"INFIDELIDAD"
Satsuki Idaka.
CCS pertenece a CLAMP. Historia escrita sin fines de lucro.
Resumen: Nos encontramos. Tú saciabas las necesidades que tenía, yo las tuyas. Nos complementamos. Ni la soledad ni los miedos de mi pasado existían entre tus brazos, pero sí la tristeza. Y es que, no es fácil ser tu amante, Shaoran.
Capítulo X
"Indescubiertos"
Lunes 24 de Noviembre, 9:45pm, departamento de los Kinomoto.
Cerró la puerta, se apoyó en ella y dejó a sus lágrimas correr. Todo su cuerpo le dolía, su mente daba vueltas y vueltas, y su alma comenzaba a despedazarse. Otra vez, otra vez había sido el juguete de Yue Tsukishiro, otra vez ese hombre la había golpeado, había abusado de ella y de su cuerpo. Nuevamente, Yue Tsukishiro la hacía sentirse sucia, insignificante, estúpida, débil. ¿Por qué las cosas tenían que ser de esa manera?.
- "¿Sakura?"
La aludida levantó su rostro para encontrarse con la mirada preocupada de su hermano, quien se encontraba en la entrada de la sala. Sakura se secó sus lágrimas, entretanto se levantaba del suelo.
- "¿Qué te sucedió?" – se acercó a ella preocupado, confundido.
- "Nada" – aunque lo hubiese intentando, su voz aún así salió entrecortada, vacía.
- "No me mientas. No puedes estar llorando así por nada, tuvo que haberte pasado algo y quiero saber qué fue" – su tono de voz ahora era serio y autoritario. En ese momento se dio cuenta de un pequeño detalle – "¿Qué te pasó ahí?" – preguntó mientras indicaba un pequeño moretón en la mejilla de su hermana.
El miedo recorrió el cuerpo de Sakura, quién, rápidamente, se acercó al espejo que había en la pared notando así la marca de la que Touya hablaba. Dejó escapar un par de lágrimas, recordando todo lo sucedido hacía pocos minutos atrás.
- "Sakura¿qué te sucedió?"
Miró a su hermano con los ojos cristalinos, pensando en alguna excusa, en algo que evitara que sospechara lo que Yue hizo con ella.
- "Me... Me golpeé contra... contra..." – tartamudeaba nerviosa, asustada.
- "¿Qué fue lo que te sucedió en realidad¿Por qué tienes ese moretón¿Por qué llegaste llorando?" – preguntaba serio, paralelamente se acercaba a Sakura – "¡Qué te hicieron, Sakura?" – elevó al voz al ver que la periodista no respondía.
- "Me... me asaltaron" – explicó, esperando convencerlo – "En el camino a casa, unos hombres me asaltaron y me golpearon"
Touya dejó escapar una pequeña risa, como si su hermana menor le hubiese dicho un chiste. La miró serio.
- "¿Esa es tu excusa? Sakura, deja de mentir. Es imposible que, si te hubiesen asaltado, no se hubiesen llevado tu bolso¡es imposible que te hayan asaltado si Yue te trajo hasta el edificio en su auto!" – manifestó, cansado de tanta mentira por parte de su hermana menor.
La oji-verde mostró un semblante atónito. ¿Acaso lo había visto? Su cuerpo comenzó a temblar, sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.
- "¿Qué te ha hecho ese infeliz¿¡Qué diablos te ha hecho para que cada vez que se dice su nombre tú comiences a temblar, a asustarte?" – gritó Touya exasperado – "¡Qué te hizo, Sakura?"
- "Na-Nada... No me ha hecho nada" - susurró apenas, dejando a sus lágrimas correr.
- "Sakura..." – la llamó preocupado – "No mientas. Por favor, cuéntame. ¿Qué te hizo?" – insistió, colocando sus manos sobre los hombros de Sakura.
La aludida titubeó. Touya se percató de esto.
- "Sakura, soy tu hermano. Necesito saber qué te sucede. Por favor, confía"
Guardó silencio, mientras recapacitaba, intentaba convencerse a sí misma de que decirle la verdad era lo mejor.
- "Violarme" – susurró apenas, luego de un largo silencio – "¡Eso es lo que ha hecho: violarme, tocarme, aprovecharse de mí cada vez que se le da la gana, utilizar mi cuerpo, golpearme¡Eso ha hecho!" – gritó.
Por fin, por fin lo había dicho, por fin había sacado la verdad a flote, por fin había destruido aquel secreto y se había quitado un gran peso de encima; ya no tenía que mentirle más a su hermano. Sin embargo, por culpa de los recuerdos, no logró evitar llorar abierta y amargamente, entre tanto se dirigía a su habitación.
Touya estaba atónito. Su hermana... ¿violada¿¡Yue se había aprovechado de su hermana, la había tocado, la había...? No, no tenía sentido. Él conocía a Yue desde que tenía memoria, era el hermano de su mejor amigo y muchas veces compartió con él. Yue siempre se mostró como una persona correcta y cuerda, aunque algo frío. Pero nunca había mostrado señales que mostraran ese lado suyo... ¿Cómo¿¡Cómo ese desgraciado se atrevió a tocar a su hermana¡A Sakura! Esto... esto explicaba muchas cosas. Ahora entendía el resentimiento que Sakura tuvo cuando volvió; no fue solamente el hecho de no haber estado en la muerte de su padre, sino también el de haberla dejado sola, sin protección cuando más la necesitó. Ella era la que más sufría con todo esto.
Necesitaba saber toda la verdad, por todo lo que Sakura pasaba y pasó. Fue por eso que se dirigió a la habitación de la periodista, tocó la puerta y entró sin querer esperar alguna respuesta. Lo que vio, lo derrumbó: Una Sakura destruida, herida en lo más profundo de su alma dejando escapar su dolor en las lágrimas que derramaba en su almohada.
- "Sakura... yo..." – susurró Touya, dudoso, sin saber qué decir.
La aludida se incorporó y lo miró con sus ojos verdes cristalinos. Touya se sentía inútil al ver a Sakura así.
- "Lo siento" – susurró el hijo mayor de Fujitaka luego de suspirar – "Lamento haberte dejado sola todo este tiempo" – desvió su mirada, no se atrevía a mirarla a los ojos.
Sakura se secó sus lágrimas e intentó calmarse.
- "No tienes que pedir disculpas, hermano" – su voz se entrecortó varias veces – "No tienes la culpa de nada"
- "¡Claro que la tengo!" – gritó exasperado – "¡Si no me hubiese ido todo esto...!"
- "Hubiese sido lo mismo" – lo interrumpió.
- "¡Por supuesto que no¡De haber estado aquí te hubiese protegido, hubiese evitado que ese infeliz te tocara, Sakura!"
- "¿Pudiste evitar que me violara hace pocos minutos?" – explicó tranquila, pero sin poder evitar llorar.
Touya se paralizó. Aquello había sido como un balde de agua fría, había sido algo que le quebró su orgullo. Miraba sorprendido a su hermana desde la puerta de la habitación, sin poder asimilar, comprender, procesar todo lo que la periodista le confesaba.
- "No, no pudiste, Touya" – continuó ella, con aquel mismo tono tranquilo, pero melancólico – "Y tampoco hubieses podido evitar que se aprovechara de mí la vez anterior"
- "¿Han... Ha habido otras veces?" – preguntó nervioso.
La castaña asintió con un movimiento de cabeza.
- "¿Cuántas?"
- "Ésta es la segunda" – se secó sus lágrimas y respiró hondo, esperando poder calmarse. Sin embargo, sus memorias llegaban a su mente, todos esos recuerdos en donde Yue la tocaba o la golpeaba cuando intentaba evitar ser el juguete sexual de Yue Tsukishiro.
- "¿Cómo¿Cómo es posible?" – preguntaba conmocionado.
- "¿Quieres... Quieres que te cuente toda la historia?"
- "Sí, por favor" – pidió Touya, para luego sentarse junto a su hermana en la cama de ella.
- "¿Recuerdas que antes de que te fueras a Inglaterra, yo estaba en la universidad y siempre desee tener un departamento, y que fue por eso que tú dejaste éste a mi nombre?"
Touya asintió con un triste y melancólico semblante.
- "Nunca me mudé a él, hasta hace poco. Tu ida me dolió mucho, por lo que no quería estar en un departamento donde te recordara todo el tiempo. Así que, con la ayuda de papá, un trabajo y el dinero que recibía por el arriendo de éste departamento, pude conseguirme uno para mí.
"Aún cuando tú te fuiste y yo me mudé, Yue nunca perdió la comunicación conmigo. Lo encontré extraño, ya que apenas nos conocíamos"
- "Debió ser porque yo se lo pedí. Cuando me enteré que Yukito se iba a Osaka, le pedí a Yue que te cuidara" – confesó su hermano.
Sakura mostró una leve sonrisa, opacada por sus lágrimas.
- "Ya veo. Pues, en un principio hizo el favor bastante bien. Comenzó a acercarse bastante a mí, a cuidarme, siempre estuvo cuando lo necesité y escuchaba cada uno de mis problemas aún a pesar de su trabajo. Se puede decir que éramos buenos amigos, pese a que yo tuviese veinte años y él treinta. Pasaron lo meses y él siempre estuvo cerca de mí, protegiéndome como un hermano y escuchándome como un gran amigo. Recuerdo que cuando tenía veintidós, llegué a sentir una gran atracción por él. Nunca supe si era amor, ahora sé que no, pero en ese momento pensaba que lo era"
- "¿Se lo dijiste?" – interrumpió Touya.
- "No. Tenía miedo a ser rechazada, además, Yue tenía novia y yo pensaba que él sólo me miraba como una hermana menor, nada más que eso. Él me lo repetía constantemente. Por supuesto que eso se alejaba bastante de la realidad.
"Hace tres años que papá murió, cuando yo tenía veintidós, y Tomoyo y Eriol me abandonaron, se fueron del país después del accidente. Le conté a Yue sobre lo sucedido y él me ayudó a buscarte, sin embargo, no te encontramos. Yue fue un gran apoyo cuando me creía sola. Supongo que fue por eso que me enamoré de él.
"Hace casi un año, salí de la universidad con mi título de periodista. Tan sólo me faltaba un trabajo; Yue me permitió entrar en su diario 'Al Día'. En un principio me rehusé, ya que quería hacer las cosas por mi cuenta, pero Yue terminó convenciéndome. Entré al diario, entusiasmada con el hecho de poder hacer lo que me gustaba, pero sin saber que todo eso se volvería una asquerosa pesadilla.
"Allí, en el diario, conocí a Kojishi. Él comenzó a tratarme bastante bien, siempre buscaba la forma de acercarse a mí. Terminamos haciéndonos buenos amigo y él se me declaró, me pidió que fuese su novia. Yo ya había olvidado a Yue, quien continuaba con su noviazgo. Kojishi hizo confundirme, no saber qué sentía por él. Hasta que hace dos meses yo decidí ser su novia.
"Todo parecía mejorar: tenía un trabajo, a una persona que me quería y me ayudaba en todo lo que podía, a una persona que consideraba mi familia y que siempre estaba ahí para mí, yo misma comenzaba a abrirme nuevamente, a salir del mundo que había creado, a romper aquella muralla que tanto me costó crear. Por un momento pensé que, desde ese día, todo estaría bien, sin embargo, las cosas no son siempre como uno las espera.
"A los diez meses de haber estado dentro de la revista, Yue comenzó a comportarse de una manera extraña para conmigo. En un principio no me percaté, pero después las cosas comenzaron a ponerse más peligrosas, en especial un día que me llamó a su oficina diciendo que era urgente."
