CATASTROFE, PARTE 1
Hola, aquí estoy de regreso con un nuevo capitulo sobre el cual debo aclarar algunas cosas: demore mucho con el porque como anteriormente comente estuve muy enferma con analgésicos muy potentes y bajo ellos metí mano y modifique algunas cosas, agregue otras que no tenían nada que ver con la historia, en fin fue un desastre que obligo a ajustar este para no perder coherencia entre el capitulo anterior y el que continua. La historia esta prácticamente lista, si no hubiese ocurrido ese percance ya estaría terminada. Quedo muy largo el capitulo, intente dividirlo en dos pero fue imposible. Pero queda como compensación por la larga espera, son dos capítulos en uno.
Con respecto a la historia, les cuento que vamos camino al final, falta muy poco para que Gaara y Rasa al fin se conozcan pero aun quedan cosas por resolverse, mentiras por descubrirse y deudas por cobrarse.
Gracias a todas las que leen esta historia que ha sido casi como un hijo para mi, lo que comenzó como una conversación distraída en torno a una noticia antigua en un diario local del desierto de Atacama termino convirtiéndose en este culebrón.
Hago el respectivo disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen (sino el GaaMatsu seria canon) son obra y gracia del grandísimo Kishimoto-Sama, para el todas las hurras y plegarias; aun esta a tiempo de corregir su error (jeje).
Kankuro se le acerco tembloroso y le tendió los brazos ofreciéndole afecto, Shasha se abrazo a su tío como un naufrago a una tabla. Kankuro se sentó en la cama con el abrazado y comenzó a hablarle como acostumbraba a tranquilizar a sus propios hijos, pronto Shasha se quedo profundamente dormido aferrado a su tío. Para cuando Kankuro se quiso incorporar y dejarle en la cama, el niño fuertemente adherido a el se lo impidió y se vio obligado a llevarle con el hasta su cama donde lo esperaba Sari, quien no pudo evitar dejar salir un grito ahogado de la sorpresa al ver llegar a Kankuro con Rasa a cuestas, sabia tendrían una conversación "seria"; su esposo no era un hombre que se caracterizara por el mal humor, pero si había algo que el detestaba eran las mentiras y ella por cubrir a Matsuri había incurrido en una inmensa. Como Shasha se encontraba presente, Kankuro opto por postergar la conversación, se limito a instalar a su pequeño invitado entre ellos dos e intentar dormir de la mejor manera. Ninguno de sus hijos jamás había dormido con ellos, por la sencilla razón de ser tan ardientes no era apropiado tener los niños metidos en su cama; acostumbraban a usar monitores de sonido y los niños desde pequeños esperaban a sus padres en su cama, nunca iban ellos al dormitorio matrimonial (corrían peligro de sufrir una hemorragia ocular, claro que eso ellos aun no lo sabían) estaban acostumbrados si fuese muy necesario, a tocar la puerta y esperar fuera en caso de una emergencia.
A la mañana siguiente a la hora del desayuno, todos los niños estaban muy asombrados de encontrarse con la novedad que Shasha había dormido con sus padres, quisieron hacer algunos comentarios burlones, pero la mirada seria de su papá se los impidió. Rara vez Kankuro era severo con sus hijos, pero esa mañana estaba particularmente seco y malhumorado, de entrada les corrigió a todos que Shasha debía ser llamado Rasa, Rasa-Dono para la servidumbre y los extraños que no eran de la familia, Sabaku No Rasa…todos quedaron estupefactos, incluido Shasha que llego a atragantarse con la leche (sabia perfectamente que su nombre era ese, pero otra cosa era escucharlo de labios del hermano mayor de su papá), rápidamente se disculpo diciendo que tanta mala educación le hacia meter la pata y que de todas maneras esas no eran formas de tratar a su "primo" (considerando que Sari era hermana con su mamá), que Rasa no debía ser tratado con tan poco respeto y como cosa extraña teniendo en cuenta que estaba saturado de trabajo y por si fuese poco a cargo de la aldea, esa mañana acompaño a Sari a dejar a los niños a la escuela.
Shasha por su parte estaba conmocionado. El papá de Shinky, su tío había sido toda una sorpresa, lo había consolado por la noche y le había llevado a dormir en su cama junto a tía Sari. Nunca había tenido un contacto tan cercano con un hombre adulto y se estaba sintiendo muy bien, muy acogido, protegido como jamás hasta ese momento. Además que su olor por tonto que pareciese, se parecía mucho al olor del Kazekage que estaba tan impregnado en su mamá; sin querer era una forma de recordarla y sentirse aun mas a gusto, mas cómodo. Cuando se lo comento al Shukaku este solo se rio divertido y le dijo que era un niño bien menso, que se ganaría el premio al mas lerdo.
Tan pronto los niños entraron a la escuela, Kankuro tomo por el brazo a Sari y suavemente pero con decisión la guio hasta su hogar. Llego con ella hasta su dormitorio donde cerro la puerta con llave, llamo a la oficina avisando que no se presentaría por la mañana por problemas domésticos graves que no podían ser postergados, también le mando un mensaje a Gaara pidiéndole le llamara apenas tuviese tiempo sin importar la hora, que tenían problemas graves en casa que no podían ser postergados. Se sentó en su lugar en la cama y mirando con seriedad a Sari le dijo:
-Te escucho, espero me des una explicación que me sea satisfactoria- Kankuro se sentía muy traicionado por su esposa. No podía creer le hubiese ocultado algo tan importante. Esa omisión no solo afectaba la vida de Gaara y su familia; tenia implicancias aun mas graves ya que estaban en juego muchas cosas: la continuidad de la aldea e incluso la vida de Rasa estaba en peligro si su verdadera identidad era descubierta por enemigos de la aldea o inclusive por adversarios políticos de la aldea misma. El hijo del Kazekage no debía andar por ahí sin ser al menos escoltado discretamente por un ambu. Le tenia mucho cariño a Matsuri, la sentía casi tan hermana suya como Temari; pero tanto ella como Sari había sido en extremo irresponsables exponiendo de esa manera a Rasa.
