Capitulo Número: 10

Título: ¡Sorpresa! ¿Se acabó?

Agradecimientos: A todos! No saben las fuerzas que me dieron para estudiar y obtener buenas calificaciones, y también para escribir un poco cada día, y así tener tiempo para estudiar y continuar con este fic. Gracias, de veras, me hicieron feliz.

Dedicatorias: Pues se la dedico a todos aquellos que (dudo que estén leyendo) tuvieron momentos de ignorancia y les trajeron consecuencias similares a estas.


Canción: Just Feel Better (Aerosmith) ESCUCHENLA! AMO AEROSMITH Y LES HE DEJADO UNA DE MIS CANCIONES FAVORITAS. Es un feat de Carlos Santana con Steven Tyler.


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She said I feel stranded
And I can't tell anymore
If we coming or I'm going
It's not how I planned it
I've got the key to the door
But it just won't open

And I know, I know, I know
Part of me says let it go
That life happens for a reason
I don't, I don't, I don't
It goes I never went before
But this time, this time

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Naruto POV.

Si tan solo lo hubiera sabido, te habría cuidado hasta el fin de mis días. Pero nunca supe de la desgracia que nos ocurriría, hasta que ocurrió.

-Hola amor, ¿Te sientes mejor?- le pregunté a mi bella Hina, con la esperanza de que esa preocupación que me robó el sueño desde la madrugada, se disipara.

-N-no. Me siento igual de terrible que en la madrugada. Lamento haberte hecho venir hasta aquí, pero de verdad sentí que me iba a morir.-

-hmmm…- Para mí, era más que obvio que ella no iba a morir, pero de todas formas, debía conseguir algo que la ayudase a mejorar. -¿Y qué es exactamente lo que sientes?-

Me dieron ganas de reírme en ese momento. Hinata se quería sentar, y cuando se movió, al parecer le dolió algo, y provocó que ella hiciera una cara graciosísima: con el seño muy fruncido y la boca como de pez. Ah, pero no me iba a reír, no señor.

-¡Ay!.. Etto… lo que pasa es que me duele mucho la espalda, y-y cierta parte del estómago.-

-Oh, ya veo. ¡No es nada que una caminata para tomar aire no pueda arreglar!-

-Na-Naruto, suenas igual que Rock Lee c-cuando hablas así.- Sonreí. Rock lee es un amigo que conocimos en las clases de danza. Él es muy energético y audaz, y siempre que Hinata se cansa dice alguna frase motivadora. Ese chico de seguro será orador cuando grande.

-jaja, muy graciosa Hina.- Me acerqué y mordí su nariz. Luego bajé hasta sus labios y los besé. Nunca logro evitar hacer eso; ella tiene unos labios tan lindos y suaves, que me hacen sentir como si deseara besarlos cada segundo de mi vida.

-Naruto, ¿Padre te ha dejado entrar?-

-¡Claro! Le dije que venía a verte porque te sentías enferma, y me dejó pasar. Aunque su rostro… ¿Siempre es así de…. Serio?-

-S-si. Casi nunca le veo sonreír.-

-ow, mi pobre novia tuvo que convivir con un ogro así toda su vida…¡Vaya! Y yo creía que mi madre hacía temblar del miedo.-

-Shhh, ¡Na- Naruto- kun! Si padre escucha eso, me va a castigar por traer malas influencias a casa, y-y no me dejará salir c-contigo.-

- Ya, ya; solo lo decía de broma. Es para que te rías un poco, porque con esas caras de dolor que haces no me dan ganas de besarte.-

-Na-Naruto…- Definitivamente lo amo. Amo ese tartamudeo cada vez que dice mi nombre; ese que nadie nunca podría igualar.

-Entonces, Hina, ¿Vamos a salir, o te quedarás muriéndote solita en este sillón?-

-Salgamos.- A veces creo que no fue bueno salir, pero cuando lo pienso bien me doy cuenta de que probablemente fue mejor que esperar a que la tragedia pasara en su casa.

