum y Kangin también estaban allí, tumbados en el suelo, ojeando unos folletos sobre viajes. Los dos últimos chicos, con visible mejor humor que el primero, saludaron a las recién llegadas con una sonrisa y un movimiento de cabeza. Ellas se colocaron una a cada lado de Silvia, que parecía petrificada.

-Al final me he equivocado de puerta-murmuró esta con voz monocorde, su mirada se deslizaba entre los tres chicos presentes. Hangeng, Kangin, Kibum.

Hangeng, Kangin, Kibum…

-Eso parece-Nazaret la agarró del brazo-vamos, cruza el pasillo y entra en la otra habitación. Siwon estará allí.

Silvia no se movió. Seguía con la mirada perdida.

Hangeng, Kangin, Kibum…

-Creíamos que había ocurrido algo peor-intervino Tatiana, agarrando a Silvia del otro brazo,- pero no pasa nada. Cruza el pasillo.

Silvia negó con la cabeza. Hangeng, Kangin, Kibum…

-¿No os dais cuenta verdad? ¡Esto es un fic!

-Claro que sabemos que esto es un fic-contestó Tatiana- ¿crees que porque este capítulo sea tuyo nos hemos vuelto idiotas de repente?

-No-insistió Silvia-lo que quiero decir es que toda aquella escena de Zaragoza, de antes de que ganásemos el concurso, cuando Hangeng anunció que volvía…-notó como sus amigas aumentaban la presión sobre su brazo. Ellas también se estaban dando cuenta.

Hangeng, Kangin, Kibum.

-Eso también era parte del fic-concluyó Nazaret, con voz grave-Hangeng aún no ha vuelto, en el mundo real, el mundo en el que están ellas, donde escriben nuestra historia.

-Y no solo Hangeng-intervino Tatiana-también Kangin y Kibum. Los dos siguen fuera. Ellos no están aquí realmente. Solo forma parte del fic.

Dieron un paso atrás, sin dejar de mirar a los tres chicos de descansaban en la habitación. Kangin levantó la vista de su lectura y las miró.

-Ey chicas, sentaros con nosotros, estamos leyendo cosas sobre España y podéis ayudarnos. Por ejemplo, ¿es cierto eso que dicen de que en Cuen…?

-¡Cállate!-lo interrumpió Silvia llevándose las manos a los oídos. Los otros dos chicos levantaron la vista hacia ella, aturdidos- no quiero escucharos, vosotros ni siquiera estáis aquí, sois…-intentó buscar las palabras adecuadas- ¡sois anti-canon!

Antes de que cualquiera de ellos pudiera reaccionar ante semejante afirmación, las tres amigas salieron disparadas de la habitación.

Atravesaron el salón donde Ryeowook sentado en un sofá comentaba una partitura musical con otro de los chicos, al que no supieron identificar, lo cual les llevó a deducir claramente de quién se trataba. Yesung los observaba en silencio, mientras comía tranquilo una manzana. Salieron al porche donde Donghae hacía equilibrios sobre una mano, observado por Eunhyuk y Shindong que parecía estar planeando como hacerle perder el equilibrio y finalmente, sin dejar de correr, atravesaron la puerta principal junto a la cual Leeteuk hacía carantoñas a Jolie.

-Yo me largo de aquí-dijo Silvia con lágrimas en los ojos, ignorando los ladridos del perro y las llamadas del líder- ya se que os he dicho que había elegido a Siwon pero os sorprenderá saber que, pese a la imagen de mujer segura de mi misma que muestro al mundo, no estaba realmente convencida de mi decisión. Chinorris nunca dejará de ser mi chinorris, y es raro saber que, bueno…las cosas no son realmente como son en la realidad.

-Ya te digo-intervino Nazaret-vale que mientras que Heechul siga en el grupo, a mi como que los demás me sobran, pero aun así, que mal rollo, la ostia.

-Yo si no están los trece juntos ya no me parece lo mismo-añadió la más pequeña- ya lo sabéis, o todos o ninguno. Me alegré tanto cuando supe que volvían a estar como al principio y ahora resulta que todo forma parte de…

Las tres se detuvieron de repente. Sin apenas percatarse había llegado hasta el final de la calle, justo donde terminaba el recinto cerrado de la urbanización. Un grupo de unas diez chicas, cuyas edades oscilarían entre los dieciséis y los veintitantos años las observaban a unos pocos metros de distancia.