"Flash Back"
- "¿Me llamaste, Yue?" – dijo la dueña de los ojos esmeralda mientras entraba a la oficina de su jefe y casi hermano.
- "Sí, Sakura. Pasa, por favor" – respondió el oji-plateado de espaldas a la aludida, quién entró a la casi obscura habitación; las cortinas se encontraban casi cerradas, tan sólo dejaban entrar un pequeño rayo de luz que permitía a Sakura ver a su amigo Yue.
- "¿Qué deseas?" – preguntó la castaña, después de un largo silencio.
Yue giró en sus talones y la miró con una pequeña sonrisa pícara, que causaba en cualquier persona desconfianza. La miró de abajo hacía arriba, analizándola, causando en ella conmoción.
- "Eres hermosa¿lo sabías, hermanita?" – ese era el seudónimo con el cual él la llamaba.
Sakura abrió sus ojos algo impactada ante tal comentario, en especial cuando Yue comenzó a caminar en círculos con ella de centro.
- "Posees una gran figura, hermanita" – comentaba mientras la miraba – "Esbelta figura, curvas bien marcadas, un rostro infantil, pero maduro a la vez; tus rasgos son finos; tus piernas son largas y curvilíneas; tu figura es delgada, pero no demasiada. Los años te hicieron bastante bien"
La castaña guardaba silencio, extrañada. ¿Qué eran todos esos comentarios¿Desde cuando Yue se había interesado en su figura?.
El hombre de, en ese momento, treinta y cuatro años detuvo su caminata, colocándose frente a ella. Tomando su barbilla, la miró a los ojos con una faz impúdica.
- "Te deseo, Sakura" – confesó, causando sorpresa por parte de la aludida.
Rápidamente y sin dejarla reaccionar, fusionó sus labios con los de ella. La besó, pero fue un beso que la misma Sakura decidió cortar, al darse cuenta de que lo que hacían no era correcto, no estaba bien: la edad de él era más elevada que la suya, además él poseía una novia, una posible candidata a casamiento.
- "¿Sucede algo?" – preguntó él, entre tanto la miraba seriamente, al ver cómo ella daba pequeñas e inquietas vueltas, preocupada.
- "Esto está mal, Yue" – confesó la oji-verde angustiada – "Tú eres como un hermano para mí, al igual que yo para ti. Nuestras edades son muy distintas. Además, tú posees un noviazgo con Akemi. ¡No puedo ser yo tu amante¡No podemos estar juntos!"
Yue mostró una pequeña sonrisa de diversión.
- "¿Y quién te está pidiendo que seas mi amante?" – rió.
La hija de Fujitaka se sorprendió aún más.
- "¿Qué?" – preguntó incrédula, atónita; ¿qué era todo eso?.
- "Yo no quiero tener una relación de sentimientos contigo, Sakura. Yo quiero, mejor dicho, tú eres mía, tú eres, desde ahora, mi propiedad" – manifestó, dejando escapar una pequeña, pero aún así malévola risa que estremeció a la hija de Fujitaka.
La aludida comenzaba a asustarse. Ése no era el Yue que conocía, podía tener el mismo cuerpo, pero Yue nunca la había mirado de esa forma tan repugnante, nunca se había atrevido a decirle todas esas críticas tan frías y lujuriosas.
El mayor de los hermanos Tsukishiro, empezó a acercarse de manera amenazadora hacía la pobre Sakura.
- "Quiero tu cuerpo" – confesó, para después atrapar, con sus brazos, a su "hermanita", quien se estremeció ante tal cercanía de cuerpos y rostros.
- "¿De... De qué estás hablando, Yue?" – por culpa de lo temerosa que estaba, su voz se había cortado un par de veces. Paralelamente de hacerle preguntado, se separó de él. ¿Qué diablos le sucedía a Yue?
- "Tú sabes de lo qué hablo, Sakura" – sonrió malévolamente – "Quiero que seas mía, quiero que tu cuerpo sea mío"
Sus ojos verdes no podían mostrar más sorpresa, susto, incredulidad. Estaba tan estupefacta que no era capaz ni de hablar, ni de moverse. Yue, al notar esto, volvió a acercarse a Sakura rápidamente y volvió a saborear sus labios, ésta vez con frenética lujuria. La causante de aquel apetito sexual en Yue intentó no responder y separarse de aquel hombre, pero las cosas no resultaron como ella lo esperaba. Se separó de ella, sí, sin embargo, no para dejarla ir, sino que para dejar la marca de su puño en su mejilla: él muy descarado se había atrevido a golpearla. Las ganas de llorar la invadieron, en especial al saborear en su lengua la sangre proveniente de su herido labio. Dejó escapar las lágrimas. Estaba incrédula¿cómo era posible todo eso¿Desde cuando Yue se había vuelto un monstruo?.
- "Eso y más recibirás si continúas con esa actitud" – manifestó el hombre de ahora enfadados y sumamente fríos ojos plateados, con los cuales miraba a Sakura sin compasión, con un brillo perverso y dando a conocer que haría cualquier cosa con tal de conseguir lo que quería: el cuerpo de Sakura, el placer sexual con aquel joven cuerpo – "Y no me gustaría que tu bello cuerpo terminará lleno de heridas" – sonrió, mostrando en sus labios toda su perversidad.
Después de eso, volvió a besarla, recorriendo su cuerpo con la misma lujuria, con aquella misma intensidad e impaciencia de juntar sus cuerpos y hacerlos uno.
"Fin del Flash Back"
- "¿Terminó…Terminó violándote?" – preguntó dudoso su hermano mayor.
Sakura asintió con un movimiento de cabeza.
- "Esa fue la primera que lo hizo" – un par de lágrimas cayeron de sus ojos esmeraldas por culpa de los pensamientos – "Recuerdo que después de haberlo hecho, me amenazó diciendo que si me escapaba, de que si lo denunciaba o algo, me iba a quitar todo lo que tenía, de que iba a ser de mi vida un infierno y, si era necesario, de acabar con ella con sus propias manos"
- "¿Cómo lograste escaparte?" – cuestionó Touya, atónito, estupefacto a todo lo que estaba escuchando.
- "Cambiando todo lo que me rodeaba. Me cambié de casa, tarjetas de crédito, números telefónicos, inclusive intenté cambiarme de nombre, era algo que estaba haciendo hasta hace cuatro días, cuando volví a verlo. Fue cuando supe que ya estaba acabada, que toda la paz que había sentido durante un tiempo se iría para no regresar, ya que Yue volvería de mi vida un infierno" – concluyó, para volver a llorar abiertamente.
Su hermano mayor la miró preocupado por unos segundos, y después la abrazó. Sakura aceptó tal cariño y continuó su llanto en el hombro de Touya.
- "¿Cómo hiciste para que no te encontrara aquí? Él sabía que te había dejado el departamento¿o no?" – preguntó él, ansioso por respuestas, al ver a su hermana ya un poco más calmada.
- "Sí, sí lo sabía" - respondió, antes de inspirar hondo para calmar las lágrimas – "Pero, un poco antes de que pasara, yo le había contado que había vendido este departamento y que ya no estaba a mi nombre. Por ésta razón, el departamento ya no me pertenece, yo sólo lo alquilo, en secreto con el dueño"
- "Ya veo, ahora entiendo porque Yukito decía que habías cambiado domicilio"
Sakura asintió.
- "Vine aquí pensando que éste sería mi paso a la normalidad, a que todo volviera ser como antes. En éste departamento están los recuerdos de cuando todos estábamos juntos, fue por eso que decidí venir aquí y no ha otro lugar" – confesó la oji-verde.
- "Pero, Hagiwara trabajaba en el mismo diario¿no? Yue debió preguntarle algo" – cuestionó Touya después de un momento de silencio y recapacitación.
- "No sé si lo hizo, tal vez sí. Sin embargo, Yue no sabía que nuestra amistad fuese tan fuerte y, además, estoy segura que Kojishi no dijo nada de mi paradero.
"Yo le envié mi carta de renuncia a Yue por medio de Kojishi, el cual comenzó a preguntarme el por qué de mi estado de ánimo y de mi cambio tan repentino. Yo le pedí que guardara el secreto, que no le dijera a nadie en donde me encontraba y que se alejara de Yue tan pronto fuese posible, pues quería a ese hombre lo más lejos de mi vida. Nunca le dije la razón verdadera por miedo, pero él insistió muy poco. Kojishi me hizo caso, le entregó mi carta de renuncia a Yue, al mismo tiempo que él entregaba la suya. Y gracias a eso, Kojishi consiguió aquel trabajo en Hong Kong y yo en la revista. Aunque claro, por mí, yo me hubiese ido lo más lejos posible de Tsukishiro, a las montañas o a otro continente si fuese posible, pero no poseía los recursos suficientes para eso"
Touya guardó silencio, mirándola preocupado.
- "Tal vez, si me hubiese ido... Nada de esto hubiese pasado. Si hubiese sido fuerte, Yue nunca se habría aprovechado de mí" – comentó con sus ojos reteniendo la caída de lágrimas, las que terminaron por vencerla – "Yue tiene razón, soy una estúpida, una cobarde, débil..." – su voz se cortó.
No soportaba verla de esa forma, era torturante; la abrazó y la atrajo frente así, susurrándole en su oído:
- "No digas eso, tú no eres una estúpida, ni mucho menos una cobarde. Despreocúpate, no dejaré que Yue vuelva a tocarte. Lo prometo"
La promesa recién hecha era algo que iba a cumplir aún cuando tuviese que venderle su alma al diablo. No iba a permitir que Yue Tsukishiro volviese a tocarle un pelo a su hermana nunca más, no importaba si tuviese que acabar con ese sujeto con sus propias manos.
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Cuando la gente es dañada, muchas veces crea escudos, muros para no volver a ser heridos de esa manera o de cualquier otra forma. Y hay veces, en que las personas de su alrededor no se dan cuenta de aquel muro, aún cuando los pensamientos o actitudes de la persona protegida por aquel escudo hayan cambiado.
Yo soy una de esas personas, de esas que crean grandes corazas para no volver a ser heridos. Creí que con eso me salvaría de las penas, del sufrimiento, que por fin sería libre y podría sonreír cuanto quisiese.
Pero las cosas no se dieron así y en menos de lo que esperaba, aquel escudo se rompió.
Me prometí no volver a esperar lo mejor de la gente, a no poseer tanta confianza en ellos y, mucho menos, tan rápidamente. Juré que sería fuerte, que no lloraría por pequeñeces y que podría continuar mi vida sin nadie, que sería independiente. Me dije que no volvería a sufrir por alguien, que sería astuta y no permitiría que la gente me hiciera daño, ni mucho menos que me traicionaran. Porque, pensándolo bien¿cómo una persona puede traicionarte si él o ella no significan nada para ti? Sí, eso me prometí: no volver a sentir cariño por alguien más.
Pero al romperse aquel muro, todas las promesas lo hicieron también. Fue cuando me di cuenta que estaba sola y sin protección.
En ese momento, necesitaba algo en que apoyarme, en que sentirme segura. Tan sólo lo encontré a él, a Kojishi. No me quedó más remedio, tuve que comprometerme para protegerme, aún cuando mi corazón quisiese a alguien más.
Él destruía todo, era él, era Shaoran. La primera vez que vi esos ojos marrones, supe que nada sería igual. Lo noté, noté como Shaoran, al sonreírme por primera vez, destruyó lo que me protegía del dolor. Él destruyó mi coraza, él me dejó desprotegida y me hizo enamorarme, a pesar de que sabía por todo lo que iba a pasar, a pesar de los juramentos que me hice a mi misma. Él destruyó todo eso, él descubrió mi verdadera alma.