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I'm gonna try anything that just feel better
Tell me what to do
You know I can't see through the haze around me
And I do anything that just feel better

And I can't find my way
Girl I need a change
And I do anything that just feel better
Any little thing that just feel better

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Casi no hemos caminado. A todos lados a dónde íbamos, Hina decía que estaba muy cansada, así que debíamos ir en auto al siguiente lugar. Y ahora que lo recuerdo, su rostro permaneció rojizo todo el bendito día, sin ninguna explicación aparente; digo, había sol, pero no calor, ni tampoco frío… llevé a Hina a la floristería, para que ella escogiera el ramo de flores que más le gustan. Supongo que lo normal es llevarlas a su casa directamente y no llevar a la novia a escogerlas, pero ya saben, soy Naruto y me encanta hacer las cosas a mí manera.

Hinata escogió unos tulipanes amarillos, y luego de habérselos comprado, salimos de allí, tomados de la mano. Ah, cuán feliz me siento al detallar todos estos maravillosos gestos que solemos compartir como n-novios. Novios. Aún no me trago esa palabra... Me gusta la idea de ser el Novio de Hinata Hyuga, y ya todos se han enterado; pero a veces siento como si actuara cual torpe enamorado. En fin, ese es otro asunto, lo importante aquí es que este día marcó nuestras vidas por siempre, y quizás más.

Pasamos así un par de horas, en el auto. Ella olió sus flores, las cuales, de nuevo, me hicieron estornudar. Fue algo bueno en cierto modo, pues mi nariz se puso de color rosa, y Hinata me besó tiernamente diciendo que le parezco adorable cuando me pongo así. Yo me limité a sonreír, y besarla nuevamente. Luego de eso, la llevé hasta una heladería, donde escogí un helado de vainilla, y ella uno de caramelo. Nos sentamos en una banca a comerlos, y al terminar, la cargué y la subí a un borde alto que había detrás de esta. Ella se tambaleó un poco, pero tomó mi mano y se equilibró. Tomados de la mano caminamos: yo a un lado del borde, y ella, por ende, sobre la orilla angosta en la que tenía que entrecruzar los pies para poder pararse. Sabía que ella no se caería, y ella también estaba consciente de ello, porque de no ser así, no me habría dejado subirla allí. Hablamos y caminamos por un par de minutos, he de calcular que un cuarto de hora, cuando de pronto recordé el por qué de nuestra cita, y se lo comenté.

-Oye, Hina.-

-¿Qué pasa?-

-Nada malo. Realmente es algo muy alegre.-

-¿D-de qué hablas?-

-Feliz aniversario, amor.-

-Pensé que no te acordarías. Feliz aniversario.- Me sonrió ampliamente, con una de sus blancas y delicadas sonrisas que solo ella puede esbozar.

-Por supuesto que sí. ¿Cómo no recordar que hace un mes dije una de las cosas más importantes de toda mi vida?-

-N-no exageres, Naruto-Kun.- Se puso algo seria entonces, fue como si pensase que yo le estaba tomando del pelo. Pero eso jamás.

-Hina.- La tomé de la cintura y la cargué para que quedara parada de nuevo sobre el mismo piso que yo. Ella estaba viendo abajo, por lo que, con delicadeza tomé su mentón y lo direccioné hacia arriba, obligándola a verme. –Amor, claro que no exagero, es la verdad. Yo te amo, y en seis meses no me di cuenta de cuán necesaria eres para mí. Pero ahora ya lo sabes, y no quiero que dudes de ello. Te lo diría a cada instante si fuera necesario.-

-¿Todos… los días?-

-Si dulzura, todos los días, solo a ti.-

-Naruto, prométeme algo.-

-Lo que sea para ti.-

-Prométeme… que mientras sea verdad, m-me dirás todos los días q-que me a-amas.-

-¿Solo eso? ¡Será pan comido Dattebayo!- la escuché reírse suavemente, en un tono agudo, pero no molesto.

-¡AY!- de pronto, Hinata se tiró al suelo con las manos en el estómago; y allí supe que no se trataba de una simple enfermedad.

