¡HELLOW!
Sé que tarde, pero vean el lado positivo [si, si existe esa parte positiva]. La mejor parte es que después de que me ataquen y me pateen hasta que me dejen inconsciente en el suelo [Ok no Dx {pero si lo hacen procuren no darme en el estomago, es mi última voluntad xC}], podrán disfrutar ya que he hecho este capítulo un poco más largo que los demás para compensar mi tardanza :D. Antes de iniciar…
Quiero dedicarle esta episodio a mi gran amiga Maria-chan24 [Si, ahora sí. Esta es mi sorpresa ;D]
Sonic the hedgehog y compañía no me pertenece, la pertenece a SEGA.
Capitulo 10: El Comienzo
Correr, huir, luchar, escabullirse, respirar hondo y volver a iniciar la carrera en su intento de escapar de ese lugar, eso era todo lo que pasaba en su mente esos momentos. Estaba totalmente agitada y cansada, hace mucho había perdido la noción del tiempo tratando de salir de ese lugar con vida, cosa que era imposible pero aun así no perdía las esperanzas. Escuchaba los pasos detrás de ella tan firmes y decididos, coordinados como una marcha sin fin, advirtiéndole que si no apresuraba el paso la atraparían en cualquier instante, y la volverían a encarcelar... volverían a torturarla con imágenes desgarradoras hasta que no pudiera llorar más.
Se aferro a su mochila, la cual era primordial para salir de ahí, el contenido de esta era ligero. Sus orejas se encresparon, un sonido muy agudo llego a estas, el sonido era realmente irritante tanto que la obligo a cubrirse las orejas y correr más rápido pues sabía que esa era la alarma y que más soldados irían tras ella.
Las paredes metálicas tan gélidas y resplandecientes mostraban su reflejo andante, como un fino espejo de plata ilustrado con las piedras más preciosas dignas de una doncella de la alta sociedad, algo que a ella le desagrado pues veía su imagen tan apagada, faltante de ese brillo que la caracterizaba, pero no le sorprendió ya que vivir allí implicaba dejar su felicidad a un lado; las sonrisas cálidas y reconfortantes, los abrazos cariñosos y los besos llenos de amor no existían en un sitio como ese, ahí solo había miradas frías, sonrisas maliciosas y mentes perturbadoras a la altura de asesinos de primera, porque eso eran, asesinos arrebatadores de almas inocentes y despojadores de la vida en las dimensiones y mundos, se tenía que andar con cuidado por todos lados en ese planeta, y aunque fueras un familiar del dueño de ese despreciable lugar no te quitaba el riesgo de ser tratado como los demás habitantes.
—¡Deténgase ahora mismo! ¡Son órdenes del emperador! —vocifero una voz profunda y masculina, que ella desconocía totalmente gracias al casco que le cubría la cabeza ese militar, pero eso no la hizo disminuir la velocidad. —Se lo advierto, señorita, no queremos hacerle daño.
—Como si eso fuera cierto. — mascullo con rabia, eso que había dicho aquel soldado era una vil mentira porque ya le habían disparado en varias ocasiones sin preocuparse si le daban la cabeza y acababan con su existencia en tan solo segundos, como recordaba que ya había sucedido hace muchos años… tal vez décadas, no sabía con exactitud.
—Bien, si así lo quiere, rubiecita. — y después de decir eso el soldado, que parecía ser el encargado en esa misión, dio una señal y miles de disparos se dirigieron a la eriza que, por alguna extraña razón, nunca llegaron a impactarle. —¡Imposible! — exclamo atónico por el suceso que había presenciado hace unos segundos al igual que sus compañeros, y no eran los únicos impactados también lo estaba la eriza rubia que, luego de salir de su sorpresa, aprovecho esto y siguió aumentado la velocidad, estaba a tan solo unos metros de su objetivo.
La eriza rubia divisó una gran compuerta y pudo observar que esta tenía el mismo sistema de seguridad que el de la compuerta de la prisión, así que decidida coloco uno de los códigos que se sabía de memoria y, para su fortuna, la compuerta le dio paso a su interior y sin dudarlo entro. Una vez dentro, cambio los dígitos de la contraseña y volvió a cerrar la entrada. Suspiro aliviada y se dio la vuelta para contemplar un panorama que no se esperaba, sus orbes azulinos se llenaron de lágrimas que había contenido hace tiempo, cayó de rodillas al suelo.
