Capítulo 10
Sucesos en una obra
Se encontraba sentada esperando escuchar su nombre. La sala de espera estaba absolutamente vacía y afuera había iniciado una tediosa lluvia. Mientras estaba allí cruzada de manos y veía cada tanto rato su bota de color café.
Era día martes. Comienzos de Julio. Korra pensaba que la semana estaba siendo y yendo a paso muy lento. De pura frustración se comenzó a rascar la cabeza y de paso recordar cierto día.
- ¿Cuándo nos volveremos a ver? - preguntó tímidamente la muchacha.
- No lo sé… dime tu - titubeó él.
- ¿Cuándo es tu último examen?
- Es el miércoles – dijo cerrando sus ojos y buscando la boca de ella.
Korra lo meditó un momento.
- Puede ser después de tu examen, porque de lo contrario no nos veremos hasta el jueves, para la obra de tu hermano.
- No lo sé, ni idea a qué hora me desocuparé…
Entonces habrá que esperar hasta el jueves.
Dicho eso ambos hicieron un gesto con su boca en señal de resignación.
Escuchó su nombre en labios de la mujer que la atendería, Korra se levantó rápidamente saliéndose de sus pensamientos. Recién comenzaba el día y ya anhelaba el jueves.
- Hace tiempo ya que no venías Korra ¿Qué sucedió? - preguntaba con una sonrisa en el rostro
- Pues… sucedieron muchas cosas – Korra miró a la mujer que tenía enfrente de ella.
Kya era la ginecóloga con la que Korra se atendió la primera vez, así que en parte conocía bien la situación de la chica. De una u otra manera había sido también su confidente en el plano sexual cuando recién se estaba iniciando. Además de su madre, ella también sabía sus secretos.
Korra entonces comenzó a contarle la historia de lo que había sucedido durante esos meses de ausencia y por qué no la había venido a visitar y a controlarse mensualmente. Kya la escuchaba con atención y analizaba su rostro.
- Pero... ya estoy bien – decía Korra – ya pasó bastante tiempo, además – se sonrojaba – conocí a alguien más.
- Ah ya veo… pues me alegro por eso Korra. ¿Vienes nuevamente a recetarte? – Korra afirmaba en silencio - ¿Ya tuvieron relaciones? – nuevamente afirmó.
Kya anotaba todo detalladamente en la carpeta con el historial de Korra para con la mujer. La incitó a subirse a la camilla para poder analizarla, procesos de rutina de la doctora. Cuando ya la hubo revisado comenzó a escribir una pequeña nota médica para ella. Le preguntó si optaría nuevamente por pastillas o prefería otro método.
- Las pastillas se me olvidan ¿Puede ser inyección?
Cuando ya finalizada la consulta, Korra se despidió con un fuerte abrazo de ella y salió del aquel lugar.
La ciudad se encontraba bajo un aguacero y la chica de ojos azules caminaba bajo un paraguas rojo en dirección al gimnasio de Ciudad República. Su último examen sería el viernes, el de inglés, pero antes de eso necesitaba despejarse, por eso es que pensó que un buen zambullido en la piscina le haría bien.
Hizo un buen precalentamiento antes de, para evitar algún malestar con su hombro nuevamente. Ya le había informado al entrenador y profesor de natación de lo que le sucedió aquella vez que nadó con Tahno y de su dolencia. Le advirtió que eso sería parte de su vida como nadadora, que siempre era bueno prevenir con masajes y con un buen precalentamiento. Se alivió eso si al saber que no era nada grave.
Cuando estaba allí nadando de un lado a otro escuchó la voz de él. Era lo único que le faltaba de aquel día.
- ¿Qué quieres Tahno? - preguntó agitadamente después de aquella corrida.
- Hey, tranquila – dijo el joven levantando sus manos – vengo en son de paz.
Korra lo miró incrédulamente y procedió a abandonar la piscina. Él miró cada paso que daba ella, sinceramente pensaba que era una chica linda, pero con un carácter difícil. Ella se detuvo entonces sintiendo algo extraño y con un giro de cabeza lo increpó con la mirada. No le gustaba la forma en que él la miraba.
- Oye Korra – Tahno quería entablar una conversación sin discusiones con ella - ¿Cómo has estado?
- ¿Por qué lo preguntas?
- Vamos… cuando te conocí no tenías la mejor de los ánimos. Las paredes del gimnasio tienen oídos Korra.