-¡Hinata! ¿Qué sucedió? ¿Qué quieres que….?-

-Naruto, ya no soporto. He aguantado horas, pero…ya no puedo más. ¡lle- Llévame al hospital!-

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She said I need you to hold me
I'm a little far from the shore
And I'm afraid of sinking
You're the only one knows me
And who doesn't ignore
That my soul is weeping

I know, I know, I know
Part of me says let it go
Everything must have it seasons
Round and round it goes
And every day's a one before
But this time, this time

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-¡Quítense de mi camino! ¡Abran paso!-

No podía contener mi angustia, necesitaba ayuda para Hinata, y la conseguiría. Entré al hospital corriendo, tal y como ella lo pidió, mientras la cargaba en mis brazos sin importar el líquido que emanaba de ella en estos momentos. Y es que cuando la subí a mi amado y muy cuidado auto para traerla hasta aquí, ella siguió retorciéndose mientras decía que sentía como si algo salía de ella, no creí que fuese cierto, pero en efecto, si ocurrió. Cuando cargué a Hina sentí que mis brazos se humedecían con algún líquido, y al ver el asiento del copiloto vi una mancha que de seguro jamás desaparecerá. Era entre rosada y roja: algo así como una mezcla de sangre y agua. Estaba aterrorizado.

-¡Ayuda!- grité como loco, hasta que por fin, una enfermera se acercó. No habían pasado ni cinco minutos, pero cada minuto contaba, y más aún con el rostro sonrojado de Hina que mostraba muecas de dolor y debilidad.

-Na- Naruto… tengo… miedo.-

-Shhh… tranquila dulzura, no gastes energía; prometo que estarás bien y yo estaré contigo. ¿Sí?-

-Si.- Eso fue lo último que la escuché decir en tres horas. Aparte de sus llantos, y mi nombre, claro está. La enfermera había llamado ya a los paramédicos para que llevasen una camilla, y ellos ya estaban a un lado de mi Hina. La adentraron a una habitación, y tal y como le prometí a Hinata, estuve a su lado todo ese tiempo. La enfermera le midió el pulso, la temperatura, y papó su estómago y su vientre; luego salió corriendo del lugar. De nuevo, más médicos entraron, y se la llevaron a la sala en donde se hacían ecografías. Yo corrí hasta allí, pero al acercarme, la enfermera cerró la puerta delante de nosotros y me jaló hasta la recepción sin que yo pudiese decir una palabra.

-Toma, lo más probable es que necesites esto.- Me dio en manos un traje para entrar al quirófano. ¡¿Qué rayos significaba eso?! ¿Iban a operar a Hinata? ¿De qué, una apendicetomía, el estómago, los riñones? Solo Dios sabía lo que iba a pasar. –Escucha, me he especializado en muchos casos como estos, y su vida corre riesgo. Si necesitas algo más me encontrarás aquí mismo. Mi nombre es Shizune.-

-Pero yo-

-¡ya, ya, vístete con esto y ve al quirófano! Y que sea rápido, o tu novia se puede asustar.-


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I'm gonna try anything that just feels better
Tell me what to do
You know I can't see through the haze around me
And I do anything that just feel better

And I can't find my way
God I need a change
And I do anything that just feel better
Any little thing that just feel better

Long to hold you in my arms
To all things I ought to leave behind, yeah
It's really getting nowhere
I think I need a little help this time!

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Mi linda peli azul sudaba a mares; y tenía unas toallas frías sobre su frente. Sus cabellos se esparcían a lo largo de la almohada, y los doctores alistaban todas sus cosas en una bandeja que estaba a su lado. Se movían con gran habilidad, y hablaban muy rápido también. Hinata buscaba algo perdido con su mirada, y al verme solo hizo un intento de sonreír, con un susurro diciendo mi nombre seguido de su sonrisa. Estaba muy asustado, pero no podía mostrarlo. Me acerqué más a ella y besé de manera fugaz sus labios; le comenté que no tenía idea de lo que ocurría, y acaricié su cabellera. Tomé su mano y un cirujano se acercó para apartarme y hablarme.

-Escúchame bien muchacho: La chica está mal. Tiene la presión muy extraña, por momentos sube y baja. No podrá tener un parto normal, y el bebé aún debe desarrollarse un poco más. Corremos riesgos, pero si no lo sacamos, ambos morirán. Sé fuerte y ayúdala.-