Aún cuando intenté no enamorarme e intentaba volver a crear mis protecciones, éstas se destruían en un segundo con tan sólo ver su sonrisa. Fue algo inexplicable.
Y aquí estoy ahora, nuevamente sin protección, volviendo a ser la niña ingenua y débil de siempre... No. Miento. Sí hay una protección y esas son dos ojos marrones.
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Martes 25 de Noviembre, 7:00am.
El despertador comenzó a sonar a la hora indicada logrando su objetivo: abrir dos ojos color esmeralda, los cuales se encontraban algo rojizos por las lágrimas. Sin embargo, el sonido se apagó antes de que la mujer pudiese hacer algo, ya que alguien ya había cortado el sonido.
- "¿Hermano?" - cuestionó Sakura, rascándose los ojos para poder ver bien.
- "Duerme, necesitas descansar" – Touya tomó a su hermana de los hombros e hizo que ella volviese a colocar su cabeza en su almohada.
- "Debo ir al trabajo" – contrarrestó ella con pesadez por culpa del sueño.
- "Llamaré para justificarte enferma. No puedes ir al trabajo, Sakura, necesitas descansar" – explicó autoritario.
La aludida mostró su aprobación con un movimiento de cabeza antes de cerrar sus ojos y volver al mundo de los sueños.
Touya salió de la habitación no sin antes mirar por última vez a su pequeña hermana, con un semblante de preocupación. Al salir del cuarto, se acercó al teléfono y, cumpliendo su promesa, llamó a la revista para reportar a su hermana enferma. Cortó. Miró el teléfono unos segundos, aún con su mano sujetando el auricular.
¿Sería correcto? Aún tenía muchas preguntas no respondidas, aún necesitaba un millar de explicaciones, no había sido bastante con las de Sakura... Era lo correcto, era lo mejor para ella aún cuando su hermana no quisiera afrontarlo.
Se dirigió a su cuarto, donde comenzó a buscar cierto papel entre las páginas de su agenda. Tenía planeado hacer esto desde hace un tiempo, pero con lo sucedido con Nakuru, no había tenido ni la mente disponible ni los deseos de hacerlo. Aunque ahora, se daba cuenta que era lo mejor y que debía terminar con todo ese desastre de una buena vez. Regresó al teléfono y marcó cierto número. Esperó a que contestarán, aunque sabía que se tardarían un poco.
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Abrió sus ojos algo cansado y miró el reloj que se encontraba en la mesita junto a su cama. ¿Quién era capaz de llamar a las siete de la mañana, se cuestionó algo molesto. Se levantó de la cama y salió del cuarto con rapidez para contestar el teléfono, no quería que ella se despertara por culpa de la imprudencia de algún hombre. Eriol Hiraguizawa contestó algo molesto, cortando aquel molestoso sonido.
- "Habla Eriol¿diga?" – cuestionó antes de bostezar.
- "Veo que aún estás sin trabajo, Hiraguizawa" – respondió una voz varonil desde el otro lado del teléfono.
El susodicho abrió sus ojos como platos, algo impactado al reconocer la voz.
- "¿Touya?" – preguntó incrédulo.
- "No, soy el rey de Inglaterra" – se burló. Después de un breve silencio, continuó – "Sé que es extraño que te esté llamando, en especial a esta hora, pero... Creo que existen cosas que debemos aclarar y que conciernen con la muerte de mi padre" – la voz del mayor de los Kinomoto se mostraba seria, aunque en la última parte no logró evitar mostrarse débil.
- "Sí, creo que sí"
- "Quisiera que nos viéramos" – esto sorprendió al esposo de Tomoyo – "Hoy en la mañana, lo más pronto posible"
Eriol quedó estático por la conmoción.
- "Cla... Claro, cuando gustes" – manifestó, luego de balbucear cosas no entendibles.
- "Esta bien. Hoy, a las ocho, en una hora más, nos juntamos en el café que hay frente al hospital. Los espero a ambos"
- "¿Irá Sakura?" – preguntó Eriol, algo inseguro.
- "No, sólo seremos nosotros tres. Sakura no está en condiciones para volver a enfrentarlos a ustedes" – testificó serio, bastante serio.
- "Ya veo" – estaba algo decepcionado por la noticia, pero suponía que debía conformarse.
- "Nos vemos. No lleguen tarde" – y cortó.
Hiraguizawa hizo lo mismo, con una pequeña sonrisa en sus labios.
- "¿Quién era, amor?" – preguntó una dulce voz detrás de él.
- "Era Touya" – respondió, paralelamente se giraba para quedar frente a su adorable esposa.
Tomoyo se sorprendió ante tal confesión.
- "¿Qué quería?" – preguntó ella, algo ansiosa.
- "Que nos juntáramos con él, hoy a las ocho" – sonrió, sabiendo que eso la haría feliz.
Su esposa se acercó a él y lo abrazó feliz, feliz de que por fin tuviesen una oportunidad para arreglar todo ese enredo.
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7:44am. Departamento de los Kinomoto.
No podía continuar durmiendo. Cada vez que cerraba los ojos, volvía a verlo frente a ella, volvía a sentir aquellos golpes y esas asquerosas caricias sobre su cuerpo. Se sentía sucia, demasiado sucia. No tenía fuerzas para nada, ni siquiera para levantarse, mucho menos para enfrentar el mundo.
Tantos problemas, tantas falsedades, tantas preocupaciones.
Un escalofrío recorrió su cuerpo al pasar por su mente todo lo sucedido la noche anterior. Las lágrimas volvieron a salir de sus ojos esmeraldas.
Recordó cómo fue que ese odioso sujeto la había llevado a su hogar, la había tomado de su muñeca para que ella no se escapara, la había sacado del auto con fuerza cuando ella se había rehusado. No tenía misericordia del dolor que le causaba, ni siquiera al ver las lágrimas de Sakura. Cruzaron los pasillos y por fin, para desgracia de ella, habían llegado a la habitación del hombre. Con lujuria y frenesí, la besó. La castaña se resistió, no respondió ni al beso ni a las caricias, al contrario, comenzó a golpear a su secuestrador. Cuando éste ya no podía soportar los golpes, se separó un poco de ella y plasmó su mano sobre la mejilla de la oji-verde. Minutos después, y sin querer recordar esa parte, él ya la había poseído sin importarle si la había satisfecho o no. Luego de un tiempo, entre golpes, la había llevado hasta su hogar, en donde Touya la interrogó.
Se incorporó de la cama y se sentó, tomando su cabeza entre sus manos y apoyando sus codos sobre sus muslos. Suspiró reteniendo las lágrimas.
¡Maldito de Yue¡Le había destruido la vida, su dignidad, su aprecio a si misma, todo¿¡Cómo pudo confiar en un hombre así¿¡Cómo permitió que la despedazara, que la utilizara cada vez que a él se le diera la gana¡Había sido una tonta¡Sí, eso había sido¡Una tonta, cobarde, estúpida!.
Miró hacía adelante, encontrándose una fotografía que había sobre su velador. Sus lágrimas volvieron a hacer su aparición. Tomó el retrato en sus manos y lo miró con arrepentimiento, con vergüenza.
¿Qué estarían pensando ahora ellos sobre ella? De seguro que los había decepcionado, por ser tan débil, tan cobarde.
No supo de donde sacó las fuerzas para levantarse de la cama, ni mucho menos de donde salieron las energías para caminar hasta el baño y ducharse, no sin antes sacar la ropa necesaria. Ya bajo la regadera, no pudo dejar de desear que cada gota que llegaba a su cuerpo la limpiara. Deseaba con toda su alma que el agua que caía sobre ella limpiara esa suciedad que estaba impregnada en su cuerpo, pero en especial, en su ser, en su corazón... en su alma. Ese dolor que la atacaba, que se fuera como las gotas por el drenaje. Así de sencillo y de rápido.
Si fuera tan fácil...
Pero no lo era. Estaba claro que ese dolor, esa mugre en su ser continuaría dentro de ella durante mucho tiempo. La acompañaría como una sombra que se deja ver en los momentos más inoportunos, donde ella, Sakura, quisiera entregarse a la gente, por ejemplo. Ya no iba a poder mirar a las personas como lo hacía antes, un toque de desconfianza iba a haber en el brillo de sus ojos cada vez que alguien quisiera acercarse a ella. Era obvio. ¿Quién iba a volver a mirar el mundo con los ojos de un niño, con esa inocencia y confianza que siempre los rodea después de lo que le había sucedido? Nadie, y ella no iba a ser la excepción, ya no la era.
Salió de la regadera y se vistió. ¿Con qué fuerza? No lo sabía, se sorprendía de estar en pie. Su corazón, su mente, todo en ella estaba destrozado, y todo por la culpa de Yue Tsukishiro, el hombre que se había preocupado de destruir su vida. No obstante, había una deuda inconclusa, y estaba dispuesta a pagarla hoy. Suponía que de ahí, de esa decisión venía esa pequeña fuerza.
Luego de un rápido desayuno, se miró en el espejo que había en su recamara. Tocó con cuidado el moretón que había sobre su mejilla. No dolía físicamente, pero sí en su interior. Tomó su maquillaje y ocultó ese tono morado que opacaba su belleza. Después de eso, tomó uno de sus abrigos y su bufanda, y salió de su departamento. Bajó los diez pisos por el ascensor y salió del edificio. Miró el cielo, entretanto suspiraba. Se estremeció por el frío del ambiente. Se acercó al final de la acera y llamó a un taxi. Éste se detuvo y ella se subió a él.
- "Al cementerio, por favor" – susurró, con una falsa sonrisa en sus labios.
Fijó su vista hacía las afueras del automóvil, agradeciendo el aire caliente que había dentro de éste. Su mente comenzó a concentrarse en otros asuntos.
¿Qué iba a hacer ahora¿Cómo podría continuar¿Por qué esas cosas tenían que pasarle a ella¿Por qué Yue había cambiado tan radicalmente¿Por qué nunca fue valiente¿Por qué lo permitió?... Entre otras, pero todas se concentraban en la mortal pregunta¿Por qué?. Sabía que nunca iba a poder encontrar la respuesta a ese cuestionamiento, nadie podía entregársela. Sin embargo, era algo en lo que no podía dejar de pensar. ¿Por qué?.
- "Señorita" – la voz del chofer la sacó de sus pensamientos.
Pagó la suma y se bajó del carro. Tragó saliva. Estaba nerviosa, como nunca lo había estado al ir a ese lugar. La razón... Sentía que le había fallado a ellos: a sus padres. Caminó entre las tumbas, con la cabeza en alto y la mirada perdida. Llegó a su destino: la tumba de sus progenitores. Dejó a sus lágrimas correr.
- "Perdón" – fue lo único que pudo salir de sus labios, después de un largo silencio – "Perdón por todas las veces en las que les he fallado, pero siento que esta ha sido la peor de todas. He sido una cobarde, no logré imponerme a él, me dejé vencer. Lo lamento mucho"
¿Por qué se echaba la culpa siendo que no la tenía? Supongo que en esos momentos no puedes dejar de pensar en eso, en que pudiste evitarlo, obstaculizar el dolor, el aprovecho que esa persona tuvo contigo. Eso te hace sentirte inútil, estúpida, y hace que un sentimiento de pequeñez te invada. Y Sakura también pasaba por lo mismo.
