Inevitable
Apenas abriendo los ojos tras despertar, la luz brillante le impedía ver claramente. Estaba totalmente cansado, agobiado, sin ánimos, lo único que quería era volver a entrar en aquel sueño profundo en el que se había sumergido, su cuerpo pesaba más de lo que debería, y con sólo reaccionar al entorno su cabeza comenzaba a doler nuevamente. Tras un par de parpadeos, su vista comenzó a aclararse, reconociendo el lugar en el que estaba.
Las cortinas, las paredes, las sabanas, todo era color blanco. Rápidamente se dio cuenta de que se encontraba en un hospital, tras los cristales podía observar enfermeras y doctores caminar de un lado al otro apresurados, aunque estaba demasiado aturdido como para tomarle importancia.
—Finalmente despertaste— Escuchó una voz fémina en la habitación, que le hizo tratar de enfocar más sus pensamientos.
— ¿Mari…?— Reconoció a la joven morena asomándose al cielo junto a la ventana mientras mordisqueaba una paleta, era lo único que podía hacer para calmar las ganas de fumar en un lugar donde no lo tenía permitido. — ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Qué paso?
—Eso es lo que debería preguntarte yo a ti. — La muchacha se acercó. — ¿Te sientes bien?
—Me duele la cabeza… No recuerdo nada ¿Por qué estoy aquí? — Preguntó Yuri, tratando de ubicarse.
—Yuri…— Mari dio un gran suspiro. — Recibí una llamada de Pichit, aparentemente faltaste unos días a los ensayos de la obra de teatro y comenzó a preocuparse, fue a buscarte a tu departamento y no respondías, cuando le pareció más raro terminó entrando a la fuerza y te encontró inconsciente.
—Oh… Lamento causarles molestias. — Respondió cabizbajo, como si se tratase de lo más normal del mundo.
—Estábamos realmente preocupados en casa, así que vine aquí.
— ¿Mamá y papá se enteraron?
—Tienes que dejar esa mala manía de ocultarnos tus problemas, somos tu familia. — La muchacha dio un suspiro que denotaba nervios, se esmeraba en no fruncir el ceño para no delatar su estado de ánimo.
—Lo siento.
—Yuri ¿Hay algo que quieras contarme? — Preguntó preocupada, mientras comenzó a presionar sus manos aún más nerviosa.
—Yo… Lo siento…— Rápidamente los recuerdos comenzaron a volver de nueva cuenta a la cabeza de Yuri, mientras un nudo se apodero de su garganta y su respiración se volvió agitada. Seguía sin superar lo recién sucedido. — Lo que pasa es que…
—Vamos, puedes confiar en mí. — Mari se acercó a la cama para tratar de consolarlo al ver que sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Vitya… — No podía hablar correctamente, tan sólo de pensar volvía a sentir como el dolor de cabeza regresaba.
— ¿Pasó algo malo entre ustedes? — Preguntó mientras lo sujetaba de las manos, tratando de hacer que le dirigiera la vista. Mientras que Yuri negó con la cabeza.
—Tuvo un accidente. — Sin poder evitarlo, Yuri termino aferrado al cuerpo de su hermana, recargándose en su hombro para comenzar a llorar más libremente, estaba estresado, dolido y sin consuelo. — No sobrevivió… Murió, él ya no estará conmigo…
Todo dentro de él parecía derrumbarse al decirlo, estaba demasiado herido. No quería seguir adelante sin Vitya a su lado. Era difícil de aceptar aun después de haber pasado tanto tiempo sin su compañía. Sólo restaba seguir extrañándolo mientras en ocasiones se negaba a creer que lo que le habían dicho era real y se asomaba por la ventana esperándolo y volviendo a la triste realidad cuando la noche llegaba y aquel hombre no aparecía.
