Capitulo 10: Asemejándose a Mamá

Spike se levantó, estirándose y bostezando. Miró el reloj en la pared y se quejó. Ya era ese día. Cada dos semanas, se suponía que Spike ayudaría a Twilight con su viaje a Canterlot para mantenerla cuerda durante los informes reales y reuniones. Si algo le sorprendía, es que él lograra salir cuerdo de ellas.

Se volvió hacia Rarity y sonrió. Ella todavía estaba durmiendo, sus ojos cubiertos por la máscara que llevaba. Sus ronquidos eran suaves, tiernos ruidos que escapaban cada vez que exhalaba. Spike pasó una garra por su melena y le plantó un beso en la mejilla. Luego de darle su dosis diaria de afecto, lentamente se escabullo de la cama. Mientras caminaba hacia la puerta del dormitorio, oyó un gemido soñoliento.

"Vas a dejarme esperando solo con un simple besito, ¿Spike?", le preguntó, frotándose los ojos mientras le daba una pequeña sonrisa. "Tú bien sabes, que dejar a una dama desatendida es bastante inapropiado."

Spike se dio la vuelta y le sonrió. "¿oh, sí? ¿Y cuáles son las consecuencias de ser inapropiado?"

Rarity sonrió y se sentó, poniendo sus pezuñas juntas. "Bueno, hay un dicho por ahí que dice que la vida amorosa de una pareja disminuye dramáticamente si no se le da un buen beso a la esposa antes de salir por un tiempo. ¿Y No queremos que eso suceda? ¿Verdad?"

Spike caminó hacia la cama y se arrodilló para estar al nivel de la mirada de Rarity. "No, no queremos."

Los dos se miraron durante unos instantes, inclinándose lentamente para presionar sus labios. Cuando se conectaron, el calor, la pasión y la familiaridad corrieron a través de ellos como un cálido, baño relajante. Podrían haber seguido así por toda la eternidad, abrazándose el uno al otro mientras sus lenguas luchaban en la boca del otro. Sin embargo, los dos sabían que no podía durar y eventualmente se separaron, mirándose el uno al otro con un fuerte deseo.

"No te tardes demasiado, Spikey-Poo", dijo Rarity, presionando un casco contra su pecho.

Spike le dio un beso en la nariz. "Vendré corriendo de vuelta tan pronto como tenga la oportunidad", dijo antes de volver a levantarse. Se puso de pie y se estiró, gruñendo con satisfacción. "Debería decirle adiós a nuestra pequeña princesa antes de irme. Me Rompe el corazón tener que dejarla de nuevo, pero ya sabes cómo va."

Rarity rió. "Sí, me imagino que va a estar bastante molesta por eso, como de costumbre. Debe de ser una carga para ella quedarse con su aburrida, madre nada interesante, durante todo el día."

"Si ella actúa así todo el tiempo, ya me lo imagino." Spike rió y salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de él.

Caminó hacia la puerta del dormitorio de Lavender y la abrió. Ni siquiera un pio se oyó, ni siquiera sus fuertes ronquidos habituales. No había ni siquiera un bulto en su cama, lo que indicaba que ella no estaba allí. Spike se rascó la cabeza, caminando hacia la cama.

"¿Lavender? ¿Pequeña princesa?"

No se escuchó ni una sola palabra.

Spike miró debajo de la cama, en el armario e incluso comprobó dos veces la cama tocándola por debajo. No había nada, ni siquiera un rastro de su hija. Presiono su garra contra su mejilla y tarareó.

"¿Dónde, donde se ocultó mi pequeña niña?"

Sin muchas opciones, decidió que sería mejor comprobar la planta baja. Mientras caminaba por las escaleras, escuchó unos débiles sonidos de risa y diversión, que cada vez eran más fuertes. Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro.

Al llegar a la planta baja, una cosa le quedó clara: Había una pequeña draconi rondando por allí.

"Oh, Opal, es tan bueno tenerte por aquí, cariño."

Spike no pudo evitar reírse. ¿Cariño? Ella está empezando a sonar como Rarity. Allí estaba ella, jugando con Opalescence.

"Sí, ¡ya lo sé! Es tan difícil de encontrar mi inspuración con ese gran dragón viejo siempre poniéndome de los nervios."

Las cejas de Spike se alzaron. Caminó lentamente al taller de Rarity. Ahí estaba Lavender, luciendo el sombrero de sol y un collar de perlas de Rarity. Incluso tenía unos cuantos trazos de esmalte de uñas en los dedos. Spike tuvo que luchar contra las ganas de reírse.

"¿Por qué?, tengo tantos proyectos que hacer, ¡y tan poco tiempo! Si sólo tuviera un útil conjunto de garras para ayudarme, pero mi marido es tan inútil a veces."

"Bueno, yo no sé lo útil que puedo ser para esta pequeña extraña, pero sé que a mi pequeña Lavender le gustan mis garras, ¡especialmente cuando hago esto!"