—¡Oh, esto no puede ser cierto! —exclamo con impotencia; la desesperación, el miedo y la angustia la comenzaban a invadir, había caído en una trampa pues ese lugar no era el Centro espacial que ella buscaba, ahora se encontraba en una pequeña habitación donde no había más que productos y maquinas de limpieza.
—¿Qué ocurre? ¿Creíste que éramos unos completos idiotas? Creo que nos subestimaste, pequeña. —se burlo uno de los militares que había detrás de la compuerta, la rubia solo sintió una extraña combinación de ira y miedo. Ira, por haberse confiado demasiado y dejarse atrapar de la manera más rápida que nadie, antes de ella, había sido capturado. Por otra parte, temía no solo por su vida, también por la vida de millones de habitantes inocentes del próximo objetivo de El emperador, ella sabía que su familiar quería más poder y riquezas de las que ya disfrutaba, la avaricia siempre ciega a todos.
Los golpes para intentar derribar la gran compuerta no se hicieron esperar, cada golpe significaba un segundo menos de libertad y tal vez de su vida y el de los demás.
Se quito la mochila que cargaba en su espalda, se aferro a ella mientras miles de delgadas y cristalinas lágrimas salían de sus zafiros y rodaran por sus pálidas mejillas para luego caer en su sudadera y expandir la humedad en la tela. Lo único que pensaba era en encontrar al único que podría ayudarla, el detalla era que ese alguien estaba a dimensiones de donde estaba ella, su sueño era imposible, sus esperanzas estaban volviéndose escasas, solo la reconfortaba saber que lo había intentado, aunque saliera perdedora.
Observo que la mochila comenzaba a brillar y se aferro con fuerza a ella, cerró fuertemente los ojos y pensó en el lugar a donde quería llegar y esconderse del gobernante de ese y más planetas, el brillo aumento a el grado de envolver completamente a la eriza en luminosidad cegadora y transportarla a la dimensión y planeta que ella quería, sin dejar ni un rastro detrás de ella.
Cuando los militares derrumbaron complemente la compuerta se sorprendieron mucho al no encontrar a su objetivo por ningún lado, inspeccionaron toda el área y posibles escondites sin hallarla. La rubia los había burlado.
—¡Maldita sea! ¡¿Cómo y quién le dirá a nuestro señor que no pudimos atrapar a una simple eriza?! —grito con enojo un halcón anaranjado con una marca en uno de sus parpados mientras se quitaba el casco, era el militar que había dirigido esa misión. Ninguno de sus inferiores se atrevió a dirigirle la mirada, y mucho menos la palabra. —¡¿Necesito recordarles que el emperador podría cortarles la cabeza a ustedes y a sus familiares solo si se le antoja?! —voceo exasperado de que todos mostraran debilidad ante él, también temía por su vida y la de su familia pero no lo demostraría, jamás ni en el peor de los sucesos. Al no obtener respuesta de nadie decidió comunicarse a la base central para comunicar las noticias, si iba a ser su última misión al menos informaría con valor su derrota.
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El firmamento era iluminado por las hermosos y lejanos astros que ardían intensamente tan distantes que no dejaban sentir su calor, solo dejaban apreciar su esplendida iluminación. La noche era tan oscura como su pelaje y tan bella como unos zafiros que había presenciado tiempo atrás, los fogosos zafiros de su única gran amiga, María. La brisa halada lo hacía sentir melancólico y hasta cierto punto triste, claro que él no lo mostraba, su serenidad siempre tenía que estar presente, los sentimientos no eran lo suyo, nadie iba a cambiar su forma de ser y tampoco su carácter porque eso era lo único que tenía, su personalidad era algo que lo diferenciaba de los demás y así le gustaba a él.
Sintió como alguien se acostaba a la par de él y ya sabía de quien se trataba sin siquiera voltear a ver. Con los años fue confiando en esa eriza rosada que tanto lo fastidiaba, pues la consideraba una hermana y agradecía que es sentimiento fuera mutuo. Ambos se confiaban secretos y recuerdos, juraban no divulgarlos ni traerlos al presente en los peores momentos.
El ambiente se había vuelto muy silencioso, justo como le gustaba a Shadow; Amy se había acostumbrado a el silencio total y le gustaba hasta cierto punto, ya que a veces puede llegar a ser muy incomodo, sin embargo este no era el caso.