Korra miraba de reojo al chico mientras esta se sentaba en la orilla de la piscina y movía sus pies dentro del agua. Se mordía el labio inferior, de alguna manera no quería sacar aquello, no quería recordar aquella época y Tanho estaba hurgando en algo que a Korra no le complacía en lo absoluto.
- No quiero hablar de eso.
- Está bien, pero – dijo algo celoso – el fin de semana estabas radiante.
Korra sintió sus mejillas arder ante tales palabras. Entonces se dispuso a levantarse de su lugar y caminar de vuelta hacia el camarín para darse una ducha e ir hasta su casa.
- ¡Tiene suerte aquel sujeto! – gritó Tahno para que ella lo oyera mientras se alejaba del lugar.
Ella entró entonces buscando su toalla en el bolso y caminó hacia la ducha. Ahí se daba una refrescante ducha caliente que sin duda la dejó más relajada aún. Pensaba que llegaría directamente a su casa y se acostaría a dormir. Era la mejor manera de gastar el tiempo.
"¡estoy estresado! No quiero seguir leyendo más. ¡Quiero verte!"
Korra leía aquel texto que Mako le había enviado a su teléfono. Pensó en llamarlo, pero no quería distraerlo. Se moría de ganas de verlo también, pero primero debía darle prioridad a su estudio. Entonces le escribió de vuelta para darle ánimos. Sonrío para sí misma y se siguió vistiendo.
"¡Ánimo! Yo también quiero verte, pero te desconcentro ¡Estudia!"
Mako leía el mensaje que le mandaron y reía. Tenía razón, ella lo desconcentraba de todo. Dejó su teléfono de lado y levantó sus brazos para poder estirarse. Había estado mucho rato sentado sin moverse y ya comenzaba a dolerle el cuerpo. Se levantó entonces y caminó hacia la cocina a servirse algo. Bolin no estaba en casa ya que debía seguir preparando todo para la obra del jueves. Bebió un vaso de bebida y caminó hacia la ventana que estaba frente a la entrada de la casa. Allí veía como en la ciudad seguía lloviendo y las personas caminaban con sus paraguas abiertos. Recordó que cierta chica tenía el suyo y volvió a sonreír.
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Mako se levantó a la mañana siguiente muy temprano. Ataba el nudo de su corbata muy nervioso, hoy presentaría su último examen delante de sus profesores. Bolin, quien se encontraba despierto, no dudó en prepararle un ligero desayuno.
Afuera seguía lloviendo, el clima le daba mala espina, pero no quiso ser negativo, no ahora, después de tanto estudio y sacrificio todo iba a valer la pena y tendría unas merecidas vacaciones.
Probó con cautela el desayuno que su hermano le había preparado, después de saborearlo un rato, dio una nueva mordida al pan tostado.
- Vez que aprendo, además es simple: pan tostado con jamón y queso. Simple – decía con orgullo el menor.
- Gracias hermano - sonreía Mako mientras disfrutaba de lo que comía.
Salió de casa a eso de las 8 am para caminar hacia un móvil que lo dejara en la facultad, se colocó su abrigo y una bufanda - de color rojo - y salió de casa. Su hermano le había prestado también un paraguas para que en el trayecto del auto a la institución él no se mojara.
Revisó su celular antes de apagarlo y vio en el un mensaje de Korra.
"¡Todo el éxito en tu último examen!"
Suspiró para darse ánimos y a la vez calmar sus nervios. Apagó el teléfono móvil y entró.
Korra esperaba algún mensaje de vuelta, pero no sucedió. Estaba acostada de espalda en su cama, se había despertado temprano para poder mandarle aquel texto dándole sus buenos deseos. Como no recibió respuesta, se acurrucó un poco más en su cama con un puchero en la boca y cerró sus ojos para poder seguir o intentar seguir durmiendo. Lograba conciliar el sueño finalmente hasta que el olor a comida que provenía de la cocina la hizo levantarse como zombie y acompañar a sus padres en el desayuno.
- ¿Hija? ¿Levantada tan temprano? Con razón el clima está como está – decía Tonraq mientras se le acercaba para darle un beso en la frente.
- Muy gracioso papá - le daba un pequeño golpe en el brazo.
- ¿Desayunaras con nosotros hija? – preguntaba Senna quien le servía a su esposo.