Lavender se congelo, incapaz de darse la vuelta antes de que Spike la agarrara y empezara a hacerle cosquillas sin piedad. Lavender se retorció y se echó a reír, pateando con sus pies para tratar de escapar. Sus intentos fueron en vano, ya que Spike la levantó y le dio la vuelta. Ella todavía se reía, golpeando juguetonamente a Spike.

"Bueno, que tal, Preciosa" dijo Spike, acariciándole la nariz. "¿Qué estás haciendo aquí tan temprano? Y ¿por qué llevas puestas las cosas de mamá?"

Lavender todavía tenía carcajadas. "¡Estoy jugando a fingir, papá!", Dijo Lavender. "Si yo quiero ser mamá, tengo que actuar como mamá, con voz y todo." Hizo todo lo posible para simular el tono de Rarity, pero hiso un pésimo trabajo intentándolo.

"Guau, realmente la has clavado", dijo Spike con una sonrisa. "¡Si no te estuviera mirando directamente, pensaría que en realidad eras ella!"

Lavender sonrió, moviendo la cola. "Gracias, papá. Um... ¿Que son inspuraciones y hubbies?"

"Te lo diré después, Lavender," dijo Spike, poniéndola en el suelo. "En este momento, papá tiene importantes asuntos reales que atender con Twilight."

"¡Aww!" Lavender se quejó, quitándose el sombrero de la cabeza y colocándolo en el suelo. "¡Pero siempre te vas por mucho tiempo!"

"Sólo voy a estar fuera durante el fin de semana."

"¡Y eso es un fin de semana no voy a poder jugar contigo!" Lavender se cruzó de brazos y puso mala cara. "Mami nunca tiene tiempo para jugar conmigo."

Spike palmeó a Lavender en la cabeza. "Estoy seguro de que Rarity tendrá tiempo para ti cuando termine con sus proyectos de hoy. Sólo tienes que ser paciente."

Lavender todavía mantenía la cabeza gacha, pero asintió con la cabeza de todos modos. "Sí, papá."

"Ahora, quiero que pongas las cosas de mamá de nuevo donde las encontraste. Ya sabes cómo se pone cuando alguien mueve sus cosas de lugar."

"¡Está bien!" Lavender trotó hacia la cómoda de donde saco el sombrero, y se paró en la silla, poniéndolo en el estante del medio. Luego se quitó las perlas y las metió en el cajón de en medio, que también tenía otras joyas como aretes y bandas de casco. Cerró el cajón y se bajó de la silla, corriendo devuelta hacia Spike.

Spike le dio Lavender una cálida sonrisa. "Bueno. Ahora vamos. Vamos a llevarte de vuelta a la cama."

"Pero no estoy cansada", Lavender gimió. "¡Yo no quiero volver a la cama!"

"Ya, Lavender." La voz de Spike era un poco más severa que antes, pero aún suave para no asustarla. "¿Qué pensaría tu madre si te atrapara tan temprano en la mañana?"

Lavender suspiró. "Ella me diría que voy a ser una draconi muy cascarrabias si no tomo mi sueño embellecedor."

"¿Y por cuánto tiempo vas a tener que escuchar eso?"

Lavender se rió. "Por siempre y para siempre hasta que yo diga "sí, señora." "

"¡Ding dong!" Spike recogió a Lavender y la arrojó en el aire, atrapándola tan pronto como descendió. "Y no queremos escuchar eso, ¿O sí?"

La decepción de Lavender rápidamente se convirtió en regocijo cuando Spike le dio vueltas en el aire y luego la subió en sus hombros. "No, señor. No quiero tener que escuchar a mami hablándome hasta matarme."

"Entonces está decidido. Vas a volver a dormir hasta que mamá diga que se levanten, ¿de acuerdo?"

Lavender no tenía muchas opciones. Spike ya la estaba llevando y dudaba que la dejara ir, incluso si ella se lo pedía. "Sí, papá."

Spike sonrió. La llevó a su habitación, acariciándole su espalda. Él la colocó en su cama, metiéndola bajo las sábanas. Lavender se revolcó, tratando de ponerse cómoda. Spike se inclinó y le dio un beso en la frente de Lavender, quien a su vez tomó la nariz de su padre y le dio un beso.

"Le diré a Twilight que le mandas saludos, ¿está bien, cariño?"

Lavender asintió, anticipando otro beso antes de que Spike se fuera. No fue decepcionada.

"Muy bien, princesa. Pórtate bien para mí mientras que estoy fuera. Estaré de vuelta tan pronto como pueda."

"¡Sí, papi! ¡Adiós, adiós!" Lavender se despedía mientras Spike salía de su habitación, él le soplo otro beso a ella. Al cerrar la puerta, ella cerró los ojos y se hundió bajo sus sabanas, lista para volver a dormir hasta que su madre se despertara.

O por lo menos trató de irse a dormir. En realidad, todo lo que hizo durante casi una hora fue rodar en la cama, aburriéndose cada vez más. Casi treinta minutos más tarde, lanzó su almohada al final de su cama por la frustración.