—No sé ni para que sigo pensando en ella… solo duele. —rompió el silencio con un simple susurro, un susurro serio como su semblante, un susurro que por más débil que fuera llegaría a los oídos de Amy, sin importar lo bajo que fuera este. Un día como ese Shadow recordaba haber visto morir a su apreciada María.
—Es porque la sigues amando. —respondió con serenidad, sus parpados ligeramente caídos, dándole un toque monótono al asunto y a la pregunta, una pregunta con la más obvia contestación, solo que negada por más clara que fuera la respuesta.
—No la amo, ni la ame… ella siempre fue una gran amiga, tal vez una hermana. —razono un poco, el siempre trataba de negar el que amaba a María, porque si eso era verdad, si en verdad la amaba, le iba a doler más vivir sin ella de lo que le dolía ahora.
—Sigue negándolo, solo te mientes a ti mismo. —una media sonrisa se esculpió en el rostro de la eriza, y un ceño fruncido en Shadow.
—Odio que seas tan terca…—murmuro cerrando los ojos, en su mente divagaron varias imágenes de su vieja amiga del ARK, todos los momentos que estuvieron juntos, las largas conversaciones que duraban horas y horas, todas las veces que ambos admiraron la Tierra desde el espacio, pero sobre todo la imagen que más le marco en esos momentos fue la de María en el suelo, desangrándose, diciéndole unas palabras que él no olvidaría nunca pero que en esos instantes no las quería recordar.
—Odias que tenga la razón…—corrigió la rosada, sin apartar la mirada del manto nocturno iluminado por las remotas lentejuelas plateadas. Amy conocía muy toda la historia de la amiga de cabellos áureos de Shadow, ella también se ponía triste pues la hubiera querido conocer, siempre que el erizo contaba anécdotas lo escuchaba con atención cada detalle relatado, cada secreto descubierto, cada emoción descripta.
—Hmph, será mejor que te vayas a dormir. —su voz fue ronca y decidida dejando en claro que era una orden, no una petición.
—¿Ya quieres que me largue? —se hizo la indignada, sentándose en el tejado dejando sus piernas colgando en este, mientras bostezaba ligeramente.
—Tómatelo como quieras, solo vete. —una respuesta tan característica de él, la eriza antes de obedecer se acerco a él y le dio un beso en la mejilla fraternal, Shadow no se inmuto solo siguió contemplando el cielo.
—Sé que a ella también le duele. —mascullo alejándose de él, salto del tejado a un árbol que había cerca y se deslizo sobre este hasta llegar al pavimento de los alrededores de la casa de Rouge.
Shadow se quedo navegando entre el mar de sus pensamientos, noches como esas solo deseaba tener una vida normal o no simplemente no recordar nada y que ello no le incomodara en lo absoluto, había ocasiones en las que prefería estar muerto porque tal vez, solo tal vez no sentiría dolor… no sentiría nada.
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Blaze dio otro sorbo a su taza de té y la volvió a colocar en la mesa de cristal que estaba frente a ella, sus ojos se movieron para observar a su alrededor, francamente se sentía incomoda en una casa ajena a la suya, pero no podía rechazar una invitación de la murciélago albina aunque quisiera pues su moral no se lo permita, además de que quería conversar un rato con la eriza de púas largas.
—Ya encontré lo que necesitaba. —vio como Amy traía consigo una pequeña libreta y un lápiz.
—Y… ¿Por qué necesitamos una libreta y un lápiz? —pregunto curiosa, jugando un poco con su taza.
—Bueno, necesito ir por unos encargos que me hizo Vanilla y en cualquier momento me llamara. —respondió con una pequeña sonrisa mientras tomaba asiento y comía una de las galletas que había preparado. —¿Cómo va tu relación con Silver?
La pregunta agarro desprevenida a Blaze, quien se atraganto con el té, las mejillas de la felina se tornaron carmesí y comenzó a toser un poco antes de responder. —¿En qué sentido?
—¿Qué no te ha propuesto matrimonio? —Blaze se sonrojo completamente ante tal idea y comenzó a negar haciendo ademanes con su cabeza y brazos.
—¡No! ¡Claro que no!
—Extraño…, incluso creí que ya habían tenido relaci…—fue callada por la de la de orbes ambarinos, que se había lanzado contra ella.
—¿Cómo puedes decir eso, Amy? ¡Estar tanto tiempo con Shadow y Rouge te ha afectado! —Blaze sentía sus mejillas arder intensamente, se esperaba eso de Rouge pero no de Amy, la dulce e inocente.
