Cuando todo cambia.
Una vez que el rubio se puso de pie para ir a dejar la carta a la lechucería, un fuerte mareo lo sacudió.
-Merlín... –murmuró Draco, sujetándose a la mesa. Sus rodillas temblaron, llamando la atención de Francis.
-¿Qué sucede Draco? –preguntó preocupado el castaño. -¿Un dolor, mareo? –al oír eso, el rubio asintió levemente. –Rayos, pensé que pasaría, pero no tan pronto. –con cuidado lo sentó y corrió a buscar algo a su dormitorio, cuando regresó, Draco aún estaba pálido, pero lucía algo mejor. –toma... con que tomes un par de gotas será suficiente. –susurró Francis, extendiéndole un frasquito con una poción verdosa, de olor levemente dulzón.
Una vez que lo tomó, el color regresó lentamente a su piel.
-¿Qué demonios fue eso? –masculló el rubio devolviéndole la poción al castaño.
-Sucede que normalmente en cualquier embarazo femenino o masculino, tienen malestares típicos, ya sean nauseas, vómitos, desmayos y más; pero en tu caso, al tener el Síndrome de la Veela tu cuerpo abandona parte del avance de las hormonas que provocan todo eso, ya que lo fundamental es la magia, ya que sin esta, el bebé no sobrevive al primer mes sin pilar de apoyo, –suspiró. – O el embarazado pierde toda su magia si es después del primer mes, como fue en tu caso. El hecho es que tu cuerpo al reconocerme como pilar, ha comenzado a aumentar el nivel hormonal, y los malestares van a comenzar. Estoy seguro que antes de esto, no te había ocurrido. –dijo Francis, ayudándolo a ponerse de pie, e ir hacia el dormitorio del rubio.
-Sí, es cierto... y ¿qué otros malestares puedo tener? –preguntó cambiando el tema.
-Mmmm... puedes tener insomnio, retención de líquido –por lo que te vas a hinchar, en especial las manos y pies. –te vas a cansar fácil, entre otros. Aunque cuando sea muy fuerte te puedo dar esa poción... el inconveniente es que te deja algo sedado. –Draco avanzaba con pasos torpes, siendo sujetado por Francis. -¿Dónde vamos? –preguntó al ver que iban hacia el jardín.
-Tengo que mandar la respuesta. –murmuró el rubio, dando un silbido. Luego de un momento apareció la pequeña águila. –Nabu... lleva esta carta a Harry. –susurró atándola a su pata. –ve rápido, trata de llegar antes del mediodía. –en el momento que el ave emprendió en vuelo, cayó dormido en brazos de Francis.
-Merlín –murmuró apenas. – Rips! –llamó al elfo, llevando ambos al rubio.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
Un ruido constante despertó a Harry sobresaltado.
-¿Qué¡Qué! –dijo adormilado. Colocándose los lentes, aún sin abrir bien los ojos, se fijó en la hora. –las nueve de la mañana. –enojado viró la vista hacia donde venía todo el ruido. La majestuosa y pequeña águila lo miraba con ¿reproche? Mientras seguía golpeando el vidrio. -¡Ya te escuché¡Ya te escuché! –gruñó el ojiverde abriendo la ventana, con lo que el águila voló a posarse en el respaldo de la silla del escritorio. Con cuidado Harry quitó la carta.
Era obvio que sabía a quien pertenecía esa ave, por eso sus manos temblaban levemente.
"Harry:
Gracias por tu carta. No sé si te lo habrá comentado Theo, pero estoy un poco enfermo. Nada grave, ni para preocuparse, es sólo una alteración en mi magia.
Bien, acepto tu cita, sólo que necesito nos juntemos en la Mansión y desde aquí salgamos.
Te espero a las dos. Atte. Draco Malfoy.
PS: Se puntual Potter."
Un escalofrío recorrió su espalda al releer la carta. Draco podía estar enfermo... y él no se enteraba ¿qué tipo de amigos tenía que no le contaban cosas importantes como estas?
Bueno, todos eran Slytherin... preferían quedarse con ese tipo de cosas en silencio.
Se sentó en la cama, con la mente en blanco... Volvió a releer y cayó en cuenta.
