CAPÍTULO  DIEZ

El Desnudo de Jorge Pablo.

 Para evitar morir aplastado, Jorge Pablo se puso en pie de un salto y miró en todas direcciones, buscando algo con qué defenderse.

A un costado del escenario, medio oculto por la cortina, descubrió el tubo rojo de un extintor.  Corrió hacia él cuando ya un par de muchachas locas lo habían alcanzado, agarrándolo de los brazos.  Jorge Pablo las arrastró con él, antes de ser alcanzado por otras.  Tomó el extintor, lo activó y lanzó el chorro de espuma blanca sobre todas las mujeres que habían subido al escenario.

La estampida se detuvo y el publico retrocedió gritando y riendo como si fuera la broma más divertida del mundo.  Hubo chillidos histéricos, carcajadas, empujones... y las que estaban en el escenario saltaron sobre las espectadoras que se habían quedado abajo, para escapar del baño de espuma.

Con una nueva rociada del extintor, Jorge Pablo contuvo también a las muchachas que estaban en la punta del la pasarela.  Ellas habían tratado de correr hacia él, pero las mismas mujeres que habían detenido a Zascha les habían impedido caminar por la pasarela.  Ahora Jorge Pablo las llenó de espuma desde lejos y las obligó a bajarse de ahí, ganándose con eso la aprobación de las otras mujeres del público.

Un aplauso estruendoso sacudió el recinto de arriba abajo cuando Jorge Pablo quedó dueño del escenario otra vez, acompañado sólo por las dos muchachas que lo habían alcanzado primero y que no querían soltarlo por ningún motivo.

Jorge Pablo dejó el extintor en el suelo y fue a levantar el micrófono, llevando a las dos chiquillas pegadas a él.  Conectó el audio y gritó furioso:

--¿Qué se han creído, las huevonas chantas? ¿Creen que pueden hacer lo que quieran?

--Síííííííí...    --contestó el público burlonamente.

--Atrévanse a meterse conmigo y van a ver cómo les va     --advirtió Jorge Pablo, indicando el extintor que había quedado bien al alcance de su mano.

Luego tomó del brazo a una de las muchachas que lo acompañaban y la empujó con fuerza:

--¡Vos te vas!    --le gritó sin ninguna consideración y la muchacha bajó del escenario.

Su amiga trató de seguirla, antes de que Jorge Pablo la empujara a ella también, pero el muchacho la detuvo tirando de su camiseta.

--¡Vos te quedas!    --le mandó con prepotencia--.  Tú fuiste la primera en llegar y te toca bailar conmigo...

Le pidió al DJ que cambiara la música por un reguetón y bailó con la muchacha, permitiendo que ella lo abrazara y lo tocara al principio.  Luego comenzó a tocarla él a ella, con una sola mano para no soltar el micrófono que mantenía funcionando aún. 

Las espectadoras aullaban de gusto, como si las estuviera tocando a todas juntas al tocar a una sola. 

Jorge Pablo abrazó a la chica por la espalda, permaneciendo bien pegado a ella, y llevó la mano libre hacia delante... pasándola suavemente sobre los pechos de la muchacha, moviendo las caderas al ritmo del reguetón y manteniéndose estrechamente unidos...

Entonces el muchacho comenzó a repetir las palabras de la canción que estaba sonando, con una voz profunda y sensual, acercando la boca al oído de ella como si le hablara en secreto, pero manteniendo el micrófono cerca para que las demás escucharan todo...

--Hoy es noche de sexo...   --dijo como si estuviera terriblemente excitado.

Las espectadoras gritaron emocionadas, desesperadas, locas por ese juego excitante que estaban viendo de lejos, pero que disfrutaban como si fuera de cerca.

--Voy a devorarte, nena linda... Hoy es noche de sexo... Esta noche serás mía...

Otro feroz aullido del público acompañó esas palabras.

--Voy a realizar tus fantasía...     --continuó diciendo Jorge Pablo, como si le estuviera haciendo una promesa que no podía dejar de cumplir.

Las espectadoras contuvieron el aliento... Por primera vez se quedaron calladas de pura emoción, atentas a cada palabra de Jorge Pablo.

--Levanta los brazos...   --pidió el muchacho con voz de súplica--... Yo ya levanté todo lo que tenía que levantar...           --agregó con malicia...

La muchacha levantó los brazos y Jorge Pablo dejó de acariciarle los pechos para pasar a recorrer con la palma de su mano la cintura y el vientre de la chica. 

Apagó el micrófono y lo dejó atrapado en el elástico de la zunga roja, que era la única ropa que llevaba encima.  Así pudo tocar a la muchacha con las dos manos.  Recorrió su cadera, su cintura y el borde de sus pantalones de mezclilla... 

Levantó con los dedos el borde inferior de la camiseta sin mangas... y antes de que la muchacha pudiera reaccionar... tiró la delgada prenda hacia arriba y se la quitó con un solo movimiento inesperado.

(N.A...  Yo me muero de vergüenza... ¡Lo mato!)

Las espectadoras soltaron una gran carcajada.  La muchacha no llevaba sostenes y quedó con los pechos al aire.  Se tapó como pudo con sus propias manos... mientras Jorge Pablo, como un demonio burlón, la empujaba fuera del escenario y se quedaba con la camiseta de ella en la mano.

Volvió a conectar el micrófono y gritó con perversidad, sosteniendo la camiseta en alto como si fuera un trofeo de guerra:

--Mira la camiseta, huevona barza... ahora la rompo y te vas a la casa mostrando las tetas... Eso mismo querías hacer vos con mis pantalones, ¿cierto?...  ¿Cómo quedaste ahora?... Ven a meterte conmigo no más... Conmigo te portas bien o sales perdiendo... ya te había dicho que yo soy malo... ¿sí o no, huevonas mamonas?