Sari se sentía atrapada, nunca pensó que seria descubierta la verdad de esa manera; siempre creyó que Matsuri le revelaría la verdad a Gaara, nunca se le paso por la cabeza que Kankuro lo descubriría de una forma tan simple como ver a Shasha. Su esposo era un tipo muy inteligente ya no tenia caso seguir negando la verdad, sabia también que estaba muy herido por haberle mentido. No quedaba mas que reconocer todo y liberarse del peso del secreto al revelarle la verdad. No pudo evitar llorar amargamente. Kankuro le acerco un pañuelo para secarle las lagrimas.
-Lo supe casi apenas llego Matsuri a la aldea, solo con verlo supe era hijo de Gaara. El es incluso tan pelirrojo como el, ella le oscurece los cabellos lavándoselos con oxido de cobre, para que no sea tan llamativo su aspecto y aminorar su parecido. Se que te preguntas porque ella no le ha dicho la verdad, quiero que sepas que sus razones yo no las comparto. Ella no quiere que el lo acepte como una obligación o una carga solo por ser genéticamente su hijo, ella quiere que el lo conozca y lo quiera por lo que es, un niño adorable- le dijo Sari muy triste.
-Es absurdo. Gaara cuando sepa que el niño que tantos celos le ha causado es su hijo, va lo va a amar de inmediato; imagina todas las cosas que va a querer hacer con el, va a estar enloquecido de amor con su crío. Lo que no logro entender es como pudo pasar inadvertido el embarazo de Matsuri, como fue que lo tuvo en ese lugar, tengo muchas preguntas- respondió Kankuro aun muy confuso, apretándose las sienes. Un intenso dolor de cabeza estaba comenzando a pulsar.
-Cuando Gaara la desterró ella tenia siete meses de embarazo, el bebe fue su regalo de matrimonio, nunca le pudo dar la noticia, después de casarse y dejarla en el país del arroz jamás volvió a contactarse con ella. Durante el resto de la misión, ella no solo se cuido de no ser atrapada, sino que también se ocupo de su embarazo. Ella llego de su misión a Suna con su bebe a cuestas, apenas alcanzo a estar un par de horas y fue expulsada sin apelación, no pudo pedir ayuda. Me conto que demoro dos semanas en llegar hasta el caserío, cuando lo normal es hacerlo en tres días, lo peor no fue eso: cuando llego allá no tenia casa ni donde refugiarse, las dos primeras semanas durmió a la intemperie, después tuvo por vivienda hasta su regreso una choza que antiguamente usaban los lugareños para guardar animales- le dijo Sari con tristeza.
-¿Y el nació en ese lugar?- pregunto Kankuro visiblemente conmovido al escuchar de boca de Sari la magnitud de la desgracia de Matsuri y su hijo.
-No, el nació en medio de la arena. Ella salió del caserío buscando conseguir leña porque tenia frío y el parto se desencadeno ahí, el niño nació sin ayuda en medio de una duna. Ella lo idolatra, lo sobreprotege y malcría en extremo; por eso el aun duerme pegado con ella, incluso aun toma pecho, por eso anoche no fue capaz de dormir solo. Ella volcó en el todo el amor que tenia para dar y el ha sido la razón de vivir para ella- le respondió Sari.
-Y va a ser también la razón de vivir para Gaara. Entiendo las razones de Matsuri pero no las comparto, ella ve por el bienestar de su hijo pero yo pienso esta equivocada, la mentira o las verdades a medias nunca han sido buenas, solo traen dolor. Yo veo por el bienestar de mi hermanito y de mi sobrino e incluso por el futuro de la aldea misma, ya le escribí un mensaje a Gaara y apenas llame le pediré se regrese de inmediato y voy a iniciar los papeleos para impugnar la paternidad del niño, para cuando Gaara este aquí el solo tenga que poner su firma para que Rasa sea legalmente su hijo- Kankuro ya había trazado todos los planes a seguir según su razón le indicaba era lo mas correcto.
-¡Mierda, la prorroga! Matsuri la olvido- dijo Sari alarmada.
-¿Qué prorroga?- pregunto curioso Kankuro.
-Rasa aun no esta inscrito, oficialmente no existe y Matsuri ha pedido prórrogas sucesivas y la ultima vence mañana y ella no está y en la escuela existe mucha presión para que lleve los documentos de Rasa que acrediten su identidad, de lo contrario lo expulsaran- le dijo Sari preocupada.
Kankuro, comenzó a reír con diversión. Era lejos lo mas absurdo, el hijo de su hermano el Kazekage era un NN, parecía una novela de muy mala calidad. Sari lo miraba confusa, su esposo que unos momentos atrás estaba muy molesto ahora se estaba riendo.
-Ven aquí tontita, yo arreglare más tarde esos papeles. Ahora prométeme que no volverás a ocultarme nada. Tu y yo somos uno, no debemos tener secretos entre nosotros- Diciendo esto, Kankuro atrajo a Sari hacia si, dejándose caer en la cama con ella abrazada encima y metiendo una de sus manos bajo su blusa, mientras que con la otra la atraía por el cuello, reclamando con ansiedad sus labios.
Después de unos momentos tan tensos necesitaba que su mujer le prestase atención, le era urgente hundirse en ella, disfrutar de sus besos y de su exquisita humedad femenina. Estaba acostumbrado a tener cinco críos gritones antes que el, pero la llegada de su sobrino completando el puesto numero seis y relegándolo a el al siete lo había sobrepasado, para colmo se notaba era hijo de Gaara: tan intenso y problemático como el (como diría el Nara).
