¡Hola amigos!

Ha pasado bastante tiempo ¡perdónenme por abandonarlos!, espero no hayan olvidado mi historia.

Por experiencia se lo frustrante que es esperar una historia a ser actualizada pero como había dicho en el anterior mensaje no tenía método para continuarla por lo que me había visto obligada a pausarla, pero ahora e regresado y pienso continuarla a como de lugar.

Realmente espero me perdonen y la continúen, onegai.

Sin más preámbulos les dejo el siguiente capítulo.


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"Capítulo 9"

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Siempre tuvo curiosidad por el mundo, experimentar lo que los niños de su edad hacían, desgraciadamente fue privado de muchas cosas. Nunca le permitieron estar en ciertos lugares y otros mas le tenían restringido su paso, por eso desde muy temprana edad se prometió convertirse en un Ninja fuerte, su sueño de ser Hokage fue algo que descubrió después de un evento especial.

Siempre gritaba impaciente porque lo reconocieran, pero por mas que lo hiciera sus intentos quedaban en vano como una simple tontería. Pero no se rendía, constantes noches salió de su departamento con la única disposición de entrenar, se escabullía en el bosque con un juego de kunais que podía conseguir, no importaba si el clima estaba en su contra, nada lo detendría en tratar de volverse mas fuerte.

Era de noche, las penumbras de la oscuridad en el bosque eran su compañía, en medio de un lanzamiento de Kunai un sonido lo distrajo, haciendo que volteara y no viera en que dirección fue el Kunai; para cuando su vista regreso a su anterior dirección se encontró con Hinata de pie a un par de metros de el sosteniendo el Kunai en su mano derecha.

Parpadeo sorprendido, abrió la boca para decir algo, pero ella se adelanto.

—¿Qué haces aquí? — le pregunto casi en un gruñido. —Hace demasiado frió. Cogerás un resfriado

—No me importa —se alzo de hombros. Estiro la mano esperando que le devolviera el Kunai, no lo hizo —¿Podrías-

—Deberías regresar al departamento—lo interrumpió, colocando las manos en jarras

No le respondió, no podía decirle que se quedaba hasta tarde para entrenar, eso solo se ganaría un regaño seguro. Concentro su mirada en ella, notando su aspecto que la oscuridad no le permitía pero en cuanto ella se movió la suave luz de la luna la ilumino; usaba ropas oscuras que se veían algo desaliñadas manchadas de tierra, su cabello era un desastre atado en una coleta desordenada, su rostro se veía sucio y sus ojos agotados, como si hubiera estado entrenando sin parar durante el día entero. No era la primera vez que la veía con ese aspecto, muchas veces tenia ojeras que intentaba cubrir pero igualmente podía notarlas, cada que intentaba preguntarle ella evadía responderle cambiando drástica mente de tema.

Hinata al ver la nula disposición de marcharse camino la distancia que los separaba. En cuanto ella estuvo frente a el alzo la mirada, al ser ella mas alta debía elevar la mirada para que sus ojos conectaran. Parpadeo mirando sus ojos, desde la primera vez que los vio le habían parecido sumamente extraños, incluso llegaron a aterrarle un efímero instante, sin embargo pasados los sucesos que hicieron a ella una constante en su vida descubrió la belleza en sus ojos, pero últimamente sombras oscuras los rodeaban delatando cuan cansada estaba.

—Hinata-chan

Empezó, pero se interrumpió cuando ella le dio la espalda; la miro sentarse en una roca a la base de un árbol.

—Es duro ¿sabes? —dijo Hinata. La miro sin comprender—Ser un Ninja no es tarea fácil, debes luchar cada día por ser reconocido y proteger a las personas que amas. —hizo una pausa, observando el cielo oscuro—Nunca me gustaron las confrontaciones, lastimar, odiaba la sola idea de herir a alguien. Siempre creí que había una alternativa para evitar las batallas, aun lo pienso, pero conforme estoy mas en este mundo, el mundo de un Ninja, me doy cuenta que a veces es necesario librar batallas a través de la lucha— un suspiro agobiados escapo de sus labios —A pesar de eso, de las luchas que vendrán se que abra un momento de paz, donde la guerra acabara y las peleas serán innecesarias

Rasco su nuca, tratando de entender sus palabras, no tenia idea de porque le decía eso; era un poco confuso para que su cerebro procesara todas las palabras, no obstante, una pequeña parte llego a el e hizo que soltara las siguientes palabras inconscientemente.