-Ummm, hola-las saludó Tatiana, confusa.

Las chicas, como si hubieran estado esperando el saludo de Tatiana como señal, se acercaron a ellas al unísono. Algo dentro de Silvia, una pulsión primitiva que después, cuando ya era demasiado tarde, reconocería como el instinto de supervivencia, tiró de ella hacia atrás, en dirección a la mansión de Super Junior, sin embargo permaneció en el sitio, observando a las jóvenes coreanas.

-Hola-dijo una de ellas con una sonrisa- nunca os habíamos visto por aquí.

-Acabamos de llegar-dijo Nazaret-apenas hace unos días.

La sonrisa de la chica se ensanchó.

-En ese caso ¡bienvenidas a Corea!- su expresión cambió y durante un segundo una luz de perspicacia brilló en sus ojos- ¿habéis venido por ellos, no es así?-aludió señalando la mansión de Super Junior, que relucía a la luz de las primeras horas de la tarde.

-¡Si, claro!-intervino Silvia, tan deseosa de hablar que perfectamente podría haber nacido en Cuenca en lugar de en Zaragoza- ¿no nos conocéis? Somos… ¡ouch!

Nazaret se recompuso, con toda la dignidad, del codazo que acababa de propinarle a su amiga y se dirigió a las recién llegadas con voz aduladora. Tal vez demasiado aduladora.

-De verdad chicas, me encantan vuestras camisetas…¡son lo más!

Entonces fue cuando las otras dos amigas se percataron, horrorizadas, de que clase de personas tenían delante. Todas las chicas ¿había dicho antes que eran diez? Ahora parecían por lo menos treinta, llevaban la misma camiseta negra con la foto de la cara de los super junior rodeada por una diana de tiro al blanco. Solo la perspicaz mirada Nazaret, que era capaz de reconocer el escudo de Barça en el pecho de Eunhyuk y, sin embargo, podía observar durante horas a un hombre desnudo ducharse sin percatarse de que era Kibum, había dado en el clavo desde el principio. Ellas, las nuevas protagonistas del segundo Full House, estaban rodeadas de una panda de jodidas piradas antifans de Super Junior.

- Oh, si, claro…-intervino Tatiana- son preciosas. Y fíjate en esa carpeta que llevas, que dibujo más realista, casi parece que la guadaña se vaya a salir de la imagen y matarnos a todos.

-Y esas manchas de sangre en la ropa, sobre las caras de los superjunior, os hacen destacar los ojos-finalizó Silvia.

La chica que había hablado desde el principio sonrió, reaccionando ante los cumplidos.

-Sabía en cuanto os vi que erais de las nuestras. Temí durante un momento que estuvieseis rondando la casa porque fueseis de esas elfs mojigatas que babean por ellos. Pero veo que no es así. Cuantas más mejor, mañana estrenan el primer capítulo del nuevo Full House, y vamos a encargarnos de que sea el primero y el último.

-¿A si? ¿y como vais a conseguirlo, exactamente?-inquirió Tatiana, temerosa de la respuesta.

- Mandando al otro barrio a las tres putas que han venido desde España a protagonizar el programa, ¿cómo si no íbamos a hacerlo?

Silvia tragó saliva, intentando por todos los medios no gritar. Hacía unos minutos estaba a punto de vivir el cúlmen de su triángulo amoroso y ahora iba a morir a manos de unas chifladas reprimidas con serios problemas emocionales.

-¿Y vosotras de dónde sois exactamente?-preguntó otra de las antifans, medía casi dos metros y ocupaba gran parte del espacio disponible en la calle-desde luego no parecéis coreanas.

-Oh-contesto Silvia, mirando desesperada a sus amigas-no se de donde somos, pero te diré de donde no somos, en absoluto somos españ…¡ouch! Quiero decir, que somos Rusas, ¡eso! Rusas, de Rusia Capital- lanzó una mirada rencorosa a Nazaret, mientras se frotaba las costillas doloridas.

-¿Rusas?-repitió, sorprendida la primera de las antifans-Creia que en Rusia todas las chicas eran rubias, y de ojos azules.

-Y yo creía que en Corea las chicas no iban por ahí con mazas, dagas y demás armamento medieval y mira tú por donde…-Silvia escuchó murmurar a Nazaret a su lado.