-Nunca, nunca mas- le dijo Sari con la voz entrecortada de placer, las caricias que su esposo le estaba brindando a sus pezones estaban rindiendo frutos. Se sentía aliviada y liberada del secreto que Matsuri le había confiado; tenia plena confianza que su esposo haría lo que era mejor para Rasa, Kankuro era a sus ojos el mejor hombre, le daba plena seguridad, en ningún lugar estaba mejor y mas completa que cuando estaba entre sus brazos.
Así mientras los niños se encontraban en la escuela, los papeles y el trabajo se acumulaban en el escritorio en la torre, Kankuro y Sari se entregaban de lleno al sexo de reconciliación. Olvidando por un momento todo lo que se encontraba a su alrededor, cuando ellos estaban juntos el mundo se podía caer a pedazos, pero a ellos en ese momento solo les importaba el otro.
No importaban los años o las veces en que habían intimado, las que quizás podían llegar hasta el infinito, nunca tendrían suficiente del otro para quedar satisfechos, no solo a nivel físico sino que espiritualmente había una gran dependencia de uno con el otro. Lo de ellos dos trascendía la lujuria o la pasión, lo de ellos dos era amor del que en lugar de irse apagando, iba en aumento conforme pasaban los años y pasara lo que pasaran siempre estarían juntos codo a codo, brindando apoyo incondicional a su compañero.
AL LADO DEL CAMINO
Matsuri se encontraba descansando en un sencillo hospedaje al borde del camino. Después de caminar toda la noche evitando el camino principal (sospechaba que sus adversarios en el consejo podrían tenderle una trampa en el camino aprovechando la oscuridad y lo poco concurrido del lugar) evadía el calor del mediodía y se estaba recuperando del agotamiento de la marcha.
Nuevamente se encontraba de retorno al desierto y nuevamente no lo estaba haciendo sola. Pocos días atrás, después de la partida de Gaara a la reunión y aprovechando el horario escolar de Shasha, había ido a ver un medico. Tenia un retraso en su menstruación de tres periodos y en las últimas semanas se había sentido paulatinamente muy agotada; por las mañanas le era una tortura levantarse temprano, las nauseas la tenían devastada, los pechos los sentía pesados y le picaban, el roce de la ropa le atormentaba y la leche se le había terminado hacia cinco días atrás; oficialmente Shasha estaba destetado. Por las tardes la somnolencia la aplastaba; en los entrenamientos tanto con su hijo, como con las Kunoichis había optado por dar la mayor parte de las indicaciones sentada; al estar mucho rato de pie le comenzaban a doler los huesos de la pelvis, además de sentirse incómodamente débil cuando hacia varias series de ejercicios.
Y las hormonas…eran todo un tema, sentía deseos de llorar por nada y en lugar de disminuir su apetito sexual, este había aumentado enormemente como también la frecuencia y la intensidad de sus orgasmos, los días previos a la partida de Gaara, intimo con el como si no hubiese mañana, sentía la urgencia permanente de sentirlo suyo solo suyo, parecía no se saciaba de el. La visita al medico solo había confirmado lo que ya sabia de antemano: estaba nuevamente embarazada, tenia 12 semanas.
Cuando Gaara le propuso ser padres, su primera reacción fue de pánico: con todos los retos que le ponía a diario Shasha, no se sentía en condiciones de ser madre nuevamente. Pero lo fue reflexionando en los días posteriores y se dio cuenta que no era una mala idea, que a su hijo le hacia falta un hermanito con quien compartir y crecer juntos, y a los dos con Gaara les hacia falta consolidarse como pareja y familia; ese nuevo hijo seria el comienzo de una nueva etapa para los tres. Desde el momento que acepto su propuesta de tener un hijo, se entrego con ahínco a conseguir embarazarse y no le fue difícil: no le vino su periodo en los meses sucesivos y comenzó a experimentar los cambios físicos y los síntomas propios de un embarazo.
No se lo dijo a Gaara esperando que el resolviese conocer a Shasha, nada anhelaba mas que ambos se conocieran; pero a pesar de todas las indirectas y directas que ella le daba a diario cuando le charlaba de el, era inútil no se daba por aludido ( como no iba a entender que un niño tan complicado, caprichoso y malhumorado además de excéntrico como el en sus gustos y pelirrojo de paso solo podía ser hijo suyo…).
Tenia muy claro que apenas regresara Gaara de su reunión, debía no solo comunicarle su embarazo, también debía ponerle al tanto que ya era padre de un precioso niño de seis años. Era imposible seguir ocultando mas el hecho que Shasha era hijo de Gaara en espera que el lo descubriese. Evidentemente si no le daban un gran empujón, Gaara jamás se iba a acercar de forma espontánea a su hijo y con el curso que estaban tomando las cosas era necesario que lo supiera cuanto antes. Ya no eran tres ahora eran cuatro, y debían estar juntos cuanto antes.
Y Shasha era otro tema. Sabia que su pequeño no era un niño fácil de tratar; sin duda lo mas difícil seria decirle que su papá al que creía muerto, estaba vivo y era el Kazekage de la Arena: cuanto mas rápido le revelase la verdad seria mejor. Y seria toda una proeza tratar de sacarlo de la cama, sin duda las primeras semanas serian las mas difíciles, pero debía hacerlo sin dudar, ya que debía tener privacidad con Gaara además de dormir cómoda durante su embarazo. Pero sin duda alguna, seria la felicidad máxima ver a sus dos pelirrojos juntos y esperar junto a ellos dos a su nuevo retoño.
Perdida en esas reflexiones se quedo profundamente dormida mientras acariciaba su vientre que si bien no estaba abultado ya había dejado de ser plano para curvarse suavemente. Su bebe era aun diminuto, pero ella ya sentía sus suaves desplazamientos en su vientre y eso la llenaba de dulzura y no perdía oportunidad de acariciarle y de hablarle o cantarle canciones de cuna como antaño lo había hecho con Shasha. Quería que supiese que lo amaba mucho y que era un bebito muy amado y que estaba siendo muy esperado.