¿Cita?
Él en ningún momento insinuó una cita... simplemente se iba a juntar con su amigo, en algún lugar público. Claro, con un amigo que te trae loco susurró esa molesta voz que aparecía cada cierto tiempo. Técnicamente, juntarse con una persona, es una cita, independiente de los sentimientos que se tengan, trató de autoconvencerse.
Con gesto decidido se levantó. Había mucho que hacer... tenía que vestirse.
-.-.-.-.-.-.
-¿Estarás bien si me voy un poco antes? –preguntó Francis, colocándose una capa ligera sobre la túnica azul que vestía. Draco asintió fríamente. Era la quinta vez que le preguntaba. –recuerda, si te sientes muy mal, tomas unas gotas de la poción que te di, y le pides a tu amigo que te traiga de regreso. No creo que haya problemas. Bien me voy –susurró dándole un apretón de manos, que transfirió una gran carga de magia de Francis a Draco. –wuau... –murmuró, sacando un chocolate del bolsillo y comiéndoselo, recordándole a Lupin y su adicción. –eso fue fuerte. –dijo con gesto algo cansado. –Bien... adiós. –murmuró antes de desaparecer.
Draco se sentó fatigado en uno de los sillones que había en la sala de visitas. La magia que llenó su cuerpo hace un momento, era bastante, y la sentía recorrer su cuerpo, erizando cada vello posible. Luego de un momento, remitió la sensación, dejándolo con mucha más energía que antes.
No había sido capaz de apreciar, en que forma había estado agotado constantemente antes de que Francis llegara a la Mansión. Sin dudas, que si hubiera seguido así, podría haber ocurrido algo terrible. Suspiró aliviado que Severus fuese más obstinado que él y lo hubiese obligado a recibir a Francis en su casa.
Las barreras de la Mansión vibraron levemente al sentir la aparición de Harry en la salita.
Al abrir sus ojos, soltó un suspiro imperceptible.
El moreno lucía como sacado de sus mayores sueños húmedos. Merlín... vestía una túnica ligeramente ajustada en la parte superior y abierta hacia abajo, de color verde botella, que resaltaba ligeramente sus músculos, sin llegar a parecer grotesco. Unos pantalones de tela, negros, a juego con la capa que traía sobre la túnica. Andaba con unos lentes sin marco, que dejaban apreciar por completo sus ojos verdes. Su pelo estaba alborotado –no en el modo de "soy un desastre, no puedo ni usar un peine" –sino más bien en el modo de "a que luzco sexy así... ¿tratarías de dejarme así tú mismo?" y por Salazar que él estaría feliz de dejarlo así, pensó Draco.
Un efecto similar causó el rubio en Harry.
Estaba ahí, sentado con una postura relajadamente aristocrática, sus manos descansando en los reposabrazos, sus piernas cruzadas y su espalda apoyada indolente en el respaldo del sillón. La túnica azul cielo, lo hacía parecer etéreo y delicado, mientras dejaban ver sus piernas vestidas con unos pantalones grises. Su pelo brillaba, al igual que sus ojos, y si no hubiera sido porque tenía un poco de control sobre su cuerpo, Harry estaba seguro que hubiera suspirado como una colegiala y se hubiera puesto a babear en ese mismo instante.
-Hola Draco... –murmuró luego de un tiempo el moreno, tratando de aguantar todo lo posible el sonrojo que peleaba por instalarse en sus mejillas. -¿Cómo estás? –preguntó, viendo que el chico se veía bien –más que bien susurró la voz en su oído. –pero sin atisbo de algún signo de enfermedad.
-Bien... –susurró, sacando la voz de algún lugar escondido en su garganta, sonando algo ronco, mandando cientos de escalofríos a la columna de Harry. - ¿Vamos? Si quieres te cuento todo con algo para comer de por medio. –sonrió el rubio, como extrañamente nunca hacía. –tú invitas, así que tu me llevas. –dijo sujetándose del brazo del moreno, haciéndole sentir como si esa piel asida por sus manos quemara.
-Vamos... –murmuró rogando por no despartirse por culpa de los nervios, colocando su mano sobre la del rubio y afirmando su varita en la otra.
