Ah, pero como me tardo en actualizar u_u. Lamento las extensión del cap pasado es que word me engaña y me hace pensar que están medio decentes en cuanto a extensión y a la mera hora nada. Bueno, he aquí una nueva entrega de Summer Crush.

Muchísimas gracias por todos y cada uno de sus comentarios. Me animan a seguir con esto, de verdad. Disfruten la lectura :D

¡Ah! Por cierto, alguien por ahí me mencionó a Taichi, pero me temo que si lo meto a la trama la voy a complicar más, me limité a darle una participación pequeña en este cap, que espero no quede muy forzada o algo por el estilo (yo lo veo bien xD).


El cielo estaba totalmente despejado y el clima era estupendo. El lugar estaba lleno de gente. Chicas tomando el sol con sus enormes gafas oscuras puestas, chicos jugando con frisbees, niños chapoteando en el mar o haciendo castillos de arena y padres responsables cuidando de ellos. Entre esa muchedumbre se encontraban tres chicas debajo de una enorme sombrilla. Aunque sólo una de ellas parecía disfrutar el sol, otra sólo lucía conforme y la última parecía estar histérica.

-¡Esto es vida!- gritó Miyako, entusiasmada.

-¿Cómo puedes estar tan tranquila cuando Hikari se fue con ese chimpancé?- preguntó la castaña Mimi, indignadísima.

-¿Eh?- expresó la chica de anteojos sin comprender.

-¿Es que no te importa lo que le suceda estando con él?- siguió cuestionando Mimi.

-No es eso…- respondió Miyako cerrando los ojos- Quiero mucho a Hikari, y ella luce súper feliz con ese chico, así que es mi deber apoyarla… ella no es la clase de chica que seguiría con alguien que no la tratara bien, y tú lo sabes. Además ¿A ti qué te importa, Mimi? Déjala. Es su verano ¿No?

-Miyako tiene razón- intervino Sora antes de que Mimi iniciara una rabieta- ¿Acaso no has notado la sonrisa con la que llega a la suite desde que lo conoció?

Mimi lanzó un gruñido de inconformidad y se recostó en la arena. No podía creer lo condescendientes que se mostraban sus amigas ante la situación de la más pequeña. A saber qué clase de cosas le estaría haciendo el chico aquél.

-¡No puede ser, Sora!- gritó de repente- ¡Ya ni siquiera porque el mismísimo Taichi Yagami te pidió que cuidaras de ella como es debido!

-Ahora que lo dices, -comentó Miyako- apuesto a que Tai estaría tan histérico como Mimi si supiera.

Sora asintió. Era verdad que el Yagami mayor era exageradamente celoso con su hermanita, pero mientras no se enterara todo estaba bien, además Kari estaba feliz y eso era justificación suficiente en su opinión. Ahora sólo le quedaba esperar que Takeru no le fallara. Y cómo si hubiese sido invocado, el número de Taichi apareció en la pantalla del celular que Mimi usaba cuando iba al extranjero.

-¡Ah! ¡Es Taichi!- informó triunfante la chica Tachikawa- Ahora verán… ¡Tai, querido!

Mimi presionó el altavoz, sonriendo con una satisfacción indescriptible.

-¿Y mi hermana?- preguntó inmediatamente.

-Estamos bien, Tai, gracias- dijo Mimi, con tono ofendido.

-¿Qué? No, no, te pregunté por Hikari.

Mimi rogó paciencia. Miró a Soras quien a señas le rogaba que no dijera nada. Volvió a sonreír.

-Pues verás…

-¡Está en el baño!- gritó Miyako, como demente.

-Ermm… Ah… - Taichi se oía confundido, probablemente estaba tratando de deducir si era cierto o le estaban dando la excusa más estúpida y usada del mundo.

-Todo está en orden, Tai- dijo la pelirroja mientras le tapaba la boca a Mimi.

-¿Seguras? Porque mira que si algo sucede yo tomo el primer vuelo que encuentre y…

-¡No, no, no! Quiero decir… no es necesario, Tai, de verdad… Hikari está perfectamente bien…

-Confío en ti, Sora… Hey, que cuando… bueno… cuando acabe con sus asuntos que me llame ¿De acuerdo?

