ADVERTENCIA: Esto es un fic AU, que se desprende de los personajes de «Guerra». Es una continuación que sostiene todo lo que se narra en esa historia y supone que la Orden del Fénix ganó y nadie murió.

Esta es una historia de negación.

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Paz


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10. Comprensión

f. Facultad, capacidad o inteligencia para entender o conocer las cosas.

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12 de Mayo de 1987

─No me toques los huevos, James ─fue toda la explicación que se dignó a dar Sirius antes de encerrarse en la vieja habitación que había sido siempre suya, a pesar de que había dejado de utilizarla con tanta frecuencia. Su amigo, boquiabierto, se había quedado con las palabras sobre la lengua, aturdido y pasmado de verlo con un bolso al hombro y la peor cara de mala hostia que había mostrado en años.

Lily, que había estado ocupándose de Ali ─con Ellie llorando detrás─, le había hecho una mueca de incomprensión.

─Déjalo estar un rato ─le había recomendado. ─Se le pasará.

James, preocupado, le había hecho caso a su mujer y se había llevado a la niña para que Lily pudiese alimentar a Ali. Ellie no estaba llevando bien la llegada de su hermanita, contra todo pronóstico. Era extraño, porque Harry debería haber sido el más celoso, pero el niño parecía demasiado aturdido por ver a una pequeña bola llorosa como para opinar. Ellie, en cambio, no dejaba de hacer berrinches y pedir la atención de su agotada madre, que hacía lo que podía para tener a todos sus hijos contentos.

Sin embargo, la presencia de Sirius flotaba en el aire.

Por la noche, luego de conseguir que Ellie se acostara ─no habían conseguido que lo hiciera en su cuna, y al final Harry le había terminado compartiendo de buena gana su cama─ y que Ali bebiese la última leche del día, Lily había torcido el gesto.

─¿Crees que...?

─Le iré a dejar algo de comer ─James le había leído el pensamiento, con un asentimiento de la cabeza.

─Mar no se ha comunicado ─murmuró la pelirroja, triste. ─No puedo creerlo. Hacía meses que no peleaban.

─Tal vez es otra cosa... ─intentó mentirse él, sin mucha convicción.

─Intenta hablar con él ─pidió Lily suspirando. ─Por favor.

James asintió, con un plato y una jarra de bebida flotando cerca de su cabeza. Besó la frente dormida de Ali y a su mujer antes de subir, presagiando tormenta.

Sirius no le abrió.

Escuchó como James intentaba razonar con él como cuando eran casi críos, y creían que podían sujetar el mundo entero solo con sus hombros. Lo oyó de lado en la cama, mirando hacia el infinito, sin importarle sus tripas rugiendo ni la humedad que empapaba la almohada.

Los años lo habían vuelto más imbécil.

Al final, James se había rendido y le había dejado la comida junto a la puerta ─como un perro, había ironizado sin gracia─ y se había marchado a descansar, el tiempo que Ali le permitiese abandonarse al sueño.

Su amigo se quedó allí por una semana entera. No salía, comía de a ratos, usaba el baño cuando oía que nadie se movía cerca de su habitación. No había siquiera recordado que debía ducharse, y le hubiese gustado tener más whisky, más tabaco, más mierda para poder fingir que nada le importaba. Dormía de a ratos, sin coherencia, sin regular el momento del día.

Había palabras que no olvidaba.

─Ella es así ─había dicho la madrugada luego del nacimiento de Ellie, hacía poco más de un año. ─Marlenne le va a cantar a cada puto crío que tengas, Lily, no le importa cuántos sean.

Le había parecido una buena broma, y así lo había festejado a pesar del coscorrón que había esquivado por parte de Lily. En ese momento no había entendido la mueca de Mar. Le había parecido que era la misma que ponía cada vez que decía algo fuera de lugar, como siempre.

No lo era.

Había perdido la noción del tiempo. No sabía qué día era cuando escuchó el puño de Lily aporreando la puerta con fuerza.

─Sirius, o abres o la tumbo ─amenazó, con seriedad absoluta. Él intentó ignorarla, pero la pelirroja tenía sus maneras para hacerse entender. Al final, solo movió el brazo para apuntar la puerta y destrabarla, sin siquiera abandonar su posición sobre la cama, de espaldas.

Sintió como alguien suspiraba y luego pasos, antes de volver a cerrar.

─Hola.

De la impresión, Sirius casi se cae de la cama, enredado en las mantas deshechas. Dio un salto para intentar ponerse de pie, sin tiempo para ocultar su sorpresa.

─¿Qué mierda haces aquí? ─alcanzó a decir, parpadeando y pasándose la mano por el rostro para espabilar.

─Te ves terrible ─comentó Mar en un murmullo cerrado, a pesar de que no había despegado la mirada de la punta de sus zapatos. ─Deberías ventilar la habitación.