Aparecieron en un largo callejón, un poco más ancho que el Diagon, y con menos gente en él. Ambos lados estaban llenos de distintos restaurantes y frente a ellos había una hermosa fuente de agua hecha de mármol blanco y rosa. En el medio de todo el callejón había bancas de madera, para descansar y ver a la gente pasar.
-Bienvenido al Paseo de los Restaurantes. –dijo Harry sonriéndole a Draco. Lentamente comenzaron a caminar uno junto al otro, sintiendo la necesidad de acercarse más, pero sin hacer nada ninguno de los dos. - bien... ¿Qué te gustaría comer? Se podría decir que hay de todo aquí. –Draco lo miró por un momento y luego esbozó una pequeña sonrisa que prácticamente inflamó el corazón de Harry.
-Me gustaría comer algo italiano. –dijo alzando la vista, tratando de encontrar un restaurante de comida Italiana.
-Entendido. –sonrió el moreno, tomándolo de la mano y haciéndolo correr hasta llegar al lugar. Para cuando el ojiverde se detuvo, Draco jadeaba audiblemente, sintiéndose más vivo de lo que había estado en semanas.
Apoyando las manos en sus rodillas, trató de controlar la respiración, sintiendo un cosquilleo en el vientre... su hijo se daba cuenta que estaba feliz pensó. La mano de Harry en su hombro le provocó una corriente de energía por toda la espalda, mientras el moreno sintió un cosquilleo en todo su cuerpo.
-¿Estás bien? –preguntó preocupado, recién recordando que el rubio estaba enfermo. Draco se enderezó mirándolo con una sonrisita irritante, de esas que le dedicaba en el colegio.
-¿Preocupado? –murmuró acercándose un poco más. –No te preocupes, Harry. No me vas a matar con una corrida. –dijo mientras se daba vuelta, sin ver el sonrojo que cubrió el rostro del moreno, por el doble sentido que se le podía dar a sus palabras. –hace falta mucho más para eso. –dijo, volteando al no sentirlo a su lado. -¿vamos? –lo llamó mientras llegaba a la puerta del lugar.
-Sí. –atinó a responder, tratando de bajarse el sonrojo y las imágenes que empezaron a circular por su mente.
-.-.-..-.
-Y bien... ¿Qué es lo que tienes de enfermedad? –preguntó Harry, una vez que empezaron a comerse los postres. Él había pedido una copa de helado y el rubio pidió un mousse de chocolate con fresas.
-... que poco tacto tienes. –murmuró Draco, mientras probaba su postre, viendo el sonrojo que cubrió las mejillas de Harry, soltando una risita. –Bueno... es, básicamente una alteración en mi magia... me da algunos problemillas, pero ahora que estoy con tratamiento se debería mantener estable y no molestarme más. –no le había mentido, pensó, pero tampoco había dicho toda la verdad. Su ceño se frunció un poco al ver a una bruja que le hacía ojitos desde una mesa cercana. Ya le parecía raro que no hubiera pasado, si Francis le había advertido. Regresando su atención a Harry, vio como este lo miraba suspicaz.
-¿Qué pasó? –murmuró, volteándose a ver a su espalda, clavando la mirada en la bruja que aún miraba a Draco. Sus ojos verdes brillaron en advertencia, haciendo que la mujer dejara de mirar, con un gesto incómodo.
-Gracias Potter, mi héroe personal –dijo Draco con retintín, sacando una sonrisa del moreno, quien se había puesto serio. -¿y qué más has hecho? –preguntó Draco, mientras jugaba con una fresa, untándola en mousse.
-Pues... no sé, ordenar Grimmauld Place. –susurró con la vista clavada en los labios del rubio mientras comía. Debería estar prohibido comer así susurró la vocecita en su oído es obscenamente sexual y Harry no pudo más que darle la razón.
-Eso debió ser una dura tarea. –dijo el rubio, mientras se comía la última fresa de su postre. Se sintió algo mal, porque Harry no le contó sobre su pelea con parte del clan comadreja.
