Capítulo X Malos entendidos
Las habitaciones de Oscar y André quedaban en el mismo pasillo, la de Oscar estaba al iniciar y la de André al finalizar. Él se dirigía a su cuarto y no se percató de que la nana estaba viendo toda la escena, vio como él salía sin camisa del cuarto de su niña Oscar y vio también las marcas en la espalda de André.
Al ver esto la nana ahogo un grito de angustia, aquello por lo que tanto temía finalmente se había hecho realidad: André y Oscar se habían encontrado en la calidez de las sábanas y en la complicidad de la noche.
La nana bajo corriendo la escalera, entró a la cocina cubriendo su rostro; no podía creer que su niña se hubiese entregado a su nieto. Sabía que esa relación era prohibida, además la niña Oscar estaba enamorada de otro hombre. No quería que su adorado nieto saliera herido, pero sabía también que eso era inevitable.
Entre tanto André estaba pensativo en su cuarto. ¿Qué había pasado, quién era esa mujer que se había entregado a él de esa forma tan pasional y desinhibida? Nunca pensó despertar esa clase de sentimientos en Oscar, nunca pensó que ella se permitiera sentirse de esa manera. André esbozo una sonrisa en medio de sus cavilaciones. -¡Nunca será de otro, se entregó a mí libremente, me desea! Quiero su alma no solo su cuerpo, sé que será totalmente mía. Por ahora seré su esclavo, seré justo lo que ella desee que yo sea, la complaceré hasta al fin. Oscar, mi Oscar.
Oscar bajó a tomar su desayuno, la nana no quiso servirla, no sabía cómo actuar ahora que había descubierto que su niña y su nieto habían pasado la noche juntos, así que pidió a Anne que lo hiciera por ella. – Buenos días Lady Oscar, ¿cómo amanece el día de hoy? Luce usted un poco agotada.
Oscar soltó una ligera sonrisa – tuve una noche muy larga Anne y dormí poco, sin embargo, me siento de maravilla. ¿Dónde está André? Dile que nos iremos a Versalles pronto.
Anne abandonó el salón y le pareció que la mujer que estaba tomando el desayuno no era la misma lady Oscar de siempre, tenía un brillo especial y una feminidad deslumbrante. Tocó a la puerta del cuarto de André, él salió vestido y perfumado, más guapo que de costumbre, Anne tardó unos segundos en articular palabra, la belleza de André esa mañana era innegable. ¿Necesitas algo, Anne? – no, yo..eh .André, lady Oscar dice que partirán pronto a Versalles.
-Bajaré en seguida Anne, gracias.
- André, se te ve muy feliz, ¿pasó algo en particular?
- No hay razones para no ser feliz, mi querida Anne. Nos vemos más tarde
Anne, que no era una chica tonta sabía que algo había pasado entre Oscar y André. Sin embargo, no dejaría de tratar de conquistarlo, sabía que entre Oscar y André cualquier relación diferente a la de siervo -dueño estaba prohibida. André sería suyo. Estaba segura de eso.
André alistó los caballos y estaba esperando por ella en los establos, estaba inmerso en sus pensamientos y recuerdos de la noche anterior, no la oyó llegar. – estás listo para irnos, André. André no la escuchó, por lo que Oscar se acercó a él – deja de soñar despierto André. André atinó a responder -Aún me parece mentira que ayer te hayas entregado a mi como lo hiciste, la miro a los ojos. Oscar tomo su barbilla – Se nos hace tarde André y mientras más rápido partamos más rápido estaremos de regreso, le sonrió con un gesto pícaro y montó su caballo. A André le tomó un poco de tiempo reaccionar, definitivamente esa mujer no era la Oscar que él conocía, la chica con la que había crecido, aun así, deseaba conocerla y complacerla en cuerpo y alma.
El día en Versalles pasó sin contratiempos. Pero André se percató especialmente en como los otros hombres veían de una manera especial a Oscar, en especial Girodelle.
-está usted magnífica el día de hoy Mademoiselle. Dijo Girodelle. - ¿Le gustaría dar un paseo al finalizar nuestros deberes?
-No conde, debo regresar temprano a la mansión, tengo asuntos pendientes.
-podría acompañarla? Hay algo importante que quisiera decirle.
- Está bien Girodelle, te veré en las puertas del palacio a las 6:30, se puntual por favor.
- Por supuesto mademoiselle.
André, quien estaba escuchando todo salió al encuentro de Oscar, - qué quería Girodelle? Lo vi hablando contigo muy amigablemente, seguro no estaban discutiendo planes para la guardía.
-André, por qué no vas a decirle a los hombres que los espero en el jardín principal para pasar revista, y así te ocupas de algo verdaderamente importante.
