Despues de este mes de vacaciones he vuelto con otro capitulo de este fic
a ver que os parece...
espero que os guste
La noche era cerrada. La luna estaba oculta por las oscuras nubes dándole a la ciudad un aspecto más terrorífico. Convirtiéndola en el lugar de pesadilla que era. Pues solo en las pesadillas puedes encontrarte con vampiros sedientos de ti. Aunque no ocurría así con todos. Maka nunca se ha encontrado en esa situación. Acorralada en un callejón con un monstruo. Por eso tenía libertad de movimiento en toda la ciudad. No podía cazar por la noche, pero si la atacaban nada la impedía defenderse.
En esos momentos deseaba que eso ocurriera. Deseaba febrilmente matar a alguien. Pero no a cualquier vampiro, sino a alguien que tenía enfrente. Más aún, cuando el centro de su universo era quien la metía en la cama de forma suave y delicada. Casi con cariño, como si se fuera a romper. Aquello la mataba por dentro. Pensaba que podría luchar contra su naturaleza y amar a un vampiro. Pensaba que él la amaría con la misma intensidad. Se equivocó. Es prácticamente imposible que alguien se enamore de su cazador. ¡Qué tonta fue al pensarlo! Cada uno debería seguir su camino, Soul huyendo de ella… Unas incontrolables lágrimas recorrieron sus mejillas. Su alma moría lentamente mientras observaba desde lo alto de aquel edificio. Mientras observaba la habitación de Kim a través de la ventana. Contempló como su vampiro la metía en la cama y la colocaba una mano en la frente. Desvió la mirada. Aquello era demasiado para ella. Sin mirar atrás, empezó a correr lejos de allí.
No se dirigió a ningún lugar concreto. Tan solo quería escapar y alejarse de aquel sufrimiento. Tan solo quería encontrar algo de consuelo por su alma perdida. Corrió, corrió y corrió deseando encontrar a alguien que pudiera reconfortarla. Alguien que pudiera comprenderla. Necesitaba un punto de apoyo. Alguien con quien compartiera su secreto, con quien pudiera tener una auténtica complicidad.
Ella no tenía a nadie así. Estaba sola.
Las lágrimas se agolparon en sus ojos impidiéndola ver. Los llantos la ahogaron al vibrar en su garganta. Sin embargo, no por ello aminoró la marcha sino que corrió más rápido. Atravesó a velocidad de vértigo los tejados de los distintos edificios de Death City hasta llegar a la zona residencial. Se detuvo en seco al llegar al último. Se encontraba edificado en un montículo y estaba un poco más alto que el resto por lo que allí había una visión periférica de toda la ciudad, pero Maka no podía verla. Sus lágrimas de plata la habían cegado.
No segregaba vitalium. Deseaba matar a Kim pero no segregaba la sustancia. Ya le había ocurrido otras veces. Para que recorriera sus venas tenía que estar dispuesta a matar a alguien. En ese momento deseaba morir.
- ¡Maka!
Gritaron su nombre. No tuvo que girarse para saber quién era. Miró hacia abajo, hacia el suelo del callejón oscuro y se tiró a él. Calculó que el edificio tendría una altura de unas once plantas. Un humano moriría en el acto, pero ella pertenecía al mundo de los inmortales. Sobreviviría. Aunque si no caía de pie quizás…
Por instinto su cuerpo siempre se ha colocado para aterrizar de pie ante una caída de ese estilo. Cuando era pequeña la dijeron que de esa forma, al flexionar las rodillas, su cuerpo podía absorber el golpe sin problemas. Siempre lo ha hecho así y nunca ha tenido ningún problema. Sin embargo, si iba en contra de sus instintos y no caía de pie ¿qué podría ocurrir? ¿podría morir? ¿podría una caída conseguir lo que ningún vampiro? No. Un vampiro ya la había matado, por eso se dejaba caer.
A pesar de lo que quería su cuerpo, Maka se colocó boca arriba y cerró los ojos. No sabía cuál era la mejor posición, pero estaba segura de que un golpe en la espalda sería fatal.
Unos brazos duros y fríos como la piedra se colocaron en sus hombros y debajo de sus rodillas. No chocó contra el suelo. Alguien la retuvo y absorbió el golpe por ella.
- Maka.
