Hola a todos!.. …

Disclaimer: Los personajes no son míos, son de Himayura Hidekaz, yo sólo los tomo prestados para mi propia diversión…y la de los que leen esto…

Nota: Algunas malas palabras (Lovino's Trade Mark), usaré los nombres humanos de cada país, universo alterno, Lovino point of view….

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Esperé pacientemente a la hora de salida, cada minuto se hizo una eternidad. Sentía el tic-tac del reloj retumbar en mis oídos. No podía trabajar, mi mente se distraía a cada segundo. Realmente no sabía por qué me molestaba tanto que el bastardo me ignorara. Toda la tarde fue lo mismo. Me sentía un mueble. Ni una mirada, nada. Cuando sonó el timbre de salida pensé salté de mi silla como si tuviera un resorte debajo. Sentía mi corazón acelerado. ¿Qué era lo que le diría exactamente? ¿Que me prestara atención? ¿Que me sentía invisible? Se supone que no debería interesarme. No pude decir nada. No tenía nada que decir al fin y al cabo. Él acomodó sus cosas y se fue inmediatamente, espetando un "adiós" entre dientes.

Regresé solo en el autobús después de un buen tiempo. Ya casi me olvidaba como era pasar ese tiempo muerto en silencio. Llegué a pensar que hasta mi hermano sería una buena compañía. Pero ese idiota ahora vive con su jefe y no conmigo. Bueno, no. Pero para lo único que viene a la casa es para dormir. Me estoy quedando solo y no me gusta la sensación.

Borren la anterior frase. Prefiero estar solo. Al llegar a mi casa me encontré con una sorpresa. No muy agradable, valgan verdades. El recibidor estaba lleno de maletas. Y en el sillón había un señor que parecía haberse rostizado en una parrilla, vestido con una camisa de flores y tomando cerveza. De no ser porque empezó a hablar hubiera llamado a la policía. Era mi abuelo. Había arribado de su viaje por toda Europa. No lo veía desde hace meses. Estaba bronceado como un camarón, más gordo y con el cabello aclarado por el sol.

-¡Lovi! Muchacho, el abuelo finalmente ha regresado al nido.-exclamó alegre, demasiado para mi gusto, parándose del sillón y estirando sus brazos para darme un abrazo.

-Hubieras regresado a tu casa.-gruñí por lo bajo.-Feliciano no viene hasta más tarde. Te vas a quedar dormido antes de que llegue y nadie va a poderte llevar a casa.

-Lovino, tú también eres mi nieto. Vengo a visitarlos a los dos. Les he traído algunas cosas que he comprado y también quiero hablar con ustedes. Saber qué han estado haciendo, contarles de mi viaje.

-¿Por qué últimamente siento que quieres hacerte el interesado conmigo cuando tú y yo muy bien sabemos que no es así? Yo sé que Feliciano siempre ha sido tu favorito y me molesta mucho esa actitud tuya. Ya estoy grande y ya no me importa.

-Está bien, Lovino.-Suspiró y me miró fijamente, con un tono de dolor en sus ojos.- Sé que es tonto pensar que puedo cambiar ahora lo que hice, o más bien lo que no hice en el pasado. Pero nunca es tarde para empezar de nuevo. Te he pedido perdón muchas veces, sólo quiero recuperar el tiempo perdido.

-¿Y si yo no quiero?-dije desafiante.-Simplemente dejemos todo ahí. Yo no quiero recuperar el tiempo con un sujeto que no hizo nada por salvarme del infierno que eran esas casas. Te llevaste a Feliciano y me dejaste a mi suerte.

-No fue fácil. Después del accidente de tus padres, yo sufrí demasiado por obtener la custodia de Feliciano. Ya estaba retirado del ejército y recibía una miseria de pensión. Los jueces no querían dejarme a dos niños a mi cargo, sólo me entregaron al menor. Por eso te pusieron en los hogares sustitutos. No había nadie en la familia que pudiera recibirte.

-¡Excusas! Si realmente lo hubieras querido hubieras luchado por tenerme a tu lado. Pero eso ya pasó. No te prohíbo que vengas a ver a Feliciano ni nada parecido. Solamente no quieras mostrarte como el abuelo cariñoso y preocupado. Mantengamos la distancia y todo estará bien.