"No puedo dormir", se dijo, gruñendo. "¿Por qué no puede Mamá levantarse más temprano para que yo pueda jugar?"

Ella se encorvo en su cama, cruzando los brazos. Miró su reloj con impaciencia, notando que la manecilla pequeña estaba casi en el siete. Seguramente Rarity tendría que levantarse pronto.

Desafortunadamente para Lavender, ese no fue el caso. El reloj avanzo el tiempo de forma normal y el sol brillaba a través de la ventana. Sin embargo Rarity aún no se había despertado. Finalmente al límite de su paciencia, Lavender pateó las mantas de encima y se bajó de la cama. Ella caminó hacia la habitación de Rarity y empujó la puerta.

Tal como ella pensaba. Aún dormida con esa tonta, esponjosa máscara para dormir sobre ella. Sus ronquidos eran ligeros, pero eran una clara señal de que no estaba despierta. No es que fuera a evitar que Lavender la despertara de todos modos.

Caminó hacia la cama de Rarity y se apoyó en ella. "¿Mami?" Lavender no recibió respuesta. Frustrada, puso sus garras en los hombros de Rarity y la sacudió. "¡Mami!"

Rarity refunfuño, moviendo su cabeza ligeramente, pero sin quitarse la máscara. "¿Eh? ¿Qué? ¿Eres tú, querida?"

"Sí, señora. ¿Puedes levantarte ahora? Estoy muy aburrida y quiero jugar, pero papá dijo que no me levantara hasta que tú lo hagas."

Rarity se giró para el lado, bostezando. "Haz lo que dijo papá entonces. Él es el jefe... mmm. Jefe."

Lavender giro los ojos. Su madre no tenía remedio, todavía seguía completamente dormida. Incluso más agitada que antes, Lavender sacudió Rarity un poco más, insistiendo.

"¡Mamá! ¡El sol ya salió! ¡No puede dormir todo el día!"

Rarity sonrió. "Dormir... todo el día. Eso suena maravilloso... pero no puedo... demasiados proyectos..."

Lavender puso mala cara, suspirando por su derrota. "Olvídalo." Lentamente caminó hacia la puerta, renunciando a la esperanza de poder jugar. En su camino de regreso a su habitación, hizo otro puchero y murmuró para sí misma.

"¿Por qué siempre tiene que dormir hasta tan tarde?", dijo Lavender, pateando el suelo. "Ella siempre me levanta en los días de escuela, pero nunca se levanta cuando yo quiero levantarme. No es justo." Ella se plantó en el suelo, mirando su habitación vacía. "No quiero volver a dormir. Si no fuera por esos proyectos que mami tiene que hacer, quizás no estaría tan agotada."

Con esto, los oídos de Lavender se levantaron y sus ojos se abrieron. Se llevó una garra a la barbilla y se puso a pensar. Demasiados proyectos. Las palabras se repetían en la mente de Lavender constantemente. "Demasiados..."

Y luego le vino una idea. "¡Demasiados proyectos! ¡Ya sé lo que puedo hacer!" Cuidadosamente bajo de puntillas por las escaleras, riéndose para sí misma mientras caminaba de regreso a la sala de trabajo.

Opalescence estaba acostada en su cama, listo para tomar una siesta ahora que la habitación estaba tranquila de nuevo. La entusiasta draconi, sin embargo, tenía otros planes.

"¡Opal, creo que sé por qué mamá ya no se levanta más los fines de semana!"

Opalescence gruñó de la agitación, Sabiendo que Lavender iba a interrumpir su sesión de sueño una vez más.

"Tiene tantas cosas que hacer, que está demasiado cansada como para volver a levantarse. La última vez que no se levantó, no fue hasta que la manecilla pequeña estaba en el diez. ¡Eso es casi la hora de almuerzo!"

Opal se sentó en su cesta, rascándose la piel mientras escuchaba a Lavender hablar y hablar. Si tan sólo ella tuviera la capacidad de hablar su idioma. Entonces podría decirle que se largara como ella realmente quería hacerlo.

"Bueno, tal vez si ella no tuviera tantos de estos proyectos que hacer, ella podrá levantarse más temprano ¡y yo podré jugar! Así que pensé, ¡que sería divertido tratar de hacerle un vestido para ella!"

Los ojos de Opalescence se ensancharon inmediatamente. Ella negó con la cabeza frenéticamente, tratando de convencer a Lavender de lo contrario.

"¿Qué?" Lavender levantó una ceja de la confusión. "No puede ser tan difícil. Mamá lo hace todo el tiempo y ella me dijo una vez que ´todos los ponis en la familia tienen la misma cantidad de gracia y talento.´ ¡Apuesto a que puedo hacer un vestido tan bello como los que ella hace!"

Opalescence se encorvo en su cama, con las orejas y bigotes dejándose crispar. Tenía la sensación de que sólo cosas malas podrían salir de todo esto, gran parte tendría que ver con la frustración de Rarity cuando viera la creación de Lavender.