-Bueno, ¿qué más da?- intervino la líder-lo importante es que estamos juntas, y que tenemos una honorable misión que llevar a cabo. Ahora que nuestras hermanas europeas se nos han unido nada podrá detenernos. MUERTE A LOS SUPERJUNI…

-¡OOOEEEEOOO!

Las tres amigas dieron un respingo mientras el grupo de coreanas hacían su pose de guerra.

-Para odiarlos tanto tienen un saludo de grupo bastante similar al suyo, ¿no os parece?- les susurró Tatiana, con cierta sorna, a las otras dos.

-Pues naaada-intervino Silvia con voz despreocupada- encantada de conoceros, de verdad. Muerte a los super junior y todo eso, pero nosotras ya nos íbamos ¿verdad?- agarró a Nazaret y Tatiana con fuerza y tiró de ellas- el otro día encargamos una tarta envenenada y tenemos que pasar a la pastelería a recogerla.

-No tan deprisa-varias chicas les cortaron el paso- ¿de verdad creéis que vamos a dejar que os vayáis así como así? Habéis hecho un largo viaje hasta aquí y no vamos a daros la espalda ahora. Lo mínimo que se espera de nosotras es que os demos la bienvenida a Corea como es debido, ¿qué clase de lunáticas chifladas seríamos si no os invitásemos al menos a una taza de té?-intervino la líder de las antifans, enarbolando una de las afiladas estacas que llevaba en la mano.

-No lo se-contestó Tatiana- ¿una lunática chiflada muy ocupada?

-Pero ese no es el caso-contestó la antifan, agarrando a Tatiana de los hombros con afecto y tirando de ella calle abajo-tenéis que venir un rato a nuestro loft, solo media hora.

-Vaya…-murmuró Silvia a Nazaret entre dientes, mientras seguían a Tatiana y a la líder, rodeadas del resto de las chicas- tienen un loft y todo. Estarán como putas cabras, pero admito que tienen clase.

-Iremos media hora-le contestó su amiga entre susurros-fingiremos que odiamos a los sujus, nos beberemos su jodido té y nos largaremos de ahí cagando leches, ¿me has oído?

Silvia asintió.

-Y ya que vamos-añadió un poco avergonzada- podríamos aprovechar y utilizar su cuarto de baño.

Nazaret puso los ojos en blanco.


Al escuchar la palabra Loft una persona medianamente cuerda, o en su defecto la propia Silvia, se crea la imagen mental de un estudio diáfano y elegante adornado con muebles confortables. Lo que nadie en su sano juicio, ni tan siquiera la propia Silvia, podría haber podido imaginar era un subsótano mal iluminado donde el armamento medieval de las paredes y los animales disecados, comidos por las polillas se alternaban con pósters de Robert Pattinson, bebés regordetes disfrazados de flores y citas de Paulo Coelho.

-Vaya…-si no la hubiese conocido de verdad, Silvia hubiese jurado que la voz de Tatiana reflejaba verdadero entusiasmo- que ecléctico es todo, fíjate en el cráneo de perro sobre esa pila de periódicos ahí en el rincón…

-Si, resultan muy útil, ya sabéis…para recortar las letras y escribir las amenazas.-intervino una de las antifans- La sangre estuvo de moda durante un tiempo, pero ahora han vuelto a imponerse los recortes de periódico.

-Si, ya se sabe que pasa con las modas, al final todo vuelve.-Nazaret parecía estar a punto de gritar, sin dejar de mirar al gato muerto con clavos en los ojos que descansaba en el suelo junto a un peluche adorable de Hello Kitty.

El ruido de tazas y agua hirviendo las hizo reaccionar. Resultaba un poco absurdo, en medio de ese panorama dantesco, ver como un puñado de chicas preparaba una perfecta mesa de té inglés, con sus mantelitos de ganchillo, sus tacitas de porcelana y sus azucareros rosas. Finalmente todas se sentaron en torno a la mesa. Era tan surrealista como la escena del no cumpleaños en Alicia en el País de las Maravillas, solo que en lugar de una liebre habría veinte sombrereros locos. Aunque, bien pensado, si había una liebre muerta descomponiéndose, dentro de una jaula de loro colgada en el techo.

-Está delicioso-murmuró Tatiana, tras tomar un sorbo de su té. Y era verdad.

