Ciao cari lettori! Aquí les traigo el nuevo capítulo, que lo disfruten (~n.n)~

Ni One piece ni ninguno de sus personajes me pertenece, le pertenecen a Eiichiro Oda.

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Mi querido Guardián

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– "Es Luffy… Seguramente vino por lo del dinero" – pensó la pelinaranja hasta que escuchó que el viejo decía en un tono imperante

– ¡No permitiré que hagas tal cosa! –Y el escuchar esas palabras la hicieron preocuparse por la conversación que estaban llevando ambos, así que rápidamente entró a la habitación

– ¿Qué es lo que ocurre? Tu grito se oyó hasta afuera Gen-san –le Dijo la pelinaranja haciendo de cuenta que no había tenido la intención de escuchar la conversación

– ¡Dile a tu guardia que por favor acepte el dinero! Es un terco y no quiere recibir nada a cambio del viaje y los medicamentos que te compró – Le contestó el viejo un poco molesto

– "Lo que ocurre es que no quieres que tu honor como dueño de esta casa quede mal…" – Pensó la chica para luego decir

– Hem padre, dame el dinero a mí que yo lo obligaré a que lo acepte, tenlo por seguro... – Pero al decir estas palabras se le ocurrió algo mucho mejor que darle unos cuentos billetes y monedas

– ¿O sabes qué? ¡Tengo una idea mejor! ¿Qué tal si le doy una de mis joyas? Todas son de oro o plata, ¿Aceptarías eso Luffy? – Le dijo finalmente al moreno mientras que le guiñaba un ojo sin que su padre lo notara.

– Eh…C-Claro, creo que eso sería más valioso que el dinero – Contestó Luffy sin entender mucho los gestos que la chica le estaba haciendo

– Pero que tipo tan raro… De seguro que tienes alguna novia por ahí y se lo das a ella, pero bueno, mientras no te deba nada está bien, haz lo que quieras – Le dijo Gen-san para luego echarlos de su despacho y ponerse a ver sus asuntos pendientes.

– "Si supieras padre…" – Pensó Nami saliendo del lugar-

– Oí Nami ¿De verdad me darás una de tus joyas? – Le preguntó el moreno una vez que estuvieron cerca de las escaleras que llevaban a los dormitorios

– Por supuesto que si Luffy… Cuando la veas vas a entender por qué quería dártela – y sin decirle más lo llevo hasta su habitación. Luego abrió un pequeño cofre lleno de preciosos collares y demás que había en su tocador y sacó una cadena de oro con un colgante de forma ovalada.

– Mira, este collar puede guardar el retrato de dos personas, yo tengo el mío con la foto de Nojiko y la de Gen-san, y este que te voy a entregar era de mi hermana pero ella no lo quiso porque ya tenía una pulsera con la misma función – Le dijo animadamente la chica poniendo la cadenita en una de las manos del chico

– Nami, yo siempre te tengo en mi mente y en mi corazón, pero sería mucho mejor llevar siempre conmigo un pequeño retrato tuyo – Le contestó Luffy sentándose en la cama de la joven para que ella pudiera abrocharle la pequeña cadena

– Yo también quiero tener un retrato tuyo Luffy… Sabes, una de esas pocas veces que fui al pueblo vi una pequeña tienda que decía algo acerca de hacer retratos, ¡Tal vez ahí puedan retratarnos a ambos! Eso sería mucho mejor – Le comentó la pelinaranja un poco entusiasmada imaginándose el dibujo

– ¿Crees que tu padre te deje salir a pasear al pueblo? – Preguntó un poco inseguro el moreno

– ¡Por supuesto! Después de todo ya paso bastante tiempo desde que me escapé y le diré que me he sentido un poco mal y que necesito cambiar de aires, seguro que entenderá… Y mi prima viene en camino, pero debe pasar por el pueblito para llegar hasta aquí así que de paso podré esperarla – Contestó sonriendo Nami tomando al moreno del brazo y jalándolo a que la acompañara a decirle a Gen-San.

– Puedes ir, pero sólo si van dos guardias contigo, tu hermana y Law, si no mejor no insistas – Le contestó Gen-san sin mirarla si quiera concentrado ordenando unas cuentas

– Bien, les iré a avisar entonces – Le dijo su hija sin que eso le afectara el estado de ánimo que traía hace un rato.