"Pero ¿cómo voy a hacer vestidos como mamá, si no pienso como ella?" Lavender miró alrededor de la habitación. La mayoría de los maniquíes estaban apoyados contra la pared y la tela estaba colgada en trozos. Sin embargo, gran parte de la habitación estaba cubierta de pedazos sobrantes y piezas de los materiales que Rarity utilizo antes.

Pero el foco principal de Lavender estaba en las gafas de lectura de Rarity. Estaban al lado del alfiletero de oro que estaba cerca de la máquina de coser. Una sonrisa se formó en la cara de Lavender mientras caminaba hacia el mostrador para apoderarse de ellos.

Ella los abrió, mirándolos con curiosidad. Opalescence rozó contra el costado de la Lavender, rogándole que los pusiera de vuelta en su lugar.

"Tienes razón, Opal. Papá dijo no jugar con las cosas de mamá sin preguntar." Después de mirar las gafas una vez más, ella sonrió y las sostuvo delante de su cara. "Pero no estoy jugando con ellas. Estoy usándolas para encender un poco inspuracion!"

Deslizó cuidadosamente el par de gafas en su cara, enganchando los extremos detrás de sus orejas. Fue un ajuste incómodo al principio. Las gafas eran un poquito grandes como para que Lavender las usara correctamente, pero después de una pequeña manipulación, se las arregló para que le quedasen.

Por desgracia, no tuvo el efecto que ella esperaba que tuvieran. Su visión fue distorsionada de inmediato y entrecerró los ojos sólo para aliviar el dolor.

"¡Ouch!" Lavender gritó. "¿Cómo puede usar Mami estas cosas? ¡Me lastiman! "Lavender se frotó las sienes. "Está bien. Mamá los usa todo el tiempo para hacer sus vestidos. Tal vez sólo tengo que acostumbrarme a ellos."

Lavender se aclaró la garganta y se volvió hacia Opalescence. "Bueno, querida, dime. ¿Cómo me veo?" Una vez más, trató de interpretar la voz de Rarity, pero su tono infantil desmentía sus esfuerzos. Opalescence se la quedó mirando, mirando no impresionada.

"Bueno, si realmente quiero verme como mamá, tengo que hablar como ella, también. ¿De qué otra forma voy a hacer estos vestidos perfectos?" Lavender se acercó a la mesa de trabajo, abriendo el cuaderno de Rarity. "Está bien, entonces, clientes. Es tiempo de darles algo deslumbrante, elegante y marva... M-marvalioso? Marvalisi... em... Mar... Marovli... ¡Lindo!"

Ella pasó las páginas, buscando algo que le interesara. Muchos de los vestidos que los clientes querían eran realmente complicados, con diferentes surtidos de cintas, lazos, brillo e incluso joyas, algo que le hizo agua la boca un poco a Lavender. Se limpió los labios y continuó buscando.

"Estos no se ven tan fácil", dijo Lavender, rascándose la mejilla. "Tiene que haber uno fácil por aquí en alguna parte."

Había revisado casi la mitad del cuaderno y todavía no encontraba nada. Lavender estaba a punto de darse por vencida y probar suerte con uno de los difíciles, cuando algo atrapó sus ojos.

"Un pequeño vestido para la potrilla Beansprout." Lavender tuvo que reprimir una risita al oír el nombre. "Ella quiere que sea de color púrpura, con algunas de estas cosas peludas al final del mismo. Este será sencillamente encantador. Y fácil."

Lavender miró a su alrededor, con la esperanza de encontrar los materiales necesarios entre caos organizado de Rarity, todo el tiempo ignorando su dolor de cabeza y visión borrosa por culpa de las gafas. Después de una búsqueda exhaustiva, encontró algunas de las telas que necesitaba tendidas en el suelo cercano. Lavender la agarró por el borde y la tiró, desplegándola y arrastrándola por el suelo. Era tan larga y delgada que si la arrastraba más lejos probablemente terminaría enredándose en algún mueble.

Lavender tiró de ella hasta la mesa de trabajo y luego miró a la imagen de nuevo. El diseño del vestido parecía bastante simple, pero pronto se rascó la cabeza cuando se percató que no había ninguna instrucción.

"¿Cómo se supone que voy a hacer esto, si no sé qué tan grande se supone que es?" Lavender se quejó, apoyando la cabeza sobre la mesa. En parte por la frustración y en parte porque la mesa de madera fría le ayudaba a calmar su dolor de cabeza inducido por las gafas.

Opalescence se froto en las piernas de Lavender, maullándole para ganar su atención.

"¿Qué es eso, Opal?" Lavender miró a Opalescence agitando sus garras. Tratando de descifrar lo que ella quería. En cuestión de segundos, los ojos de Lavender se iluminaron y ella levantó a Opalescence, sonriendo ampliamente. "¡Oh, claro! ¡Qué espléndida idea, querida! Puedo usar los Mani-cosas para medir el tamaño que el vestido debe tener. ¡Eres una gatita tan útil, dulzura!"

Las orejas de Opalescence cayeron. Renunció a toda su prolongada esperanza de que Lavender realmente la escuchara.