—Ese día llegara ¡Soy Naruto Uzumaki, el próximo Hokage!. No tendrás que pelear nunca mas, Hinata-chan. ¡Yo te protegeré 'ttebayo!

Sin darse cuenta por continuar su discurso entusiasta los ojos de Hinata lo miraban sorprendidos, al igual que una sonrisa suave se deslizaba en sus labios.

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4 años después

Se miró frente al espejo de cuerpo completo. Hoy era el día.

¡Por fin tendría su banda de la aldea de la Hoja, como un verdadero Ninja!. Cada paso que daba era un salto de alegría que no podía contener, estaba demasiado entusiasmado, todo seria aun más perfecto si...

"Hinata-chan estuviera aquí" - Función el ceño. Tonta misión de ultimo momento que la obligo a ella y a su equipo irse de la aldea cuanto antes ¿acaso esos tontos feudales no podían hacerse cargo de sus asuntos?; refunfuñando salió de su habitación, trato de recuperar su buen humor pero recordar que Hinata no estaría presente cuando recibirá su banda o podría felicitarlo le hacia querer seguir despotricando contra los feudales.

"—Tratare de regresar lo antes posible. ¡Celebraremos tu graduación con un humeante y gran tazón de ramen!"

Soltó un suspiro recordando sus palabras antes de irse. Hinata tenia fe en el y no la decepcionaría, ajusto sus gafas en su cabeza, prontamente una reluciente banda con el símbolo de la hoja ocuparía ese lugar. Estirando una sonrisa amplia en sus labios se dispuso a continuar su camino.

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Su cabello oculto sus ojos, evitando que cualquiera notara la tristeza e impotencia que sus ojos azules albergaban. Ignoraba su alrededor, las sonrisas de los demás, los padres abrazando a sus hijos, los murmullos mordaces de las personas que se alegraban por su fracaso.

Nada importaba ahora. Solo había tristeza. No, si había algo; dos perlas brillantes mirándolo con cariño ocuparon su mente, visualizándose en una imagen que lo hizo hundirse mas en su miseria.

"Hinata"

¿Qué diría ella cuando se enterara?. Probablemente se sentiría decepcionada y no querría volver a verlo. Sacudió su cabeza, ¡no!, Hinata no era como los demás, durante los años que a estado a su lado ella lo ha demostrado, aun así... eso no quitaba la posible decepción que se llevaría de saber que no aprobó el examen.

Se balanceo lentamente en el columpio bajo la sombra del árbol, ubicado a unos metros de la entrada de la academia, cuando era niño, mucho antes que Hinata apreciara en su vida, ese columpio era su única compañía en los días de soledad y tristeza, los cuales fueron muy frecuentes. Soltó un suspiro al darse cuenta el camino que sus pensamientos tomaban.

—Naruto

Alzo la vista al escuchar su nombre, encontrándose con el sensei Mizuki, lo miro confundido preguntándose que hacia ahí, el Chunnin pareció entender el cuestionamiento en su expresión.

—Me entere que fallaste en el examen — bajo la cabeza, no hacía falta que le recordaran su fracaso— La verdad me parece injusto que no pasaras —El hombre hizo una pausa como si analizara sus siguientes palabras, haciendo que lo mirara fijamente

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Se encontraba corriendo entre los arboles con el pergamino sagrado en su espalda, una risita victoriosa escapo de sus labios, había seguido las palabras de Mizuki-sensei y tomado el pergamino, ansiaba ver a Iruka para que lo convirtiera en Ninja, dejo de correr y se dejó caer al césped, tomo el pergamino de su espalda para abrirlo, sus ojos comenzaron a leer los jutsus hasta que uno capto su atención.

—Jutsu Multiclones de Sombra—repitió en voz alta poniendo una expresión frustrada—¡Ese es mi peor Jutsu! —Grito

Un sonido del movimiento de las hojas en los arboles lo alerto, volvió a colocar el pergamino en su espalda y sin pensarlo volvió a correr entre los árboles. Empezaba a cansarse conforme los minutos pasaban hasta llegar un punto en que se detuvo exhausto y jadeante.

Iruka se plantó frente a el con las manos en las caderas.

