¡Hola a todos!

¿Cómo están?

¡Siglos sin verlos, lo sé, soy una vergüenza para la humanidad y para con todos ustedes!

La verdad es que no hay excusas para este enorme atraso con la historia que como lo mencioné en el último capítulo, ha llegado a su fin. Bueno, debo mencionar que este episodio fue todo un reto para mí por los siguientes aspectos: el primero es que sinceramente le perdí mucho interés a la serie, por lo que la abandoné después del arco del secuestro de Gaara y pues ya se podrán imaginar todo lo que tuve que ver para ponerme más o menos al día con Naruto; en segunda, hay elementos que la historia me "obligó" a retomar de la primera temporada, por lo que fue aún más laborioso poder terminarla y por último (pero no por eso menos importante), el tiempo, Dios fue una carrera contra el reloj, pues debo darle de baja al Internet y como que hacerles esperar más tiempo se me hace súper injusto.

En fin, aquí les dejo las últimas notas de este capítulo y por ende, de esta historia:

*OCC de Sasuke y Uchiha, así que sobreadvertencia no hay engaño.

*Segunda parte de la pelea de Sasuke v.s Lee. Espero que les guste.

Bien, sin más preámbulos, espero que disfruten de este capítulo y por consiguiente del final de esta historia.

Nota: Cualquier duda, sugerencia, observación o irregularidad que vean dentro de la historia, por favor, háganmela saber en sus comentarios.

¡Saludos!

ChiKaon


Capítulo X: Una excepción a la regla.

Era aún temprano, pero la emoción habían provocado que el chico Lee padeciera de insomnio toda la noche. Por lo que las ojeras opacaran sus ojos, aunque eso le tomó poca importancia, pues el hecho de que su querida Sakura lo invitara a comer a su casa era para el todo un sueño hecho realidad.

—¡Hola Lee! ¡¿Cómo has estado? —Expresó una voz sumamente familiar.

—¡Hola Gai-sensei!

—Te noto muy alegre ¿acaso hay algo impactante qué hacer?

—B… bueno… yo… —Tartamudeó un tanto apenado por la pregunta de su maestro, quien le preguntó de manera pícara:

—¿Acaso es una cita con la señorita Haruno?

—Ante la insinuación de su maestro, el aludido se puso rojo como tomate, lo que pudo notar el mayor, poniéndole más leña al fuego por diversión:

—¡Lo sabía! —Gritó emocionado el pelinegro mayor. —Oh Lee, mi pequeño se ha convertido en un hombre adulto. —Respondió eufórico el Ninja con un río de lágrimas.

—Eh… maestro Gai, no es lo que usted cree… es sólo…—Tartamudeaba tratando de explicarle al mismo tiempo que jugaba con sus dedos como Hinata solía hacerlo cuando se ponía nerviosa.

—Oh vamos, no seas tímido Lee, sé perfectamente que clase de sentimientos tienes hacia la señorita Haruno. —Respondió de manera tan despreocupada, poniendo más rojo a su alumno, quien no pudo con eso definitivamente.

—Sólo sé tu mismo ¿sí? —Respondió en señal de ánimos para su alumno consentido, quien le respondió:

—¡Sí señor!

Y con ese ánimo, el chico Lee comenzó a realizar su rutina de ejercicios matutina, para luego darse un baño y salir al centro de la cuidad para comprarle un regalo a Sakura. Por lo que ese día sus rutinas de entrenamiento las suspendió, ya que ahora su prioridad era hacer feliz a esa joven de cabellos rosas como las flores de cerezo en marzo.

Entre tanto, en otro sitio, Sakura se encontraba comprando las cosas para la comida. Curiosamente, su mente estaba enfocada en complacer al joven del taijutsu: ¿cuál era su platillo favorito?, ¿qué le gustaría comer de postre? ¿qué era lo que no le gustaba?, simplemente no sabía qué prepararle al joven, pero aún tenía toda la mañana para pensárselo detenidamente. No obstante, una voz familiar la sacó de su ensimismamiento.

—Hola Sakura ¿cómo estás? —Saludó una joven de cabello rubio platino y ojos verde agua.

—¡Hola Ino! —Expresó con emoción correspondiendo el saludo. —Estoy bien ¿y ustedes?

—Bien gracias, ¿qué haces aquí? ¿no deberías estar en casa reposando como Tsunade-sama te ordenó? —Cuestionó un poco intrigada la rubia.

—B… bueno… —De inmediato, la joven se sonrojó, pues dudó unos instantes en decirles que estaba planeando en preparar una comida en agradecimiento al chico del taijutsu. —Lo que pasa es que mi mamá me mandó por los ingredientes para la comida.

—Pero… ¿qué no ya falta poco para que se termine tu período de gestación?

—Sí Ino, pero me siento inútil si no hago nada, además estoy embarazada, más no enferma.

La rubia arqueó una ceja por el extraño comentario de su amiga, pero por otro lado estaba contenta de saber que ya se encontraba mucho mejor y que el embarazo le estaba sentando muy bien. Ahora la pregunta era ¿qué iba a hacer después de tener al bebé?

—Por cierto, Sakura ¿ya te hicieron el ultrasonido?

—Sí, antier Tsunade-sama me lo hizo.

—¿Y se puede saber qué va a ser el bebé?

—Una niña.

De inmediato, los ojos de Ino se iluminaron como estrellitas al escuchar el sexo del bebé, ya que el sólo pensar en las mil y un cosas que podía regalarle a la niña, simplelemente la ponían eufórica. Esto lo captó rápidamente la kunoichi que sólo dejó que una gota apareciera en su sien.

Entre tanto, en el centro de la cuidad específicamente, Rock Lee estaba de tienda en tienda buscando el regalo ideal para Sakura, pero no lo hallaba, al menos en su opinión, ya que había recorrido casi la mitad de estos, pero ninguno de los artículos o detalles le convencían. De repente, chocó contra un grupito de personas por ir viendo los vitrales de las tiendas que no había recorrido.

—¡D… discúlpenme, no fue mi intención!

—N… no hay problema… —Respondió una voz femenina detrás del joven, quien alzó de inmediato su rostro al reconocer ese tono de voz: se trataba de Temari y sus hermanos.

—¡T… Temari-san! ¡Kankuro-san!

—Hola Lee, ¿cómo has estado? —Saludó el titiritero chocando su puño con el del pelinegro.

—¿Qué hacen aquí?

—Pues… venimos de visita… —Respondió la rubia acercándose al peculiar amigo de Gaara, que se mantuvo un tanto distante al perder su atención hacia las tiendas del centro.

—Hey Gaara ¿por qué no vienes a saludar a Lee?

El pelirrojo desvió su atención hacia las tiendas, para posar sus verdes ojos sobre la oscura mirada del chico del taijutsu, quien sin titubeos extendió su mano para saludar al joven de la arena.

—Hola Gaara-san, me da gusto verlo de nuevo por aquí.

Gaara dudó por unos momentos en corresponder el saludo. No obstante, al ver la alegre expresión del chico; sin ningún ápice de miedo o hipocresía: optó por saludarlo aunque con un poco de titubeo al no estar acostumbrado a ese tipo de tratos. Por su parte, Kankuro y Temari veían con satisfacción la forma en cómo el cambio en su hermano menor estaba dando frutos poco a poco; pues sabían perfectamente que no era nada fácil para el chico desenvolverse con otras personas, incluidos ellos; tras años de rechazo creados por la misma sombra de su difunto padre.

—Y dime Lee, ¿qué haces tan elegante por aquí? —Preguntó curioso el hermano intermedio de los hijos del Kazekage de la arena.

—¿Acaso te quedaste de ver con una chica para una cita romántica? —Cuestionó la rubia con picardía, dando inmediatamente en el clavo al notar el sonrojo del moreno que tartamudeaba de nervios.

—Y… yo… pues… mm… algo así… —Admitió el chico Lee con una cara hinchada de sonrojo.

—¡Lo sabía! —Exclamó la kunoichi muy emocionada. —Y dime Lee ¿quién es la afortunada? —Cuestionó más que intrigada.

Aquella pregunta puso tieso al joven, pues en cierta forma le aterraba pronunciar el nombre de Sakura, no tanto porque fuera ella la "afortunada" como la llamaba Temari, sino por él, que la joven se llevara la decepción o le avergonzara que alguien como él estuviera saliendo con una súper chica como Haruno. No obstante, la kunoichi, le sonrió mientras le decía:

—Bueno, sea quien sea, es muy afortunada de tenerte como pareja y lo digo en serio.