André la tomó fuerte del brazo- sabes que las intenciones de Girodelle van más allá, estoy seguro de que está locamente enamorado de ti. Oscar dejó escapar una sonada carcajada- André, deja los celos estúpidos, además no me hables en ese tono, tú no tienes ningún derecho a reprocharme o a decirme qué hacer o qué no, Nadie tiene ese derecho más que yo, ¿lo entiendes? ¡Estoy harta de seguir los planes e ideas de los demás! ¡Déjame en paz!
André la soltó lentamente- Oscar, yo- No pudo terminar la frase y se alejó de ella hacia donde se encontrabas las tropas.
Oscar se quedó sola con sus cavilaciones. -no debí hablarle así, maldita sea por qué siempre termino lastimándolo, André no tiene la culpa de mis dudas, pero estoy harta de comportarme como se me indica, siempre siguiendo las ordenes de mi padre, necesito un cambio en mi vida, necesito ser dueña de mi destino, lo siento André.
Llego la hora acordada y Oscar estaba esperando a Grirodelle, André se acercó- ¿estás lista para ir a casa?
-Espero a Girodelle, iré con él a casa, puedes hacer lo que quieras o ir a donde quieras.
-No, no iré a ningún lado, no pienso dejarte sola con él. Musitó André.
-Has lo que mejor te plazca, André- dijo Oscar
Girodelle se acercaba en su corcel- Mademoiselle, está usted lista para partir?
Así es Girodelle, vamos, deseo llegar pronto a la mansión.
¿Su sirviente nos acompañará? Preferiría tener privacidad – exclamó el conde.
No hay lío con André, sabes que es mi mano derecha y para tu información André no es mi sirviente, es mi amigo y me gustaría que te refirieras a él como tal.
Lo siento mi lady, pero un lacayo será siempre un lacayo,
Te esperaré en la mansión, Oscar, el conde tiene razón. Debo ser más consiente de cual es mi lugar. Fustigo su caballo y partió rumbo a la mansión.
Oscar no pronunció palabra, continuó con paso suave. Girodelle se acercó -verá mademoiselle, hay algo que ha venido minando mi mente y corazón desde hace mucho tiempo ya, y siento que no puedo contenerlo más
-Por favor Víctor, sé más claro, no tengo tiempo que perder, y agradece que no te dejo aquí plantado, quiero que sepas que es la última vez que te refieres así a André, él es alguien muy importante para mí y no permitiré que ni tú ni nadie le falte al respeto ¿me entiendes?
-Oscar, acaso tú sientes algo por tu mozo de cuadras? ¡Eso sería imposible! ¿Qué podría ofrecerte ese? En cambio, yo, Yo os he amado desde hace muchos años, te idolatro, sería capaz de hacer cualquier cosa por ti, eres el amor que siempre he soñado, yo te haría la mujer más feliz del mundo, tendrías todo aquello que has soñado, Es más, ya he hablado con tu padre para solicitar formalmente tu mano y él me dio su bendición.
Oscar bajo de su caballo, necesita procesar todo lo que había escuchado, Víctor hizo lo mismo, la tomó por la espalda y la trajo hacía él, os amo profundamente.
Oscar se volteó y le propinó una fuerte bofetada- ¿cómo te atreves a decir que me amas, si ni siquiera pides mi consentimiento antes de hablar con mi padre, crees que soy su muñeca y que él decide por mí? Como puedes amarme si no me respetas, eres igual a todos, crees que no tengo derecho a decidir mi vida.
-Oscar, perdóname, pero no sé que hacer para tenerte, te deseo profundamente. Susurró Girodelle
- Pues yo no, no te amo y no podría hacerlo nunca. No podría estar con alguien que no sabe nada de mí y que no toma en consideración quien soy, qué pienso y qué deseo. No quiero que vuelvas a insinuar esto, y te ordeno que deshagas ese compromiso, yo nunca me casaré contigo ni con nadie.
Oscar montó a césar y galopo a toda velocidad, pesadas lágrimas de ira y tristeza rodaban por su rostro- No seré la muñeca de nadie!
- ¿Aún no llega Oscar, abuela? Son más de las ocho. Iré a buscarla. André estaba preocupado con la vista fija en la ventana de la cocina
- ¿A dónde irás? ¿Sabes dónde buscarla? Mejor quédate y esperemos juntos, André. Dijo la nana
-no puedo esperar más, la dejé con Girodelle hace dos horas, no quiero pensar más, voy por mi caballo, nana.
-Detente André-dijo la nana. Siéntate debo hablar contigo
-lo siento abuela no tengo tiempo que perder, Oscar puede estar necesitándome. André subió el tono de voz
La abuela lo abofeteó-Te vi saliendo del cuarto de Oscar en la madrugada. André qué estás haciendo? ¿Crees que no lo sé? Sé que estás enamorado de mi niña, pero es imposible, André, no te hagas esto, ese amor no tiene futuro, ustedes no son iguales, ella es una condesa y tú no eres más que el nieto de su nana.
