-¿Listo para una noche divertida Severus?-Le pregunto Lucius Malfoy. Hacía apenas diez minutos había aparecido en la Mansión Malfoy, donde el rubio mayor le dio la bienvenida y luego de unas pocas palabras se habían aparecido frente a uno de los bares que antes solían visitar.
-Si.-Dijo Snape, aunque su voz no sonó tan convencida.
El lugar estaba decorado con tonos de rojo y negro fuertes que hacían resaltar los trajes de las camareras y las bailarinas exóticas. La música potente impedía cualquier tipo de conversación, a no ser que fuera mediante gritos.
-No hay mejor forma de celebrar que esto.-Le grito Lucius a Snape, fijándose en una bailarina. Snape miro el lugar, buscando algo que lograra capturar su atención.
-Señor Malfoy, Señor Snape.-Dijo una camarera acercándose a ellos sensualmente.-Que bueno verlos por aquí otra vez. Hace rato que no nos visitaban.
-Tuvimos algunas complicaciones.-Explico Lucius.
-Pero me alegran que hayan vuelto.-Siguió la mujer, pasando una mano por los hombros y el pecho de Snape, sin que este reaccionara de ningún modo. No cruzaron otra palabra y los guio hacia una apartado preferencial, ya que no eran individuos nuevos. Las elegantes cortinas de seda roja llamaban la atención de los ojos, el sonido de las copas y el trago siendo servido distraían sus oídos y el perfume que llenaba el ambiente deleitaba sus narices, haciéndoles sentir desorientados por la "perdida" de sus sentidos.
-Hay dos personas que seguro se alegraran de verlos.-Dijo la camarera, terminando su tarea y marchándose, no sin antes lanzarle una sonrisa y una mirada lujuriosa a Snape.
-Cambia esa cara Severus o empezare a pensar que no quieres estar acá.-Le reprocho Lucius, al notar su indiferencia y su rigidez.
-He tenido mucho estrés últimamente.-Dijo Snape con voz fría a modo de explicación.
-Me imagino-Dijo el rubio, refiriéndose a la ayuda que el pocionista le proporciono.-Pero pensé que después de tantas cosas era bueno relajarse y tener un poco de acción.-Al ver que Snape no les contestaba siguió.-Al menos yo si lo necesito con urgencia, ¿Tu no?
-A diferencia tuya Lucius, yo no me he…visto privado de acción por estos tiempos.-Dijo el pelinegro, con una involuntaria sonrisa de diversión. Malfoy no salía de su asombro, no es que pensara que nadie podría fijarse en Severus (el condenado atrapaba más de lo que podía contar), pero sabía que él no lo solía salir mucho del castillo, así sea para eso, lo cual le resulto inesperado.
-¿Y no has levantado sospechas de tanto entrar y salir todo el tiempo?, porque por la cara que tienes debe ser una experiencia deliciosa, lo que significa que lo has tenido varias veces.
El comentario del Lucius hizo que Snape perdiera la sonrisa y frunciera el ceño. ¿Varias veces?, solo se había acostado con Granger dos veces. Se pensó por unos segundos lo que iba a decir. No tenía intenciones de rebelarle la identidad de su… amante a Lucius Malfoy, bien podría antojarse (como en algunas ocasiones pasadas), pero tampoco quería dejarle una idea equivocada de lo que hacía, por lo que fue muy cuidadoso al decir.
-No necesariamente tengo que salir del colegio.-Malfoy arrugo la frente.-Hay… otras formas que utilizo para encontrarme con ella.
-¿Y quién es?, ¿La conozco?
-Dudo que la conozcas, es una muggle.-Dijo Snape presuroso.
-Vaya, sé que has estado entretenido Severus. ¿Pero porque no te relajas esta noche?, amantes hay muchas y puede que hoy pruebes algo incluso mejor.