Después de dormir profundamente, ducharse y comer lentamente y con cuidado para evitar sufrir las temidas nauseas, Matsuri se dispuso a partir a la puesta de sol, caminaría guiada por las estrellas y aprovechando que había buena visibilidad por la luna llena, sin el calor del sol lo que evitaría que se insolase y se deshidratara: haría una ultima e intensa jornada para llegar hasta el caserío. Mientras mas rápido resolviera el conflicto, también podría retornar a casa para reencontrarse con sus dos hombres a los que ya extrañaba muchísimo, eso que su misión oficialmente aun no comenzaba.
LA TRAMPA
Después de salir de clases Shasha, Shinky y sus hermanas se fueron (sin avisarles a los adultos) en grupo al departamento de Shasha a buscar unas cosas que el necesitaba sacar de ahí, en particular necesitaba el soporte de su jícaro que su mamá le había requisado y le impedía utilizar sin su supervisión. Estando solo sin su protección era necesario (le había dicho Shukaku) ya que sin el jícaro se veían con una cantidad muy limitada de arena impregnada de su chakra (contaba con solo la que ocupaba en su barrera y usarla para atacar era sinónimo de quedar prácticamente desnudo y sin defensa) lo que disminuía considerablemente la intensidad y velocidad de sus ataques en caso de verse forzado a pelear en serio. Y Shukaku tenia el presentimiento que no estando presente Matsuri podrían verse en peligro y forzados a pelear, por lo que habia que tener la cantidad de arena apropiada.
Cuando entraron al departamento, todos incluido Shukaku sufrieron una ingrata sorpresa; estaba todo destruido, las paredes rayadas con toda clase de insultos dirigidos a la madre de Shasha y hacia el. Aparentemente nada se podía rescatar de ese lugar, los cactus que Shasha tanto amaba estaban destruidos y desparramados por toda la casa, así como los muebles, ropa…todo. Shasha fue caminando como un pequeño zombie hasta el dormitorio de su mamá y busco en un escondite donde su mamá guardaba en una caja sus cosas mas preciadas como las fotografías, cartas de amor entre ella y Gaara, su libreta de matrimonio que certificaba que era la legitima esposa de Sabaku No Gaara y el soporte de su jícaro. Tomo la caja y la abrazo contra su pecho, todo lo demás podía destruirse pero aquellas cosas tan valiosas que eran el único registro que tenia de su origen afortunadamente estaban intactas.
Cuando estaban por salir de ahí, la puerta del departamento se abrió violentamente y un grupo de hombres entro al lugar. Los niños estaban sorprendidos, eran visitas totalmente inesperadas e indeseadas por lo demás. El hombre que oficiaba de jefe del grupo pregunto:
-¿Quién de ustedes es el niño que responde al nombre de Kojama Rasa?- pregunto de forma brusca.
-Yo- respondió tímidamente Shasha, mirando al piso; tal como le había enseñado su mamá para evitar que viesen directamente sus ojos y dar de paso la apariencia de fragilidad, reprimiendo el instinto de mirar con rabia y directamente a los ojos.
-Estas detenido por permanecer en Suna de forma ilegal. Serás llevado hasta un orfanato donde te quedaras hasta que decidamos que vamos a hacer contigo- le dijo el hombre con dureza.
-¡Que!- dijeron los cuatro niños a coro.
Uno de los hombres le quito de un manotazo la caja a Shasha desparramando su contenido en el piso y comenzó a sacar a los tirones a Shasha escoltado por los demás. El gritaba que lo soltaran, que su mamá era la asistente del Kazekage que no era justo lo que estaban haciendo con el. El se movía y no dejaba de patalear y trataba inútilmente de zafarse.
Shinky y las niñas se quedaron pasmados sin lograr reaccionar, todo había sucedido demasiado rápido y aun no lograban procesar lo acontecido, en menos de cinco minutos esos hombres se habían llevado a Shasha con rumbo desconocido. Repararon que el contenido de la caja que tan celosamente abrazaba Shasha estaba derramado en el piso: habían fotografías de distintos años que mostraban a la mamá de Shasha y a su tío Gaara juntos como una pareja enamorada, era toda una sorpresa: jamás habían visto a su tío sonreír de esa manera o con esa mirada de bobo enamorado, habían también algunas fotos de sus padres, de su tía Temari, de tía Yukata, montones de fotografías de Shasha y lo mas emocionante: habia una libreta que decía que la madre de Shasha y su tío Gaara estaban casados…eran una gran noticia, una enorme y gigantesca noticia. Su papá tenia razón, Shasha era Sabaku No Rasa. Se quedaron mirando y dijeron en coro:
-¡Vamos a casa, mamá y papá sabrán como ir a rescatar a Shasha!- diciendo esto salieron apurados sin olvidar nada del valioso contenido de la caja.
Cuando los niños llegaron a casa, se sorprendieron de encontrar a su papá ahí. Habitualmente llegaba cerca de las 20:00 nunca tan temprano. La verdad es que Kankuro nunca salió a la torre; después de su fogoso encuentro intimo con Sari, el que por cierto repitió un par de veces antes de darse por satisfecho, llamo a la torre pidiendo le llevaran lo mas urgente para trabajar en su casa, necesitaba concentrarse en lo mas prioritario y en esos momentos lo que requería de toda su atención era solucionar la documentación de Rasa, no podía seguir yendo por la vida como un indocumentado, debía quedar lista la solicitud de inscripción esa misma tarde y su custodia, además que había estado pendiente del teléfono todo el día esperando la llamada de Gaara, cuando le llamase quería estar en casa no en la torre donde las paredes tenían oídos y una noticia tan delicada no debía llegar a oídos inoportunos.
Cuando escucho que los niños llegaban, al verle sus caritas al entrar y notar que no venia Rasa con ellos, sintió se le congelaba el corazón, mas cuando ellos a los gritos y atropelladamente le contaron que su primo había sido apresado y llevado a un orfanato.