¡POR DIOS! ¿¡Qué era lo que ese hombre me estaba diciendo!? Rayos. Debía decírselo a Hinata, pero la anestesia y su debilidad la estaban poniendo algo confundida, y no escuchaba bien nada. Además, ni yo había digerido la noticia aún, y vaya forma de decírnoslo. Sentí qué iba a desmayar pero no debía. Debía ayudar a Hinata a facilitar el nacimiento de nuestro hijo. Vaya. Nunca creí decir esto, al menos no a los dieciocho años de edad, pero agradezco no haberlo dicho antes. Sí planeaba hacerlo, pero en un futuro, no ahora que todavía debía concluir mis últimos meses en la preparatoria y comenzar la universidad. Pero luego vería que hacía con eso. Debería llegar a casa y tomar todos mis ahorros para comprar mantas, ropas y pañales; y pedirles a mis padres un préstamo para comprar una cuna para el bebé. Debía darle la noticia a Hinata en estos momentos, cuando yo me estaba muriendo de miedo y mi cabeza no dejaba de pensar. Todos esos cambios en nuestra vida iban a hacerla distinta al doscientos por ciento; eso era más que seguro.

¡Qué estúpido soy! Debí utilizar protección aquella noche, o mejor aún, no hacerlo aquella noche. Y ese bebé tiene como… siete meses. ¡Apenas tiene siete meses! Todavía le faltan dos meses de desarrollo, y Hinata no se ha cuidado, pues no sabíamos de ello. Oh Dios, y ahora me vienen a la mente toda clase de golosinas llenas de azúcar y grasas que yo mismo le compré a Hinata. Y yo de imbécil creía que ella estaba engordando levemente con eso, cuando verdaderamente era su vientre abultado. ¡Uno que casi no se podía notar! ¿Qué no a las mujeres les crece enorme la barriga? Pues Hinata era un caso diferente. ¡Demonios! Me siento estúpido, débil e impotente: las rodillas me fallan, mi cuerpo no se mueve y mi rostro… apostaría a que está más pálido que el de un muerto. No me siento bien.

-Na- Naru…to.- Escuché mi nombre entre su respiración dificultosa. Me acerqué a tomar su mano, y besé su dorso. Era hora de decírselo.

-Hinata… no sé como decirte esto. –

-Ya lo sé.- Sus ojos se inundaron de lágrimas. –Lo supe en cuanto me hicieron las ecografías. Tengo miedo.-

-Yo igual.-

-Disculpen, pero ya abriremos a la señorita Hyuga. Sentirá presión unos segundos nada más. Esperamos tener suerte y que todo salga bien.-

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Yeah

I'm gonna try anything that just feel better
Tell me what to do
You know I can't see through the haze around me
And I do anything that just feel better

And I can't find my way
Girl I need a change
And I do anything that just feel better
Any little thing that just feel better

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Ya lo habían hecho. Habían sacado a un hermoso bebé del vientre de Hinata, era de tez pálida como la de ella, y en su cabecita había unos cuantos cabellos rubios. Sus ojos, un misterio. La piel de éste estaba cubierta de líquidos transparentes y rojos, y con el paso de los segundos, se transformó de pálido a rosado, y de rosado a azul. ¡Al carajo con todo! nuestro pequeño bebé no respiraba. Los doctores lo limpiaron e hicieron mil cosas para que pudiésemos escuchar sus gritos, pero no había ni un solo rastro de movimiento. No sonidos, no parpadeos, no movimientos, nada. Hinata se echó a llorar y gritar como si un demonio la estuviese poseyendo, y yo no podía estar más molesto conmigo mismo. Empuñé mis manos hasta que ensarté mis propias uñas en ellas, y apreté mi mandíbula para contener las lágrimas que anhelaban salir. Pero ya no podía más: Caí de rodillas al lado de mi Hina, y comencé a llorar yo también, rogándole me disculpara.

Los médicos terminaron de hacerle unas puntadas a Hinata, y se llevaron corriendo al bebé a otra sala, mientras uno de ellos nos decía que irían a ver si aún podían salvarlo. Pasaron los minutos…

-Lo siento.-

¡NO! Esto no podía acabar así. A penas quince minutos atrás me había enterado de que tenía un hijo, mi primer hijo, y ni siquiera pude tomarlo entre mis brazos… ni siquiera vi… el color de sus ojos. Hinata lloró aún más mientras se retorcía y unos enfermeros la intentaban detener. Todos hablaban en esa habitación, unos con frustración, otros con preocupación y algunos más con tristeza. Cuando yo en un susurro pedí lo que tanto añoraba.

-¿Puedo cargarlo?-

-Claro, se lo traemos enseguida.- entonces se marcharon.

