Holaa, Holaaa, por las mañanas (o, no... xD)

Aquí el encuentro desde el punto de vista de Draco. El capítulo 11 también es cortitio y es una continuación de este, lo que pasa esuqe no creo que hoy vaya a tener tiempo de subíroslo, pero no os podéis quejar eee.

Bueno, hoy me he levantado un poco más espesita... y no tengo nada más que añadir así que:

Go, go!

A leer.

Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a elizaye (que encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


Capítulo 10 (Draco)

- Hola, Granger. Te veo bien.

Sus ojos se movieron hacia los míos y una extraña sensación se instaló en mi pecho. A la mierda con todo, quería estar más cerca de ella, me puse en pie y comencé a caminar alrededor de la mesa, ella no se giró a mirarme.

- He oído que tu familia ha perdido la confianza en Voldemort. – me dijo. Sí, claro, mi padre… me detuve detrás suyo al tiempo que dejaba de hablar.

- ¿Qué estás haciendo? – me preguntó.

Coloqué suavemente mis manos sobre sus hombros, ella se tensó ligeramente y yo no pude evitar sonreír, así que le afectaba mi presencia. Me incliné hacia abajo y aspiré en silencio, el olor a flores inundó mi nariz distrayéndome momentáneamente.

- Te estoy probando. – le susurré con mis labios pegados en su oído, ella se encogió de hombros para quitarme de encima.

- ¡Aléjate de mí! – me gritó y di un pequeño paso hacia atrás. - Los demás han decidido que seré tu contacto en la Orden. – siguió diciendo, cuando vio que no respondía, me reí.

- Sí, eso veo.

Se volteó para mirarme, y una esperanza nació en mi pecho pensando que ella quería verme, pero probablemente solo era porque no me quería perder de vista, al no confiar en mí.

- ¿Por qué no puedes, simplemente, sentarte en el banco como una persona normal? – me preguntó.

- No crees que estoy siendo muy normal ¿Ahora?

- Bueno, es agradable ver que esta guerra no le ha hecho ningún daño a tu ego. – dijo ella con tintes de sarcasmo en la voz. Me tomé un momento para considerar si algún día me entendería. No era egoísta por serlo si no que era parte de mi auto defensa, pero ella era Gryffindor y no entendían la manera de pensar de los Slytherin. No podían hacerlo. - Probablemente, deberíamos establecer algunas normas para los encuentros. – acabó diciendo.

- Claro. – le dije mientras me apoyaba casualmente contra la pared.

- ¿Tienes algún punto de encuentro en mente? – me preguntó con impaciencia. Me puse a pensar en ello.

- Hmm, no. Aún no.

- ¿Y cómo nos vamos a poner en contacto? Tendrá que haber algo mejor que un Patronus o una lechuza, es demasiado obvio. – sonreí.

- Eso ya lo tengo cubierto.

Metí la mano en el bolsillo para sacar el collar que había elegido para ella y en un abrir y cerrar de ojos ya me estaba apuntando con la varita. Siempre estaba alerta y supongo que tenía razón, ya que era un mortífago, pero noté una punzada en mi pecho y me di cuenta de que quería que ella confiara en mí.

- Cálmate, Granger. – le dije al tiempo que cubría mis emociones con una sonrisa divertida. Saqué el puño cerrado del bolsillo y se lo puse delante de la cara, tenía una expresión desconfiada, pero a la vez curiosa.

- ¿A qué juegas? – me preguntó con irritación.

Sonreí y abrí el puño dejando colgado de mis dedos una cadena de oro. Se lo compré a Anderlini, un renombrado comerciante de Roma, Blaise nos lo había presentado hacía años, él y su familia eran sangre pura, así que no tenían problemas para continuar comerciando. Cuando fui a verle la semana pasada me contó que estaba perdiendo muchos negocios debido a la guerra.

Sabía que no podía comprar un collar ostentoso, porque no lo usaría, elegí el que tenía en la mano, porque Anderlini me dijo que traería "claridad y paz a la mente" del portador. Sonaba perfecto para Granger, ella nunca estaba tranquila, pensaba demasiado y me imaginé que le vendría bien aclararse la mente de vez en cuando. Nunca le había comprado nada a Anderlini y no podía saber si realmente estaban hechizados. Me lo llevé a casa y los hechicé yo, para que funcionaran para mi fin.

- ¿Qué es? – me preguntó con curiosidad.

- Saqué esta idea de ti, en realidad. – dije – un encantamiento muy fácil realmente, como el que usaste tú, en quinto año, con esos galeones falsos para el Ejército de Dumbledore. – ella estiró la mano para alcanzarlo, pero di un paso atrás, sacudiendo la cabeza.