Amy se libero del agarre de su amiga y prosiguió como si nada. —Blaze, es normal tener relaciones sexuales, incluso más si tienes pareja. —en realidad Amy sabía que solo incomodaba a la chica frente a ella, pero había algo divertido en la situación, posiblemente la influenza de Shadow estaba trayendo sus consecuencias.
—Dime Amy, ¿Tu ya sentiste el exquisito placer del sexo? —cuestiono con picardía y diversión, lo que realmente era raro en la felina, si la eriza podía jugar ese juego pues ella también.
Ahora era la rosada quien sentía sus mejillas encenderse en llamas, jamás pensó que Blaze podría contraatacarla y menos con algo aún más fuerte de lo que ella hubiese preguntado. —D-disculpa, pero yo no he tenido re…—cayó abruptamente cuando se dio cuenta de lo que iba a decir.
—Yo no digo nada si no vuelves a mencionar el tema jamás, en la vida. —sugirió con frialdad, sabiendo que le había ganado a Amy en su propio juego, y nadie le podía quitar aquella sensación de satisfacción.
—Bien…—acepto a regañadientes.
El timbre de un teléfono se escucho a sus alrededores, ambas femeninas intentaron encontrar el lugar donde provenía dicho sonido, ambas encresparon las orejas y encontraron la procedencia de lo que buscaban: el bolsillo del pantalón de Amy. La eriza llevo instantáneamente su mano al bolsillo y busco el móvil en este, cuando lo encontró contesto la llamada de una persona que no se esperaba.
—¡Hola Tails! —saludo a su amigo que llamaba desde la otra línea. —¿A qué se debe tu llamada? —cuestiono con una sonrisa amistosa que, por obvias razones, el zorro no pudo contemplar; el semblante de Amy cambio drásticamente a uno confundido con el pasar de la llamada, cosa que llamo el interés de Blaze. —Debes estar bromeando, ¡Pero si ustedes las estuvieron cuidando! ¿Cómo pudieron robárselas así como así? —contesto la rosada a lo que le decía su amigo, su ceño se fruncía más con el pasar de sus palabras, parecía que algo malo estaba pasando, algo realmente malo como para que la eriza estuviera furiosa con la llamada de Tails. —¡Vamos para allá! —y Amy colgó la llamada con algo de brusquedad, tomo de la muñeca a Blaze y la arrastro hacía dentro de la casa de la murciélago albina, la furia de la rosada se hacía presente en esos momentos.
—Espera, ¿A dónde me llevas? ¿Qué ocurrió? —Blaze trataba de liberarse del agarre de la eriza pero este era muy fuerte y la lastimaba más con el pasar de los segundos. —¡Suéltame Amy!
—Deja de quejarte, Blaze, ya que salgamos de aquí te soltare. —contesto entre dientes, los cuales los estaba apretando fuertemente, sus facciones estaban endurecidas y su molestia muy notable.
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Decenas de autos iban por la calzada, el ambiente era tenso pues el tráfico era monstruoso, la temperatura se elevaba cada vez más, los conductores estaban desesperados por llegar a su destino cuanto antes y ya no tener que soportar más el sofocante calor y la monótona espera dentro de sus coches. Después una hora, que parecieron milenios, el tráfico comenzó a aumentar la velocidad y los conductores, artos y cansados, comenzaron a manejar con prisa con la esperanza de salir de ese embrollo lo más rápido. Los más afortunados de la vía eran los conductores de pequeños automóviles o motocicletas ya que, por su reducido tamaño, podían rebasar a los demás automóviles sin problema alguno, logrando así burlar a los demás conductores que los observaban con envidia.
Blaze se aferraba con fuerza a el delgado y fuerte vientre de la eriza rosada, ahora no solo le temía a las infernales alturas, un nuevo temor había nacido en esos minutos y su nombre era… la velocidad.
Todavía seguía preguntándole a Amy que es lo que había ocurrido con Tails para que estuvieran las dos juntas, en una motocicleta color rojo cereza, a más de trescientos kilómetros por hora, rebasando cada vez que podían a los conductores mientras recibían maldiciones de estos y ella trataba de disculparse por parte de su amiga de púas largas; la eriza solo soltaba gruñidos como respuesta a sus preguntas, y eso a Blaze comenzaba a molestarla.
—¡Responde a mi pregunta de una maldita vez! —exigió con fuerza, sus ojos ambarinos destellaban con un fulgor que expresaba molestia absoluta.