"Tal vez si tomo ese pequeño que está en la esquina..." Lavender trotó hacia el maniquí en cuestión, ignorando por completo el hecho de que estaba pisando todo el tejido. Los maniquíes estaban alineados por orden de altura. Algunos de ellos ya estaban cubiertos con proyectos inconclusos de Rarity.

"Hmm. Ahora veamos. ¿Cuál se ve como del tamaño correcto?" Lavender señaló cada maniquí, tratando de escalar el apropiado en su mente, aunque sin la experiencia de su madre, le estaba resultando un poco más difícil de lo que había esperado.

"Tal vez debería utilizar este". Caminó hacia el más pequeño que encontró y lo empujó hacia la mesa de trabajo. En ese momento, sus ojos estaban empezando realmente a doler. Apenas era capaz de seguir caminando en línea recta. En esas condiciones, finalmente decidió que tal vez no tenía que verse exactamente como Rarity para hacer el proyecto. Tan pronto como llegó a la mesa, tomó las gafas y las puso sobre el mostrador, inmediatamente frotándose los ojos.

"Bueno, no fueron tan útiles como pensé que serían", dijo Lavender, Opalescence maulló de manera agravada. "Oh bien. No hay razón para preocuparse por eso. Tengo que terminar esta obra maestra antes de mami despierte."

Lavender estiro la tela y tiró de ella con fuerza alrededor del borde de la mesa. Cogió las tijeras y comenzó a cortar cuidadosamente a través de la tela, siguiendo el borde de la mesa para mantener la línea recta

"Fácil", dijo en voz alta. "Fácil. Fácil hace- "

Sus garras se deslizaron y cortaron una línea irregular a través de la tela.

"Uh oh." Lavender dejo caer las tijeras y se tapó la boca. "Si mamá ve esto, ¡va a estar tan enojada conmigo!" Lavender miró nerviosamente a su alrededor, con la esperanza de encontrar una solución a su problema.

Había muchas herramientas diferentes por ahí, pero la mayoría de ellas eran agudas y un poco intimidantes. Los que reconoció eran agujas e hilo, alfileteros, diversas herramientas de corte, y una máquina de coser, todos los cuales ella había recibido instrucciones de no tocar.

Lavender se sentó en el suelo, reflexionando sobre sus opciones. "Hmm... Mamá siempre dice que usar de la máquina de coser es más seguro que trabajar con las demás cosas. Si yo voy a terminar este proyecto de esta chica joven, ¡simplemente debo usarla!" Poco a poco corto el resto de la tela, asegurándose de no hacer mucho ruido. "Lo arreglare más adelante. ¡Ahora mismo, tengo que terminar este vestido!"

Lavender salvó la mayor cantidad de tejido que pudo y se dirigió hacia la máquina de coser, deslizando la tela debajo de la aguja. Ella frunció el ceño y se rascó su melena mientras miraba la máquina. "¿Cómo en Equestria es qué se utiliza esta cosa?"

Empezó con la única cosa que se le vino a la mente y apretó el botón rojo en el lateral. Inmediatamente, la máquina zumbó sola y la aguja comenzó a saltar arriba y abajo, haciendo un fuerte ruido.

Lavender giró una perilla en el costado y la aguja comenzó a disminuir su velocidad, lo que redujo el ruido. "No necesitamos tanto poder, ¿verdad, Opal?"

Opalescence maulló y sacudió la cabeza, estando de acuerdo con Lavender por primera vez toda la mañana.

"¡Sí, yo también lo creo, cariño!" Lavender empujó lentamente la tela a través de la máquina. No estaba del todo segura de cuál era el propósito de la misma, pero si Rarity lo hacía debía ser importante. Sólo pudo suponer que debía hacer lo mismo. Se dio cuenta de que la tela se estaba doblando en la base. Mirando de nuevo el diseño para el vestido, se dio cuenta de que el final del vestido parecía similar a lo que estaba haciendo. Lavender sonrió, dándose cuenta de que debía estar haciendo bien las cosas.

"¡Sí! ¡Sí, todo es cada vez más claro!" Lavender comenzó a empujar la tela a través de incluso más rápido, sus garras más cerca de la aguja de la máquina. Sacó las manos hacia atrás y empujó más de la tela en la máquina hasta que esta pasó al otro lado. Cuando se quedó sin tela que coser, se rascó la cabeza y trató de averiguar qué más hacer.

"Hmm. No se ve bien con sólo un lado hecho", reflexionó Lavender. "Debo seguir adelante y hacer el otro lado..." Lavender puso la tela de nuevo, con la esperanza de lograr los mismos resultados. Por desgracia, los patrones en el dobladillo estaban ladeados. Lavender frunció los labios, lo que freno su progreso casi acabándolo. Ella lo sacó y examinó su trabajo.

"Se ve horrible," Lavender se quejó. "¿Cómo voy a arreglar esto?" Ella examinó donde estaban los errores, tratando de averiguar dónde se había equivocado. "Tal vez si cubro la mani-cosa con esto, se verá mejor. Mamá siempre dice que a veces, tienes que seguir tus instintos y ver hasta dónde te llevan."