Korra afirmó con su cabeza mientras se sentaba en la mesa y su madre también le servía desayuno, seguía con su pijama puesto y se había colocado un grueso polerón. Tenía frío y quería ir a acostarse nuevamente, decidió que después de la merienda volvería a su acogedora cama que la esperaba para seguir en la profundidad de los sueños.
Ya habiendo terminado la rutina mañanera, Korra se despidió con un gran abrazo de su padre quien se dirigía a trabajar. Él se dedicaba a la cosa política de la ciudad y por eso lo de su buena situación económica. Senna era dueña de casa, por ende le dedicaba mucho tiempo a su hija. A veces la consentía, pero también tenían sus diferencias. Korra apreciaba a su familia, pero no se daba cuenta de eso. Su madre era el pilar fundamental, aquella consejera y amiga, además de madre, que siempre tuvo a su lado para desahogarse. Su padre, un fiel protector de la muchacha, celoso como nadie, siempre brindándole seguridad y sobre todo sabiduría.
En un momento pensó en la situación de Mako al no tener padres, y que sólo tuvieran a su abuela, que más encima vivía lejos de la ciudad. Eso le daba a entender y demostraba el gran esfuerzo que él y su hermano han hecho para sobrevivir, para ser personas de bien en este planeta. No cualquiera puede estar con la frente en alto y salir adelante solos en el mundo, sin un apoyo, sin esa acogida familiar que Korra tenía.
Dentro de tanto pensamiento, sintió que nuevamente caía en la magia del sueño, y con esas reflexiones pudo por fin dormir un poco más.
Ya era mediodía en la ciudad. La lluvia había cesado por unos instantes, pero el clima aún se sentía húmedo y las nubes negras en el cielo no pretendían abandonar su lugar.
Mako ya había salido de su presentación y estaba sentado frente al aula esperando recibir su calificación. Su pierna no se dejaba de mover y ya casi no le quedaba uña del dedo índice. La puerta se abrió minutos después y cuando el profesor lo hizo ingresar a la sala para escuchar la nota que decidieron colocarle sintió que al fin su alma volvía al cuerpo y que comenzaría de maravillas su mes de vacaciones. El profesor se despidió dándole un apretón de manos a Mako y éste con una tremenda sonrisa en su rostro salió de la facultad sin importarle mucho si llovía o no. Buscó en su bolso su teléfono móvil y lo encendió. Quería darle primero la noticia a ella.
Korra después de un largo descanso, comenzó a estirarse, realmente sentía que estaba recuperando las horas de sueño que había perdido durante su estancia de exámenes finales. Oyó una suave musiquita de su celular que la hizo despertarse más rápido y vio en aquella pantalla el nombre de él.
- Hey Mako – decía mientras se rascaba un ojo - ¿Qué sucedió? ¿Ya saliste?
- Todo bien bonita, ya salí. Me fue excelente - decía orgulloso – ahora pudo decir ¡Bienvenidas vacaciones!
Korra reía al otro lado del teléfono.
- ¿Viste el mensaje que te mande en la mañana? – preguntó
- Claro que lo vi… - hizo una pausa - ¿Esperabas una respuesta? – preguntó divertido
- No es gracioso – dijo algo molesta - y sí…
- Perdón, pero es que estaba entrando a la facultad, estaba nervioso y debía apagar el teléfono. No te enojes.
Mako hablaba con ella mientras caminaba tranquilamente por las calles. Notó que unas gotas le cayeron en la cabeza y estiró su mano para verificar si es que se ponía nuevamente a llover.
- ¿Qué harás ahora?
- Me juntaré con Asami, me invitó a su casa a almorzar.
- Oh – exclamó tristemente – entonces ya no nos vemos hasta mañana.
Ella maldecía interiormente, pero no podía tampoco hacer un cambio de planes. Ya había quedado con su amiga.
- Así es, nos veremos mañana – dijo algo desganada.
- Bueno bonita, te veo mañana - se despedía Mako – un beso.
- Besos.
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Asami esperaba que llegara su amiga a su gran casa. El padre de ella era un casi multimillonario, emprendedor y creador de gran parte de la tecnología de la ciudad. El señor Hiroshi Sato era reconocido y su hija, quien estudiaba Ingeniería – en el área de la robótica para ser más específica - seguía los pasos de su padre para trabajar en grande maquinarias y aportar ideas a la ciudad, ese era su sueño. Además de eso era una mujer reservada en el plano amoroso.