Kankuro sintió que la ira lo sobrepasaba, no podía creer que Rasa hubiese sido apresado como un inmigrante ilegal, alguien indeseable. Rápidamente hizo las llamadas de rigor hasta detectar donde se encontraba Rasa retenido, tratando de controlar su enojo se dirigió rápidamente hasta allá acompañado de Sari quien al verle tan molesto, fue con el para evitar que cometiese un desatino.
Shasha estaba muy asustado, lo llevaron a un lugar inmenso que parecía una escuela y le dejaron solo en una pequeña sala, donde entro un hombre escoltado por dos guardias para interrogarle le dijo.
-Nombre y edad- le dijo el hombre de forma áspera sin una pizca de simpatía.
-Kojama Rasa, tengo seis años- respondió tratando de parecer tranquilo, como le indicaba Shukaku; quien le decía que no se descontrolara y que en cuanto los dejasen solos se largarían de ahí sin hacer escándalo e irían a buscar a Matsuri al caserío.
-Nombres de tus padres- le indico el hombre.
-Mi mami se llama Kojama Matsuri y mi papá no lo conozco- dijo Shasha tal y como le indico Shukaku, quien al igual que su madre siempre le repetían no dijese el nombre de su padre porque podía ser peligroso ya que pondría en evidencia su afinidad con la arena y estaría en grave riesgo de ser asesinado por ser considerado peligroso.
-¿Sabias que tu mamá es una puta?- le dijo el hombre con una chispa de diversión en la voz.
-Mi mami no es eso que ud. Dice. Ella es una kunoichi, una Tokubetsu Jounin que actualmente trabaja como miembro del consejo y asistente de Kazekage-Sama- replico molesto Shasha al borde de su paciencia. Si no fuese por el Shukaku hace rato que el tipejo ese y sus acompañantes estarían muertos, se le estaba haciendo difícil contenerse por mucho rato mas.
-¿Sabes porque no tienes padre?- le pregunto el examinar ya con franca diversión.
-No Señor- respondió Shasha molesto. El hombre se estaba esforzando en ser asesinado y si seguía insistiendo en breve rato le daría gusto, forzaría a Shukaku a matar si no quería cooperar, ya tenia suficiente chakra como para dominar a su Bijou y obligarle a hacer cosas que el no quería.
-No tienes papá porque seguro ni tu mamá sabe quien es, entiende niño tu mamá es una puta a ella le gustan mucho los hombres, especialmente los que están casados con otras mujeres y si no lo sabes su trabajo es ser la puta del Kazekage; ella es su amante, la perra con que se revuelca y desatiende sus deberes con la aldea por estar con ella- le dijo el interrogador que no era otro que el padre de Shijima.
-¡Mentiroso!¡Te odio!- grito Shasha harto de aquel hombre que hablaba cosas tan horribles de su mamá. Shukaku estaba furioso en su interior; ahora los dos deseaban matar sin demora pero el demonio le dijo que era mejor matarlo lentamente para atormentarle, que matarlo de un solo golpe con el ataúd del desierto lo que no seria divertido y no compensaría en nada el dolor que le estaba provocando sus palabras mal intencionadas. Mientras el tipo seguía hablando cosas horribles de su mamá, el junto a Shukaku estaba concentrado juntando arena en el piso de la sala, esperando tener la cantidad necesaria para divertirse hundiendo en ella al hombre asqueroso; seria una muerte lenta y dolorosa: nada les seria mas grato que verlo manoteando como una loca tratando de salir y en lugar de eso irse hundiéndose cada vez mas o cuando estuviese boqueando tratando de llenar sus pulmones de aire y en su lugar llenarlos con arena, Shukaku estaba muy feliz preparándose para después de muchos meses poder matar.
Mientras el hombre seguía hablando y hablando, lanzado veneno, Rasa solo miraba hacia abajo sin contestar (parecía estar triste y devastado con las cosas horribles que escuchaba) estaba concentrado en juntar arena, la puerta de la habitación se abrió de golpe entrando Kankuro furioso.
-¿Que mierda cree que esta haciendo con el niño? ¿con que derecho Ud. Le esta diciendo esas barbaridades de su mamá?- le dijo Kankuro tomándolo por el cuello de su túnica y zamarreándolo sin compasión. Sari tuvo que intervenir quitándoselo de las manos, para evitar que cometiese un desaguisado y aprovecho de abofetearlo como hacia mucho deseaba hacer y no se limito de hacerlo, también estaba furiosa por el abuso al que estaba siendo sometido el pequeño Rasa.
El padre de Shijima se quedo sin palabras, jamás imagino que Kankuro podría ir en auxilio del mocoso. Lo peor es que traía una orden de custodia y patria potestad plenas concedida apenas unas horas atrás por un juez de familia. El niño estaba con una solicitud de reclamación de paternidad y su cuidado estaba concedido hasta resolver su identidad a Sabaku No Kankuro y su esposa. Había olvidado que Sari y Matsuri eran hermanas adoptivas y que sin duda al partir la muy zorra dejaría a su hijo con su hermana, se había equivocado y tuvo que entregarle el mocoso a regañadientes a Kankuro. El hombre se retiro ofuscado de la habitación.
Rasa estaba quieto sin poder evitar temblar de la rabia y de miedo, mirando al piso, tratando de calmarse y ponerse de acuerdo con Shukaku. Sari observo el piso y con horror vio como el niño había estado juntando arena, por experiencia sabia lo que significaba, Matsuri le había ocultado que el niño manipulaba arena al igual que Gaara, solo atino a señalarle la arena con un dedo a Kankuro quien al verla inmediatamente supo de la condición de su sobrino (lo que le daba mas fuerza a su convicción de que Gaara debía saber la verdad cuanto antes ya que un pequeño manipulador de arena no podía circular sin supervisión y el entrenamiento apropiado) y que de haber demorado un poco más, hubiese encontrado muerto al padre de Shijima.
-Vamos hijito, guarda esa arena ya no la vas a necesitar- Le dijo Kankuro acariciándole los cabellos y depositando un beso en su frente.