Tenía que ponerle yo el collar, así el hechizo haría su efecto, no había hechizo o encantamiento que pudiera crear un vínculo afectivo entre dos personas, pero sabía que ese no era el efecto del hechizo. Con que estuviera a salvo, estaba satisfecho. Joder, me estaba convirtiendo en una inútil nenaza, tendría que hacer algo al respecto.

- ¿Qué? - suspiró - Tendré que tener uno si lo que queremos es comunicarnos.

- Levántate. – le ordené, ganándome una mirada asesina de su parte.

- No tengo porque seguir tus órdenes, Malfoy. – sonreí.

- Ponte en pie, por favor.

Continuó taladrándome con la mirada, pero finalmente se levantó. Le hice un gesto para que se volteara, y después de un momento de vacilación, lo hizo. Le puse la cadena alrededor del cuello y ella apartó el pelo para que pudiera abrochárselo con facilidad.

Cuando mis dedos entraron en contacto con la suave y caliente piel de su cuello, sentí una opresión en el estómago. Ella se volvió a tensar, como cuando posé mis manos en sus hombros, y me pregunté si también habría sentido esa opresión. Tan pronto como terminé de abrochar el collar, ella se alejó de mí y se volteó.

- Tiene la longitud perfecta. – le dije mirándola con una pequeña sonrisa. Era de la longitud perfecta para que pudiera cogerlo y observarlo sin tener un espejo delante, cuando tuviéramos que comunicarnos. Era perfecto.

- Un corazón ¿Malfoy? – me dijo levantando una ceja.

- Es lo suficientemente bueno para que lo lleves. No, ¿Granger? – le repliqué.

- Claro, ¿Cómo es el tuyo?

En lugar de responderle saqué mi cadena, la tenía desde hacía años, fue un regalo de mi madre. De repente sentí una punzada de culpa al pensar que iba a usar su regalo para traicionar su causa. No me gustaba sentirme un traidor, dejaba un mal sabor de boca.

Pero la única forma de que Granger estuviera a salvo, era que el bando de la Luz venciera. Sinceramente me daban igual las matanzas, mientras no tuviera que participar en ellas, pero si el lado oscuro iba ganando la batalla, ella en algún momento sería capturada, torturada o asesinada, intentando ganar una guerra perdida y no podía soportar la idea que alguna de esas cosas le pasaran.

- Entonces, ¿Cómo funciona esto? ¿Cuándo contactes conmigo aparecerá una fecha y un lugar o algo así? – su voz me devolvió al presente. Maldita sea, ella no tenía ni idea del tormento mental que estaba teniendo en estos momentos.

Apreté el puño alrededor del óvalo de mi cadena, cerré los ojos y me concentre en pensar en mañana a medianoche. El hechizo hizo que me quemara la mano ligeramente y volví a abrir los ojos para encontrarme a Granger, con los ojos entrecerrados, apuntándome con la varita.

- Estas tensa, Granger – abrí el puño y deje caer el óvalo contra mi pecho, levantó el pequeño corazón de oro y vio como en una de las caras se había grabado la fecha y la hora que había pensado, me devolvió la mirada mientras guardaba la varita. - Eso resuelve lo de la fecha y la hora. En cuanto al lugar de encuentro… creo que conozco el lugar perfecto.

- ¿Dónde?

- Preferiría llevarte allí.

- No pienso irme a ningún sitio contigo. – me espetó.

- De todos modos, no podría llevarte a ningún lado, no tengo varita. Venga, vámonos. – empecé a alejarme de ella, pero su agarre me detuvo.

- No vamos a ir a ningún lado hasta que no me digas donde. – volvió a espetarme.

Sentía que mi brazo ardía allí donde ella me estaba tocando, incluso aunque estuviera usando una camisa de manga larga y nuestras pieles no se tocaran. Dirigí la mirada hacia la zona donde sentía la quemazón, con solo un roce suyo mi sangre hervía. Afortunadamente no duró mucho el agarre.

- Sígueme, Granger, no lo voy a decir dos veces.

- Y te lo he dicho una vez Malfoy, no me hagas repetírtelo muchas más veces. No me des órdenes.

- Bien, entonces me iré.

- Bien, vete.

Caminé alrededor de la mesa dirigiéndome hacia la salida, pero mis pies dejaron de seguir mis órdenes, antes de llegar a ella. Odiaba no tener opciones. De mala gana, volví a girarme.