─¿Qué mierda haces aquí? ─repitió Sirius pasando por alto sus palabras. Buscó mantenerse sereno, pero la frustración y la furia ya empezaban a morderle los pies, amenazando con subir enroscándose a sus piernas.

─Me llamó Lily ─respondió la aludida, levantando al fin la barbilla. ─Quiero explicarte.

─No tienes nada que explicarme ─se ofuscó él, sintiéndose un idiota caprichoso. Se dejó caer de nuevo sobre el lecho, clavando los codos en las rodillas. No le ofreció asiento. ─Es mejor dejar todo así.

─No seas ridículo ─espetó Mar cruzándose de brazos. ─Quiero que me escuches.

─No tiene sentido que...

─Por una vez en la vida ─pidió ella, interrumpiéndolo con una firmeza que descolocó a Sirius. ─Cállate y déjame hablar a mí.

Se midieron en un silencio atroz, como lo hacían siempre. Fue él el que terminó cediendo porque supo leer que Marlenne no se iría de allí hasta que dijera lo que necesitaba sacarse del cuerpo.

─Vale.

Se cruzó de brazos y desvió la mirada, sintiendo cómo Mar hundía apenas el colchón a su lado.

─Hay algo que no te he dicho ─murmuró juntando nerviosa las manos sobre su regazo. Sirius estaba demasiado presionado y enfadado para responder así que solo aguardó. ─Hace un par de meses, yo...

─¿Qué?

─Busqué a esa medimaga, ¿recuerdas? ─se veía terriblemente incómoda. Triste. Sirius siguió odiándose por toda esa mierda y odiándola por haber cambiado de pronto las tornas en su relación sin siquiera avisarle. ─La que... tú sabes. La de esa navidad ─el gruñido de su interlocutor le dio a entender que estaba siguiéndola. ─Me recordaba.

─Nadie que te haya visto esa puta noche puede olvidarte, Marlenne ─espetó Sirius de mal modo, conteniendo un escalofrío con los puños crispados. ─No me jodas.

─El punto es... ─lo interrumpió ella hablando más fuerte para ahogarlo. ─Que le pedí que... Me hice unos estudios.

─¿De qué?

─Pues... de todo ─hizo una mueca. ─En especial de mí... de mi fertilidad.

─¿Eso qué mierda significa?

Mar se abrazó a sí misma, como lo hacía cuando era adolescente.

─Significa que no puedo tener hijos, Sirius ─susurró, inclinándose un poco hacia adelante para poder respirar. ─Por más que lo quiera. No puedo. Estoy demasiado dañada.

Sirius la observó pasmado, con un revoltijo de sensaciones al borde de la explosión sobre la piel.

─No debería extrañarme ─siguió ella, con una sonrisa quebrada. ─Tú mismo lo viste esa vez. Y la regla... ─boqueó, sin saber cómo expresarse. ─Ya me ves. Es obvio que no podría. Ni siquiera termino de ser humana.

─No me jodas ─repitió Sirius, con la voz ronca. ─No me jodas, Mar.

La abrazó antes de que la primera lágrima cayera, porque no creía poder soportarla verla llorar una vez más. Había cubierto demasiado rápido la tolerancia que tenía a sentir su dolor y no poder hacer nada. Mar apretó las mandíbulas con fuerza sobrehumana antes de abandonarse desesperada a ese abrazo, sollozando con la espalda trémula.

─Yo no... Yo no quería... ─balbuceó, ahogada. ─No creí que tener la certeza iba a doler tanto.

Sintió la caricia de Sirius en su coronilla y permitió que sus barreras se quebraran, llorando como jamás lo había hecho.

Él la sostuvo hasta el final.

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¡Hola otra vez! Ya llegamos a los diez, no puedo creerlo. Espero que no se cansen demasiado rápido de mí, porque todavía me quedan algunos capítulos más para subir a esta historia. Según mis cálculos, este fic no tendrá más de veinte capítulos así que ya hemos alcanzado la mitad, ¿qué les parece?

Creo que me olvidé de comentar ayer, pero esto que estoy contando ahora pasa un poco antes de que Mar y Sirius se encuentren a los niños. Quería explicarles primero cómo llegaron a ese punto, y para eso, había que profundizar un poco más en la relación entre los dos desde que volvieron a vivir juntos hasta que Mar toma ciertas decisiones en su vida.

Espero que no sea demasiado embrollo de entender, quería tratar de hacer un fic lineal por una vez y obvio que no me salió.

Por cierto, hay grandes spoilers de Guerra aquí, sobre algo que todavía no pasó pero espero que suceda pronto. Es todo.

¡Los espero en reviews! Los quiero mucho.

Y si llegaste hasta aquí, un océano infinito de gratitud,

Ceci Tonks.