-no me importa, lo que siento por ella es más fuerte que la razón, abuela. No te pido que me entiendas, pero por favor no me pidas que deje de amarla porque, no puedo. Ella es mi vida y lo sabes abuela, por ella me enfrentaría al mismo rey si es necesario.
El general entró a la cocina preguntando por su hija- ¿dónde está Oscar, André?
La dejé con el conde de Girodelle hace un par de horas, parece que el conde debía comentarle asuntos importantes.
-André, ven conmigo al despacho necesito hablar contigo, es urgente
André entró al despacho del general Jarjayes- aquí estoy general
-André tu viaje a Suiza será más pronto de lo planeado, partirás en dos semanas, los nevos regimientos se formarán en un mes. Tenemos el tiempo justo para que llegues, te instales e inicies tu formación. Por tus habilidades con las armas y tus conocimientos en historia y geografía estarás con los jóvenes de segundo año, son tres años de formación académica y práctica, según tu desempeño podrás optar al cargo de sargento después de tu tercer año y después podrás poder avanzar en tu carrera gracias a tus méritos propios. Como te apadrinaré podrás llegar a ser comandante de algún cuerpo elite del ejercito suizo. Será un buen tiempo alejado de Francia, pero serás otra persona al regresar.
André estaba en shock, había preparado todo para irse en cuatro meses, dos semanas era muy poco tiempo- Señor, dos semanas es muy poco tiempo.
No hay nada que discutir André, estaré en Normandía unos días, estaré de regreso justo para irnos, espero que este todo listo y ya sabes, ni una palabra a Oscar.
André asintió en silencio y salió del despacho. Vio a una agitada Oscar subir las escaleras que llevaban a su cuarto. Ella no lo vió
Pensó en seguirla, pues la vio con el rostro rojo e hinchado por el llanto, sin embargo, prefirió dejarla sola e ir a la cocina por un poco de té, las noticias que había recibido eran muy pesadas y necesitaba tiempo para él.
Estás bien André, la voz de Anne sonó dulce
No, no lo estoy. Podrías darme una taza de té, por favor
Anne se acerco a la mesa donde André estaba, se sentó frente a él y le tomo de las manos, -vamos André puedes confiar en mí, qué te pasa, hay mucha tristeza y confusión en tus ojos.
- ¿Cómo puedes ver eso, Anne?
-Te conozco André, sé que llevas un peso muy difícil de cargar y está acabando con tu calma, sé que siente amar y no ser correspondido, André -te amo- mientras decía estás palabras la joven de cabellos largos y castaños se acercó a André, tomó su rostro en sus manos y posó suavemente sus labios en los de él.
Fue un beso suave y lento. -esto no está bien, pensaba André. Anne era dulce y hermosa, pero él no podría amarla. Su vida no le pertenecía a él, era toda de Oscar. Pensó en ese beso, pensó en lo que sentía cada vez que besaba a Oscar, no era igual. Nunca sería lo mismo con ninguna mujer.
¿Alguien sabe dónde está André y por qué no ha ido a llevar el té a mi habitación? Gritaba Oscar mientras entraba a la cocina.
La escena la dejo sin habla, no podía dar crédito a lo que estaba viendo, André besando a otra mujer.
Así que estabas aquí
De inmediato el beso terminó, André salto de su asiento y vio la cara de Oscar desfigurada por la ira
-eres un imbécil. Oscar salió corriendo en dirección a los establos. André corrió detrás de ella.
-Oscar, espera por favor, detente.
Llegó a los establos, no ensilló a cesar, no le importó, necesitaba salir de ahí. André no alcanzó a llegar a los establos, el corcel de Oscar pasó a toda velocidad enfrente de él. - espera por favor Oscaaaar
Ella no miro atrás, no podía verlo a los ojos. Necesitaba escapar, su pecho dolía demasiado, quería destrozar a esa mujer con sus propias manos y a él… no podía pensar con claridad.
André pensó en seguirla, pero desistió de esa idea, era mejor esperar a que todo se calmará, ambos estaban muy alterados y podrían hacerse daño con las palabras- mañana será otro día. Se dijo así mismo mientras regresaba a la mansión.
André, lo siento no fue mi intención, pero esto que siento por ti es tan grande, qué no pensé, solo actué. Dijo Anne
Lo sé y te entiendo. Yo mismo he actuado así con ella. Anne no podré corresponder a tus sentimientos, perdóname por favor. Mereces a alguien que te amé solo a ti.
André salió de la cocina y subió a su habitación, iba a ser una noche muy larga. Sabía que no podría dormir hasta escuchar que Oscar llegará a la mansión. Se preparó para vigilar pacientemente.
Aquí les dejo el capítulo X y un abrazo. Ahora ustedes no sean malit s y déjenme un review! se vienen cosas buenas: un viaje, una despedida y una ausencia.