—Temari-san…—Susurró asombrado el joven por las inesperadas palabras de la joven, que le dijo:

—Quizás no seas un modelo de revista, pero lo que te hace atractivo es lo de aquí. —Expresó a la vez que apuntaba la yema de su dedo sobre el pecho del moreno. —Así que Lee, que no te de vergüenza el que tu novia sea una belleza engendrada por dioses y tú seas todo lo opuesto, porque sí hay algo que sé, es que el amor trabaja de manera misteriosa, pero hermosa.

—Temari, deja de marearlo con tus cursilerías. —Reprochó el Ninja de ropas negras.

—¡Tú cállate insensible! —Le recriminó la mayor a su hermano intermedio, para luego dirigirse hacia el joven de cabello corto que llamó su atención.

Por cierto Temari-san, disculpe mi atrevimiento… pero… ¿usted sabe que puedo regalarle a una chica? —Cuestionó el joven con mucha timidez y un poco de miedo por la reacción que pudiera tomar la joven. —Es que… no tengo ni la más mínima idea…

—¡Ay Lee, si todos los hombres fueran como tú, otro mundo sería este! —Exclamó más que emocionada la joven embelezada de ternura por la pregunta inocente del moreno.

—¡Ay Temari, pides imposibles! —Se quejó el castaño de las marionetas.

—¡Empezando contigo, que eres todo un caso! —Le refutó en seguida la joven, iniciando de esa forma una estúpida pelea de hermanos.

Rock Lee dio un suspiro al ver que su posibilidad de tener la ayuda de una mujer para su problema se vio menguado, por la discusión inesperada entre hermanos. Sin embargo, Lee se sorprendió cuando cierto pelirrojo de ojos color esmeralda se le acercaba y le decía:

—Cómprale unas flores… unas flores que vayan de acuerdo a su personalidad… que la representen… y hazle saber el porqué le diste esas flores… estoy seguro de que a ella le gustará más ese detalle que cualquier cosa…—Respondió con total seguridad el Ninja de la arena con un leve sonrojo; que de no ser porque Lee era muy distraído, lo habría notado.

Por otro lado, Kankuro y Temari habían parado de pelear al escuchar el consejo que su hermano menor le estaba dando al chico del taijutsu, cuya oscura mirada se iluminó de alivio ante la solución inesperada del pelirrojo de la aldea de la arena. Mientras que los hermanos mayores de Gaara sólo se limitaron a sonreír por lo tierno y dulce que había demostrado ser su hermanito.

— ¡Muchas gracias Gaara-san! —Expresó el moreno tras hacer una pequeña reverencia y así marcharse a encontrar unas flores que representaran la esencia de Sakura; y qué mejor opción que aquellas que hacían honor a su nombre: los cerezos. Claro, no sin antes de despedirse de los shinobi de la arena y agradecerles por la ayuda.

Entre tanto, Sakura ya había terminado de hacer las compras junto con Ino, quien más que encantada ayudaba a la chica de ojos verdes a cargar las cosas que había escogido para la cena, que a Ino le parecía más bien una despensa para todo un año.

—¿Y ya tienes pensado un nombre para tu bebé? —Preguntó la rubia más que interesada.

—Pues… no… aún no se me ocurre nada… pero lo que sí me tiene preocupada es la compra de los artículos como la cuna, los pañales y todas esas cosas.

En eso tienes razón… y dime Sakura… ¿va a haber alguien especial en tu casa esta tarde?, lo digo porque es demasiada la despensa que llevas… como si fueras a preparar comida para todo un batallón, algo así por el estilo.

Por un momento, la joven de cabello rosa se quedó un tanto dubitativa por la forma en que su mejor amiga fuera a reaccionar al responderle que, el invitado especial en su casa no era nadie más que Rock Lee. Pues, si bien el joven era muy atento y caballeroso con ella, no era de muy buen ver, pero por una extraña razón a ella eso no le importaba en lo más mínimo. De hecho ¿desde cuándo le importaba la opinión de la gente sobre con quién decidía estar o no estar con ella para convivir?

—Ino… si te lo digo… prométeme que no te vas a burlar… por favor… —Ay Sakura, lo dices como si fuera algo gravísimo.

—No es que sea grave… si no que es un tanto delicado este asunto.

—Tranquila Sakura, puedes decírmelo con toda la confianza del mundo… es más juro no contárselo a nadie, así que dilo…

—Pues… verás… —Respondió un tanto sonrojada y nerviosa. —Hoy invité a comer en mi casa a Lee-kun, para agradecerle lo que hizo por mí cuando Sasuke entró al hospital a buscarme.

—¿Y eso qué tiene de malo?, de todas formas se me hace un buen detalle de tu parte para con él. —Respondió la joven de ojos verdes con cierta indiferencia, al hacérsele de lo más normal que la pelirosa estuviera agradecida con el chico.

—Es que…

Por un momento, Sakura dudó por unos momentos en seguir hablando. Parecía que había algo más profundo y fuerte que el sentimiento de agradecimiento que tenía por el chico de ojos grandes como los de un muñeco de porcelana. No es que le avergonzara, más bien, le preocupaba la reacción de su amiga al expresarle lo que sentía por el chico en realidad. Y es que tras varias noches de meditación interna sobre aquel beso que Lee le dio cuando se enfrentó a Sasuke, logró descifrar que el chico había logrado enamorarla…

—¿Sakura? —Cuestionó preocupada la chica de cabellos rubios, ante el silencio de su compañera.

—Ino… yo… yo… —Sakura temblaba por dentro, estaba aterrada, pero ¿por qué?, no debía importarle en lo más mínimo lo que su amiga opinara después de que le dijera la verdad ¿o sí?

—¿Acaso es algo muy grave?

—C… creo que me enamoré de Lee…

Ino abrió los ojos como plato de la sorpresa, mientras que Sakura no cabía de la pena de haberle confesado tal cosa a la shinobi al grado de cubrirse el rostro de lo roja que estaba. Pues bien, ya lo había confesado y ¿ahora qué tenía que pasar?, nada, según la discípula de Tsunade. No obstante, para Ino fue todo lo contrario.

—Ay Sakura, pero qué cosas estás diciendo. —Respondió en medio de una risita al pensar que la chica estaba diciendo una muy buena broma. —No sabía que eras buenísima haciendo bromas, bueno, creo que es por el embarazo.

Por una parte, Sakura sintió que iba a explotar, de hecho estaba molesta, ya que ella jamás bromearía con ese tipo de cosas. Además de saber a la perfección que aquello no era causado por el embarazo, sino por su corazón flechado por el chico del taijutsu. No obstante, debía esperarse algo así de ella, pues, pese a todo, Ino era algo superficial en cuanto a ciertas cosas; y una de ellas era la tan marcada jerarquía que de manera inesperada se había impuesto en la sociedad con ideas absurdas como: "los feos con los feos" y "los bonitos con los de su clase". Pero no, ella sería diferente, ella no iba a dejarse arrastrar por las estúpidas corrientes del popularismo y superficialismo.

—No es broma Ino… —Le dijo tímidamente, mientras jugaba con sus dedos como Hinata solía hacerlo en señal de nervios. —Es la verdad…

Ino quedó impactada por un momento, se notaba que la pelirosa no mentía y todo por su semblante rojo pero con la firmeza presente en sus palabras. No obstante, lo que más la anonadaba, era de quién estaba enamorada; y no es que Lee fuera un chico malo, al contrario, era todo un modelo a seguir, pero lo que no le cuadraba a la kunoichi, era que Sakura Haruno, una de las shinobi más fuertes y hermosas de la aldea de la Hoja; haya fijado su mirada en el chico menos esperado y que en cierto modo, fuera el último en la lista de los chicos más guapos.

—Ah… Sakura… ¿en verdad estás segura de lo que estás diciendo?... es que… estamos hablando de…

—Ya sé de quien estamos hablando y… sí estoy segura de lo que estoy diciendo…

—Sakura… ¿no será que estás confundiendo eso de ser agradecida con estar enamorada de Lee?; digo, no es que me moleste que quieras invitarlo a tu casa, por lo que hizo ese día… pero… es que Lee es…

—Sé que no es una persona atractiva como Sasuke o Naruto… e incluso Shikamaru lo es más a comparación de él… pero creo no es el motivo importante por el cual llegué a tenerle este sentimiento… —Le dijo aún con los nervios de punta. —Creo que él me ha dado muchas razones para sentir esto por él… —Respondió con un tono de voz más firme, pero conservando la suavidad de sus palabras, a la vez que encaraba a la shinobi.