-Naruto…-

-¿No… deseas verlo?-

-claro que sí.- Y el resto fue silencio. Cuando trajeron al bebé descubrimos que se trataba de una bella niña, justo lo que yo alguna vez deseé tener. Abrí con cuidado uno de sus párpados, lo cual es irónico puesto que ya nada puede sentir, y para mayor dolor mío, tenía sus ojos azules; como los del padre que siempre la recordaría aunque no hubiese estado allí para cuidarla. Shizune llegó con nosotros y dijo que ya se había informado del caso. Resultó ser que la bebé, para iniciar, no tenía aún desarrollados sus pulmones por completo, y además, el cordón umbilical se halló muy enredado en su cuello. Al marcharse todos, y con solo Hina a mi lado y la bebé fallecida en brazos, hablé de nuevo.

-Hina, linda, sé que es difícil esto pero, ¿La vas a cargar?-

-No lo sé. Me da miedo amarla y no poder a tenerla en brazos nunca más. Me da miedo sentir que soy la culpable de que ella esté así en cuanto la cargue. Me da miedo pensar que si solo me hubiese cuidado más, ella estaría con nosotros en este momento. Esa niña está pagando por mis errores, y eso no es justo.-

-Claro que no es así, Hinata. No toda la culpa es tuya; es también mía por no haber tenido cuidado aquel día, por no haberme dado cuenta, por no haberte cuidado mejor. Y quizás por haberte sacado de ese sofá esta mañana. Pero aún así la estoy cargando, y por supuesto que la amo, es mi primera hija, y es tal y como siempre la soñé. Hinata, créeme, si no la ves ahora que está aquí, te arrepentirás de no haberlo hecho nunca.-

-bi-bien. Pásamela.- Así lo hice. Y cuando ella la tuvo en manos, las lágrimas sigilosas se escaparon hasta caer en la piel de nuestra bebé; o del cadáver de, si se puede decir así. Sé que ella estará en nuestros corazones siempre y nos traerá una sonrisa recordarla algún día. Pero por hoy, duele, y mucho. Con Hina pensamos en un nombre para ella, porque aunque no viviese para siempre, merecía irse con un nombre, no solo ser llamada como bebé. Decidimos que, dadas las circunstancias, su nombre sería Kira. Relacionado con la luz, pero a la vez, con la muerte.

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Habían pasado ya dos días, y Hinata al fin estaba de vuelta en casa; donde no fue muy bien recibida.

-¡Hinata Hyuga! ¿¡Dónde estuviste estos dos días!?-

-Eh… Etto, yo… y-yo estuve en el ho-hospital.-

-Ah, bueno. ¿Y se puede saber por qué no llamaste?-

Parecía que Hinata iba a explotar en ese momento. Arrugó la nariz, se sonrojó a no poder más, se encogió de hombros y comenzó a jugar con sus dedos.

-Etto… yo… estaba teniendo a m-mi bebé.-

-¡¿Qué demonios has dicho?!-

-Q-que e-estuviste a punto d-de ser… abuelo.- Ella seguía con su vista abajo, cuando de pronto su padre le pegó con una fuerza brutalmente malévola.

-¡Tú no puedes haber tenido un bebé, eso solo sería una deshonra a nuestra familia! ¡De seguro todos hablarán mal de nosotros si se enteran, y arruinarás por completo el apellido! ¡Esto no había pasado nunca con un Hyuga, y me da vergüenza que seas mi hija! ¡¿Y cómo es eso de que "estuve a punto de"!?-

Hinata había comenzado a llorar. Su vista aún no se alzaba, pero se veía realmente pálida, y con la marca roja de una mano gigante en su mejilla.

-E-Es que murió. Sus pulmones no… no… no s-se habían desarrollado b-bien y-y el cordón umbilical e-estaba enrollado en su cuello.- Y ese hombre le volvió a pegar, para alegarle de su mal cuidado y de lo inútil que era incluso para dar a luz. Yo había prometido a mi querida que no entraría, solo porque ella lo suplicó. Pero ese desgraciado estaba tratando muy mal a MI princesa, y no se lo iba a permitir.

La puerta estaba abierta, así que entré sin más y me coloqué en frente de Hinata justo cuando iba a darle otra bofetada. Hinata se sorprendió, y alzó su vista. Me partió el alma verla así: tan pálida, con marcas recién hechas de golpes y temblando como si el mundo se acabara.

