- ¡Oh no, eso si que no, mi colonia no! (dirigiéndose como un toro hasta Spike y tomando de forma muy brusca el frasco de perfume)

- Ey, solo me estaba echando unas gotitas.

- Es mi colonia Spike, usa tu propia colonia.

- No es tan buena como la tuya (dijo de forma natural).

- Spike, ¿por si no te has dado cuenta? no estoy de humor para tus bufonadas.

- Si, ya, claro, el mocoso se comporta como un cretino y la pagas conmigo, como siempre. ¿No sé porque me extraño a estas alturas? ¿Qué será lo próximo? ¿Él la caga y Spike es el que recibe las dos nalgaditas?

- Si no cierras la boca y vas y limpias mi baño (señalando con el dedo hacía fuera) Spike recibirá algo más que dos nalgaditas. Me tienes ya muy harto de esa estúpida rivalidad.

- ¿Rivalidad? ¡Que rivalidad! Aquí no hay ninguna rivalidad. El mocoso puede hacer y decir lo que le venga en gana y no pasa nada. Yo me tomo un triste baño y te pones como un energúmeno. ¿Rivalidad? ¡JA! Llevo más de un año viviendo aquí y es el primer baño que me tomo en tu puto jacuzzi. Y ni siquiera me has dejado acabarlo. El mocoso se toma baños cada dos por tres y no te he oído decirle ni mu. ¿Rivalidad? Aquí no hay ninguna Rivalidad, Ángel. Está claro que aquí sobro (Spike dijo muy exaltado acabando de ponerse la camiseta y preparándose para hacer una gran salida. Pero ángel lo agarró fuertemente del brazo y lo detuvo).

- Alto ahí Spike, tú no vas a ninguna parte que no sea mi cuarto de baño.

- ¡Suéltame, imbécil! ¡Tú y tu baño os podéis ir al infierno! (dijo Spike con cara de vampiro y empujando a Ángel, que tras el empujón también puso la cara de vampiro) GRRRRRR (mostrándole los dientes).

- GRRRRRR Escogiste al sire equivocado para enseñarle los dientes (Ángel con velocidad de vampiro se lanzó contra Spike y lo aprisionó con todo el peso de su cuerpo contra la pared).

- Suéltame, hijo de puta, suéltame (intentando con todas sus fuerzas apartar a Ángel) Grrrrr (volviéndole a gruñir en la cara).

- ¡Se acabó! (Ángel le rugió) Des de que llegó Connor que solo has hecho que comportarte como un niñato descontrolado. No sé de donde vienen esos estúpidos celos. Pero se acaban aquí y ahora. Connor es mi hijo y tú eres mi chiquillo. Y vais a empezar a comportaros los dos como tal.

- ¡Suéltame, he dicho que me sueltes! (sin dejar de forcejear)

- Cuando te hayas calmado y empieces a comportarte como es debido.

- ¡Qué me sueltes!

Spike hizo acopio de toda su fuerza y logró empujar de nuevo a Ángel, con tanta fuerza, que Ángel atravesó la pared que separaba la habitación de Spike del apartamento de Ángel. Spike se quedó parado horrorizado. Acababa de atacar a su sire. De haber sido Ángelus eso solo hubiera significado una cosa. Su muerte. Ángelus le hubiera clavado una estaca en el corazón en cuento se hubiera levantado. Pero Ángel estaba ahí de pie mirando atónito a Spike. Spike acababa de atacarlo. ¿No podía ser? Ni Spike era tan tonto. Ningún chiquillo jamás osaría atacar a su sire. No, ese era un gran no entre vampiros. Por la sencilla razón que un sire es mucho más poderoso que cualquier de sus chiquillos. Y en un abrir y cerrar cualquier chuiquillo que osara levantar un solo dedo contra su sire sería reducido a cenizas sin pestañear. Ambos vampiros se quedaron un rato más mirándose fijamente.

Spike fue el primero en reaccionar. Eso no significa que fuera la mejor reacción. En cuanto salió del shock de haber atacado a Ángel. Hizo lo único que le pareció sensato, salir corriendo. Ángel, tampoco se esperaba esta reacción de Spike. Y se levantó rápidamente para alcanzar a Spike, pero después recordó que era de día. Y que Spike no podría ir a ninguna parte.

- ¡Es de día Spike! Si pones un píe ahí fuera te rustirás

Ángel gritó para que Spike le oyera estuviera donde estuviera. Spike se maldijo mentalmente. Ángel Comenzó a bajar las escaleras lentamente otra vez con la apariencia humana. Podía el perfume que llevaba Spike a kilómetros. Se había escondido en el guardarropa. Sino fuera porque Ángel estaba realmente rabioso lo hubiera encontrado cómico que un vampiro de 159 años se escondiera en el armario como un niño pequeño asustado. Ángel lentamente cruzó el hall y se quedó unos segundos enfrente del guardarropa.

- Spike, sal de ahí dentro (la voz de Ángel era fría y dura como la hoja de una espada. Spike no contestó) William, mi paciencia tiene un límite y tú, mi chiquillo, hace ratos que la has colmado. ¡Sal de ahí dentro ahora mismo! (esto último lo dijo silaba por silaba. Pero Spike ni se movió) Muy Bien, así lo has querido

Ángel iba a entrar al guardarropa y agarrar a Spike por la oreja y darle una paliza que tardaría semanas en recuperarse cuando finalmente Spike tembloroso salió del guardarropa. Ángelus simplemente lo hubiera torturado durante días y finalmente hubiera acabado con su existencia. Y eso era precisamente lo que pasaba por la cabeza de Spike una y otra vez en esos instantes. Cuando Ángel vio la cara de terror de Spike se le ablandó el corazón. Realmente Spike estaba aterrado creía que Ángel lo iba a matar y que no iba a ser una muerte ni rápida ni indolora. Ángel se dio cuenta, que era lo que estresaba a su chuiquillo. Y le chocó que Spike pensara que Ángel (no Ángelus) fuera capaz de torturarlo y acabar con él. Spike había agotado todo su valor saliendo del guardarropa. Ahora estaba frente a Ángel tembloroso como un cachorrito en una noche fría y lluviosa en medio del arcén de una carretera. A Ángel se le pasó la furia de golpe. No tenía ante él a Spike, tenía ante él a William Pratt, el mismo William Pratt que una noche del 1880 había convertido entre gritos, llantos y suplicas de terror. Ángel suspiró hondo y decidió que antes de dar un paso más debía tranquilizar a su chiquillo.

- Spike (intentando sonar calmado y apacible) Spike (seguía quieto) William (Spike relajó la mandíbula pero el resto de su cuerpo seguía en tensión) William, todo está bien. Soy yo, Ángel (remarcando lo de Ángel, para que Spike se diera cuenta que no era Ángelus). Spike (Spike al fin reaccionó)

- Ángel, yo, yo, yo, no quise, no sé, yo (Spike hablaba sin sentido) por favor no me

- Está bien, Spike, Está bien. Tranquilízate. Subamos arriba e intentemos arreglar todo ese estropicio antes que Connor regrese de la escuela ¿Vale? (Ángel dijo con un tono dulce y suave. Spike asintió)