—Sakura…

—Así que él y yo seremos una excepción a la regla… ¿no lo crees? —Concluyó con una sonrisa sincera y radiante, que le bastó a Ino para convencerse.

—Bueno… si eso es lo que sientes y que crees que es correcto para ti… no te voy a detener… pero también debes tener en cuenta que… quizás y espero equivocarme…

— ¿Qué cosa Ino?

—Es probable que no te acepte, sabiendo que estás esperando un hijo de otro hombre.

Por un momento, la chica Haruno tembló de preocupación, pues si bien Rock Lee le había demostrado de mil y un maneras que la quería; y que en caso de corresponder el sentimiento de amor de ella… ¿sería capaz de aceptarla después de que su bebé naciera?, es más… ¿aceptaría a su hija en caso de aceptar los sentimientos que sentía por ella?. No obstante, el recordar la expresión de ternura con la que el chico del taijutsu miraba la pantalla en donde se mostraba su niña, aunque por otro lado, eso no eso significa que fuera a aceptarlas, sabiendo que la niña era hija de Uchiha Sasuke. Sin embargo, estaba esperanzada en que el chico pensara diferente o que por lo menos, si el no deseaba ser su novio, que por lo menos quedaran como amigos, pues en cierta forma no podía obligarlo a aceptarla o a la bebé.

—Quiero pensar en que no lo hará… pero… si resulta ser lo que tú me estás diciendo… pues… lo único que deseo es que no deje de lado nuestra amistad…

—Pues… es cosa de que lo hables claramente con él. —Respondió la chica después de darle un abrazo.

—Tienes razón. —Dijo con una sonrisa que denotaba optimismo.

—Claro que la tengo. —Contestó con un poco de altanería. —Anda, debemos darnos prisa o la que va quedar mal, vas a ser tú.

—Cierto… va llegar antes que nosotras.

Y de esa forma, ambas shinobi se encaminaron a la casa de Haruno, en donde la madre de la pelirosa la esperaba un tanto impaciente y preocupada por la enorme demora de su hija y amiga. Después de haberle ayudado a Sakura a ordenar las cosas que habían comprado en el mercado, Ino se despidió amablemente de la señora y de su amiga, quienes le insistieron que las acompañara a comer, a lo que la rubia se rehusó, con el pretexto de que no quería "hacer mal tercio", logrando un enorme sonrojo de vergüenza en la ojiverde. En menos de una hora, Sakura y su madre lograron terminar la comida, que más bien parecía que era para todo un batallón, ya que era bien sabido que el moreno era de buen comer como Naruto. Ahora sólo faltaba esperar la llegada del invitado.

Entre tanto, en el edificio del Kazekage de la Hoja, el destino de Sasuke Uchiha se estaba disputando entre la quinta kazekage y Jirayia, quien teniendo en cuenta los sentimientos de su discípulo, aunque también tenía muy en cuenta que el joven del clan Uchiha había sobrepasado los límites de ser un simple asesino, pues estaba más que claro que Sasuke era una amenaza para la aldea Konoha y las aledañas a ésta.

—¿Qué es lo que es estás pensando, Tsunade? —Cuestionó el hombre de cabello cano intrigado por el silencio en la oficina de la señora de Konoha.

—Sabes lo que estoy pensando Jirayia, así que no me cuestiones cosas que son más que obvias. —Respondió la voluptuosa mujer con el sudor escurriendo por su frente de lo nerviosa que estaba.

Bien sabes como son las cosas entre Naruto y Sasuke...

—¡Claro que lo sé! ¡no hace falta ser un genio para conocer la situación! —Bramó de lo frustrada que estaba, al mismo tiempo que hacía añicos el escritorio con su súper fuerza.

Por un momento hubo silencio entre ambos Sannin, puesto que la decisión que tomaran, la que fuera, iba afectar de manera negativa lo que fuera a suceder con el Uchiha. Por un lado, el joven de cabello negro era una completa amenaza para todo el país de los shinobi; y por el otro lado, aún con todos y sus atroces crímenes, el Uchiha aún seguía en la mente de todos aquellos que lo habían tenido en buena estima y considerado como su amigo, en especial, Naruto y Sakura: sus compañeros de equipo de antaño.

—Esto es muy difícil para mí… y lo sabes… —Respondió la Godaime en medio de un suspiro de resignación.

Pero lejos de ser enojo, era impotencia lo que sentía, debido a que a pesar de ser la quinta Kazekage, no se sentía capaz de hacer nada por evitar el destino de Sasuke, fuese el de perdonarle la vida y dejarlo ir, para no cargar en la conciencia con la muerte del chico y el posible odio de Naruto y sus demás "amigos". Sin embargo, también estaba la seguridad de todas las aldeas shinobi, pues de ella dependía gran parte del país de los shinobi y sí no tomaba medidas drásticas con Sasuke; podría provocar un conflicto en masa y eso era lo último que deseaba. Jirayia estaba más que conciente de lo que la mujer pensaba y que no era nada sencillo.

—Tranquila… ya pensaremos en algo… —Dijo en medio de un susurro el hombre de cabello blanco al mismo tiempo que la envolvía entre sus brazos.

—N… no sé… no sé qué hacer… —Respondió en medio de un sollozo que la mujer ahogó al esconder su rostro entre las ropas del Sannin, cuyos brazos se aferraban a ese voluptuoso cuerpo.

—Lo sé… y créeme que te entiendo a la perfección… —Expresó el hombre de cabellos blancos con alejando un poco a la quinta Kazekage, quien con los ojos vidriosos por las innumerables lágrimas que había derramado sobre las ropas de Jirayia, quien tomó su mentón con sus dedos de forma dulce.

—No sabes cuanto te admiro Tsunade… —Respondió con una dulce mirada antes de besarla en los labios.

Los ojos de la rubia se dilataron de sorpresa ante el inesperado acto del Sannin, quien aún seguía con aquel contacto tan íntimo y tan adictivo. Por su parte, la Godaime a pesar de estar anonadada por lo acontecido, no parecía dejar de lado ese arrebato tan gentil del peliblanco. Era un beso dulce y lleno de sentimientos que claramente la ojimiel pudo comprender, mientras separaba sus labios de los del ojinegro.

—Y… yo… lo siento… no sé qué fue lo que pasó…—Se excusaba como un tonto tras captar lo que había hecho.

—N… no… yo soy la que debe disculparse… yo… me dejé llevar…—Respondió la rubia con las mejillas más que coloreadas.

—Y… yo ya me iba… en serio… hazme saber cual será tu decisión…

—Eh… sí… yo… te aviso con Shizune…—Tartamudeaba como tonta tratando de evadir la mirada del Sannin, quien también trataba de hacer lo mismo que su compañera de antaño.

Como pudo, Jiraiya salió del despacho de la Kazekage, quien se quedó en una esquina aún sin salir de su asombro y rozando el borde de sus labios con sus dedos. Por su parte, Jirayia tampoco salía de su asombro, a pesar de ocultarlo de forma magistral ante todo aquel que pasaba a saludarlo por el pasillo. Sin embargo, los latidos de su corazón eran tan fuertes que juraba que cualquier individuo cerca de él podía escucharlos claramente.

"¿En qué estabas pensando Jirayia?"—Cavilaba el hombre en sus adentros, al mismo tiempo que se golpeaba la cabeza con los puños mientras se dirigía hacia un puesto callejero de sake en el que pasarse el resto de la tarde para olvidar tal acontecimiento con licor de arroz que también le quemara la garganta.

Entre tanto, la comida en la casa de la familia Haruno había terminado de forma satisfactoria. Lee quedó fascinado con la comida que su amiga había preparado con tanto esmero, diciéndole que tendría embobado aquel afortunado que tuviera la dicha de ser su esposo, lo que provocó inmediatamente el rubor en las mejillas de la pelirosa, así como los innumerables halagos del moreno; quien por ratos también se avergonzaba por los comentarios de la madre de Sakura, quien puso de pretexto que iba a .

—Ah… Sakura-san…

—Dime Lee-kun.