—Se acabó, Naruto

—Ya me atrapaste — sonrió rascando su cabeza—Eres rápido, solo tuve tiempo de aprender una técnica—soltó una risa sin notar la mirada desconcertada de Iruka—¡Escucha Iruka-sensei voy a enseñarte este sorprendente Jutsu y tú vas a dejar que me gradué!, luego todo estará bien, así es como funciona esto ¿no?. Todo el que aprenda un Jutsu del pergamino aprueba

—¿De dónde sacaste esa idea? — el tono asombrado paso desapercibido para Naruto

—Mizuki-sensei me dijo al respecto. Él me dijo dónde encontrar el pergamino y este lugar

Sin tener tiempo a procesar debidamente la inesperada información una horda de Kunais vino en su dirección, Iruka lo empujo recibiendo los impactos en varias zonas de su cuerpo. Mizuki apareció en una rama del árbol, Naruto estaba confundido, Iruka jadeante le pidió que le entregara el pergamino porque Mizuki le había mentido, pero a su vez Mizuki decía que lo engañaba ¿a quién debía creer?, las siguientes palabras que Mizuki soltó lo atraparon revelando la verdad que por tantos años le negaron.

—Te han estado engañando toda tu vida, Naruto. Es un decreto desde hace 12 años. Todos lo saben, excepto tu, incluso Iruka trata de ocultártelo ahora y haría cualquier cosa por callarme la boca—dijo con malicia

—¿Cual es ese decreto?—inquirió consternado deseoso de conseguir respuestas

Iruka intervino gritando a Mizuki que se callara, pero este ignorándolo seguía su mirada clavada en el.

—El decreto es que nadie debe decirte sobre el zorro de nuevas colas dentro de ti. El espíritu del zorro que mato a los padres de Iruka y destruyo nuestra aldea esta en tu cuerpo. Tu eres el zorro de las nueve colas

Sus ojos se abrieron desmesuradamente, perdió el aliento de golpe, las palabras de Mizuki empezaron a repetirse en su cabeza.

El zorro de Nueva colas

Encerrado en su cuerpo esta el zorro que destruyo hace doce años la aldea. Entonces con esa revelación muchas piezas empezaron a encajar, el odio de los aldeanos, ser el paria de la aldea, el que siempre fuera ignorado por las demás personas a su alrededor, todos lo sabían menos el; en su interior habitaba un demonio capaz de destruir y asesinar aldeas completas, justo como paso hace doce años. No quería aceptarlo, no podía. Empezó a balbucear negándose a creer, pero la realidad lo sacudió gritándole en la cara.

Mizuki hizo girar un shuriken de viento que lanzo en su dirección, asustado trato de cubrirse aunque sabía que sería en vano, el miedo que lo recorrió lo estremeció; sus ojos se ensancharon cuando Iruka se lanzó frente a él recibiendo el shuriken en su espalda, gotas de sangre cayeron en su rostro viendo estupefacto a su Sensei.

—¿Porque? — susurro temblando sin despegar su mirada de Iruka

—Porque somos iguales. Cuando yo perdí a mis padres nadie se preocupó por cuidarme, bajaron mis calificaciones, me convertí en el payaso de la clase, solo quería que me vieran y supieran mi nombre, hice muchas tonterías que trajeron consecuencias. Fue duro. Pero hay algo que nos diferencia, tu tuviste la suerte de encontrar a una persona que te aceptara y velara por ti

No hubo necesidad que dijera el nombre para que supiera a quien se refería. Hinata. Una imagen de la chica ojiperla sonriéndole suavemente llego a su mente.

—¡No me hagas reír! — interrumpió Mizuki con voz bañada en maldad—Iruka diría cualquier cosa por quitarte el pergamino, incluso meter a otras personas, ¡el te odia!

Escuchar las palabras de Mizuki lo impulsar a correr lejos, a su espalda escucho el grito de Iruka llamándolo, mas lo ignoro corriendo rápidamente por los arboles, su mente estaba en blanco, no quería pensar en nada, quería olvidar que dentro de el había una bestia, no quería tener que lidiar con eso. Se oculto tras un árbol sin soltar el pergamino escuchando a Iruka enfrentar a Mizuki. Mientras mas escuchaba sintió tristeza al escuchar a Iruka estar de acuerdo con Mizuki sobre que el era una bestia con deseos de venganza y nunca creyó en el.

—...Pero así no es Naruto. El trabajo duro, si, comente errores, a veces puede ser exasperante, pero el no el nueve colas. Es Naruto Uzumaki de la aldea escondida de las hojas

Las lagrimas empezaron a bajar sin permiso de sus ojos, escucho como Mizuki amenazaba a Iruka y no lo pensó en lanzarse para defenderlo.