Amy ni se inmuto, estaba tan absorta en sus pensamientos y en el manejar aquel vehículo con la ferocidad que se requería para llegar en segundos a el taller del rubio. —Ya te lo dije, tendrás que esperar a que lleguemos. —volvió a repetir con serenidad, a la vez que giraba en manubrio con brusquedad para no estamparse contra un auto que iba demasiado lento a su parecer.
Blaze suspiro con cansancio, era mejor calmar su temperamento y cambiar de tema, ya se había dado cuenta de que Amy no iba a responderle por más que se lo exigiera, y no iba a desperdiciar su aliento en seguir intentándolo, era solamente un juego absurdo.
—¿Cómo conseguiste la motocicleta? —pregunto monótonamente, en realidad no le interesaba en absoluto.
—De una apuesta con Shadow. —respondió simple, su concentración estaba totalmente en el camino delante de ella.
—¿Qué apostaron? —se aferro más a Amy y cerró los ojos fuertemente cuando vio que casi se estampaban contra un enorme camión de mudanzas, su respiración era agitada gracias a tanta adrenalina que estaba experimentando, se sorprendía de que la eriza estuviera totalmente calmada, serena, como si estuvieran dando un tranquilo paseo por las calles de Station Square a pie. —No sé como soportas esto.
—Te acostumbraras luego. —una sonrisa relajada se esculpió en su rostro. —Apostamos la motocicleta y un par de videos violentos; si yo perdía tendría que darle a Shadow mis videos y si el perdía tendría que darme su motocicleta. —respondió a la pregunta de la felina.
—Eso es estúpido, Shadow terminaría perdiendo más que tu. —trataba de concentrarse en la conversación y dejar de lado el temor que sentía por la velocidad en la que iban y por el peligro de morir en aquel vehículo endemoniado.
—Estas equivocada. —aseguro Amy. —Son videos extranjeras, tienen demasiada violencia, podrían hacerte vomitar por tantos actos homicidas donde escurre la sangre sin fin, donde azotan y torturan a zoomorfos, como nosotras, sin consideración ni piedad, donde torturan a inocentes de la manera más cruel y despiadada. —a Blaze le recorrió un escalofrío por la espina dorsal por lo narrado, a Amy parecía que no le afectaba mucho ese tipo de cosas, parecía invulnerable.
—Parece macabro. —no miraba nada en especifico, parecía imaginarse una de las escenas. Cerró nuevamente los ojos y sacudió la cabeza, tenía que suprimir ese tipo de imágenes de su mente. —¿Cómo puedes ver eso? ¿De dónde los sacan?
—No los observo, me los habían regalado, unos amigos pensaron que me gustarían. Shadow los veía y me relataba todo porque yo terminaba teniendo pesadillas si los veía. —explico elocuentemente, luego, prosiguió. —No tengo idea de donde los graban o si son solo representaciones, según Shadow, parecen totalmente reales pero eso es imposible, no creo que alguien haga algo como eso solo por gusto o gracia, eso sería cruel, demasiado cruel.
El silencio no tardo en hacerse presente, Amy volvió a colocar toda su atención en el camino y Blaze solo se mantuvo pensativa, algo no le cuadraba, la situación no era del todo normal, algo le decía que por más diminuto que fuera el asunto había algo sospechoso en todo eso, y estaba dispuesta a encontrar respuestas.
Por primera vez en el camino se habían topado con un semáforo en rojo, Amy no estaba del todo cuerda y se encontraba conduciendo una motocicleta, eso indicaba peligro pasa cualquier conductor y peatón, los niveles de azúcar de Blaze también estaban en riesgo de aumentar.
—No puede ser. —murmuro con fastidio la rosada, comenzó a presionar la palanca del embrague y el sonido del motor aumento considerablemente, el humo broto rápidamente de los tubos de escape.
—Calma, se quitara pronto la luz roja. —su nerviosismo se hizo presente, sabía que su compañera podría perder la cordura pero no había forma de pasar los demás autos, estaban rodeadas y no había posibilidades de pasarse el alto, al menos no de una forma lógica y decente.
—Tenemos prisa, Blaze, no podemos llegar tarde. —sonrió con diversión ante eso último, retrocedió y vio unas tablas inclinadas a sesenta grados que las visualizo como una rampa, que estaba en un camión de carga, giro el manubrio en dirección de su objetivo y acelero todo lo que el motor le permitía, atravesó las tablas con velocidad, volaron majestuosamente por lo alto de algunos autos, a más de tres metros de altura, y aterrizaron sanas y salvas. Blaze tenía encajadas sus garras, desde el momento en que habían saltado comenzó a rogarle a Chaos que la sacara de esa situación y no le diera un paro cardiaco que acabara con su vida tan pronto.