—Eh… yo… yo… —Decía en medio de los nervios que le invadían en ese momento. —Quiero darte esto…

Sakura quedó embelezada por el hermoso y tierno detalle que Lee le estaba dando en esos momentos: era un pequeño arreglo floral, que consistía en una rama llena de botones y florcitas rosas abiertas, adornada con unas cerezas silvestres alrededor del montoncito de tierra con piedras de río alrededor de la rama que se encontraba plantada en una maceta de color verde agua. Por su parte, Rock Lee estaba nervioso por ver la reacción de la chica, pues en cierto modo temía a que no le gustara aquel regalo, cuya idea inesperadamente se la había dado Gaara, ya que le había parecido más que genial la idea, aunque eso no garantizaba que a la joven Haruno le gustara el presente. No obstante…

—Lee… —Pronunció al mismo tiempo que lo encaraba y lo miraba con ojos vidriosos apunto de llorar.

—Ah… Sakura-san… yo… lo lamento tanto. —Se apresuró a decir el joven muy preocupado por verla en ese estado. —De verdad, no… no pensé en otra cosa mejor… yo…

—Es lo más hermoso y tierno, que alguien me ha podido dar hasta ahora… —Confesó con lágrimas que denotaban felicidad profunda, al mismo tiempo que envolvía en un abrazo al chico del taijutsu, cuyas mejillas se encendieron como un tomate maduro.

Por un momento hubo silencio, no era incómodo, al contrario era como si ambos jóvenes desearan darse unos pequeños lapsos de reflexión y asimilación de lo que estaba desenvolviéndose en ese ambiente tan cálido y agradable. Lee estaba sorprendido y a la vez feliz por la gratitud de Sakura, quien por su parte estaba más que pensativa y ansiosa de decirle lo que sentía por él y también estaba un poco asustada, pues ¿acaso lo que le había dicho Ino, podía hacerse realidad?, tenía que averiguarlo.

—Lee-kun…

—¿Sí, Sakura-san? —Dijo un tanto temeroso tras deshacer el abrazo.

—¿Puedo preguntarte algo?

—Claro, lo que sea.

—¿Seguro?

—Seguro, pregunte con toda confianza. —Respondió más que feliz por ver que la joven ansiaba saber algo, que al parecer él sólo conocía la respuesta; y no se equivocó.

—¿Tú me quieres?... es decir… ¿me quieres como a una amiga o como algo más?

El pelinegro abrió los ojos más de lo que podía, debido a que la cuestión de la kunoichi lo había descolocado por completo. Si bien él la había besado durante su enfrentamiento contra Sasuke y jurado protegerla a costa de su vida, no significaba que ella sintiera lo mismo que él, pero aún si ese fuera el resultado de todo aquello, él la seguiría amando; aunque muchos lo llamaran "imbécil" o "masoquista enamorado". Por su parte, Sakura esperaba la peor de las respuestas, puesto que al igual que Lee, ella temía al rechazo de éste, pero aún así, lo aceptaría.

—Y… yo…—Dudó unos momentos el chico de ropa verde. —Y… yo te quiero mucho Sakura-san, desde el primer día que te vi, siempre quise pensar que eras la chica ideal, la chica de mis sueños y… si tú no quieres estar a mi lado por mi apariencia yo… yo lo entenderé…—Confesó clavando su mirada oscura sobre los platos en los que había comido.

—Lee… mírame a los ojos… —Pidió con gentileza la chica de ojos verdes aguamarina. —Después de analizar todo este tiempo… tu amabilidad, tus atenciones, tu regalo y tu hermosa forma de ser… me han demostrado que la apariencia es lo menos importante para amar a alguien, aún si se tratara del hombre más feo del mundo.

—Sakura-san…

—Te amo Rock Lee… no como a un amigo… sino como mi pareja… claro… eso si aceptas este sentimiento que tengo hacia ti.

El aludido sentía que se iba a desmayar, ¿había escuchado bien?; ¿Sakura lo amaba de esa forma?, ¡eso debía ser otra cosa más que un sueño!, y de no ser así, ¡tenía que creerlo! , por lo que optó por darse un pellizco en la mejilla para supuestamente despertar de aquella ilusión. No obstante, Sakura tuvo el "atrevimiento" de tocar sus labios por medio de un tierno beso, que poco después de ensoñación, él correspondió con todo el amor del mundo que podía ofrecerle con todas sus fuerzas.

El beso fue largo, pero no lujurioso, no tenía porqué haber tal cosa en medio del cariño, la inocencia y la pureza que se entremezclaban con aquel contacto tan hermoso. Ambos transmitían todo lo que albergaban en sus corazones: querían demostrarse mutuamente lo mucho que se amaban y a la vez la enorme necesidad de tenerse el uno para el otro. No necesitaban más pruebas para demostrar tal sentimiento, aquel beso era más que suficiente, al menos para Rock Lee, pues para la chica Haruno, le hacía falta preguntarle otra cosa y la más importante: su bebé.

—Lee-kun… hay algo que quiero saber, pero quiero que seas sincera conmigo…

— ¿De qué se trata Sakura-san?

—Eh… este… —Titubeaba la joven con nerviosismo y temor. No obstante, el moreno posó su mano sobre la de la kunoichi, dándole a entender que fuese lo que quisiera decirle, que él iba a escucharla sin reprochar nada y mucho menos, enojarse con ella.

—Tranquilícese, Sakura-san…

Sakura sonrió, al mismo tiempo que sus mejillas se enrojecían de ternura por la enorme confianza y paciencia del chico, aunada a la encantadora sonrisa que hacía relucir sus dientes brillantes, pero encantadores. Por lo que la joven decidió hablar de una buena vez.

—Lee-kun… tú sabes… bueno… ¿eres capaz de amar a esta mujer, que está a punto de ser madre?

Rock Lee guardó silencio por unos momentos, si bien la declaración de la chica lo había descolocado hace un rato, aún más el cuestionamiento que le estaba formulando. Por su parte, Sakura comenzó a tensarse por el silencio repentino que se desató en el ambiente, pues empezaba a creer que en verdad Ino tenía la razón respecto al tema del bebé con Lee. Sin embargo, aquellas cavilaciones comenzaron a disiparse ante las palabras del pelinegro:

—Soy capaz de eso y más Sakura-san…—Respondió con certeza y sin dudas. — ¡Claro que te amo como no tienes idea Sakura-san, te amo junto con esa florecita que está a punto de retoñar! —Exclamó con emoción levantándose de su sitio de la emoción que sentía en esos momentos.

—Lee…—Susurró con las lágrimas surcando sus mejillas.

—S… sí… sí tú me lo permites Sakura-san… quisiera… quisiera ser parte de tu vida, compartir nuestras alegrías, nuestros pesares y tristezas, y por supuesto, hacer que esa florecita crezca con mucho amor, eso… sí tú me lo permites…

Sakura comenzó a sollozar, no de tristeza, sino de alegría y felicidad externa. Se sentía plena, gozosa y toda una mujer en el sentido de ser amada y respetada por un hombre que estaba dispuesto a sacrificar todo por ella y sobre todo: a aceptarla con un bebé que no era de él, pero que todo parecía indicar ¡él ya amaba a esa criatura aún sin saber como era, todavía!

—Lee… ¿te gustaría ser el padre de este bebé? —Preguntó más que cohibida la chica, al mismo tiempo que se tapaba el rostro con ambas manos.

El aludido alzó sus cejas pobladas de la sorpresa. ¿Acaso las divinidades del Izumo se habían puesto de acuerdo para darle una taquicardia ese día, con tantas sorpresas que no dejaban de anonadarlo? A continuación, el chico del taijutsu se hincó para besar la panza de Sakura de forma tierna, provocando que la criatura se moviera repentinamente; exaltando tanto a la madre, como al moreno.

—¡Ah! ¡Sakura-san, la florecita se movió!

—Es… es la primera vez que se mueve en todo el periodo de gestación.

—¿D… de verdad?

—S… sí… —Dijo sin salir de su asombro.

—¿Y… ya tienes pensado un nombre? —Preguntó el joven un tanto cohibido.

—Pues… ahora que lo dices, no me he puesto a pensar en ese detalle.

De repente, una punzada de dolor recorrió el cuerpo de Sakura, preocupando en demasía al pelinegro. La pelirosa se estaba encorvando de dolor, el cual provenía de su panza hasta concentrarse debajo de su vientre.

— ¡Sakura-san!

—Ah… Lee… creo… creo que…

—Resiste. —Respondió a la vez que la tomaba entre sus brazos de forma cuidadosa.