La misma voz susurrada en su oído. Pero estaba rota. No quería escuchar aquella voz de esa forma. Los brazos se cerraron en torno a ella con más fuerza y la apretujaron contra un pecho tan frío como los brazos. Sin embargo pudo notar el débil corazón que latía dentro de él. Su príncipe azul había vuelto a por ella.
- Maka. Maka ¿qué intentabas?
- Soul…
- Estoy aquí.
El olor a vampiro la inundaba la nariz. El abrazo era férreo y no había ningún centímetro entre ellos. Sintió la cabeza de Soul en su hombro. Sus labios en su cuello. La dio un beso. Maka se miró una mano. La tenía como siempre. Sin vitalium. Eso es lo que había deseado desde que Soul la dijo lo que era hacía unos días. Pero no de esa forma.
- Me abandonaste.
- No – los brazos se tensaron a su alrededor y no la dejaron separarse.
- Te fuiste con Kim.
- El instinto, Maka. Tú sabes lo que cuesta controlar este. El que va con tu condición de inmortal.
- Pero yo no te he matado – su voz seguía sin vida – me he controlado, manteniendo la distancia aunque me doliera…
- Yo nunca te mataré.
- Acabas de hacerlo.
Al oír aquello Soul sintió como las fuerzas le abandonaban. Aflojó el abrazo y Maka saltó lejos de él. Vaciló unos instantes y después corrió todo lo rápido que pudo camino a la zona residencial.
Si tuviera un lugar adonde ir se dirigiría hacia allí. Hacia su refugio. Tuvo que conformarse con correr despavorida hasta que, en un momento dado, saltó una valla. No supo muy bien porque lo había hecho. Tenía una opinión inflexible sobre entrar en casas de desconocidos, sin embargo tampoco se fue. Aquel sitio le resultaba agradable y, en cierta medida, familiar.
La luna bañaba el jardín por completo dándole una belleza irreal. Todo brillaba como si tuviera una fantasmagórica luz plateada. Avanzó por aquel jardín admirando las flores, hipnotizándose por su belleza. Sus pasos la llevaron hasta una elegante fuente redonda. La rodeó posando la yemas de sus dedos en la superficie. Detrás había un rosal. Las rosas lucían plateadas aunque Maka sabía que eran de un rojo intenso. Pero su olor era lo que más le atraía. Siempre le había gustado. Su olfato, más fino que el de cualquiera, la había hecho apreciar desde niña el suave y fino olor de esta peculiar flor. Se acercó a ella y acarició los pétalos de seda. Recorrió toda la flor, hechizada por su exquisita belleza.
Un pinchazo. No se había dado cuenta de las espinas. Maka sonrió con amargura. Sí tenía un lugar al que regresar. Sí tenía un refugio y había alguien que la comprendía. Lo había olvidado con el paso de los años por culpa de su entrenamiento. Por culpa de… él.
- ¡Maldito Soul!
Gritó a pleno pulmón ignorando el leve susurro en la oscuridad. Le daba igual quien fuera. En aquella casa era intocable.
Si Soul no hubiera sido tan arrebatadoramente encantador, si nunca hubiera aparecido por allí, si la hubiera hecho caso….. Ella no tendría que haberle defendido, no habría despertado su talento innato de cazadora. Seguiría en aquella casa saboreando el amor de una madre. "Cuando ya estaba empezando a ser aceptada por vampiros" pensó con tristeza.
Otro susurro. Alguien la acechaba. Se preguntó quién sería. Quien aguardaría en la sombra tanto tiempo.
Los vampiros son criaturas hospitalarias, más aún por la noche cuando la ley está a su favor. El hecho de que no se muestren solo puede significar una cosa. Saben perfectamente quien es y les da igual la protección de la que goza. No es que la necesitara, pero en aquel lugar ningún vampiro podría tocarla. Es una de las normas de la casa, conocida por todos los vampiros. Maka no podía imaginarse a algún Hijo de la Noche que no temiera la ira de Elizabeth Thompson.
- Muéstrate. No puedes hacerme nada.
Dijo a ninguna parte con voz cansada y apagada. Nadie la contestó. Su única compañía siguió siendo el silencio. Hasta que volvió a moverse. Si su oído no le fallaba era uno solo. Su olfato la indicaba que era un vampiro de aquella casa. Tenía un suave olor a incienso que le gustaba tanto a Liz.