Le explicó la situación a Nojiko que daba un paseo con Ace por los jardines y ambos aceptaron de inmediato, después de todo la morena debía ir a ver lo de las flores al pueblo, cosa que igual le tomaba algo de tiempo debido a que la florista vivía en las casas más alejadas del lugar, pero al menos podrían pasar tiempo juntos las dos hermanas y sus guardias… Y Law. Ahora le tocaba hablar con su prometido…

Luffy, Ace y Nojiko se encontraban en los jardines de la casona, así que la pelinaranja fue sola a la habitación de Trafalgar, además de que ella le pidió a su guardia que se quedara con ellos allí o de lo contrario no podría hablar bien con el cirujano. Al estar frente a su puerta la golpeó levemente con la esperanza de que no le contestara, pero se escuchó una suave voz que dijo – Adelante – y oyendo esto la chica abrió lentamente la puerta y entró.

El cirujano se encontraba sentado en una cómoda silla que estaba junto a la ventana del cuarto leyendo un grueso libro – Oh, pero qué sorpresa más agradable… ¿Qué es lo que ocurrió para que yo tuviera el placer de su visita, señorita? – Le preguntó amablemente el joven poniendo un marcador de páginas en su libro y cerrándolo para poner toda su atención en la hermosa mujer que había frente a él.

–…Law, quiero ir a dar un paseo al pueblo pero mi padre dice que no me dejará ir a menos que tú vayas conmigo así que… ¿Quieres ir? – Le contestó la pelinaranja con la vista en el suelo y mirándolo de reojos un poco incómoda por estar en el cuarto de él

– ¡Vaya! No me esperaba que tú me invitaras a una cita primero, te me adelantaste Nami – Le contestó en tono burlón Trafalgar para que ella no se sintiera tan incómoda estando ahí

– De acuerdo, entonces vamos – Dijo finalmente poniéndose de pie y dejando su libro en una pequeña mesita que tenía junto a su asiento para luego salir de la habitación junto a la pelinaranja.

– Se está demorando mucho… ¿Y si él le trató de hacer algo? – Decía Luffy paseándose nervioso de un lado a otro en los amplios prados de la casa

– Relájate hermano, dudo mucho que con los chicos cuidando el lugar y nosotros aquí él pueda hacerle cualquier cosa – Le dijo Ace tocándole el hombro

– Hmm…No lo sé – insistía el moreno mirando fijamente la puerta del lugar.

Nami mientras tanto iba caminando apresuradamente hacia el jardín ya que sabía que los chicos la esperaban – Nami… A ti te gusta ese guardia ¿Verdad? – Dijo de pronto Law haciendo que la joven disminuyera el paso

– ¿A qué viene eso tan de pronto? – Contestó tratando de evadir el tema

– Vas a ser mi esposa y necesito saber contra quien estoy compitiendo – Le dijo el cirujano sonriendo de medio lado, lo que puso un poco nerviosa a la pelinaranja

– No deberías hablar de competición, yo no soy un objeto ni mucho menos un trofeo, además el que yo vaya a ser tú esposa ya es un hecho – Dijo Nami un poco fastidiada por tener que estar hablando de ese asunto.

– Lo sé, serás mi esposa pero yo no quiero que todo sea tan por obligación…– Insistió el moreno tomando a la pelinaranja suavemente del brazo para luego agregar – Nami, de verdad que quiero ganarme tú amor, no quiero que te cases conmigo no amándome – Le dijo con un tono de voz suave y con total sinceridad, pero la pelinaranja no le creía en absoluto

– Law, debo decir que dudo que eso ocurra, yo no puedo manejar mis sentimientos… Y por favor hablemos del tema en otro momento, nos deben estar esperando afuera – Y diciendo esto se soltó del agarre del chico y salió a los jardines.

Para la pelinaranja era muy difícil creer en lo que ese chico le estaba diciendo, después de todo estaba segura de que él había sido la causa de que ella enfermara unos días atrás ¿Y ahora decía que la amaba? Debía estar loco para decir semejante tontera, pero lo cierto era que el muchacho se lo había dicho con las mejores intenciones y hablaba con la verdad, pero por diferentes motivos no podía actuar como él quería.

– ¡Ahí viene! – Dijo entusiasmada Nojiko al ver que su hermana menor venía saliendo seguida por Law.