—Te juro que si vuelves a hacer algo como eso te incinerare. —prometió con furia, se soltó, de un brazo, del agarre que le había hecho a la femenina frente a ella y provoco llamas en su mano libre para intentar complementar su amenaza; Amy miro con sorna de reojo a Blaze.
—No lo volveré a hacer. —juro rodando los ojos.
—Más te vale.
La eriza acelero con la intención de llegar más rápido a su destino, varios automóviles y camiones que iban delante de ella habían peligrado a ser chocados por la motocicleta roja con ambas femeninas, pero de un modo u otro Amy se las arreglaba para no salir estampada, la adrenalina la llenaba completamente que la obligaba a aumentar la velocidad y con ello casi provocar accidentes tanto con conductores como con peatones.
Después de unos minutos de recorrer la calzada en total silencio llegaron al taller de Tails, pues este no estaba tan alejado de la ciudad. Ambas se quitaron el casco y Blaze fue la primera que salto de la motocicleta y comenzó a bendecir a Chaos de que la mantuviera con vida, Amy al ver tal imagen solo rodo los ojos, tomo del brazo a la felina y la encamino al taller, donde todos las estaban esperando con impaciencia. Una vez que entraron se dirigieron a el gran living del lugar y visualizaron a todos sus amigos.
—¿Por qué demoraron tanto? —cuestiono Knuckles con los brazos cruzados, Blaze se detuvo por un segundo, lo volteo a ver y se dirigió a paso lento a él, la mirada de la felina demostraba ira y furia, Knuckles se encogió y descruzo sus brazos mientras veía atemorizado a la lavanda.
—¿Qué porque tardamos tanto? ¡Pues déjame aclararte que estuve a punto de perder la vida en más de una ocasión por culpa de lo apurada que venía Amy por llegar! ¡Y todavía tu preguntas que porque demoramos tanto! —Knuckles dio un respingo hacía tras atemorizado por las pequeñas llamas que comenzaban a rodear a Blaze,
—Blaze, no es un buen momento para esto, así que tranquilízate. —Tails se interpuso entre ellos, su mirada decidida y con voz firme hablo. —Tengo un importante anuncio que hacerles.
Blaze inhalo todo el aire que pudo y lo exhalo en un intento de relajarse completamente, una vez que las llamas se disiparon y un suspiro relajado salió de sus labios. Se adentro al living y se sentó un gran sillón donde se encontraba Silver, este la rodeo con un brazo y le beso dulcemente la frente, la felina le sonrió al plateado y volvió su vista a el zorro con seriedad, se cruzo de brazos y de piernas para hablar con un poco de frialdad. —Bien, ya que todo está calmado suelta el "Gran anuncio" —dijo esto último con sarcasmo.
Tails sonrió de lado y se dirigió a un ordenador, presiono una tecla y del techo salió un proyector apuntando hacia abajo. —Pongan atención a las imágenes. —el aparato fue proyectando imágenes de las esmeraldas Chaos en forma de holograma con sus respectivos colores, también comenzaron a mostrar algunos videos en los que se podía ver como las piedras preciosas eran utilizadas tanto el bien como para el mal.
—¿Quieres explicarnos para que las fotografías y videos? —pregunto Rouge con los brazos cruzados sobre su pecho, su ceño se encontraba levemente fruncido.
—Sí, mejor ve directamente al asunto, esto es fastidioso. —apoyo Knuckles, preocupado por dejar a la Master Emerald sola tanto tiempo.
Tails contuvo un suspiro y soltó la respuesta como si fuera algo realmente simple. —Las esmeraldas han sido robadas… desde hace seis meses.
Todos, excepto Sonic, Shadow y Tails, mostraron su sorpresa con los ojos completamente abiertos y la quijada caída. El silencio prevaleció y la tensión se hizo presente a los pocos segundos, ninguno salía de su sorpresa, estaban completamente atónitos, pero era una reacción completamente normal, es decir, ¿Cómo pudieron robar las esmeraldas si las estaban cuidando Tails, Sonic y Shadow? Eso era absurdo y poco creíble, todo eso parecía una broma de muy mal gusto, pero al analizar la seriedad de los tres todo apuntaba a que aquello era una realidad sin lugar a dudas y habría consecuencias, terribles consecuencias.