Frunció levemente el ceño. No podía imaginarse quien podría ser. Aunque tampoco tenía muchas ganas. Si querían matarla que lo hicieran, no entendía porque tardaban tanto. Empezó a perder la paciencia.
- Mira, chupasangres, si vas a matarme que sea ahora, antes de que pierda la paciencia.
- ¿Es una amenaza? – una risita como repiqueteo de campanas hizo eco en el jardín – no puedes darnos caza por la noche.
Maka se quedó helada. Nunca pensó que fuera a escuchar aquella voz otra vez. En ese momento todo que volvió más claro. Todo tuvo sentido.
De entre las sombras, como si de una pesadilla se tratara, apareció una figura silenciosa para cualquier oído humano. Sus cabellos dorados brillaron ante la luz de la luna mientras una angelical sonrisa asomaba por su rostro. Unos colmillos afilados como cuchillas daban un aspecto terrorífico a aquella cara perfecta. Patricia Thompson. Ella no temía la ira de su hermana.
- ¿No me has escuchado, cazadora?
- Nada me impide defenderme.
"Aunque quizá" pensó Maka "podría no hacerlo y terminar con estos años de sufrimiento" . Su maestro siempre la había dicho que no debía rendirse nunca. Aunque también la dijo que no debía fiarse de vampiros y ella creyó firmemente en Soul. Si no le había hecho caso antes, no entendía que debiera hacérselo ahora.
Te dije que si volvía a verte en esta casa, te mataría.
La fría voz de la vampiresa rompió el hilo de sus pensamientos. Ya había tomado una decisión. No podía estar con Soul si era un vampiro, y ella no estaba dispuesta a convertirse en una. Tampoco podía vivir en un mundo sin Soul, porque Soul era su mundo. ¿Qué le quedaba entonces? Nada. Nada la obligaba a seguir luchando.
Sus rodillas se doblaron y cayó con un sonido sordo al suelo. Extendió los brazos hacia abajo y mostró su cuello en una clara invitación. Maka sonrió. De entre todos los vampiros, Patty era la más recomendada para hacer aquello. A quien más daño había hecho la cazadora era a su hermana Liz, con su indiferencia y su odio hacia los vampiros sin contemplar una excepción en quien la había criado. "Lo siento" gesticulo con los labios mirando hacia la casa.
Aquello no detuvo a la vampira. Malinterpretó todo lo que hizo Maka y su furia subió niveles rápidamente. Creyó que la postura que adoptó no era de rendición, sino de burla. No supo leerle los labios y la fina lágrima que se derramó quedó oculta en el otro lado de la cara. Tan solo pudo captar la triste sonrisa que se dibujó en el rostro de la cazadora.
Patty se agazapó con las manos en garras. Abrió un poco los brazos con la esperanza de que pudiera atraparla antes de que escape. Su labio superior se arrugó en una mueca mostrando sus largos caninos y con un rugido saltó. Como una flecha fue directa a su objetivo, el pulso del cuello.
Maka no se movió lo más mínimo. Aguantó el impulso de supervivencia que aún le quedaba débilmente y se quedó en la posición que estaba. Tampoco cerró los ojos. Sabía que la vampira no se contendría, pero eso no hizo que se arrepintiera. No se arrepentía de nada.
Gotas de sangre cayeron en las rosas. Sus favoritas.
Bueno, y hasta aqui el capitulo de hoy
¿que os ha parecido? ¿escribo bien, mal en vacaciones?
dejad un review,
pasando a otro tema, si hay alguien que ademas de esta historia tambien lee la de Infiel (de las mias) tan solo decirle que la colgare tan pronto como pueda, la inspiracion no me viene para continuar el capitulo empezado, paciencia, por favor, o ideas, ambas cosas son aceptadas.
y como ultimo punto, dire que mi fic Poker parece haber tenido más éxito de que nunca llegué a pensar (digo y repito que todo esto es en relacion a mis fics, en la pagina hay historias con más reviews y demás), el caso es que se me ha ocurrido escribir otro fic igual o parecido, ¿que os parece?
lo comentare en mis otras historias para ver que opinan y si a la mayorias os parece bien, la escribo, aunque me tendreis que dar tiempo para encontrar otro juego y eso xD
y eso es todo por hoy!
mandaz un review para decirme vuestra opinión!