- "Si tan sólo se pudiera regresar el tiempo..." – susurró, dejándose caer en sus rodillas, sobre el suelo y frente a la tumba de sus padres. Las lágrimas eran quienes predominaban en su dulce rostro – "No hubiera permitido que eso pasará¡no!" – gritó con dolor – "Comprenderé si de mí se han decepcionado... Es decir, dejé que pasará por segunda vez, siendo que me prometí a mí misma que no permitiría que volviese a suceder. ¡Soy una idiota!"
Lloraba y lloraba, quería desahogarse del dolor y ésta era su forma de hacerlo: llorar frente a la tumba de sus padres. Esta no era la primera vez que lloraba por culpa de Yue Tsukishiro frente a ellos. La primera vez que Yue había abusado de ella, también había parado allí y había gritado cosas contra ella misma, pero, en especial, contra Yue; también se había permitido llorar de la manera amarga en que ahora lo hacía.
- "Lo siento" – volvió a susurrar – "No soy merecedora de nada, menos de su perdón, de su orgullo, de nada"
Un fuerte viento atacó el lugar. Los árboles cercanos movieron sus ramas y sus hojas con fuerza y rapidez. Ese viento embriagó a Sakura, quien cerró sus ojos y se dejó llevar por él, esperando que con eso su dolor se desvaneciera. No lo hizo, pero sí le susurró algo en su oído, o eso es lo que ella creyó:
- "Estamos contigo, siempre"
Si bien era invierno y la anterior brisa había sido helada, para Sakura, justo después de esas palabras, una calidez se apoderó de ella, de su alrededor. Esto hizo que sonriera. Cuando el viento se fue, la calidez continuaba, la paz y el sentimiento de compañía seguían dentro de ella, dentro de su corazón. Abrió sus ojos esmeraldas, sonriente, teniendo a las tumbas de sus padres frente a ella. Sí. Nadeshiko Kinomoto y Fujitaka Kinomoto, sus padres, estaban con ella, siempre lo iban a estar, no importaba las circunstancias.
- "Gracias" – volvió a susurrar.
Ella no estaba enterada, ni un humano hubiese podido percatarse de que dos ángeles, pertenecientes a un hombre y una mujer, ahora se posaban frente a ella, a Sakura, mirando a esta joven con pequeñas sonrisas en sus rostros, pero con un brillo de preocupación en sus ojos. Confiaban en su hija, sabía que ella podría salir adelante y ellos, sus padres, Nadeshiko y Fujitaka, iban, como lo dijeron en ese suave, pero aún así fuerte en sentimientos y en fidelidad, murmullo, a estar con ella siempre, en cada momento, en cada paso que ella fuese a dar. Siempre.
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8:06am. Café ubicado en el centro de Tokio.
Miraba su reloj expectante, nervioso. Sabía lo que había hecho, sin embargo... Dudaba. Sabía que era lo correcto, lo mejor. Pero, aún así, habían inseguridades. Tal vez, no quería encontrarse con algo desagradable, no quería darse cuenta de que todo lo que le había dicho su hermana fuese verdad.
Touya Kinomoto suspiró, para ver si con eso podía sacarse todo su nerviosismo afuera. Sin embargo, éste terminó intensificándose al reconocer a una pareja que entraba al café. Se levantó al verlos acercarse a él, notando que ellos también se encontraban nerviosos. Mas, Touya no manifestó ese sentimiento, al contrario, se veía tan serio como siempre.
- "Buenos Días, Hiraguizawa, Daidouji" – miró a cada uno al nombrarlos, con esa fría faz.
- "Hiraguizawa" – corrigió Tomoyo, con una pequeña sonrisa y aún con la mano de su esposo entrelazada con la suya – "Soy la señora Hiraguizawa"
Ésta vez, Touya sí dio a conocer su conmoción e impacto al saber la noticia. No dudó en felicitarlos al instante y luego, invitarlos a sentarse con él.
- "¿No van a pedir nada?" – preguntó el hermano de Sakura, cortés.
- "No, gracias. Ya desayunamos" – contestó Eriol, sonriente.
Después de eso, nadie habló, reinó un incómodo silencio. Touya se quedó mirando la taza de café que tenía enfrente de él, el líquido que contenía la pequeña taza, preguntándose si hacía lo correcto, por dónde debía comenzar, qué era lo que debía hacer. Los esposos Hiraguizawa se miraban entre sí, sabiendo lo que su pareja pensaba con tan sólo mirarse a los ojos; conocían los pensamientos del otro, comprendían que ambos estaban nerviosos y que se preguntaban si ellos debían empezar la charla, ya que no estaban dispuestos a desperdiciar "la" oportunidad que tenían para arreglarlo todo.
- "Touya" – comenzó en un susurro Tomoyo, nerviosa, pero, aún así, captando la atención del susodicho – "Fue... Fue un accidente" – tartamudeó, mas, al sentir la mano de su esposo apretando la suya, se sintió tranquila, acompañada, apoyada.
El cirujano subió su vista hasta toparse con la niña de azul mirada. Suspiró.
- "Lo sé" – quien ahora susurró fue Touya.
Un poco de conmoción se dejó ver en Eriol y Tomoyo, quienes esperaron que aquella reunión fuese completamente distinta. Esperaron que el hermano mayor de su amiga terminara recriminándolos por el accidente, echándoles toda la culpa;. La única esperanza que tuvieron, fue el creer que si le explicaban lo sucedido él cambiaría de parecer, pero no fue necesario, nunca sospecharon que les fuese a creer tan fácilmente. Aún así, estaban felices.
- "Estuve investigando en el hospital, busqué la ficha médica de mi padre, dándome cuenta que él poseía una extraña enfermedad al corazón y que por eso se desmayaba frecuentemente y le llegaban unos extraños ataques. También, pude leer que, según los exámenes realizados cuando llegó al hospital después del accidente, recibió uno de estos insólitos ataques antes del choque" – explicó, bastante serio, después se tardó algunos segundos en contestar, segundos que utilizó para reflexionar – "Pero quiero saber la versión de ustedes"
Tomoyo y Eriol se miraron por dos segundos con sonrisas de nostalgia en sus labios.
- "Pues..." – comenzó el joven Hiraguizawa – "Era tarde ya, algo así como las nueve y media de la noche, una noche de lluvia. Tomoyo y yo habíamos decidido ir al cine, cuando la lluvia nos tomó desprevenidos al salir. Fue cuando apareció tu papá..."
"Flash Back"
Tres años atrás. 9:41pm. Calles de Tokio.
Dos jóvenes caminaban por las calles desabitadas de la capital de Japón por culpa de la lluvia que arrasaba a la ciudad. Empapados, se abrazaban para poder entrar en calor, intentando escapar de la lluvia buscando refugio en árboles, lo que fuese. Tomoyo y Eriol habían intentado detener algún taxi, pero ni uno se detenía, ya que estaban ocupados. Fue cuando un auto se detuvo junto a ellos, el piloto bajó la ventana y se dejó ver por ella.
- "¿Quieren que los lleve?" – preguntó un hombre ya de edad, de bondadosos ojos marrones que se ocultaban detrás de unas gafas, y castaño cabello, muy conocido por Tomoyo, ya que él era como el padre que nunca tuvo. Era Fujitaka Kinomoto.
La oji-azul y Eriol sonrieron. Asintieron felices y entraron al automóvil por los asientos traseros sin pensarlo dos veces. Al sentir la puerta trasera cerrarse, Fujitaka, padre de Sakura, hizo partir la máquina.
- "¿Qué hacían bajo la lluvia?" – preguntó el hombre con una bondadosa sonrisa, mirando a los amigos de su hija por el espejo retrovisor.
- "Habíamos ido al cine y al salir de él, la lluvia nos tomó por sorpresa" – explicó Eriol, mientras intentaba secar sus lentes.
- "Ya veo" – murmuró Fujitaka.
En ese momento, una luz roja obligó a Fujitaka a detener el auto. Tomoyo, que se encontraba sentada detrás del asiento del copiloto, pudo divisar como el padre de su mejor amiga cerraba los ojos con pesadez y respiraba agitadamente, como concentrándose, dándose cuenta que el estado de Fujitaka no era el mejor.
- "¿Se encuentra bien, señor Kinomoto?" – preguntó preocupada la dueña de aquel lacio y largo cabello gris.
El susodicho abrió sus ojos inmediatamente y sorprendido. Sonrió y miró a Tomoyo.
- "Sí. No es nada, sólo estaba pensando"
La hija de Sonomi frunció su ceño desconfiadamente. Sabía que el progenitor de Sakura no estaba diciendo la verdad, algo se lo sucedía. Fujitaka no se sentía bien.
- "¿No prefiere que yo conduzca?" – insistió preocupada.
- "No, no quiero causarte esa molestia. No te preocupes, estoy bien" – y volvió a sonreír.
Aún con eso, Tomoyo no se quedó tranquila. Cruzó sus brazos, frunció un poco más su ceño y giró su vista hacia la ventana, pensativa.
La luz verde apareció en el semáforo y Fujitaka volvió a hacer partir el carro. El silencio inundó la situación. Tomoyo, por un extraño presentimiento, de nuevo volvió a fijar su mirada sobre el arqueólogo, el padre de Sakura, percatándose de que la respiración del hombre era cada vez más agitada, que comenzaba a palidecer y grandes ojeras opacaban el brillo bondadoso de los ojos del hombre. Daidouji estaba sumamente preocupada, en especial, cuando notó como el hombre se desmayaba de un momento para otro.
- "¡Señor Kinomoto!" – gritó, acercándose al aludido y recibiendo la atención de Eriol.
Se acercó a Fujitaka, quien se encontraba completamente inconsciente. Estaba asustadísima, específicamente cuando observó que el auto seguía en movimiento y otros que venían en sentido contrario, hacían peligrosas maniobras para esquivarlo. En ese instante, Tomoyo se acercó al manubrio y lo tomó en sus manos, teniendo las de Fujitaka bajo las suyas. Intentó estabilizar el automóvil, pero la fuerte lluvia le impedía ver bien el camino, mientras que el mojado pavimento no le permitía detener las ruedas. Fue cuando dos y fuertes luces que venían en sentido contrario y a gran velocidad, le dificultaron la habilidad de ver la dirección en la que iba. Eriol se dio cuenta de lo que sucedería, por lo que tomó a Tomoyo de la cintura y, en un rápido movimiento, la hizo volver a los asientos traseros, protegiéndola de cualquier posible golpe. Dos segundos después, los automóviles habían chocados unos contra otros, provocando que los espejos se rompiesen, que la estructura de los autos se deformaran y que las personas que se encontraban dentro de las máquinas recibieran varios golpes.
Eriol y Tomoyo respiraban agitadamente, asustados, nerviosos. Esperaron algunos minutos antes de levantarse del asiento de los pasajeros. Al ver al padre de su amiga bañado en sangre por un golpe en su cabeza, Tomoyo no pudo evitar llorar. Eriol la sacó del auto, al sentir a la ambulancia y a los policías acercarse. Daidouji se abrazó a su amigo, desconsolada. Los paramédicos no perdieron el tiempo y sacaron a Fujitaka rápidamente del automóvil, lo colocaron sobre una camilla y luego lo metieron en la ambulancia, para después llevárselo. Por otro lado, otros especialistas se encontraban revisándolos a ellos y al conductor del otro automóvil y le pidieron a ella que fuese al hospital, ya que tenía una posible fractura en su muñeca, además del golpe en su cabeza y era necesario revisar ambas cosas. Mientras, Eriol se quedó junto a los policías respondiendo a las preguntas que las autoridades le hacían a él y al conductor.