Lo dudo, dijo una voz en la cabeza de Snape. Había tenido muchas amantes a lo largo de su vida, pero no recordaba a una con quien haya disfrutado más que con Hermione Granger, aunque eso no significaba que, como dijo Lucius, pudiera pasar esa noche con cualquier otra mujer. Después de todo lo único que lo unía a la castaña era el sexo, como bien habían quedado los dos.
"No me refería a ellos", esa frase, pronunciada por ella, le llego a la memoria. Al instante la copa que sostenía en su mano derecha estallo en pequeños cristales, todos quedando desparramados por el suelo. ¿A quién más, aparte de los imbéciles de Potter y Weasley, podía ella ir a ver?, ¿Y porque rayos se enojó cuando él le pregunto al respecto?, ¿Sera que aparte de él, había otros tipos?
Entonces es eso, concluyo al final y sin saber en qué momento había sucedido, ya se encontraba de pie, mirando hacia la puerta y pensando en regresar a Hogwarts.
-Ehh amigo, ¿Qué te pasa?-Lo detuvo Lucius, confuso.
-Debo volver, tengo algo que hacer.-Dijo Snape esperando que Lucius no captara el sentido de sus palabras. Desafortunadamente el rubio era bastante astuto y lo dedujo al instante.
-¿A encontrarte con tu nueva y exótica amante?, Severus tu bien sabes como yo que estas cosas tienen su peligro y que hay veces en que puedes llegar a perder el control de la situación.-Dijo Malfoy tomando un trago.
-¿De qué mierda estás hablando?-Gruño el pelinegro, sin entender.
-¿Recuerdas a mi amigo… bueno no me acuerdo su nombre, pero recuerdas al tipo que te presente hace algunos años y que solía venir con nosotros?
-Si.-Dijo Snape, recordando la cara, más no el nombre.
-¿Sabes porque no volvió?-Pregunto Lucius.
-Dijiste que se había mudado.-Dijo Snape, con la voz más controlada pero el cuerpo en tensión alarmante.
-Si se mudó, pero después de casarse.-Dijo logrando su objetivo. Severus despego la vista de la puerta y miro sorprendido a su amigo, sin poder creerlo.
-¿Sorprendido?
-Bastante. Jamás imagine que él se había casado, o que había pensado en eso siquiera.-Admitió Snape.
-Cuando me lo dijo el casi no podía creerlo. Lo más interesante del cuento fue que me dijo que se había enamorado.
-Que imbécil.-Dijo Snape con amargura. No lo admitiría ni aunque lo maldijeran con mil crucios, pero en el fondo, muy fondo, envidiaba la vida de los casados. Una persona que se convirtiera en su compañera de por vida, que estuviera siempre con él, que fuera su otra mitad. ¡Maldición contrólate!
-Si eso mismo pensé yo.-Siguió Lucius.-Pero lo que de verdad me impacto fue que me dijo que su… prometida era su última amante.
-¿Qué?-Pregunto incrédulo Snape.- ¿Se enamoró de su amante?
-Así como lo oyes. Todo empezó como tú sabes diversión, pasión y lujuria. Él dijo que después de un tiempo empezó a sentir algo más y que la buscaba, no para tener sexo, sino para compartir el tiempo con ella. Un día se dio cuenta de que no podía perderla y eso fue lo que sello su destino.-Sonrió un poco al ver a su anonadado amigo.-Y te digo esto porque si te involucras demasiado con ella, podrías…
-Ni siquiera te atrevas a decirlo.-Lo amenazo Snape.
-Entonces que no se diga mas.-Dijo Lucius justo cuando dos hermosas y voluptuosas mujeres de acercaban a ellos.
Sin ser consciente de lo que hacía Snape giro una vez más hacia la puerta. El rostro de Hermione apareció en sus pensamientos, no la estudiante, sino la mujer de fuego que había descubierto debajo de esas faldas. Solo sexo, se recordó y aparto la mirada.
-Tienes razón Lucius.-Dijo Snape y tomo a la más hermosa por la cintura, atrayéndola hacia si.-Esta noche tú serás mi diversión.-Dijo antes de lanzarse a besarla.
