Disclaimer: Esta historia participa en el reto: "Weskerfield: Solo queremos ver el canon arder" del foro Resident Evil: Behind the horror. Ninguno de los personajes me pertenece.


Carta de C. Redfield a A. Wesker.

24 de junio

Albert:

¿Sabes? Los periodistas han estado especulando acerca de cada aspecto de tu vida. Algunos, en desesperación por obtener la exclusiva y elevar las ventas de su periódico, han inventado las historias más alocadas acerca de tu origen, tus habilidades, tu pasado, tu presente, tus motivos para unirte y comandar a un escuadrón de élite.

Al parecer eres el nuevo superhéroe. Ya estoy esperando que tú y Jill Valentine tengan sus propios muñecos de acción. Debes estar riendo ante lo raro que resulta eso, pero es cierto. Leí que fuiste un experimento de los Estados Unidos de América para crear al soldado perfecto; que eres capaz de ver en la oscuridad; que te vieron saltar el muro de Berlín y hasta que te convertiste en policía porque perdiste al amor de tu vida a manos de un ladrón. Han creado una imagen tan romántica de ti y lo creen tan firmemente que a momentos me pregunto si algo de lo que dicen puede ser real.

Lo que sí se molestaron en investigar a fondo fue tu papel como capitán en Raccoon City. Realmente te importaban. Sé que te dolió perderlos. Sé que no eres una persona que tenga demasiadas relaciones interpersonales, y las que posees, no te planteas la posibilidad de que desaparezcan. Dijeron que eres leal, honesto, valiente y quizá demasiado necio para tu propio bien. Y luego… hablaron de Chris. Puntualmente, de tu relación con él. Señalaron que siempre fue el más problemático de tu escuadrón, y en quien elegiste confiar, extrañamente. Después, me enervaron la sangre; un estúpido declaró en televisión que eras tan culpable como todos de la catástrofe, por querer a Chris como un hijo, por protegerlo cuando claramente era un desequilibrado mental, por esperar "regresarlo al buen camino" mediante la disciplina y el orgullo militar, cuando era claro que se trataba de "un caso perdido".

El televisor ya no funciona. No soporto que te hayas convertido en su centro de polémica, y más cuando estás lejos intentando proteger los sucios traseros de esos idiotas. A veces pienso que este sacrificio no vale la pena, y que deberías ser un hombre egoísta y volver a mi lado.

Te extraño. Iré a leer un libro. Sigo furiosa. Por favor, no dejes de escribir, sabes que temo por ti y estas cartas son lo único que me alienta a continuar.

Claire.

PD. Adjunto el boceto de mi última obra. Se titula Al infierno y de regreso. No quiero enviarte tu retrato porque me mantiene pensando en ti.