Había salido con Mako a principio de año, pero no había resultado y no quiso darle más vuelta al asunto.
Asami había asistido con Bolin a la bienvenida de los nuevos estudiantes. Korra no quiso ir porque en aquel entonces su ánimo no era el de los mejores. En aquel tiempo ellos tres se habían conocido en la clase de inglés y se produjo un química impresionante. Conversaban, se reían y además siempre se veían después de clases independiente de los horarios. Habían formado una amistad y un grupo bastante unido a pesar de estudiar diferentes carreras.
Aquel día Bolin había bebido más de la cuenta y Asami quien estaba mucho mejor que él, decidió ayudarlo llevándolo hasta su casa para que se repusiera de aquel estado ebrio. – Por lo general en las bienvenidas a los universitarios, siempre es alcohol, cigarros y desmanes – Asami se reía de lo divertido que se veía su amigo. Lo más impresionante es que no perdía su esencia, ese ser divertido y alegre que era él.
- Ahí vivo yo – decía Bolin tambaleándose de una lado a otro y abrazando a su amiga.
- ¿Con quién vives?
- Con mi hermano, debe estar en casa.
- Bien, ahí tienes a alguien para que te cuide de esta borrachera amigo – reía la morena de ojos verdes.
Cuando entraron a su casa, cosa que le costó ya que Bolin no encontraba las llaves y cuando lo hizo no podía achuntarle nunca a la cerradura para poder abrir, lo primero que vieron fue a Mako sentado en el sillón con un montón de libros en la mesita de centro – para variar – Éste último se levantó como resorte y ayudó a la chica a cargar a su hermano menor. Lo llevaron hasta su habitación y ahí se quedó profundamente dormido.
- Gracias por cuidar a mi hermano… eh…
- Asami, me llamo Asami. Soy amiga de tu hermano. Además compartimos la clase de inglés.
- Oh ya veo… - se sonrojaba - me llamo Mako. Mucho gusto y gracias nuevamente…
- No hay problema, no podía dejarlo solo. Además… - Asami se ponía un poco nerviosa – no sabía que Bolin tuviera un hermano mayor… y más encima guapo – cuando Asami se percató delo que dijo giró su rostro hacia otro lado. Nunca había sido tan directa.
Mako se avergonzó ante tal dicho, pero a la vez respondió con una sonrisa. Entonces decidió invitarla a quedarse un rato más, y quizás servirle algo para entablar una conversa. Fue la primera vez que Mako decidió dejar sus estudios, por un rato, de lado y conocer a la chica, que a su parecer era bastante guapa también.
Sonó el timbre de pronto, sacando de sus pensamientos a la chica. Allí la estaba esperando su mejor amiga, Korra. Cuando la ojiverde salió a recibirla ambas se saludaron con un gran abrazo.
Pasaron una tarde divertida, jugaron videojuegos, tanto de pelea como bailes, cosa que le encantaba a Korra y también prepararon una rica comida – fideos con salsa – que las dejó más que satisfecha.
- Asami, dime ¿ya tienes lo de inglés?
- Sí, está guardado en el bolso. Es cosa de entregarlo el viernes y esperar la nota.
- Jodido examen – refunfuñaba Korra quien estaba sentada en el suelo de la habitación de Asami mientras seguía jugando.
- Oye Korra… - Asami observaba como la chica se divertía y se olvidaba de todo a su alrededor, pero cuando oyó su voz vio como le prestó atención – no… hmm ¿A qué hora es lo de Bolin mañana?
- Es a las 12 si no me equivoco.
Esta vez fue Korra quien se dedicó a observar a su amiga, sentía que quizás podría ser el momento de decirle lo que estaba sucediendo con Mako, que ella sabía perfectamente que fue él el chico con el que salía a principio de año, pero luego de un rato pensó ¿Por qué hasta ahora Asami no le ha contado nada sobre Mako, ahora que ya lo conocía en persona? Pero tampoco le iba a recriminar por no decir nada, aunque tenía miedo de que en ella aún albergara sentimientos hacia el chico.
Se aburrió de jugar y se fue a sentar en la cama, al lado de Asami.
- Oye Korra… ¿Nunca más supiste de él?
- No – dijo cortantemente.