-Ginny no hagas esto por favor.-Le rogo la castaña en la puerta del Gran Comedor. Habían casi luchado por más de media hora, Hermione escapando y Ginny persiguiéndola por varios pisos, hasta que termino por lanzarle un hechizo cuando la castaña estaba distraída.
-O lo haces tú o lo hago yo.-La amenazo la pelirroja.-Hay que dejarle claro que no puede intentar aprovecharse como hace dos años.
-Deja que yo mañana hablo con el.-Dijo Hermione, buscando conciliar con ella.
-No.
-¡Por Merlín!-Exclamo la chica, enfadada.-Bien pero hablare con él a solas.-Le advirtió.
-Sí, no te preocupes. Solo le dejare una cosa clara y luego es todo tuyo.-Dijo Ginny sonriendo triunfante, al ver que su amiga había accedido. Sabía que no debería meterse en estos temas pero en verdad quería a la castaña como si fuera una hermana y no permitiría que le hicieran más daño. Suficiente tenía con el imbécil de su hermano que no le correspondía a Hermione en sus sentimientos.
Entraron en el Gran Comedor, y sin perder tiempo Ginny empezó a buscar a Cormac. Hermione también busco con la mirada, no a Cormac, sino a cierto profesor de pociones. La ira, que se había apagado por la idea de hablar con el chico, se encendió de nuevo en su pecho al ver que su silla estaba vacía. "Tengo algunos asuntos que arreglar en la casa de alguien"
No sintió cuando Ginny la jalo, y cuando llego a la mesa de Gryffindor, más específicamente a la parte donde estaba Cormac lo miro ceñuda. El, sorprendido dijo.
-Hola Hermione, ¿Está todo bien?
-No, no lo está.-Dijo ella entre dientes, pero no se movió de lo furiosa que estaba.
-¿Necesitas algo?, ¿O quieres algo?-Pregunto el chico confundido.
-Quieres hablar contigo, ahora.-Dijo Ginny interviniendo por primera vez ya que su amiga no dijo nada. Sonrió cuando vio la transformación en el estado de ánimo de su amiga, pero se sintió un poco desconcertada cuando vio que Hermione parecía mirar más allá de Cormac, como si no fuera con él con quien estuviera tan molesta pero dejo de pensar en eso cuando ella corroboro sus palabras.
-Si necesito hablar contigo, afuera.-Se giro y camino con paso rápido, siendo seguida por un confundido, y un poco asustado, Cormac. Casi todo el comedor fue testigo de este airado encuentro y no despegaron la vista de los jóvenes hasta que la puerta se cerró a sus espaldas, pero los murmullos y cotilleos siguieron por mucho más tiempo.
Al llegar al vestíbulo Hermione se cercioro de que no hubiera nadie a la vista y se volvió hacia Cormac. La expresión descompuesta del chico la trajo a la realidad, cayendo en cuenta de la forma como lo había mirado y le había hablado.
-Hermione si te molesto la propuesta que te hice yo…
-No, Cormac no digas nada.-Lo interrumpió con voz suave.-Discúlpame, yo… no sé qué me paso pero no quiero que pienses que estoy enojada contigo.
-Eso pensé la verdad.-Dijo Cormac.-No solo por tu actitud sino por la de tu amiga.
-No le hagas caso a Ginny, ella es impulsiva y a veces no se controla.-Dijo Hermione sonriéndole y después de unos segundos Cormac le correspondió.
-¿No planeas asesinarme o torturarme?-Pregunto divertido.
-Déjame pensar.-Dijo ella siguiéndole el juego.-Claro que no, no has hecho nada malo.
-¿Y que quieras decirme?
-Pues yo pensé en lo que me dijiste.-El brillo en los ojos de Cormac le dio a entender que sabía a lo que se refería.-Y…-Sabia que al decirle que no levantaría sospechas con Ginny y ahora las demás personas que los habían visto en el comedor. Pero fue la expresión desdeñosa y arrogante de Severus Snape la que la hizo decidirse en el último momento.-Y… si quiero salir contigo Cormac.
