Harry

Preparo el desayuno, pero estoy tan distraído que le tiro sal al café.

-Joder -suspiro.

Tengo que volver a preparar todo de nuevo.

Es domingo, siempre he amado los domingos, suelo estar tranquilo, relajado, pero hoy me siento más nervioso que nunca.

Apenas he podido pegar un ojo en toda la noche, y estoy seguro de que mi cara lo muestra claramente.

Se me viene la imagen de Hermione sobre mí desnuda y se me cae la taza, partiéndose en mil pedazos en el piso.

Hermione aparece, con ese cabello castaño y despeinado, y me mira preocupada.

-Harry... estás descalzo asique no te muevas... -dice ella buscando la escoba rápidamente y comenzando a juntar lo pedacitos de cerámica.

Me quedo callado observando cómo se inclina y junta con la pequeña pala los restos hasta dejar el suelo impecable. Lleva puesto ese pijama que consiste en unos shorts rosados y una blusa que de vez en cuando deja ver una parte de su vientre.

-Listo -suspira ella.

-Gracias... -suelto cuando logro reaccionar.

Nos quedamos en silencio. El silencio más incómodo de mi vida.

-¿Harás algo hoy? -pregunto como un adolescente nervioso.

-No... -contesta y una pequeña sonrisa se dibuja en su rostro.

Se ve tan preciosa que me deja en blanco.

-¿Quieres ver el Señor de los Anillos conmigo? -suelto, es lo único que se me ocurre.

Cuando íbamos a la secundaria siempre nos juntábamos para ver la saga completa hasta que se nos salían los ojos. Nos sabíamos todos los diálogos.

Se ríe.

-Tengo las versiones extendidas en mi maleta -dice algo que a mí también me hace reír.

-Yo también. Creo que es una buena forma de estrenar el televisor nuevo.

-Si... no sé cómo no se me había ocurrido antes... -murmura.

-Puedo preparar unas palomitas -propongo y ella asiente con la cabeza.

-Iré a darme una ducha y después podemos empezar -dice alejándose y entrando al baño.

Comienzo a preparar los pochoclos mientras escucho el ruido de la ducha.

-No seas pervertido Harry -me susurro a mí mismo cuando me la imagino desnuda con el agua corriéndole por el cuerpo.

Intento concentrarme en las palomitas hasta que un dulce aroma sale de la pochoclera. Los lanzo a un tazón y saco unas cervezas.

Veo como Hermione aparece secándose el cabello con una toalla y se sienta en el sofá.

-¡Estoy lista! -exclama.

Tomo el tazón de las palomitas y las cervezas y me siento junto a ella.

-Eso huele genial -dice y se mete un par de palomitas en la boca. Me quedo observando sus labios como un idiota.

-¿Ya está puesta la película? -me pregunta.

-Si -contesto volviendo mi atención a la Tv.

Hermione toma el control remoto y aprieta Play.

-Nunca me cansaré de ver esta saga -suspira cuando Frodo se aleja de la Comarca.

La película sigue corriendo y muchas veces ambos nos encontramos repitiendo las mismas frases.

-¡You shall not pass! -exclamamos a la vez y estallamos en carcajadas.

-¡No me robes más las frases! -ríe acostándose en el sofá.

-¡Eres tú la que me las roba!

Me lanza un par de palomitas y yo la imito.

-Oh genial. Ahora se enredaron en mi desastroso cabello -suspira enfadada.

-Tú empezaste -digo con una sonrisa y me acerco para ayudarla a quitarle las palomitas.

Ella me mira. Estamos demasiado cerca uno del otro.

-¿Harry?

-¿Hmm?

Le quito la última palomita.

-¿Esto se podría considerar una cita?

Me sorprendo. Y me quedo en blanco por un momento.

-Depende -respondo -, si eres de esas que prefieren una primera cita en un lugar lujoso, o si eres de esas que no le importan tener una cita en pijama y en casa...

Se ríe.

-Ya sabes como soy.

Sonrío.

-No lo sé, han pasado muchos años... tal vez eso ha cambiado...

-No ha cambiado -murmura.

Me quedo sin palabras ante aquella mirada preciosa. Todavía no comprendo como he podido dejarla ir.

Se apoya en mi hombro.

-Sigamos viendo la película -susurra.

Aprieto play y la película continúa aunque apenas puedo prestarle atención ya que el aroma de shampoo de mi compañera es delicioso.

Y así pasan la primera, y la segunda película. Y cuando el final de la tercera llega, Hermione se aprieta aún más a mi brazo.

-Tú puedes Frodo, ¡tira el anillo! -exclama haciéndome reír.

-Ya sabes el final tonta.

-Cállate, no eches a perder la película -dice ella concentrada en la pantalla.

El final llega y Frodo se despide de Sam.

Veo como a Hermione se le caen unas cuantas lágrimas. Siempre ha llorado con el final.

-Hermione... -digo con una sonrisa y ella hunde su rostro en mi pecho.

-¡Sam se quedó solo!

-No, tenía una familia -rio mientras acaricio su cabello.

-Es muy injusto, no estoy de acuerdo con este final.

-Yo creo que está bien. Nunca cuestiones el trabajo de Tolkien.

-Tengo hambre -musita.

-¿Qué se puede cenar en una cita? -le pregunto suavemente.

-Unos tallarines con esa salsa que tú haces... -responde riendo.

-Está bien, pero me tienes que ayudar a cocinar.

-En una de las reglas dice que Hermione nunca debe cocinar... -dice levantando la cabeza y mirándome.

Sonrío.

-Podemos romper esa regla por hoy.

Continuará en el siguiente capitulo...