Solo tuvieron que pasar unos minutos para que Hiccup se diera cuenta de su error, su grave error.
Había negociado con su padre, de algo que sería muy peligroso para los dragones, le había prometido que entrenaría jinetes de dragones, se daba golpes con la palma de su mano en su frente, acababa de cometer una idiotez.
Solo pensaba en salvar en Chimuelo y no salvar a los demás dragones, pero sabía que lo hecho ya estaba, y tenía que aceptar su error, o tratar de encontrar a Chimuelo y huir, aunque esa era una opción bastante difícil de ejecutar, sabía como era su padre, tendría encerrado a su dragón de tal forma que no lo encontrara, aunque habia cierta ventaja de eso, él conocía esa isla, y nadie lo sabía, él se aprovecharía de eso.
Se volvió a sentar en aquel suelo tan incomodo, a formular un plan en su mente, hasta que poco a poco fue cerrando sus ojos, su preocupación había causado cansancio, hasta que quedó profundamente dormido.
...
Al despertar se dio cuenta de lo incómodo que era dormir con la armadura, le dolía todo el cuerpo, no se quejaría, sabía perfectamente el porqué estaba ahí, no tuvieron que pasar muchos minutos hasta que un vikingo fue a abrir la reja para posteriormente esposarle las manos.
Lo llevaron a la entrada de esas mazmorras y pudo ver al viejo Gobber y al lado de este, estaba su padre, con ese porte tan característico de él.
-Aquí está Gobber- dijo Stoick mientras jalaba del brazo a Hiccup, sin siquiera preocuparse de lastimarlo.
-Stoick, ¿Acaso no piensas que esa armadura es un poco incómoda?, digo el trabajo en la herrería es pesado y no creo que sea muy cómodo trabajar con ella puesta- dijo Gobber, que a diferencia de Stoick, podía llegar a ser un poco más comprensivo.
-Llevenlo a una cabaña qude esté deshabitada, y llévenle un poco de ropa- dijo Stoick sin siquiera mirar al muchacho, no le importaba en lo absoluto si esa armudara era cómoda o no.
No tardaron mucho en aventar a Hiccup a una pequeña cabaña junto con algo de ropa, simplemente el aludido soltó un bufido de molestia y continuo su camino hacia la habitación de la pequeña vivienda, se quitaría su armadura excepto su casco, tal ves no lo reconocerían pero tenía que estar seguro.
Se deshizo poco a poco de esa armadura coló negra, para así quedar en una más simple, se cambió la túnica verde por una roja que le habían dejado, y se colocó de nuevo su casco, y escondió su armadura y a su espada Inferno, salió de esa casa, donde se encontró anlos mismos vikingos que le esperaban afuera.
Lo sujetaron de los brazos y lo llevaron a la herrería, donde se encontraba Gobber, al parecer esperándolo.
-Suéltenlo-dijo Gobber con total seguridad, los dos vikingos robustos lo soltaron y salieron de ahí.
-Con que tu eres el temerario Jinete de dragones, sinceramente te creí diferente pero eres como un pescadito-dijo a modo de crear un ambiente ameno Gobber.
-eh ¿gracias?- dijo Hiccup con un poco de sarcasmo en su voz, extrañaba hablar con Gobber aunque no supiera que él era Hiccup.
-Mi nombre es Gobber- dijo extendiéndole su mano buena.
-Llámame Jinete- dijo Hiccup para aceptar su apretón de manos, recordaba que era más doloroso.
-Bien, dijiste que eras herrero, ¿Que sabes hacer?- preguntó Gobber mientras se sentaba en un pequeño banco.
-Espadas, Hachas, todo tipo de armas, creo, invento y las hago- dijo con simpleza el jinete.
-Quiero ver que tan Bueno eres, afila las hachas- dijo mientras le señalaba un montón de hachas en una esquina- y cuidado son pesadas- dijo al notar sus delgados brazos cubierto con su túnica y brazaletes negros.
Hiccup solo ignoro el último comentario, aunque sabía que Gobber lo hacía para crear un ambiente ameno.
Fue a tomar una de las tantas hachas, la inspeccionó un poco, para después afilarla con la roca giratoria, aplicaba buenas técnicas para que el acabado fuera perfecto, y a la vez que lo hacía lo más rápido posible.
Fue con Gobber y le entregó aquella hacha, el cual inspeccionaba un poco su trabajo.
-Bastante bien, muy bien diría yo- dijo mientras dejaba colgada el hacha y le indicaba que afilara las demás.
Así pasó prácticamente la mañana afilando hachas, hasta que sintió un poco de hambre, no había desayunado, y al parecer Gobber lo noto.
-Con que tienes hambre jinete, ve al gran salón, es el edificio más grande- dijo mientras le señalaba el lugar- Si te ve Stoick dile que yo te mande- finalizó para seguir puliendo unas espadas.
Hiccup salió de la fragua y se dirigió hacia el gran salón, al pasar por ahí, varios vikingos lo miraban con mala cara, desde los más jóvenes hasta los adultos, en especial aquel grupo de adolescentes que conocía como la palma de su mano.
Camino un poco más y llego al gran salón, entro y empezó a caminar por los vacíos pasillos, solo estaban unos pocos vikingos hablando, Hiccup tomo lo primero que vio, una hogaza de pan, junto con un par de manzanas, y un poco de Hidromiel, para salir de ahí, y llegara lo más rápido posible a la fragua.
No tardo mucho en llegar a su destino, Gobber seguía ahí puliendo las espadas, Hiccup se sentó en una de las esquinas, que topara con una pared, para levantarse un poco su casco, pues este tenía la funcionalidad de estar dividido en dos partes, empezó a comer, si que estaba hambriento pero no lo admitiría.
No tardo más de 5 minutos en acabarse todo lo que había traído, y siguió con su trabajo, el cual ya había sido asignado por Gobber, pulir unas espadas, era obvio que quería probarlo, quería saber que tan bueno era en la herrería.
El tiempo pasó demasiado rápido, cuando se dio cuenta que ya estaba oscureciendo, miro al rededor y vio que Gobber ya no estaba, suspiro, aún no estaba cansado pero necesitaba ir a volar y sentirse libre junto con Chimuelo, tendría que esforzarse al máximo para lograrlo sacar de ahí.
Estaba a punto de salir de ahí cuando escucho que alguien le hablaba al herrero el cual ya no se encontraba en aquel lugar.
-¡Gobber!- grito alguien, al parecer necesitaba de su ayuda.
-Gobber no está- dijo Hiccup mientras se paraba frente a ella, la cual sólo se asustó un poco, no esperaba esa intromisión.
La chica al verlo frunció el seño y se volteó para irse de ahi, no quería ver al jinete, en su primera aparición habían quedado en ridiculo por el, al no poder atraparlo.
-¿Necesitabas algo?- preguntó el Jinete aún en su misma posición.
-Afilar la hacha- dijo mientras la enseñaba al chico.
De la nada Hiccup tomo la hacha y se metió de nuevo a la herrería, para volver a activar el mecanismo de afilar, y empezar su trabajo, no tardo más de 5 minutos cuando por fin ya estaba lista.
Solo se la entrego para que aquella chica de cabellera rubia se la arrebatara de una forma grosera, mientras asentía con la cabeza en forma de agradecimiento.
En la mente de Hiccup solo había un nombre, tal ves ya habían pasado poco más de 5 años, pero seguía siendo la misma desde que se fue.
Astrid Hofferson.
Continuará