Asami suspiró, sabía que era un tema que a Korra le costó mucho contar al principio, pero cuando lo hizo fue para desahogarse, ya que fue ella misma quien la conoció con un estado deprimente.
- Lo bueno amiga – se acostó de espalda al igual que Korra – es que ya no eres esa sombra que fuiste a principio de año. ¿Te acuerdas?
- Ni me lo digas - reía - ¿tan mal me veía?
- Tenías un aspecto horrible, ni siquiera sonreías - miraba a su amiga.
- Lo sé. Pero fue bueno porque ustedes se acercaron a mí, además de las clases y de la natación, ustedes me animaron bastante en ese entonces.
Las chicas reían recordando aquel episodio.
Era la primera clase de inglés para Korra. Había pasado una semana desde que comenzó a asistir a clases.
Había compañeros de otras carreras también, incluyendo la suya propia. Se sentó un poco alejada de los demás, la verdad es que su ánimo no estaba del todo bien.
Llevaba meses con una depresión, sus padres la habían llevado al médico para que pudieran recetarle algo para animarla, pero nada resultaba. Por suerte comenzó la etapa de la universidad y eso la distraía bastante. Además estaba comenzado a ir a clases de natación, descubrió que le gustaba bastante nadar y todos los días asistía al gimnasio de Ciudad República donde su padre la había inscrito.
La profesora había formado grupos de 3 personas de diferentes carreras para comenzar a trabajar. A Korra precisamente le tocó ese día con Asami y Bolin.
- ¿De qué carrera son?
- Yo estudio actuación.
- Yo educación física.
- Mucho gusto, me llamo Asami.
La tarde se hacía evidente, eran pasadas las 9 de la noche y afuera seguía lloviendo. Korra estaba preparándose para tomar el móvil de vuelta a su casa, pero antes decidió pasar al baño. Su celular comenzó a sonar y ella no se encontraba precisamente al lado de éste. Asami quien lo oyó le fue a informar a su amiga que estaba sonando su teléfono. Se sorprendió al ver el nombre en la pantalla.
- Mako…
Korra salió del baño y observó a su amiga quien tenía en sus manos su móvil.
- Te llamaban – le entregó el aparato a su amiga.
Cuando Korra vio de quien se trataba sintió que sus nervios le jugarían una mala pasada.
- Mako… Makoto… mi compañera de natación - se excusó.
- Vamos, te acompaño a la salida – le decía Asami quien la tomaba de la mano y caminaba con ella hacia la puerta.
Estando allí ambas se abrazaron, Korra estaba preocupada eso si ¿Le habrá creído aquello de "Makoto"?
- Nos vemos mañana entonces. No llegues tarde Korra – reía Asami
- No, no lo haré – decía con un puchero.
Cuando abrió su paraguas y comenzó a caminar, Korra tuvo un mal presentimiento. Dio un giro con su cabeza para ver nuevamente a su amiga, esta le sonreía a lo lejos y le movía una mano despidiéndose de ella. Korra hizo lo mismo y luego decidió seguir caminando.
Asami veía a lo lejos como se marchaba su amiga. Una pequeña lágrima aparecía en sus ojos el cual secó rápidamente con sus manos. Tomó aire y entró a su casa. Mañana iba a ser un día muy largo.
- ¡Mako, me llamaste en el peor momento! – gritaba enojada.
- ¿Por qué? – preguntó curioso.
- Estaba en casa de Asami, ¿entiendes eso? ¡Ella vio mi celular cuando me estabas llamando! Tuve que mentirle… y ¡No me gusta! – Korra comenzaba a sentir una terrible pena.
- Perdón Korra no quise incomodarte, sólo quería… - Mako al otro lado del teléfono, estaba saliendo de la estación de Policía, donde trabajaba, para caminar hasta su casa. - ¿Korra? - ella no contestaba y Mako se preocupó - ¿Dónde estás?
- Voy para mi casa - decía con lágrimas en los ojos.
- Korra, escúchame. Ya basta de esto, sé que quieres ser tu quien hable con ella, pero no te está haciendo bien. Mañana yo mismo conversaré con Asami y le diré como sucedió todo…
- Es que Mako, ella es mi mejor amiga – sorbeteaba su nariz.
Mako quería tranquilizarla, no era culpa de ella ni de él lo que estaba sucediendo. Las cosas se dieron en una fiesta, ambos se gustaron y sucedió lo que sucedió. Mako siempre fue sincero de comienzo al contarle todo sobre Asami, tal vez hubiera sido mejor omitir aquello hasta más adelante, pero ¿De que serviría?