¿Pero que podía hacer? ¿Fingir que nada había pasado? ¿Qué aquel hombre era como una de aquellas personas que conoció pasajeramente cuyos nombres se olvidan con facilidad? Por supuesto que no era así. Su relación de poco más de seis meses bastaba para haberlo marcado de por vida, la única manera de aliviar su dolor seria tener en sus brazos a aquel hombre sonriendo.
Su rutina no podía ser la misma de antes aunque debería, su corazón no era tan frio como para ver esa pérdida como algo natural del proceso de la vida. Tan sólo se sentía tan vacío que quería tomarse una pausa a saber que existía. No tenía ánimos, no tenía hambre, no quería ver nada ni a nadie. Simplemente no quería estar disponible.
—Por dios Yuri…— Mari sólo trago hondo al escucharlo, mientras se contagiaba del nerviosismo de su hermano. Tratando de abrazarlo con más fuerza y buscando palabras de consuelo, pero estaba sorprendida de la noticia, tenía tanas cosas en la cabeza que no sabía por dónde empezar.
—Yo lo amaba…— Yuri no podía parar de llorar, se sentía morir en ese mismo momento a la vez que tenía ganas de salir corriendo a la calle y perderse sin rumbo. — Mari… yo era feliz con él ¿Por qué me lo arrebataron?
Poco a poco el cumulo de emociones volvían, entre la impotencia y la ira dirigida hacia la nada, provocando que todo su cuerpo se debilitara mientras una punzada llegaba nuevamente a su vientre obligándolo a dar un quejido.
— ¡Yuri! Tranquilo, trata de calmarte un poco ¿Quieres? — Los nervios de su hermana aumentaron al verlo en este estado, tratando de calmarlo mientras le acariciaba el rostro, sin poder evitar voltear a los lados buscando alguna enfermera a la vista. — Tienes que ser fuerte y recuperarte, lo necesitas. Lo mejor será que vuelvas a casa en Hasetsu…
—Pero yo…— La chica trato de reacomodarlo en la camilla con cuidado, tomándolo nuevamente de la mano para dirigirla a su vientre, mientras un leve escalofrió recorrió el cuerpo del japonés de extremo a extremo para luego tragar hondo.
— Tienes que ser fuerte por él…— Le dijo con miedo, sin saber si era momento de hacer el comentario. — Yuri… lo sabias ¿Verdad? — El muchacho frunció los labios mientras sus ojos se entristecieron. No sabía que responder. — Tuviste amenaza de aborto…
Un estremecimiento repentino termino por acabar con la fuerza restante que tenía, como una leve vibración que lo entumecía. Tenía demasiado miedo. Su corazón palpitaba con tal fuerza que se sentía que explotaría, quería llorar más de lo que podía, quería gritar y su boca había enmudecido. Todo dentro de sí era un desastre.
Sabía que todo era real y no estaba preparado para nada de lo que venía.
Había notado que el hecho de empezar a tener malos hábitos alimenticios no eliminaba aquel pequeño bulto en su vientre, que cada vez se sentía más débil y cansado, que las náuseas frecuentes no eran naturales. Tuvo la sospecha de que había algo invadiendo su cuerpo, algo que trataba de negar voluntariamente porque tenía miedo de ello.
Como si decir "No es real" cumpliera sus deseos. No se sentía seguro de poder continuar con su vida, mucho menos estaba mentalizado para brindar seguridad a alguien más, seria hipócrita. Pero su negación había sido demasiado irresponsable.
"Amenaza de aborto"
¿Por qué? Finalmente alguien decía aquellas palabras que le aseguraban que había vida en su vientre, mismas palabras que lo hacían sentir una rata miserable al no ser capaz de cargar con esa responsabilidad. Estaba embarazado y casi acaba con ello por no ser capaz de salir de la depresión que la ausencia de su amado le había traído. No se sentía digno de tener dentro de él una pequeña criatura, tenía miedo de ella y de su debilidad.