-¡Lo hice! Hice todo lo posible. Quizás pude haberme esforzado más, no lo sé. Pero hice todo lo que estuvo a mi alcance.-Casi ni escuché las últimas palabras, me fui directo a mi habitación. Me dolía la cabeza, con todo lo que había pasado en el día, lo del bastardo, Emma, Elizabeta y ahora el abuelo. Me tomé una pastilla para dormir, cosa rara en mí pues normalmente no necesito de esa clase de ayuda. Me quedé dormido ni bien mi cabeza tocó la almohada. Todo estaría bien al día siguiente, el abuelo se debería de haber ido a su casa y yo feliz.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-¡¿Qué haces aquí, Feliciano?! ¡Ya te he dicho que no voy a dormir contigo! Estamos muy grandecitos para esas tonterías.- Menudo enojo el que me llevé cuando descubrí a Feliciano metido en mi cama a la hora de levantarme. De una patada lo boté y cayó de bruces todavía dormido.

-No es que yo quisiera, fue por motivos de fuerza mayor, ve.-respondió desde el suelo, mascullando cada palabra.

-¿Ahora una arañita insignificante o una sombra en la pared es motivo de fuerza mayor? ¿Cuándo te vas a hacer hombre?

-Fratello, es por el abuelo. Él se ha quedado en mi habitación.

-¡¿Qué demonios?!-salté como endemoniado de mi cama y me puse de pie inmediatamente. No creía lo que estaban escuchando mis oídos.-¿Y su casa? ¿Acaso se quedaron conversando hasta tan tarde que no pudo tomar un taxi e irse?

-Lovino, escúchame sin enojarte.

-¡Ya estoy enojado!

-El abuelo ya no tiene casa. Me lo ha dicho ayer. Se la han embargado. Tenía muchas deudas con el fisco.

-¿Y sí tenía dinero para mandarse mandar a Europa por meses? Feliciano, comprendo que todavía guardes inocencia en esa pequeña cabecita tuya. Pero siempre quise creer que no eras un idiota.

-Ha hecho unos malos manejos con el dinero y no tiene a dónde ir. Somos su única familia y no podemos abandonarlo. Va a quedarse con nosotros hasta que arregle toda esta situación, serán unos meses.

-¡¿Meses?!-chillé desesperado.-¿Y quién tiene dinero para mantener una boca más? Con las justas nos mantenemos a nosotros mismos. Mi sueldo no es la gran cosa, sólo hago las cuentas en una oficina y tú eres un simple ayudante. Aunque más pareces el amante de tu jefe, pero me imagino que no cobras por eso.

Fratello! ¿Por qué eres tan cruel con el abuelo? ¿Qué ha hecho él para que merezca todo ese odio tuyo?-Feliciano se puso de pie y me increpó molesto. A él nunca le habían contado toda la historia completa. Era demasiado pequeño en ese entonces. Desde que él tiene uso de razón hemos sido una familia feliz, no tiene ni idea por lo que yo pasé antes de reunirnos.

-Cosas que ya no vienen al caso.-respiré profundamente, si no lo hacía la cabeza me explotaría en mil pedazos.-Está bien. El abuelo se quedará en la casa y tú te quedarás en mi habitación. ¿Solucionado el asunto?

-No te ves seguro de eso.

-No importa, de todas maneras yo no voy a quedarme aquí. Él se queda y yo me voy.-exclamé en un gruñido. No me importó dejar a Feliciano hablando solo. Me fui a duchar, tenía otro largo día de trabajo duro al frente. Desde la ducha escuchaba sus quejas y sus gritos hasta que se calló y se fue de la habitación.

Cuando salí cambiado, listo para tomar mi desayuno, los encontré a ambos charlando muy felices en la mesa. El abuelo jaló una silla como invitándome a sentarme. La comida se veía deliciosa, él siempre fue un buen cocinero. Siempre se pavoneaba que el batallón al que pertenecía comía mejor que los reyes aun estando en el campo de batalla. Feliciano aprendió de él, aunque le faltaba bastante para igualarlo. Pero me contuve. No le iba a aceptar nada.

-Buenos días, debo irme. Tengo unos asuntos pendientes en la oficina.-paporreteé apresurado. Tomé mi maletín y me dirigí a la puerta.