-Me aseguraré de que lo haga… no te preocupes.

Cortaron la comunicación y dos de las tres chicas suspiraron aliviadas.

-¿El baño, Miyako?

-Deberías agradecerme… ¡Imagínate tener aquí a Tai hecho una furia porque su hermana está con un chico! ¡Además, fue lo único que se me ocurrió!

Cerca de las chicas, un muchacho alto y rubio caminaba de un lado a otro con nerviosismo sin prestarles ni la más mínima atención.

"Maldita sea, maldita sea" se decía mentalmente "No puedo permitir que estén juntos… Maldición… todo esto es mi culpa… me he mostrado demasiado suave… debí haberme puesto firme desde un principio… pero se acabó… se acabó… será esta noche… lo juro…"

Finalmente se dejó caer al lado de sus femeninas acompañantes.

-¿Estás bien?- preguntó Mimi al verlo tan agitado.

-Por supuesto- respondió con calma fingida.

La castaña quedó conforme con la respuesta, se acomodó los lentes de sol y se recostó bocabajo. Alexander recorrió su cuerpo con la mirada por unos instantes, y negó con la cabeza.

"Tal vez tú para después" pensó antes de recostarse también.

Oo

-Idiota- soltó Takeru de repente, tratando inútilmente de contener la risa. Soltó una carcajada ruidosa, haciendo sonidos graciosos al intentar reprimirla- lo siento, lo siento… es que…pfff… es que… jajajajajaja… nunca, jaja, nunca olvidaré su cara atemorizada… lo juro… jajaja…

Hikari no pudo evitar contagiarse y también rió con ganas. Era verdad que se había preocupado bastante, pero ahora la situación le resultaba demasiado graciosa. Se sintió un poco culpable por estarse burlando pero ya era algo que no podía evitar.

-Ya basta… pudo haber… jaja… sido grave…- le dijo entre risas.

-¡Pero si también te estás riendo!- reclamó Takeru, mirándola incrédulo. Ella le dio un golpecillo en las costillas como respuesta.

Desde hacía ya buen rato, se encontraban sentados en la arena, uno junto al otro, completamente alejados de los demás. Hikari no tenía deseos de lidiar con los reproches de Mimi y compañía, así que ni siquiera se había dignado a esperarlas. Takeru tampoco se había quedado a escuchar el bombardeo de reclamos por parte de sus acompañantes, a los que había dejado atrás sin pensársela dos veces. En ese momento, sólo importaban los dos. Nadie más podía entrar a esa burbuja en la que se habían decidido encerrar.

La chica sintió como el brazo de Takeru rodeaba sus hombros, y un momento después ya sentía el cosquilleo del cabello rubio en su cuello. Sonrió sintiendo cómo sus mejillas enrojecían como siempre pasaba cada que tenía el más mínimo contacto con él.

-No tienes idea de cuánto me alegra que las cosas ya estén bien entre nosotros- le dijo Takaishi al oído, provocando que se estremeciera.

-Te debo una disculpa- susurró Hikari después de un momento de cómodo silencio, mientras acariciaba su dorado cabello.

-¿Ah, sí?- preguntó él con tono pícaro. Se incorporó un poco y la miró a los ojos, poniendo un mechón de cabello tras su oreja.

-Lo siento- murmuró ella, sin apartar la mirada, acariciando su mejilla lentamente, como si quisiera memorizar cada pequeño rasgo del muchacho por medio del tacto.

Takeru se acercó lentamente y la besó con ternura. Poco a poco consiguió recostarla sobre la arena. Profundizó un poco más el beso, para después separarse, sonreírle ampliamente y dejarse caer a su lado, sin dejar de abrazarla.

Hikari cerró los ojos y aspiró el aroma del muchacho. Era una de las tantas cualidades que habían logrado enamorarla en tan poco tiempo. El deseo de que el verano nunca terminara inundó su mente antes de que se quedara profundamente dormida en sus brazos.

Oo

Alexander miraba para todas partes. No los veía y eso sólo conseguía aumentar su desesperación, resultándole imposible disimularla. Maldijo en su mente una y otra vez mientras que sus ojos grises recorrían el lugar. ¡Malditos turistas! Había demasiados y eso sólo conseguía irritarlo más. Se levantó de un salto dispuesto a ir por ella, pero su acción no pasó desapercibida por Mimi.