"Fin del Flash Back"
- "Yo fui al hospital, en donde me encontraron el tumor" – continuó Tomoyo – "Mi madre, al saber esto, no quiso desperdiciar el tiempo y compró pasajes para el primer vuelo a Inglaterra, uno de los lugares con mejor tecnología y conocimiento sobre éste enfermedad. Fue por eso que no tuve tiempo para explicarle a Sakura lo sucedido" – un brillo de tristeza inundó sus ojos azules.
- "Ya entiendo" – susurró Touya, nostálgico.
Los tres guardaron silencio, sin saber qué decir. Tomoyo y Eriol volvieron a mirarse a los ojos, nerviosos.
- "¿Nos crees, entonces?" – preguntó una nerviosa Tomoyo.
- "Cuesta, me cuesta mucho. Pero sí" – una triste y pequeña sonrisa apareció en sus labios – "Yo te vi yendo a tu tratamiento, a cuando entraste a la clínica en la que trabajaba en Inglaterra para operarte. Sé que tu tumor es cierto, al igual que la enfermedad de mi padre. Sé que lo que dicen es verdad, ustedes no son capaces de matar a nadie. Sin embargo, no sé si Sakura vaya a creerles tan rápido como yo"
No tenía que decírselos, ya lo tenían muy claro. Durante varias semanas que estaban intentando hablar con Sakura, sin recibir ni siquiera un buen trato por parte de ella, más bien, intentaba evitarlos.
- "Lo sabemos" – argumentó Eriol.
- "También les pido que no la enfrenten en algún tiempo, que no insistan en buscarla o hablar con ella"
Tomoyo y Eriol se mostraron conmocionados ante tal confesión.
- "Sakura no está pasando por un buen momento" – explicó el mayor de los Kinomoto al ver la reacción en la pareja – "Mejor dicho, se podría decir que es una de las peores situaciones en la que se puede estar. Ella está muy asustada, muy resentida, con muchas cosas guardadas. Si los ha tratado mal es para cuidarse a sí misma y no volver a ser herida, además de tener la rabia contra ustedes y contra mí de no haber estado justo cuando más nos necesitó"
- "¿De qué hablas?" – preguntó Eriol, preocupado.
Ahora sí que no comprendían las palabras de Touya. ¿Justo cuando más los necesitó? Tal vez, se refería a la muerte de su padre¿o no?.
- "¿Te refieres a la muerte del señor Fujitaka?" – era Tomoyo quien indagaba ahora, al no escuchar alguna contestación por parte del primogénito de Nadeshiko Kinomoto.
Guardó silencio. La situación anímica de su hermana no era algo que debiera salir de su boca, sino de la de ella.
- "No es algo que yo pueda decirles. Yo sé que aún aprecian a mi hermana, por eso les pido que me obedezcan" - serio, típico de él – "Aunque claro, cuentan con mi apoyo. Yo intentare, por mi parte, hacer que Sakura se de cuenta de la verdad" – sonrió.
Los esposos también dejaron plasmadas sus sonrisas en sus labios.
- "Gracias, Touya" – dijo Tomoyo.
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2:47pm. Departamento de los Kinomoto.
Suspiró cansada, entre tanto dejaba su abrigo en el colgador, las llaves sobre la mesa, para después estirar sus brazos, demostrando su cansancio. Recién había llegado de su larga caminata por las calles de Tokio.
Había sido una extraña mañana. Aún sentía ese calor en su interior, esa paz y tranquilidad que sintió en el cementerio; aún estaba esa calidez. Tal vez, era algo descabellado, pero... Se sentía acompañada, protegida por algo fuera de lo común, y creía que eran sus padres. Una felicidad y tranquilidad la rodeaba al pensar en eso, no podía evitar sonreír al imaginarse a sus padres junto a ella.
Se sacó sus zapatos y los cambió por sus cómodas pantuflas. No alcanzó ni siquiera a entrar a la sala cuando ya estaban tocando la puerta de su departamento. Se giró en sus talones, extrañada, y abrió la puerta de su hogar. No alcanzó ni a ver de quién se trataba y esa persona ya estaba sobre ella, besándola con una pasión irresistible y que la cautivó por algunos segundos; esa la razón, por la que en un extraño reflejo, había cerrado sus ojos y se había dejado llevar por sus emociones. Por unos segundos respondió, pero, así como las emociones llegaron, rápidamente se fueron. El miedo hizo su aparición, el miedo de que se tratara de Yue Tsukishiro. No iba a soportar algo así, por lo que empezó a resistirse de las caricias de aquel hombre, quien la sujetaba con sus grandes brazos, necesitado de la presencia y del calor de Sakura. Comenzó a golpearlo con todas su fuerzas: sus manos golpeaban el fuerte abdomen del sujeto, mientras una de sus piernas buscaba algún sector en donde plantear el ataque. El dueño de esas atractivas caricias se separó un poco de ella –sin dejar de acorralarla con sus brazos-, pero dándole la distancia necesaria a Sakura para darle una fuerte cachetada. Al escuchar el estruendoso sonido, por fin abrió sus ojos esmeraldas viendo una escena que no esperó: su amante, Shaoran Li, acariciando su roja mejilla izquierda, con una mueca de dolor en sus facciones.
- "¡Shaoran!" – lo llamó preocupada, para luego acercarse a él y asegurarse de que estuviera bien – "¡Lo siento mucho!" – se disculpó de inmediato.
Shaoran levantó su vista un poco para verla a los ojos, aún con su mano sobre su adolorida mejilla. Sonrió, para darle a entender de que estaba bien.
- "Golpeas bastante fuerte" – se burló, incorporándose – "No conocía ese lado tuyo"
Ahora, eran las mejillas de Sakura las que tomaron un leve color rojo, pero éstas por culpa de la vergüenza y el arrepentimiento.
- "Lo siento mucho" – volvió a articular, arrepentida y avergonzada, agachando su cabeza por culpa de esos sentimientos.
Shaoran agrandó su sonrisa, volviéndola más dulce. Se acercó un poco a su amante y tomó la barbilla de ella, para que verla a los ojos, esos ojos que siempre lo cautivaban.
- "Estoy bien. No te preocupes" – dijo calmadamente Shaoran – "Perdóname por asustarte"
Ella también mostró una pequeña sonrisa, contenta de saber que esas muestras de amor eran para ella y que ese atractivo hombre la necesitaba a su lado.
Shaoran no resistió la tentación. Tan sólo con verla a los ojos sentía la necesidad de sentir el calor de Sakura. Se acercó un poco a la oji-verde para besarla, pero ella corrió su rostro a un lado y se separó de él, dirigiéndose a la sala. Con sus ojos marrones, la vio conmocionado por su acción y la siguió.
Quería corroborar que se había equivocado, por eso, al entrar a la sala, se acercó a ella y la abrazó por la espalda, besando su cuello. Sakura sintió repulsión de sí misma; ese punto que Shaoran rozaba con sus labios, era el mismo sector en donde Yue había dejado grabada su marca. Sintiendo unas enormes ganas de llorar, se alejó de las caricias de su amante.
- "¿Qué haces aquí?" – preguntó Sakura, para cortar el hielo. A pesar de que guardaba su llanto, su voz no sonó entrecortada, era fría.
- "Pues..." – su mente intentaba comprender la reacción de la dueña del departamento – "Vine a verte, me dijeron que te reportaste enferma. Quise ver si estabas bien"
- "No debiste haber venido, por lo menos debiste avisarme¿qué pasaba si mi hermano hubiese estado aquí? Tenemos suerte de que ahora está en el trabajo. ¡No sabes lo que hubiese pasado si él nos hubiese visto juntos!" - ¿Qué sucedía con su tono de voz¿Por qué le había hablado fríamente, como molesta¿Qué sucedía con su ánimo¿Por qué estaba enfadada?.
- "Lo... Lo siento. No sabía que vivías con tu hermano" – se disculpó, sorprendido de la actitud de Sakura, nunca la había visto así – "¿Sucede algo malo?" – cuestionó, después de un largo momento de silencio, en donde la castaña no era capaz de mirar a Shaoran a los ojos.
- "No" – mintió.
Sí sucedía algo malo, muy malo. No podía tener a Shaoran cerca, se sentía sucia, arrepentida, recordaba a cada momento lo vivido por Yue la noche anterior. Sentía que estaba siendo deshonesta, que le estaba mintiendo a Shaoran y que le estaba siendo infiel. ¡Ya le estaba siendo infiel a Kojishi, no quería serlo con Shaoran, menos con él, con la persona que amaba!.
- "Entonces... ¿me puedes decir por qué mentiste?" – articuló serio.
Abrió sus cristalinos ojos esmeraldas y lo miró sorprendida.
- "No estás enferma. Yo había tocado antes la puerta de tu departamento y no había nadie. Esperé en mi auto y fue cuando te vi entrar al edificio. No hubieses salido si en verdad hubieses estado enferma. ¿Por qué no fuiste hoy al trabajo¿Me estás evitando, acaso?" – hablaba serio, frío, pero en verdad sentía bastante dolor.
Estaba impactada, pasmada. Nunca esperó ese cuestionamiento por parte de él. No era que lo estuviese evitando, era sólo que... ¿Qué era¿Miedo? Sí... Era miedo.
- "N-No... No es eso, Shaoran" – tartamudeó, impactada.
- "Por favor, Sakura. No fuiste hoy al trabajo y, en menos de cinco minutos, te has alejado de mí dos veces cuando he intentado besarte" – señaló Shaoran, enfadado – "¿Es acaso por la visita que Meiling hizo ayer a la revista?"
- "No, no es lo que piensas"
- "¿Qué es entonces?" – indagó, perdiendo la paciencia – "Sakura¿qué pasa contigo? Me has estado ocultando cosas, demasiadas cosas, y de verdad, necesito saber qué pasa. Si quieres acabar con esto, dilo ahora. No quiero estar nuevamente con alguien que no me ama" – para ese instante, ya tenía sus dos manos sobre los hombros de Sakura y la observaba a ella con una tez penetrante, capaz de inmutar a cualquiera.
Ella no fue la excepción. Sin embargo reaccionó de una forma inesperada para Li Shaoran. Las lágrimas que antes estaba reteniendo, hicieron su divina aparición, mojando el delicado rostro de la mujer. No pudo evitar recordar el día anterior con Yue.
Shaoran cambió sus duras facciones a unas más suaves. Ver ese lagrimar lo hacía sentir muy culpable. Colocó sus manos en la cintura de ella y la estrechó a su cuerpo. Acariciando su cabello, intentó consolarla.
- "Perdóname, no debí tratarte así" – se disculpó él.
- "No" – negó Sakura, separándose lo suficiente para mirar esos bellos ojos marrones – "Es cierto, Shaoran. Te he ocultado algunas cosas, pero... son muy difíciles de explicar"
- "Si no deseas hablar de eso, no tienes porqué hacerlo" – la juntó más a su cuerpo, para que ella supiera que él estaría a su lado.
- "Pero sí quiero, debes saber" – algunas de sus lágrimas mojaron la camisa de su amante.
- "Tan sólo dime una cosa" – susurró, alejándola un poco de él para ver esos ojos verdes que tanto amaba – "¿Quieres terminar con nuestra relación?" – su voz se cortó algunas veces.
- "¡No¡Por supuesto que no!" – se apresuró a contestar.