Las chicas asintieron, complacidas. Durante unos minutos, mientras merendaban, la conversación osciló entre una gran variedad de temas intrascendentes, desde novelas románticas hasta películas y programas de televisión, actores que les gustaban…si mantenías la mirada fija en la mesa casi hasta parecía una situación normal. Silvia se esforzó en hacerlo.

-Estos pastelitos de frutas están deliciosos.

-Gracias, los hacemos nosotras mismas.

-¿En serio? Pues parecen de pastelería, de verdad…

-Bueno, mi abuela fue cocinera y me ha enseñado todo lo que sabe.

-¿Queréis más leche en el té?

-Yo lo preferiría con limón.

-Tatiana, ¿me pasas el azúcar?

-Si, claro-la chica alargó el azucarero de florecitas a una de las antifans-un momento…¿os habíamos dicho nuestros nombres?

Silvia sintió un pinchazo en la boca del estómago. Mierda.

-No lo se-murmuró la líder con voz melosa- ¿lo habíais hecho?

En ese momento todo se volvió borroso.


-Drogarnos con el té, ¿cómo hemos podido caer en ese truco tan viejo?

Nazaret se revolvía, inquieta. Le costaba encontrar una postura cómoda. El estar atada a un poste, junto a sus dos amigas sobre una pira de troncos de madera no ayudaba demasiado a su propósito.

-Dios mío, vamos a morir quemadas…¡quemadas vivas por un puñado de antifans! Y Kyu jamás conocerá mis verdaderos sentimientos.

Tatiana estaba desesperada, alrededor de ellas ya empezaban a encenderse las antorchas.

-Si te sirve de consuelo, Tati-intervino Silvia-en esa casa hasta Jolie se ha dado cuenta de tus verdaderos sentimientos.

La líder de las antifans se acercó a ellas, con una sonrisa de superioridad.

-¿Creíais que éramos tan tontas como para no reconoceros? Todo el mundo ha visto ese ridículo video vuestro en Internet. ¿De que iba toda esa historia del burro, por cierto?

-No oses pronunciar su nombre en vano, lunática de mierda- exclamó Nazaret.

-Y es un caballo, ¡un caballo!

Nadie pareció escucharla, más antorchas iluminaron la estancia. Iban a quemarlas vivas en medio de una hoguera dentro del apartamento. No puedes esperar que una antifan se estudie los códigos de seguridad contra incendios.

Las tres amigas estaban a punto de llorar.

-En el fondo no es tan malo-murmuró Tatiana, nada convencida- moriremos como mártires para la causa Elf. Harán doramas con nuestra historia.

-Preferiría seguir el plan establecido y limitarme a protagonizar el nuevo Full House, gracias-concluyó Nazaret.

-¿Y crees que yo no? ¡Solo intentaba animaros! Oh, dios santo, dios santo…el fuego.

Una de las antorchas estaba a punto de tocar el leño de madera. Tatiana y Nazaret empezaron a soplar en su dirección pero solo consiguieron avivarla. Silvia, sin embargo, ni siquiera parecía prestar atención al fuego.

-¡Vienen a salvarnos!

-¿Qué?

Señaló a la puerta, unas figuras se recortaban en la oscuridad.

-Reconocería esa silueta en cualquier parte del mundo, es Mary Popp…a no, espera ¡es Chinorris!.

Silvia tenía razón. Hangeng acababa de hacer su aparición en escena. Pero no venía solo, Kangin y Kibum también estaban con él.

-¿De qué coño va todo esto?-exclamó Kangin con una mueca de repulsión en la cara, observando el panorama a su alrededor.

-¡Kangin! Oh, chicos, menos mal que estáis aquí…-dijo Tatiana, conmovida- ¡van a matarnos!, gracias al cielo que habéis venido, sois nuestros héroes, sois…un momento, ¿no habrá venido Kyu con vosotros por casualidad?-añadió finalmente mientras se recolocaba el pelo, algo francamente meritorio teniendo en cuenta que tenía ambas manos atadas al poste de la pira.

Kangin las observó, todavía impactado por la situación: -¿Estáis bien, chicas? Nos preocupasteis antes en casa y decidimos salir a buscaros. Pensamos que podríais perderos por las calles de una ciudad desconocida, pero veo que habéis hecho nuevas amigas…-añadió con sorna, encarando de nuevo a las antifans.