-Fratello, tú nunca sales tan temprano para el trabajo.-añadió el siempre inoportuno Feliciano. Lo fulminé con la mirada.

-Pero siempre hay una primera vez. Vuelvo en la noche.-Di un portazo y abandoné el edificio rápidamente. No quería que mi hermano me siguiera.

Compré el periódico antes de subirme al autobús y durante todo el trayecto leí la sección de clasificados. Busqué alguna habitación en alquiler, algo cómodo, con todo lo que pudiera necesitar para vivir los siguientes meses. Y todo lo que encontré cumplía esa condición. Lamentablemente todo estaba fuera de mi alcance. Demasiado caro. Algo tenía que hacer para salir de esa casa, definitivamente allí no me iba a quedar.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

El portero de la empresa me quedó mirando extrañado al verme llegar tan temprano, casi siempre llegaba con las justas, corriendo desde el paradero hasta sentarme en mi escritorio. Lo saludé y me fui de frente a mi oficina. Raro fue lo que me encontré dentro. Nuevamente unos trabajadores sacaban un escritorio del lugar. Esta vez era el de mi jefe.

-¿Otra vez van a mover los muebles? ¿Por qué no lo hacen todo de una vez?-comenté con uno de ellos.

-Ha sido una orden de último minuto. Recién nos han informado del cambio esta mañana.

-¿Esta mañana?-pregunté extrañado.-Ni siquiera ha empezado el día.

-Para usted no, obviamente.-exclamó el sujeto algo irritado mirándome de pies a cabeza.-A otros nos toca entrar a trabajar más temprano.

-¿Y cuál es el cambio?

-A nosotros no nos comentan ese tipo de decisiones dentro de la empresa. Creo haber escuchado que iba a entrar un nuevo jefe a esta oficina. Quizás despidieron a este. No lo sé. Usted trabaja aquí, debería estar más al tanto que yo.

Estoy harto de todo el mundo. ¿Acaso creen que alejarse del problema y luego venir y creer que el tiempo lo ha solucionado todo es la mejor manera de enfrentarlo? ¿Ahora a quién van a traer a esta oficina? ¿A dónde se ha ido el bastardo? ¿Dejó de trabajar aquí? Necesito respuestas urgentes.

-Lamento hacerlos trabajar desde tan temprano. Fue una decisión de última hora. Prometo que mañana no volverán a esta oficina.-Hablando del rey de Roma se aparece mi estimado jefe por la puerta. Me di la vuelta y se quedó inmóvil al verme tan temprano en la oficina. Di unos pasos hacia él, decidido.

-Sígame, por favor.-Estaba realmente molesto con todo esto. Él iba a pagar el pato por todo. Escuché sus pasos detrás de mí y me sonreí satisfecho. Caminé hasta llegar a las escaleras, era un pasillo algo solitario pues nadie se toma la molestia de usarlas. Me paré en seco y él casi se choca conmigo.

-¿Me puede explicar qué es lo que está pasando? ¿Me parece o usted está saliendo de esa oficina por mi culpa?-Lo dije directo, no quería dar rodeos. Si no solucionaba todo lo que me estaba pasando y ponía mi vida en orden de nuevo terminaría en un hospital psiquiátrico.

-Bien, parece que mi plan no salió como esperaba. Pero creo que mereces una explicación.-respondió él, tranquilo, resignado diría yo.-Sé que hago estupideces, y muy seguido. Y la regué tremendamente el sábado. Besarte no fue un error. Definitivamente no lo fue, no para mí, porque yo lo quise. Pero no debí obligarte, casi aprovechándome de la situación y el alcohol. No me puse a pensar en lo que pasaría cuando tuviéramos que vernos las caras en el trabajo. Si bien creí que todo había quedado solucionado contigo el domingo, yo sigo sintiendo lo mismo. Pensé que podía ignorar esto que siento, pero todo se puso peor cuando vi que te transfirieron a mi oficina. Y tenerte tan cerca sabiendo que te sentías incómodo.

-¿Y bien?-lo miré casi desesperado. Tanta palabrería me estaba mareando.

-Pues creí que la mejor alternativa era irme de la oficina. Hablé con Gilbert y me recolocaron ayer en la noche. Hoy comienzo a trabajar en la sección de detergentes, o algo así. Así ni tú ni yo nos sentiremos incómodos.