- ¿Qué pasa si a ella todavía le gustas? – dijo con pena.
- No, eso es imposible Korra, ya pasó bastante tiempo… - suspiró - y si así fuera tú no te tienes que preocupar de nada. Eres tu quien me mueve Korra.
Korra sintió como su corazón latía fuertemente ante esas palabras. Apenas podía con sus lágrimas, ya que en una mano sostenía el paraguas y con la otra llevaba el celular.
- ¿Podemos vernos un ratito ahora? ¿Estás saliendo del trabajo no?
- Sí – se alegró – ¿veámonos en el café de siempre?
Caminó hasta allá. Ciudad República era grande sí, porque poseía montañas y demases, pero todo lo urbano, las viviendas y la vida estaban centrados a orillas de ésta. Los móviles donde se transportaba la gente te llevaban en pocos minutos a donde quisieras y no eran de mucho coste. Por eso, siempre era fácil encontrarse y juntarse en una ciudad como esta.
En 10 minutos llegó al café y lo vio allí. Corrió con paraguas en mano y entró en la cafetería donde tuvieron su primera cita. Ella lo abrazó y ocultó su rostro entre sus brazos.
- Te extrañaba tanto – le decía en un susurro a ella.
Korra intensificó más el abrazo.
- Bebámonos un chocolate y te acompaño a casa ¿Bueno? - Korra afirmó en silencio sin dejar su posición.
Se fueron a sentar, graciosamente, en el mismo lugar de aquella vez, pero esta vez solo bebieron el chocolate caliente para pasar el frío de la ciudad bajo la lluvia. Korra se acurrucaba más en el sillón donde estaba sentada disfrutando de su merienda. Mako la observó algo más tranquila.
- ¿Todo bien? – preguntó
- Sí, mejor – sonreía avergonzada.
Mako se le acercó y acarició el rostro de la chica, ella cerró sus ojos y nuevamente dejó caer una lágrima.
- Hablaré con ella - le decía Korra – pero… tengo miedo de saber cómo va a reaccionar. Yo no quiero mentir, pero tampoco puedo seguir… no puedo seguir ocultando esto. Cuando pilló mi teléfono me asusté – confesaba la chica – tuve que decirle que era Makoto ¿Puedes creerlo? Makoto... – luego de meditarlo se largó a reír.
Mako la miró divertido y terminó de beber su chocolate, ella también y así ambos se levantaron del lugar y decidieron caminar hacia la casa de Korra.
- Aún no deja de llover – decía Mako de mala gana.
Korra agarró la ropa de Mako para empujarlo hacia ella. Él se fue acercando porque sabía lo que quería. Ahí se besaron, una y otra vez. Se necesitaban tanto el uno al otro. Porque claro después del fin de semana que pasaron juntos, sentían que les faltaba un poquito de su compañía.
Cuando llegaron a casa, ambos bajo un paraguas seguían besándose y sus manos exploraban buscar algo de calor aun con la ropa puesta. Se quedaron un buen rato abrazados, el rato estando juntos había sido cortito, pero reconfortante.
- Ya mañana nos veremos. Después de lo de Bolin te rapto y nos vamos a algún lado los dos solos ¿Te parece?
- Me parece – decía con su particular sonrisa.
- Descansa bonita, nos vemos mañana – le daba un beso rápido.
- Sí, nos vemos mañana… Makoto – le sacó la lengua.
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Al fin había llegado el esperado día de la obra de Bolin. La gente que asistiría al evento eran tanto profesores como alumnos, más algunos amigos invitados por los protagonistas. El día lucía estupendo para ellos. Había cesado la lluvia y un poco de sol aparecía de vez en cuando para darle algo de calor a la ciudad y así de paso poder secar todos los estragos que causó la lluvia de la semana.
Korra extrañamente había llegado antes que Asami y que Mako al lugar. Se encontraba de pie mirando atentamente el cartel de información de la obra que los chicos presentarían.
- Omashu – leía Korra.
Miró la hora en su teléfono, aún faltaban media hora para que el espectáculo comenzara. Y aún no había rastro del resto.
Bolin se paseaba de un lado a otro y cuando divisó a Korra en las afueras del recinto donde se presentaría, le dio unos boletos especiales, donde salían los números donde ella, Mako y Asami se sentarían.