—Pero… ¿Cómo? —la primera en reaccionar fue Cream, su semblante mostraba desconcertado aun.
—Burlaron el sistema con facilidad. —contesto Tails.
—¿Y cómo es que hasta ahora nos dijeron? —interrogo Silver muy molesto con ambos erizos y el zorro. —Me ofende el que no hayan confiado en nosotros.
—Nos acabamos de enterar. —Tails se aterro al ver que todos ahora lo veían con furia, por un momento creyó que todos se iban a abalanzar contra él.
—¡Debe de ser una broma! ¡¿Cómo que se acaban de enterar?! —vociferó Knuckles con suma ira, iba a patearle el trasero a esos tres por su gran estupidez y no era el único. —¿Qué nos estaban vigilando?
—Dejaron estas bazofias de esmeraldas. —Shadow tenía una esmeralda roja en su mano, se parecía bastante a la autentica. —Parecen tener la misma energía que las originales y son indestructibles. —cerro su mano con fuerza pero la joya no se quebró.
—Su energía es casi idéntica a las esmeraldas Chaos, es por ello que no nos dimos cuenta que no eran las originales. —explico Sonic. —Pero parecen tener un defecto. Cuando Shadow utilizo una de estas en un Control Chaos su energía disminuyo después duro así por unas horas, luego de ese extraño suceso hicimos algunas pruebas y confirmamos que no eran las originales.
—¿Y tardaron seis meses en confirmarlo? —pregunto Blaze con su semblante serio, aun no se creía que para recibir una respuesta de unas pruebas de las propiedades de las piedras preciosas tardasen tanto.
—No. Y no les hablamos sobre el asunto porque primero queríamos buscar por nuestra cuenta. —respondió Tails.
—Pero no las encontramos por ningún lado, desaparecieron de Mobius. —Sonic suspiro cansadamente. —Quien las haya robado podría estar en cualquier parte del universo. Vidas podrían estar en peligro, sobre todo en Mobius.
—¿Qué te hace pensar eso? —interrogo Amy.
—Rastreamos una energía inusual en varias zonas de Station Square y por todo Mobius, posiblemente estén abriendo portales, no hay patrones o algo parecido, quien este haciendo esto sabe muy bien con quien está tratando. —intervino Shadow ante la interrogante. Su mirada sería recorrió a cada uno de los presentes con la intención de dejar en claro que eso no era un juego.
—Necesitamos tener una estrategia para estar prevenidos. —hablo Cream segura. Todos voltearon a ver a la conejita un tanto sorprendidos por ser ella quien mencionara eso.
—Concuerdo con Cream, tenemos que estar preparados. —secundo Tails mientras le sonreía a Cream, la coneja le devolvió el gesto.
—Tendrá que ser mañana, ya está oscureciendo y nuestros hogares están un poco dispersos. —Rouge bostezo levemente a la vez que se estiraba y se acercaba a la salida.
—Bien, mañana nos pondremos de acuerdo. —sentencio Sonic.
Todos se despidieron y se marcharon a sus casas. Los últimos rayos del Sol acariciaron los grandes edificios de la ciudad para dar paso a la bella y majestuosa Luna nuevamente y la noche con ella, y con ello la gran iluminación de anuncios de neón quienes ofrecían sus productos o servicios a los habitantes de la gran metrópoli.
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La conejita caminaba tranquilamente hacía su casa, varios de sus amigos de habían ofrecido a llevarla pero ella no quería incomodar ni molestar a nadie, así que agradeció las invitaciones y las rechazo argumentando que su vivienda estaba cerca de el taller de Tails, todos siguieron inseguros pero decidieron confiar en la coneja. Gran error.
Cream siguió su camino con un poco más de rapidez para que la oscuridad de la noche no la atrapara, cosa que no logro evitar. En medio de su camino se encontró con un pequeño destello proveniente de una silueta que estaba cerca de los barrios más peligrosos de la ciudad, el destello era tan lindo y extraño que llamo la atención de la coneja. Ensimismada, camino hacia el resplandor con curiosidad reflejada en su faz, tenía que saber que era lo que aquel objeto la atraía, su fulgor la hipnotizaba de alguna manera, y la alentaba a caminar hacia el peligro de esa parte de la ciudad.