Claro esa era la respuesta, mientras caminaba hacia el maniquí y tiró la tela sobre él, haciendo todo lo posible para igualarlo. Por desgracia, era demasiado largo y el final terminaba arrastrado en el suelo.

"Bueno, siempre podemos corregir estos errores un poco más tarde", dijo Lavender, descartando los posibles problemas con el vestido. "Debería centrarme en lo que viene después."

Lavender miró la página una vez más, tratando de averiguar dónde seguir desde ahí. Trozos de tela color crema estaban tejidos con cuidado en los costados del vestido y algodón esponjoso a largo de las costuras.

"¡Este vestido se verá absolutamente impresionante cuando lo haya terminado!" Exclamó Lavender. "¿No crees, querida?"

Miró a Opalescence para recibir su aprobación, pero sólo recibió una fulminante mirada a cambio, ella decidió bañarse a sí misma en lugar de tratar de divertir a la niña por más tiempo.

Lavender dilato su nariz y resopló. "Todo el mundo es un crítico. Te voy a mostrar, Opal. "Lavender levanto su nariz en el aire y trotó hacia el estante de trabajo de Rarity. Estaba lleno hasta el borde de sus utensilios adicionales para el embellecimiento de sus vestidos. Variaban desde cuentas multicolores, cintas, broches, chispas y un bajo suministro de gemas, sin duda, era el resultado de las meriendas nocturnas de Lavender y Spike. Lamentablemente, sin embargo, el único elemento que necesitaba para hacer su vestido un éxito estaba en la parte superior del estante, fuera del alcance de Lavender.

"Mierda", dijo Lavender, cubriendo su boca inmediatamente después de que ella se dio cuenta de que ella dijo fue una mala palabra. "¿Cómo voy a lograr bajar esa jarra?" Lavender pensó en sus opciones antes de encogerse. Puedo hacer eso más adelante. Siempre debería centrarme en los patrones primero. Todo lo que tengo que hacer es cortarlos en tiras finas y coserlas sobre el vestido. Tan fácil como un pay."

Lavender encontró un rollo de cinta de color crema, junto con la aguja que necesitaba para coserla en su lugar. La punta era brillante y aguda, Lavender cogió con cuidado la base, tomando el extremo con su boca. Opalescence se aseguró de mantener su distancia, no confiaba en las habilidades motoras de Lavender.

Lavender escupió la aguja en la mesa y comenzó a desenroscar la cinta. "Me pregunto qué tan largo lo querrá", se dijo. "Tal vez debe ser de la misma longitud que el vestido." Lavender cogió las tijeras y cortó un pedazo de la cinta del rollo. Puso lo poco que recorto sobre la mesa de trabajo, dándose cuenta de que había cortado demasiado cortó.

"Bueno, nada que un poco de costura no puede arreglar. Un diseñador de moda tiene que saber cuándo sacar lo bueno de lo malo... creo."

Ella cogió la aguja y comenzó a coser la cinta en los laterales. En el proceso, ella terminó uniendo algunos de los tejidos y accidentalmente lo arrugó en un pliegue desordenado. El vestido estaba completamente arrugado, partes de él cosidas de una manera que era imposible que un niño las arreglara.

"¡Oh, no!" Lavender se sentó en su trasero y frunció el ceño. "Ya he arruinado el vestido. ¿Cómo se supone que voy a ayudar a mama con su trabajo si ni siquiera puedo hacer uno simple?" Lavender se encorvo, empujando la cinta fuera de la mesa, viéndola desenrollarse. Ella suspiró, optando por renunciar y tumbarse en el suelo. Nada podría hacerla sentir peor.

"¿Lavender? ¿Queridita? ¿Dónde estás?"

Las orejas de Lavender se levantaron y sus ojos se abrieron bien abiertos. ¡Oh, no! ¡Mamá esta despierta! Lavender inmediatamente rondo alrededor, tratando de limpiar el desastre que hizo mientras trabajaba. Había tela y trozos de cinta dispersos por todo el lugar, junto con los cajones que dejó abiertos. No había manera de que pudiera limpiar todo antes Rarity la encontrara.

"Lavender, cariño, ¿Que en el nombre de Equestria haces levantada a esta hora?"

Tú fuiste la que durmió más de lo normal. Lavender pensó mientras se esforzaba por ocultar su desastre. Sin embargo, antes de esconder los materiales, ella tuvo una nueva idea.

¡Tengo que terminar esto antes de que mamá baje! Lavender miró hacia el gabinete superior donde estaban las pelusas. "Y necesito eso para lograrlo."

Lavender corrió hacia el tocador y comenzó a subir por él. Ella escaló las estanterías con determinación, haciendo todo lo posible para bloquear el sonido de los cascos que saltaban acercándose.