—Si te atreves a ponerle una mano a mi Sensei, te mato—declaro sin trabas en la lengua, mirando furioso a Mizuki

—Que grandes palabras, yo podría destruirte con un simple movimiento—espeto Mizuki en tono arrogante

—Dame tu mejor golpe. Yo te lo devolver multiplicado por mil— levanto las manos para formas sellos

—¡Quiero que lo intentes! Muéstrame que tienes, zorro de nueva colas

—¡Jutsu multiclones de sombra!—soltó e inmediatamente el lugar se rodeo de nubes de humo que se disiparon dejando ver una cantidad innumerables de clones

Luego de una paliza que dejo inconsciente a mizuki, estaba de pie frente a su Sensei que le devolvía la sonrisa, por algún motivo a pesar de las revelaciones esa noche en ese instante olvido por completo lo que tenia dentro, concentrándose solo en la mirada orgullosa de su sensei. El sol empezaba a salir cuando Iruka le pidió que cerrara los ojos, para su misma sorpresa acato la orden de inmediato. Pasados unos segundos sintió a Iruka remover sus anteojos de la cabeza para atarle algo en la frente.

—Ahora puedes abrirlos—miro conmocionado a Iruka que era bañado por los primeros rayos de la mañana— Felicidades, haz aprobado. Como celebración iremos a comer ramen—le dijo sonriendo ampliamente

Sus ojos empezaron a soltar lagrimas mientras una amplia sonrisa se dibujaba en su rostro, se lanzó a su sensei abrazándolo efusivamente, ninguno se dio cuenta de la presencia de dos ojos perla que observaban la escena aliviados, mirando con una sonrisa una última vez se marcho saltando entre los arboles, debía dar un informe al Hokage que por las prisas y preocupación había echo de lado, Naruto estaba a salvo y era lo único que le importaba.


Naruto palmeo su estomago satisfecho ¡Nada mejor que el ramen Ichiraku's, cinco tazones de ramen reposaban vacíos en la barra, Iruka solo observaba resignado el tener que pegar, sin embrago valió la pena, sonrió observando como Naruto no dejaba llevar sus manos a la banda en su frente, se sentía orgulloso del pequeño y eso compensaba el vació pronto de su billetera.

Para cuando abandonaron el local de ramen Iruka acompaño al rubio a su departamento, en el camino el rubio no paro de parlotear sobre las misiones que le esperaban ahora que era un Ninja, no le comento que debía pasar antes una prueba para ser un verdadero Ninja, no quiera escandalizar al Uzumaki ahora que se veía tan alegre con ese tinte de ilusión en sus ojos azules, al llegar a la puerta del departamento Iruka sintió una firma de chakra dentro, esbozo una sonrisa al saber de quien se trataba.

—¡Adiós, Iruka-sensei!—Naruto agito efusivamente las manos en el aire viendo a su maestro alejarse

Con la sonrisa permaneciendo en su rostro abrió la puerta de su departamento, misma sonrisa que quedo congelada cuando unos brazos rodearon su cuerpo.

—Me alegra que hayas pasado el examen—susurro Hinata afianzando sus brazos entorno al cuerpo del rubio

Naruto quedo tan descolocado que no pudo corresponder su abrazo, no esperaba a Hinata hasta dentro unas horas más tarde o quizás el día siguiente, no obstante la confusión que sintió fue rápidamente reemplazada por temor cuando los recuerdos de lo sucedido tan solo unas horas atrás aporrearon su mente. ¿Cómo reaccionaría Hinata si supiera lo que había dentro de el? ¿Se asustaría? ¿dejaría de estar a su lado?, aunque sabía que Hinata no le abandonaría su mente no podía evitar divagar ante la posibilidad.

La chica se separó para míralo a los ojos, Naruto noto que aun usaba sus ropas de Chunnin por lo que no fue difícil deducir que apenas llego a la aldea fue por él, y ese pensamiento en lugar de alegrarlo lo atemorizo más ante la posibilidad de que allá llegado a sus oídos lo que hizo, pero fuera de su pronóstico en lugar de comentarlo o recriminarle Hinata le sonrió, con aquella sonrisa suave que lograba calentar su pecho. Sus ojos perla no demostraban ningún sentimiento negativo a su persona, lo veían como siempre, como si fuera una persona que mereciera todo el cariño del mundo.