No podía pensar congruentemente, estaba al borde del quiebre al empezar a notar las anomalías de su cuerpo, no quería vivir y su moral lo obligaba a hacerlo. Por más que quisiera mentalizarse y creer que era una bendición, no podía hacerlo, su vida estaba lo suficientemente arruinada y no creía que pudiera ser peor, no era que un bebe lo acabase de derrumbar, tenía miedo de no ser capaz de darle una buena vida y tenerlo en el mismo estado de ruptura en el que se encontraba, eso… Eso sí lo haría sentirse peor.
En estos momentos era como si pudiese leer el destino de su vida al igual que un libro.
Renuncio a su viejo empleo y no sería fácil encontrar uno nuevo, no podría continuar en la obra por el embarazo, estaba solo. Era en estos momentos en los que más desearía tener a Vitya a su lado diciéndole que todo estaría bien y podrían con ello juntos, que era el fruto de su amor al fin y al cabo, como lo habían planeado, que criarían a su bebe con todo el cariño posible aunque de manera humilde.
Pero nada podría ser así, Yuri sólo podía notar como todas las decisiones que había tomado en su vida lo golpeaban, demostrándole que cada paso que había dado era el equivocado. Estaba en un callejón sin salida ¿Y que había hecho? Acostarse en el fondo esperando ser devorado por animales. No quería creer que estaba embarazado, pero lo sabía.
Dudaba entre si aún no era el momento o estar agradecido de que había llegado a tiempo. Si de al menos estaba seguro de algo, es que no se volvería a enamorar como se enamoró de Vitya, fue un proceso demasiado lento y rápido a la vez, habían experimentado momentos de confort y algunos de inseguridad y diferencias, pero estos mismos le habían demostrado que era la persona indicada. No quería hijos que no fuesen de este hombre, y ahora que él no estaba, al menos había dejado una semilla sembrada dentro de su vientre.
Estúpido Vitya.
¿Cómo se había atrevido? Amaba que este hombre lo creyera capaz de hacer cualquier cosa y salir adelante, pero esto era totalmente diferente ¿Y qué podría decir en su defensa? ¿Qué fue un accidente? Claro, accidentalmente estuvo manteniendo relaciones sexuales con alguien y sin siquiera esmerarse en usar protección ¿Qué esperaba?
Se maldecía una y mil veces por su estupidez a la vez que agradecía tener dentro de su interior algo de Vitya. Si tan sólo fuese lo suficientemente fuerte para cuidarlo.
—Lo siento. — Volvía a repetir por enésima vez, aunque esta vez se dirigía a la pequeña criatura en su vientre. La había lastimado ¿No es así? Su descuido había sido grave, la etapa de negación había durado más de lo esperado y no podría comprobar lo que le sucedía con su pareja sujetándole la mano.
—Yuri, tranquilo. Sólo tienes que descansar para reponerte, el doctor dijo que fuiste traído a tiempo y en estos momentos el bebé está estable, pero tienes que tener mucho cuidado para no volver a recaer. Me quedare cuidándote para asegurarme que te alimentes adecuadamente, Pichit dijo que hablaría con la directora de la obra sobre tu estado actual.
— ¿Cancelaran la obra por mi culpa, verdad? — Pregunto aunque sabía la respuesta.
—No te preocupes por eso. En estos momentos sólo debes pensar en tu bebé ¿De acuerdo? — Tras una mirada triste, Mari volvió a entrelazar sus brazos en su hermano menor, sintiendo como si fuese la responsable de todo lo ocurrido. —Yuri… Tendrás al bebé ¿Cierto?
—Si…— Respondió quedito, sabiendo que era su responsabilidad y comprendiendo el miedo en las palabras de su hermana mayor. Su corazón estaba palpitando con fuerza mientras su estómago se revolvía, no estaba seguro de lo que decía pero su lógica le indicaba que de decir lo contrario, se arrepentiría el resto de su vida— Tranquila…
Yuri trato de abrazarla de igual manera mientras su mente comenzaba a quedarse totalmente en blanco, contrario a la de su hermana que era bombardeada recuerdo tras recuerdo. Había dejado una gran carga en su hermano pequeño desde hace tiempo. Ambos habían sido muy diferentes desde niños, Mari se había esmerado en ser un ejemplo para Yuri, y sin embargo lo que le había otorgado era estrés y presión.