El progenitor de Ryuu dejó percibir una hermosa y alegre sonrisa. No permitió pasar ningún segundo luego de la confesión de Sakura, cuando ya se encontraba besando sus labios con gran felicidad y al mismo tiempo con una desesperada necesidad de estar por siempre junto a ella. Sintió el cuerpo de ella temblar, vacilar. Logró captar la leve duda de Sakura en responder a sus besos.
¿A qué se debía eso? El no era un monstruo.
Para hacerla comprender que estaba bien, que él estaba a su lado, la aferró más a su cuerpo, con sus fuertes brazos rodeó la delgada cintura de la chica y juntó sus organismos con seguridad y delicadeza. El temblor en las manos de Sakura se hizo más intenso, pudo sentirlo cuando ella tocaba su nuca.
¿Por qué ese miedo, se preguntó. ¿Qué podía hacer para hacerla sentir más tranquila?.
Terminó el beso, soltó su cintura y entrelazó sus manos con las de Sakura, mirándola a ella a los ojos, con una pequeña sonrisa en sus labios, demostrándole el amor que tanto sentía. Sakura mostró también una sonrisa, pero ésta era temblorosa. Su mirada verde estaba posada en la de él, en donde su sentimiento de amor se opacaba por uno de culpabilidad, arrepentimientos, tristezas, miedos. Éste último sentimiento terminó predominando al sentir que su amante detenía sus caricias en el dedo que poseía su anillo de compromiso. Shaoran bajó su vista hacía aquella joya, mientras Sakura cerraba la suya, esperando algún regaño. Sin embargo, éste no llegó.
- "Creo..." – susurró él, con delicadeza y aún con esa sonrisa en sus labios, al mismo tiempo que tomaba el anillo de compromiso – "Creo que, en este momento... No es necesario tenerlo¿no?" – y sacó ese molestoso objeto del dedo de su bella amante.
Abrió su mirar y la penetró en Shaoran, quien la miraba dulcemente. Por fin sus miedos permitieron hacer brillar sus hermosos ojos verdes, dejándole espacio al cariño para hacer su aparición.
Soltó el anillo, botándolo al piso y con ternura, rozó la piel de su mano con la del rostro de su amante.
- "Te amo, pequeña" – susurró Shaoran, rozando sus labios con los de ella.
Se estremeció al escuchar esas palabras, al sentir el respirar de ese hombre tan cerca suyo.
- "Yo también te amo" – sonrió.
Volvió a besarla, esta vez con mayor pasión, con un mayor deseo. Ella volvió a temblar, volvió a sentirse mentirosa, deshonesta. Sin embargo, Shaoran no la ayudaba en nada. Otra vez percibió ese doble sentido en las caricias del ambarino, especialmente cuando él la llevó hasta el sillón y la recargó en él. No podía, su mente no le permitía entregarse a Shaoran, aún cuando fuese lo que más quisiera, siempre estaba el recuerdo de Yue, el hecho de que él ya la había hecho suya el día anterior. Detuvo el beso con delicadeza, excusando la falta de aire. Le sonrió a él, sólo a él. Shaoran pareció no percibir las dudas de Sakura, ya que también sonrió feliz. El hombre dejó de estar sobre ella, para hacerse espacio entre el cuerpo de su amante y el respaldo del sillón. Al lograr espacio, sonriendo y sin soltar la cintura de ella, sacó algo de su bolsillo y lo colocó frente a ella. Sakura abrió sus ojos, sorprendida al ver frente a ella una cajita.
- "Es para ti. Es la sorpresa que te había prometido ayer" – explicó, mirándola con ternura.
La aludida susurró un casi inaudible "gracias" y tomó el regalo en sus manos. Con la vista ansiosa de Shaoran sobre ella, abrió la cajita, encontrándose con un hermoso brazalete de oro, con las iniciales "S&S" grabadas en ella. No dudó en manifestar su sorpresa abriendo sus ojos esmeralda.
- "Sakura y Shaoran" – explicó las iniciales escritas en el brazalete – "Es para que recuerdes que siempre estoy contigo, que yo no te tomo a la ligera y... pues, que te amo, y que soy capaz de todo por ti" – se sonrojó al confesar sus sentimientos, sonrojando también a Sakura.
Estaba que no resistía las lágrimas. Estaba siendo muy cruel con Shaoran, él en verdad la amaba y ella ocultándole cosas, siendo infiel. Shaoran no se merecía a alguien como ella a su lado, se merecía a alguien mucho mejor.
- "Gracias, pero... No puedo aceptarlo" – cerró la caja y se la devolvió, sin mirarlo a los ojos, conteniendo las lágrimas, y sentándose en el sillón, dándole la espalda a él.
- "Hazlo, por favor" – dijo Shaoran luego de un momento de sorpresa y de intentar asimilar la situación – "Esto es para ti, pequeña, para nadie más. No te fijes en lo monetario, fíjate en lo que quiero demostrarte con él" – susurró, excesivamente sonrojado al notar lo que había dicho.
Cerró sus ojos verdes, para contenerse de no llorar, sin embargo una lágrima se escapó de su ojo izquierdo, la que secó de inmediato; ¿porqué tenía que ser así¿Por qué tenía que ser tan tierno y cariñoso¿Por qué se tuvo que enamorar de ella¡Tan sólo lo haría sufrir!; se giró a su derecha y lo miró a los ojos, notando el brillo de sinceridad, de cariño hacía ella. Shaoran sacó el brazalete de la cajita y se lo puso en su muñeca, dejando las iniciales "S&S" a la vista. Él le dio un pequeño beso en sus labios, acto que hizo que Sakura le volviese a dar la espalda.
- "No me merezco a alguien como tú. Te mereces a alguien mucho mejor, Shaoran" – susurró Sakura, triste.
- "No digas eso" – respondió, mientras la abrazaba por la espalda y apoyaba su mentón sobre el hombro de ella – "Soy yo quien no se merece a alguien como tú, pequeña. Es como un sueño el tenerte a mi lado" – y después de decir esto, comenzó a besar su cuello.
Se dejó llevar un par de segundos por ese atractivo elixir, mas se separó y se levantó del sillón luego de recapacitar, entretanto Shaoran la miraba sorprendido. Después de unos momentos en silencio, se giró y lo miró a los ojos. Los de ella estaban cristalinos.
- "Hablo en serio, Shaoran" - cerró sus ojos para intentar calmarse – "Hace muy poco que nos conocemos y ya me estás jurando amor eterno, me dices que me amas y que no te quieres separar de mi lado. Shaoran, existen muchas cosas de mí que tú no conoces, y es por eso..."
- "¿Qué intentas decirme?" – la interrumpió, algo enfadado, conmocionado, dolido – "¿Dices que me enamoré de una persona que no eres¿Eso?" – formuló, levantándose del asiento.
- "¡No!"
- "¿Entonces...? Sakura, te lo pregunto por segunda y última vez¿quieres terminar con esto, sí o no?"
- "¡No, Shaoran¡No quiero!" – se apresuró a contestar, dejando brotar unas lágrimas de sus ojos – "Lo que intento decirte es que... Hay cosas de mi pasado que tú no sabes, y, pues... Tengo miedo de que si te enteras, quieras terminar nuestra relación" – y para no ver la reacción que pudiese tener, bajó su rostro, temerosa.
Suavizó sus facciones y le sonrió. Se acercó a ella, tomó la cara de ella entre sus manos y la obligó a alzar su vista hacía él.
- "No importa tu pasado, pequeña. A la que amo y siempre amaré es a la Sakura que hoy tengo enfrente. No me interesa si antes estuviste con otra persona, no me importa. Lo que me importa es que ahora estás conmigo y eso nada va a poder cambiarlo, ya que te amo tal y como eres" – confesó, dejando a una pasmada Sakura.
- "¿Y si ese pasado trae consecuencias en el presente y en el futuro¿Y si ese pasado aún sigue atormentándome?"
- "Simple: Juntos lo resolveremos y yo estaré a tu lado para ayudarte a dejar ese tormento fuera de lo que pronto llegará" – susurró en su oído, después de haberla abrazado con ternura.
- "No... No comprendes, Shaoran. No es tan fácil como crees"
Buscó su mirada hasta encontrarla, con un semblante preocupado.
- "Es por culpa de ese pasado que yo he estado evitándote ahora, porque me mostré enfadada y porque aún no he podido entregarme completamente a ti" – susurró, sin mirarlo, dispuesta a contarle la verdad.
Shaoran estaba en silencio, escuchándola atentamente.
- "¿Recuerdas a Yue Tsukishiro?" – por fin lo vio a los ojos.
Él asintió.
- "¿Recuerdas que él fue mi jefe?"
Volvió a asentir.
- "Pues él... él..." – intentaba articular alguna palabra, pero un nudo en su garganta se lo impedía.
Al sentir los brazos de Shaoran abrazándola nuevamente, sentir la respiración de ese hombre en su cuello, pudo sentir más fortaleza, más seguridad en su voz.
- "Él... él... me violó" – susurró apenas.
Shaoran abrió sus ojos conmocionado, para luego estrecharla más fuertemente a su cuerpo al escuchar esa confesión y el llanto proveniente de su amante.
Sin embargo, una voz los interrumpió:
- "¿Sakura?" – preguntó una voz desde la entrada del departamento. Sakura la reconoció de enseguida, y, por impulso, se separó inmediatamente de Shaoran y miró a éste con semblante preocupado.
"Kojishi", pensó Sakura al reconocer la voz del hombre que aún la llamaba desde la entrada del departamento. Miró a todos lados, al mismo tiempo que su amante, a ver si encontraba un lugar en donde esconderlo. ¿Qué hacer¿Qué hacer? No lo sabía, pero Sakura tenía en claro una cosa, estaba en un grave problema.
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6:38pm. Hotel de Tokio.
Miró la maleta frente a ella, los pasajes que habían sobre su velador. No quería irse, quería verlo una vez más, quería sentirlo junto a ella una vez más. Pero¿para qué seguir sufriendo¿Para qué continuar allí sino había razón para seguir en ese lugar¿Para que seguir ilusionándose con algo que ya había terminado? No quería continuar en una mentira, sin embargo, sabía que si volvía a su país natal continuaría ese vacío en su interior, ese agujero, esa herida que nadie podría sanar. Sólo él.
Take it back, take it all back now
The things I gave, like the taste of my kiss on your lips,
I miss that now.
I can't try any harder than I do.
All the reasons I gave, excuses I made for you.
I'm broken in two.
Tomó su teléfono celular. ¿Y si lo llamaba? No¿para qué?... Tal vez, para que se enterara. ¿Y qué sacaba con que se enterara? Él no iría al aeropuerto a buscarla, en todo ese tiempo no había sido capaz¿por qué lo tendría que ser ahora?.
Se sentó en la cama y suspiró.
Era cierto. Touya Kinomoto nunca se dejaría manejar de esa manera, nunca respondería como ella quisiera que lo hiciese. Él no iría al aeropuerto a buscarla, era muy orgulloso para hacer eso.
"¿Y dónde quedó tu orgullo, Nakuru?", se recordó. "Mi orgullo desapareció desde el día que lo conocí", se respondió a sí misma.
All the things left undiscovered.
Leave me empty and left to wonder.
I need you.
All the things left undiscovered.
Leave me waiting and left to wonder.
I need you.
Yeah I need you.
Aún así, debía hacer una llamada.
Marcó un número y esperó a que contestarán. Una voz varonil se escuchó del otro lado. Ella sonrió nostálgica al escucharlo.
- "¿Nakuru?" – dijo esa voz varonil.
- "Hola Spinel" – saludó, intentando que de sus ojos no saliera ni una lágrima.
- "¿Sucede algo?" – preguntó el hombre preocupado al escuchar el tono cortado de la voz de su amiga.