-Entonces sí es por mi culpa.

-No quiero que te sientas culpable, aquí soy yo el que actúo mal y tomo todas las responsabilidades del caso. Tú sigues con tu vida y yo con la mía.

-¡Tú sigues con tu vida y yo con la mía!-lo remedé gritando.-Nadie sigue con su vida porque últimamente mi vida tenía a un sujeto haciendo de galán barato conmigo, que se la pasaba pegado como chicle, en el almuerzo, en el autobús, buscándome conversación, prestándome la atención que nadie nunca me había dado. Esa ha sido mi vida en los últimos meses.

-Pero Lovino…

-¡Déjame hablar!-chillé casi sin darme cuenta de lo que decía. Se supone que no debería importarme que se vaya a otra oficina o a una sucursal en la luna, pero no es así. A mí me gustaba Emma y se lo dije, creí que usted trataba de conquistarla y lo odiaba por eso, cuando era realmente a mí a quien trataba de seducir. Pero me doy con la sorpresa de que me importa y mucho. Ayer me sentía un mueble. No había sentido tanto silencio desde hace un buen tiempo. Sólo quería que me hablara o que me mirara. No sé qué me ha hecho, si sus tácticas de seducción de medio pelo son eficientes pero no sé ni lo que siento. Si usted me gusta. Me han pasado muchas cosas, muy rápidamente y…

No sé ni cómo fue pero de repente sentí los labios de mi jefe pegados a los míos. Me estaba besando…¡ME ESTABA BESANDO! Ahí en medio del pasillo, y yo…y yo…¡NO HICE NADA POR DETENERLO! Sólo me dejé llevar, puse mis brazos alrededor de su cuello, porque eso es lo que hacen en las películas y el me atrajo rodeándome la cintura. Unos segundos después nos separamos. Y nos quedamos viendo un rato a los ojos, sin hablar.

-Si no estás seguro de lo que sientes por mí, prometo aclarártelo con todo lo que esté a mi alcance.-Rompió él el silencio. Inmediatamente sonó el timbre de entrada.

-¿Todavía va a irse a otra oficina?-le pregunté todavía sin conectar mi cerebro al cien por ciento.

-Creo que los señores de mantenimiento me odiarán por hacerlos regresar mi escritorio.-rió él divertido.-Y no me sigas tratando de usted, Antonio para los amigos. Y los que son más que amigos. Ahora voy a arreglar el pequeño asunto.-Me dio un beso rápido y se fue por las escaleras.

Yo regresé a la oficina. Todas ya habían comenzado a trabajar y todas se me quedaron mirando fijamente cuando entré. Un sudor frío se deslizó por mi espalda. ¿Alguien nos habrá visto? Traté de ignorar sus miradas sobre mí y me fui de frente a mi escritorio.

-¿Mucho trajín?-Emma me sacó de mi ensimismamiento, su voz se oía ronca, entrecortada. Cuando la vi a la cara estaba toda roja, con los ojos hinchados y llorosos. Volteé a ver a Elizabeta y ella se limitó a mover la cabeza de lado a lado, negando. Abrí los ojos en conmoción. Emma me había visto, estaba seguro. Había llorado por eso.

En vez de sentarme en mi escritorio me encerré en el baño y me miré al espejo. Mi cara estaba roja como un tomate y tenía una sonrisa estúpida dibujada en el rostro. Dios, era demasiado obvio. Estoy JODIDO. Con todas sus letras.

Emma me debe estar odiando y yo sólo quiero quedarme ahí encerrado en el baño. Lo que sentía en ese momento por ella ya no era atracción, ni enojo. Era lástima, como me había sentido yo cuando ella me dijo que estaba enamorada de Antonio. ¿Acabo de decirle Antonio? ¡¿Qué tiene ese tipo para hacerme cambiar tanto en tan poco tiempo?! ¡EXIJO UNA EXPLICACIÓN!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Espero que les haya gustado… …..me gustaría saberlo así que espero sus reviews además de que así me hacen saber lo que les gusta y lo que no…Siempre serán bienvenidos!..Gracias por leer…!

Se acepta de todo: críticas, consejos, opiniones, maleteadas, dinero (de preferencia en dólare$), confesiones de amor (o de odio)..lo que sea menos insultos y amenazas de bomba o parecidos….

Saludos!...