- Está, bien. – me rendí - Tú ganas. ¿Hay un hechizo silenciador en esta puerta no? – ella asintió – Vale, es en una casita que hay en Bradford, está en Wiltshire.

- ¿Wiltshire? ¿Ahí no es donde está tu casa? – me preguntó. Yo asentí.

- Sí, pero obviamente no vamos a ir allí. Ahora vámonos. – empecé a caminar hacía la puerta pero me di cuenta de que no me seguía.

- ¿Por qué tenemos que ir ahora? ¿No puedes darme la ubicación? – preguntó ella cabezonamente.

- Como te he dicho antes, preferiría más llevarte.

- Eso me hace pensar que tienes una emboscada allí, preparada para mí. – dijo con lo que parecía miedo en los ojos.

- ¿Qué eres, una miedosa? – me gané otra mirada asesina de su parte.

- No soy, miedosa. – me contestó a la defensiva. Seguía siendo igual de bueno para sacarla de sus casillas. Sonreí.

- Eso es exactamente lo que eres, me tienes miedo a mí.

- Muy bien, no vamos.

Se metió la cadena por dentro de la camisa a la vez que pasó junto a mí para salir de la cocina. Le sostuve la puerta, para que pasara primero. Potter y Weasley estaban en el pasillo junto a Shacklebolt, McGonagall, Lupin y Nymphadora.

- Vamos a dar un paseo, –dije, siguiendo a Granger fuera de la cocina – volverá sana y salva, palabra de honor. No creo que vuelva por aquí en un buen tiempo, así que supongo que esto es un adiós.

- Un momento, señor Malfoy. – me paró Shacklebolt, bloqueándome el paso. Granger se echó a un lado pensando que estaba en medio.

- ¿Dónde crees que vas? – me espetó Shacklebolt, duramente.

- A establecer nuestro punto de encuentro. – le dije observando por el rabillo del ojo como ese Weasley le ponía una de sus patas encima a Granger. La ira se apoderó de mí, pero intenté reprimirla, no debía explotar ahora.

Shacklebolt me miró con recelo, McGonagall me dedicó una pequeña sonrisa. Supuse que Shacklebolt le había contado lo de la familia Patil, después de todo, si no recordaba mal, una de las gemelas estaba en Gryffindor.

- Está bien, marchaos – me dijo finalmente.

Me giré y puse la mano en el hombro de Granger, sin notar esa quemazón de antes, tal vez solo me pasaba cuando ella me tocaba. Tal vez no me entendía tanto como pensaba.

- Vamos, Granger. – le dije - No tenemos mucho tiempo antes de que tenga que volver.

Comenzó a caminar hacia la salida, pero Weasley la volvió a agarrar del brazo. Quería arrancarle los dedos uno a uno, pero no hizo falta porque ella se zafó del agarre, mirando a Weasley con sorpresa, haciéndome sentir mejor.

Joder, estaba celoso, por eso me molestaba tanto que la tocara. Los celos no eran una emoción digna de un Malfoy, me puse furioso conmigo mismo. De repente escuché mi nombre.

- Malfoy, si le pones un solo dedo encima, te mataré. – me amenazó Weasley.

Extendí la mano hacia la puerta, abriéndola, haciéndole un gesto con la cabeza a Granger para que saliera, salió fuera y yo la seguí de cerca. Antes de cerrar la puerta consideré la opción de contestarle a Weasley, pero no me merecía la pena, no tenía tiempo que perder. Cerré la puerta al tiempo que sacaba una pequeña bolsa verde del bolsillo, del cual extraje mi Nimbus 2001, mi padre se ofreció a comprarme una Seta de fuego, pero yo prefería mi viejo palo de escoba. Estaba a punto de subirme a ella, cuando me fije en la cara de Granger. No pude contener la risa.

- Cállate Malfoy, - dijo ella con las mejillas sonrojadas - no podemos simplemente… - se detuvo y me pregunté qué alternativa iba a proponer.

- Bueno, si quieres que nos aparezcamos, no voy a objetar nada, pero tendrás que dejarme la varita. – le propuse.

Notando que no contestaba, supuse que estaría buscando, por ese gran cerebro suyo, una alternativa a la situación. Sonriendo volví a meterme la bolsa en el bolsillo y monté en la escoba.

- Malfoy… ¿No hay otra manera? – sonreí.

- Pobre, Granger, ¿Aún tienes miedo a volar?

- ¿Aún? – preguntó con sorpresa.

- Sí aún. Todo el mundo en Hogwarts sabía que la ratita de biblioteca no podía volar en escoba.

