.- School Days After -.

"Con muuucho cariño para Carito357, xilema95, Vegen Isennawa, Scar Lawliet, Lilith, Diana Albatou, ilovetwilightboys, Chibi-tan, TerryKaname. Son las mejores! Gracias por seguir leyendo y más por comentar! Me alegran la vida! Y me motivan a continuar! Gracias!"

Capítulo X: Cambio

El mundo de los shinigami permanecía como siempre, aburrido, desolado y solitario. Uno de los shinigami se acercó a ver qué hacían otros dos asomados en el portal al mundo de los humanos tanto tiempo.

- Jealous, Abvalon, ¿siguen estando aquí? – reclamó con tono aburrido -. ¿Qué es tan interesante de ver allá abajo para que los tenga todo el tiempo mirando?

- Es tan hermosa… - suspiró Jealous.

- No tienes idea de lo fascinante que son los seres humanos – comentó Abvalon.

- No, pero tampoco me interesa saberlo.

El shinigami que se había acerco se alejó tan lento como había venido. Los otros dos continuaron observando el portal, ambos cautivados por la belleza de su interior.

- Creo que bajaré – anunció Abvalon con seriedad.

- ¿En serio? Puede que el rey te regañe por hacerlo.

- No puedo estar alejado por más tiempo, quiero hacerme conocer.

Abvalon entonces desplegó sus alas y se incorporó. Jealous lo observó mientras se adentraba en el mundo humano. Un mal presentimiento lo invadió, pero prefirió seguir observando a su encantadora modelo.

- Y tan joven…

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Light preparaba sus cosas para mudarse con el pelinegro en su aparente proyecto del caso Kira. Su padre le había garantizado que el proyecto era real y que en verdad le convenía formar parte e algo así. Su madre se conmovió al ver su cuarto casi vacío por primera vez, por lo que Light se demoró más de lo que esperaba en la mudanza. Sayu lo felicitó y le exigió algún regalo cada que fuera a visitarlos. En cuanto a la death note, Light tuvo que llevársela al departamento que compartiría con Ryuuzaki, no podía dejarla en su casa.

Ah, pero sería tan difícil esconderla del detective. Podría engañarlo por una temporada si le decía que se estaba anotando los nombres de los criminales que salían para comprobar si Kira los mataba, pero tarde o temprano el pelinegro se daría cuenta de que morían casi al mismo tiempo en que lo hacía y despertaría sospechas. Optó por ocultarla entre otros cuadernos a medio usar, arrancando las páginas escritas con los nombres de criminales para esconderlas en otro lugar. Usaría la death note cada día mientras se duchaba o cuando estuviera solo. Tendría que cuidarse mucho para no parecer sospechoso ante Ryuuzaki.

"Además, ya admitió que no es L".

Cuando ingresó por primera vez al departamento, se dio cuenta de que Ryuuzaki se había tomado aquello muy en serio. Había instalado varios monitores, algunos computadores y otros televisión. La sala era prácticamente un centro de operaciones improvisado, aparte de estos monitores tenía escritorios y un juego de sillones. Misora se encontraba trabajando en una de las computadoras, Matsuda leía el periódico sentado en un sillón mientras que a Mogi y Aizawa se los oía desde uno de los cuartos vecinos. Cuando Light se acercó un poco, notó al instante que se trataba de la cocina, de un color amarillo suave, tenía sólo lo esencial, una cocina decente, un refrigerador, un lavaplatos, y algunos mesones con pequeños electrodomésticos como una licuadora y una máquina para hacer café, entre otros alimentos.

- ¿Qué opinas? – preguntó el pelinegro detrás del japonés. Light estaba asombrado.

- No estás jugando con esto, ¿o sí? – atinó a decir.

- Creo haberme expresado bien cuando te mencioné sobre este proyecto.

- Lo hiciste.

- ¿Y por qué creíste que era un juego?

- Era mi forma de decir que lo hiciste bastante bien.

L lo observó un momento y se encaminó hacia la cocina.