-Casi hasta prefiero que haya venido Chinorris en vez de Mary Poppins, al fin y al cabo Chinorris me atrae, sexualmente hablando, y Mary Poppins canta muy bien y eso, pero… ¡Chinorrito, pégales! ¡Mételes caña con tu patada voladora!

Hangeng miró a Silvia y de nuevo al numeroso grupo de antifans que empezaban a rodearles. No parecía demasiado convencido.

-De verdad estáis dispuestos a arriesgar vuestras vidas por unas chicas a las que acabáis de conocer ¡miradlas! Son patéticas, no merecen la pena.

- Bueno, creen que mi arroz es mejor que el de Siwon. Y poca gente cree que algo mío es mejor que algo de Siwon.

Silvia hubiera jurado que Hangeng había aguantado su mirada durante un segundo mientras sonreía.

Kangin dio un paso al frente.

-Ahora vais a escucharme, jodidas lunáticas.

-Claro que van a escucharte-añadió Nazaret en voz baja, hastiada- es lo que hacemos todos siempre, escucharte hablar y hablar sin parar. Sinceramente Kangin, estarás cañón y todo eso pero ceder el protagonismo a veces también es bueno.

-¿Te importaría no meterte con nuestro héroe salvador?-intervino Tatiana- O al menos esperar hasta que nos hayan desatado y bajemos de la pira incendiaria, ya sabes… por sobrevivir y todo eso.

Kangin encaró a las antifans con una sonrisa torcida.

-Puede que nos superéis en número y que vayáis armadas, y puede que estemos en vuestro territorio pero nosotros tenemos algo que vosotras no tendréis jamás- clavó la mirada en las tres chicas atadas en lo alto de la pira- Algo que puede destruiros en un abrir y cerrar de ojos.

Una inflexión en la voz, al pronunciar las tres últimas palabras encendió un destello de comprensión en la cabeza de las tres amigas.

-¿A si?- intervino la líder burlona- ¿y se puede saber cual es esa arma secreta? ¿El amor?

-No nena, has leído demasiados libros de Sthepenie Meyer. Nuestra arma secreta es Kibum.

Todas se giraron hacia el tercero de los chicos, que observaba la situación con una expresión indescifrable, a medio camino entre la risa y el llanto. Una carusa adorable, al fin y al cabo.

-¿Kibum?- repitió la chica-¿él?

Kangin desvió la mirada hacia sus tres compañeras, que asintieron imperceptiblemente, habiendo adivinado lo que estaba a punto de ocurrir.

- Kibum…-dijo, entonces, lanzando a la líder de las antifans una mirada peligrosa- ¡te elijo a ti!

Nazaret, Tatiana y Silvia cerraron a la vez los ojos con fuerza. Y ese fue el momento.

Kibum sonrió.

Un destello casi inhumano iluminó la estancia, los gritos de las antifans helaron la sangre de Silvia que se esforzó por mantener los ojos cerrados. A su lado podía sentir como Tatiana y Nazaret se encogían junto a ella. Pocos segundos después una mano se posó en su hombro.

-Ya podéis abrir los ojos.

Silvia empujó a un lado a Kibum, que estaba ayudando a desatarlas y abrazó con fuerza a Hangeng.

-Oh, chinorris bonito, de verdad de verdad que siento mucho haberos dicho que sois anti-canon.


-Al final no ha estado tan mal.

Silvia trotaba alegre, cuesta arriba, regreso a la mansión de superjunior.

-¿Qué no ha estado mal?-inquirió Tatiana, frotándose las muñecas, aun doloridas por las cuerdas-¡Casi nos matan!

-Si, pero si lo piensas, esto es lo más cercano a una verdadera escena Mary Sue que hemos vivido desde que hemos llegado a Corea.

-En esto tienes razón-intervino Nazaret, pensativa, observando a los tres chicos que las precedían-nuestros héroes nos han salvado de una muerte segura. De todos modos…no eran Heechul, Kyu y Siwon. Tendrían que haber sido ellos, quiero decir, es así como funciona: el héroe salva a su enamorada. Ellos tres no son nuestro enamorados, solo son nuestros amigos.

-¿Y te parece poco?

Las tres chicas sonrieron, felices, mientras cruzaban el umbral de la mansión.

Hogar dulce Hogar.