La castaña estaba en una posición similar a la de su hermano, tenía el mismo problema para tratar de relacionarse con alguien. A pesar de ser la mayor seguía en el nido con sus padres y no tenía la confianza de tratar de dejarlo. Pero ella tenía justificación, desde joven la diagnosticaron con esterilidad, nunca podría tener hijos y eso la aisló del mundo. Mientras que al poco tiempo, declararon que Yuri tenía la capacidad de dar a luz. Misma razón por la cual su madre comenzó a hacerse más ilusiones de un nieto e inicio el bombardeo de comentarios al muchacho de que debía tener al menos un hijo. Lo envidiaba a la vez que sentía culpabilidad por la presión que ejercieron con Yuri por una larga temporada.
De haber estado en otras condiciones, tal vez Yuri no sentiría el mismo peso sobre sus hombros. Mari tenía contacto con Pichit desde hace tiempo, era un tanto sobreprotectora, pero quería estar al pendiente de su hermano. Sabía perfectamente las condiciones de Yuri en la ciudad y todo lo que este creía haberle ocultado a su familia, así como que el joven se sentía tan presionado por conseguir pareja y tener hijos como su madre le pedía, que había terminado registrándose en varias páginas de internet para buscar amante.
¿Y en que había resultado todo esto? Ahora yacía sentada al lado de su hermano en el hospital, mientras lo observaba destrozado e inevitablemente se sentía responsable de ello. Pero al final de todo, consiguiendo hacer lo que ella no podría.
…
Unos días después Yuri fue dado de alta del hospital, con la recomendación de contactar con un psicólogo para lidiar con sus problemas de depresión, podrían ser riesgosos en su estado actual. Sin embargo el joven hizo caso omiso, por lo cual Mari opto por quedarse un poco más de tiempo con el mientras insistía en que volvieran a Hasetsu.
Katsuki no quería hacerlo. Conocía perfectamente el estado económico de sus padres y no quería ser una carga más, mucho menos sentirse un total inútil porque de ante mano sabía que no le permitirían realizar diversas actividades en este estado.
Antes de ser dado de alta, le realizaron un ultrasonido para que consiguiera observar finalmente a la pequeña criatura dentro de su cuerpo, consiguiendo por primera vez en semanas llorar de alegría, sin dejar de sentir aquel miedo corriéndolo y posteriormente ser atacado por la culpabilidad de haber estado a punto de arrancarle la vida. No era su intención, simplemente no pensaba claramente.
Tenía aproximadamente 12 semanas de embarazo, tiempo suficiente para que la criatura hubiese pasado por el periodo fetal y estuviese tomando una forma más adecuada. Según el doctor, debía medir algunos 5 centímetros, y en un mes más podría decirle con certeza si se trataba de un niño o niña.
Pero antes de hacerse ideas, lo primordial sería enfocarse en el cuidado de su salud. Podría ser perjudicial para el desarrollo del bebé si se mantenía en el mismo estado que había pasado el último mes. Debía mejorar su alimentación al igual que lidiar con sus problemas emocionales, que aunque no lo creyera podrían acabar con la vida de su bebé.
Claro que lo creía, estuvo a punto de ello.
Misma razón por la que ahora, había decidido poner más de su parte para tratar de superarse a sí mismo y tratar de ver las cosas con más optimismo. Aunque aún dolía, Vitya viviría en su memoria por el resto de sus días, por eso mismo había decidido levantar la frente en alto, mirando al cielo y prometiéndole que daría todo de él para que su bebé saliera adelante. Así, cuando sus días acaben, estaría listo para encontrarse con su amado y decirle "Lo hice bien", tratando de buscar la expresión de orgullo de aquel que le robo el corazón.