No obstante, cuando hizo esto, el joven vio como un líquido rojo comenzaba a recorrer las piernas de Sakura. Esto alarmó a Lee, pero al mismo tiempo intentó controlarse para no alterar a la joven que se retorcía de dolor, algo que a Rock Lee le angustiaba en demasía, pero por otro lado debía ser fuerte por ella y por el bebé al que cariñosamente se dirigía como "florecita". Por lo que salió de la casa como pudo para irse a toda prisa hacia el hospital. Para esto, se encontraron a la madre de Sakura en el camino, quien preocupada, le dijo a Lee que se adelantara con su hija, mientras que ella iba a buscar a la Hokage; ya que Tsunade le había pedido que cualquier emergencia relacionada con el embarazo de Sakura, debería recurrir a ella de inmediato.

En poco tiempo, Lee y Sakura llegaron al hospital, en donde rápidamente los paramédicos llegaron a atenderla para llevarla a emergencias cuando el chico del taijutsu les dijo que al parecer estaba a punto de dar a luz. No obstante, Lee se sintió impotente cuando se vio obligado a quedarse sentado en la sala de espera, mientras atendían a la chica; así como esperar la llegada de la Hokage y la madre de Haruno, quienes hicieron acto de presencia después de una media hora.

—¡Lee!

—¡Tsunade-sama! —Dijo el joven, haciendo una pequeña reverencia protocolaria.

—¿Cómo está Sakura? —Preguntó angustiada la madre de la joven, acercándose al joven y a la líder de la aldea de la Hoja.

—Aún no lo sé. —Respondió con la cabeza baja. —Apenas la ingresaron al quirófano.

—Bien, entonces, iré a verla. —Se apresuró a decir la rubia, pero justo cuando iba a entrar al quirófano; uno de los cirujanos salió del cuarto de operaciones con extrema preocupación, pero cuando vio la imponente y respetable figura de Tsunade, se apresuró a reverenciarla.

—¿Cómo está Haruno? —Preguntó la rubia de ojos color miel pasando por alto los protocolos de cortesía del individuo, quien le respondió:

—Está bien, tuvimos que hacer cesárea de emergencia; ahora estamos haciendo todo lo posible para estabilizarla.

—¿Y el bebé? —Se apresuró a preguntarle la Hokage.

Por unos momentos el hombre calló, lo que alarmó a todos los presentes, en especial al joven de cabello corto, pero decidió enmudecer, pues no quería arruinar o entorpecer aquello que estaba sucediendo; ya que la vida de Sakura y de "la florecita" estaba en juego.

—Dilo de una buena vez. —Exigió la Godaime un tanto frustrada, al imaginar lo peor.

—El bebé está grave, es muy prematuro y por lo mismo tuvimos que ingresarlo a una incubadora especial.

—Bien, iré a verlo.

—Ts… Tsunade-sama… —Se atrevió a hablar Rock Lee con cierto titubeo y temor en su corazón, llamando la atención de la Sannin. — ¿S… Sakura-san se pondrá bien, al igual que la florecita?

Tsunade lo vio expectativa ante el enorme cariño que les tenía a la joven y a su bebé, que a pesar de no haberlo visto todavía, podía percibir la enorme devoción que ya tenía por la criatura. Por lo que le mostró una sonrisa llena de confianza para tranquilizarlo.

—Ten por seguro de que todo saldrá bien, Lee. —Le respondió alzando el pulgar en señal de confianza. —Yo me encargaré de que ambas salgan sanas y salvas de esto.

Ante esto, el joven devolvió la seña del pulgar, dándole a entender a la Godaime que efectivamente, pondría toda su confianza en ella y que él, aunque no le agradara del todo quedarse sentado y esperar el resultado final de todo; estaría allí aunque diera la media noche para estar a lado de su querida flor de cerezo y el frágil retoñito, que parecía estar más en riesgo que su madre.

—Todo va a estar bien. —Dijo la madre de Haruno sentándose a su lado. —Tsunade-sama se encargará de que no les pase nada… así que hay que confiar en ella.

—Tiene razón…

De esa forma pasaron las horas de forma tediosa para Lee, pues, ya habían sido tres horas y era momento en que Tsunade o cualquiera de los médicos salieran a darle noticias sobre la chica Haruno o del bebé. Para esto, tanto Gai-sensei, como Kakashi, Naruto e Ino ya se habían enterado de la noticia. No obstante, al igual que Lee, no podían hacer mucho, más que esperar, pero como era de esperarse Naruto y Lee estaban más que dispuestos a esperar hasta que la Godaime o cualquier médico saliera con noticias.

Entre tanto, en otro lugar de la aldea de Konoha, específicamente en las celdas de máxima seguridad se encontraba cierto shinobi sentado con cadenas atadas a los tobillos y muñecas, además de estar rodeado de una serie de sellos que creaban un campo de energía que todo parecía indicar que bloqueaban cualquier intento de huída. Sasuke lucía tranquilo, tanto que los mismos guardias llegaban a temer de aquella cínica serenidad que mostraba el Uchiha; era como si no temiera a lo que le pudiera suceder, a pesar de tener una leve idea de lo que le deparaba una vez que saliera de aquella prisión.

—Hmm… parece ser que algo interesante está por suceder… —Susurró el joven de ojos y cabello azabache en medio de una risita siniestra y juguetona al notar la presencia de alguien que conocía a la perfección.

De vuelta al hospital, la ansiada aparición de Tsunade se hizo presente para todos los que estaban reunidos en la sala de espera. Tanto Lee como Naruto estaban sentados en el suelo con los nervios de punta, mientras que Ino, Kakashi y Gai estaban sentados junto a la madre de Haruno.

—¿Cómo está mi hija, Tsunade-sama?

—¿Qué ocurre Tsunade-sama?—Preguntó ansioso el pelinegro viendo con atención todas y cada una de las facciones de la rubia, quien después de unos segundos dio un suspiro, para luego dirigirse hacia la madre de Sakura:

—Señora, acompáñeme por favor.

—¡Un momento abuela ¿a dónde crees que vas?

—¡Naruto! —Dijo de la nada el peliplateado profesor, para tranquilizar a su ex alumno. — Compórtate como el shinobi que eres.

—Ah… lo siento… Kakashi-sensei…

—Por favor Tsunade-sama, dígame lo que tenga que informarme en frete de todos. —Expresó la madre de la kunoichi con determinación.

—De acuerdo, señora. —Respondió la Godaime con resignación ante la decisión de la mujer.

Todos pusieron atención a lo que la rubia iba a decirles, no era algo agradable, ni siquiera viéndole el lado positivo a lo que había definido como diagnóstico final para la madre y el bebé, de quienes no tenía buenas noticias.

—El bebé está fuera de peligro… sin embargo, como aún es muy prematuro, debe estar en la incubadora aproximadamente unos tres meses para poder ganar buen peso y tamaño, pues hoy apenas acaba de cumplir su sexto mes de gestación, que es una fortuna para todos, pues de lo contrario, hubiera muerto inmediatamente.—Respondió tras una prolongada pausa, pues no sabía como plantearles todo aquello, sobre todo estando Naruto y Lee presentes, quienes eran los más imprudentes del grupo.

Todos suspiraron de alivio ante la noticia sobre el bebé de Sakura, pues si bien su estado era sumamente delicado, al menos tenían la esperanza de que en tres meses la criatura se recuperara y estabilizaría. Ahora, el problema radicaba en su madre, el cual parecía ser más alarmante que el del recién nacido.

—Sin embargo… con la cesárea que le hicimos a Sakura y ante la evidencia de que su matriz aún no había cicatrizado del todo por los desgarros de los meses anteriores… es probable que no pueda volver a tener hijos otra vez…

—¿Qué…?—Dijo de la nada cierto pelinegro, cuyos ojos se dilataron de la sorpresa que conllevaba aquella que no podía creer, o más bien no quería aceptar. —P… pero… ¿cómo es posible?, eso no…

—¡Claro que no puede ser posible, porque Sakura-chan es muy fuerte! ¡Y ningún estúpido diagnóstico va a derrotarla! —Exclamó de la nada cierto rubio de ojos azules.

—Naruto-kun… —Dijo el chico Lee con asombro, ante la respuesta y la confianza que le tenía a su compañera. — ¡Tienes razón, Sakura-san es muy fuerte!

—Chicos…—Dijo la señora Haruno con lágrimas en los ojos, al ver la fe que tenían ambos chicos por su hija.