- Los reservé especialmente para ustedes – decía el chico.
- Gracias Bolin – recibía los boletos – ahora ve y quiébrate una pierna.
- Bien dicho – reía Bolin al ver que su amiga sabia de ciertos dichos entre los artistas.
Cuando la vio ahí despidiéndose de su hermano, la contemplaba de pies a cabeza. Le gustaba su forma sencilla de vestir. Los jeans que se colocaba le resaltan el largo de sus piernas y entre la bufanda de lana que llevaba puesta y toda su ropa abrigada para arriba la hacían lucir tierna. Eso según Mako.
Colocó una de sus manos en el hombro de la chica y esta al dar la vuelta y ver su rostro le regaló una gran sonrisa.
- Mira – le mostraba los boletos – tu hermano nos guardó puestos especiales.
Asami venía llegando y contemplo aquella simple escena. Caminó hacia ellos para saludarlos.
- ¿Qué tal? – dijo levantando una mano.
Korra inmediatamente se colocó nerviosa con la presencia de ella, pero aun así atinó a darle un fuerte abrazo para saludarla. Le mostró también los boletos que Bolin les había dado.
La gente ya estaba ingresando al lugar y se acomodaba en los asientos. La obra partiría a las 12.30 así que tenían media hora más para que los espectadores ocuparan el recinto, ya que después de eso, las puertas se cerrarían y nadie podría entrar más tarde.
Los asientos donde se encontraban ellos resultaron ser en segunda fila. Mako como buen caballero las hizo sentarse a ellas primero, quedando Korra entremedio de él y de Asami.
Los minutos avanzaban y las luces del teatro se apagan, las puertas se cerraron y la cortina se abrió. El show acaba de comenzar.
Shu era el protagonista de la historia y era interpretado nada más ni nada menos que por el mismísimo Bolin.
- Nunca me dijo que tendría el papel principal - decía asombrado Mako.
Las chicas quedaron tan asombradas como él. Asami y Korra se miraron de frente y se rieron divertidas de la situación.
Después de una introducción sobre la vida que llevaba Shu y de las constantes peleas que acarreaba su pueblo con tierra enemiga, se observaba como él escapaba a ratos de aquella situación. Era agobiante y podía verse en el rostro del joven, en este caso la interpretación de Bolin estaba siendo bastante creíble cosa que dejó sorprendidos al público.
En la cima de una montaña observó una figura llamativa, allí había una encantadora chica, que al parecer también huía de las constantes batallas de su pueblos.
- ¿Cómo te llamas? – preguntaba Shu.
- Mi nombre… es Oma – decía aquella hermosa jovencita.
Los dos jóvenes se veían constantemente en aquella cima de la montaña, día tras día, pero la situación era peligrosa, debían buscar una nueva forma de verse a escondidas, ya que sus sentimientos florecían con el paso del tiempo y no podían ocultarlo.
Un día estos dos jóvenes enamorados conocieron unas poderosas bestias. Como pudieron entender su sufrimiento y su lucha constante por quererse sin enemistades y problemas con sus pueblos de orígenes, estos animalitos les enseñaron un gran secreto. Poder controlar la tierra. Y a través de ese grandioso poder, los enamorados pudieron construir grandes túneles en aquella montaña para poder verse en secreto y disfrutar de su amor.
Las chicas veían como Bolin y la chica que interpretaba a Oma hacían unos movimientos extraños y la escenografía cambiaba drásticamente. Además el juego de luces les daba un toque misterioso y oculto.
Entre tanto Mako, quien veía con orgullo a su pequeño hermano, quería demostrar su felicidad. La única manera en que pudo hacerlo, y para que ella entendiera, fue buscar disimuladamente con sus dedos la mano de Korra, cuando ella se percató de lo que él hacía, le respondió de la misma manera, pero haciéndose la desentendida ya que al otro lado estaba Asami.