-También, para tu alegría, terminé cualquier tipo de relación con Ginny. –dijo Harry, hundiendo la mirada en lo que le quedaba de helado. –le dije todo claro, y creo que al fin va a dejar de molestar... y como consecuencia de todo, también me peleé con Hermione y Ron –murmuró terminando también su postre. Una pequeña sonrisa de victoria estaba enmarcada en los labios de Draco que gritaba internamente Te gané estúpida comadreja chica, te gané, te gané, te gané. Mientras su estomago se daba una vuelta de felicidad, aunque sintiéndose levemente culpable de que su alegría fuera ocasionada por la pelea de Harry... no importaba, era lo mejor. Esos dos no eran unos buenos amigos para el moreno.
-Eso es bueno... pero no hablemos de ella... me va a echar a perder el almuerzo –susurró torciendo los labios, guardándose la sonrisa de suficiencia que pugnaba por salir. –Y... ¿Dónde más me vas a llevar? –preguntó, mirando por la ventana del restaurante, para no quedarse embobado mirando a Harry.
-Pensé que podríamos ir al pequeño parque que hay al final del paseo. –dijo mientras pagaba la cuenta, rechazando el dinero que el rubio le ofrecía. Quieres que esto sea una verdadera cita ¿No? Susurró la voz No dejas que pague, y ahora te lo llevas a un parque... pequeño león.
-Está bien. –murmuró Draco, sintiéndose algo incómodo con eso de que Harry no le dejara pagar su parte. Está bien murmuró su conciec-...voz interior (los Malfoy no tienen conciencia) él te invitó ¿recuerdas? Es normal que pague.
Ambos salieron en silencio del restaurante, sin fijarse en las miradas de temor dirigidas a Harry y las anhelantes a Draco.
El sol era suave en esta época del año, y corría una suave brisa que los relajaba, mientras caminaban hacia el parque.
El lugar no era muy grande, tenía muchos árboles con bancas de madera a la sombra y había un pequeño lugar con juegos infantiles al centro.
Una sonrisa asomó a los labios de Draco, de imaginarse a su hijo corriendo entre los juegos, mientras –al igual que ahora –él y Harry lo miraban jugar.
Muchos niños pequeños estaban jugando y sus padres los veían desde las distintas bancas o sentados en el pasto.
-Sentémonos –murmuró Harry, algo aturdido por la sonrisa en los labios del rubio. Ambos prefirieron hacerlo a los pies de un árbol, sintiendo las briznas de pasto entre sus dedos, la rugosidad del tronco en sus espaldas y el ligero roce de sus hombros cuando respiraban.
No sabían cuanto tiempo llevaban en la misma posición, pero de seguro horas, viendo que comenzaba a oscurecer y los niños se iban con sus padres.
Un escalofrío recorrió la espalda de Draco, sintiendo el cambio de temperatura a través de la fina tela de su túnica. No quería romper el ambiente, pero era tarde, y quizá Francis se preocupara. Lentamente se colocó de pie, atrayendo la atención de Harry.
-Creo que es un poco tarde. –murmuró, ayudando al moreno a ponerse de pie.
-Sí... eso creo. –susurró mirando al cielo, que ya estaba completamente oscurecido. -¿Vamos a tu Mansión? –preguntó, mientras pasaba un brazo por la cintura del rubio atrayéndolo contra su pecho. Draco sólo atinó a levantar la mirada, clavando su mirada en los ojos verdes y asintiendo levemente.
Un tirón los apareció en la misma salita donde se habían encontrado temprano.
El moreno seguía con su mano sin soltar el agarre de la cintura de Draco, mientras el rubio estaba seguro que si lo soltaba, se caería de lo fuerte que temblaban sus rodillas. Podía sentir el veloz martilleo del corazón de Harry contra su propio pecho, y podría apostar toda su fortuna a que el moreno sentía el suyo propio también.
La sensación de resequedad en los labios lo hizo lamerlos ligeramente, atrayendo toda la atención de esos ojos verdes que lo ponían tan nervioso.
El moreno se inclinó un poco, rozando ambos labios, tratando de guardar en su memoria cada dato que pudiera: la suavidad, la tibieza... ¡Merlín! Todo.
Era un beso suave, donde sólo se reconocían, donde mostraban tanto y a la vez tan poco.