—Además, me sorprende que digas eso de ella, abuela. —Dijo el rubio dirigiéndose a la Godaime, quien con una sonrisa le dijo:

—Tienes razón…

En ese momento, uno de los sihinobi médico salió de la sala de emergencias, con la noticia de que Sakura había recobrado el conocimiento. Por lo que la rubia junto con la madre de la paciente entraron a la habitación, para darle la amarga noticia sobre su estado actual, pero al mismo tiempo; el saber que su bebita estaba a salvo, la consolaba de una forma u otra. Aunque por un lado, la maestra de la muchacha le dijo que quizás más adelante podían corroborar con más detalle y menos riesgos lo de su aparente infertilidad.

—Ya veo… así que Naruto y Lee-kun dijeron eso.

—Sí, ya sabes como son de bocones. —Afirmó la rubia de ojos dorados.

—Lo sé, pero así son ellos… además… ¿qué chiste tendría si ambos dejaran de tener su esencia y personalidad? —Respondió con una sonrisa que denotaba tristeza y alegría al mismo tiempo, que eran acompañadas de unas lágrimas que recorrían sus mejillas; permitiéndose llorar enfrente de su maestra y madre.

Pasaron las horas, largas y eternas en el hospital, hasta que oscureció. Para esto, Sakura ya había sido trasladada a la sala de recuperaciones, mientras que el bebé estaba en constante observación desde la incubadora. La criaturita tenía la piel blanca y un poco rugosa como señales de haber estado en la matriz de su madre, mientras que en su cabecita ya se vislumbraban algunos cabellitos de color negro, símbolo de la evidencia de ser hija de Sasuke Uchiha.

Para esto, todos los shinobi presentes en el hospital ya se habían marchado, o al menos eso parecía, pues después de tanta insistencia de parte de los jounin Kakashi y Gai hacia sus respectivos alumnos de que no podían quedarse a esperar en el hospital, pues debían dejar darle un tiempo a que Sakura pudiera recuperarse, a lo que tanto el chico kitsune y Lee desistieron no muy convencidos por la explicación de sus maestros.

—Supongo que no nos queda otra opción más que esperar a que Sakura-chan se recupere. —Dijo resingado el chico Uzumaki.

—Así es, además, recuerda que un shinobi debe mantener la calma, sea cual sea la situación. —Le enfatizó el peliplateado con una expresión que denotaba confianza, a la que Naruto asintió sonriente.

De ese modo, Kakashi y su discípulo se retiraron, cada quien a sus respectivas casas. No obstante, Lee y su maestro aún seguían al pie de la entrada del hospital de Konoha, en la que Gai intentaba convencer a Lee de que se fuera a su casa, pero el chico era demasiado terco como para hacerle caso a su superior.

—Lee, debes regresar a casa por ahora.

—Pero Gai-sensei…

—Sé que estás preocupado por la señorita Haruno, pero debes guardar la compostura como todo un shinobi. Además, Sakura necesita descansar para poder recuperarse lo más rápido posible y para ello debemos darle su espacio ¿entendiste? —Dijo con su típica sonrisa Colgate antes de marcharse rápidamente.

—Creo… creo que tiene razón…—Respondió no muy convencido, pero tenía razón su maestro, debía esperar a que Sakura se recuperara, que era lo que más deseaba en esos momentos al igual que la salud y el bienestar de la "florecita".

Por lo que optó en verle el lado optimista a todo aquello, para luego retirarse a su casa, pero de repente, sus intenciones de irse a casa se vieron interrumpidas, al percatarse de la esencia de chakra que sentía en esos momentos que lo hicieron regresar a la entrada del hospital.

—Este chakra es de… —Susurró al aire tratando de identificar al dueño de la esencia de energía. — ¡No puede ser! ¡Sakura-san! —Gritó sumamente sorprendido al reconocer al portador de aquel chakra.

En el interior del hospital, específicamente en los cuneros, yacía una sombra a la altura de la incubadora del bebé de Haruno, quien dormía profundamente. El individuo pudo ver claramente que la criaturita era una Uchiha, no sólo por el cabello negro que ya empezaba a nacer en su cabecita, sino también por el tipo de poder que albergaba en su interior: el sharingan. No obstante, era claro que la niña estaba es un muy delicada por su evidente estado prematuro. Por lo que las posibilidades de llevársela en esos momentos.

—Esta niña… algún día va a superarme…al igual que a ti… Sasuke… —Susurró cierto miembro de Akatsuki viendo a la indefensa niña que yacía acostadita con un tubo de aire conectado a la incubadora.

De repente, el individuo de capa negra y nubes rojas notó la presencia de cierto pelinegro que compartía con él el apellido Uchiha. Era su hermano menor, quien sin tomar en cuenta la presencia de Itachi, se acercó a la incubadora en donde yacía su hija reposando y luchando por su vida. Sin embargo, Itachi pudo percibir la inconformidad y hasta reprobación en su semblante, que de inmediato sacó su katana.

—¿Qué haces? —Cuestionó un tanto desconcertado el hermano mayor ante la inesperada actitud de su hermano, quien le respondió:

—Es lógico lo que voy a hacer… no necesitamos de un parásito para restaurar nuestro clan…

No obstante, el plan del menor de los Uchiha se vio frustrado cuando una poderosa patada desvió el ataque directo de la espada del pelinegro.

—KONOHA SENPU! —Gritó cierto pelinegro de cejas gruesas tras desviar la filosa espada del cristal, lo que provocó que los demás bebés comenzaran a llorar, por todo el alboroto.

—Oh… esto sí es una sorpresa… —Bufó con molestia al ver quien había frustrado sus planes nuevamente.

—¡No te permitiré que le toques ni un cabellito a la "florecita"! —Exclamó con tono desafiante, al mismo tiempo que se ponía en pose de combate.

—¿Florecita? —Dijo un tanto irónico el Uchiha, pero denotando burla ante el curioso apodo de su "hija". —Vaya estupideces las que dices… al igual que el idiota de Naruto—Respondió ladeando la cabeza en señal de reprobación. — ¡Esa niña y tú son un rotundo fracaso!

—¡No te atrevas a ofender a la "florecita" de Sakura-san! —Respondió el joven ardiendo en cólera por las terribles palabras del pelinegro, que sin rechistar por un momento se lanzó al ataque.

Sin embargo, Lee hizo todo lo posible por alejarse de la sala de cunas, pues quería poner a salvo a "la florecita" y a todos los "retoñitos de la primavera de la juventud" de los ataques mortales de Sasuke, quien ante la "huída" del pelinegro comenzó a enfurecerse, pero por otro lado, Rock tenía en mente algo, aunque eso no evitaba que se sintiera presionado por la pequeña persecución que había iniciado en los pasillos del hospital, del que estaba buscando una salida para no causar más estragos que pudieran afectarle a Sakura.

—¡¿Vas a seguir huyendo, idiota? —Espetó con tono burlón. — ¡¿qué pasó con la determinación de nuestro último encuentro?

Lee trató de ignorarlo, pues su prioridad era alejarlo lo más posible del hospital de Konoha, que tras unos frustrantes minutos, pudo lograr su objetivo. Llevó al Uchiha a uno de los campos de entrenamiento, desconcertando un poco al shinobi de kimono blanco al notar que se trataba del sitio en donde había hecho sus primeros entrenamientos como genin de Konoha.

—Oh… esto sí que trae muchos recuerdos… interesante… no ha cambiado casi nada… —Bufó con burla menospreciando aquellos momentos de nostalgia con sus "compañeros" y Kakashi.

—Debería darte vergüenza por expresarte de esa forma… Sasuke-san…

—¡Oh por favor, no empieces! ¡de no haber abandonado esta aldea, no hubiera podido alcanzar el nivel que tengo hasta ahora!... pero… ¡estoy seguro de que unos fracasados como Naruto y tú no me llegan a la punta de los talones!

—¡Te equivocas Sasuke-san! —Exclamó el moreno a la vez que reiniciaba el contraataque.

Ambos shinobi repelían a la par todos los jutsu que usaban. Era como si el encuentro anterior tuviera segunda parte y eso a Sasuke le irritaba en cierta forma, pues ¿quién hubiera pensado que el fracasado de Lee pudiera igualarlo en velocidad y fuerza, siendo un individuo que no podía utilizar ninjutsu ni genjutsu?, era algo que aún no podía comprender. Por lo que entre más pensaba en aquella pregunta y en la situación en la que estaba involucrado.

—KONOHA SENPU!

—¡Ni creas que va a funcionar el mismo truco dos veces! —Respondió el pelinegro esquivando la patada de Rock Lee. — ¡Katon: Gōkakyū no Jutsu!