– Menos mal que ese tipo no le hizo nada… O se las tendría que haber visto conmigo – comentó Luffy entre dientes, pero Ace le dio una pequeña palmada en la espalda y le guiño el ojo diciendo

– Hey, ya no tenemos cinco años, compórtate – y se posicionó junto a la chica que tanto quería, Nojiko.

– Chicos, lamento la espera… Bueno, ¡Law aceptó ir así que en marcha! – Dijo entusiasmada la pelinaranja sin tomar en cuenta a su prometido y luego emprendieron la marcha hacia el pueblo, que estaba a unos veinte minutos caminando a paso lento. De camino al lugar Nami iba muy pegada a Luffy y Nojiko se hacía la interesante con Ace, siendo Trafalgar el único que iba simplemente observando la escena que tenía frente a sus ojos – "Creo que no debí haber accedido a venir con ellos…" – Pensó, pero luego se le ocurrió la brillante idea de tomar a su futura esposa del brazo para que caminaran juntos y así lo hizo, aunque no tuvo el efecto esperado

– Law ¿Qué haces? – Le preguntó la chica mirándolo un poco sorprendida – Camino contigo tomada del brazo, ¿O acaso dos personas que a futuro se van a casar no pueden hacerlo? – Le contestó el cirujano obviando la mirada asesina que tenía puesta Luffy.

– N-no, está bien…– Dijo la pelinaranja un poco incómoda por el ambiente que se había formado de pronto.

–"Bueno, accedió a venir con nosotros y gracias a eso podré tener mi retrato con Luffy…" – Pensó Nami tratando de apaciguar un poco su incomodidad. Luffy sólo quería golpearlo y lanzarlo lejos, pero sabía que no podía hacer eso y simplemente se dedicó a hablar con todos menos con él, haciendo cuenta de que Law no existía. Esos veinte minutos fueron, probablemente, los más largos en toda la vida tanto de Nami como de su guardia.

Al llegar al pueblo todo estaba, como de costumbre, muy animado. Las personas de los puestos corrían de un lado a otro buscando y atendiendo a su clientela, había uno que otro artesano ofreciendo sus productos a todo el mundo, las plazas estaban llenas de personas que paseaba, leían o simplemente se dedicaban a dormir. Dieron un pequeño paseo por el lugar en busca de la tienda que hacía retratos, cosa que Law no sabía, hasta que la encontraron y Nami le hizo un gesto a su hermana indicándole que esa era la tienda y que quería que se llevara a Law por unos momentos, la que entendió de inmediato los mensajes de su pequeña hermana.

– Herm, Law, ¿Te interesa la lectura? – Le preguntó de pronto Nojiko al moreno

– Podría decirse que si – Contestó de forma despreocupada

– ¿Sabes? Sé de un bibliotecario que tiene obras literarias prohibidas, ¿Te gustaría visitarlo? – Volvió a preguntar con la mejor sonrisa que pudo hacer en el momento, captando de inmediato la atención del cirujano

– ¿Dónde es? – Preguntó interesado, y la morena se ofreció a llevarlo para que no se perdiera porque era un poco complicado llegar hasta el lugar, ya que era una biblioteca casi secreta.

– Yo tengo que ir a visitar a una vieja amiga a la que le prometí que la iría a ver cuándo viniera… Pero cuando terminen de ver los libros juntémonos en esta misma plaza frente a la fuente con la estatua de ángel, ¿De acuerdo? – Dijo lo más agradable que pudo la pelinaranja, a lo que Law asintió sabiendo que todo era un plan para poder estar un momento a solas con su guardia, pero ¿Qué podía hacer él? Después de todo su plan ya se había puesto en marcha y no podía simplemente forzar a su prometida a hacer cosas que ella no quería, eso sólo haría que ella lo repudiara más

– Bien, nos vemos después – Y diciendo esto Law se puso en marcha junto a Nojiko y Ace hacia esa tan sospechosa biblioteca.

– ¡Perfecto! ¡Vamos Luffy, ahí está la tienda de la que te hable! – Le indicó la pelinaranja a su querido guardia mientras que lo tomaba del brazo y lo guiaba. Estaba tan contenta, después de muchos años que no podía pasear tranquila por el pueblo sin estar rodeada de guardias, y ahora sólo estaba con Luffy, el que más que ser su guardia era su querido Luffy.