Draco gimió suavemente cuando Harry apretó un poco más su agarre y su lengua acariciaba tentativamente sus labios. Enredando sus manos en el pelo negro, le dio el paso para hacer lo que quisiera con su boca, sintiendo esa lengua que acariciaba delicadamente.
Tan diferente de la primera vez.
Y ese pensamiento lo hizo retroceder asustado, separándose de Harry con brusquedad.
Merlín... no podía hacer eso. No cuando Harry no tenía la más mínima idea sobre lo que pasaba con él. No cuando no sabía que estaba embarazado. De él.
-Lo siento. –murmuró Harry, sonrojándose al darse cuenta de lo que había hecho. Se había dejado llevar por la situación, por el momento. Su mirada vio el gesto de dolor del rubio al oír la disculpa. –o sea... no lo siento por el beso –murmuró nervioso ¿Por qué tenía que ser impulsivo? –yo... –hizo un sonido estrangulado, mientras apretaba su varita. –no importa. Adiós. –murmuró desapareciendo, dejando al rubio, solo y confundido.
Se puso de pie, con las piernas temblando, mientras las nauseas se apoderaban de su estómago.
-Merlín –masculló, apareciendo un balde, vomitando todo lo que había comido en el día.
La puerta se abrió, y unos pasos llegaron junto a él, sujetándole el pelo, mientras acariciaban tentativamente la espalda.
-Tranquilo... –susurraba Francis, sujetándolo –tranquilo.
-.-.-.-.-.-.-.
Dios... se sentía como un idiota. Había dejado a Draco solo, de seguro con las dudas.
Pero ya se había marchado y no podía simplemente regresar y decirle "Sabes Draco, me enamoré de ti... así que ven y quédate conmigo... mira que soy muy celoso y no voy a tolerar que nadie más te mire". Sonaba tonto, aún y en su propia mente.
Con un gemido de frustración se sentó en su sillón frente a la chimenea.
Mañana solucionaría todo, cuando las cosas estuvieran más calmadas y juntara el valor para decirle todo a Draco.
Su vista se desvió a la pequeña caja de palisandro sobre la chimenea.
Sería perfecto, sonrió.
-.-.-.-.-.-.
La rubia agitaba su mano, atrayendo la atención de un moreno. Estaban en la Terminal de Trasladores Mágicos Internacionales del Ministerio.
-Al fin llegas. -saludó con un fuerte abrazo al chico, de pelo negro y brillantes ojos violetas. -Pensé que el viaje demoraría más.
-No... -susurró con voz grave. -Por fin estoy en Inglaterra. -sonrió.
-.-.-.-.-.-. Continuará
Jojojo, bien, aquí les traje un nuevo capítulo. Y debo decir que estoy asombrada de mi misma. Tenía escritas un par de líneas desde hace meses, y hoy dije "bien, veamos que sale" y luego de siete horas, lo terminé!!
Les recomiendo que escuchen todo lo del paseo escuchando la canción "Something Stupid" que es completamente perfecta para este capitulo jejeje, de hecho, mientras escribía salió en el reproductor y la dejé puesta todo el rato... se podría decir que me ayudó a escribir todo.
Ahora... las malas noticias son que no sé cuando pueda volver a actualizar. Mañana me voy de vacaciones, y aunque llevo el computador, no sé si tendré el tiempo de usarlo. Y no volvería hasta marzo. Donde luego entraré a la Universidad. Trataré de escribir en mis vacaciones, para así poder darles algo, pero no prometo nada.
Ahora les contesto a los rws anónimos:
Javi: Gracias por el rw. Que interesante saber de más gente de Santiago. La carrera me pone nerviosa, pero espero que todo me salga bien. Ojalá te guste el encuentro de los chicos. Besos!
Ale: Jajaja... sí, con mi abandono es obvio que hayan dejado de leer, espero que este capitulo te guste y bueno... pues la uni se viene firme... pero algo trataré de hacer. Gracias por el rw, y más aún por saber que sigues leyendo. Besos!!
Bueno, ojalá les guste el capitulo a tods y que ese ¿beso? No haya sido tan desabrido como creo que fue (siempre van a ser mi trauma)
Besos!
SinieStra Malfoy.