Era lo único que necesitaba, ser capaz de demostrarle que podía sacar adelante al fruto de su amor, dándole todo lo que necesitara y convirtiéndolo en un niño igual de sonriente y seguro que su padre. Confiaba en que desde cualquier parte del cielo donde se encontrara Vorofik, los cuidaría como su ángel guardián. Al fin y al cabo, eso siempre es lo que había sido Vitya para Yuri, cuidándolo de todo mal y dándole la fuerza para dar un paso a delante.
Tal vez dejaría a un lado las metas que algún día tuvo respecto a su vocación y no se convertiría en el actor que alguna vez quiso, pero sería un padre responsable. Haría la felicidad de su hijo la propia. Eso debería ser suficiente para sentirse satisfecho con su vida. No quedaba más.
…
—Tranquila, no tienes la culpa de lo que pasó. — Susurraba el joven rubio a la chica pelirroja recostada sobre su pecho, mientras le acariciaba el cabello — Fue sólo un accidente.
—No pude sujetarlo…— Los labios de la muchacha aun temblaban. Al verlo, Plisetsky comenzó a acariciarle la mejilla para que esta le dirigiera la mirada, consiguiendo dar con los tristes ojos azules de Mila.
Presionado y sin saber que más hacer, el muchacho dirigió sus labios a los de aquella mujer, siendo correspondido de inmediato. Tras lo cual la giró bajo su cuerpo para recostarla nuevamente contra la cama exhibiéndola desnuda. Estaba pálida. Tenían bastante tiempo sin tener relaciones sexuales por el rompimiento, pero eso no evitaba que recordara el cuerpo de su ex novia.
De un modo u otro al saber lo del accidente, Yuri Plisetsky se había dirigido de inmediato con Yakov para estar al tanto de la situación, entendía perfectamente que el hombre no estaría en buen estado emocional tras esto. También era su manager. Por otro lado parecía haber sido el peor momento para haber terminado con Mila, al presenciar el accidente la mujer pasó por una etapa de crisis e histeria por lo que incluso terminó colapsando.
Su deber moral le impedía dejarla sola en un momento así, y para que negar que pensaba en volver con ella cuando a esta se le pasara el coraje y celos de que ahora tuviera un mejor amigo, le atraía bastante aquella mujer aunque solían terminar discutiendo. Tampoco negaría que Mila era su ideal, era fuerte, inteligente y mayor que él. Habían compartido demasiadas experiencias juntos, incluyendo la vergüenza de primerizo teniendo relaciones, ya que Mila había sido la única mujer con quien tuviera ese tipo de cosas. Sería complicado intentar por otros rumbos.
De un modo u otro la había terminado arrastrando a su cama aprovechando que estaba débil. Efectivamente Mila cedió con facilidad y volvieron a intimar. Lo más adecuado en estos momentos, era que el rubio encontrase las palabras adecuadas para pedirle que volvieran, pero no entendía cómo llegar a ello, lo único que le restaba era seguir tocándola para tratar de relajarla.
Sólo un bastardo dejaría a su chica cuando esta se encuentra más dolida.
Si este aun no era el momento de tratar de recuperar su relación, consultaría a Otabek. Era mayor que él por lo que confiaba que tuviese más experiencia, además era bastante maduro, sus pasos serian buenos para guiarlo. Por algo resultaba bastante agradable. No era como las demás personas que había conocido, era una persona bastante calmada y analítica, se esforzaba en lo que hacía y controlaba bastante sus palabras.
El sentimiento que le provocaba estar cerca de él era increíble, no se sentía juzgado y en caso de cometer un error no se burlaba, le ayudaba a arreglar las cosas. Quería ser como él. Podía apostar que cualquier mujer que lograse desposarse con Otabek sería la más afortunada del planeta.
Si tan sólo pudiese ser como él… ¿Qué tan complicado era ser el hombre ideal?