- "Me voy" – un par de lágrimas bajaron de sus mejillas. En verdad no quería irse de Japón – "Vuelvo a Inglaterra hoy. Tan sólo quería despedirme"
Spinel guardó silencio. Nakuru esperó que dijera algo.
Era extraño. No se conocían desde hace años, tampoco sintió conocer al verdadero Spinel. Sin embargo, se sintió muy identificada con él, muy unida, como si lo conociera desde siempre, como si hubiese algo más fuerte a ellos que los unía. Tenían algo en común, tal vez, muchas cosas.
- "¿A qué hora?" – no sonaba muy alegre, pero tampoco tan triste, mas bien, nostálgico.
- "A las ocho parte el vuelo"
- "Ya veo" – otro silencio hubo entre ambos – "Espero que regreses, me gustaría verte de nuevo"
- "Si viajas a Inglaterra, búscame" – sonrió, dejando sus lágrimas a un lado.
- "Con mucho gusto" – era muy incómodo, a ni uno de los dos les gustaban las despedidas – "¿Kinomoto sabe que te vas?"
¿Por qué tenía que preguntar eso? No era necesario.
- "No" – susurró apenas.
Don't walk away.
- "¿Quieres que te vaya a dejar al aeropuerto?"
- "No, gracias" – ese fue un susurro casi inaudible.
Estaba llorando amargamente. El recuerdo de Touya, de su cachetada, de todo su sufrimiento la hacía llorar. ¿Por qué tenían que terminar las cosas así?.
- "Gra... Gracias por todo, Spinel" – murmuró, secándose su rostro – "Gracias por estar conmigo este último tiempo, por todo"
- "De nada. Para algo estamos los amigos" – esa frase le volvió a sacar una pequeña sonrisa a la castaña.
- "Bueno, tengo que irme. Adiós, Spi"
- "No me digas así, sabes que odio ese apodo" – rió un poco, tan sólo un poco.
Nakuru sonrió nuevamente.
- "Adiós" – volvió a despedirse.
- "Adiós" – y cortaron.
El recuerdo de su "ex-novio" volvió a su mente. ¿Touya se sentiría tan mal como ella? No, no podía ser. Él no se dejaba rendir por cosas pequeñas, era muy orgulloso... Y, pues, tampoco sentía algún tipo de cariño por ella como para sentirse mal después de lo sucedido.
Touch me now how I wanna feel
Something so real, please remind me
My love, and take me back.
Cuz I'm so in love with what we were.
I'm not breathing, I'm suffocating without you,
Do you feel it too?
"¡Rayos!", pensó molesto al ver algunos de sus papeles caerse, luego de haber chocado contra una enfermera. Ésta era la sexta vez que chocaba contra alguien o algo en esa tarde. Se disculpó y se agachó para recoger los papeles caídos. "Esto te pasa por estar pensando tanto y ser tan descuidado", se reprochó. Pero no podía evitarlo.
Nakuru... Ella aún continuaba en sus pensamientos.
Touya Kinomoto se levantó del suelo, con los papeles en mano y caminó hacía la sala de espera del piso en el que se encontraba. No había nadie en la sala, sólo algunas enfermeras que pasaban de un lado a otro, incluidas las recepcionistas. Se sentó en una de las sillas y suspiró.
¿Se habrá ido ya¿Estaría en Inglaterra¿Debía buscarla¿Qué debía hacer?; esas y más preguntas pasaban por su mente.
No la había vuelto a ver. Ni se había preocupado en buscarla. Aún así, ella continuaba en su pensamiento, más constante que antes. La idea de que hubiese vuelto a su país natal lo atormentaba, lo sacaba de quicio. El pensar que nunca más la volvería a ver y él allí, sin hacer el mínimo esfuerzo por conseguir su perdón, se había vuelto su pesadilla, aquella sombra que se encontraba detrás de él acompañándolo todo el tiempo. La amaba demasiado, la necesitaba junto a él. Pero ya no había esperanzas existentes, todo parecía soledad y tortura, no podía terminar bien toda su situación; le había alzado la mano a su novia, la había golpeado, y estaba seguro que Nakuru nunca sería capaz de perdonarlo. Si había algo que odiaba con todo su corazón la castaña, era el maltrato, en cualquiera de sus tipos. Y él la había maltratado, había abusado de ella¡la había golpeado¡No merecía su perdón!.
Salió de sus pensamientos al escuchar su nombre. La recepcionista del piso lo llamaba insistentemente. Con su ceño fruncido, se levantó y acercó a la mujer quien le extendió el teléfono, diciéndole que poseía una llamada.
- "¡Qué?" – contestó cortante, molesto, pero no con la persona que llamaba, sino que consigo mismo.
Nadie contestó de la otra línea, mas sabía que había alguien, escuchaba un respirar agitado.
- "¿Quién habla?" – preguntó más calmado, aunque extrañado.
Silencio.
- "¿Aló¿Hay alguien allí?"
Nada. La respiración de la persona era más rápida, unos pequeños quejidos se escuchaban. Era como si la persona estuviese evitando llorar.
- "A las ocho, me voy... de Japón" – susurró la mujer de la llamada. Después de eso, ella cortó.
Reconoció la voz. No era difícil para él, ya que esa voz era ahora su tormento, al mismo tiempo, su melodía más deseada. Sus oscuros ojos se abrieron, manifestando su sorpresa, más que nada, su dolor.
Se iba. Su Nakuru se iba para no regresar.
When I'm in the dark and all alone
Dreaming that you'll walk right through my door,
It's then I know my heart is whole.
There's a million reasons why I cry.
Hold my covers tight and close my eyes,
Cuz I don't wanna be alone.
Buscó desesperadamente algún reloj, encontrando uno colgado en uno de los muros. 7:22pm. Había tiempo. Ella había dicho a las ocho. ¡Aún había tiempo!. Caminó con paso rápido hacía las escaleras, mientras se quitaba su blanco delantal. Mas, por culpa de lo perturbado que estaba, no se dio cuenta de que uno de sus colegas venía en sentido contrario, provocando su séptimo choque en la tarde.
- "Lo siento" – dijo rápidamente, para después seguir con su rápido andar.
- "¡Hey, Kinomoto¿A dónde vas?" – preguntó el otro doctor, al darse cuenta de que Touya dejaba su delantal sobre cualquier silla que encontró en el camino.
- "Tengo una urgencia, necesito irme. Por favor¡cúbreme!" – gritó y, sin siquiera esperar alguna contestación, bajó las escaleras de dos en dos.
Evitando a la gente, salió del hospital, se dirigió a la calle, sin importarle la lluvia que comenzaba a hacerse cada vez más fuerte, y llamó a un taxi. Algunos pasaron de largo, ya el tercer taxi que pasó junto a él se dispuso a detenerse. Ni siquiera se había dado cuenta de ese detalle, su cabeza estaba ahora enfocada en llegar al aeropuerto. Le dijo su destino al chofer, y él hizo partir el carro.
Apagó su teléfono celular y miró el objeto con remordimiento. Había sido una tontera, una completa estupidez. "Él no va a venir, Nakuru. No va a venir", se dijo. Levantó su vista y observó a su alrededor. Se encontraba en el aeropuerto, esperando por su vuelo. Una gran maleta color rojo se encontraba a su lado. Ella, sentada, comenzaba a vagar por el mundo de sus pensamientos.
Lo había llamado, sí. La ilusión de que él fuese a aparecer para detenerla fue más grande que su propio orgullo. Tenía tantas ganas de verlo, aunque fuese por última vez. A pesar de todo, sabía que no llegaría.
Una pequeña lágrima bajó por su mejilla, a ella le siguieron algunas más. Se tapó su rostro y comenzó a llorar nuevamente.
Odiaba sentirse tan destruida por culpa de Touya, odiaba tener que estar enamorada de él, odiaba que la salud de su alma dependiera de la actitud que Touya tenía para con ella. Odiaba el día en que conoció a Touya Kinomoto. Si ese hombre no hubiese aparecido en su vida, ella no estaría tan acabada como lo estaba en ese momento. No estaría triste... al contrario, estaría bien, con ánimos de seguir adelante. No como ahora, que lo único que deseaba era estar en otro lugar, escapar, ser otra persona para así no sentir ese dolor en su pecho.
Cuz I can't fake and I can't hate
But it's my heart
That's about to break.
You're all I need.
I'm on my knees.
Watch me bleed,
Would you listen please.
"¿A quién engañas, Nakuru?", se dijo. No, no odiaba el día en que conoció a Touya, ya que él fue quien le hizo descubrir el amor. Él fue el hombre que la sacó de su depresión después de su divorcio. Él fue quien la ayudó a seguir adelante. "Pero ahora, todo es distinto. Ahora, las cosas son al revés", pensó. Que ironía. Touya Kinomoto fue el hombre que le dio esperanzas, aliento para continuar, mas luego, fue quien se las quitó.
Había llegado. Pagó el taxi y salió de allí tan rápido como pudo. Corrió hacía al aeropuerto. Ya dentro, la buscó con la mirada, por todos lados, desesperado. Caminó entre la multitud, buscándola, sin embargo, no había ni un rastro de ella.
Miró su reloj. 7:42pm. Luego, su alrededor. No apareció y no iba a aparecer. Era mejor rendirse¿para qué hacerse falsas ilusiones si estás terminan por destruirte más?. Aún no había pasado por la aduana de Japón, todavía no había hecho los trámites necesarios para poder irse. Se levantó de su asiento y se dirigió a la aduana.
¡No estaba por ningún lado¿Dónde podía estar? Tal vez, ya la había perdido, ya se había ido, ya había entrado al avión. ¡No¡Debía estar por algún lado¡No podía irse así como así, sin verla una vez más!
I give in, I breathe out
I want you, there's no doubt
I freak out, I'm left out
Without you, I'm without
Continué caminando y caminando por todo el aeropuerto. Mis ojos se abrieron sorprendidos y emocionados al encontrarla. ¡Ahí estaba! A unos cuantos metros de mí, haciendo los trámites para entrar al avión, como: mostrar su pasaporte, su pasaje, entregar su equipaje, etc. Desde aquella distancia pude ver como sus ojos estaban algo rojos. ¡Ahí se encontraba! Sin embargo, y aún cuando le pedí a mis piernas que se movieran, éstas no me hicieron caso alguno. Me quedé quieto, observándola. Un maldito miedo y arrepentimiento recorrió todo mi cuerpo, dejándome estático.
I'm crossed out, I'm kicked out
I cry out, I reach out
Con una falsa sonrisa me despedí de la mujer que trabajaba para la empresa de transporte aéreo. Tomé mi pequeño bolso y me dirigí hacía las puertas, exclusivas para pasajeros, que me permitirían entrar al avión, no sin antes ser revisada yo y mi bolso por detectores de metales. Lo hice, entré al pasillo que me llevaría al avión, pero no pude evitar girar mi mirada hacía mis espaldas, algo me decía que lo hiciera. Me arrepiento de haberlo hecho.
Mi corazón palpitó a mil por hora, mi respiración estaba agitada y unas grandes ganas de llorar de felicidad me inundaron por completa. Ahí estaba él. ¡Había ido¡Me había venido a buscar! Pero, estaba estático.
Don't walk away
Don't walk away.