El genio del taijutsu apenas y pudo evadir la inmensa bola de fuego que acabó con gran parte de la forestación que había como escenario de batalla. Era realmente increíble cuanto odio y rencor se podían percibir en cada una de las técnicas del adolescente, que no sólo en sus jutsu manifestaba tales sentimientos, sino también en su rostro, en las palabras que pronunciaba y la manera en cómo percibía a todo el mundo en ese modo.

—¡¿Por qué haces todo esto? —Le cuestionó mientras seguía esquivando sus ataques. — ¡¿Por qué le hiciste daño a Sakura-san?

—CHIDORI! —Respondió al mismo tiempo que lanzaba su ataque eléctrico hacia el joven de ropas verdes, quien a penas y pudo esquivar el ataque.

—¡Sólo dime ¿por qué quieres hacerle daño a la florecita?

Sasuke seguía sin responderle al chico del taijutsu, que de una forma u otra había empezado a enojarse con la situación en la que se había involucrado por culpa del pelinegro de cejas gruesas, que evidentemente estaba ahora en un serio aprieto, pues todo parecía indicar que el Uchiha estaba más que decidido a matarlo sin importarle los riesgos que conllevaban. Sin embargo, cuando Sasuke estuvo apunto de arrematarle otro de sus mortíferos jutsu de fuego, un dragón de agua logró extinguir la técnica.

—Hacía tiempo que no nos veíamos… Sasuke-kun.

—Lo mismo digo… Kakashi…—Respondió con cierto aire gélido en su tono de voz, que más allá de provocarle enojo al jounin, fue tristeza profunda lo que sintió, pues a pesar de conocer el peso que tenían sus crímenes, aún le tenía afecto al joven.

Por su parte, Sasuke se liberó rápidamente del agarre del jounin, que lejos de estar sorprendido por la facilidad que tenía el Uchiha de zafarse del agarre de uno de los shinobi más fuertes de Konoha, el peliplateado ya había previsto tal movimiento. Aunque por otro lado, Kakashi tenía mucha intriga de su extraño comportamiento, puesto que, en primer lugar: había abusado de Sakura para que ella le diera un heredero, pero ahora, el ojinegro quería matar a su única hija, pero ¿por qué?

—¿Qué significa todo esto, Sasuke?—Preguntó el peliplateado aún con la intriga en su mente. —Primero le haces daño a Sakura ¿y ahora al bebé de los dos?

—Hmp, ¿el bebé de "nosotros"?... ¡no necesito de un bicho debilucho como descendiente, eso es todo! —Respondió socarronamente en medio de una sonrisa. —Además… ¿qué puede hacer una mujer con el sharingan?, no creo que lo resista, así que da por seguro la ceguera de esa niña…. Kakashi-sensei.

—Tú ya no tienes el derecho de llamarme "sensei". —Le respondió con decepción al mismo tiempo que iniciaba el contraataque de su ex alumno.

Sin embargo, cuando la pelea entre ex maestro y alumno estuvo a punto de desatarse, un jutsu de agua atacó a Hatake por la espalda, o al menos eso eran las intenciones de Itachi, que por causas desconocidas, parecía estar ayudando a su hermano.

—¡Oye Lee-kun te encargo a Sasuke! —Gritó el peliplateado al ver que el objetivo del miembro de Akatsuki era él.

Sin responderle a su compañero jounin, Lee hizo todo lo posible por llamar la atención del Uchiha menor. Mientras que Hatake, intentó alejar a su oponente del jounin ojinegro, cuya interrogante se hizo expresar de inmediato:

—¡¿Qué haces tú aquí?

—Sólo vine a ver a mi sobrina ¿o acaso está mal? —Cuestionó esto último con sarcasmo.

—¡Tú y Sasuke ya no tienen ninguna relación con esa niña! —Respondió a la vez que lanzaba una shuriken hacia el Uchiha mayor, que fácilmente desvió con una kunai.

Entre tanto, en el hospital, Sakura se había despertado, estaba sola en la sala de recuperación y eso le hacía sentirse temerosa en cierto modo, pues le hacía recordar su encuentro con el Uchiha y más al percatarse de que ya era de noche. Realmente se sentía aterrada, quería que alguien estuviera con ella en esos momentos, que Lee estuviera ahí, en esa habitación en medio de las penumbras de la noche que amenazaba con la aparición de Sasuke Uchiha. Sin embargo, su temor se disipó al momento en que las luces de la sala de recuperación se encendieron: se trataba de Tsunade, Naruto y Jiraiya.

— ¡Sakura-chan!

—Naruto…

—Sakura-chan ¿estás bien? —Preguntó el rubio con aires de preocupación extrema.

—Naruto, no la hostigues. —Dijo el ermitaño de las ranas con tono neutral.

—Pero…

—Naruto, hazle caso a Jiraiya. —Respondió la rubia detrás de su compañero. —Sakura ¿cómo te sientes?

—Eh… pues… bien… pero… ¿por qué están aquí? ¿acaso pasó algo malo?

—Sasuke escapó de la prisión. —Respondió el sannin de cabello blanco sin rechistar.

Ante esta respuesta, el cuerpo de Sakura comenzó a temblar de miedo. No sabía porque, pero el sólo escuchar el nombre de aquel que se había atrevido a lastimarla, le hacía sentirse sucia al grado de abrazarse así misma. Por su parte, Naruto se acercó a ella para abrazarla de forma protectora a su amiga, quien no dudó en corresponder aquella muestra de afecto, acompañada de unas lágrimas.

—No te preocupes, vamos a protegerte, dattebayo…

—Gracias Naruto…

—Suiton: Suiryūdan no Jutsu!

—¡REMOLINO DE LA HOJA! —Gritó Lee al detener los ataques de Sasuke, cuya paciencia ya estaba llegando a su límite.

—¡Hasta aquí llegaste cejotas!

Lee comenzaba a resentir la escasez de chakra, pues había hecho uso de la gran parte de sus técnicas. Sin embargo, no quería hacer uso de "Las ocho puertas internas", puesto que Tsunade le había hecho jurar que jamás volvería a usar esa técnica, debido a que no habría una segunda oportunidad con otra operación y que esta vez sí moriría durante ésta. Sin embargo, la única razón que lo estaba tentando a romper su palabra de shinobi y sobre todo, de hombre; era aquella criaturita que tenía el repudio de su padre, pero eso no le importaba, pues Sakura Haruno, la mujer de sus sueños y de su vida, le había otorgado el honor de ser la figura paterna de ese retoñito.

"Lo siento… Tsunade-sama, pero aunque quede hecho un vegetal o en el peor de los casos muera… debo hacerlo… por Sakura-san y por la florecita…" —Pensaba con pesar el joven presintiendo que aquella batalla era la última que tendría como shinobi. — ¡Sexta puerta de la visión!

Y de esa forma, la batalla dio un giro inesperado para el Uchiha, que hasta cierto punto se desconcertó ante la inesperada técnica de Rock Lee, cuyo cuerpo manifestaba enrojecimiento a causa de la aceleración del flujo sanguíneo, así como el resaltamiento de las venas; aunado a la característica aura verde que emanaba de su cuerpo. Esto hizo que Sasuke tomara medidas drásticas y de emergencia ante el inmenso poder que tenía enfrente de él y que tal parecía que si no hacía algo rápido: él sería hombre muerto.

—SUSANOO! —Gritó a todo pulmón al mismo tiempo que una silueta de fuego empezaba a tomar forma de un guerrero alrededor del Uchiha, quien al chocar con la luz verde que emanaba de Lee, se creó una enorme explosión que iluminó los alrededores.

"Definitivamente… te protegeré Sakura-san… florecita…"—Respondió el chico de ropas de verdes en medio de la colisión de ambas técnicas.

-Cinco años después-

— ¡Mami! —Gritó emocionada una pequeña de ojos verdes y cabello azabache, al mismo tiempo que corría hacia las personas que estaban aproximándose a ella.

—Hola mi amor… ¿cómo te portaste con el tío Naruto? —Respondió una mujer de cabello rosa y ojos verdes al mismo tiempo que la cargaba para luego darle un beso en la mejilla.

—¡Bien! ¡Hoy hicimos competencia de quien comía más ramen de Ichiraku! —Respondió inocentemente la chiquilla a la vez que se sobaba la pancita que estaba empachada de tanto comer.