-¿Estás preocupado por Hikari?- preguntó la extrovertida chica.

-Un poco- respondió haciendo el esfuerzo inútil de sonreír. No pudo más que hacer una mueca extraña. No tenía tiempo que perder ¡Tenía que encontrarla! De ninguna manera iba a permitir que llegara alguien y le arrebatara lo que, según él, le pertenecía. Maldijo a su supuesto rival y sin querer su cabeza se llenó de imágenes de ese besándola, tocándola… Maldijo de nuevo. Sacudió la cabeza al notar que Mimi le hablaba

-… y es que yo también lo estoy, Sora dice que estará bien, pero no me la creo… no si está con ese.

Recordó entonces que tenía de su lado a la amiga más influyente, por así decirlo, de Hikari. Mientras ella tuviera una buena imagen de él, tenía una ventaja enorme. Otra de sus ventajas era que si le daba su gana, podía seguir a Hikari hasta Japón de ser necesario. Pero se estaba impacientando, acostumbraba tener lo que le viniera en gana a la voz de ya.

-Iré a buscarla- anunció de pronto- te prometo que la traeré de regreso. No te preocupes Mimi, no dejaré que el inepto aquél le haga daño.

-¡Espérame, yo también voy!- exclamó Mimi caminando tras él- No quiero quedarme con la preocupación.

-No, no…- dijo con suavidad, sujetándola por los hombros- Tú quédate y diviértete, te aseguro que la traeré. Confía en mí.

Lo único que quería era quitarse a Mimi de encima, estaba desesperado por irse y si la llevaba consigo, probablemente descubriría sus intenciones, y Mimi jugaba un gran papel en su victoria sobre el tal Takeru.

Mimi le sonrió dulcemente y le asintió regresando a dónde las demás tomaban el sol. Alexander agradeció mentalmente el que ella no insistiera y lo obligara a gritarle. Ya no le quedaba nada de paciencia.

-Estúpida- murmuró antes de avanzar con paso fuerte y decidido con el fijo objetivo de encontrar a Hikari y llevarla consigo.

-¿A dónde va?- preguntó Sora, algo consternada, viéndolo alejarse.

-Buscará a Hikari… ¡Pero qué suerte tiene! No entiendo cómo teniendo a alguien como Alexander tras ella, prefiere pasar el tiempo con el simio ese, además…

Sora dejó de escuchar los argumentos sin sentido de Mimi. ¿Suerte? A ella no le parecía. Se mordió el labio y se levantó también.

-¿Y tú a dónde vas?- preguntó Miyako, comenzando a ignorar a Mimi también.

-Ahora regreso- se limitó a responder la pelirroja. Inoue también se levantó.

-Sora…- dijo en voz bajita para que Mimi no las escuchara- Quiero que me digas que sucede.

-No es nada, no te preocupes.

-Claro que sí… Hikari es mi amiga y quiero saber qué pasa.

-Ahora volvemos, Mimi- dijo Sora con voz fuerte para que la mencionada la escuchara.

-¿Eh? ¿Me dejarán aquí sola? ¿A dónde se supone que van? ¡Yo también voy!

-No es necesario… volveremos pronto…

-¡De ninguna manera me dejarán aquí!

-¡Mimi!- gritaron de repente. La aludida volteó para todos lados hasta que reconoció a alguien entre la gente.

-¡Michael!- gritó animada, mientras corría hacia él.

Sora suspiró y miró a Miyako detenidamente, ambas asintieron y se alejaron de ahí.

Oo

-¡¿Te fijas, te fijas?- preguntaba un histérico Daisuke- ¡Se fue! ¡Así nomás! Prefiere un par de piernas a estar con su mejor amigo…

-No seas ridículo- le respondió Yamato con impaciencia- No puedes ponerte celoso de una chica con quien sólo estará en el verano.

-Ahora imagínate que decida irse con ella en lugar de volver a Francia… Nada más eso me falta.

-El que quisiera que regresara a su casa eres tú… ¿Qué rayos pintas tú en Francia, viviendo en el departamento que yo pago?

-¡Vamos! No seas envidioso… tu vida sin mí no sería la misma.