-Si mi amor, vamos a casa. Necesitas tomar un baño bien caliente y tengo una cena exquisita para ti, te prepare carne al horno. Después de comer dormirás con nosotros- Le dijo con dulzura Sari abrazándolo por los hombros. El pequeño quedo en medio envuelto en el abrazo protector de sus tíos.
Shasha se sintió conmovido. Sus tíos habían ido en su rescate, pensaba se quedaría prisionero en ese horrible lugar escuchando a ese hombre hablar cosas espantosas de su mamá. En pocas horas su mundo se habia puesto patas arribas tras la partida de su mamá: estaba en casa de sus tíos, su departamento y sus cosas estaban destruidas, había sido tomado prisionero y le habían dicho las cosas mas perturbadoras que jamás podría haber imaginado de su amada mamita. Estaba en shock y no lograba reaccionar, finalmente logro salir de su ensimismamiento cuando Shukaku le grito que guardaran la arena y así lo hizo. Su tío le tomo en sus brazos y partió con el a casa.
Kankuro estaba preocupado, encontraba a su sobrino tan nervioso y a la vez tan triste. Lo peor que todo lo sucedido era algo perfectamente evitable y una vez mas en esa historia tan desafortunada el único perjudicado había sido Rasa, a quien se le había negado hasta ese momento tener una familia, un nombre, el nacer y vivir en un lugar seguro. Se sentía muy impotente y más que nunca necesitaba hablar con Gaara. Pero primero debía hacerlo con su sobrino; habían cosas muy importantes que aclarar.
Después de tomar un baño y comer en la mesa donde sus primos le recibieron como a un héroe, Rasa estaba rendido. Se instalo en la cama en medio de sus tíos, dispuesto a dormir sin chistar, pero su tío tenia otros planes. Llevo hasta la cama su caja que contenía los mas valiosos tesoros de el y su mamá. Cuando los vio sus pupilas se dilataron y su pequeño corazón comenzó a latir muy rápido; era inútil intentar escapar o mentir le dijo Shukaku quien además le susurro no tuviese miedo: si habia alguien en quien debía confiar ciegamente era en su tío Kankuro; el jamás le juzgaría por su condición de Jinchuriki o por lo que fuera, que no sintiese temor de ser el mismo.
Kankuro se sintió conmovido de ver la actitud de su sobrino, parecía un pequeño animalito asustado esperando su castigo, una actitud muy diferente a la de sus hijos o la que tenían el y sus hermanos a esa misma edad. Sin duda era un niño que estaba muy afectado por todo lo que habia vivido incluso desde antes de nacer. Tomo varias fotografías al azar y se las puso enfrente. En ella salían Matsuri y Gaara.
-Supongo que sabes quien es el ¿no?-pregunto Kankuro
-Si. El es mi papá y su hermano menor-respondió Rasa con apenas un hilo de voz.
- Entonces sabes que tu mamá es su verdadera esposa. Ellos se casaron en secreto cuando eran muy jóvenes en un lugar muy lejos de aquí, tu naciste nueve meses después de su matrimonio. Y es cierto tu papá es mi hermanito menor y tu tía Sari es hermana adoptiva de tu mamá. Esto quiere decir que no estando ninguno de los dos aquí en Suna, quedas automáticamente bajo nuestro cuidado y responsabilidad. ¿Lo tienes claro?- le dijo Kankuro suavemente pero con determinación.
- Lo se y les agradezco que me estén cuidando, que no me hayan dejado solo. Prometo ser obediente y no hacer tonterías- dijo Rasa un poco mas animado.
-No es un deber, es un placer tenerte con nosotros poder conocerte y disfrutarte. Eres parte de nosotros y no debes estar lejos nunca mas, debes sentir confianza con tu familia y crecer junto a tus primos- le dijo Kankuro con dulzura revolviéndole sus cabellos que estaban cada vez mas rojizos; Sari por pedido de Kankuro, le había diluido el shampoo con oxido de cobre lo que estaba haciendo aparecer su verdadero color de cabello, deliberadamente quería que el niño aumentase su parecido con Gaara, mostrando de paso su verdadero aspecto.
Kankuro le mostró el soporte de su jícaro, Rasa se tapo la boca con sus manos. Se sentía atrapado en su mayor secreto, se pregunto cuanto le habían contado Shinky y las chicas a su tío acerca de el y la arena.
-Eso es mío- dijo el niño expectante. Hasta ese momento su secreto habia estado restringido a su madre y sus primos y que un adulto tuviese conocimiento le estaba poniendo muy nervioso por mas que el Shukaku trataba de tranquilizarle.
-Lo se. Y se bien que eres igual a tu papá, mi hermanito. Tu mamá por protección por todo este tiempo te ha hecho esconder tu poder-
-Te vi juntando arena para matar al tipo que te estaba molestando hoy en el orfanato. Mi hermano también manipula arena y se por experiencia que planeabas hacerle sufrir un rato antes de eliminarlo y que perdiste tiempo reuniendo arena por que ibas sin tu jícaro- le dijo su tío con preocupación.
- Es verdad, yo manipulo arena desde que nací. Mami me contó que los pocos minutos de nacer comencé a formar mi barrera de arena y desde que controlo mis manos mi mami comenzó a entrenarme, pocas veces me deja usar mi jícaro sin su compañía, solo lo ocupo cuando entreno, ella dice que si me ven con el puedo asustar a la gente y me pueden lastimar o aun intentar matarme, solo porque soy peligroso si pierdo el control sobre la arena- respondió Rasa con sinceridad. Incluso fue un paso más allá, bajando de la cama y dejando caer la arena que le cubría al piso, mostrando su rostro y su piel desnuda a su tío.
