Agradezco a Masashi Kisimoto por prestarme a sus personajes.
10. La Despedida
Hoy se cumplía un mes exactamente de su partida de la Aldea de la Hoja, pero Mayzet estaba tan concentrada en entrenar para lograr que Kibou y ella fueran un solo Ser, que no notó que ese día el aire olía raro, que los animales e insectos se estaban retrayendo y que el sol parecía triste y opaco. Estuvo entrenando su nuevo poder, lo primero que tenía que hacer era saber controlarlo y ver de lo que era capaz de lograr Kibou. Para las dos fue una mañana muy pesada por lo que Kibou decidió que deberían descansar por unos minutos, Mayzet se quedó dormida.
En el sueño, ella se encontraba en la Aldea de la Hoja, viendo la pelea entre Gaara y Sasuke, justo en ese momento Sasuke había traspasado la arena que protegía a Gaara y lo había golpeado con su Chidori, Mayzet no entendía nada, pero sabía que esa escena ya la había visto antes, después de eso todo pasó tan rápido, Naruto estaba encima de un enorme sapo peleando contra Shukaku, la pelea parecía que nunca iba a terminar, pero por muy extraño que pareciera Mayzet podía sentir la enorme cantidad de Chakra que estos dos muchachos poseían en su interior. La escena cambió de repente y Mayzet al principio no sabía lo que estaba ocurriendo, pero justo en frente de ella se encontraba su Maestro, él estaba enfrente de Orochimaru realizando una técnica de sellado, ahí se dio cuenta que no solamente era un sueño, eso estaba ocurriendo realmente y se acercó sobre su costado izquierdo y lo miró a los ojos, ella se percató que él también la estaba mirando, Mayzet pensó que eso no podía ser verdad el hecho que su Maestro la estuviera observando y casi por inercia ella comenzó a hablar con lágrimas en sus ojos.
Yo se que nunca te dije lo importante que resultaste ser para mí, tú me enseñaste a vivir, me enseñaste a amar al prójimo y a aquellas personas que nos rodean, tú siempre serás aquel hombre que me forjó como niña, como amiga, como ser humano, como hija y como Kunoichi, yo nunca te dije que siempre te quise más que como un simple Maestro, tú siempre fuiste como un Padre para mí, ojala pudieras escuchar mis palabras y ver mis lágrimas, yo no pude entender muy bien un término que me comentaste cuando era más chica y no llevaba mucho tiempo de haber llegado a esta Aldea, quisiste enseñarme lo que era La Voluntad de Fuego ahora gracias a que puedo ver tu Sacrificio lo comprendo perfectamente, te quiero.
Aunque Mayzet jamás se lo esperó hubo una respuesta por parte del Hokage.
Yo también te quiero pequeña, no comprendo el que estés aquí presente, realmente me tenías muy preocupado porque no sabía en dónde te habías metido, quiero decirte que me siento muy orgulloso de haber sido tu Maestro y que tienes una fuerza enorme dentro de ti que puede causar felicidad o dolor, de ti depende todo preciosa, ojala estuviéramos en otra situación para poder abrazarte, pero al menos me dio gusto el haber podido despedirme de ti, ahora si me disculpas tengo que continuar con lo que estoy haciendo por el bien de los ciudadanos de esta Aldea, confía en tu corazón que sabe juzgar bien a la gente y antes de terminar con esta conversación quiero decirte que me duele que te encierres dentro de ti, quiero que encuentres el significado de amistad, sacrificio, amor, confianza, y eso únicamente lo vas a poder lograr relacionándote con las personas, no tengas miedo de cambiar el futuro.
Si Padre, eso haré, gracias. Dijo Mayzet con lágrimas en los ojos.
Cuando Mayzet abrió los ojos vio que se encontraba todavía en aquel lugar perdido, ella lloraba desconsoladamente, no podía creer lo que había sucedido, la persona que consideraba su Padre había muerto y ella no pudo impedirlo.
¿Cómo es posible que me haya quedado aquí tanto tiempo?, yo sabía que él iba a morir y ni siquiera lo pude recordar, no pude hacer nada para salvarlo.
Golpeó el suelo en señal de impotencia y decepción, cuando escuchó algo que la tranquilizó, dentro de ella escuchaba un aullido, Kibou estaba llorando.
Al escuchar ese aullido que podría romper el corazón de cualquiera que lo escuchara Mayzet simplemente se dejó llevar, volvió a ocurrir la transformación, pero hubo algo diferente esta vez, comenzó a llover y sintió que su cuerpo se fundía con el Universo, ella se seguía sintiendo desgraciada y Kibou pudo sentirlo como si fuera propio el sentimiento, en ese momento ambas se dieron cuenta que se habían fusionado en un Ser y que a partir de entonces ya no podrían vivir sin estar en continuo contacto, habían formado un lazo y ellas no fueron las únicas en notarlo, todos aquellos que estaban a su alrededor también lo sintieron, los animales, los insectos, los árboles, todo ser viviente que estuviera cerca, y todos comenzaron a llorar sintiendo la desconsolación de ese Ser que acababa de nacer.