Conforme avanzaba la historia, Shu no apareció más en escena. Oma estaba esperándolo como siempre, pero las malas noticias llegaron a sus oídos. Él había muerto en la guerra que sus pueblos llevaban tiempo desarrollando. Oma quien no aguantó su tristeza y enfado, desató su ira. Todos pensaban que ella pondría fin a tantos sufrimientos, quizás buscando venganza, pero lo que hizo fue algo verdaderamente valeroso. Logró el fin de la guerra, exigió la paz en aquel lugar. Logrando su cometido, todo quedó en paz y armonía (N.A. hasta que la nación del fuego atacó xD)
Para su memoria, el pueblo que logró unificar Oma, adoptó el nombre de Omashu. Y todos los años celebran el sacrificio de los dos amantes, el secreto de aquella cueva y la frase célebre que nace en la tumba de los dos enamorados: "El amor es más brillante en la oscuridad"
Korra analizó esas palabras, aquella frase sentía que la vivía.
Luego de un rato, se ven a unos hippies, que se suponen contaban aquella historia y finalizaban cantando una extraña canción que decía más o menos así: "Túnel secreto…"
Finalmente la cortina se cerraba, con aquella canción de fondo y el público aplaudía eufóricamente. Todos estaban de pie esperando que los actores salieran a escena a dar sus agradecimientos.
Asami se encontraba demasiado seria y Korra notó eso.
- ¿Qué sucede? – le preguntó cuando ya habían salido del teatro.
- Nada - elevó su mano hacia su frente.
- ¿Te duele la cabeza? – insinuó preocupada.
- Ya basta Korra – dijo fríamente lo cual asustó a su amiga.
Mako iba caminando hacia ella cuando notó que algo sucedía. Se acercó y cuando Asami lo vio no aguantó más.
- Mako ¿Cuándo pensabas decirme lo tuyo con Korra?
Él la miraba seriamente y Korra se quedó totalmente muda.
- Te lo iba a contar precisamente, pero…
- Pero nada… o sea – decía frustrada – o sea no soy tonta.
- Asami – balbuceaba Korra – escucha…
La chica de ojos verdes le daba la espalda a los otros dos. Y fue Mako quien tomó la palabra.
- ¿Cómo lo supiste?
- ¡Los vi! ¡En mi cumpleaños! – Asami estaba enojada, pero no perdía la compostura - pensé… está bien Korra no lo conoce, además bueno… quizás le faltaba soltarse un poco después de todo lo que le había sucedido, pero jamás pensé que seguirían viéndose.
- ¿Cómo estás segura de eso? – preguntaba Korra tímidamente.
- Korra… - la observaba como ocultaba su rostro - no me tragué el cuento de tu amiga Makoto… o ¿Acaso me lo vas a negar?
Korra apretaba los puños, no sabía si era rabia, vergüenza o pena. ¿Pero llegar a ese nivel? Después de meditarlo tanto, no iba a permitir que se sintiera inferior.
- Y ¿Cuál es el problema en que salga con él? – dijo – además – sus ojos a pesar de todo se volvían llorosos – nunca me contaste que fue él precisamente.
Asami se quedó en silencio y con los brazos cruzados. Estaba enojada y sentida, incluso celosa, pero Korra tenía razón, nunca le había comentado lo de Mako y ella.
- Asami… Mako desde el comienzo me contó su historia contigo. Yo no quería involucrarme más, porque no quería hacerte daño, pero… no pude, no puedo – Korra confesaba – quería conversar contigo calmadamente sobre esto. No quería ocultarlo más. Y sí, Mako y yo estamos saliendo.
La ojiverde seguía de brazos cruzados sin decir nada más. Lo único que esperaba ahora era que saliera Bolin a reunirse con ellas, darle sus felicitaciones y salir de ese lugar. Necesitaba estar sola.
- Asami, escucha – decía Mako
- ¡Ay ya! – caminaba lejos de los dos – me despiden de Bolin, me retiro.
Y así dejó a ambos allí. Korra no reaccionaba y Mako tampoco lograba hacerla actuar. Sólo estaba allí. Y cuando salió Bolin al fin, acompañado de la chica que interpretó a Oma, notó la tensión en el ambiente.
Hola gente bonita, se que me demoré un tanto con este capítulo, pero es culpa de mi sueño, del League of Legends y del Final Fantasy VI que me distraen.
¿Qué les pareció este capítulo?
Bueno, es algo tarde para responder a sus reviews, prometo que para el próximo si habrán
De todos modos saben que siempre les estoy agradecida por sus comentarios =)
bueno, disfrute de esta pequeña tensión que se está produciendo jejejeje
Recuerden sus ideas me motivan también, asi que liberen su mente!
Saludos y gracias por sus hermosos reviews. Nos vemos en el próximo capítulo :3