Kankuro le escuchaba y le veía pasmado; su sobrino no solo era afín a la arena, también era compatible como contenedor del Shukaku, si en el consejo se enteraban de eso podrían intentar unirlos forzosamente o tratar de eliminarlo por considerarlo un peligro para la aldea. Cualquiera de las dos opciones era peligrosa para Rasa; entendía perfectamente porque Matsuri quería evitar a toda costa que fuese descubierto. Pero ahora era otra la situación, no podía andar desarmado por ahí, debía llevar su jícaro y contar con una dotación apropiada de arena para poder realizar un jutsu rápidamente en caso de ser necesario.
-Ponte tu arena pequeño, no puedes andar desnudo sin ella. Tampoco debes seguir por ahí sin tu arma. Cuando eras mas pequeño era necesario que te escondieses porque estaban solos con tu mamá y lejos de casa, ahora estas en otra situación y hay gente en la aldea que te quiere hacer daño y tus padres no están cerca para protegerte en estos momentos. Es necesario en estos momentos que estés armado y te defiendas, pero sin llegar a matar a menos que sea inevitable. Para que no asustes a la gente con tu jícaro, haré un pergamino para que lo convoques si lo necesitas. Pero nunca más debes ir indefenso por ahí ni dejarte lastimar solo por ocultar tu verdadero poder e identidad- Le dijo Kankuro, abrazándolo una vez que Rasa se volvió a poner su arena.
-Tengo pena. Todas mis cosas y las de mi mamita fueron destruidas. me da mucha rabia que rompieron mi osito que me regalo tía Temari- dijo Rasa abrazando sus rodillas.
Kankuro quedo de una pieza. Temari sabia la verdad y no se lo dijo a Gaara o a el, seguramente por respetar el deseo de Matsuri de que Gaara descubriese la verdad por si mismo, exponiendo al pequeño a la situación tan desagradable vivida en la tarde, que podría haber terminado con más de alguien muerto si hubiese contado con la arena suficiente o si hubiese demorado un poco más en llegar. Apenas pudiese llamaría a su hermana para aclarar un par de cosas. De momento debería contener el enojo para no asustar al pequeño.
-Pequeño, lo lamento mucho. Todo eso se puede recuperar, le diré a Temari lo que sucedió y que te de otro oso- le respondió Kankuro intentando tranquilizarlo, manteniéndolo abrazado con el.
-¿Y porque no te gusta que me digan Shasha?¿tiene algo malo?- le pregunto el niño con curiosidad, pasando sin problemas de un tema a otro. Se había aflojado de su abrazo y ahora lo miraba con expectación sentado frente a el en la cama. Le encantaba su tío Kankuro, le hacia sentir muy cómodo, era como hablar con Shinky; no solo por su parecido sino que era una versión mas madura de su amigo, quien además le daba esa seguridad y la estabilidad que nunca había tenido al haber crecido sin su papá. Y estaba dispuesto a hacer lo que fuese necesario por conseguir su aprobación.
-No es que no me guste. Shasha estaba bien cuando vivías en medio de las gentes del caserío en el oasis. Pero ahora estas aquí en Suna; es hora que sepas y entiendas que no eres un niño ordinario, eres parte del Clan Kazekage o Clan Shukaku. De nuestro Clan que es el mas fuerte de Sunagakure es de donde se eligen los Kazekages. Por lo mismo desde pequeño debes acostumbrarte a un trato formal, así como también ser respetuoso con los demás; por eso no puedes tener apodos fuera de casa y desde ahora debes acostumbrarte a que tu nombre es Sabaku No Rasa y que los ajenos a la familia deben dirigirse a ti como Rasa-Dono, incluso correspondería que te llamasen Rasa-Sama- le respondió Kankuro comenzando a educarle en ciertos aspectos de su conducta en los que consideraba su sobrino se comportaba algo "salvaje" y mientras mas pronto fuese corregido seria mejor.
-¿En serio? ¡no lo puedo creer! Yo quiero ser Kazekage cuando crezca, quiero hacer cosas por la gente del desierto que vive tan mal, no como se vive aquí en Suna. Claro que mi mamá dice que es muy mala idea, que el Kazekage es un esclavo de la aldea, que con suerte puede salir al baño a orinar y que los viejos del consejo apestan y le hacen la vida de cuadritos. Además que ella dice que siempre puede salir algún loco psicópata y matarme, que ella se muere si me pasa algo- dijo Rasa muy sobreexcitado saltando sobre la cama, no lo podía creer, ahora todo lo que anhelaba estaba tomando sentido y podía llegar a ser una realidad, pero no entendía porque su mamá le ponía tantas trabas. Kankuro le volvió a abrazar buscando tranquilizar al pequeño que estaba muy inquieto, pero también muy agotado.
-Es cierto todo lo que dice tu mamá, pero está exagerando mucho. Seguro te quiere desanimar, ser Kazekage no es una tarea fácil, es una gran responsabilidad; tienes a tu cargo las vidas de todos los habitantes y una mala decisión puede poner en riesgo a todos. Pero si de verdad quieres ser el siguiente Kazekage, debes comenzar desde ahora a prepararte para cuando llegue el momento estés mas que listo y lo puedas hacer muy bien- le respondió Kankuro conmovido; su sobrino no solo se parecía en su aspecto a Gaara, era muy semejante a el en sus gustos e inquietudes. Era un pequeño diamante en bruto que necesitaba urgentemente ser pulido, sin duda necesitaba con premura los cuidados y la guía de su papá.
-No me importa que sea difícil, yo aprenderé lo que sea necesario y le demostrare a mi mamá que me puedo aguantar las ganas de hacer pipí. ¿Quién de tu familia ha sido Kazekage?- le pregunto Rasa entre bostezos y restregándose los ojos. Se acomodo en los brazos de Kankuro quien lo acuno y le acaricio sus cabellos desordenados.
-Mi papá fue Yondaime Kazekage, murió cuando yo tenia 14 años y mi hermanito menor, tu papá es Gondaime Kazekage- Le respondió Kankuro suavemente.