—No tienes que ponerte así gatita, los doctores sabrán que hacer— Trató de consolarla. — Mejor piensa que cuando despierte podrías preparar algo para él… ¿Quieres que te acompañe a verlo al hospital?
Dejándose llevar, el muchacho comenzó a acomodarse entre el cuerpo de aquella mujer para volver a las caricias.
— ¿Con que cara podría ir a verlo? — La chica comenzó a lagrimear con un nudo en la garganta. — No me siento capaz de ir a visitarlo… además… decidí regresar a Rusia.
En este momento, Plisetsky se dio cuenta que no habría manera de reestablecer su relación con aquella mujer y que probablemente, esta sería su última noche juntos.
…..
—Pichit me comentó tu situación. — Dijo una mujer pelinegra mientras daba un enorme suspiro. Dedicándose a observar el escenario desde uno de los asientos, mientras Yuri se mantenía silencioso con sus manos presionando sus rodillas. Temblando sin saber cómo expresarse. —Quiero tratar de entender como esto fue posible… Yuri, sabias tu papel aquí ¿Cómo es posible que tu…?
Tratando de contenerse, la mujer sólo chasqueo la lengua. Estaba enojada, demasiado. Había confiado en el muchacho, le parecía bastante decente y talentoso, un diamante en bruto el cual pulir. Habían trabajado juntos en la obra por meses, dedicándose en cada ensayo y sin tener problemas. De hecho era una de las mejores personas con quien había trabajado, sin embargo, esto demostraba que había sido demasiado bueno para ser verdad.
Tenían un reglamento y había sido evadido. Ahora, a su lado, tenía al responsable de que la obra tuviese que suspenderse temporalmente. Se sentía mal por todo el esfuerzo que tanto ella como todo el equipo habían hecho, no es como si cancelar la obra fuese algo que no le pudiese afectar. Todos, absolutamente todos se habían esforzado para llevar a cabo el proyecto y ahora estaba a punto de derrumbarse. Pero el único que aparentemente tuvo empatía por la situación de Katsuki, fue su mejor amigo.
La obra había tenido buena imagen de buenas a primeras, la primera actuación había sido un éxito y es aquí cuando hubo medios presentes. La mujer quería comprender al azabache en las demás ocasiones en que no estuvo en el rendimiento esperado, pero creyó que sería problema pasajero. Las personas tenían problemas amorosos con frecuencia y si su novio había estado vagando sin dar alguna señal no debería haberlo considerado importante. Pero ahora era totalmente diferente. Recientemente había surgido la oportunidad de presentar la obra en más ciudades por la buena respuesta, sería una gira.
Pero como si fuese una broma, todo se tiraría por la borda.
En toda su carrera no espero semejante traición. Su protagonista tendría que ser retirado de la obra por obvias razones, el personaje principal debe ser impecable, un ejemplo a seguir y ahora la persona a quien había escogido estaba embarazado y en un punto sin retorno en el que su vientre comenzaría a crecer y crecer. Serian objeto de burla de hacer una presentación así.
¿Podrían imaginar? El personaje principal representado con un actor y su enorme barriga. No llegarían a ese punto, lo único que restaba era cancelar presentaciones y buscar a un actor más. La mujer ni siquiera tenía palabras para expresar su inconformidad. Sólo sostenía en sus manos el contrato hecho con el muchacho para recapitular la cláusula que este había evadido. Ya que desde el comienzo estaba en el acuerdo que este no debía tener relaciones sin protección para precisamente evitar la situación en la que estaban.
Sólo restaba una cosa que tratar con Katsuki: la recisión de contrato.
Primer paso antes de tener que reorganizar todo nuevamente y volver a iniciar la obra. Le consolaba el tener segundas opciones pero ¿Llegar a esto cuando la obra ya estaba en marcha? Incluso habían mandado hacer carteles donde Yuri aparecía, tendría que costear nuevamente la publicidad para retirarlo de los carteles y colocar a quien fuese su remplazo.