-Usted es un desgraciado. ¿¡Cómo se atreve a pegarle así por algo que no ha sido su culpa!?-

-¡Claro que sí lo es, muchacho insolente! ¡Ahora apártate o te voy a sacar a patadas de este lugar!-

-Na- Naruto, será mejor que te vayas. Yo estaré bien aquí.-

-¡Ah, no señorita! Usted también se irá de esta casa, con o sin dinero. No me interesa lo que hagas, ¡Solo lárgate, has deshonrado a nuestra familia!-

-Pe-pero…-

-¡Pues entonces se irá conmigo!- La tomé en mis brazos a velocidad de un rayo y la cargué de nuevo al auto, que ahora estaba cubierto con plástico en su asiento. Corrí hasta la entrada de su casa y cerré la puerta tan fuerte que solo por milagro divino no se cayó. Entonces comencé a conducir a mi casa, y estacioné el auto en el garaje.

-Na-Naruto, gracias por darme donde vivir pero no puedo quedarme aquí. Te causaría problemas con tus padres, y ellos me dirán que me vaya. Además, tu madre me… me odia.-

-Tranquila, estaremos bien.- Así entramos juntos, tomados de la mano hasta la sala de estar, donde, tal y como lo supuse, mis padres se hallaban. Está demás decir que me gritaron y me preguntaron donde había estado. Y está de sobra comentar que les dije la verdad.

-… Ella es Hinata Hyuga, la madre de mi bebé.- cielos, no podía verlos a los ojos porque sentía que moriría de vergüenza. Ellos me lo dieron todo en la vida, y yo los defraudé por mis inquietudes de adolescente.

-Mucho gusto, Hinata. Soy Minato, el padre de Naruto. Lamento todo lo que estás pasando y te aseguro que podrás quedarte aquí el tiempo que desees.- Se dirigió a mi entonces. –Pero jovencito, tendremos una charla más tarde, luego de que le muestres a Hinata donde se quedará y la hagas sentir bien.- En momentos así agradezco tener un padre tan callado y pacífico.

-Mamá- La llamé, pero ella no se quitaba la mano del rostro, y tampoco alzaba su vista para verme. –Mamá, en verdad lo siento. Dime algo, por favor.- Me asusté mucho cuando se acercó a nosotros y alzó su vista con ojos llorosos.

-No hay nada que decir. Ya ha pasado y debes hacerte cargo de lo que comenzaste, solo. Ese será tu castigo. Pero aún así te perdono, y te amo.-

-¡Mamá!- Me abalancé sobre ella y la abracé como no lo había hecho en años. Creí que maltrataría a Hinata, pero no fue así, gracias al cielo.

Volví a cargar a mi querida y la subí por las escaleras. Ella aún no tenía permitido caminar, así que yo la cuidaría. Le mostré la habitación de huéspedes de manera fugaz, y luego la puse sobre mi cama con delicadeza. Caminé hasta la puerta para cerrarla, y me acosté a su lado; me di media vuelta y la abracé. Comencé a acariciar sus cabellos, y ella me vio a los ojos.

-Naruto… ¿ya puedo llorar?-

-Ya, ya puedes hacerlo, nada te va a detener. Llora todo lo que quieras, yo estoy aquí.-

Y nuevamente lloró como aquel día en el hospital: Dando grandes gritos hasta quedarse escasa de aire, retorciéndose como gusano y derramando lágrimas a más no poder. Me partía el alma verla así. Mientras ella seguía llorando, le susurré que iría por agua, y al bajar, vi la preocupación en los rostros de mis padres. Me sentí obligado a aclararles que ella no era así de escandalosa usualmente.

Ah, Hinata, si yo lo hubiese sabido no estarías sufriendo así. Solo... siéntete mejor, y así yo me sentiré mejor. Después de todo, la vida entera pasa por una razón, y debo dejar ir a nuestra bebé.

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Just feel better.


Holaaaa! bien, creo que este es el capítulo mas largo que les he dado. lo cual me pone muy feliz porque fueron mas de tres mil palabras.

DISCULPEN, se que la canción no la encajé muy bien con la trama, pero sentí que le quedaba muy bien, es un fondo muy inspirador. Más con audífonos o a todo volumen.

feliz día, de nuevo gracias por todo. Hasta la próximaaaa! ya se pone interesante, wuajajajaj XD