-Ya lo creo, Daisuke, ya lo creo.

Dai estaba a punto de reclamar cuando vio a una chica pasar cerca de ahí.

-¡Uy! ¿Sabes qué? Ni creas que tengo el humor de aguantarte- dijo antes de correr tras la chica.

Oo

-¿Dónde estás, Hikari?- se decía el inglés una y otra vez, sintiendo como la desesperación aumentaba. Llevaba buen rato caminando y ni rastro de ella. Por primera vez se preguntó qué haría una vez que la encontrara.

-Partirle la cara al imbécil ese, sin duda- se respondió a sí mismo- después me la llevo a un sitio donde estemos solos los dos… y bingo… Tú me forzaste… Qué bonito hubiera sido todo si no te hubieras resistido… fue tú culpa…

Alexander se limpió el sudor y siguió avanzando entre los turistas que impedían que caminara con más agilidad.

Siguió avanzando sin otro pensamiento en la mente más que Hikari. Cuando menos se dio cuenta, ya estaba bastante alejado de todos. Recorrió el lugar con su grisácea mirada y de repente los vio. Y sonrió ampliamente al ver que la situación era perfecta… ambos dormían como sin nada.

-Al fin… al fin, Hikari…

Oo

Takeru comenzó a moverse, sentía ganas de abrir los ojos pero la pereza se lo impedía. Se acurrucó aún más junto a Hikari, quien también se acomodó.

Lo siguiente que sintió fue un dolor intenso en la espalda. Abrió los ojos y se sentó agitadamente, alertando también a Hikari. Ambos levantaron la vista y se encontraron cara a cara con Alexander. Takeru cayó en la cuenta de que él le había dado una patada. Se incorporó completamente furioso y trató de propinarle un golpe en el rostro. Quizá porque seguía adormilado, o tal vez por los reflejos de su oponente, Takeru falló. Alexander aprovechó el descuido y le dio con la rodilla en el estómago, dejando al muchacho doblado sobre la arena.

-Enclenque- le dijo riendo- Disculpa, pero la señorita y yo tenemos planes.

Alexander volvió a patearlo, esta vez con más fuerza. Una vez, dos veces, tres…

-Hi…Hika… vete…- pidió el rubio con dificultad.

Pero Hikari estaba paralizada, una parte de ella le decía que se alejara de ahí tan rápido como pudiera mientras que otra le decía que se lanzara encima del agresor y aunque fuese a mordidas, defendiera a su chico.

Alexander rió cínicamente y cargó a Hikari como si se tratara de una pluma. Takaishi trató inútilmente de incorporarse, el dolor era demasiado.

-¡Suéltame!- suplicaba Hikari con lágrimas en los ojos- ¡Déjame! ¡Por… por favor! ¡Takeru!

-¡Hikari!- Perdió todo lo que le quedaba de fuerzas y dejó de moverse. Se odió a sí mismo por ser tan débil… por no haber sido capaz de hacer nada. Cerró los ojos sintiendo punzadas en todo el abdomen…

Oo

Daisuke llevaba ya mucho tiempo caminando y hablando con aquella chica. Estaba entusiasmadísimo ¡Su primer conquista desde que habían llegado ahí! Y por primera vez estaba con alguien que no parecía aburrida de oírlo y con quien podía platicar con confianza. Gracias verano.

-…Y después, no lo vas a creer pero…- Daisuke detuvo su plática abruptamente cuando escuchó gritos de una chica. Miró para todas partes, hasta que vio a un rubio llevando a una chica a la fuerza. Lo vio alejarse entre la vegetación de la isla.

-Pero… si es… ¡La chica con la que estaba Takeru! ¿Qué rayos está sucediendo? ¿Dónde está Takeru?

Miró en dirección a dónde el muchacho había salido. Se sintió confundido y olvidó a su acompañante. Tras debatirse entre seguir al rubio enemigo o ir a buscar a su rubio amigo, finalmente salió corriendo hacía donde había salido.

-¡Takeru!- gritó alarmadísimo al ver a su amigo tirado en la arena, sin moverse. Se dejó caer a su lado y lo miró. Takeru abrió los ojos con dificultad.

-¡Oh, Dios!- exclamó la reciente conquista de Daisuke.