Todavía temblaba un poco, finalmente montó en la escoba, detrás de mí, apenas rozándome los hombros con las manos, luché contra el impulso de temblar, porque se me habían puesto los pelos, de la espalda, de punta. Solté una carcajada y moví sus brazos a mis caderas, porque si no, se caería en cuanto despegáramos.

- Probablemente deberías echarnos un encantamiento desilusionador, para no ser vistos. – le recordé, ya que era la única que llevaba varita. Sentí la rara sensación del hechizo sobre nosotros, cuando lo lanzó. Su mano se posó de nuevo en mi cadera y solté un largo suspiro, intentando serenarme. – Es posible que quieras agarrarte más fuerte.

Despegué con fuerza de repente y ella soltó un gritito que me pareció jodidamente adorable. Sobrevolamos rápido el tejado del cuartel de la Orden. Sus dedos se clavaban dolorosamente en mi piel, no creo que fuera capaz de soportar todo el camino con esas uñas desgarrándome.

- Granger, podrías no agarrar tan fuerte, o paro ahora mismo, me vas hacer agujeros en la cintura. – le dije.

Me detuve a la altura del suelo, sus dedos dejaron de aferrarse a los lados de mi cadera y rodeo mi estómago entrelazando las manos justo debajo del ombligo, entonces se inclinó hacia adelante y noté su pequeño y cálido cuerpo apoyándose contra mi espalda. Mi ritmo cardíaco aumento y tuve dificultad para tragar. Tenía que pensar en otra cosa.

Joder, la señora Crabbe, la señora Crabbe…

- Agárrate, bien. – me las arreglé para decirle.

Me incliné hacia adelante y despegamos con fuerza hacia el oeste. Se abrazó todavía más a mí, borrando toda distancia entre nuestros cuerpos. Sabía que no me agarraba porque quisiera, sino más bien por su miedo a las alturas. Aun así tenía esperanza de que la culpable de todas las imprudentes decisiones que estaba tomando, acabara sintiendo algo por mí.


Bueno aquí todo lo que hemos visto hasta ahora desde la perspectiva de Draco.

Espero que os haya gustado, intentaré colgar esta tarde el 11, por que es demasiado cortito y no me gusta dejaros un día entero con un capítulo tan corto, así que haré un esfuerzo y sacaré tiempo de donde no lo hay para poder traéroslo, no digo horas ni nada porque a lo mejor lo cuelgo dentro de un rato.

Miles de besos!

Contestación a los reviews sin cuenta:

Alona: Hola guapii! Sí Yo también me quedé: Whattt? quiere que le mande un Avada?, pero supongo que no se pudo resistir a acercarse a ella, me derretí en esa parte y en la que le pone la cadena. Como adoro el Dramione, es que es tan sexual xDD Sí yo creo que a Hermione le ha dejado tocada el encuentro, supongo que sus expectativas eran que él sugiera igual que el el colegio y que no parara de insultarla y tratarla mal, pero supongo que se ha llevado una sorpresitaa :) AJjajaja que bien conoces a Draco en cuando a lo de la cadena xD, dentro de poco se verá que más efectos tiene ;P Espero que te guste también este capítulo! y puede que hoy también haya doble capítulo, sq no me gustaría dejaros mañana con un capitulo tan cortoo. Mil besos guapa! y nos vemos pronto ;)

miri: Jooo, pues desde aquí te envío muchas fuerzas para los exámenes y para que tus uñas crezcan xDD Me alegro de que te guste la historia y tenerte cada día por aquí, me alegráis el día antes de empezarlo :D Era obvio que no se iban a abrazar y dar un beso de bienvenida, pero Hermione a sentido cosas raras que nunca le había provocado Draco así que tampoco a sido tan desastroso xD Bueno aquí has visto que lo de la cadena era más practico ;) Espero que disfrutes de este capítulo y a ver si luego subo el 11. Besos xiqii ^^

Saki: Holaaa! Me encanta ver caras nuevas por aquí :) soy felizz cual lombriz xD Por cierto me gusta tu nombre :D me recuerda al de una amiga de la infancia que le llamaba Raky, pero bueno que me voy por las ramas xD Uouu muchas gracias por tus palabras, pero sinceramente muchas más gracias a ti por leerla y comentar :D sinceramente, me gusta traducir y que más gente puede ver el maravilloso trabajo que hace otra gente en sus idiomas, una pena que sólo sepa, ingles, castellano y catalán, peroooo... me conformo :D Espero que este capitulo tambien te guste y espero poder subir hoy el capítulo 11, que no me gusta dejar sólo un capitulo tan cortito! Mil besicoss y espero que sigas dejando tu huella por aquí!