Rasa no alcanzo a oír la respuesta de Kankuro. Tantas emociones le habían pasado la cuenta y estaba profundamente dormido sostenido por los brazos de su tío. Kankuro al ver su carita dormida con un gesto tranquilo, sonrió.
-Duerme futuro Rokudaime Kazekage-le dijo con ternura, depositándolo en la cama y arropándolo con cuidado.
Esperaba que Gaara se comunicase pronto, mientras mas rápido regresara y se hiciese cargo de su pequeño, seria lo mejor para los dos; el niño necesitaba con desesperación una figura paterna y notaba claramente que se estaba apegando a el; por nada del mundo deseaba usurparle ese cariño a Gaara y su hermano por su parte había quedado con un gran vacío cuando su hijo murió a pocos días de nacido. Ciertamente todo ese afecto que había quedado contenido dentro de Gaara seria volcado de lleno en Rasa quien tanto lo necesitaba.
Una vez que Rasa estuvo bien arropado dentro de la cama, Kankuro se dirigió a su escritorio. Tenia trabajo por hacer, un pergamino debía quedar listo para ser usado al día siguiente a primera hora; pero antes debía mandar un mensaje a Gaara donde le comunicaba sin rodeos que era padre del hijo de Matsuri junto con fotografías del pequeño (antiguas y actuales) y que necesitaba regresara de inmediato (le explicaba brevemente lo acontecido en los últimos días).
Enviados los mensajes, marco un numero telefónico de Konoha. Tendría una interesante conversación con su hermana Sabaku No Temari (el Nara, el vago de Konoha se lo podía poner por donde mejor le quedara) y entre otras cosas le pediría que viajara de forma inmediata a Suna, en esos momentos era urgente tener a toda la familia reunida, no tenia una explicación racional pero sentía que las cosas se podrían complicar mas aun.
En la cocina, mientras Kankuro estaba en el dormitorio charlando con Rasa, Shinky se devolvió para hablar con su mamá. Quien se encontraba ordenando el lugar junto con una asistente, a quien le pidió se retirase apenas vio llegar a su hijo.
-Mami cuando le van a decir a Shasha que tío Gaara es su papá?- le lanzo Shinky a Sari sin rodeos.
Ella abrió los ojos desmesuradamente. Jamás espero que su hijo pudiese ser tan listo.
-¿Tu como sabes eso?- pregunto muy sorprendida.
-Desde que llego a la escuela, en realidad pocos días después de su llegada. Es muy obvio el parecido y además que los dos saben manipular arena, sus gustos de comidas, aman a los cactus…no puede ser coincidencia y ahora la caja lo confirmo- le respondió Shinky ansioso de escuchar una respuesta.
-Hijo, tenemos que esperar a que llegue tu tío. Te agradezco tu discreción y espero sigas guardando este secreto hasta que tu tío este aquí en Suna. Eres un niño muy bueno, has cuidado muy bien a tu primo- respondió Sari mirando a su hijo inquisitivamente. Shinky se removía inquieto, parecía que algo ocultaba.
-¿Es todo lo que tienes que decirme?-le pregunto Sari mirándolo fijo, tratando de adivinar que se traía su hijo.
-Eh… sabes mamá cuando Shasha se enoja el es…no se como decirlo. El es complicado e impredecible si pierde el control. Quizás seria mejor que el soporte de su jícaro solo lo usara con papá estando cerca- Shinky no hallaba como decirle a su madre que Rasa podía perder el control sobre el Shukaku y atacar despiadadamente a quien se atravesara en su camino.
-Entiendo tu preocupación hijito, me gusta que sean tan responsable siendo tan pequeño. Pero en estos momentos tu primo sin su arena esta indefenso y viste lo que sucedió hoy por la tarde; el la necesita para defenderse y como Shinobi también debe aprender a controlar sus impulsos y la única forma es haciéndose responsable. Si siempre hay alguien a cargo, el nunca aprenderá a responsabilizarse de sus decisiones-le dijo Sari a su pequeño. Se sentía muy orgullosa, no se había dado cuenta que su pequeño bebito, su único varoncito se había transformado en un hombrecito responsable. Lo atrajo hacia si y le dio un beso en la frente.
-Esta bien mamá. Me voy a dormir- respondió Shinky resignado y preocupado de lo que podría suceder si Rasa perdía el control sobre Shukaku en la escuela. No podría perderlo de vista ni por un segundo y rogar que ningún retrasado mental le fuese a molestar. Entre la ausencia de su mamá y el final de semestre el humor de Rasa distaba mucho de ser el mejor y cualquier tontería podría ser la excusa perfecta para que Shukaku tomase el control.
Sari se quedo en la cocina preguntándose si su hijo le había dicho todo. Estaba demasiado interesado en evitar que Rasa tuviese libre acceso a toda su arena. Evidentemente sabia algo que ella ignoraba, pero la única forma que Rasa aprendiese a ser responsable de sus actos era permitiéndole hacerse cargo.
El ODIO
En la biblioteca de su casa, con las luces apagadas un hombre estaba descansando furioso y masticando la rabia en su sillón, con una copa de vino muy caro abierto hace unos días y que se estaba avinagrando al igual que su humor.
El plan de apresar al mocoso de Matsuri había fracasado estrepitosamente, pero no se daba por vencido; había perdido una batalla no la guerra y esta recién estaba iniciándose. No se quedaría tranquilo hasta hacer pagar a Gaara el haber despreciado a su hija.
Esta ha sido una nueva entrega, como ven estamos entrando de lleno a la verdad. Pero aun quedan varios cabos sueltos ¿como saben Shinky y sus hermanas de Shukaku? quedan muchas preguntas aun sin contestar, pero pronto llegaremos al fondo.
Gracias por leer y por su paciencia. Tomates, insultos, saludos a mis antepasados así como comentarios y sugerencias son todos bienvenidos. Recuerden que en esta vida todo nos sirve, incluso una patada en el culo nos impulsa hacia adelante.
Besos y nos leemos.