-Da… Dai… Hikari… Ve… se la llevó… ayúdala…

-¡¿De qué rayos hablas? Venga- Daisuke lo ayudó a incorporarse. Takeru recuperaba el aliento poco a poquito.

-¿Qué…? ¿Qué esperas?- espetó- Te estoy… diciendo que se la llevó… le… le hará daño… ¡Ve!

Daisuke no sabía qué hacer, no quería dejar a Takeru solo en ese estado, pero la chica…

-¡Ve, Daisuke!- dijo de repente la amiga del susodicho- si es verdad lo que dice… esa chica… Yo me encargaré de cuidar a tu amigo

Daisuke asintió aún sin estar convencido del todo y salió corriendo a dónde había visto ir a Alexander con Hikari.

Corrió desesperado. Tenía un mal presentimiento.

Oo

-Se acabó, preciosa… te lo dije… o tal vez no lo hice… pero ¿Qué más da, si esta noche serás tú la única que probará mi sabor?- murmuró como todo un demente.

Hikari se retorcía una y otra vez en los brazos de él. Estaba asustada. No había nadie alrededor y su garganta ya estaba raspada de tanto gritar. Su voz había cedido y se negaba a salir. Comenzó a llorar en silencio cuando el británico comenzó a besar su cuello de manera brusca mientras sujetaba sus delicadas muñecas con una sola mano y con la otra recorría su cuerpo con desesperación.

-Por favor…- dijo como pudo, pero su hilillo de voz se perdió en el viento. Sintió como el tipo la despojaba de su falda, de su blusa. Y no podía hacer más que llorar. Las fuerzas también parecían haberla abandonado.

Alexander la lanzó hacía el suelo con brusquedad y él mismo se quitó la camiseta que vestía. Se lanzó sobre ella y comenzó a besarla a la fuerza, mezclando su lengua con la de Hikari. Se separó de ella y la miró extasiado por un momento.

-Deberías tranquilizarte, y disfrutarlo… de nada servirá que sigas oponiendo resistencia… te gustará… lo aseguro…

El tipo siguió propinando bruscas caricias, como si quisiera recorrer cada centímetro de su cuerpo al mismo tiempo. La despojó con violencia de su sostén. Hikari intentó golpearle, atascarle las uñas, pero todo parecía ser inútil. Eran como cosquillas para aquél fornido hombre. Intentó patearle la entrepierna, pero él lo notó y apresó sus delgadas piernas con las propias. Comenzó a acariciar su pecho con frenesí cómo si se hubiese estado aguantando las ganas de hacerlo por mucho tiempo. Con otra de sus manos intentó quitarle a Hikari la única prenda que le quedaba. Una sonrisa deforme se dibujó en su rostro… Hikari sería suya… tenía que serlo…

-¡Suéltala!- gritaron tres voces de repente. Alexander levantó la cabeza, pero no reaccionó hasta que sintió un golpe chocar contra su atractivo rostro.

Un chico moreno lo quitó de encima de Hikari con rabia.

-¡Si la vuelves a tocar te mato, imbécil!- le grito hecho una furia.

Dos chicas se acercaron corriendo a Hikari.

-¿Estás bien?- preguntó Sora ayudándola a levantarse.

-Ya pasó- murmuró Miyako, abrazándola.

Mientras tanto, Daisuke golpeaba a Alexander como todo un experto buscapleitos. Le daba golpes fuertes y certeros, sin bacilar ni darle tiempo al muchacho de responderle. Una vez que Alexander cayó al suelo abatido, Daisuke le dio un par de patadas más.

-¡Esa va por Takeru! ¡Que te quede claro que no está solo!

Alexander se encogió. Sentía el dolor punzante recorrer cada centímetro de su cuerpo y su agresor no parecía dispuesto a parar. Siguió recibiendo golpes, totalmente impotente.

Daisuke perdió el equilibrio tras recibir un empujón.

-¡Ya basta!- le dijo un muchacho de cabello oscuro.

-A… An…Anthony…- Alexander parecía aliviado.

-Tú cierra la boca, grandísimo animal- le espetó Anthony, molesto.

-¡¿Estás de su lado?- preguntó Daisuke incorporándose- ¡Si es así tampoco te irás así de fresquecito!