- Ah, ¿por qué no lo dijiste entonces?

El pelinegro cogió uno de los postres servidos en uno de los mesones y volvió a salir.

- Déjame mostrarte el dormitorio.

Lo siguió hasta el otro cuarto junto a la sala, se encontró en una habitación relativamente grande con dos camas en paredes opuestas, un par de roperos, veladores, y un espejo empotrado a una de las paredes. También había otra puerta que de seguro conducía a un baño privado, puesto que había divisado otro en la sala.

- Ryuuzaki, hay dos camas – observó Light preocupado.

- Ajá, que bien que te diste cuenta – respondió L acercándose a una de ellas, la que estaba junto a la ventana -. Ésta será la mía, si no te molesta.

- ¿No tendremos cuartos separados? – insistió Light.

- No. Necesitamos espacio para trabajar el proyecto, ¿no?

- Pero… Bueno…

-No creí que te incomodara estar en el mismo cuarto que yo – indicó L. El japonés no sabía si lo había dicho con culpabilidad o si tal vez lo había herido con la idea.

- Supongo que estará bien…

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El momento había llegado. Jealous no pudo controlarse, enfrente de Rem, otra shinigami que acostumbraba acompañarlo, escribió el nombre que le condenaría a muerte. Se desintegró lentamente con el alivio de haber salvado a su amada humana.

"Ahora su death note pasará a manos de ella", pensó Rem, recogiendo la libreta abandonada se dirigió al mundo de los humanos.

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- Tienes que irte ahora – instó el shinigami Abvalon -. Si no partes ahora no llegarás a tiempo.

- Pero es peligroso – exclamó el humano al que se le había aparecido -. Si me ven tendré muchos problemas, hice mucho para…

- Valdrá la pena, créeme. Yo te ayudaré a que no te vean.

- ¿Adónde iremos exactamente? – preguntó con frialdad.

- Muy cerca de aquí, tenemos suerte de que su familia haya regresado.

- ¿A Kanto?

- No, pero otra región cercana. Apresúrate, tampoco debemos demorar.

- No me des órdenes – el hombre se puso de pie, sin dejarse intimidar por aquel monstruo -. Las órdenes las daré yo, las decisiones las hago yo. Has querido venir conmigo, estas son las consecuencias.

Avbalon sonrió. Su fascinación por aquel hombre era absoluta. Asintió con la cabeza, orgulloso de sentirse atraído por alguien como él.

"No te apures, Rem. Llegaremos a tiempo y no habrá nada que puedas hacer para remediarlo".

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Amane Misa caminaba por las calles sin preocupaciones a plena noche. Había terminado una sesión de fotos y había querido ir a celebrar con sus agentes, no obstante, se había puesto nostálgica en medio jolgorio y había salido a caminar para despejarse un poco.

"Ah, estas calles me recuerdan a Kanto. Cómo estará Light… Mi caballero de armadura blanca…"

La vida de Misa había sido muy agitada esos últimos meses. Antes de ingresar a la universidad sus padres habían dado con un agente y la fama no se había hecho esperar. Misa era una excelente modelo, era muy solicitada y pronto se volvería más reconocida en todo el país. Claro que ser una idol no había estado en sus planes antes, pero ahora le encantaba la idea y se decía a sí misma que la vida no podía ser más feliz.

"Si sólo tuviera a Light conmigo…"

Entonces escuchó unos gritos con su nombre, alguien la llamaba desde atrás. Al voltearse observó a un hombre de aspecto raro acercándose con una sonrisa de idiota.

- ¡Misa! ¡Misa te amo!

- Qué pesado, ¡por favor aléjese de mí! – gritó la modelo al tiempo que se ponía a correr en dirección opuesta. La cara del hombre se desfiguró y rasgos de locura emergieron.

- ¡Pero te amo! ¡Estamos destinados a estar juntos! ¡Por favor sé mi esposa!

La modelo comenzó a gritar mientras se esmeraba en correr. Al voltearse en uno de esos ratos observó que el hombre tenía un cuchillo en la mano, y se asustó más.