Cuando llego a aquella silueta se percato de que tenía forma de un conejo, lo tomo entre sus manos y lo giro, observo como ese muñeco se parecía bastante a ella, el único detalle era que los pequeños diamantes que tenía por ojos eran de un rojo intenso y que resplandecían con misterio. Se quedo hipnotizada ante los rubís de aquel muñeco de felpa, no se percato del momento en el que una figura oscura se acerco a ella, la tomo por la boca y le inyecto un liquido dorado en una jeringa; a los pocos segundos Cream se desmallo y la silueta se la llevo en brazos a lo más profundo de ese lugar.
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Shadow había decidido caminar por las calles de la ciudad sin ninguna compañía en especial, puesto que Rouge y Amy habían decidido llegar a casa cuanto antes y entregarse a los brazos de Morfeo. Sus pasos eran lentos, con la cabeza baja, pensaba todavía en su amiga rubia porque por obvias razones la extrañaba demasiado. Odiaba días como esos en los que el ambiente se ofrecía para que descargara todos los sentimientos y recuerdos que lo atormentaban… pero él no lo iba a permitir, él no se podía desahogar, él tenía que ser fuerte ante todo y los sentimientos no estaban en su vocabulario, él no tenía porque seguir llorándole en silencio a algo o alguien que ya no existía, no tenía porque estar ahí con la cabeza baja pues él no era así, él enfrentaba al miedo y lo vencía sin importar que, porque él y solo él era Shadow, Shadow the hedgehog, y nadie, absolutamente nadie, iba a quitarle el título que solo él poseía, porque él era único, no habían más y no habrían más.
Justo cuando iba a regresar al hogar de Rouge se dio cuenta de que varios gritos de una chica provenían de un callejón a unos centímetros de él, unos gritos que pedían ayuda a quien sea que estuviera cerca. Shadow rodo los ojos y se dispuso a marcharse pero algo lo detenía, algo muy dentro de él le pedía a gritos que fuera al rescate de aquella chica en apuros y, por más que trato de controlar sus impulsos, se acerco al oscuro callejón y escucho la conversación que se llevaba ahí antes de atacar.
—¡Vete, déjame en paz! ¡Ya no estoy en ese asqueroso lugar! —la voz femenina parecía aterrada y preocupada.
—Pero él te quiere de vuelta y sabes que le puede hacer daño a este miserable planeta sin siquiera esforzarse. —el sujeto hablaba fríamente.
—Ya no estamos en esa dimensión, aquí tienen a su propio gobernante y a sus reglas. — la chica hablo con más firmeza.
—No te hagas la estúpida, María. Tú, yo y todos sabemos que él es mucho más poderoso de lo que nos imaginamos. —Shadow abrió los ojos al máximo al escuchar ese nombre.
—¡No! ¡Yo sé que no es el único ni el más poderoso! ¡El emperador caerá, yo lo sé! —exclamo con seguridad.
—Bien, no me dejas más opción, él dijo que te llevara con o sin vida. —y Shadow escucho como recargaban un arma, salió de su escondite pero no pudo detener que el sujeto presionara el gatillo, solo pudo desviar el brazo. Observo como la bala impacto en una eriza rubia justamente en su pierna, por un momento el recuerdo de una humana igualmente de cabellos dorados era asesinada también por una bala. El erizo de mirada carmesí le quito el arma al sujeto, quien era un halcón, y le disparo con aquella arma directamente a su cabeza, sin consideración alguna sobre su vida. Cuando se aseguro que el cuerpo del zoomorfo no se movía, dejo el arma en uno de los contenedores y se acerco a la eriza, esta solo expresaba dolor por su pierna herida, Shadow la tomo el brezos y comenzó a correr hacia el hogar de la albina con la esperanza de que Amy pudiera atender a la rubia, quien perdía cada vez más sangre con el pasar del tiempo, y sanarla sin necesidad de llevarla a un hospital.
—Gracias S-S-Shadow. —pronuncio la chica, el erizo azabache se sorprendió pero no pudo interrogarla ya que se la eriza se había desmallado.
CONTINUARA…
¿Qué les pareció? ¿Los deje intrigados con esta bazofia? ¡¿Me dejaran reviews?!
El motivo por el que tarde y no di ni señales de vida [porque no comente ni un solo fic en esta semana ¬¬] fue porque mi madre me confisco mi laptop [Se supone que estaba estudiando para la semana de examen y estaba en la portátil Dx] y no pude escribir [ni leer] y terminar el capi hasta ahora xI.
Nos leemos pronto queridos: Dark Rose Mouth *-*/