-Tranquilízate, no busco pelea, niño.

-¡¿A quién carajos llamas niño?

Anthony sonrió. Una sonrisa sana, totalmente contraria a la que Alexander mostraba tan seguido.

-No apruebo lo que hace… sin embargo es mi amigo, y no permitiré que sigas golpeándolo… así que…- gruñó ligeramente tras hacer esfuerzo por levantar a su amigo- me lo llevaré y no te preocupes, me encargaré de que no haga más estupideces…

-¡Estás zafado si crees que lo voy a dejar irse así si más! ¡Golpeó a Takeru cuando tenía la guardia baja! ¡Quiso abusar de esa chica! ¡De ninguna manera que…!

-Así como tú defiendes a tus amigos, yo defiendo al mío. Dejémoslo así… ¿Quieres?

Anthony se alejó poco a poco cargando con un Alexander que no era capaz ni de ponerse en pie.

Daisuke dejó salir aire ruidosamente, aún inconforme. Luego, toda su atención se dirigió a la chica semidesnuda que sollozaba ruidosamente mientras las dos otras chicas trataban de consolarla inútilmente. Dai Motomiya dulcificó su mirada y se desabotonó la camisa, para después echársela en los hombros a Hikari con una delicadeza que nadie que lo viera pensaría que existía. Sora y Miyako lo miraban sorprendidas.

-No esperarán a que yo se la abotone ¿O sí?- preguntó al tiempo en que su pilla sonrisa regresaba a su moreno rostro.

Sora obedeció sin más. Entre las dos chicas trataron de levantar a Hikari, pero Daisuke las detuvo con un ademán. Se acercó a ella y la levantó sin dificultad.

-Tranquila… ya…- susurró como si le hablara a un niño con miedo a la oscuridad-Si es estúpido vuelve, llama al gran Dai y a su asistente Takeru y ambos le darán la paliza de su vida…

Hikari trató de sonreírle, pero no pudo. Gruesas lágrimas seguían cayendo por sus mejillas.

Oo

-¡Imposible!- gritó Mimi por décima vez- ¡No puede ser que Alexander haya hecho algo así! ¡¿Cómo saben que no fue este simio? ¡Él lo hizo y quiere culpar a Alex!

-Mimi nosotras lo vimos… De no ser por Daisuke…

-¡Mentira!

Estaban todos en el sitio donde se había quedado Takeru. Las chicas le habían explicado a Mimi lo que había sucedido, pero esta parecía no querer creer una sola palabra.

Takeru estaba sentado al lado de Hikari, que había dejado de llorar gracias al reconfortante abrazo que le daba su rubio. Ahora permanecía tranquila recargada en el hombro del muchacho.

-¡Lo siento!- gritó Mimi, llorando -¡Ya! ¡Lo siento! Fui tan tonta… ¡Perdón! Hika… Hikari… disculpa… ¿Cómo pude haberle creído a ese patán? No puede ser…

Finalmente Mimi había cedido y había acabado por creer en sus amigas y es que el estado en que había llegado Hikari lo decía todo. También lo tranquila que se encontraba ahora al lado de Takeru. No se perdonaría haber sido tan ciega.

-Perdóname…- le dijo Mimi al chico. Takeru levantó su mirada azul y le sonrió.

-Descuida- dijo acariciando el cabello de Hikari- Lo importante es que ella está bien…

-Tienes razón…

-Será mejor que volvamos…- Dijo Yamato- ya oscurece y hoy fue un día muy agitado.

-¡Uy, uy! Pero si el héroe fui yo, tú ni hiciste nada- exclamó Daisuke.

Los demás rieron y se sorprendieron al ver que Hikari dejaba escapar también una risilla débil.

-Gracias… Daisuke…- susurró provocando el sonrojo del chico.

-¡Para qué están los amigos!- dijo animado – Bueno, en este caso ¡Los amigos de los amigos!

Volvieron a reír. Takeru sonrió aliviado. Besó la frente de Hikari con dulzura y la abrazó con fuerza. Los días que se venían serían mejores… estaba seguro… al menos hasta que tuvieran que separarse.


10 hojas en word, espero que no me vuelva a engañar xD. Gracias por leer.