- ¡Por favor déjeme! ¡Auxilio!

No entendía qué había pasado, había sido tan rápido. Había estado tan feliz por su trabajo, su familia y su encuentro en el pasado con Light, pero ahora corría por su vida sin poder pensar en nada más que en correr más deprisa.

Dio vuelta en la esquina para intentar perderlo, cuando se dio cuenta de que se trataba de un callejón sin salida. Su corazón pareció detenerse, la sombra del hombre ya llegaba a la boca del callejón. Estaba atrapada.

"No, por favor no…"

Lo observó aterrada, gritaba por ayuda pero no había nadie más circulando a esas horas. Comprendió inútilmente lo imprudente que había sido. Debió haber ido a casa pronto, su padre le había advertido de hacerlo siempre, y su madre le había explicado de esa clase de hombres.

- ¡Te amo Misa Misa!

El hombre llegó al callejón, con el cuchillo levantado amenazador. Comenzó a caminar hacia ella con esa sonrisa macabra, no estaba en sus cabales. Pero justo cuando estaba a dos metros de ella, se llevó una mano al pecho y se desplomó quejándose ruidosamente.

Al final se quedó inerte, tirado en el piso. Misa comprendió que algo le había pasado, al acercarse lo vio con los ojos abiertos, sin respirar. Fue sencillamente el momento más feliz de su vida.

Minutos después se encontraba corriendo hasta su casa, muy agradecida por todo lo que tenía, incluyendo la vida, jamás habría esperado encontrarse con lo que la esperaba tras su puerta.

- ¡Ya llegué! – anunció al entrar corriendo a su casa. Se quitó los zapatos y avanzó hasta la cocina, en donde solía encontrar a sus padres con la comida lista -. ¡Mamá! ¡Papá!

Al abrir la puerta, se petrificó al instante. Si el susto de antes había sido fuerte, éste lo dejaba como si fuera una broma de mal gusto. Las paredes de su cocina estaban manchadas de color rojo, el piso se había llenado de charcos del mismo color. El cuerpo exánime de su madre yacía sobre el lavaplatos, metido bajo la pila de agua que seguía corriendo sobre su cabeza. Su padre estaba tirado en el suelo, con las extremidades dobladas en ángulos imposibles y sangre brotándole de un montón de heridas por todo su cuerpo.

Misa se sintió desvanecer. Todo se oscureció en su vista y estuvo a punto de desplomarse de no ser porque alguien más la sujetó desde atrás.

- Tenías razón – sonrió aquel -. Llegamos justo a tiempo.

Horas después Misa despertó en su habitación, todo seguía tal como lo había dejado en la mañana.

"¿Habrá sido un sueño?"

Se incorporó con lágrimas en los ojos dispuesta a bajar a la cocina, pero entonces advirtió que una silueta extraña la observaba desde un rincón de su habitación. Quiso gritar, pero la figura se adelantó, revelándose como un monstruo blancoide que le tapó la boca.

- No estoy aquí para hacer daño, Amane Misa – explicó la criatura -. Sólo he venido a traerte un obsequio.

Le entregó entonces una libreta negra, liberó a la modelo y se alejó varios pasos para darle espacio. Misa primero volvió a su cama para refugiarse, pero al ver que el monstruo no le hacía nada observó mejor la libreta dejando nacer su curiosidad.

- ¿Es para mí? – preguntó mientras la tocaba.

- Sí, es una death note – contestó el monstruo.

- ¿Death note?

- Déjame presentarme, soy un shinigami – prosiguió -. Mi nombre es Rem.

Notas de Sume-chan: Parte importante en la historia, nee? Cambié algunas cosas de la serie original, como se habrán dado cuenta, a ver si van atando cabos, de todas formas igual lo sabrán todo en el siguiente capi. Tengan un buen fin de semana! Muchas gracias por sus reviews! Nos leemos pronto!

Es un placer entretenerlas!