—¡Naruto! —Bramó echa una furia la ahora jounin a cierto rubio chuunin, que intentaba escabullirse de la inevitable paliza que Sakura iba a darle.

—¿Y ahora qué sucede? —Preguntó cierto peliplateado de treinta y cinco años al ver como Naruto era masacrado vil y cruelmente por la brutal fuerza de Sakura, quien al mismo tiempo lo culpaba de ser el causante de que su pequeña fuera un barril sin fondo como él, sin contar de los innumerables dolores de estómago que padecía por "tragona".

—Están jugando a las luchitas otra vez, tío Kakashi. —Respondió la nena divertida y con inocencia singular que enternecía a cualquiera.

En ese momento, otra persona se acercó al campo de entrenamiento en el que Kakashi entrenó a sus discípulos cuando éstos habían sido unos genin. Era un jounin al igual que Kakashi y Sakura; pero éste era más alto que los dos juntos: tenía cabello negro en corte de tazón, sus ojos eran del mismo color de su cabello, su tez era morena, pero sobre todo, lo que resaltaba en esa persona eran sus enormes y gruesas cejas, haciéndolo acreedor del apodo de "cejotas".

—¡Papi! —Gritó con euforia la menor al mismo tiempo que se le lanzaba hacia sus brazos.

—¡Florecita! —Respondió el aludido con una sonrisa cargada de felicidad al mismo tiempo que la recibía con un afectuoso abrazo. —¿Cómo te portaste con Naruto-kun?

—¡Bien, aunque ahora está jugando con mami a las luchitas!

S—eguramente, incitó a Haru-chan a que hiciera una de sus mañas…—Murmuró el joven con una gota en la sien, viendo como Sakura masacraba al kitsune.

—Por cierto, Haru-chan, dentro de unos días vamos a iniciar con el entrenamiento de tu sharingan ¿entendiste? —Dijo Hatake con lo que parecía ser una sonrisa que ocultaba con su máscara.

—¡Sí, tío Kakashi!

—Bueno, ahora ve a jugar con tu mami y tu tío Naruto ¿te parece? —Le propuso Lee bajando a la infanta para que se le uniera al dúo de adultos para gritar "¡bolita al tío Naruto!".

Lee veía con una sonrisa a esa pequeña pelinegra feliz de la vida jugando con el kitsune y su madre, con quien llevaba cinco años compartiendo el mismo techo y su vida para brindarle el amor y el cariño que necesitaba y que su padre biológico no se lo daría ni aunque su vida dependiera de ello, lo que en cierto modo, le entristecía y más al recordar el resultado de aquella batalla que tuvo con él y que en cierto modo casi le cuesta la vida.

-Flash Back-

Habían pasado tres semanas desde que aquella batalla había terminado entre Sasuke Uchiha y Rock Lee, la cual había traído muchas consecuencias drásticas para ambos shinobi. Para esto, Sakura ya se había recuperado lo suficiente como para ser dada de alta en el hospital y que por obvias razones se había enterado del estado crítico de Lee, quien ante los estragos que conllevaba el abrir seis de las puertas internas, había sufrido daños severos en los tejidos del corazón, mientras que Sasuke (quien había logrado sobrevivir ante la colisión de poderes), había recibido severos daños en su sistema nervioso ocasionados por el "Susanoo", aunado a un extremoso uso del magenkyou sharingan, lo que le provocó una aparente e irreversible ceguera. Sin embargo, el mismo día que el Uchiha fue internado de emergencia al igual que Lee en el hospital; a la mañana siguiente ya no estaba, lo que supuso que había usado algún jutsu para escapar o en dado caso alguien lo había secuestrado… que lo más probable es que fuese su hermano…

-Fin del Flash Back-

— ¿Qué ocurre Lee-kun? —Preguntó Hatake muy curioso por el silencio del alumno de Gai.

—Ah… n… nada, es sólo que…

— ¿Acaso estás recordando aquel día?

—S… sí…

—Sasuke aún sigue vivo… de eso estoy seguro, pero no creo que su calidad de Ninja vuelva a ser como la de antes… pero es algo que él mismo se ocasionó….

—Yo lo que no entiendo es que ¿por qué despreciar la felicidad, siendo que fue una persona muy querida, incluso más que Naruto-kun?

—No lo sé… pero es algo que sólo él conoce…

—Tiene razón…

—Además, la tarea es de Naruto es rescatar a Sasuke de sí mismo, pues él mismo ha dicho que hasta no lograrlo, no podrá convertirse en un buen Hokage.

—En eso tiene toda la razón. —Respondió con una sonrisa antes de despedirse de Kakashi.

A continuación, Lee comenzó a acercarse a la escena en la que Sakura y Haruko participaban haciéndole bromas pesadas a Naruto, a quien le pidió amablemente que se llevara a la pequeña a dar un paseo, pues tenía algo importante qué hablar con la jounin, quien lo miró un tanto preocupada cuando el moreno se ponía serio y pedía privacidad absoluta para con ella.

— ¡Entonces nos vemos en el puesto de Ichiraku, dattebayo!

—¡Sí, quiero ramen de cerdo! —Gritó la niña en brazos de su tío Uzumaki.

Sakura ya los iba a regañar, pero el sólo ver la sonrisa de Lee que se traducía como "déjalos ir, además, Haruko adora estar con Naruto porque ambos tienen la misma mentalidad", además de no poder resistirse a ella. Acto seguido, Lee se arrodilló ante ella; lo que desconcertó un tanto a la jounin de veinte años, pero al mismo tiempo dejó entrever un sonrojo de lo más adorable.

—Haruno Sakura… —Pronunció serio el hombre mientras tomaba de la mano a la mujer, cuyos ojos se dilataron cuando el moreno dijo lo siguiente:

— ¿Aceptarías que este hombre… Rock Lee… uniera su vida con la tuya en matrimonio?

Una, dos, tres, y muchas lágrimas surcaron las mejillas de Sakura Haruno, pues desde hace mucho tiempo había anhelado escuchar esa pregunta, ya que no era lo mismo vivir en amasiato que unir sus vidas de forma solemne, como se lo estaba proponiendo Rock Lee, quien tenía a la mano un anillo de oro con rubíes incrustados alrededor de la circunferencia.

—¡Acepto! ¡Acepto que seas parte de mi vida Rock Lee!

Aceptada la propuesta de matrimonio, Lee le colocó la preciosa joya en el anular a la que sería su mujer, amiga y amante por el resto de su vida, y que ahora yacía en sus brazos, para así unir sus labios en un profundo beso lleno de amor. Sabían que se les avecinarían muchas dificultades en ese turbulento mundo de shinobi regido de guerras y enemistades causadas por el odio, pero al mismo tiempo no sentían miedo por afrontarlo. Pues se tenían el uno al otro, al igual que a todos aquellos que eran sus amigos y principalmente, aquella niña que pese haber sido fruto de las ambiciones de su padre; ella crecería en medio de un hogar lleno de amor y afecto, que le brindarían la fuerza y el valor para superar todos los obstáculos a venir: incluyendo el estigma de su padre, a quien sin duda alguna superaría con creces algún día...

Pues ella también, al igual que Rock Lee, Haruko era una excepción a la regla…

FIN


¡Al fin se terminó la historia!

Uff, ahora sí que exploté al máximo a mi nena Laptop, ¡pero es que era ahora o nunca! , pues hoy mismo debo darle de baja al Internet, por cuestiones de mudanza. En fin, nuevamente pido una enorme disculpa a todos los lectores que siguieron esta historia hasta su desenlace, y si hay alguien que le perdió el interés, pues, no lo culpo.

Quiero agradecerles especialmente a:

*LeeSakuFanGirl

*Zeldi-chan de hyuuga

*Luna Mikk

* SAKURITA HIWATARI DISEL

*Agente del Yosh

*Margot03

Y a todos y cada uno de los que siguieron de cerca esta historia, que con estire y afloje logró llegar a su fin, tanto en este sitio de www. . En cuanto, a los lectores de .es/, les pido una enorme disculpa por haberme retrazado un buen, al grado de que el sitio me haya borrado el fanfic, pero prometo que volveré a subirlo.

Gracias a todos por su incondicional apoyo para con esta historia y por darme la oportunidad de brindarles esta pequeña historia de amor.

Nota: Lo que le pasó a Sasuke después de estos años, se los dejo a su imaginación (en lo personal, no me gusta dejar cabos sueltos, pero es que no se me ocurrió otra cosa más que lo que viene en el último recuerdo de Lee sobre los estragos de su última pelea con él).