"¡Lavender! Si no me dices dónde te encuentras este instante-"

También trató de bloquear la voz de su madre, pero eso resultó ser mucho más difícil. Su pulso se aceleró y sus palmas comenzaron a sudar, haciéndolas resbalosas mientras intentaba escalar los estantes. Pero con persistencia y prudencia, finalmente llegó a la cima. Con mucho cuidado, alargó su mano hacia la jarra de pelusas, sonriendo en señal de triunfo.

"¡Lavender! ¡¿Que en el nombre Equestria estás haciendo!?"

Y entonces se estremeció. Todo había terminado. Lavender había fallado en terminar el vestido antes de que llegara Rarity. Y lo que es peor, había dejado el taller de Rarity un desastre mayor de lo que normalmente era. Ella ya podía ver temblar el ojo izquierdo de Rarity. Lavender sonrió nerviosamente y saludó con la mano.

"Em... buenos días, mami", dijo Lavender, todavía colgando en el estante. "Es bueno ver que te levantas ta-"

"Nada de "buenos días", jovencita", espetó Rarity. Incluso Opalescence retrocedió al ver lo enojada que estaba Rarity. "¿Te importaría decirme por qué deliberadamente me desobedeciste y comenzaste a manipular el material de trabajo de mamá?" Ella comenzó a mirar por la habitación, haciendo todo lo posible para controlar su temperamento. "Y... estás usando mis cintas buenas. Los necesitaba para... para... "Rarity se quedó en silencio, salvo por su respiración.

Lavender miró a Rarity, con miedo de lo que podría hacer. "Mamá, puedo ex-"

"Lavender." Rarity la miro severamente. "Ven aquí, ahora."

Lavender comenzó a lagrimear. "Pero mamá, yo sólo-"

"¡En este instante, señorita!"

Lavender frunció el ceño y empezó a bajar de la plataforma. Mientras lo hacía, sus piernas se resbalaron y perdió el equilibrio. Ella trató de agarrarse del estante, pero terminó rozando el frasco y perdiendo su agarre. Se dirigió a toda velocidad hacia el suelo, aterrizando con un ruido sordo. El frasco también cayó, rompiéndose en muchos pedazos. Opalescence salto y gritó, huyendo de miedo.

"¡Lavender!" solo con eso, la ira de Rarity se convirtió en preocupación mientras corría hacia ella. Cuando llegó a ella, movió todos los fragmentos de vidrio lejos de ella. "Lavender, ¿estás bien?"

Lavender se sentó, las lágrimas corrían por su rostro mientras sostenía su brazo derecho. Ella sollozó, conteniendo tantas lágrimas como pudo.

"Lavender, ¿qué pasa con tu brazo?", Preguntó Rarity.

Lavender todavía se aferró a él, sollozando. "N-nada".

"Vamos, Lavender, tu sabes que no debes mentirme, sobre todo cuando algo podría estar mal. Ahora muéstrame tu brazo. Todo irá bien."

Lavender tenía lágrimas corriendo por su rostro. Al apartar su garra de su brazo, el rasguño de su brazo sangraba. Rarity de inmediato la levantó con su magia y la colocó en su espalda. Rápidamente se dirigió al gabinete de medicinas, tomando bolas de algodón, alcohol para fricciones y un rollo de venda.

Lavender seguía llorando, pero se había calmado un poco.

"Va a estar bien, Lavender", la tranquilizó Rarity. "Ahora, yo quiero que seas una chica valiente para mí y quédate quieta. Esto va a picar un poco, ¿de acuerdo?"

"Sí, mamá."

Rarity vertió el alcohol en una bola de algodón y la levitó hacia el brazo herido de Lavender. Lavender aulló cuando hizo contacto con la herida, pero resistió el impulso de retorcerse y esperó a que Rarity terminara.

"¿Va a estar bien?", Preguntó Lavender, viendo a Rarity limpiar su brazo con el bastoncillo de algodón.

"Vas a estar perfectamente bien, Lavender," dijo Rarity, desenvolviendo las vendas con la boca. "Yo sólo quiero saber que estabas haciendo allí arriba. Tú sabes que te he dicho que no hagas eso. "

Lavender miró hacia el suelo, demasiado avergonzada como para responder.

Rarity puso su pata delantera en la barbilla y la obligó a mirarla. "No estoy enojada contigo, querida. Sólo quiero que me digas la verdad. ¿Por qué estabas jugando con las cosas de mamá?"

"Yo no estaba jugando, mami." Lavender se secó los ojos. "Yo sólo quería ayudarte con tus vestidos para que no estuvieras tan cansada todo el tiempo."

Las cejas de Rarity se levantaron mientras continuaba vendando el brazo de Lavender.

"Tú nunca tienes tiempo para jugar conmigo, porque tienes tantos proyectos. Siempre estás ocupada o durmiendo cuando quiero hacer algo. Así que pensé que si te ayudaba a hacer los vestidos, tendría más tiempo para mí." Los ojos de Lavender comenzaron a llenarse de lágrimas nuevamente. "Pero solo hice un desastre y ahora estás enojada conmigo."