—¿Por qué lloras? —pestañeo confundido, Hinata lo miro escandalizada

Llevo las manos a sus mejillas notando la humedad de sus propias lágrimas, ni siquiera se dio cuenta que había empezado a llorar.

—Parece que estas más alegre de lo que pensé—comento la Hyuga limpiando las lágrimas de sus mejillas, el Uzumaki no pudo pronunciar palabra, solo podía observar la sonrisa alegre en Hinata—Naruto —Hinata se inclinó para besar fugazmente su mejilla ocasionándole un rubor en sus mejillas, la ojo perla sonrió encantada ladeando ligeramente la cabeza—Estoy orgullosa de ti—declaro. Naruto ensancho los ojos, ante sus ojos Hinata era lo único que estaba presente

Él supo más que nunca antes que no podía estar sin Hinata, quería estar a su lado, no quería volver a sentirle solo, regresar a la soledad era un opción que no estaba dispuesto a tomar, por eso no pudo decirle a Hinata sobre el nueve colas, por eso fue un cobarde que solo atino a sonreír por temor a que ella se alejara si se enterara de lo que se encerraba en su interior, era un egoísta que quería que ella estuviera siempre a su lado, no quería que los ojos de Hinata expresaran el mismo odio de los aldeanos hacia el.

Por esa noche, con Hinata que decidió quedarse en su departamento escuchando a la chica hablar sobre su misión a pedido suyo decidio que haría lo imposible porque ella no se enterara de su secreto, no permitiría que por miedo ella se alejara al igual que muchas otras personas. Esa misma noche cuando fueron a la cama y Hinata se despidió con un beso en su frente sus sueños fueron invadidos por unos ojos rojos que lo observan en la oscuridad.

Hinata sonrió levemente al ver que Naruto quedo dormido, observo unos segundos de sobra al rubio antes de girarse y salir silenciosamente del departamento del rubio, dio un salto hasta quedar en el techo, una silueta abrazada por las sombras de la noche sentada sobre el tejado ocupo su campo de visión.

Camino hasta estar a su lado dejándose caer con ambas piernas flexionadas a su pecho, coloco su cabeza sobre sus rodillas observando las solitarias calles de la aldea.

—¿No te dijo nada, eh?

Hinata miro por el rabillo del ojo a su acompañante antes, soltó un suspiro pesado que fue suficiente respuesta para el contrario. Ninguno dijo otra palabra los siguientes minutos hasta que tomo nuevamente la palabra.

—Seré asignado como su sensei. —declaro kakashi con tranquilidad

Una ráfaga de viento soplo al instante que Hinata volteo a verlo con ojos agrandados.

—¿Qué? —atino a decir sintiéndose como un pez fuera del agua

Kakashi sonrió baja su máscara.

—Y no creas que seré considerado por que es tu protegido. Recibirá el mismo trato cuando valla hacer mi prueba para aceptarlos como alumnos, si es que pasan

La Hyuga entrecerró los ojos, conociendo de sobra el método que usaba kakashi a los gennin para probarlos, por un efímero instante la inquietud se asentó en la boca de su estómago, fue tan rápido que juro no haberla sentido. Una sonrisa se abrió en sus labios, el Hatake encaro una ceja.

—Tengo confianza que te sorprenderá—dijo. Kakashi la miro curioso cuando de repente ella frunció el ceño—Por cierto ¿Quiénes serán sus compañeros?

Al ver la curiosidad de la chica el Hatake dio un largo suspiro que acrecentó la intriga en la joven de ojos perla.

—La mejor estudiante de este año, sakura Haruno y el mejor estudiante…—hizo una pausa desviando la mirada—Sasuke Uchiha

No pudo ver la expresión de la Hyuga pero podía jurar que estaría bastante descolocada y al mirar por el rabillo del ojo solo confirmo su pensamiento al ver los ojos ensanchados y la boca a punto de trapear el suelo. Casi quiso reír al verla pero no lo hizo, a él aún le costaba digerir quienes estarían bajo su cargo.

En medio de la noche algunas personas despertaron sobresaltadas cuando un grito resonó fuertemente en la aldea a causa de una Hyuga que pudo salir de su aturdimiento, kakashi solo pudo taparse los oídos presintiendo que, de ahora en adelante las cosas se complicarían.