—Lo siento mucho. — Se disculpó el azabache agachando la mirada, mientras la directora de la obra quedo colmada ante la disculpa.
—Quiero creer que comprendes que es lo que sucederá de ahora en adelante. — Dijo de manera firme mientras delataba su tono de molestia.
—Lo se… — El azabache comenzó a sentir el nudo en su garganta.
—Esperaba algo más de ti Yuri… — La mujer le pasó los papeles para que este leyera las partes subrayadas. — Realmente lamento mucho esto.
—Lo entiendo. — Yuri sólo frunció los labios tratando de contenerse. Sabía lo decepcionante que era esto, y que efectivamente había sido su error. Como artista debía plantearse mucho el cuidado de su persona, pero llego a un punto en el que le había importado mas no incomodar a Vitya que cumplir un simple reglamento que nadie sabría si cumplía o no.
Gracias a eso, en estos momentos finalizaba la etapa dulce de su vida, comenzando a derrumbarse bruscamente. Sintiéndose golpeado situación tras situación, de la misma manera inesperada como en la que Vitya le había traído alegría pero con un efecto a la inversa. No podía ver esto más que como la despedida definitiva a sus sueños. Las nuevas responsabilidades lo harían cambiar de estilo de vida y prioridades.
Adiós al navegar buscando una oportunidad de resaltar.
Adiós a lo que pudo lograr.
Adiós a todo lo que le gustaba.
Adiós a sus sueños.
Realmente quería disculparse con Vitya por esto, lo estaba defraudando. Todo el esfuerzo y tiempo que también el ruso había invertido estaba a punto de perderse en la nada.
—Directora… antes de que todo acabe ¿Podría permitirme hacer una última presentación? — Dijo con todo el valor que pudo acumular para hacer una petición caprichosa. — Me gustaría retirarme después de dar lo mejor que pude… M-mi vientre aun no crece tanto así que no creo que el público note que estoy embarazado, puedo disimularlo. Sólo… No cancele la presentación de este fin de semana — Imploro con los ojos brillantes, al borde del llanto. — Por favor…
Ya un tanto fastidiada, la mujer sólo soltó un bufido y se levantó del asiento para retirarse.
—No es como si pudiese cancelar la obra de esta semana de un día para otro.
—Gracias…
Sin más que decir, aquella mujer comenzó a caminar apresurada mientras sus pasos resonaban como eco en el teatro. Hasta que finalmente en silencio, Yuri comenzó a llorar libremente. Tomándose su tiempo para apreciar el teatro mientras dejaba las hojas que le entregaron a un lado. Por primera vez en su vida, había algo que no quería leer. Sólo quería que su mente quedara en blanco y perderse en los colores del telón antes de salir afuera donde su hermana lo esperaba. Sintiendo como todo a lo que temía se hacia realidad.
O tal vez siempre fue una realidad, era un fracasado.
Siempre lo fue.
La diferencia era haber tenido a alguien que no lo creía. Era demasiado egoísta como para querer a alguien que lo quisiera así, y lo mirara con orgullo. Quería nuevamente a su ángel guardián a su lado.
Respirando profundamente, el azabache trato de relajarse y hacer que no le afectara nada de lo que pasaba, por el bien de su bebé. Por más difícil que fuera, tenía que ser positivo y cambiar unos pensamientos por otros. Así que lo único que resto, fue continuar observando el teatro e imaginando lo esplendida que sería su última actuación. Aun si estaba solo dentro de su vientre, quería que su pequeño lograse conocer aquella fachada que tanto le gustaba a Vitya.
—Ani… ¿Puedes estar orgulloso de mí como lo estaba tu padre?
…
N/A: Creo que todas aquí sabíamos que Yuri estaba preñado desde hace unos capítulos. De hecho creo que algunas desde el capítulo 7 porque metí votación para nombre del babuh. Anielka-chan~ El capítulo no fue la gran cosa, pero creo que les quita algunas dudas.
Psdt: Becka va a sufrir
Gracias por leer.