La expresión de Rarity se suavizó y sintió sentimientos de culpa revolviéndose en su interior. Lavender se sentía tan sola que había tratado de hacer el trabajo por ella, sólo para poder pasar más tiempo con ella.

Rarity acerco a Lavender hacia ella, abrazándola fuertemente. "Oh Lavender. Dulce, pequeña Lavender." Rarity la acunó y Lavender envolvió sus garras alrededor de su madre. "No estoy enojada contigo, querida."

"¿No lo estás?"

Rarity negó con la cabeza. "No, en absoluto. De hecho, fue muy dulce de tu parte tratar de hacer esto por mí. Yo tendría que obligar a tu padre para que me ayude con algo como esto."

Lavender se frotó los ojos, una pequeña sonrisa formándose en su rostro.

"Pero eso no significa que quiera que vuelvas a hacerlo sin mi permiso. Te podrías haber hecho un daño aún peor del que te hiciste."

"Lo sé," dijo Lavender. "Lo siento."

"Y Lavender, si alguna vez te vuelves a sentir así, por favor dímelo. No sabía que te sentías tan descuidada. Pensé que estabas bien solo jugando con Spike y Opal mientras yo estaba ocupada."

Lavender puso mala cara. "Bueno, papá no está aquí ahora mismo y a Opal no le gusta ensuciarse."

Yo tampoco, sinceramente, pensó Rarity para sí misma, pero sabía que no debía decir eso en voz alta. "Bueno, supongo que eso solo me deja a mi entonces." Rarity terminó de vendar el brazo de Lavender. "En cualquier caso, vamos a ver cuál fue el daño."

Lavender movió su brazo, haciendo una mueca un poco cuando le picaba, pero era capaz de caminar con él sin demasiados problemas. "Bueno."

Las dos caminaron de nuevo al taller de Rarity.

Estaba tan desordenado como cuando salieron de allí, más un gato y un ovillo de lana. Rarity miró el maniquí que Lavender había estado utilizando, examinando el proyecto en el que había estado trabajando.

"Bueno... ¿qué te parece?" Preguntó Lavender, oídos doblados hacia atrás de vergüenza. No sabía por qué se molestó siquiera en preguntar. Ella ya sabía lo Rarity diría y no sería nada bueno.

"Está un poco, demasiado largo y las costuras se han cosido demasiado. Las arrugas no se distribuyeron de manera uniforme, ni lo está la cinta que le pusiste, cariño."

La cabeza de Lavender se caía, después de haber oído exactamente lo que ella temía.

"Sin embargo, para una primera vez, este está bastante bueno. No es perfecto, pero podemos arreglarlo fácilmente."

Las orejas de Lavender se levantaron y su cola comenzó a menearse rápidamente. "¿Podemos?"

Rarity asintió, sonriéndole. "Tengo mucho trabajo que hacer primero antes de que pueda darme el lujo de comprarte tu helado favorito, pero creo que mi pequeña niña ha demostrado ser un buen asistente. Cuanta más ayuda tenga, más pronto terminare."

Lavender sonrió y saltó de emoción. "¡Eso significa que podrás jugar conmigo!"

Rarity presionó su nariz contra la de Lavender, acariciándola. "Vaya, eres una chica muy inteligente. Eso es exactamente lo que quiero decir. Así que, ¿qué dices? ¿Le ayudarás a mamá a terminar algunos vestidos maravillosos?"

Lavender sonrió y abrazó Rarity. "vaya, por supuesto, cariño. No desearía hacer otra cosa."

Rarity no podía dejar de reír. "Vaya, vaya. Suena como que algún poni quiere ser como mamá."

Lavender se rió y meneó la cola.

"Bueno, si quieres ser como mamá, tienes que hacer más que sonar como yo. También tienes que comportarte como yo."

Lavender inclinó la cabeza. "¿Eso significa que tengo que usar esas gafas?", Preguntó Lavender, quejándose. "Esas cosas duelen."

"No, querida. No tendrás que usar estos", dijo Rarity, mientras se los ponía. "Pero, yo estaba pensando en otra cosa que resalte aún más tu belleza. Hmm... ¡Ajá!"

Rarity fue a su armario, levantando su sombrero para el sol y el collar de cuentas con el que estaba jugando Lavender antes. "Creo que esto va a funcionar a la perfección." Rarity colocó el collar de cuentas alrededor del cuello de la Lavender y luego colocó el sombrero encima de ella. Lavender empujó el sombrero para ver a Rarity, dándole una amplia sonrisa con dientes.

"Así que, ¿qué te parece, madre?", Dijo Lavender, todavía tratando de sonar como Rarity. "¿Acaso no me veo simplemente impresionante?"

"¿Impresionante?" Rarity cubriendo juguetonamente su boca con su pezuña. "Eso ni siquiera basta para describir cómo te ves, querida. Te ves absolutamente maravillosa."

"Ya lo dijiste."

Rarity rió. "De hecho, estoy bastante celosa. Yo no creo que haya ningún poni por ahí tan elegante y hermosa como tú, Lavender."