Al entrar a la tienda se encontraron con un viejito de estatura muy baja y con unos lentes muy gruesos, el que les preguntó amablemente – Hola tortolitos, ¿Desean algo? – Entonces Nami le explicó que quería hacerse un retrato en conjunto al chico que estaba con ella

– Bien, no hay problema, y no se preocupen porque me demore ya que soy el mejor haciendo dibujos y los termino en un abrir y cerrar de ojos – Les comento el viejito tomando sus artefactos para comenzar a dibujarlos en pequeño

– Oí Nami… ¿Crees que el viejito con ese aumento que tiene en los lentes nos pueda ver bien? – Le susurró al oído el moreno a la pelinaranja en tono burlón

– ¡Shhh! o te va a oír… – Le contestó ella quitándole el casco de la cabeza para que su rostro pudiera salir completo en el dibujo

– Que este medio ciego no quiere decir que este sordo jovencito, ahora por favor apéguense más para que puedan caer en el trozo de papel – Les dijo el ancianito sentándose sobre su escritorio y comenzando a tirar líneas rápidamente.

Al cabo de unos cuantos minutos el anciano ya los tenía retratado a ambos e incluso había hecho la copia del primero para que ambos tuvieran uno – ¡Vaya viejo! Veo que no mentías cuando dijiste que eras el mejor en esto… ¡Hasta me veo más guapo! – Le dijo Luffy al anciano bromeando con él

– Que bueno que les gustara – Les dijo a ambos el ancianito sonriéndoles cálidamente

– Entonces, ¿Cuánto nos va a cobrar por el trabajo? – Le preguntó Nami mientras que colocaba los pequeños retratos en los colgantes de ella y Luffy

– Por ser tú la hija de mi estimado amigo Gen-san y porque irradian tanto cariño entre ustedes, se los dejaré gratis – Le contestó el ancianito agregando – Los jóvenes hoy en día solo piensan en matrimonios arreglados, dinero y fama… Y además de ser infelices tampoco tienen amor, así que por favor no dejen de amarse como lo hacen ahora – mientras que los miraba casi nostálgicamente

– Muchas gracias por sus palabras viejo, tiene mucha razón pero… ¿¡Gratis!? Nada de eso, tienes que hacer valer tu trabajo viejo – Le dijo a modo de reproche el moreno.

Nami, sin que el anciano pudiera negarse, le entrego unas cuantas monedas de oro y luego le agradecieron al viejito por el excelente trabajo que había hecho. El anciano solo los miro sonriendo y luego volvió a lo que estaba haciendo. Gracias a ese pequeño y viejo hombre Luffy y Nami tenían un hermoso dibujo de ambos sonriendo con sus cabezas apoyadas el uno en el otro.

Cuando iban a salir de la pequeña tienda se dieron cuenta de que afuera había alboroto, pero no era el de los comerciantes ni el de los artesanos. Al parecer habían unas personas luchando justo en frente de la gran fuente de la plaza, pero al observar bien se dieron cuenta de que alguien estaba atacando a Law – ¡Luffy, es Law! – Le gritó la pelinaranja al moreno, corriendo ambos de inmediato a ver qué era lo que ocurría. Cuando llegaron al lugar se dieron cuenta de que Ace había sido herido con un arma de fuego en el hombro izquierdo y estaba junto a la pileta protegiendo a Nojiko, la que estaba escondida y apoyada en su espalda. Law estaba semiagachado y con el labio roto y frente a él había un hombre que se reía burlonamente.

– Qué paso Law, ¿No disfrutas el dolor? Porque a mí me encanta esto de que no puedas hacerme nada sólo porque tu padre lo haya dicho – Le decía riéndose el tipo mientras que se acercaba al moreno para volver a golpearlo, pero antes de poder tocarlo Luffy corrió hasta él y le dio un fuerte puñetazo en el rostro, lanzándolo lejos de Trafalgar, pero pronto se puso en pie y miró de manera fulminante al moreno

– ¿¡Y tú quién demonios eres!? – Le preguntó enfadadamente mientras que se limpiaba la poca sangre que le había salido de la boca

– ¡Soy Monkey D. Luffy, y si te atreves a tocar a este tipo primero tendrás que pasar sobre mí! –

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Continuará…

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Y hasta aquí lo dejo por ahora… Espero les haya gustado y hayan disfrutado de la lectura! Los quiero ~(n3n)~ ¡Pronto subiré la actualización, no se la pierdan!

Nos leemos ~

Bunny D. Loxar