--Sííííííííííí...    --gritó el público entusiasmado.

Celebraron la broma de Jorge Pablo con un gran aplauso y comenzaron a cantar alegremente:

--Ohé, ohé, ohé, ohé... Malooo... Malooo...

--¿Quieren que rompa la camiseta?

--Sííííííííííí...

--¿La rompo?

--Sííííííííí...

--No la rompo na' mejor    --dijo lanzando la prenda hacia la muchacha que todavía tenía el pecho desnudo y trataba de esconderse entre sus amigas--.  Te la devuelvo porque me das pena, pobre triste... ¡Toma tu porquería de camiseta... y déjate de huevearme!

El público aplaudió el gesto sin pensar en nada.  Ya no les importaba lo que Jorge Pablo hiciera... estaban tan fascinadas con él que le soportaban todo.  Y rápidamente comenzaron a pedir lo que más querían:

--¡En pelo-ta!  ¡En pelo-ta!

Jorge Pablo le indicó al DJ que cambiara la música y se dispuso a realizar la última parte del espectáculo, la parte en la que tendría que desnudarse por completo...

La música comenzó a sonar y las luces giraron... Jorge Pablo apagó el micrófono y lo dejó sobre el escenario, junto al extintor.  Comenzó a bailar bastante bien y durante un rato logró moverse como si llevara años trabajando en eso.

Fue su mejor momento... bailó con ganas y deleitó al público con sus sensuales y atrevidos movimientos.  Luego se volvió de espaldas y se quitó la zunga de un tirón, quedando completamente desnudo y con la pequeña prenda roja apretada en la mano, mostrando toda la espalda, el trasero y las piernas abiertas.

Pero en realidad no cambió casi nada, porque el trasero ya se le veía casi entero desde antes de sacarse la zunga.  Lo que tenía que hacer, para que se notara bien que estaba desnudo, era darse vuelta de cara al público y mostrar su sexo descubierto frente a la mirada de todas esas mujeres ansiosas... Pero no lo hizo.

Todavía estando de espaldas, se agachó a recoger el micrófono y las espectadoras lanzaron un aullido impresionante al mirar su trasero... Su grito de júbilo debió escucharse hasta en la provincia vecina...

Jorge Pablo sostuvo el micrófono con una mano y con la otra se tapó la entrepierna, manteniendo su pene oculto bajo la zunga roja que sujetaba entre los dedos.  Sólo así se volteó de cara al público y preguntó desafiante...

--¿Quieren ver algo más?

--Síííííííííííííí...   --gritaron las mujeres desesperadas.

--¿Quieren ver de todo y tocar de todo?

--Síííííííííííí...    --gritaron todavía más fuerte las espectadoras, aunque ya casi no les quedaba voz para seguir gritando.

Jorge Pablo se rió con una risa perversa y contestó burlón, gritando con fuerza:

--¡¡Entonces váyanse para la casa... y se ponen a huevear a su marido, las viejas calientes!!

Y de puro malo salió del escenario sin haber mostrado lo que tanto pedían las mujeres.  Salió tapándose lo más que pudo con su propia mano y con la zunga roja... y sin olvidarse de llevar el micrófono bien sujeto en la otra mano, para que nadie más se adueñara de él y comenzara a hacer locuras.

La música dejó de sonar y las luces giratorias pararon.  El público comenzó a pedir que Jorge Pablo regresara, gritando y pateando el suelo como habían hecho antes.

El escenario se iluminó con las luces normales y esta vez salió el mismísimo Jefe de Campaña a tratar de calmar los ánimos... Pero venía sin micrófono y tuvo que gritar como loco para hacerse oír, pidiendo silencio durante un largo rato, hasta que las mujeres se vieron obligadas a dejar de gritar ellas mismas para poder escucharlo.

--Señoras...   --anunció el Jefe de Campaña a grito pelado, cuando tuvo la atención del público--.    El Malo ya se fue... ¡y se robó el micrófono¡.

Las mujeres rieron.

--En serio que sí    --insistió el Jefe de Campaña con una sonrisa juguetona--.    Ni siquiera se vistió... Salió arrancando en pelota... Va corriendo pilucho por la mitad de la calle...  Si se apuran lo alcanzan...

(N.A.       Hey... si alguien lo ve pasar... ¡que avise dónde!!... XD )

Las mujeres rieron otra vez y el Jefe de Campaña dijo humildemente:

--Hablando en serio... por favor, señoras...  No tenemos audio, no tenemos más música... No les podemos ofrecer nada más...  Hemos hecho un gran esfuerzo para presentarles un último número de humor, de desnudo y de baile... Por favor, comprendan...

Las mujeres aplaudieron con fuerza durante largo rato, ya por fin convencidas, satisfechas, contentas.

Y lentamente... pacíficamente... comenzaron a desocupar el local.

La temible fiera se había calmado... el publico por fin cedía... se alejaba... se iba.

Y no se imaginan el suspiro de alivio que soltaron todos los organizadores del evento, el diputado Torremora y el mismo Jorge Pablo, que estaba escondido detrás de la cortina del escenario por si acaso tenía que salir de nuevo...

CONTINUARÁ...

-  ...  Ya sólo queda el último capítulo, que es el mejor de todos... Viene la gran pelea entre Jorge Pablo y Marciala... gracias a todos los que lean este fic... y si pueden dejar algún comentario, muchas más gracias todavía...  Yo me reí mucho escribiéndolo y espero que ustedes también se rían un poco leyendo, para pasar las penas y hacer la vida más alegre... )  )  )  Disfruten el último capítulo... y luego traten de portarse bien... a ver si pueden ja ja