Mis piernas por fin reaccionaron cuando su mirada se cruzó con la mía. Había notado mi presencia. En un principio, fue un camino lento, luego más rápido. Comencé a correr hacía ella, sin dejar de mirarla ni un segundo. Ella me miraba sorprendida, aunque podía notar la felicidad en sus brillantes ojos cafés. Me faltaban muy pocos metros para llegar a ella, pero dos hombres me detuvieron cuando pasé junto a ellos sin mostrar pasaje y cruzar el detector de metales así nada más. Con todas mis fuerzas intenté zafarme de ellos, pero fue imposible, eran mucho más fuertes que yo.
- "Se les avisa a los pasajeros del vuelo AS4527 con destino a Londres, Inglaterra que el avión está apunto de despegar. Por favor, ingresar a él" – se escuchó la voz de una mujer por todo el aeropuerto, que luego repitió el mismo mensaje en diferentes idiomas.
Estaba desesperado, exasperado. ¡Se iba¡Se iba¡No podía irse¡Debía quedarse!. Intenté soltarme de la fuerza de aquellos hombres, pero ellos terminaron venciéndome, comenzando a alejarme de ella, de mi Nakuru. Sin embargo, ya no podía hacer nada, ni ella ni yo. Tan sólo la vi por última vez, siendo obligada por algunas aeromozas a entrar al avión, mientras yo era empujado por los guardias hacia las afueras del aeropuerto.
Don't walk away
Don't walk away
Se había ido.
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Notas de la Autora
¿Quieren matarme?... No las culpo. Sí, ya lo sé. Fueron tres meses (y un "poco" más). ¡LO SIENTO! De verdad que lo siento mucho. Tampoco puedo darles una excusa, se que fue demasiado tiempo, y de veritas que lo siento mucho. Aunque igual daré excusas, digamos que el ánimo, las ganas están desapareciendo y no ayudan para nada, mucho menos la musa, que desaparece justo cuando se le necesita (eso no quiere decir que abandonaré el fic. Ni muerta!) Además, la salud tampoco ha ayudado mucho que digamos. Solo espero un poco de paciencia con las actualizaciones, aunque sé que he demorado demasiado. Pero... ¡Perdonen! Pe-pero igual aparecí con un nuevo fic... ¿No¿No sirve? (Claro si igual lleva más de un mes sin actualización) No me agrada esto de las conciencias, en verdad.
Ehm... Bueno, volviendo al fic... ¿Patético¡Ja! No lo sé (por lo menos yo creo que sí), creo que aquí es cuando es necesarios su comentarios! Aunque entiendo que no los quieran dar después de tan larga espera, pero ¡aquí estoy¿no? Es lo que cuenta.. ¿no?.
La canción es de Ashlee Simpson y se llama "Undiscovered"
Bueno, bueno, ya no las molesto más...
Eso sí, MUCHÍSIMAS GRACIAS por sus reviews, su apoyo incondicional, por soportar a esta escritora que se demora tanto en subir los demás caps, por la ayuda, por todo!... A:
Danielita: Sí, lo sé, soy muy malvada con ella. Pero de seguro que de ahora en adelante las cosas irán tomando otro rumbo. ¡Muchas gracias por tu review y tu apoyo! Saludos.
Sammaria Herrera: Parece que a nadie le gustó que Shaoran fuese más grande que Sakura! Jajaja, pero más que nada lo puse para darles más problemas a la pareja... ya verás en las próximas actualizaciones. ¡Lamento la tardanza! Y sí, Yue se volvió "algo"... malo, pero es para darle más emoción al cuento¿no crees? Bueno¡Muchas gracias por tu apoyo!.
Chouri: Sí, es cierto, pobre Saku. ¿Yue? También me dan ganas de darle una buena golpiza! Pero él ya tendrá su merecido. ¿Shaoran? Parece que están a puntos de ser descubiertos. Bueno¡muchas gracias por tu apoyo, tu review!
Sakurita89¡No te mueras! (Porque con lo que puse ahora...) Eh... Creo que con lo que pasó en este cap, debes estar algo sorprendida¿no? Jijijiji, lo siento, es que soy algo fanática del drama! (Creo que eso ya lo debiste haber notado!) Y bueno, tú deseo ha sido cumplido. ¡Saku le dijo a Shao! Pero... ups, apareció Kojishi! ñ.ñ ¡Muchas gracias por tu apoyo y tus reviews!
Sakume Nohara: Lamento mucho lo de tu amiga, pero supongo que ya debió superarlo¿no? Al fin y al cabo, el amor es fiel¿no?. Además, ahí veremos a Takashi haciendo estragos en la relación. ¡Muchas gracias por tu comentario y tu apoyo, en especial por todos tus reviews! En verdad, me animas mucho a continuar el fic. Te estoy muy agradecida. Oye, oye, tu fic, "Cuando menos lo esperabas" está de lujoo! Espero que actualices pronto! (Aunque no puedo reclamar mucho, en verdad!) ¡Saludos!.
KoteOtaku: Pobre Saku, lo sé. Yue es muy malo¿no? Pero ya recibirá su merecido, sí! Jajaja (risa malvada) Pues, muchas gracias por tu apoyo y tus reviews!
Angelpower: Muchas gracias por tu comentario y tu apoyo! Espero que te haya gustado el cap.
Lulú¡Gracias por tu comentario! Me halagas!... Además que me animó mucho sobre la escena de Kojishi, Meiling, Saku y Shao, ya que en verdad esa escena no me había gustado del todo. ¡Muchas gracias!.
Kitsune Saki¿Yuki? No creo, no se me ocurre qué pueda hacer con ese personaje. Pero es cierto, más que nada lo puse para que presentara a Yue!.. Aunque ahí veré si puedo integrarlo a la historia o no. ¿Touya? Pues está recibiendo su merecido¿no crees? Con esto de que Nakuru se fue a Inglaterra... Bueno¡muchas gracias por tu comentario y tu apoyo¡nos vemos!
MyBabyGirl¡Lamento la tardanza! Si sé que he demorado mucho en las actualizaciones, y que cada vez estoy demorando más. Lo siento. Pues, supongo que esas preguntas las podrás responder con el paso del fic. ¡Muchas gracias por tu review y tu apoyo!
Kykyo88: Gracias por el comentario de los pensamientos, lo tendré en cuenta. Y,muchas gracias por tu review, me encantó, (en especial por lo que dijiste acerca de mis tardanzas! xD) Touya, Touya está sufriendo y harto, especialmente ahora que Nakuru se está yendo¿no¡Muchas gracias por tu apoyo y tus reviews! Te estoy muy agradecida. ¡nos vemos!
Sora 2515: Jejejejeje Gracias :$:$ Por tu comentario sobre mi fic. ¿En una hora? O.o Pues te digo que con este cap, son 248 páginas! Y sin este cap, 215¿¡215 paginas en una hora? O.o Te felicito! En verdad eso es rapidez. ¡Lamento la tardanza! Pero bueno, aquí estoy¿no? Muchas gracias por tu review,de verdad que me animó mucho. ¡Nos vemos!.
GabyHyatt¡Muchas gracias por tu comentario! Espero que este cap te haya gustado. ¡nos vemos!.
Carolina: Ups, tienes razón, creo que me equivoqué xD. Muchas gracias por la corrección. Y también por tu comentario!... Nos vemos!
Hormany:$:$:$:$:$:$ ¡Muchísimas gracias! En verdad que no esperaba un comentario así. ¡Muchas gracias! En verdad... Me animó mucho (en especial porque no estoy muy convencida de mi redacción! xD) ¡Muchas gracias! Y espero que este cap también te haya agradado. ¡nos vemos!.
Anna: Sí, maldito Yue. Pues ahora puedes darte cuenta de que sí, Shaoran se enteró. Ya podrás ver su reacción. ¡Muchas gracias por tu review! Y lamento mucho la tardanza... ¡Nos vemos!
Nav!Fer¡lo siento mucho¡Sé que demore mucho¡Perdón! Pues, muchas gracias por el review,en verdad que me animó mucho. Aunque lo siento, no pude agregarte a msn, ya que fanfiction no muestro el mail. ¡Gracias por el review y el apoyo! Se te agradece.
Fenixgirl¡Gracias por el comentario y lamento la tardanza! De que Yue pagará, pagará. Por supuesto, no se puede dejar a una persona así de malvada vivir tranquilo¿no? Muajajajaja (risa malvada) Jejeje, lo siento. Pues, lo siento! Las cosas entre Touya y Nakuru, ehmm.. No están mejorando como podrás apreciar!.. Pero créeme¡el amor siempre triunfa! (hasta con escritoras locas como yo! xD) Bueno¡muchas gracias por tu apoyo¡Nos vemos!
Yuliana¡Muchas gracias por tu comentario! Me animó mucho. Espero que este cap también te haya gustado. ¡Nos vemos!.
Cynthia¡Lamento la tardanza! Pero aquí está la continuación, espero te haya agradado. ¡Gracias por tu review¡Nos vemos!.
Serenity-princees¿En serio¿Puedes decirme de que artista son? Para así conseguir la letra y ponerla en el fic!... Ya que si dices que concuerda con el fic¡estoy segura de que sí lo hace¡Muchas gracias por tu apoyo, serenity! De verdad que me has ayudado mucho en el paso de la historia.
MaeryxPunkgirl: Muchas gracias por tu review, de verdad que me agradó mucho y me animó bastante. :$:$ De verdad¡muchísimas gracias! Espero que este cap también te haya gustado. ¡Nos vemos¡Y gracias!
Chibi-Sango90¡Gracias por el review! Y lamento la tardanza.. Espero este cap también haya sido de tu agrado. ¡Gracias y nos vemos!.
Aiko¡Gracias por tu comentario! De veritas, muchas gracias!. Y aquí tienes el cap 10! Espero te guste! Nos vemos..
Mitcha: Gracias por tu review. No te preocupes, Yue las pagará!... ¿Clases de defensa personal? Jajajaja.. Puede ser, no pensé en eso!.. Y sí, Saku y Shao saben actuar perfectamente¿no? Mitchaa, felicitarte por tu fic "So close" Espero que lo actualicez pronto, porque el primer cap te quedó de lujoo! Jejejeje (bueno, igual no puedo exigir mucho!).. Bueno, eso! Muchas gracias por tu apoyo! Nos vemos!.
SakuraPinkPrincess: Gracias por tu comentario. ¿Shao te cae mal? Vaya, nunca pensé en eso. Puede que tengas razón, pero ahí veremos como sigue reaccionando el hombre mientras el fic continué. ¡Muchas gracias por el apoyo y el review¡Nos vemos!
Carito: Pues, que bueno que te esté gustando el fic. Y ves? Saku ya le dijo a Shao! Aunque los interrumpió Kojishi! Intentare poner más escenas S&S (Aunque debo admitir que se me hacen algo difícil! xD) ¡Gracias por tu apoyo y tu review! Se te agradece... ¡Saludos!.
Elena¡Gracias por tu comentario! Y no, el fic aún no ha terminado, falta mucho aún. ¡Muchísimas gracias, en verdad que me has animado mucho!. Lamento la tardanza.. y pues¡gracias y nos vemos!.
Kilia: Jajajajaja.. La verdad sí, disfruto con hacer sufrir a mis personajes xD. ¿Final feliz? Jajajaja, aún se esta negociando xD. Muchas gracias por tu review! Nos vemos!
Yingfa-SC: Jejejejeje.. Pues, Saku no se escapó de Yue, exactamente xD.. Pero por lo menos le dijo a Shao la verdad¿no¡Muchas gracias por el review¡Saludos!.
Uff... Fueron artos, no acababan! xD... ¡MUCHAS GRACIAS POR SU APOYO! En verdad, muchísimas gracias!...
Cuídense! Saludos!
Satsuki Idaka.
